Las autoridades rusas han prohibido este jueves la entrada a 227 ciudadanos estadounidenses en el marco de una serie de medidas de restricción impuestas contra aquellos que ejercen una «política antirrusa», y entre ellos el portavoz del Departamento de Estado, Matthew Miller.
El Ministerio de Exteriores ha indicado que todos los estadounidenses sancionados se han visto implicados en las acciones contrarias a Moscú y ha matizado que los afectados están involucrados en el «desarrollo, implementación y justificación del rumbo rusófobo de la actual Administración estadounidense, así como en acciones antirrusas».
Es por ello que han introducido sanciones contra altos cargos del Gobierno y miembros del sector empresarial, así como personas relevantes del mundo académico y los medios de comunicación que «regularmente difunden mentiras y calumnias descaradas sobre la política interior y exterior de Rusia».
La expansión de esta lista, ha señalado el Gobierno, trata de enviar el mensaje a Estados Unidos de que «cualquier acción agresiva contra Rusia no quedará impune y recibirá su respuesta correspondiente», según informaciones recogidas por la agencia rusa de noticias TASS.
Cabe resaltar que entre los afectados se encuentran, además, el que fuera embajador de Estados Unidos en Rusia John Sullivan, la exvicesecretaria adjunta de Estado Wendy Sherman, el presidente de la empresa multinacional militar Lockheed Martin, el fundador de la compañía militar Blackwater —actualmente conocida como Constellis— y varios periodistas, entre otros.