La dignidad humana no se defiende sacrificando al individuo

Damelys Malave, líder de capítulo Ladies Of Liberty Alliance Aragua

En tiempos donde abundan los discursos que prometen grandes transformaciones sociales a costa de limitar libertades individuales, conviene recordar [que] la dignidad humana (…) pertenece a cada persona.”

Damelys Malave

En los debates políticos contemporáneos se ha vuelto común escuchar que poner al individuo en el centro de la sociedad es una postura egoísta, insensible o incluso contraria al bienestar colectivo. Desde distintas corrientes ideológicas se afirma que la verdadera justicia solo puede alcanzarse cuando los intereses individuales ceden ante las necesidades del grupo, la comunidad o la sociedad en su conjunto. Sin embargo, detrás de esta idea aparentemente noble se esconde una contradicción, a saber, el hecho de que es imposible defender la dignidad humana mientras se ignora la dignidad de cada ser humano concreto.

Con frecuencia se habla de «la sociedad», «el pueblo», «la comunidad» o «el colectivo» como si fueran entidades con existencia propia, separadas de las personas que las conforman. Pero la realidad es mucho más simple: la sociedad no es otra cosa que el conjunto de millones de individuos con sueños, aspiraciones, necesidades y proyectos de vida diferentes. Cuando se afirma que el bienestar colectivo debe prevalecer sobre los derechos individuales, inevitablemente surge una pregunta incómoda: ¿quién decide qué es lo mejor para todos?

La historia ofrece numerosas advertencias. Algunos de los mayores abusos contra la dignidad humana han sido cometidos precisamente por movimientos que aseguraban actuar en nombre del pueblo, de la igualdad o del bien común. Una vez que se acepta la idea de que ciertas personas pueden ser sacrificadas por un objetivo superior, los derechos dejan de ser universales y se convierten en concesiones sujetas a intereses políticos. Quienes disienten pueden ser silenciados, quienes piensan distinto pueden ser excluidos y quienes se resisten pueden ser obligados a obedecer, todo bajo la justificación de servir a una causa mayor.

Resulta paradójico que muchos de los discursos que afirman defender la dignidad humana terminen negando la capacidad de las personas para tomar decisiones sobre sus propias vidas. Se asume que individuos, familias y comunidades no son capaces de elegir correctamente y que, por tanto, una autoridad debe dirigirlos hacia el camino adecuado. Bajo esta lógica, la libertad se percibe como un riesgo y la autonomía como un problema. Pero tratar a las personas como incapaces de decidir por sí mismas no es una forma de proteger su dignidad; es una forma de negarla.

La verdadera dignidad humana implica reconocer que cada persona posee valor por sí misma, independientemente de su utilidad para una causa política, económica o social. Significa aceptar que los seres humanos no son piezas de un tablero ni recursos que pueden movilizarse según los intereses de quienes ostentan el poder. Cada individuo tiene derecho a pensar, elegir, equivocarse, aprender y construir su propio proyecto de vida.

Esto no significa ignorar los problemas colectivos ni abandonar la solidaridad. Por el contrario, las sociedades más fuertes son aquellas en las que las personas cooperan libremente, se ayudan mutuamente y participan activamente en la solución de los desafíos comunes. La diferencia es que dicha cooperación surge del respeto mutuo y no de la imposición.

En tiempos donde abundan los discursos que prometen grandes transformaciones sociales a costa de limitar libertades individuales, conviene recordar una verdad fundamental: la dignidad humana no existe en abstracto. No pertenece a los colectivos, a los partidos o a las ideologías. Pertenece a cada persona. Y cualquier proyecto que pretenda defenderla debe comenzar por respetar al individuo, porque no hay humanidad que proteger si primero se sacrifica a los seres humanos que la conforman.

La cadena británica BBC recortará cientos de puestos de trabajo en una amplia reducción de su plantilla

La cadena de televisión británica BBC ha informado este lunes de que prevé recortar cientos de puestos de trabajo en el marco de una amplia reducción de su plantilla, que podría implicar la pérdida de unos 2.000 empleos, casi uno de cada diez, para ahorrar millones de libras.

Varios de los departamentos de la empresa han recibido directrices para realizar grandes recortes en el marco de los nuevos planes para reducir gastos, lo que podría permitir a la empresa ahorrar hasta unos 500 millones de libras —USD$ 671 millones— de cara a los próximos dos años, según ha informad ola propia BBC.

La división de noticias de la BBC será la primera en revelar sus planes para reducir la plantilla. Los equipos de noticias emplean a cerca de una cuarta parte de los más de 20.000 trabajadores de la cadena.

Se espera que el anuncio afecte a programas radiofónicos también, y fuentes cercanas al asunto han advertido de que estos recortes podrían ser perceptibles para los oyentes pero también para los telespectadores.

La mayor parte de los costes de esta división corresponden a personal, por lo que los trabajadores ya se encuentran alerta ante lo que podría constituir un repunte desproporcionado de los despidos frente a las medidas que puedan introducirse en otros departamentos, como el de contenidos.

El director general interino, Rhodri Talfan Davies, no ha descartado la posibilidad de suprimir canales o servicios enteros. «Tenemos que analizarlo todo, y con un presupuesto limitado inevitablemente habrá decisiones importantes y difíciles, pero debemos proceder con cautela», ha declarado en declaraciones a Radio 4.

Está previsto que la empresa ofrezca más detalles durante los próximos meses: «Para la audiencia, la tarea que tenemos por delante durante los próximos tres o cuatro meses es encontrar la manera de implementar estos cambios sin perjudicar los servicios que sabemos que son fundamentales para en radio, televisión e Internet», ha afirmado.

De momento, las negociaciones con el Gobierno británico continúan para abordar el futuro de la cadena y la tasa de licencia a pagar de cara a finales de 2027.

Von der Leyen condiciona levantar sanciones a Irán a «cambios reales sobre el terreno»

La presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha condicionado este lunes cualquier levantamiento de las sanciones de la Unión Europea (UE) contra Irán a que Teherán demuestre «cambios reales sobre el terreno», tanto en materia de Derechos Humanos como respecto a su programa nuclear, si bien ha celebrado el acuerdo alcanzado entre EE. UU. e Irán.

«Necesitamos ver cambios reales sobre el terreno antes de pensar en levantar las sanciones», ha señalado la jefa del Ejecutivo comunitario en una comparecencia junto al presidente del Consejo Europeo, António Costa, antes del inicio de la cumbre del G7 en la localidad francesa de Évian.

La conservadora alemana ha recordado que las sanciones europeas contra Irán están vinculadas a las violaciones de Derechos Humanos y a la proliferación de armas de destrucción masiva, por lo que ha insistido en que cualquier revisión de estas medidas deberá estar precedida por cambios «creíbles y verificables» en ambos ámbitos.

Aún así, ha reiterado el respaldo de Bruselas al acuerdo anunciado entre Washington y Teherán y ha insistido en que la prioridad pasa ahora por su aplicación efectiva, al tiempo que ha reclamado la reapertura del estrecho de Ormuz y el restablecimiento de la libertad de navegación «sin peajes».

«Esto es esencial para la estabilidad regional y también para la economía mundial», ha añadido Von der Leyen, que también ha defendido que el pacto debe servir para poner fin a los programas nuclear y balístico iraníes.

Trump precisa que la reapertura del estrecho de Ormuz llegará tras la firma del acuerdo este viernes

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha aseverado este domingo que el estratégico estrecho de Ormuz será reabierto tras la firma del acuerdo de paz con Irán, prevista en Suiza para este próximo viernes, 19 de junio, minutos después de haber anunciado que Washington y Teherán han alcanzado un acuerdo provisional en aras de poner fin al conflicto desatado en Oriente Próximo a raíz de la ofensiva conjunta lanzada por EE. UU. e Israel contra la República Islámica el 28 de febrero.

«Con la apertura del estrecho tras la firma del acuerdo el viernes, con el fin de retirar las minas, ¡el petróleo volverá a fluir por ambos extremos para la región y para el mundo!», ha destacado el inquilino de la Casa Blanca en un mensaje publicado en su red social.

Con relación al referido acuerdo, Trump ha augurado que el mismo llevará «paz y seguridad a toda la región», tras lo cual se ha jactado de ser el mandatario estadounidense que «por primera vez» ha podido «ayudar» a Oriente Próximo a «lograr una paz verdadera».

«Muchos presidentes han intentado alcanzar la paz con Irán y todos han fracasado antes que yo», ha alardeado Trump reivindicando al acuerdo como un «gran acuerdo».

Por su parte, el vicepresidente de EE. UU., JD Vance, quien se ha referido a la noticia como «una victoria muy, muy grande», ha suscrito las palabras del jefe del Ejecutivo estadounidense en las cuales hacía referencia al levantamiento inmediato del bloqueo del estrecho de Ormuz impuesto por las fuerzas militares de su país.

A su vez, en declaraciones a la cadena Fox, ha destacado que con él se logra que Teherán «nunca tendrá un arma nuclear» y que, además, «tampoco la adquirirá ni intentará comprarla» porque ello «está incorporado en el acuerdo».

«Si los iraníes cumplen con este acuerdo, va a transformar fundamentalmente Oriente Medio durante los próximos 50 años y va a poner fin a la guerra», ha defendido Vance advirtiendo que será verificado el cumplimiento de lo pactado entre las partes.

Por otra parte, el vicepresidente estadounidense ha puesto de manifiesto su intención de asistir a la ceremonia oficial de la firma del texto que tendrá lugar en Suiza el 19 de junio, aunque sin descartar la posibilidad de que el mismo Trump concurra a ella.

«Todavía estamos definiendo los detalles logísticos sobre quién asistirá a esa ceremonia de firma», ha precisado el jerarca estadounidense agregando que «es posible que el propio presidente también esté presente».

Este acuerdo provisional de paz ha sido confirmado por el viceministro de Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, quien ha sostenido que el mismo trae consigo un «alto el fuego inmediato y permanente» a partir de esta misma noche y que incluye a Líbano.

«Este memorándum de entendimiento no significa que confiemos en el enemigo. Se ha redactado a pesar de la falta de confianza», ha explicado, según recogen medios iraníes.

Asimismo, Gharibabadi ha indicado que de cara a los 60 días de negociaciones previstas entre las partes serán abordados el «fin» de «todas las sanciones y resoluciones del Consejo de Seguridad», la cuestión nuclear, la determinación del «mecanismo definitivo» para la «reconstrucción» de Irán y el establecimiento de un «mecanismo de cumplimiento» para supervisar las obligaciones de las partes.

EE. UU. e Irán anuncian un acuerdo provisional de paz

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha anunciado un acuerdo con Irán por el medio del cual se levanta de inmediato el bloqueo del estrecho de Ormuz instaurado por las fuerzas militares estadounidenses, al tiempo que Irán ha confirmado el mismo tras «obligar» a Washington a aceptar sus condiciones.

«El Acuerdo con la República Islámica de Irán está ya finalizado. ¡Felicidades a todos!», ha indicado Trump en un mensaje publicado en redes sociales.

«Por la presente autorizo la total apertura sin peajes del estrecho de Ormuz y, simultáneamente, por la presente autorizo el levantamiento inmediato del bloqueo naval de EE. UU.», ha añadido en referencia al cierre perimetral de Ormuz impuesto por la Armada estadounidense en respuesta al cierre del paso por parte de Irán.

Trump ha emplazado así a los «buques del mundo» a «encender motores». «¡Que fluya el petróleo!», ha remachado el mandatario estadounidense, que por el momento no ha dado más detalles sobre el acuerdo.

El viceministro de Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, ha confirmado un acuerdo para un «alto el fuego inmediato y permanente» a partir de esta misma noche y que incluye a Líbano. «Este memorándum de entendimiento no significa que confiemos en el enemigo. Se ha redactado a pesar de la falta de confianza», ha explicado, según recogen medios iraníes.

Gharibabadi ha advertido que «vigilaremos» el cumplimiento de lo pactado por parte de EE. UU. y ha destacado que «algunas de las revisiones que pedíamos en el acuerdo fueron faciltiadas por los acontecimientos ocurridos en Líbano y por los comunicados de las fuerzas armadas que ayudaron a que las negociaciones avanzaran».

El responsable iraní se refiere así al bombardeo israelí de Beirut de este domingo, que habría provocado la retirada iraní de las negociaciones y la preparación de un ataque en represalia contra Israel, informa la agencia de noticias iraní Fars.

Para evitar este ataque, EE. UU. habría accedido a un levantamiento inmediato del bloqueo de Ormuz —estaba previsto que fuera progresivo y gradual— y a dar garantías sobre la integridad territorial de Líbano y la retirada de las fuerzas militares israelíes del país.

Los proyectiles iraníes estaban ya preparados para el lanzamiento, pero en el último minuto EE. UU. introdujo los cambios y finalmente se logró el acuerdo.

Fuentes del periódico ‘The New York Times’ añaden que las autoridades iraníes estaban debatiendo si lanzar la respuesta para garantizar la disuasión, pero irrumpió el argumento de que estas represalias beneficiarían a Israel y pondrían en peligro las negociaciones con EE. UU.

En voz alta: las verdades incómodas sobre la caída de la democracia venezolana

Por Leroy Garrett (@lerogarrett).

Heródoto, a quien se atribuye ser el padre de la historia, escribió en primera persona. ¿Qué tiene esto de especial o trascendental?

Es el hombre y su circunstancia, su tránsito vital; una vida para contarla, como refería García Márquez de la suya propia. Es el relato prístino de un tránsito catapultado por el dedo del destino: estar donde las cosas pasan.

Esto ocurre con el libro que acaba de publicar Ricardo Escalante, premio nacional de periodismo —época en la que ser ganador no equivalía a ser adepto al gobierno, sino todo lo contrario—, pese a contar con la inteligencia emocional y el don de gentes suficientes para sostener una amistad sincera e incondicional con los personajes que marcaron el devenir de la República de Venezuela hasta su extinción en 1998.

En las páginas de Ricardo hallamos una prosa fresca e incisiva, sin menoscabo del nivel culto que nutrió durante años sus columnas de El Universal.

Ricardo, el joven tachirense de San Cristóbal que se trasladó a Caracas en busca de su destino y vinculó su vida al hecho político central de la era democrática venezolana, nos ofrece una línea de análisis indispensable en estos momentos tan difíciles para la venezolanidad a través de su obra En Voz Alta.

Con precisión de relojero, recorre los personajes y eventos que configuraron la democracia. Figuras indispensables como Rómulo Betancourt, Carlos Andrés Pérez, Gonzalo Barrios, Rafael Caldera, Luis Herrera Campins y Jaime Lusinchi, entre otros, aparecen en sus luces y sombras con objetividad histórica, en una narrativa yin-yang que alterna pasado y presente sin desorientar al lector; por el contrario, lo sumerge en el hilo de los hechos y su desenlace fatal: el chavismo.

Destaca un elemento fundamental que otros cronistas han pasado por alto o tratado superficialmente: el papel de los empresarios de medios en la campaña de desprestigio contra actores clave y contra el propio sistema de libertades, factor que contribuyó directamente a la caída de la democracia venezolana.

Especialmente Marcel Granier y RCTV como laboratorio de incesante descrédito y crítica no constructiva, al final, el  sistema que destruyó, una vez destruido, hizo fácil su propia caída.

Otro aporte relevante es su análisis cubre abuso de poder como motor de degradación del liderazgo y, el usar la nación y recursos con el criterio Gomecista de la hacienda de su propiedad. 

La ambición desmedida, los intentos de defenestración del adversario político, alcanzaron extremos escandalosos que erosionaron la estabilidad del sistema. Los odios entre antiguos aliados incondicionales —como el caso de Betancourt y Pérez en el escándalo del buque Sierra Nevada—, la obsesión de Luis Herrera Campins por liquidar a Acción Democrática, la ambición ilimitada Caldera y los errores garrafales en materia fiscal y económica terminaron por llevarse por los cachos al país y a sus instituciones, que hoy tanto extrañamos.

De especial valor para el estudio histórico es su relato de la caída del segundo gobierno de CAP, un hombre de buenas intenciones y vocación histórica —a diferencia del egocentrismo calderista—, que sucumbe como el Edipo Rey de la tragedia venezolana.

No pretendo agotar aquí el fascinante y clarividente contenido de la obra de Ricardo Escalante. Solo pretendo motivar a los lectores a procurarse este libro, disponible en Amazon, para que saquen sus propias conclusiones sobre las dolorosas lecciones de nuestra historia reciente, la desaparición como republica independiente latinoamericana y ahora posible nación asociada a los Estados Unidos de América.