Después de provocar un desplome de la libra esterlina a niveles nunca antes vistos y desencadenar la ira de los mercados con su plan fiscal el pasado septiembre, la primera ministra de Reino Unido, Liz Truss, ha dado marcha atrás el día de hoy.
En un intento por apaciguar la economía británica, la dirigente tory ha anunciado una rectificación de su plan fiscal y una subida del impuesto de sociedades, como estaba previsto por el anterior Ejecutivo de Boris Johnson.
Consciente de la necesidad de «cambiar» el programa planteado inicialmente por su Ejecutivo para asegurar la «estabilidad» de la economía y el «crecimiento» del país, la premier ha optado por mantener la subida del impuesto de sociedades del 19% al 25%, prevista por Johnson, pese a haberse comprometido a anular este incremento.
La medida, confía, les permitirá recaudar 18.000 millones de libras adicionales cada año. Asimismo, la líder tory ha desgranado otras medidas para asegurar la caída de la deuda.
Entre ellas, su Gobierno «controlará el tamaño del Estado para garantizar que el dinero de los contribuyentes se invierte de manera adecuada» y asegurará «un sector público más eficiente para proporcionar servicios de calidad a los ciudadanos». En este sentido, ha admitido que «el gasto crecerá más lentamente de lo planeado previamente».








