Caracas. – Algunos aviones de combate F-16 pertenecientes a las FANB chavistas sobrevolaron este pasado jueves a uno de los barcos de guerra estadounidenses desplegados en el mar Caribe, lo cual generó una fuerte advertencia desde el Pentágono y el presidente de EE. UU., Donald Trump.
En este marco, muchos dicen que el despliegue de 10 cazas de última generación F-35 por parte de EE. UU. en el Caribe se debe a una preparación para una posible respuesta en caso de una escalada, aunque el comunicado oficial es que es para realizar operaciones contra los carteles de narcotráfico, entre los que se encuentra el «Cartel de los Soles» chavista.
El Departamento de Defensa de EE. UU. afirmó el jueves por la noche que dos aviones militares venezolanos sobrevolaron muy cerca al USS Jason Dunham, un destructor de misiles guiados Aegis de la clase Arleigh Burke, parte de la flotilla desplegada por EE. UU. en el sur del Caribe, aunque, según un periodista de la CBS News, un avión de la armada venezolana sobrevoló por segunda vez esa misma noche —antes de las advertencias de Trump—.
La acción fue calificada como «movimiento altamente provocador», lo que motivó una fuerte advertencia a través de un comunicado. “Esta acción altamente provocadora tenía como objetivo interferir en nuestras operaciones contra el narcotráfico. Se recomienda encarecidamente al cártel que gobierna Venezuela que no emprenda ninguna otra acción para obstruir, disuadir o interferir en las operaciones antinarcóticos y antiterroristas llevadas a cabo por el ejército estadounidense”, señaló la misiva.
Luego, este viernes dos funcionarios del Pentágono anunciaran que la Administración Trump ha ordenado el envío de diez cazas F-35 a Puerto Rico, para ser sumados al despliegue aeronaval en el Caribe.
Cabe señalar que esta situación se traduce como una escalada en las tensiones entre el narcorégimen chavista y Washington, y se produce tres días después de que fuerzas estadounidenses atacaran un barco que transportaba drogas desde Venezuela, causando la muerte de 11 personas.
El ataque ha sido considerado como un anuncio contundente de la administración Trump, hacia el régimen chavista y Nicolás Maduro, que no han cesado de solicitar auxilio a la comunidad internacional, con el objeto de evitar una posible acción militar directa en suelo venezolano.








