Nuevo presidente de Bolivia marginó a Maduro y estrechó lazos con María Corina Machado

Caracas. – El nuevo presidente electo de Bolivia, Rodrigo Paz, dejó fuera de la lista de invitados a su toma de posesión al jefe del «Cartel de los Soles», Nicolás Maduro, mientras que al mismo tiempo estrechó alianzas con María Corina Machado, a quien si extendió una invitación para el acto previsto para el próximo 8 de noviembre.

En una entrevista con CNN, el nuevo mandatario boliviano marcó distancia con los regímenes del llamado socialismo del siglo XXI, dejando ver un cambio radical en la política exterior del país tras dos décadas de vínculos estrechos con países alineados con la izquierda.

En este sentido, Paz sostuvo que no invitará a su toma de posesión al narcotirano de Venezuela, Nicolás Maduro, a Daniel Ortega, dictador de Nicaragua, ni a Miguel Díaz-Canel, dictador de Cuba, mandatarios afines al expresidente Evo Morales y al Movimiento Al Socialismo, partido saliente del Gobierno.

“Nosotros somos un país democrático. Si bien hay relaciones diplomáticas que deben respetarse, nuestra condición de relacionamiento es sobre la base de la democracia”, afirmó el nuevo mandatario.

Igualmente, se refirió tanto al régimen chavista, como a los de Cuba y Nicaragua como «no democráticos». “Claramente, no democráticos, claramente”, respondió con énfasis, antes de añadir: “Yo no quisiera que mi país fuera ninguno de esos tres”.

A la par, se reveló que sostuvo una llamada telefónica con Machado, quien tomó la iniciativa para felicitarlo por su triunfo en las urnas. En ello, Paz manifestó su voluntad de unirse a la «lucha» para «recuperar» la democracia en Venezuela, además de invitarla a su investidura el próximo 8 de noviembre.

El equipo de prensa de Paz difundió el video del diálogo que sostuvo con la dirigente venezolana, a la que reiteró sus felicitaciones por el Nobel que le fue conferido este año y que calificó como un «golazo de media cancha» que ha «dignificado» a «todos los sudamericanos y a la democracia mundial».

Extraoficial: descubren plan secreto de «alacranes» para realizar una transición sin María Corina Machado

Caracas. – Un documento «confidencial», que contemplaba un plan para llevar a cabo una transición política en Venezuela sin la participación de María Corina Machado, y que buscaba detener la intervención militar estadounidense, fue revelado en las redes sociales.

A raíz de una denuncia realizada por Casto Ocando, se pudo descubrir una de las aparentes propuestas que fue presentada por la Narcotiranía chavista a la administración Trump, para llevar a cabo una transición política.

Según denunció Ocando, la particularidad de este plan en relación con los primeros que contemplaban liderar la transición con Jorge y Delcy Rodríguez, fue que la idea estuvo principalmente apoyada por figuras de los llamados «alacranes» de la política venezolana, es decir, colaboradores del chavismo.

En este caso, figuran principalmente Henrique Capriles, Gerardo Blyde, Gustavo Duque y Manuel Rosales, entre otros. El documento, que aparentemente cuenta con el sello oficial del ministerio de relaciones exteriores de Qatar, revela un punto en común entre los «alacranes» antes citados: “Los actores internacionales prefieren un gobierno de transición que conduzca a nuevas elecciones, sin articulación con María Corina Machado.”

Mientras, algunos que han analizado el documento —calificado como un intento de traición hacia los venezolanos— coinciden en señalar que los objetivos de los alacranes se resumen en:

  1. Pedir una “nueva elección presidencial” para borrar el 28 de julio.
  2. Ofrecer a cambio el levantamiento de sanciones, licencias petroleras y hasta canonizaciones políticas.
  3. Crear un gobierno “de transición” manejado por los mismos que nunca se fueron.
  4. Figuras como Timoteo Zambrano, Luis Eduardo Martínez, José Gregorio Correa, Eduardo Fernández, Ramón Guillermo Aveledo, y hasta el cardenal Baltazar Porras, se prestaron para dar su aval a esta estrategia, que también fue rechazada por EE. UU.

Uno de los puntos más destacados entre quienes dieron a conocer el texto para esta supuesta transición es que los autores intelectuales de la misma se niegan a incluir a María Corina, por la negativa de la dirigente a establecer nuevas estrategias y nuevas alianzas sociales o políticas.

Este plan también contemplaba celebrar la liberación de varios rehenes políticos, en el marco de la canonización de los dos primeros santos venezolanos, y a cambio solicitar la retirada inmediata de tropas militares de EE. UU., aliviar sanciones de la Unión Europea, generar flexibilidad en licencias petroleras, y reducir sanciones a funcionarios de Alto y Medio nivel.

Aung San Suu Kyi y María Corina Machado: el espejismo del poder en Myanmar y Venezuela

Por Leroy Garrett (@lerogarrett).

En el vasto tablero de la geopolítica latinoamericana y asiática, pocas figuras encarnan mejor la paradoja del contrapoder que Aung San Suu Kyi y María Corina Machado. 

Ambas mujeres, iconos de la resistencia no violenta contra regímenes autoritarios, han sido elevadas a laureadas del Nobel de la Paz: Suu Kyi en 1991 por su lucha contra la junta militar birmana, y Machado en 2025 por su desafío al chavismo en Venezuela. Ambas prometían ser faros de democracia, pero su ascenso al poder ha sido tan elusivo como un espejismo en el desierto. ¿Por qué, a pesar de victorias electorales abrumadoras y apoyo internacional, el mando real les ha sido negado? En el caso de Machado, esta elusión se entreteje con la presencia militar estadounidense en Venezuela —formalmente justificada por la “guerra contra las drogas”—, y con una percepción sutil, pero persistente en los círculos de poder de Washington, de que ella no está “preparada” para gobernar. Esta narrativa, tejida entre halagos y reservas, revela no solo las fragilidades de estas líderes, sino las dinámicas de un imperialismo que coquetea con la democracia solo cuando conviene.

Paralelismos en la Trayectoria: Del Icono al Exilio Interno

Aung San Suu Kyi y María Corina Machado comparten un guion casi idéntico: hijas de elites educadas en Occidente (Suu Kyi en Oxford, Machado en Yale), regresan a sus países para fundar movimientos cívicos que escalan a plataformas políticas. Suu Kyi, hija del héroe independentista birmano Aung San, fundó la Liga Nacional por la Democracia (LND) en 1988, ganando elecciones en 1990 que la junta ignoró, confinándola a 15 años de arresto domiciliario. 

Machado, ingeniero industrial de 58 años, inició con Súmate en 2002 para defender el voto, fue elegida diputada en 2011 con récord de sufragios, y expulsada en 2014 por denunciar corrupción chavista. En 2023, arrasó en primarias opositoras con el 92% de los votos, pero fue inhabilitada para las presidenciales de 2024, optando por un sustituto, Edmundo González, cuya victoria alegada fue robada por Maduro.

Ambas han sido “Santas laicas” para Occidente: Suu Kyi, la “Mandela birmana”, simbolizó la no violencia hasta su caída por defender al ejército en el genocidio rohinyá (2017), que le valió el descrédito global y un golpe en 2021 que la encarceló nuevamente.  Machado, comparada explícitamente con ella en medios como The Times of India y The Christian Science Monitor, recibe elogios por su “coraje moral” contra la “oscuridad creciente” de Maduro, pero con una advertencia: “Ser comparada con Suu Kyi es un cumplido y una alerta” ante riesgos de “absolutismo” y “compromisos morales”. En X, usuarios como @Franchuterias destacan cómo el Nobel de Machado, como el de Suu Kyi, envía un “mensaje a los demócratas”, pero ignora si podrá asistir, al igual que su predecesora en 1991. 

El poder les ha sido elusivo por mecanismos similares: militares todopoderosos (la Tatmadaw en Myanmar, las Fuerzas Armadas en Venezuela) que vetan transiciones. Suu Kyi gobernó de facto desde 2015, pero la constitución birmana le prohibía la presidencia por sus hijos extranjeros, y el ejército retuvo el 25% de escaños. Machado, inhabilitada por “corrupción” (acusaciones que ella desmiente como distracciones de la crisis económica), vive oculta desde enero de 2025, tras un secuestro y golpiza que la dejó herida visiblemente. Ambas victorias electorales —la LND en 2015 para Suu Kyi, González-Machado en 2024— fueron anuladas, dejando a estas mujeres como “líderes sin corona”.

¿En qué consiste la presencia de USA en Venezuela?

Aquí radica la gran diferencia: mientras Suu Kyi luchó contra una junta aislada, Machado opera en un contexto donde la “armada americana” —como las llama— orbita Venezuela bajo el pretexto de la guerra contra las drogas. Desde agosto de 2025, EE. UU. ha desplegado siete buques de guerra, un submarino de propulsión nuclear y 6.500 tropas en el Caribe, hundiendo al menos cinco embarcaciones venezolanas con 27 muertos en strikes “antinarcos”. Trump justifica esto como “conflicto armado no internacional” con carteles como Tren de Aragua, designados “narco-terroristas”, y ha autorizado operaciones encubiertas de la CIA en suelo venezolano.;Maduro denuncia “fake news” y moviliza milicias; analistas ven un “pretexto” para derrocarlo, sin aprobación del congreso. 

Machado apoya esto abiertamente: en entrevistas con BBC y Christiane Amanpour, celebra el “despliegue internacional” para cortar “ingresos ilícitos” al régimen, y coordina con asesores de Trump planes para las “primeras 100 horas” post-Maduro. Dedica su Nobel “en parte a Trump”, quien la nominó vía Marco Rubio. Pero esta alianza no garantiza el poder: EE. UU. la respalda como “símbolo”, pero la presencia militar —con strikes ilegales según la ONU— escalada la tensión sin derrocar a Maduro, dejando a Machado en un limbo de “espera estratégica”.

Percepciones en Washington: ¿Una Líder “No Preparada”?

En círculos de poder estadounidenses —el Departamento de Estado, Think Tanks como Chatham House, y asesores trumpistas—, Machado es alabada por su “valentía increíble” (David Smilde, Tulane), pero con reservas sobre su preparación para gobernar. Críticos la ven como “extremista de derecha”, promotora de privatizaciones petroleras que enriquecerían a firmas yankis, y aliada en el fallido “gobierno interino” de Guaidó (2019-2023), que dilapidó activos venezolanos. Como Suu Kyi, cuya “falta de habilidades” para reconciliar etnias la hizo fallar en gobernar, Machado es vista como “símbolo, no estadista”: valiente en protestas, pero inexperta en coaliciones amplias o políticas sociales. En The Guardian, se cuestiona si su “amenaza creíble de fuerza internacional” (2019) la descalifica para la paz.  EE. UU. la usa como “proxy”, pero teme que su “absolutismo” genere caos post-Maduro, similar al backlash contra Suu Kyi por los rohinyá.

Conclusión: Contrapoder en Jaque

Suu Kyi y Machado ilustran cómo el contrapoder femenino en dictaduras es celebrado globalmente, pero saboteado local e internacionalmente. El Nobel las inmortaliza como mártires, pero no las empodera: Suu Kyi languidece presa; Machado, oculta, depende de un Trump volátil, cuya “guerra contra drogas” es eufemismo para la hegemonía estadounidense. En Washington, la percepción de Machado como “no preparada” —extrema, dependiente de intervenciones— refleja una dualidad preocupante para los venezolanos: se aplaude su lucha, pero se reserva el timón para proxys más “gobernables”.

En este escenario, cabe resaltar que para la secuestrada asiática su reclusión domiciliaria no parece tener fin, para la venezolana, junto a un escenario opositor turbio, no disciplinado y cuestionable, pareciera que la flota militar en el Caribe no basta para encender el cambio. Pero, al final, solo la historia lo dirá.

Programa 745: Maduro apuesta al cansancio de Trump y María Corina se merece el Nobel de la Paz

Esta semana, la noticia del día trata un informe publicado por el periódico español El País que sugiere que el líder del narcorégimen, Nicolás Maduro, duda de la voluntad del presidente Donald Trump de llevar a cabo una acción militar directa contra Venezuela.

Según el reporte, Maduro cree que el operativo naval en aguas internacionales será retirado y que, por lo tanto, no tiene intenciones de negociar con la administración estadounidense.

En línea con esta postura, Maduro ha abandonado su previa fase de súplicas y cartas a la Casa Blanca para adoptar un discurso abiertamente desafiante, refiriéndose a sus seguidores como el «pueblo de los comecandelas».

En la sección «En polemica», se habla del Nobel de la Paz que otorgaron a María Corina Machado, un reconocimiento que se considera bien merecido dada su trayectoria en la búsqueda de vías pacíficas. Sin embargo, la polémica surgió a raíz de su declaración sobre la posibilidad de recibir el premio, pues Machado afirmó que solo podrá viajar a recibir el Premio Nobel de la Paz si Maduro «abandona el poder.»

En este marco, se recuerda que «Maduro no va a dejar el poder, a Maduro hay que sacarlo del poder.», por lo cual se argumenta que la declaración es «superflua» y que el premio, si bien es un logro que visibiliza la lucha, viene cargado con la responsabilidad de ser más contundente y realista.

Así, se cuestionó la estrategia de condicionar la recepción del premio a un acto de «buena voluntad» de un líder al que EE. UU. cataloga como narcoterrorista.

Por último, en la sección: «El corrupto en la mira», se habla del general en jefe Néstor Reverol Torres, exministro y excomandante de la Guardia Nacional Bolivariana, quien es un alto cargo del Cártel de los Soles, con juicios abiertos por narcotráfico en Miami y Nueva York.

Los analistas destacaron la paradoja de que Reverol fue un oficial que se formó en la lucha antidroga en múltiples países (incluidos EE. UU. y Alemania) y que fue el oficial que más droga incautó en la historia de la Guardia Nacional. Se concluyó que utilizó todo su conocimiento y formación especializada para convertirse en uno de los principales capos de la droga del país, con el respaldo del Estado. Si bien, a pesar de su historial y órdenes de captura, se señaló la inexplicable falta de una recompensa por su detención.

María Corina dice tener plan para identificar y neutralizar a grupos chavistas desestabilizadores

Caracas. – Este pasado fin de semana, la dirigente de Vente Venezuela María Corina Machado ha dicho tener identificados a los grupos que intentarán desestabilizar al nuevo gobierno venezolano y ya haber decidido cómo serán abordados y neutralizados.

En una entrevista con el portal informativo Infobae, la recién galardonada con el premio Nobel de La Paz habló, entre otros temas, de los escenarios para una transición política en Venezuela —paso sobre el cual no duda se hará realidad a corto plazo—.

En este sentido, aseguró que la salida del narcotirano Nicolás Maduro del poder es —supuestamente— casi un hecho y es inevitable. «Ahora están en una fase donde lo único que les queda es decir que una vez que se vaya Maduro, porque ya entienden que es inevitable que se vaya Maduro.»

No obstante, Machado advierte que para evitar un posible escenario de violencia en la transición es imperativo tomar acciones una vez sean detectados los focos: «Y aquí hay que pararlos en seco, tanto a ellos como a sus cómplices dentro y fuera del país. Venezuela es un caos hoy. ¿Qué más caos puede haber en un país donde el 30% de la población huye? (…)», indicó.

Igualmente, la dirigente alega que, debido a la misma crisis y por manejar la misma visión crítica hacia el chavismo y lo que representa para el país, la población se ha unido, tanto dentro como fuera del país, coincidiendo en la misma óptica frente a Maduro y su cúpula.

En este sentido, asevera que el principal elemento para lograr una transición política con la estabilidad que se espera es la misma población: «Estamos todos unidos y queremos lo mismo y sabemos lo que tenemos que hacer. Y la clave de la estabilidad en la transición es la gente, incluyendo policías, militares, empleados públicos».

Machado asegura que la estrategia está definida, desde qué hacer durante las primeras cien horas de gobierno, hasta cómo controlar a los colectivos y grupos armados que salgan a desatar la violencia tras la caída de Maduro.

Según lo confesó, ya estas células han sido monitoreadas por grupos leales al nuevo Gobierno que encabezará junto a Edmundo González, a fin de contenerlos y «neutralizarlos».

«Tenemos listo todo lo que tenemos que hacer en las primeras cien horas y en los primeros cien días. Y tenemos identificado, esto es muy importante, dónde están los grupos potencialmente que buscarán desestabilizar. Sabemos dónde están, quiénes los integran, dónde se ubican y sabemos cómo los vamos a abordar y eventualmente neutralizar.», expresó la dirigente.

María Corina gana Premio Nobel de La Paz e hizo dedicatorias a Trump y a los venezolanos

Caracas. – La dirigente de Vente Venezuela, María Corina Machado fue galardonada este viernes con el Premio Nobel de La Paz 2025, histórico reconocimiento que dedicó al pueblo venezolano por su lucha contra la Narcotiranía chavista, pero también al presidente estadounidense Donald Trump, quien era uno de los favoritos al premio.

El Comité Noruego del Nobel señaló que Machado ganó el premio «por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y por su lucha para lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia».

La mención también indica que Machado es una mujer que “mantiene encendida la llama de la democracia en medio de una creciente oscuridad”.

A la dirigente le reconocen la postura que ha mantenido ante la dictadura de Nicolás Maduro, quien fue derrotado en las elecciones presidenciales en 2024 justamente por una campaña y estrategia desarrollada por Machado.

No obstante, Maduro y su cúpula optaron por aferrarse ilegítimamente al poder, desconociendo los resultados, arremetiendo contra toda la población venezolana.

«María Corina Machado ha dedicado años a trabajar por la libertad del pueblo venezolano. El férreo control del poder por parte del régimen venezolano y su represión contra la población no son fenómenos únicos en el mundo», indicó el comité de Oslo.

Las palabras de María Corina al enterarse fueron: «Dios mío… No tengo palabras… Este es el logro de un movimiento, de una sociedad. Ciertamente, no merezco un premio así, pero lo recibo con humildad y agradecimiento en nombre del pueblo de Venezuela».

Pero también sumó a su triunfo a los venezolanos que han batallado contra el narcorégimen de Maduro: «Este inmenso reconocimiento a la lucha de todos los venezolanos nos impulsa a concluir nuestra tarea: conquistar la libertad».

Igualmente, en sus redes sociales dedicó el premio al presidente Trump, a quien le reconoció el esfuerzo que realiza por liberar a Venezuela de las manos del narcochavismo.

«¡Dedico este premio al sufrido pueblo de Venezuela y al presidente Trump por su decidido apoyo a nuestra causa! Estamos al borde de la victoria y hoy, más que nunca, contamos con el presidente Trump, el pueblo de EE. UU., los pueblos de América Latina y las naciones democráticas del mundo como nuestros principales aliados para lograr la libertad y la democracia», señaló en su publicación.

Lecciones sobre Taylor y su reinado del terror en Liberia

Por Leroy Garrett (@lerogarrett).

Charles Taylor, quien asumió la presidencia de Liberia en 1997 tras una elección controvertida en medio de la posguerra de la Primera Guerra Civil Liberiana (1989-1996), transformó rápidamente un frágil proceso de paz en un ciclo vicioso de represión, corrupción y violencia. Su gobierno no solo perpetuó la inestabilidad, sino que la provocó activamente como herramienta de control.

Taylor, un exguerrillero respaldado inicialmente por Libia, gobernó con mano de hierro: purgó al ejército de opositores, orquestó masacres étnicas (como la de 1998 contra los krahn en Monrovia, que dejó cientos de muertos y desplazados) y financió su régimen con el saqueo de recursos naturales, como “diamantes de sangre” y madera, que también usó para apoyar a rebeldes en Sierra Leona, exacerbando conflictos regionales.

Aparece entonces la inefable anarquía endémica: facciones armadas proliferaron, la economía colapsó (con un PIB per cápita cayendo a niveles desesperados), y la población civil sufrió atrocidades sistemáticas, incluyendo el reclutamiento de niños y violaciones masivas. La insurrección no fue un accidente, sino una consecuencia directa de sus políticas dictatoriales. 

El colapso de Taylor en 2003 fue precipitado por una confluencia de presiones internas y externas. Rebeldes de LURD y MODEL sitiaron Monrovia en junio, causando caos humanitario que atrajo atención global. El detonante internacional fue el indictment del 4 de junio de 2003 por el Tribunal Especial para Sierra Leona, acusándolo de crímenes contra la humanidad. Bajo presión de Estados Unidos (que, aunque lo consideró, no desplegó tropas masivas) y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (ECOWAS), Taylor renunció el 11 de agosto y se exilió en Nigeria, cediendo el poder a su vicepresidente Moses Blah. Una semana después, se firmó el Acuerdo Integral de Paz de Accra, que allanó el camino para un gobierno transicional liderado por Gyude Bryant.

Aquí entra un inédito, pero sin precedentes, efectivo apoyo supranacional con rango cogobernante para la naciente democracia, que fue crucial para desarmar a la población y normalizar el país. La ONU autorizó la Misión de las Naciones Unidas en Liberia (UNMIL) el 19 de septiembre de 2003, desplegando inicialmente 3.500 cascos azules (¡Aumentados a 15.000!), con un mandato explícito para apoyar el alto al fuego, el desarme, la desmovilización y la reintegración (DDR) de combatientes.

EE. UU. contribuyó con apoyo logístico y tropas limitadas, mientras ECOWAS proporcionó la fuerza inicial (ECOMIL). El proceso de DDR comenzó en diciembre de 2003: se desarmaron unos 100.000 combatientes (incluyendo miles de niños soldados), destruyéndose más de 70.000 armas en bonfires simbólicas. Además, las sanciones de la ONU congelaron activos de Taylor y su red, cortando flujos de “diamantes de sangre” y armas.

La normalización fue gradual pero transformadora. Bajo UNMIL, se estabilizó Monrovia, se facilitó el retorno de refugiados y se allanó el terreno para elecciones democráticas en 2005, que llevaron al poder an Ellen Johnson Sirleaf, la primera mujer presidenta de África.

¿Ven mis lectores los lugares comunes con la situación venezolana?

Hago un llamado a la Señora María Corina Machado; este humilde cronista admira cómo la mayoría su lucha en favor de los Venezolanos. Usted debería ser por méritos inequívocos la líder de nuestra transición democrática. Este compatriota ve con simpatía verla dirigiendo los destinos de la patria por venir.

Si bien, hago votos que la impunidad no sea la receta de su gobierno en ciernes, porque esta condena a muerte la democracia, hago votos igualmente para que su plan de gobierno contemple mecanismos supranacionales coadyuvantes a la gobernabilidad parecidos a la Liberia post Taylor, aunado a una indispensable creación de una Comisión de la verdad y un Trubunal Especialísimo que juzgue la tradición más pavorosa hecha al pueblo de Venezuela.

¡Gloria al Bravo Pueblo!

María Corina y Edmundo pidieron apoyo a la ONU y respaldaron las medidas de EE. UU.

Caracas. – María Corina Machado y Edmundo González Urrutia enviaron este lunes un llamado a los países que participan en la Asamblea General de la ONU, solicitando apoyo para poder restituir la democracia en Venezuela y defendiendo las medidas militares tomadas por EE. UU.

Ambos personajes difundieron un video en redes sociales mostrando su respaldo a la designación del llamado “Cartel de los Soles” como organización terrorista, y defendieron el despliegue de Estados Unidos en el mar Caribe.

González Urrutia afirmó que la designación del «Cartel de los Soles» como organización terrorista, aseverando que esa medida «responde acertadamente a la naturaleza del problema», que, según él, es producto de «la fusión entre política, narcotráfico y terrorismo» que existe en el país.

Asimismo, consideró que el despliegue militar estadounidense en el mar Caribe, presentado como una acción contra el narcotráfico, “constituye una medida necesaria para el desmantelamiento de la estructura” que, asegura, “aún se erige como único obstáculo para el restablecimiento de la soberanía popular” en Venezuela.

Por su parte, Machado dijo: «nuestro llamado a la comunidad internacional es claro y demanda el respeto y respaldo a la soberanía popular en Venezuela”. En este sentido, agregó: «Estamos listos para asumir las riendas de un nuevo gobierno y liberar las oportunidades que anhela una Venezuela libre. (…) El pueblo venezolano está hoy muy cerca de alcanzar sus objetivos”.

Al igual que el presidente electo, Machado abogó por el “desmantelamiento” del régimen de Nicolás Maduro y “el procesamiento judicial” de quienes, según afirma, “violentan” las leyes y los derechos humanos.

También, dirigió palabras a todos los países de la ONU, solicitando el respaldo unánime para poder restaurar el país: «Venezuela avanzará de manera ordenada y pacífica en la transición democrática. Cuentan ustedes con el bravo pueblo de Venezuela para lograr esta gesta histórica y nosotros contamos con ustedes”, dijo.

La dirigente hizo referencia igualmente a la fuerte represión desatada por el narcorégimen de Maduro y a otros males que sufre la población a causa del chavismo. Finalmente, manifestaron que «estamos listos para asumir las riendas de un nuevo gobierno».

María Corina recomienda a Maduro aceptar condiciones o «saldrá por vías peores»

Caracas. – La dirigente política María Corina Machado ha dicho este pasado jueves al narcotirano Nicolás Maduro que debe aceptar los términos ofrecidos para dejar el poder o “saldrá por vías peores”, y asegurando que “esto hay que pararlo ya”.

En una entrevista con el diario La República de Perú, denunció que el narcorégimen de Maduro la busca bajo acusaciones de terrorismo y otros crímenes.

A su juicio, aupuestamente la «están buscando»: «me acusan de terrorismo, de cualquier crimen que se inventa… si logran identificar dónde estoy, me desaparecerían, como han hecho con tantos compañeros de lucha», dijo Machado, quien presuntamente se encuentra en la clandestinidad.

Asimismo, reiteró que el régimen de Maduro encabeza una “estructura narcoterrorista” que facilita redes de narcotráfico, contrabando de minerales y alianzas con gobiernos como Rusia, Irán y Cuba; además dijo que existe una coalición internacional para presionar al chavismo.

Sobre esta enorme presión que existe sobre la tiranía chavista, Machado aseveró que estos deben optar por las propuestas que les han ofrecido para desalojar el poder, ya que su prolongación en el control ilegítimo que ejercen sólo provocará más muertes sobre todo entre los rehenes políticos.

Así, denunció que muchos de los jóvenes que se encuentran tras las rejas prefieren quitarse la vida a continuar soportando los horrores a los que son sometidos. Ante este escenario, la dirigente asegura que «esto hay que pararlo ya».

También, confirmó los contactos que continuamente se llevan a cabo entre voceros de distintos países aliados a la causa venezolano, y desde EE. UU., con el narcorégimen chavista, para que acepte las alternativas que les ofrecen.

Sin embargo, alertó que en caso de una negativa por parte del jefe del «Cartel de los Soles», las consecuencias pueden ser imprevistas.»

Maduro debe entender que está en sus últimas horas y tiene que tomar una decisión: «acepta los términos de la negociación que le hemos ofrecido o saldrá por vías peores”, advirtió.

María Corina respaldó medidas de Trump para desmantelar al sistema criminal de Nicolás Maduro

Caracas. – María Corina Machado aseguró este viernes estar de acuerdo con las medidas y la presión que ha ordenado la administración de Donald Trump para combatir a Nicolás Maduro y al sistema criminal y narcoterrorista que dirige.

La dirigente política ofreció una entrevista al empresario y comentarista Joe Lonsdale, en la cual afirmó que las políticas de Donald Trump son acertadas para desmantelar esta estructura mafiosa, enfatizando que el Gobierno estadounidense no busca un cambio de régimen, sino desarticular un sistema delictivo que afecta a toda la región.

En este sentido, recordó lo ocurrido el 28 de julio de 2024, cuando los venezolanos eligieron, por una gran mayoría, al exdiplomático Edmundo González para que asumiera las riendas del país. Sin embargo, Maduro, amparado el cartel narcotraficante que controla, desconoció la voluntad del pueblo y decidió aferrarse, ilegítimamente, al poder.

Al respecto, Machado aseveró: “Quiero ser muy clara: esto no tiene nada que ver con un ‘cambio de régimen’. Nosotros, el pueblo venezolano, ya ordenamos el cambio de régimen en las elecciones presidenciales del 28 de julio del año pasado, y ganamos por una amplia mayoría, 30 a 70, incluso con las reglas absurdas e injustas del régimen, y lo demostramos (…) No se trata de cambiar un régimen político, se trata de desmantelar una estructura criminal que representa la mayor amenaza para la seguridad nacional de EE. UU.”.

Asimismo, respaldó al despliegue de buques de guerra estadounidenses en el Caribe para combatir el narcoterrorismo, una medida que considera crucial para debilitar a Maduro. Asimismo, advirtió a las petroleras internacionales que operar con el régimen implica asociarse con una mafia. En cambio, una transición democrática garantizaría transparencia y respeto a la propiedad privada.

Si bien, María Corina insistió que la presión interna y externa debe alinearse para forzar la salida del narcorégimen y avanzar hacia la democracia.