El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha manifestado sentirse «muy decepcionado» con el primer ministro británico, Keir Starmer, por haber impedido en un principio utilizar las instalaciones militares que ambos países gestionan en el archipiélago de Chagos, en el océano Índico, para lanzar ataques sobre Irán.
«Probablemente esto nunca había pasado antes entre nuestros países», ha dicho Trump en una entrevista para el diario británico ‘The Telegraph’, en la que ha señalado que Starmer «parecía estar preocupado con la legalidad» de utilizar estas instalaciones para lanzar los ataques del fin de semana.
Starmer se negó en un principio a dar luz vez a EE. UU. para que utilizara la base militar ubicada en el atolón Diego García para llevar a cabo los ataques, que acabaron con la vida del ayatolá Alí Jamenei. No obstante, el domingo cambió de opinión y afirmó que aceptaría si se utilizaba con fines «defensivos».
Poco después de que Starmer autorizara el uso de estas instalaciones, un dron iraní atacó una base de las fuerzas aéreas británicas en Chipre. Sin embargo, para Trump, «tardó demasiado» en cambiar de opinión y le afeó que no aceptara desde el principio porque Irán está detrás de la muerte de «mucho gente de su país».
Reino Unido se encuentra en pleno proceso de devolución de este archipiélago a Mauricio, una iniciativa criticada por Trump a pesar de que en un principio EE. UU. emitió una declaración apoyándola. «Hubiera sido mucho mejor desde el punto de vista legal que hubiera conservado la propiedad de este territorio en lugar de dársela a unas personas que no son sus legítimos propietarios», ha valorado.
Cabe señalar que el atolón Diego García forma parte del archipiélago de Chagos y se encuentra a 3.850 kilómetros de la costa sur de Irán, fuera del alcance de los misiles balísticos de este país, pero dentro del de los bombarderos estadounidenses.








