EE. UU. seguirá empleando «todas las herramientas a su disposición» para «impulsar» reformas «políticas y económicas» en Cuba y poner fin a «décadas de represión e incompetencia económica de su régimen comunista».
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha conmemorado este sábado el quinto aniversario de las «protestas del 11 de julio», la gran movilización declarada en varios puntos de la isla en denuncia de la escasez de alimentos y medicamentos en el contexto de la pandemia de coronavirus.
A las seis décadas de embargo en vigor sobre la isla, EE. UU. ha sumado desde comienzos de año un bloqueo energético que ha dejado en evidencia la paralización absoluta del suministro en la isla, a causa del sistema socialista que se impone.
Rubio asegura que EE. UU. «siempre ha apoyado al pueblo cubano con asistencia humanitaria y exportaciones de alimentos» y que la Adminstración Trump ha prometido «una nueva relación» bilateral a cambio de las reformas que Washington quiere imponer, solo para encontrarse con el rechazo de las autoridades.
Por ello, «la economía cubana está en caída libre y su pueblo continúa sufriendo apagones, hambre y privaciones», ha añadido Rubio, quien ha depositado la culpa en «los gobernantes comunistas de Cuba que continúan consolidando el control económico, robando y guardando en el extranjero los pocos recursos que quedan y culpando a otros por sus fracasos».
El secretario de Estado termina con un último aviso. Tras asegurar que su país seguirá usando todas las herramientas «para abordar las amenazas a la seguridad nacional que plantea el régimen comunista cubano e impulsar las reformas económicas y políticas para darle a Cuba un futuro mejor», sugiere a los líderes de Cuba que «opten por comprometerse con reformas reales, paz y prosperidad, antes de que sea demasiado tarde».








