Esto es crónica de una muerte anunciada. El final de Citgo, reportado por los medios este lunes, es una prueba redundante de que Venezuela no es aún una nación.
No puede considerarse nación a un grupo humano aún cuando por generaciones habiten en el mismo territorio al ver como recurrentemente un país, o su liderazgo, destruye el fundamento pecuniario de su viabilidad material; el arrase de Boves o el grito suicida federal “Muera el Ganado” son recordatorios persistentes de lo dicho.
Citgo fue el gran negocio estratégico petrolero de Venezuela, y la coronación de nuestro éxito manejando el negocio de los hidrocarburos autónomamente, sus refinerías son aptas para procesar el gran contenido de azufre de nuestro petróleo, como ente refinador se ubica en el séptimo lugar de importancia dentro de los Estados Unidos, contando con un músculo comercial de 4,000 estaciones de servicio presentes a lo largo de la costa este norteamericana.
Hoy después de las transgresiones chavistas corrompiendo y desacreditado la empresa por años, y la atrocidad histórica y tragedia presente que representa el gobierno interino de Guaidó, Citgo se debate entre arreglarse con sus deudores o ser subastada, ambos escenarios son terribles para Venezuela.
ConocoPhillips fue la compañía petrolera que con mayor decisión y credibilidad en nuestro país se enroló en el proceso de apertura petrolera de los 90s. Petrozuata era el complejo a desarrollar bajo facilidades impositivas que sirvieran de atractivo al inversor-operador dentro de un esquema justo de retorno a la inversión y ganancias compartidas. Todo funcionó hasta que llegó Chávez al poder.
Chávez rompió el acuerdo y expulsó a ConocoPhillips del país, un juicio en Estados Unidos le otorgó $8.7 Billones que la república no ha honrado, la minera Crystallex, expropiada de su operación de las minas Las Cristinas, también se aseguró por la vía judicial otros $8 Billones, esos fallos son ya añejos en el tiempo y no honrados producen intereses, y para poner el cuento corto, el total adeudado, más la mora, costas y otros gastos ubican reclamación en unos $29 Billones, el valor presente de Citgo es aproximadamente $32 Billones, en una simple resta nos damos cuenta que la perdimosm pues, si Citgo no cierra un arreglo con sus deudores se la tragarán en la subasta.
En esta historia de infortunios y decepción, el “Gobierno Interino” tuvo una participación notablemente destructiva, como toda personalidad jurídica mercantil, por ficción jurídica la personalidad de la empresa es distinta a la de sus propietarios, importante decir que estas deudas no son originarias de nuestro refinador en Norteamérica , fueron hechas resultado de violaciones contractuales cometidas por la República Bolivariana al nacionalizar los activos de Conoco y Crystallex.
Citgo nada tenía que ver pero al gobierno de Guaidó por expresa acción y omisiones permitió que los tribunales Americanos reconocieran a Citgo como un ente del gobierno Venezolano (Alter Ego) así se condenó a muerte nuestro principal negocio en el exterior.
No quiero fastidiar con la extensión del daño que hizo el circo Guaidó-López a Citgo, sólo permítanme recordar que el defensor designado por el “interino” con la bendición de la administración Trump fue el abogado José Ignácio Hernández, precisamente el defensor de los acreedores y máximo promotor de persuadir a las cortes americanas que aceptaran el hecho de que Citgo y el gobierno chavista eran la misma cosa. En suma, zamuro cuidando carne.
Luego vino además la total apatía del “gobierno de los embajadores“ para defender a Citgo y protegerla para los intereses del pueblo venezolano. Consistentemente los abogados de la empresa no asistieron a importantes eventos del juicio en procura de la defensa, al hacerlo se logró ex profeso que se considerara a la corporación apéndice del gobierno venezolano.
La verdad procesal admitida por los tribunales americanos fue admitir que Citgo y el Gobierno de Maduro eran la misma cosa. Triunfó de Voluntad Popular!
Está saliendo a flote también como la corrupción reino rampante en la Citgo gerenciada por la familia López y su títere Guaidó, (Si, una historia de saqueo igual a la de Monomeros) auditorías reportan escandalosas omisiones a procesos corporativos y cumplimientos en manejos presupuestarios, disposición de dinero, todo al margen de las normas de la empresa, pero este tópico alimentará crónicas por venir.
El hecho es que se hizo un suculento sancocho con la gallina de huevos de oro, pocos los invitados, millones de deudos hoy y en generaciones por venir, hay por supuesto muchos que hicieron mucho dinero con este asesinato. El pueblo de Venezuela no tiene dolientes.
En el mensaje de fin de año, feliz y esperanzador, de la señora Machado, ella le habló a los suizos; algo imposible a los venezolanos, de hecho, ya nos lleva a la recurrente certidumbre de que la vía electoral a trocha y mocha impuesta por ella y los colaboracionistas predecesores es la vía del cambio para que nada cambie. Solo ella y sus cercanos colaboradores saben lo que significa ese vacuo slogan “hasta el final”, el resto de los venezolanos sospecha una invitación anticipada a una nueva bailoterapia a lo Capriles.
¡Ella sigue en Narnia, los venezolanos no! Yo pregunto: ¿A donde vamos? Caprichosamente hay momentos en nuestra historia moderna y reciente donde los hechos imprimen los cambios. Marx lo llamó la dialéctica materialista, un proceso que siempre ha aspirado a ser catalogada como ley socio histórica. Este concepto de manera simplista indica que el motor de la historia no son los hombres sino las relaciones de producción, en otras palabras: la economía.
Si chavistas y Cubanos conocen la dialéctica materialista como “buenos hijos de Marx” (Que no lo son), deben estar preocupados en el giro que ha dado las prioridades en asegurarse un predictible suministro de Petróleo y Gas para los Estados Unidos y el hemisferio occidental en tiempos de guerra casi total.
Chavistas por virtud de reacomodo energético han logrado levantar sanciones y liberar sus presos, igualmente con cierta permisividad les han dejado hacer sus juegos de guerra en el Esequibo.
El caso es que, si de verdad conocen la dialéctica marxista, deben saber que este boom petrolero que regresa al esquema seminal de las concesiones territoriales es la amenaza más tangible y peligrosa jamás enfrentada por el pretendido “chavismo para siempre”.
El General Gómez, padre de la clase media, clase que trajo la viabilidad democrática a Venezuela (escritores como Herrera Luque adjudican el título a Betancourt como “partero de la clase media”, pero no fue así, Rómulo fue el “organizador” de la clase media) el Benemérito, al consentir los negocios propuestos por la Standard Oil y Shell, jamás se imaginó que estaba cambiando la composición sociopolítica del país para siempre.
El Chavismo, cuya prioridad fue liquidar la clase media venezolana como efectivamente lo hizo desde inicio del milenio, acabando con la carrera administrativa, la nómina de pdvsa, el magisterio y la pequeña y mediana industria, al consentir la entrada de las grandes hermanas (Operadoras mundiales de petróleo y gas) está desatando la misma transformación social que no acabó con Gómez, pero si con la hegemonía andina, muy a pesar de que creyó continuaría después de su muerte.
Ya la inyección de dinero traerá de regreso a aquellos recursos, hablo de profesionales y técnicos todavía con la vitalidad de poner en marcha la infraestructura petrolera destruida por la negligencia, odio e impericia ayatolica chavista, generará una demanda en bienes y servicios que revitalizará los sectores industriales y comerciales y proveerá una clase social con conciencia de su destino y por diseño opuesta al presente despelote.
Mientras tanto, los gurues de la solución electoralista seguirán hasta su declinación biológica e histórica en la Narnia honesta o aberrante de sus errores y corrupciones, engrosando la lista de los perdedores históricos donde reposan los enemigos del señor de la Mulera; como Blanco Fombona, Arévalo Cedeño, Delgado Chalbaud (Padre), Pocaterra, entre otros muchos.
¿Volverán los carnavales del 28? De alguna manera u otra estoy seguro que regresarán.
«Una filosofía emocional lleva a actuar sin fines específicos, mucho menos en busca del bienestar personal, es impetuosa; pero una filosofía racional intenta comprender el mundo que le rodea, aceptarlo tal cual es»
Autor
Por Roymer Rivas, teórico del Creativismo Filosófico y coorinador local senior de EsLibertad Venezuela.
Las creencias son el fundamento de la existencia human, en la medida en que aquellas que sostengamos, consciente o inconscientemente, determinan las acciones que ejecutaremos a lo largo de nuestra vida. Por ello, es importante reparar en ellas, porque puede que nuestras acciones se encuentren enmarcadas en creencias que no se amoldan del todo a la realidad. Empero, en última instancia, estas creencias forman un sistema, una filosofía, por lo que se puede decir que la filosofía que sostenga una persona enmarcará sus acciones. Si bien, esta puede tomar un rol pasivo o activo (por decirlo de alguna manera); pasivo cuando el conjunto de valores que rigen la existencia surgen y determinan las misma sin ningún tipo de reflexión, cual animal no-human; y activo cuando dichos valores son pensados y establecidos por la razón, que mide cuán lejos o cerca de la realidad están todos esos mensajes que llegan al consciente y el mismo reflexiona y cuan cerca o lejos se encuentran del conjunto de metas que la misma razón establece en busca del bienestar personal.
He aquí la importancia de la filosofía, que, tal como indica Ayn Rand, nosotros no podemos elegir si necesitamos o no alguna filosofía, y afirmar lo contrario es caer en una contradicción performativa, sino que la “única opción es si defines tu filosofía a través de un proceso consciente, racional y disciplinado de pensamiento, a través de una deliberación escrupulosamente lógica”[1] o, por el contrario, si dejas eso a la deriva, dando paso a que “tu subconsciente acumule un montón de conclusiones injustificadas, generalizaciones falsas, contradicciones indefinidas, proverbios sin digerir, deseos sin identificar, dudas y temores, todos ellos mezclados al azar, pero integrados por tu subconsciente en una especie de filosofía incongruente”[2].
Esto se puede comprender mejor con el símil que hace Rand entre el cerebro del human y el ordenador; “Tu subconsciente es como un ordenador” cuya “principal función es la integración de tus ideas”, ahora bien, ¿Quién se encarga de programar la misma? A juicio de Rand, la “mente consciente”[3]. Si la mente consciente no programa el conjunto de creencias que se encuentran en el subconsciente, ésta queda condenada a divagar por el azar y el human se “entrega al poder de unas ideas que no sabe que ha aceptado”. En otras palabras, sin el consciente o la razón, que es la única herramienta que sirve para aprehender el mundo y adquirir conocimiento[4], es como si el human fuera un robot incapaz de conocer el motivo o sostén de las acciones que realiza.
Comprender esto es importante, porque para Rand las emociones por si solas no son un fundamento sólido que permita al human conocer el mundo que le rodea y sobrevivir, sino que son una especie de impresiones o mensajes que envía el cuerpo que le pueden llevar a actuar de una u otra forma, sin juicio alguno, por lo que forma parte de esa filosofía dejada a la deriva que rige la existencia de la persona; en cambio, lo sensato sería que la mente consciente fije los valores importantes para la persona y estos, a su vez, enmarquen las emociones. Una filosofía emocional lleva a actuar sin fines específicos, mucho menos en busca del bienestar personal, es impetuosa; pero una filosofía racional intenta comprender el mundo que le rodea, aceptarlo tal cual es, y no se deja llevar por las emociones, sino que más bien conoce el motivo de sus emociones y puede someterlos a la voluntad de la razón. Esto se puede apreciar muy bien en la ilustración que usa Rand al inicio de su discurso, cuando habla del astronauta que queda varado en algún planeta extraño del que no puede salir[5]. En ella, el astronauta no hace uso de la razón para determinar donde estaba y cómo podría sobrevivir ante su situación, sino que se deja llevar por la emoción y prefiere que sean otros quienes enmarquen todas sus creencias que, más tarde, determinaran sus acciones (muy probablemente en detrimento de su bienestar); si el astronauta hubiese sido más racional, y por consiguiente más objetivo, habría aceptado su situación y buscado formas de aprehender su entorno, establecer valores y buscar la manera de sobrevivir por sus propios medios, dadas las circunstancias, sin dejar que sea otro quien lo manipule cual títere; dejar que sea la primacía de la razón la que rija su existencia aumentará las probabilidades de éxito de sobrevivir y ser feliz, mientras que dar paso a la primacía de las emociones equivale a la muerte y la infelicidad[6].
[1] Ayn Rand. 2021. Filosofía: quién la necesita. Publicado por Editorial Deusto. Pág. 18.
[6] Nota de acote: no estoy de acuerdo del todo con Rand, estimo que se equivoca en la medida en que ve la “razón” como algo plena y solamente consciente, pero esto para otro día. Por ahora, espero que el lector se quede con el mensaje general de que necesita reparar en cuáles son el conjunto de principios o valores que rigen su existencia.
Tal y como advertimos, Inglaterra ha despertado de su largo sueño pacifista y enviando barcos y pertrechos militares a las aguas territoriales del Esequibo, lugar donde ya no tan silentemente se desarrolla una actividad petrolera y gasifera de proporciones aún no estimadas al presente.
El eje Habana-Caracas en respuesta también anuncia la movilización de una considerable porción de su parque bélico hacia la zona, en una operación homenaje a uno de tantos generales que habitan en el Olimpio chavista, cuyas hazañas en vez de heroicas serían estimadas como actos de flagrante criminalidad si son evaluadas por la escala actual de valores mundiales.
¿Por qué la provocación? ¿Acaso cubanos y sus comisarios criollos obedecen a instrucciones rusas o chinas o conjuntas para crear un teatro de guerra en las americas no vivido desde la guerra en las Malvinas?
Eso sería un caos y una calamidad no solo impresentable, sino injusta para los venezolanos, quienes sufren por décadas de apagones, y condiciones de hambruna y salubridad propios de poblaciones civiles azotadas por guerras.
Como hemos dicho anteriormente, un país en las condiciones de Venezuela no podría hacerle la guerra a nadie, pero a nadie tampoco sorprendería nada de lo que la lógica chavista es capaz de hacer.
Una de las leyes de la guerra se basa en que se sabe quien y porque se inician y no nunca se sabe como acaban, por alguna duda pregunten al Zar Nicolás de Rusia, al Káiser Alemán, a Hitler o más cercanamente a la junta milica argentina, después de recuperadas las Falklands.
La historia ofrece también ejemplos de traiciones, de como socios financistas y promotores del conflicto al ver que los resultados de la campaña bélica no son los esperados, dejan ensartados a sus socios a quienes aguarda un final brutal, recuérdese a Napoleón III y sus apetitos de conquista Mexicana, fue su promovido Emperador Maximiliano de Habsburgo, abandonado a su suerte por su mentor, quien terminó fusilado, en el Cerro de las Campanas, Querétaro por los fusiles de la Chinaca de Benito Juárez.
Siempre el inicio del año nuevo invita a la esperanza, nos preguntamos si esta peligrosa danza militarista bailada por el chavismo podría ser el fin o por lo menos el inicio del fin de la hegemonía gobernante más aberrante de nuestra historia, se apela a los venezolanos de buena voluntad de ocurrir las condiciones, a invocar y accionar el “poder de uno” en la búsqueda de una nueva carta magna inspirada en la amplitud de la constitución de 1960, la re-institucionalización del país, asegurar la instauración de un sistema judicial independiente que logre la justicia en castigo a la traición y abusos de la tiranía, bajo un gobierno provisional que garantice las condiciones de elecciones limpias y el surgimiento de un gobierno que opere para recuperar la tan añorada democracia.
Todo esto es posible, si es esa nuestra intención.
«Me maravillo a menudo de que la historia resulte tan pesada, porque gran parte de ella debe ser pura invención»
Jane Austen
Por Roymer Rivas, coordinador local senior de EsLibertad Venezuela y teórico del Creativismo Filosófico.
La historia tradicional del Socialismo quizá responda a todo un conjunto de marañas de personas que no quieren que veamos la raíz del gran problema de la humanidad; o quizá responda a la simple falta de enfoque o ignorancia, que nos ha llevado a ver este perverso sistema como algo que surgió relativamente hace poco o que la institución del Estado es buena para la sociedad. Sin embargo, reflexionando un poco, viene a mi mente un dicho popular que dice que “la historia siempre la cuentan los vencedores”, y, haciendo retrospectiva, da la casualidad que quien ha vencido y prevalecido a lo largo de gran parte de la historia de la humanidad ha sido el Estado, el Socialismo, por lo que uno puede pensar que su historia ha sido minimizada convenientemente a unos 300 años —o no, pero el caso es que ha sido funcional para quienes defienden este sistema—. Esto no lo sé, tampoco quiero decir que la historia criminal tradicional del Socialismo este tergiversada, lo que sí sé y afirmo —y es lo intento aclarar— es que esa historia está incompleta, se queda corta, le falta un gran pedazo.
Para hacer esta afirmación no me valgo de datos estadísticos o “científicos”, estos los considero cuasi-irrelevantes —no en sentido completo— porque la historia no se puede interpretar científicamente —no todos los hechos históricos pueden sustentarse en datos objetivos—, sino en la observación, la razón y la capacidad de emitir juicios éticos. Con esto en mente, y sumado a las ideas expresada en textos anteriores[1], con el fin de completar genéricamente esa historia, podemos decir que la concepción que mostramos de lo que es realmente el Estado y/o el Socialismo, hace necesario ver su historia de una forma distinta; porque ya no tenemos un sistema que se origina en el siglo XVIII o XIX, en donde el Estado extiende sus tentáculos y regula muchos campos de la acción humana, sino que surge desde el momento en que el primer ser humano se levanta en contra de otros para conseguir fines propios a través de medios violentos, sometiendo la voluntad de otros en el camino. Si bien, esto puede tener un enfoque seglar y uno religioso, hoy daré un breve resumen del campo religioso o, para ser más exacto, en historia bíblica, y el seglar.
Gobierno de human sobre human en la Biblia
Si nos apegamos a la cronología Bíblica, entonces los sucesos que describe el Génesis en su capítulo 10 y 11, con respecto a Nemrod, suceden en algún tiempo entre el lapso de 2269 y 2030 antes de la era de Cristo[2]; por lo que fácilmente se puede decir que la historia del Socialismo, entendida esencialmente como: ilegitimo gobierno coactivo de humanos sobre humanos donde la voluntad individual queda a expensas de una amorfa colectividad[3] que se traduce en un ataque sistemático e institucionalizado a la acción humana, abarca más de 4000 años de historia; una historia decadente y llena de fracasos. Y no cabe mencionar que “la humanidad obtuvo grandes avances en muchos campos gracias a estas acciones cometidas por humanos sobre humanos y que la misma sirvió como resguardo o protección para la supervivencia humana”, sino que, en cambio, la humanidad avanzó a pesar de haber Estados en el mundo que rigieran su destino. Todos los Estados de la tierra, en mayor o menor medida, causaron malestares a la sociedad que sometían o fungieron —al igual que hoy— como limitantes para la resolución de dichos malestares o la consecución de un grado de satisfacción mayor para el ser humano. A lo sumo, de lo único que protegía el Estado a la Sociedad era de que viniera otro saqueador —otro Estado— a atacar o hacerse de los recursos del territorio y la sociedad que él mismo manejaba; pero, nuevamente, encontramos el mismo problema: El Estado. Esta seudo-protección no cambia el hecho de que la humanidad fue y sigue siendo esclava de las directrices de la clase gobernante, sin importar quien ejerza el poder.
Gobierno de human sobre human en la historia seglar
Ahora, viéndolo desde la historia seglar, el Estado primitivo —ese que no cuenta con instituciones tan estructuradas como en el presente ni estaban delimitados territorialmente— tiene su primera aparición en organizaciones como tribus o clanes que muchas veces tenían vasta extensión conseguida de las conquistas y explotación o extinción de las tribus conquistadas, pero su organización no era tan profunda como los modernos. Las primeras organizaciones de este tipo la podemos encontrar en la antigua Mesopotamia después del 3000 antes de la era de Cristo con la llegada de las ciudades sumerias, sin embargo, ya habían tribus esparcidas por todo el mundo que compartían las mismas características: conquistar y sobrevivir —como las formas de organización social de vikingos, quienes vivían de saquear a los demás, y de los demás pueblos nómadas que instituyeron la esclavitud[4]—; por lo que, con esta concepción del Estado y/o el Socialismo, se puede decir que su historia tiene entre 4000 y 6000 años de historia.
Gobierno de human sobre human en la actualidad
Dando un salto temporal hasta la época contemporánea, el Estado Nación o Moderno debe su origen a la delimitación del territorio en cual ejercerá su dominio; hecho que, a su vez, surge gracias al Tratado de Westfalia de 1648 firmado entre países europeos para evitar que las potencias —Estados fuertes— u otros países se impusieran a otros Estados[5]. Es en este contexto que, después de años de revoluciones en el que imperaba la monarquía autoritaria y/o la monarquía absoluta, maduran las instituciones políticas y el Estado comienza a mutar para amoldarse a un sistema que conseguiría darle la mayor legitimidad o aceptación intelectual, ese sistema que conocemos hoy día como Democracia Representativa.
Sea como sea, visto desde el foco histórico que guste más, la historia del Estado o Socialismo fue, es y siempre será la misma: un grupo de seres humanos aprovechándose de su poder para someter a otros; un grupo de humanos que se valen de medios políticos para conseguir sus fines por medio y a costa de otros; un grupo de humanos conquistadores que saquean y esclavizan a los conquistados. Nada ha cambiado ni cambiará en esencia dentro de un sistema social donde exista el Estado; en el pasado originaban guerras, saqueaban, explotaban o esclavizaban; hoy la cosa no ha cambiado, las guerras son de Estados —un grupo de humanos movidos por un ideal o por las ansias de más poder para dirigir coactivamente la vida de un pueblo; y esto aplica aún si no tienen un territorio delimitado aceptado por la comunidad internacional que, a su vez, la constituyen más Estados[6]—, saquean, explotan y esclavizan a través de medios sutiles como los impuestos legislados y no legislados o por otros no tanto como la creación de leyes que atentan contra la libertad. Si a través de instituciones fuertes que velen por la propiedad, libertad y vida de cada individuo por igual se eliminara la capacidad que tiene un humano o un grupo de humanos con poder de coaccionar a otros sistemáticamente, entonces el Estado y/o el Socialismo no existirían.
Algunas cosas más
Por lo pronto, como existió y sigue existiendo el Socialismo, queda de mi parte resaltar que el mismo siempre busca la forma de crecer; quienes gobiernan a la sociedad coactivamente siempre buscan y encuentran formas de ampliar su poder e influencia en la sociedad gobernada. El que hoy día tengamos Estados o Socialismos más sofisticados es una ilustración clara del hecho de que una pequeña dosis de Socialismo siempre llevará a que cada vez más dosis se inyecte en la sociedad o, dicho de otro modo, un Socialismo de menor grado siempre llevará a un Socialismo de mayor nivel o radical. En el pasado encontrábamos Estados sin límite territorial, con instituciones débiles; hoy encontramos Estados con instituciones sólidas, límites territoriales, dominio de armas más sofisticadas, una constitución que los legitima forzosamente por ley y con símbolos patrios o nacionales que le dan cierto grado de latría[7]. Ahora bien, el Socialismo en el planeta es más radical en uno que en otros lados, pero en aquellos lugares en donde es radical, es resultado de descoordinaciones o desajustes que han causado las intervenciones que le precedieron y se tratan de solucionar con más control; tal es el caso de, por ejemplo, Cuba, Corea del Norte y Venezuela.
[1] Revisar: (i) “Estado, gobierno, Dios y orden social”; (iii) “Socialismo, máxima expresión del colectivismo”; (iv) “El horror intelectual del Socialismo”; (v) “Economía y Socialismo, dos expresiones mutuamente excluyentes”; (vi) “El fracaso histórico del Socialismo: la URSS, Cuba y otras historias tradicionales del Socialismo”; (vii) “Socialismo definido: contra el concepto popular de “Socialismo””; todas publicadas en el portal de ContraPoder News y a las cuales puede acceder a través de: https://contrapodernews.com/?s=Roymer (Consultado el 19 de diciembre de 2023).
[2] Atalaya del 1 de diciembre de 1975, publicada por los Testigos de Jehová, bajo el tema: Captando los sucesos bíblicos en orden. Pág. 734-735. También puede consultar el apartado “Desde la creación del hombre hasta el presente” de la sección “cronología” situada en “Perspicacia para Comprender las Escrituras”, volumen 1., págs. 584-604 (Brooklyn, New York. Editado por la Watch Tower Bible and Tract Society of New York, Inc. International Bible Students Association). Es relevante mencionar que absolutamente todos los gobiernos que le procedieron entran dentro de esta definición de Socialismo, así que no es necesario mencionarlas y/o describirlas, hacerlo sería redundar en una idea o creencia que ya es clara.
[3] Para efectos prácticos, Socialismo y Estado serán tratados en este texto como sinónimos. Entiendo que hay matices a tratar, pero en el fondo se discute el mismo asunto.
[4] Ver: Franz Oppenheumer. 2014. El Estado: su historia y evolución desde un punto de vista sociológico. Traducido por Juan Manuel Baquero Vázquez y publicado por Unión Editorial. Sección: “Pueblos anteriores al Estado: Pastores y Vikingos”.
[5] Este tratado, firmado después de 30 años de guerra, da luz o aceptación al término “soberanía territorial” y al nuevo orden internacional. Para conocer mejor los antecedentes y el impacto que tuvo la firma de este tratado, puede consultar el ensayo de Alejandro Galán Martin titulado: “La Paz de Westfalia (1648) y el Nuevo Orden Internacional”, al cual puede acceder a través de: https://dehesa.unex.es/bitstream/10662/3319/1/TFGUEX_2015_Galan_Martin.pdf (Consultado el 24 de diciembre de 2023).
[6] Qué curioso que quien tiene que determinar si un Estado es o no un Estado, sean los mismos Estados del mundo, basándose en leyes que, muchas veces, fabricaron ellos mismos.
[7] El grado de idolatría que se le guarda al Estado es supino e indignante, todo funciona cual religión que sirve a un dios con rituales varios; es la religión del Estado. A dios Estado debe rendírsele obediencia sin presentar objeción alguna, así no se entiendan sus acciones y sin importar si lo que pide es malvado, porque hacerlo es un acto de rebeldía y merece castigo; debe rendírsele adoración mediante la bandera de la nación y el canto del himno nacional, no hacerlo es una falta de respeto, un acto vil que merece castigo —dígale a un niño que no cante el himno en el colegio para que vea lo que pasa—; si hay algún problema en la sociedad, se le debe “orar” al Estado para que solucione dichos problemas, no hacerlo es considerado prescindir de este dios y, por tanto, una oposición que merece castigo —intente hacer algo que el Estado no regula, sin pedirle ayuda, para que vea cómo comienzan a surgir leyes e interpretaciones de leyes que terminaran por controlar su acción—. La sociedad actual es al Estado lo que los Israelitas eran a dioses falsos en su tiempo como pueblo escogido de Dios, y ellos, a igual que la sociedad del presente, pagaron las consecuencias de su mal proceder (revisar: Éxodo 20:4, 5; Deuteronomio 5:8, 9; 7:2-5; Josué 2:11-19; 3:7, 8). Y el adoctrinamiento inicia desde muy joven: desde primaria hasta la universidad se comienza a impartir el culto al Estado mediante el canto del himno y el homenaje a la bandera y en Ciencias Sociales te definen la institución y su supuesta importancia para la organización social, se tiene contacto con las delimitaciones territoriales del Estado y se refuerza el adoctrinamiento con historia, geografía, geografía económica (en Venezuela, hoy “geografía, historia y ciudadanía”), premilitar, economía, entre otros que, en mayor o menor grado, inyectan la creencia en dios Estado. Toda la rama de las ciencias sociales está impregnada de esta religión.
Es verdaderamente vergonzoso que el gobierno socialista de Joe Biden haya liberado a un delincuente como Alex Saad con el cuento de canje de prisioneros con su Camarada fugitivo Nicolas Maduro. Este acto irresponsable del presidente de Estados Unidos tiene que ser considerado como un crimen de obstrucción a la justicia, porque ¿De qué sirve que agentes de la DEA, CIA y FBI arriesguen sus vidas para capturar a miembros del Crimen Organizado Internacional para luego negociarlos como mercancías y conceder favores con el disfraz de intercambio?
Cuando se ejecuta alguna acción con factor sorpresa, sea bélico o no, se calculan sus efectos negativos compuestos por daños colaterales y precio político, ambos se estudian cuidadosamente para que al momento de ejecutar la acción tener una respuesta a los medios de comunicación y, por ende, a los ciudadanos.
En el caso de la doble moral de Biden y la liberación arbitraria de Alex Saad, el daño colateral es perder apoyo de grupo de venezolanos que venían votando por los socialistas Demócratas, mientras que la respuesta programada ha sido “A veces hay que tomar decisiones difíciles para poder liberar estadounidenses y puedan volver a casa”. Eso suena bonito y es humano, quien se oponga a esa respuesta le falta humanidad, pero, mi problemas es que yo no les creo a los fariseos Demócratas en la Casa Blanca; tengo la certeza de que las negociaciones con Maduro han sido otra, pero para despistar a desconfiados —como yo— nos sueltan esa ola de humo con la liberación de 6 norteamericanos por la libertad de Saad.
En ese gato encerrado de Biden con Maduro debe existir el acuerdo que Nicolas detenga la exportación de cocaína con destino a EE. UU. y dejar de entregar uranio a Irán a cambio de liberar millones de dólares, o dejar que Citgo vuelva a las manos de Maduro a cambio de los norteamericanos secuestrados por el régimen de Venezuela, lo de Alex Saab es solo un regalo de cortesía de Biden o minimizar el costo político y los efectos colaterales.
Por más de sesenta años, los Demócratas en la Casa Blanca han jugado con la esperanza del pueblo cubano, quienes han soñado por más de 6 décadas ver su isla libre, pero presidentes como Kennedy, Carter, Clinton, Obama y Biden han ayudado y fortalecido la dictadura de los Castros, que han sembrado la guerrilla y crimen organizado en todo el continente americano con absoluta impunidad. Estos crímenes incluyen magnicidios, asesinatos por encargo, secuestros, trafico de drogas, voladuras de aviones y otros actos terroristas con absoluta impunidad, porque tienen la protección de los demócratas en EE. UU.
En ese sentido, Venezuela se ha convertido en la nueva Cuba de los Demócratas, un satélite del comunismo ahora no en el Caribe sino en medio corazón del Continente como Venezuela, por esos dime y diretes de los chavistas y los Demócratas en la Casa Blanca, es la misma fabula de Cuba y la Casa Blanca, los ciudadanos patriotas que luchamos por una Venezuela libre desde el exilio seremos enterrado en el extranjero después de haber soñado con una patria libre, tanto en Miami como otras ciudades de EE. UU. y el mundo se encuentran millones de cubanos enterrados que no pudieron ver a una Cuba libre. Pero después de ver la descarada sinvergüenzura de Biden en su conchupancia corrupta con Maduro, he puesto los pies sobre la tierra y ahora solo me queda pensar en que lugar de Miami me gustaría que mis hijos lancen mis cenizas al mar ya que ¿Quién puede vencer a dos Estados corruptos económica y políticamente asociados como los Demócratas y el chavismo?
Sin más, me despido deseandoles un feliz año 2024.
Por Antonio Semprun, coronel de la Guardia Nacional.
La frase de Henry Kissinger: «Estados Unidos no tiene amigos, tiene intereses», explica claramente la liberación de Alex Saab, y a la vez golpea la manera en cómo Francis Scott Key veía a su nación, a saber: «la tierra de los libres», y contradice el tópico original de Thomas Jefferson: “El imperio de la libertad”, enviando mensajes muy claros al mundo, especialmente a Venezuela.
El delincuente de cuello rojo Alex Saab, requerido por lavado de dólares en Estados Unidos, Italia y Colombia, terminó su cautiverio probablemente gracias al interés de lo que contiene el subsuelo venezolano.
A pesar de la demostración en la comisión de delitos, ya la genocida tiranía venezolana había sido favorecida con el indulto y entrega que echaron a la basura el trabajo, el riesgo de vida de los funcionarios de unidades de inteligencia norteamericanas en la captura en Haití por narcotráfico de los sobrinos de Cilia Flores, quien usurpa el cargo de primera dama de la República.
El petróleo ennegrece la lucha por el respeto a los derechos humanos o da preferencia a decisiones por lo que se pueda obtener de lo que tenga o represente un individuo.
La justicia de los Estados Unidos liberó a un delincuente de alto perfil integrante de la organización criminal que asesina y tortura a opositores en Venezuela, y deportó y entregó a un ciudadano a esa tiranía, al Teniente Pedro Naranjo, hijo del ex-preso político General José Naranjo, quien huyó del país con su hijo en busca de “justicia y protección”.
La lucha por la libertad de Venezuela es un esfuerzo titánico, no por el significado de la palabra, sino porque la mayoría de quienes se han mostrado como opositores han resultado ser caballos de Troya, y algunos aliados internacionales han resultado ser agentes interesados en las riquezas del país que están en manos de delincuentes dispuestos a cederlas a cambio de su protección y beneficios.
¿Qué produce la decisión de los Estados Unidos al delincuente y al ciudadano tras la libertad y la deportación? Al primero, cenas opulentas con los mejores ingredientes, reuniones con los amigos para poner en práctica las nuevas andanzas, halagos, compartir con la familia.
Al segundo, esperar que una luz blanca eterna se apague, desear que lo bajen del rin de un automóvil donde lo paran descalzo, rezar porque termine la paliza que le propinan, rezar para no escuchar el sonido que produce la puerta que se abre cuando entra el próximo torturador.
Ciudadanos y delincuentes el mundo está conformado por ambos grupos, pero las circunstancias parecieran mostrar que el favorecer a uno de los dos depende de lo que puedan ofrecer.
El panorama se torna negro para aquellos que deseamos la salvación de la república.
Pasmosamente, y en modo de bofetadas recibidas, vemos como la dictadura se erige impoluta, invencible, al ver sus otrora delincuentes, emergiendo heroicos de sus cárceles, libres cuando la opinión pública creía a pie juntillas que se pudrirían en sus cárceles. De este modo, el chavismo ha logrado todo, ¿Por qué?
A simple vista no es una victoria chavista única, la oposición colaboracionista también celebra su esfuerzo de haber pedido hasta el hartazgo el levantamiento de sanciones económicas y la libertad de los procesados. Hoy la determinante mayoría de los países democráticos del mundo ven el proceso político venezolano como un pestilente pantanal, un particular ecosistema donde contubernalmente coexisten y se dan mutuo placer tiranos y colaboradores, una democracia muy corrupta, muy bananera y criminal, pero importante.
Debemos destacar que a nosotros los venezolanos, aunado al shock de ver sanciones levantadas, la libertad de los sobrinos y ahora de Saab, no comprendemos y nos cuesta comprender la dinámica de las relaciones internacionales en términos objetivos y no en los términos que nosotros quisiéramos deberían ser.
La cultura del petróleo tiene mucho que ver con esa visión equivocada del mundo diplomático, nosotros nos convertimos por virtud de la renta petrolera en un país de subsidios con una economía rentista donde no se siguió otro modelo de intercambio económico internacional mas allá de colocar nuestros barriles, al contrario de haber seguido un intercambio comercial en otros rubros, al diversificar nuestro esquema de ingresos, hubiera permitido insertarnos en una dinámica económica global y, por ende, nos hubiera permitido comprender la realidad de los apetitos e intereses que pululan en el mundo. Empero, esto no ocurrió.
Eso no quiere decir que en los gobiernos democráticos representativos no había una política de seguridad y defensa, reclamos internacionales por controversias limítrofes o políticas de contención ante el posible avance de vecinos poderosos como Brasil, o tener una presencia de liderazgo en problemas regionales como el exitoso esfuerzo del Grupo de Contadora que fue artífice de la paz en la Centroamérica bajo insurgencia guerrillera de los 80s. La creación de la OPEP fue un momento de alta lucidez internacional incuestionable también.
Para el venezolano común, la dinámica internacional ha sido un tópico de poca comprensión. Por ejemplo, el segundo presidencial de Carmona se vino abajo por la condena de la OEA aplicando la carta democrática que debió ser aplicada a Chávez, el ineficiente nonato gobierno no solo no supo controlar el poder en lo interno sino que fue totalmente nulo en persuadir nuestra vecindad regional, ya comprada por los regalos en crudo del difunto.
Escandaloso fue el abismo donde echaron a los trabajadores petroleros, manejados por los alacranes de siempre, individualidades de gerencia media, secretarias y muchos apasionados sin experiencia política alguna, en posturas narcisistas por sus méritos profesionales, se creyeron protegidos por una comunidad internacional que no les conocía, fueron en total incomprensión ante organismos internacionales como la OIT, mamut vivo desde los tiempos de la liga de las naciones el cual solo sirve para recopilar estadísticas, ignorando que la instancia sin procedimientos alguno de apelación es Wall Street, lugar muy familiarizado y adicto a los despidos masivos.
Ahora bien, ¿Qué pasa con nuestros asociados petroleros internacionales? A ellos les encanta trabajar con Saddam Hussein o las monarquías absolutistas árabes, por lo que ¿A quien importaba los despidos de PDVSA? ¿Importa ahora a Chevron?
El caso es que en un mundo con armas nucleares en neoproliferacion, guerras en las zonas más sensibles y mecanismos de control como el sistema naciones unidas surgidos para detener conflictos, hoy, alarmantemente, cada día menos tomados en cuenta por los Estados miembros, las relaciones internacionales se basan en el peligroso postulado que la fuerza hace al derecho.
Con potencias nucleares con apetitos de expansión territorial (China-Taiwan / Rusia-Ucrania) el marco castrado de ponderación de las relaciones internacionales nos retrotraen a Múnich e inclusive a Sarajevo.
Y la tiranía bananera, suramericana, que de paso posee las mayores reservas petroleras del orbe, y que detenta el poder absoluto en Venezuela con el consentimiento de sus “opositores”, esas reservas de petróleo que en tiempos de guerra garantiza movilidad y victoria militar, en un mundo que a pesar de los ambientalistas, se mueve por petróleo, es más justificado mantenerlos contentos, la ética no importa cuando viene guerra, eso da un poder que hace reabrir sus cuentas bancarias, no detener sus envíos de sustancias y muy importante, soltarle a sus malandros presos.
«En el universo no existe algo más perverso que el socialismo; éste sistema es la máxima expresión del mal, es la idealización del Diablo en la tierra»
autor
Por Roymer Rivas, coordinador local senior de EsLibertad Venezuela y teórico del Creativismo filosófico.
El Socialismo prometía prosperidad económica inconmensurable; se vendía y sigue vendiendo como un sistema elevado, moralmente superior a cualquier otro, supuestamente fundamentado en la justicia, igualdad y libertad; como aquello que iba a permitir a las personas alcanzar la plenitud humana, ser verdaderamente felices[1]; y gran parte de sus postulados se basan, solo retóricamente, en esas promesas y premisas. Pero la realidad resultó ser todo lo contrario, esas promesas fueron clara y previsiblemente incumplidas por fundamentarse en creencias falaces, por pensar que puede hacer del ser humano algo “más humano” obligándolo a realizar acciones anti-humanas —contranaturales—.
En el pasado se ha desmitificado el Socialismo en otros textos[2]; así que, llegados a este punto debemos estar en la capacidad de comprender que el ser humano está dotado de una impresionante capacidad creativa y que por fuerza natural ejerce esa capacidad, el ejercicio de su empresarialidad —entrepreneurship— para solucionar problemas en su entorno; basándonos en ello, ahora estamos preparados para definir el sistema partiendo desde su hueco fundamento y recorriendo por cada una de las partes que conforman su estructura. Sin más preámbulo, pasamos a ello:
Socialismo: la definición
El Socialismo es, pues, el término que describe a todo sistema que se fundamente en el ataque sistemático o/e institucionalizado contra el libre ejercicio de la empresarialidad del ser humano; éste “ataque sistemático e institucionalizado” debe entenderse como agresión organizada, metódica y repetitiva[3] que impide que las personas actúen libremente en busca de alcanzar sus objetivos. Este régimen lleva al punto más elevado las ideas colectivistas[4], lo que lo vuelve un sistema en el que la propiedad privada se suprime hasta desaparecer completamente y el individuo es sometido al colectivo; a su vez, este sometimiento, que necesariamente tiene que llevarse a cabo de forma violenta o con la amenaza de su uso por ir en contra de la naturaleza del ser humano y requerir que éste modifique su conducta[5], restringe a los actores de realizar acciones libres. Todo esto fundamentado en la aberrante creencia de que se puede organizar y/o mejorar deliberadamente a la sociedad y alcanzar el desarrollo y logro de determinados fines a través de un órgano director que rija la vida de todos y cada uno de los actores sociales[6]. La coacción institucional lleva a que las personas se vean forzadas a actuar de una manera distinta a como hubieran actuado en caso de encontrarse en un ambiente libre, en estas circunstancias, las acciones llevadas a cabo por el actor se amoldan a lo que espera el órgano director —violento, coactivo— y no a la consecución de fines propios.
El Socialismo no es solo “socialización de medios de producción”
En este punto, es necesario enfatizar que el fundamento socialista lleva a que la estructura que forma al Socialismo no sea necesariamente la socialización de los medios de producción dirigida discrecionalmente por el Estado —órgano director— que, al mismo tiempo, es quien orquesta todas las acciones agresivas en contra de todo aquel que siquiera piense en oponerse al sistema, este es solo una matiz, un color, un modo de hacer las cosas, si bien la más conocida y aceptada conceptualmente, del Socialismo. Y es que, al final, el Socialismo es solo una cosa, y puede manifestarse de diferentes formas y grados, por lo que no puede encapsularse en un solo “modo”, ya que no importa si se socializan los medios de producción o no para alcanzar sus fines perversos disfrazados de prosperidad humana, porque, más allá de eso, el Socialismo es todo aquel sistema que de manera sistemática e institucionalizada, coaccione al individuo para modificar su comportamiento de manera tal que se apegue a la cosmovisión de quien intenta dirigir a la sociedad —sea por la idea de crear una Gran Nación, por la idea de crear un hombre nuevo, o por servir a Dios, o por cualquier otra—. En el fondo, es siempre lo mismo; de allí que la mera existencia del Estado signifique en sí mismo la existencia del Socialismo y una discusión de cuan grande o pequeño debe ser el Estado es en el fondo una discusión de cuanta dosis de Socialismo debe soportar la sociedad[7]. En adición, las inmorales y, en extremo, reprochables consecuencias de esta coacción institucionalizada ya las conocemos muy bien.
El Socialismo desde un punto de vista moral-cristiano
En la misma línea, pero visto con otros lentes, la definición dada se encuentra encerrada en la también definición del Socialismo desde un punto de vista moral-cristiano que se encuentra recogida en la frase inicial, a saber, que el Socialismo es la idealización del Diablo. Es así en la medida en que, primero, el sistema va en contra de la libertad dada por Jehová[8] y limita o restringe violentamente las acciones del ser humano y, segundo, porque, en líneas generales, va en contra del orden establecido por Dios desde un principio, un orden en el que las personas deciden libremente, en el que cada uno de los individuos de la especie humana está dotado de voluntad propia y posee capacidades mentales que le permiten sopesar y valorar las elecciones y e inclinarse por el que crea es de su conveniencia, y en el que todos deben hacerse cargo de las consecuencias de las acciones ejecutadas, fueran buenas o malas.
El Altísimo no creo una institución organizada y estructurada jerárquicamente para que cuidara, velara, dirigiera y/o coordinara la vida en sociedad, más bien dotó al ser humano del potencial de manifestar sus cualidades para que estos pudieran convivir en paz y el proceso de coordinación social surgiera espontáneamente, sin necesidad de que un actor pretendiera hacerlo ex profeso. El surgimiento de este tipo de instituciones fundadas en ideas malignas y de su posterior uso para arremeter contra los individuos, modificando su conducta para enmarcarlas en la forma de ver o entender el mundo de quienes se escudan detrás de ella, surge como una rebelión del humano en contra de Dios siguiendo una idea diabólica que tenía o tiene el fin de acabar con su obra[9]. Entonces, en resumen, tenemos que el Socialismo es la idealización del Maligno en la tierra y que estas ideas se materializan en un ataque sistemático e institucionalizado al libre ejercicio de la empresarialidad del ser humano, que en el fondo termina ciento coactar la expresión libérrima de la voluntad de cada individuo.
[2] Además de la nota anterior, revisar: (i) “Estado, gobierno, Dios y orden social”; (ii) “Socialismo, máxima expresión del colectivismo”; (iii) “El horror intelectual del Socialismo”; (iv) “Economía y Socialismo, dos expresiones mutuamente excluyentes”; (v) “El fracaso histórico del Socialismo: la URSS, Cuba y otras historias tradicionales del Socialismo”; todas publicadas en el portal de ContraPoder News y a las cuales puede acceder a través de: https://contrapodernews.com/?s=Roymer (Consultado el 19 de diciembre de 2023).
[3] La agresión, del latín aggressio, etimológicamente significa “acto de dañar a alguien”; la RAE la define como un “acto de acometer a alguien para matarlo, herirlo o hacerle daño”; tenemos pues que, en esencia, la agresión es la acción llevada a cabo por un sujeto A contraria a los derechos de un sujeto B; cuando la agresión es institucionalizada y sistemática, es decir, se vale de los representantes de un cuerpo —organización política— y de las instituciones sociales para acometer contra el sujeto, éste, al encontrarse contra la espada y la pared —no hay más opciones—, se ve obligado a modificar su conducta y adaptarla a lo que pide quien ejerce la coacción para evitar un mal mayor contra su integridad física, mental, emocional y/o, en suma, existencial. Por otro lado, el Socialismo es agresivo en sí mismo, no solo por usar la violencia como medio para sus fines, sino por las consecuencias nefastas que terminan dañando a los actores sometidos al régimen.
[5] Si el hombre realiza acciones en busca de conseguir sus objetivos planteados y para ello emplea medios valorados subjetivamente de acuerdo a la información que tenga en ese momento y el contexto en el que se desenvuelva, el arremeter contra esas acciones constituyen, entonces, acciones inhumanas y contranaturales.
[8] El único mandato que Dios le dio al hombre fue “no comer del fruto del conocimiento de lo bueno y lo malo” que se encontraba en medio del jardín de Edén (Génesis 2:16, 17); fuera de eso, el ser humano fue creado a la imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26) lo que significa que el ser humano puede manifestar cualidades del Dios invisible, entre las que se encuentran el amor, la justicia, la bondad y la capacidad de crear cosas —que es la esencia misma de la empresarialidad del humano—; es decir, Dios dio al hombre cualidades empresariales que son un reflejo, si bien a una escala menor, de su mismo ser; entendiendo esto, entonces el Socialismo se encuentra en oposición a Dios por ir en contra de su creación. Además, hay que tener en cuenta que Dios es un ser libre y, por extensión, al ser su creación y tener la capacidad de manifestar sus cualidades, al igual que él, los seres humanos tenemos la capacidad de decidir, lo cual se extiende hasta elegir qué hacer con su vida y con los bienes que son de su propiedad; en efecto, esto queda manifiesto desde el mismo principio cuando Dios no limita coactivamente a Adán y Eva comer del fruto —ellos podían elegir, no eran robots o cualquier otro tipo de ser programado—; Jehová dice lo siguiente: “hoy pongo los cielos y la tierra como testigos contra ustedes de que les he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Y, para que ustedes y sus descendientes vivan, tienen que escoger la vida amando a Jehová su Dios” (Deuteronomio 30:19, 20; TNM) estas palabras las dirigió al pueblo de Israel en los tiempos de Moisés y aún siguen vigentes hoy en día, como vemos, si los seres humanos no tuviesen la capacidad de elegir, la invitación de Dios no tendría sentido, mucho menos si éste nos obligara coactivamente a hacer lo que él quisiera, de ser así, la invitación hasta seria cruel. Aún después de pecar, los mandatos que Dios da al pueblo de Israel no eran impuestos coactivamente; Dios no impone límites de forma coactiva al ser humano, más bien, le invita a hacer todo lo que le sea posible empleando todas sus fuerzas (Eclesiastés 9:12); el único límite a dicha libertad seria el no dañar al prójimo, puesto que debemos amarlo como a nosotros mismos (Mateo 22:29), además, el ejercicio de esta libertad encara la responsabilidad de cargar con las consecuencias de nuestras acciones, eso es algo que también transmite el mensaje de Deuteronomio 30:19. Entonces, pregunto: si Dios, siendo el creador de todas las cosas, no limita coactivamente a los seres humanos y, más bien, los doto con cualidades como la empresarialidad para que éste pudiera disfrutar de la vida y lograr el pleno desarrollo a través del tiempo ¿Por qué tiene que hacerlo un sistema? En este contexto, la única respuesta lógica y posible es que esta sea producto del Diablo, enemigo declarado de Dios y quien tiene el objetivo de acabar con todo lo que éste haya creado. —entiendo perfectamente que ya esto choca con algunas interpretaciones de la Biblia, pero eso para otro día—.
[9] Esta idea no es otra que pensar que el ser humano puede gobernar a sus iguales, a sí mismo; que, de hecho, es la esencia del Estado en sí. Al respecto, ver óp. Cit. Estado, gobierno, Dios y orden social.
En entregas pasadas, advertimos la comedia trágica de un cártel gobernante que se sacude entre disfrutar de las ventajas de hacer negocios con el mundo legal a través del activo petrolero, y no querer cumplir con un calendario y evento electoral transparente y ético que demandan sus legales asociados.
Se acabaron las bravuconadas, el triunvirato dictador representado por Maduro invitó al Presidente Ali de Guyana para ratificarle la intención venezolana de no tomar a la fuerza el Esequibo. Ya nada asombra, ese arranque diplomático de cobardía congénita era esperado.
Ya hemos comentado que Venezuela no puede hacerle la guerra a nadie, con el grado de destrucción material cuasi total que se encuentra.
Mucho era lo que arriesgaba el chavismo en esta “vuelta” belicista, principalmente el retorno a un aislamiento internacional que mucho le debilitaría pero que daría lugar a nuevas consideraciones de cómo salir de esta mafia a la fuerza, cosa que, aunque incierta mucho, nos convendría.
Dentro de las posibles oposiciones a la fanfarronería guerrerista del chavismo, establecimos la de los Estados Unidos por afectarse los intereses de ExxonMobil – Hess, esta última ahora parte de Chevron, operadora amiga de la dictadura que debió también estar incómoda de contemplar la interrupción del gigante y muy exitoso esfuerzo exploratorio y de producción petrolera que viven las aguas territoriales allende a la zona en reclamación.
También señalamos la posibilidad de intervención del Reino Unido, conocida en la antigüedad como Albión, así la bautizaron los Romanos, debido a la formación de las elevaciones de tiza que se encuentran frente al canal inglés que divide a Francia con Inglaterra, específicamente la zona de Dover. Para más señales Albión significa “Tierra Blanca”.
Hoy, el —a veces muy amarillista— tabloide inglés “The Mail” reporta que un funcionario no identificado de la cancillería británica (Foreign Office) categóricamente afirmó el total respaldo del Reino Unido hacia Guyana, en su carácter de miembro de su mancomunidad de naciones (Commonwealth).
El actual canciller David Cameron ha también hecho lo propio.
En nuestra pasada nota dijimos que la posible participación inglesa en el conflicto era probable e improbable, en similar motivación o intensidad, debido a que el antiguo colonizador no tenía beneficios directos de la actual y futura explotación petrolera, debo admitir, viendo las declaraciones publicadas acerca de la posición británica, luego de la reunión bilateral sostenida por las partes en conflicto, que definitivamente interesa y mucho a Westminster la suerte de Guyana como emergente hegemonico productor de petróleo y gas.
Olvídense de la guerra, ellos saben matar a la disidencia, pero ¿Agreder a otra nación? Olvídense, queda ahora preguntar: ¿Qué otra vías se plantearán para mantenerse en el poder como sea?
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