Caracas – Hace poco, la organización Ladies Of Liberty Alliance (LOLA), una alianza de mujeres a nivel global que tiene como fin educar y empoderar a las mujeres para que sean agentes de cambio en la sociedad, con el fin de artícular y construir una sociedad fundamentada en la libertad, organizó un evento en las instalaciones de la UCAB para informar y contienzar sobre la violación sistemática de los DD. HH. llevado a cabo por el régimen chavista en Venezuela.
LOLA dando espacios para hablar de la violación de DD. HH y exponer el tema de los presos políticos en Venezuela
El evento estuvieron varios capítulos del liderazgo de LOLA en el país, entre ellas: Andrea Castellano, de Maracaibo; Isabella Antichan, de Yaracuy; y María Oropeza, de Portuguesa. Con respecto Oropeza, es necesario recordar que ella misma fue victima del régimen y estuvo en sus mazmorras durante más de un año, y fue recientemente liberada, dada la presión que ejerce EE. UU. al regimen venezolano, tras la captura del genocida dictador que sometía a Venezuela, Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero. Oropeza compartió su experiencia y recordó que solo la libertad es lo que hace grande a los paises.
Además, se contó con la particupación de Gaby Álvarez, quien es famosa por acompañar a los presos políticos desde hace años, denunciando la liberación de los mismos. Álvarez expuso lo fuerte que es ir absolutamente todos los días a dar fortaleza moral, entre otro tipo de apoyos logisticos, a los familiares de los presos políticos que incansablemente se ubican a las afueras de los centros de reclusión del chavismo, donde los disidentes al régimen son torturados.
Gaby Álvarez hablando sobre su experiencia con los familiares de los presos políticos, en un evento realizado por LOLA para concientizar sobre el tema.
Luego del encuentro en las instalaciones de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), los asistentes, incluyendo las coorganizadoras del evento, miembros de LOLA, fueron invitadas a la famosa «Esquina de la libertad», el lugar donde todos los días los familiares de los presos políticos encerrados en el helicoide —el centro de tortura más famoso del régimen chavista— se ubican para exigir la liberación de los presos políticos.
LOLA aceptó con gusto y, una vez en el lugar, aprovechó la oportunidad para denunciar las arbitrariedades del régimen chavista y exigir la liberación de los presos políticos. En este marco, Andrea Castellano recordó que el regimen chavista aun no ha liberado a todos los presos, a pesar de que así lo prometió tras aprobar la Ley de amnistía, semanas despues de los eventos del 3 de enero. Asimismo, destacó que no hay el hecho de pensar diferente no es una razón suficiente para privar a alguien de su libertad, y que la libertad de expresión es, de hecho, sumamente importante si queremos hablar de «Democracia».
Es necesario señalar que la mayoría de los familiares que se encuentran en la Esquina de la Libertad lo son de presos políticos militares, especialmente de aquellos que vincluaron con la Operación Gedeón, de los cuales el régimen chavista tiene desaparecido a varios, sin querer dar respuesta al respecto.
De esta forma, LOLA se suma a la denuncia masiva que han hecho en Venezuela para que el chavismo libera a los presos políticos, incluyendo los militares, porque una nueva Venezuela no puede ser construida a la sombra de todas las violaciones de DD. HH. y crimenes que han realizado quienes durante los últimos 27 años han ostentado el poder en Venezuela.
Caracas – Miembros de la organización Ladies Of Liberty Alliance (LOLA) han llevado a cabo un evento formativo sobre Mujeres y los mercados libres, explicando cómo el libre mercado es el camino que se ha de tomar si de verdad se quiere que las mujeres se desarrollen plenamente, encontrando más oportunidades en el camino.
En el evento, organizado por diferentes capítulos de LOLA que hacen vida en el país y al que asistieron más de 70 personas, participaron mujeres emprendedoras del país, resaltando que el libre mercado, el respeto a la propiedad y una institucionalidad fuerte en defensa de la libertad, es lo que ha dado oportunidades a las mujeres para poder crecer personal y profesionalmente.
El mismo se llevó a cabo en los espacios de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), y Oriana Aranguren, coorganizadora y líder del capítulo de Caracas, y quien además tiene un artículo sobre el tema, ha destacado que el evento se debe a la celebración del mes de la mujer.
Cabe señalar que se contó con la participación de María Oropeza, quien forma parte de la organización, y tuvo una participación donde explicó la famosa historia de cómo se fabrica un lapiz, para destacar la importancia del libre comercio, pero adaptandolo a lo femenino explicandolo con un lapíz labial.
Cabe señalar que LOLA es una alianza de mujeres a nivel global que tiene como fin educar y empoderar a las mujeres para que sean agentes de cambio en la sociedad, con el fin de artícular y construir una sociedad fundamentada en la libertad.
María José Salinas, comunicóloga y especialista en relaciones públicas. Desde hace más de siete años impulsa las ideas de la libertad con una visión emprendedora, además de promover el empoderamiento femenino a través de proyectos y espacios de liderazgo. Su trabajo combina estrategia, comunicación y una defensa auténtica del individualismo y la acción personal, siendo líder del capítulo Guanajuato, México, de Ladies of Liberty Alliance (LOLA)
“No se trata de victimizarnos ni de convertir el debate en una guerra de géneros. Se trata de reconocer una realidad: la normalización del escarnio estético constriñe voces, daña personas y empobrece la conversación pública. Recuperar espacio para la discusión de ideas implica, necesariamente, recuperar la posibilidad de que las mujeres opinen, piensen y existan sin tener que pagar con su dignidad.”
María José Salinas
Acabo de terminar el nuevo libro de Gloria Álvarez, “Cómo defender la libertad y no suicidarte” en el intento, una obra que, en su recorrido por la defensa del individuo y la libertad, toca con honestidad temas que muchas veces se silencian: entre ellos, el costo emocional que pagan las mujeres por ocupar espacio público. Pocas horas después, un comentario en redes ilustró con brutal claridad el problema: que la portada “enseña demasiado”, que “parece para abrir un OnlyFans” o que quedaría “como póster en un taller mecánico”. No era una crítica al contenido; era una reducción instantánea de una autora con trayectoria a un objeto.
Lo notable no es solo el ataque: es la respuesta de Gloria. Ella no responde con insultos ni con victimismo; responde con ironía, argumentos y propuestas. Responde desde la dignidad intelectual. Esa forma de devolver la discusión al plano de las ideas es, en sí misma, una defensa de la libertad: no ceder el debate a la grosería ni a la trivialización.
Si bien, este fenómeno no se queda en los espacios académicos o políticos; llega con igual fuerza al entretenimiento. Mi amiga Sofía Rivera Torres, actriz y conductora, lo vive en carne propia. Después de convertirse en madre, ha recibido comentarios crueles sobre su cuerpo. A diferencia de otros, ella ha elegido no polemizar públicamente: sigue trabajando, saliendo en cámara y ejerciendo su oficio con profesionalismo. La admiro mucho por eso. Me duele la crueldad: ninguna mujer debería ser agredida por haber dado vida, ni por el proceso natural de su cuerpo.
Un ejemplo más: Maite Perroni, actriz y cantante mexicana, conocida internacionalmente por su participación en RBD, ha denunciado la presión estética que enfrentan las mujeres tras la maternidad. Su caso lo confirma: la exposición y la agresión no distinguen popularidad ni éxito.
Y esto no son anécdotas sueltas. Los datos muestran que la violencia digital y el acoso por apariencia son fenómenos generalizados y con consecuencias reales. En México, el Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) reportó que 21% de la población usuaria de internet vivió alguna forma de ciberacoso en 2024; la desagregación por sexo mostró que 22.2% de las mujeres que usan internet reportaron haber sido víctimas frente a 19.6% de los hombres.
En el terreno académico, estudios recientes han documentado el impacto específico del ciberacoso relacionado con la apariencia (appearance-related cyberbullying) sobre la salud mental de adolescentes y jóvenes: mayor insatisfacción corporal, riesgo de trastornos alimentarios y síntomas ansiosos o depresivos asociados. Un metaanálisis y revisiones sistemáticas conectan la victimización en línea con mayores niveles de depresión, ansiedad y estrés entre víctimas, lo que nos recuerda que la violencia estética no es “solo comentarios” sino un riesgo real para la salud psicológica.
Además, hay evidencia de que el miedo a ser atacadas condiciona la participación pública femenina. Encuestas y análisis recientes muestran que las mujeres se sienten significativamente menos cómodas expresando opiniones políticas u opiniones en línea: en algunos estudios solo alrededor del 24% de las mujeres dijeron sentirse cómodas expresando posturas políticas en redes, frente a casi 40% de los hombres. Ese auto-silenciamiento es un problema democrático: si una parte de la población opta por callar por miedo, el debate público empobrece.
¿Por qué persiste esta violencia estética? Hay varios factores que se combinan: una cultura en la que todavía se sexualiza y vuelve un objeto el cuerpo femenino; el anonimato y la impunidad que ofrecen las plataformas digitales; y la normalización de estándares irreales de belleza impulsados por filtros, algoritmos y economías de la atención. A eso súmale que no solo existen ataques masculinos: muchas agresiones provienen de cuentas femeninas y de redes de acoso que reproducen los mismos estereotipos desde adentro. Esto vuelve el fenómeno más complejo y culturalmente enraizado.
El costo es alto: además de los efectos en salud mental, la violencia estética tiene consecuencias en la participación pública de las mujeres en su carrera, en su posibilidad de ser escuchadas, en la calidad del debate público y en la autoestima colectiva de generaciones que están creciendo creyendo que lo digital es la realidad. Si las jóvenes interiorizan que su valor es la apariencia y no la capacidad de pensar, persuadir o crear, estamos perdiendo capital humano y libertad.
Entonces, ¿Qué hacer? No busco aquí soluciones simplistas, pero sí urgentes:
Promover educación digital y afectiva que enseñe a distinguir crítica útil de humillación;
Responsabilizar a plataformas y a agentes públicos para reducir la impunidad (medidas de moderación y denuncia que funcionen);
Fomentar normas profesionales y periodísticas que no reduzcan a una persona a su cuerpo;
Crear redes de apoyo y protocolos para víctimas que atiendan salud mental y protección digital;
Y, desde la cultura, cambiar el estatus de la burla estética: que insultar por apariencia deje de ser “normal” .
Mujeres como Gloria, Sofía y Maite muestran distintos modos de resistir: responder con argumentos, mantener la rutina profesional o alzar la voz por la dignidad. Ninguna de estas respuestas es perfecta ni única; todas son válidas. Lo que sí es innegable es que la libertad esa que Gloria defiende con pasión no se limita a espacios institucionales: se juega también en el terreno de lo cotidiano, en la batalla por poder existir sin que el cuerpo sea la sentencia.
No se trata de victimizarnos ni de convertir el debate en una guerra de géneros. Se trata de reconocer una realidad: la normalización del escarnio estético constriñe voces, daña personas y empobrece la conversación pública. Recuperar espacio para la discusión de ideas implica, necesariamente, recuperar la posibilidad de que las mujeres opinen, piensen y existan sin tener que pagar con su dignidad.
Cuando la sociedad deje de medir cuerpos y empiece a medir ideas, habremos ganado un pedazo de libertad.
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(Nota: las ideas expresadas son netamente del autor y no necesariamente representa la posición de ContraPoder 3.0)
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