Las autoridades de Irán han informado este lunes de que otro hombre ha sido ejecutado en el país tras ser condenado por «colaborar con Israel y EE. UU.» en el marco de las fuertes protestas que tuvieron lugar en enero y que se saldaron con más de 3.000 muertos.
El hombre, identificado como Ali Fahim, ha sido «condenado por verse envuelto en los disturbios terroristas y ha sido ahorcado tras el veredicto del Tribunal Supremo» —a juicio de los terroristas de Irán—, tal y como ha señalado Mizan, un portal de noticias vinculado al aparato judicial iraní.
La Justicia iraní ha explicado que Fahim había sido acusado de perpetrar —supuestamente— «actos terroristas» contra «centros militares» con el objetivo de hacerse con armamento para los manifestantes y «enemigos del país», acciones llevadas a cabo durante la ola de protestas contra el Gobierno.
«Dada la delicada situación del país en aquel momento y la amenaza de un ataque militar por parte de EE. UU. e Israel, las acciones de estos individuos socavaron la seguridad nacional y la seguridad de los ciudadanos, ya que estos acontecimientos se convirtieron en un pretexto para la agresión militar del enemigo estadounidense-sionista contra el país», ha apuntado.
Tras examinar el caso y escuchar los argumentos del acusado y su abogado, un tribunal ha condenado a Fahim a muerte y ha dispuesto que sus bienes sean confiscados al entender que había «intencionalidad» en sus acciones y que era consciente de lo que estas implicaban.
Cabe señalar que se trata de la última ejecución vinculada a las protestas que estallaron en Irán a finales de diciembre contra el aumento del coste de la vida y que, posteriormente, pasaron a convertirse en manifestaciones contra el régimen iraní, las cuales alcanzaron su punto álgido el 8 de enero.







