A sólo días del tiroteo en la escuela primaria ubicada en el estado de Texas que dejó más de 20 muertos, el debate sobre el libre porte de armas ha resurgido a nivel nacional e internacional.
En otros países ya se están tomando medidas para, supuestamente, evitar que eventos similares sucedan. Canadá, por ejemplo, ha anunciado que restringirán el acceso a las mismas.
«Estamos introduciendo una legislación para implementar un congelamiento nacional en la posesión de pistolas,» dijo el Primer Ministro Justin Trudeau, «Esto significa que ya no será posible comprar, vender, transferir o importar pistolas en ningún lugar de Canadá.»
La medida fue aplaudida por los simpatizantes del político izquierdista; sin embargo, sus adversarios la han criticado.
En redes sociales recordaron que el derecho a portar armas busca brindarle herramientas a los ciudadanos para defenderse de los gobiernos autoritarios y señalaron que el de Trudeau fue de los más arbitrarios durante la pandemia, llegando incluso a extremos de congelar las cuentas bancarias de las personas que se manifestaron contra sus políticas totalitarias bajo la excusa de evitar la propagación del coronavirus.









