El expresidente estadounidense Donald Trump se ha enfrentado este sábado a un inusual escenario de abucheos durante su comparecencia en la convención del Partido Libertario en Washington, donde ha intentado recabar apoyos de cara a su candidatura a la reelección en noviembre.
Los libertarios, defensores de una filosofía política que valora las libertades y la autonomía del individuo por encima de todo, siempre han contemplado con escepticismo a Donald Trump, a quien consideran parte del mismo sistema que su rival demócrata, Joe Biden.
Por ejemplo, y en términos más concretos, responsabilizan a Trump de permitir restricciones sanitarias durante la pandemia de coronavirus, cuando era presidente del país.
Empero, los libertarios tienen ciertas posturas afines con el Partido Republicano de Trump, por lo que el magnate intenta atraer a un electorado con un peso muy reducido en las elecciones presidenciales, pero que podría ser relevante en noviembre, dado el actual empate en las encuestas entre Trump y Biden.
Tras intentar granjearse la confianza de los asistentes al describirlos como «fieros campeones de la libertad» y al declarar a Biden como «un tirano y el peor presidente de la historia del país», al ver que los abucheos no terminaban Trump acabó pasando al ataque. «Parece que no queréis ganar», contestó Trump.
«Igual queréis seguir ganando un 3% de voto para los próximos cuatro años», añadió entre gritos de «embustero» e «hipócrita», que constituye una clara referencia de Trump al histórico resultado alcanzado en 2016 por el candidato libertario Gary Johnson —y en 2020 el partido obtuvo un resultado de 1.2%—.
El Gobierno de Javier Milei en Argentina ha decidido eliminar otras dos instituciones públicas que formaban parte del Ministerio de Economía. Estas son: el Instituto de Agricultura Familiar Campesina e Indígena y el Consejo Nacional de Agricultura Familiar.
Así lo informó este martes el vocero presidencial, Manuel Adorni, en su conferencia de prensa.
Cabe señalar que la decisión fue tomada luego de una revisión de datos que consideraron «calamitosos y profundamente desoladores».
Así, la eliminación implica el cese de 900 trabajadores de los 964 que hasta hoy laboraron en esos organismos estatales, según indicó Adorni.
El trabajo que realizaban ahora lo hará una dirección de la cartera de Economía, a la que serán enviados los 64 empleados restantes.
«Se van a reducir 900 puestos de no trabajo y esto va a significar un ahorro de 9.000 millones de pesos [equivalentes a más de 10 millones de dólares]», detalló Adorni.
En este sentido, agregó que el 85% del presupuesto asignado a estos organismos se dedicaba a pagar sueldos. «Era casi una agencia de empleo político», dijo.
El vocero indicó que estas instancias eran ineficientes y que se hacía una «fiesta» del gasto público porque, además de tener casi 1.000 trabajadores, contaba con 160 delegaciones, dos sedes administrativas: una en Catamarca y otra en Santiago del Estero, 204 vehículos y transfería fondos discrecionales a cooperativas, organizaciones sociales y municipios.
Según Adorni, el gobierno comunicó a los sectores productivos sobre los despidos en estos organismos y hasta el momento, afirmó, no han recibido «ni un solo reclamo» de los trabajadores del campo.
«Está a la vista que el instituto no estaba cumpliendo con la esencia en la que se habían basado, en algún momento, para su creación», aseguró el alto funcionario del gobierno de Milei.
El Gobierno de Argentina procederá al «cierre definitivo» del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), dentro de una campaña para eliminar organismos que «no sirven para nada».
A juicio del gobierno de Javier Milei, este tipo de instituciones suponen «grandes cajas de la política» o sólo sirven para «generar empleo militante», de personas afines a la Administración de turno.
El «primero» de la lista será el INADI, con «400 empleados y decenas de oficinas», ha confirmado este jueves el portavoz de la Presidencia, Manuel Adorni, en una comparecencia ante los medios.
Cabe recordar que el presidente libertario ya adelantó en campaña que reduciría la infraestructura institucional, para lo cual ha pedido también una auditoría a los diferentes ministerios.
«Hay un sinfín de institutos que el presidente Milei está decidido a cerrar o desmantelar ya que nuestra prioridad es que el Estado debe achicarse para reducir el gasto público con el objetivo de bajar impuestos, que es otra de las metas de mayor relevancia del Gobierno», ha declarado Adorni.
En este sentido, el portavoz ha asegurado que el Gobierno anterior dejó una deuda de 3 billones de pesos —USD$ 3.570 millones— en contrataciones, según un examen realizado sobre 114 organismos.
«(…) la cooperación tiende a surgir de forma espontánea y sin necesidad de autoridad central»
Autor
Por Ilxon R. Rojas, abogado, coordinador local senior de EsLibertad Venezuela y teórico del Creativismo Filosófico.
El presente ensayo tiene por objeto mostrar, empleando el método analógico, dos inconsistencias relativas a la formulación del estado de naturaleza hobbesiano, tanto en su justificación de un orden social dominado por un Estado, como en su propia concepción filosófico-antropológica subyacente.
Introducción
Uno de los tópicos más importantes en que se sostiene la filosofía política moderna versa sobre la reflexión y el debate en torno los problemas del Estado-nación, su aparición histórica tras la influencia del entonces floreciente pensamiento moderno, del renacer de las ideas ilustradas de los antiguos traída a colación en un periodo de tránsito hacia la secularización de lo político, de lo humano como centro ordenatorio para pensar en los problemas filosóficos del orden social.
Es en ese contexto, que resultan cruciales las ideas de Hobbes, y a tenor de ello, en el presente ensayo se intentará diseñar dos críticas a uno de los argumentos que el filósofo brinda y que guarda relación con la idea del estado naturaleza y su consecuente solución con arreglo a las fórmulas del contractualismo social, para la justificación y legitimidad del Estado leviatánico al que asume como único remedio a los retos de la libertad natural.
En virtud de ello, procederá empleando el método analógico consistente en comparar las cualidades de la concepción antropológicamente pesimista subyacente del estado de naturaleza, que resulta funcional a la edificación del Leviatán, en contraste con una concepción opuesta que, para los fines del presente ensayo, ha sido titulada con el término “anarquía”, de la cual se busca inferir, cómo ha de esperarse, la innecesariedad de una edificación del Estado hobbesiano, en preferencia a otros horizontes políticos más autoorganizativos.
De modo que se ha organizado el desarrollo del presente ensayo mediante una estructura de dos apartados bien definidos: en el primero titulado “Estado de naturaleza y anarquía”, se presenta un bosquejo general de algunos precedentes en Platón y Aristóteles que pudieran relacionarse con el concepto de estado de naturaleza, para luego discurrir en la perspectiva hobbesiana y finalizar con la definición del contraste conceptual con la anarquía que se pretende efectuar como método analógico para determinar la justificación del Estado; en el segundo apartado, que se titula “La naturaleza humana y el Leviatán”, se despliega una crítica que se divide en dos partes, cuyo contenido cuestiona la noción de naturaleza humana de Hobbes, tanto desde el punto de vista de la antropología filosófica como desde la óptica de la interacción de los seres humanos en libertad y sus posibles consecuencias.
Estado de naturaleza y anarquía
El estado de naturaleza es un concepto que a grandes rasgos no es originalmente hobbesiano, ya que desde la Grecia clásica los filósofos preocupados por la política han enhebrado descripciones de la condición humana que hoy pudiéramos relacionar con la idea de un estadio previo a la vida social regida por una comunidad política. Tal es el caso, verbigracia, de Platón (República, 2007, p. 122), cuando expone las razones que pudiese tener los hombres para, con antelación a todo orden político formal, asociarse y organizarse políticamente: “…cuando un hombre se asocia con otro por una necesidad, habiendo necesidad de muchas cosas, llegan a congregarse en una sola morada muchos hombres para asociarse y auxiliarse. ¿No daremos a este alojamiento común el nombre de ‘Estado’?”
En Aristóteles podemos hallar nociones similares en su Política: “…el Estado procede siempre de la naturaleza, lo mismo que las primeras asociaciones, cuyo fin último es aquél; porque la naturaleza de una cosa es precisamente su fin, y lo que es cada uno de los seres cuando ha alcanzado su completo desenvolvimiento se dice que es su naturaleza propia, ya se trate de un hombre, de un caballo o de una familia.”. (Aristóteles, Política, p. 23)
De este modo, el estagirita a diferencia su maestro, advierte la existencia de ciertas instituciones naturales con las que se configuran las formas más o menos estables de asociaciones ad hoc para la constitución ulterior del tipo de asociación que, vista como más perfecta, a su juicio, se identifica con la aparición del Estado. Estas instituciones naturales relativamente estables se identifican con la familia, la propiedad privada y la esclavitud, y en ese sentido, se puede afirmar que la asimilación de un estado de naturaleza deducible en su pensamiento toma distancia del tratado por Hobbes en su Leviatán.
Esto último se debe a que, para Hobbes, la idea del estado de naturaleza tiene la implicación de una dinámica de las relaciones humanas que se desenvuelve mediante una situación de constante guerra en actualidad y en potencia, al fondo de la cual todos los individuos son enemigos de todos (homus homini lupus): “…durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder común que los obligue a todos al respeto, están en aquella condición que se llama guerra. Y una guerra de todo hombre contra todo hombre.” (Hobbes, Leviatán, p. 224).
Ello sugiere revisitar la concepción antropológica subyacente a la noción del estado de naturaleza a la luz de lo que suele llamarse “pesimismo antropológico”, noción que, a grandes rasgos, encierra una serie de articulaciones filosóficas que, desde la tradición del pensamiento occidental, desbordan el tema nuclear del presente ensayo, y que, sin embargo, algunos de sus matices, tal como veremos abajo, son funcionales al mismo.
Siendo así, al vislumbrar en retrospectiva se tiene que los postulados concebidos por la teoría del estado de naturaleza son funcionales a la justificación de la autoridad del Estado, a la sustentación de su legitimidad como organización supraindividual, dado que, solo pactando colectivamente, la humanidad puede concebir un tipo de organización detentora de un poder superior a los individuos, un poder que pueda mitigar o limitar los males de la libertad natural, a los efectos de conseguir pasar exitosamente del estado de naturaleza, esto es, la descrita situación de guerra, caos e inseguridad pre-estatal, al estado civil o social, a la edificación de esa persona artificial, que existiría como único y exclusivo remedio para la consecución y concreción de justo lo contrario: una situación de paz, orden y seguridad para todos.
Un acercamiento superficial a la previa argumentación hace pensar que es coherente la solución de formar un Estado para hacerle frente a los problemas nucleares del estado de naturaleza en los términos descritos, no obstante, un análisis más profundo puede servir para mostrar las complicaciones que presenta esta propuesta. Para demostrarlo, se procederá contrastando el concepto de estado de naturaleza hobbesiano como punto de partida, con un concepto que pareciese ser su análogo, pero que, para los fines del presente ensayo, se tratará como algo completamente opuesto, esto es, la anarquía; de tal suerte que será entendida esta en adelante como un estado pre-estatal de los individuos cuyas características se muestran contrarias al estado de naturaleza hobbesiano. Esto será de utilidad para discernir si con arreglo a cada una de las tesis es plausible o no la justificación del Estado leviatánico.
La naturaleza humana y el Leviatán.
Los problemas característicos del estado de naturaleza encuentran como única salida la necesidad de dar origen a un Estado. En efecto, Hobbes (Leviatán, p. 144) asegura que “si no se ha instituido un poder o no es suficientemente grande para nuestra seguridad, cada uno fiará tan sólo, y podrá hacerlo legalmente, sobre su propia fuerza y mana, para protegerse contra los demás hombres.”
Siguiendo esta formulación, la teoría pareciese presuponer que la naturaleza humana, entendida desde la proyección teóricamente reduccionista del pesimismo antropológico, se centra en la fuerza vital del hombre, en el instinto o en el ansia de poder desmedido (Aparicio, 2018, p. 57), y al asumir esto, la teoría no arguye, o por lo menos no plantea, en el seno de esa concepción, algún tipo de modificación cualitativa de esta en presencia del Estado una vez constituido o durante el proceso de su edificación, más allá de fiarse en la mera voluntad contractual de los individuos a tal efecto; en cambio, la negativa de dicha modificación es un carácter o cualidad de la noción de estado de naturaleza que si puede inferirse de ella, ya que no parece haber nada en la teoría que propicie tal modificación.
En ese orden de ideas, si la teoría no postula cambios metamórficos de la naturaleza humana en su condición ya bajo la égida de un Leviatán, termina por flaquear al no prestar atención respecto a que los supuestos males inherentes a esa condición preestatal no desaparecen con la presencia del propio Leviatán. Por el contrario, es probable a fortiori, la concurrencia de algunos lobos entre lobos con mucho más poder arropados en el seno del aparato estatal que, en ausencia de este, e incluso dotados de una acumulación de poder que nunca hubiere sido posible dadas las asumidas contingencias, incertidumbres e inseguridades, o, en síntesis, supuestas inestabilidades patentes en el estado de naturaleza. Y de ser así, si el propósito de la invocación de un Leviatán es acabar con la guerra entre los hombres, proporcionar inseguridad y garantizar la paz, esa propia invocación puede conllevar, como en efecto ha ocurrido, a la puesta en marcha de las peores facetas de estos mismos males que pretende combatir o mitigar.
En la anarquía, en cambio, la naturaleza humana no puede modificarse por agregación, o al menos no en la dirección a la que se pretende llegar según la agregación propuesta, o según una planificación que se ha premeditado políticamente.
Si se admite a toda forma de organización humana como un sistema, conviene aseverar que la superposición sus elementos constituyentes y la configuración de las dinámicas entre estos elementos, organizados siguiendo la guía deliberada de criterios unidireccionales —y por ello extraños a sus copiosos procesos intrínsecos—, no hace posible modificar con acierto la naturaleza de las partes del sistema. A la inversa, si hay lugar probable para importantes distorsiones a su funcionamiento. Esto a razón de los problemas insalvables concernientes al acceso a la información necesaria que se requiere para erigir una agregación correcta y efectiva acorde a la naturaleza de las partes interactuantes del sistema que ha sido objeto de adulteración (Meseguer, 2006, p. 104). Como consecuencia de ello, se tiene que, aunque fuera cierto que el estado de naturaleza implica una situación de constante guerra, desorden e inseguridad actual y potente, la alternativa de un Estado al estilo hobbesiano no parece ser una solución a los problemas sino el desencadenamiento de esos mismos conflictos, pero llevados a su máxima expresión. Es aquí clave el tópico del acceso a la información, pero es un tema que no será abordado en esta oportunidad.
Ahora bien, contrastando tal como se había hecho alusión, al estado de naturaleza con el estado de anarquía, es acertado sostener que, si en el primero los seres humanos en libertad tienden a la conservación de sí, y, por lo tanto, a las relaciones de hostilidad con los demás, al belicismo recíproco y permanente de todos contra todos; en la anarquía, por contraste, los seres humanos en libertad tienden la cooperación, a la estabilidad y mitigar la violencia.
Una contundente evidencia de ello, se puede hallar en las investigaciones de Robert Axelrod, en su libro «La evolución de la cooperación» de 1986. Según este autor, los seres humanos tienden a la cooperación en búsqueda del mayor beneficio personal. De este trabajo, se puede inferir los siguientes dos argumentos:
En primer lugar, que la cooperación tiende a surgir de forma espontánea y sin necesidad de autoridad central. Axelrod demuestra que la cooperación suele aparecer en situaciones en las que no existe una imposición coactiva de normas o reglas. Por ejemplo, en el juego de dilema del prisionero iterado, los participantes tienden a cooperar entre sí permitiendo una formalización de las posibilidades estratégicas inherentes a tal situación: “los individuos pueden beneficiarse de la mutua cooperación, cada uno queda mejor explotando los esfuerzos cooperativos de otros. (…) en determinado período de tiempo, los mismos individuos pueden volver a interactuar, dando ocasión a complejas pautas de interacciones estratégicas.” (Axelrod, ibid., p. 92).
En segundo lugar, Axelrod demuestra que pueden aparecer normas coactivas, que suelen ser autoimpuestas y autoforzadas en contextos donde se permite la cooperación adecuándose a las necesidades específicas del entorno de los individuos implicados. En el juego de dilema del prisionero iterado, de nuevo, los participantes tienden a llegar a acuerdos y castigar a aquellos que incumplen las reglas, sin necesidad de una autoridad central que los haga cumplir; el autor llama a esto la “ética de la venganza”. (ibid., p. 87).
Estos son solo algunos posibles argumentos que se pueden construir a partir de la obra de Robert Axelrod, pero es importante recordar que el autor no aboga directamente por la anarquía en su libro, aunque su investigación puede proporcionar argumentos que apoyen la idea, tal como se ha hecho en este apartado.
A tenor de lo dicho anteriormente, y al volver sobre el asunto de la concepción antropológica subyacente en la teoría anarquista siguiendo los criterios esbozados con antelación, se plantea entonces no ya un pesimismo antropológico como la descripción auténtica de la naturaleza humana, sino un realismo, un realismo basado en las posibilidades materiales de la acción humana, en las alternativas individualmente consideradas con que cuentan los seres humanos para llevar a cabo sus fines propuestos, así como el empleo de los medios que estos crean convenientes para ello.
Conclusión
En el contenido que se ha desarrollado en el presente ensayo, se ha mostrado un conjunto de razones que complejizan el tratamiento que Hobbes emplea para dar justificación a su Leviatán, razones que van desde las complicaciones para asumir que los males de la naturaleza humana patentes en el estado de naturaleza no pueden replicarse con mayor vigor en el seno del aparato estatal, hasta la propensión a considerar que todo tipo de interacción humana que no esté supeditada o vigilada por el Leviatán, conduzca como conditio sine cuanon, a situaciones de hostilidad y no a la cooperación voluntaria.
Pero también conviene proceder con prudencia, y considerar que, si en el mejor de los casos el Leviatán resulta ser en la práctica imprescindible, sería, sin embargo, el peor de los encargados posible en la faena de proporcionar la seguridad y la estabilidad que demandan los individuos que le han cedido su libertad natural para ello. Esto, tal como se dijo, a razón de la imposibilidad de acceso a la información que el Leviatán requiere para coordinar la sociedad en función de este objeto, en términos de eficiencia.
Todo este problema del acceso a la información puede llevar a considerar que quizá, con la suficiente tecnología, el Leviatán pueda hacerse con ella apoyándose en almacenamientos digitales y cálculos computarizados. Por supuesto, esta es una idea que, en los tiempos de Hobbes tal vez hubiera sido imposible siquiera imaginar, pero en nuestros tiempos es una posibilidad factible por lo menos para una discusión teórica interesante.
Sin embargo, esto no resuelve el problema de la naturaleza humana, pero si queremos seguir arrastrando la idea de un Leviatán a nuestro tiempo, se puede plantear que, al no querer encontrar una salida al problema de esta naturaleza o que no quiera aceptarse social y culturalmente la misma como tendiente a cooperar, creemos que resulta válido que la respuesta pueda hallarse en qué otro tipo de naturaleza, una naturaleza no humana, desprovista de sus pasiones, pero compatible con sus fines, pueda tomar la conducción del Leviatán y cumplir con el cometido de la seguridad y la paz de todos.
Jesús Huerta de Soto, un catedrático libertario español y uno de los máximos exponentes vivos de la Escuela Austriaca de Economía, propuso a Javier Milei para el Premio Nobel de Economía y halagó su programa de gobierno en un video que el propio Milei compartió en sus redes.
Huerta de Soto es un profesor de Economía Política en las universidades Complutense y Rey Juan Carlos de Madrid. En la universidad madrileña, también es fundador y director del Máster Oficial de Economía de la Escuela Austríaca.
«Un discípulo de un servidor, que ha sido uno de los motivos de mayor alegría en mi vida, en contra de mi recomendación, ya lo digo en mis artículos, no destrocen su vida dedicándose a la política y se ha dedicado”, comenzó en su discurso.
“Por azares del destino, la mano de Dios, ha terminado de presidente de la República Argentina. Ha inmolado su vida. No saben lo que es dedicarse a la política y más en un país como la Argentina, no es que sea especialmente malo, es como España, es destrozar la vida”, resaltó.
“Se va a inmolar en eso. No sé lo que pasará con Milei y su programa en Argentina. Solo sé dos cosas: ya le debemos algo de un valor inmenso para la humanidad y es haber traído a la agenda y haber hecho popular la idea de la libertad, términos como el de anarcocapitalismo, y despertar a los ciudadanos de su letargo”, remarcó muy emocionado.
“Cuántos ahora están diciendo: ‘Es que yo no lo sabía, ahora que lo escucho me doy cuenta de lo que yo soy, anarcocapitalista’. No Importa lo que suceda en Argentina, aunque deseo que tenga mucho éxito, pero ya lo que ha logrado Milei tiene un valor inmenso”, afirmó Huerta Soto.
“Llevo 40 años repitiendo las mismas cosas y ahora ya tiene un eco universal. Bien por Milei. Y dos, como le salga bien a medianamente bien… Fíjense ustedes la que se organiza”, celebró con una sonrisa.
“Sería para dar el Premio Nobel de Economía, a Israel Kirzner como máximo representante vivo de la Escuela Austríaca de Economía, y al presidente Javier Milei como alguien capaz de llevar a la práctica ese ideario”.
Por su parte, Javier Milei respondió al video en sus redes sociales con un: “Muchas gracias PROFESOR Jesús Huerta de Soto. Viva la libertad, carajo”.
Muchas gracias PROFESOR Jesús Huerta de Soto…!!! VIVA LA LIBERTAD CARAJO
Este miercoles, Javier Milei y Victoria Villarruel han sido proclamados como presidente y vicepresidente de la República de Argentina por el Senado de ese país.
Durante la sesión de la Asamblea Legislativa, encabezada por la actual vicepresidente y titular del Senado, Cristina Fernández de Kirchner, se destacó que la fórmula de ‘La Libertad Avanza’ obtuvo el 55,65% del total de votos a su favor en las pasadas elecciones presidenciales, en las que vencieron al binomio peronista de Sergio Massa y Agustín Rossi, que alcanzó 44,35%.
Tras el acto administrativo, el Senado también decidió fijar el acto de juramentación de Milei y Villaruel para el próximo 10 de diciembre a las 12 horas locales.
Cabe destacar que, previo al evento, el mandatario electo presentó su renuncia como diputado nacional para así poder asumir el cargo de Presidente de la Nación para el periodo 10 de diciembre de 2023 al 10 de diciembre de 2027.
"La fórmula integrada por Javier Milei y Victoria Villarruel ha obtenido el 55,65 % del total de votos afirmativos válidos. La fórmula de Sergio Massa y Agustín Rossi ha obtenido el 44,35% de total", explica @CarolinaPiparo
A su llegada confirmó, en varias entrevistas radiales, que Luis Caputo será su ministro de Economía y que durante su visita a Washington obtuvo una respuesta «extremadamente favorable», cita el medio local La Nación.
También, en horas de la mañana sostuvo una reunión con legisladores electos de LLA para coordinar la agenda después de su toma de posesión, en la que tiene previsto convocar a sesiones extraordinarias para impulsar una reforma integral del Estado.
Por Roymer Rivas, coordinador local senior de EsLibertad Venezuela y teórico del Creativismo Filosófico.
Cuando hablamos de “Estado” las personas tienden a relacionarlo como un sinónimo de “Gobierno”, sin embargo, esto es un grave error, pues, estrictamente hablando, “Estado” no es más que una forma de “gobierno”. Es importante hacer la separación de los conceptos, porque normalmente cuando los anarquistas defienden una sociedad sin Estado, tienden a ser malinterpretados por sus oyentes, quienes se alarman y creen que se está hablando de una sociedad sin ningún tipo de control social[1].
En un texto anterior ya he explicado que cuando hablamos de ‘Estado‘ nos estamos refiriendo a una persona o grupo de personas “que tienen una posición de poder por encima de todos los demás”[2]. Además, aclaré que el Estado en sí mismo no es un ser con personalidad propia, por lo que no es un ser racional, sino que “es una entidad conformada por personas que están organizadas jerárquicamente y que tienen la condición de mandar a otros”[3]. También, que se sostiene gracias a la coacción, por lo que la definición más atinada de la entidad es que “es un tipo de gobierno de coacción ilegitima de humano sobre humano”[4] y que, en su etapa más avanzada, que es lo que estamos viviendo hoy, es un tipo de gobierno donde todas las instituciones permiten o avalan que un grupo de humanos someta a otros sistemática e institucionalmente[5].
Note que aquí estoy diciendo dos cosas extremadamente importantes y sustanciosas en una corta expresión: (i) tipo de gobierno (ii) de coacción ilegitima; de lo cual se infiere que puede haber otros tipos de gobierno donde la coacción sea legítima. Empero, para llegar a ello es necesario comenzar desde el desde el principio, definiendo correctamente el término “Gobierno”.
Sobre el Gobierno
En principio, ‘Gobierno‘ deriva del verbo en latín ‘gubernare’ —gobernar—, que en un inicio significaba “pilotar o dirigir el barco”, cosa que más tarde se extrapolaría para formar la idea de que “gobierno” es la acción y efecto de “dirigir el Estado”. Viéndolo así, que es como se ve comúnmente, dado que siempre se enseña —y es como aparece en los diccionarios— que el Estado surge de alguna forma como la conjunción de los conceptos de “Nación, territorio y gobierno”, se pensaría que no puede haber gobierno sin Estado, pero el punto es que tal concepción es un error, pues ese “dirigir el barco” también puede ser un “Gubernare Societat”, es decir, “dirigir o guiar la sociedad”, sin necesidad de un Estado de por medio. Para gobernar no se necesita del Estado, lo que se necesita es autoridad, y eso fácilmente pueden tenerla las instituciones sociales que surgen espontáneamente a través de un periodo evolutivo muy dilatado de tiempo y luego pueden ser —o no— administrada por seres humanos[6], o los mismos seres humanos que se ganan la autoridad para dirigir a otros.
Este punto es clave, porque se tiene que el gobierno es anterior al Estado y emana del mismo proceso social que tiende a la civilización, y si tenemos en cuenta que el Estado descansa por encima de las sociedades, a quienes dirige, necesitando además de la concentración territorial y de la capacidad para concentrar la administración de las diferentes acciones o funciones de la vida de y en las sociedades, ejerciendo poder cuasi-absoluto sobre ella, entonces, de hecho, la idea de Gobierno y la idea de Estado son mutuamente excluyentes. El Estado se encuentra por encima de la sociedad, el Gobierno emana de ella y se sostiene a través de mecanismos que el mismo proceso social establece, por lo que no está por encima, sino sumergida en ella; el Estado sigue sus propios mecanismos y establece sus propias reglas para mantenerse, el Gobierno sigue los mecanismos y reglas del proceso social.
Sobre el Estado, la Sociedad y los Gobiernos
Sin embargo, para no ser tan intenso y más o menos amoldarme a los conceptos de hoy sobre los términos, es suficiente con establecer que un orden social dirigido por un Estado es solo un tipo de gobierno, no el único[7]. Por ello, la discusión dejaría de ser si debe haber gobierno o no, para pasar a ser: (A) ¿Cuál es el mejor tipo de gobierno? Y (B) ¿Es legítimo ese gobierno? Como buen anarquista, defenderé que el mejor tipo de gobierno es aquel que surge de los mismos mecanismos que brinda el mercado, sostenido en acciones y acuerdos voluntarios, con dinámicas de poder fundamentadas en el respeto, y no uno que se basa en el saqueo y cuyo único sostén sea la violencia —como lo es el Estado—.
Ahora bien, esto no quiere decir que en una sociedad “anárquica” con gobierno no vaya a existir ningún tipo de coacción, pues el gobierno también significa administración de la ley, lo cual incluye sanciones para quien no se amolde a ella. Por ejemplo, salvo casos excepcionales, alguien que atente contra la propiedad ajena puede y debe ser coactado para evitar el delito o saldarlo. Con esto queda aclarado que sí hay, y debe haber, gobiernos donde se aplique coacción legitima. —Por cierto, la traducción literal de “an-arkhia” es “sin mandato; sin poder de los medios políticos, para usar la expresión de Franz Oppenheimer; digámoslo ya, significa sin poder del estatal; no “caos”.—
Ejemplos de gobierno sin Estado sobran: cuando el condominio elige a sus líderes; cuando se crean grupos de trabajo en los espacios académicos; cuando un grupo de amigos decide emprender un viaje y entre ellos se encuentra un líder a quien todos siguen por voluntad propia; cuando los padres guían a sus hijos; etc. En contraste, ejemplos de gobierno estatal solo encontraremos dos: el legal y el ilegal; el legal es el Estado-Nación que todos conocemos con sus seudo-instituciones; el ilegal son los grupos delincuenciales armados que someten a otros; aunque al final ambos funcionan como una mafia y son igual de ilegitimo[8][*].
[1] Tengo claro que sí hay anarquistas que de forma insensata hablan de una sociedad “sin gobierno” o “sin ningún tipo de control”, al estilo de una sociedad sin ley, pero estas concepciones son minoría y provienen de personas que no tienen ni la más mínima idea de lo que defienden, mucho menos del proceso social. Por tanto, la defensa que aquí haré del término “anarquía” es una con sentido, sensata, no utópica, en referencia a una sociedad sin Estado, pero sí con Gobierno.
[2] Roymer Rivas. 2023. Estado, gobierno, Dios y orden social. Publicado en el portal de ContraPoder News. Puede acceder a través de: https://contrapodernews.com/estado-gobierno-dios-y-orden-social/ (Consultado el 30 de octubre de 2023). Sección: “El Estado, lo que no es”, párr. 1, 2.
[4]Ibídem., sección: “El Estado definido”, párr. 4.
[5]Ibídem., párr. 6., y sección: “El Estado en el presente”.
[6] Roymer Rivas. 2023. El cáncer de la corrupción: una consecuencia de las restricciones a la libre acción humana. Publicado en ContraPoder News. Puede acceder a través de: https://contrapodernews.com/el-cancer-de-la-corrupcion-una-consecuencia-de-las-restricciones-a-la-libre-accion-humana/ (Consultado 01 de noviembre de 2023). Me cito a mí mismo por considerar que trato el tema de forma sencilla y porque en dicho texto están las citas a los autores correspondientes de donde extraigo la idea.
[7] Por lo que ya expresé, siendo estrictos, Gobierno y Estado no pueden ir de la mano, pero comprender esto a cabalidad requiere de una explicación más exhaustiva que aquí no puedo permitirme. Me es suficiente con que el lector comprenda que la idea de “Gobierno” puede estar separado de la idea de “Estado”. Ahora, si desea profundizar en el tema, invito a leer la obra de Piotr Kropotkin titulada “El apoyo mutuo”, publicada por primera vez en 1902 —aunque advierto que debe leerse con pinzas—.
[8] En este punto caeríamos en una discusión de la legitimidad y su significado, pero eso para otro día. Invito al lector a leer las siguientes obras: “El problema de la autoridad política” (Michael Huemer); “La libertad y la ley” (Bruno Leoni); “Socialismo, calculo económico y función empresarial” (Jesús Huerta de Soto) y “Una teoría evolutiva de las instituciones” (Cesar Martínez Meseguer) —por solo mencionar algunos—; para que, por un lado, comprenda que no puede juzgarse como legitimo o no legitimo algo en función del actor que lleve a cabo la acción juzgada —Huemer— y, por el otro, que legitimidad va de la mano con el concepto de “Ley” y que éste último solo cobra valor y sentido en tanto y en cuanto surge de forma espontánea en sociedad y no porque alguien la ha creado deliberadamente —demás autores—.
[*] Este artículo fue publicado también en el portal de «La Ventana Rota». Puede acceder al mismo presionando aquí.
Alrededor de tres decenas de personas hicieron acto de presencia en un evento organizado por el partido libertario de Miami-Dade que busca concientizar sobre los abusos cometidos por parte del gobierno en contra de la ciudadanía.
Las palabras de apertura estuvieron a cargo de J. Mark Barfield, activista de la plataforma política, quien explicó como un sistema de «votación de elección clasificada» puede ayudar a los ciudadanos del país a sanear los vicios del sistema electoral estadounidense, dando una representatividad más clara y directa.
Este sistema consiste en que los votantes puedan escoger, por orden de preferencia, a sus candidatos. Si los candidatos A, B y C se están enfrentando. Un votante podría votar a C como su primera opción, por A como su segunda y finalmente B quedaría como su menos preferido. En caso de que ninguno de ellos logre alcanzar el 50% de los votos más uno, el candidato con menos votantes (en este ejemplo C) sería eliminado y su voto pasaría a su segunda opción, es decir, al candidato A.
Según explicó Barfield, este sistema, que ya está siendo implementado en otros países e incluso en varios estados de los Estados Unidos, ha funcionado de manera eficiente y ha permitido mayor representación de sectores minoritarios, así como abaratar de manera significativa los costos de los proceso electorales.
J. Mark Barfield
Posteriormente, Luis Valdes, Director de Gun Owners of America para el estado de la Florida, advirtió sobre los abusos que se cometen diariamente en contra de la segunda enmienda de la constitución que garantiza el libre porte de armas.
Valdes recordó a los presentes que los derechos no los ofrecen los gobiernos, «El derecho a poseer y portar armas es inalienable según los padres fundadores».
Así mismo, el activista renfatizó que los regímenes totalitarios antes de implementar sus modelos de opresión, desarman a la ciudadanía para evitar que se defiendan, «Puedo dar muchos ejemplos: Fidel Castro, Hugo Chávez, la Unión Soviética, la China comunista».
Valdes criticó a ambos partidos políticos (demócratas y republicanos) por promover constantemente leyes e iniciativas que restringe y limita este derecho de los americanos.
Luis Valdes
La más ovacionada de la noche fue Lyn Ulbricht, madre del informático Ross Ulbricht, quien fue sentenciado a dos cadenas perpetuas y 40 años por haber desarrollado, con tan solo 26 años de edad, un sitio web que permitía a sus usuarios intercambiar bienes y servicios de manera libre, sin importar cuales fueran estos, siempre que no afectaran a terceros.
Ulbricht abrió su discurso con un emotivo audio de su hijo en el cual expresaba su inconformidad con la situación en la que se encuentra.
La madre del joven, de ahora 37 años, catalogó su sentencia como una «condena a muerte» y reafirmó su compromiso para conseguir la libertad de su hijo, «Nunca dejaremos de luchar por Ross. Creo que lo podemos liberar,» añadió, «Necesitamos más milagros,» para recordar que solo el presidente de los Estados Unidos tiene en su poder la capacidad de emitir una orden que permita su salida de la cárcel.
Lyn Ulbricht
La candidata a Comisionada por el Partido Libertario en Miami-Dade, Martha Bueno, cerró el acto con su intervención.
Bueno explicó que la motivación de lanzar su candidatura va más allá de aspiraciones personales, «¿Por qué decidí lanzarme?,» se preguntó, «No me gusta hablar en público ni ser una persona pública, pero estoy enferma de todo esto,» declaró para hacer referencia a los altos niveles de corrupción que se viven en el condado.
«Necesitamos una voz,» expresó Bueno, «Miami-Dade tiene un presupuesto de $9 billones ¿Qué estan haciendo con ese dinero.»
Así mismo, la activista de ascendencia cubana, resaltó que trabajo que se está haciendo para ayudar a los ciudadanos de la isla que vive oprimida por el comunismo desde hace más de seis décadas, «Yo odio hablar, pero me encanta hacer,» agregó, «Creamos People4Cuba para ayudar a los cubanos. Nuestra meta es poder introducir 10000 libras de medicina en Cuba, alimentos también,» concluyó.
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