De MásLibertad
Una revisión de 36 estudios demuestra que la energía nuclear provoca menos muertes y emisiones, requiere menos tierra, materiales y metales críticos, cuesta menos, es más estable y produce menos desperdicios que cualquier otra fuente de energía.
La energía nuclear no solo está infravalorada; también tiene mala fama. Sus detractores suelen evocar dos eventos históricos separados por más de 25 años: el Accidente del Fukushima I y el desastre de + de Chernóbil. Lo cierto es que un estudio realizado por los economistas Matthew Neidell, Marcella Veronesi y Shinsuke Uchida mostró que prohibir la energía nuclear en Japón mató hasta 4,500 personas. ¿Por qué? Porque la energía nuclear era competitiva que otras alternativas disponibles y cuando se suspendió su producción, los precios de la energía aumentaron hasta el 30%. Ante la incapacidad de poder sufragar los nuevos (altos) precios, en especial donde la demanda aumenta como es el invierno, mucha gente murió de frío. El saldo de la prohibición estatal fue desastroso y poco conocido. Las muertes provocadas por esto fueron hasta 3 veces más altas que las causadas por el accidente.
Con lo anterior no podemos inferir, partiendo de un estudio aislado, que la energía nuclear es mejor en todos los aspectos posibles que otras fuentes. Pero el propósito de la introducción no era ese, sino dar cuenta de que los prejuicios contra la energía nuclear son eso; prejuicios. Hay incluso otras formas de ver que la energía nuclear es positiva, llegando incluso a transformar países. Por ejemplo, el próximo año Eslovaquia –una pequeña república exsoviética que casi nadie conoce– exportará electricidad gracias a los superávits energéticos del 18% pronosticados, que se producen por su instalación de plantas nucleares. Si las anécdotas y experimentos naturales no son suficientes y queremos datos duros, existen estadísticas variadas para probar los beneficios de la energía nuclear. Porque no solo produce mucho y es barata: produce un impacto menor en todos los sentidos posibles que otras fuentes, incluyendo la solar y la eólica.
¿Qué tan superior es la energía nuclear?
Una recopilación de 36 estudios sobre el impacto, demanda de recursos y emisiones de las fuentes de energía principales arroja luz en el tema. Glex, una consultora energética e industrial, creó una calculadora de impacto a partir de estos estudios analizados por el geofísico Jonny Hesthammer. ¿Cómo evalúa el impacto y deseabilidad de algunas fuentes energías frente a otras? Con los siguientes criterios: mortalidad, emisiones de carbono, uso de tierra, uso de materiales, presencia de metales críticos, costos en dólares, estabilidad y desperdicios producidos. La estabilidad se mide con el indicador not operating, que es la cantidad de tiempo que no funciona la fuente de energía. Los metales críticos –otro término poco conocido– son minerales escasos y que posiblemente sufran disrupciones en su suministro, encareciendo el proceso de construcción de centrales… O, de plano, imposibilitándolas una vez que no existan.

Los resultados indican que la energía nuclear es menos costosa, menos intensiva en metales críticos, necesita menos recursos, menos contaminante, más segura y más estable. Comparado con el carbón y el petróleo, la energía nuclear provoca un 99,5% menos muertes por terawatt producido. Tanto es así que provoca 82,7% menos que la energía solar y 50% menos que la eólica por cada unidad de energía que genera. Esos no son, por supuesto, los mayores defectos de las energías promovidas como «limpias», sino su alta demanda de metales críticos, como el neodimio. También son más inestables, pues operar a una cuarta parte de su capacidad (energía solar) o, a lo sumo, un tercio (energía eólica e hidroeléctrica) dada su dependencia de horas específicas del día o del clima para poder funcionar al basarse en vientos, mareas y luz del sol.









