Las complicaciones en el transporte público y los bloqueos de carreteras en algunas zonas han marcado el arranque de la nueva jornada de paros y movilizaciones convocada este martes en Francia contra la reforma de las pensiones propuesta por el Gobierno, en la que de nuevo se espera que alrededor de un millón de personas salgan a las calles de todo el país.
Los sindicatos, que han convocado más de 300 marchas, quieren entrar en una «nueva fase» de movilizaciones, como ha explicado el secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Philippe Martinez.
«La responsabilidad es únicamente del Gobierno», ha advertido Martinez, que en una entrevista a Franceinfo ha apelado a tener en cuenta el «movimiento social».
El Ministerio del Interior ha movilizado a 10.500 policías y gendarmes —unos 4.200 de ellos sólo en París— de cara a las manifestaciones, que llegan precedidas de complicaciones en las redes de tren y metro.
Cientos de personas se han concentrado también junto al aeropuerto Charles de Gaulle, principal aeródromo de la capital gala, según BFMTV.
Los sindicatos también aspiraban a un amplio seguimiento de la convocatoria en los centros educativos, mientras que la CGT ha asegurado que el transporte de combustible está bloqueado en «todas las refinerías» del país —aunque no se espera desabastecimiento en gasolineras—.









