Conversando con mi amigo Ricardo Escalante, le contaba entre un capuchino y un té que, de tantas cosas horrorosas y simultáneas que nos ocurren en Venezuela, no hallaba de qué escribir. Le pregunté: «¿A dónde vamos?». Y él me sugirió este título para la nota de esta semana. Una vez más, Ricardo tenía razón.
Venezuela es el producto de muchos desaciertos consecutivos, notables y evitables. Hemos llegado a esta estación de pavor y, en la desesperación, nos preguntamos: ¿cómo salimos del laberinto?
Lo cierto es que no ha habido mejor gobierno para hacerse rico —aquellos que pudieron impunemente— que el chavismo. Eso explica, en buena medida, el desastre. El chavismo incorporó el escenario de elecciones perpetuas, en una magnífica interpretación de una generación de políticos activistas que siguen entendiendo el activismo político como un acto de comercio y desconocen —o no quieren aprender— a ser estadistas.
El chavismo entregó la soberanía venezolana a la tiranía cubana e introdujo en el continente las causas más peligrosas del mundo, comenzando por el terrorismo musulmán árabe y el odio a la nación de Israel, sentimientos que nunca formaron parte del espíritu libertario y tolerante de nuestra nación.
La pérdida de la soberanía no comenzó el 3 de enero. Comenzó el día del hara kiri electoral que entregó el poder a alguien como Chávez y su compañía.
La piña con cereza que decora el jamón es la calamidad de los sismos gemelos en tiempo del consulado compartido de los gemelos siniestros, allende del dolor y muerte, la verdadera tragedia ocurrió antes del antojo natural, pasó cuando Venezuela dio el salto atrás chavista.
Para colmo de males, Venezuela propició —por permitirse que el chavismo durara más que cualquier dictadura en nuestra historia— la intervención más no ortodoxa jamás hecha por los Estados Unidos. Donde la orden del día es controlar recursos y dividendos, y el pueblo de Venezuela que se espere.
Pagan así los venezolanos, los pecados de unas oposiciones camaleónicas, complacientes e incondicionalmente inutiles. Con un liderazgo actual encumbrado por el reconocimiento mundial, que emergió en condenar a los colaboracionistas, que volvió a validar a Maduro participando en su último fraude, y que se retrata en Panamá con todos aquellos que condenó y que dio origen a su esperanza “diferente”.
Mientras tanto el pueblo observa a los esbirros cuidando las caletas entre ruinas, y aplaude a las tropas americanas. ¿A dónde vamos? No se sabe aún. Lo cierto es que no será a lo que creíamos que fuimos desde 1810.
Mariangel Sophia Carvajal, politólogo de la Universidad de los Andes (ULA) y Coordinadora Local Senior de EsLibertad Venezuela.
“(…) Los terremotos del 24J demostraron que el centralismo gubernamental no solo es ineficiente, sino peligroso. Pese a ello, en medio de las ruinas, (…) bastó la coordinación espontánea de millones de voluntades autónomas —fuera y dentro del país— para salvar vidas allí donde el Estado solo ofreció escombros..”
El terremoto doble del pasado 24 de junio sacudió a Venezuela: destruyó edificios, arrebató vidas y ocultó bajo los escombros a muchas personas que, a día de hoy, siguen desaparecidas, y es probable que muchas sean encontradas sin vida. Aunque es cierto que los milagros, después de cinco días, hasta el 29 de junio, siguen sucediendo, porque aún aparecen personas con vida, no es menos cierto que se pudieron haber salvado más vidas si el Estado venezolano hubiese permitido que las personas se prepararan para ello —quizá hasta incentivándolo él mismo—. Por esta razón, podemos afirmar que los sismos también sacudieron al régimen venezolano encabezado ahora por Delcy Rodríguez, a la infraestructura institucional y al chavismo en general; dos cosas quedaron demostradas: por un lado, el deterioro acumulado en 27 años de chavismo, por otro lado, el alto nivel de indiferencia hacia el sufrimiento de la sociedad venezolana.
Actualmente, según la ONU, asciende a 50.000 personas la cifra de desaparecidos a raíz del terremoto; además, un estudio preliminar publicado por la NASA indica que unos 59.000 edificios sufrieron daños estructurales (EFE, 2026). Ahora bien, hablando de heridos y de muertes confirmadas hasta el 01 de julio por Jorge Rodríguez, quien es presidente de la Asamblea Nacional chavista: hay 11.267 heridos y 2.295 muertos (página web de la AN, 2026). Sin embargo, organizaciones internacionales como las Naciones Unidas (Efecto Cocuyo, 2026) o la Organización Panamericana de la Salud (El Nacional, 2026), apuntan que las cifras son superiores y que ha habido un registro inadecuado de víctimas, siendo totalmente probable que el régimen venezolano altere datos. Asimismo, la OIM estima que los terremotos afectaron aproximadamente a 6,76 millones de personas (Efecto Cocuyo, 2026). Estas cifras son importantes para dimensionar lo que significó el terremoto en Venezuela, porque, a pesar de que los eventos sísmicos significan y pesan diferente para cada país, la diferencia radica especialmente en el nivel de preparación frente a desastres, insumos en hospitales y construcción segura antisísmica de los edificios.
Tras los destructivos sismos, muchos venezolanos salieron a ayudar a sus compatriotas con recursos escasos y conocimientos limitados. Sin embargo, el deseo de cooperar y la premura de ayudar a aquellos entre los escombros, superó a la coordinación macro necesaria -que no existió- para responder con efectividad, especialmente ante un Estado incapaz de actuar en favor de los necesitados.
Ahora bien, esta desconexión entre la voluntad civil y la parálisis institucional no es un fallo accidental, sino la consecuencia directa de la práctica de un modelo ideológico que hemos vivido los venezolanos desde hace mucho, a saber: el socialismo. En esta catástrofe, Venezuela ha demostrado, una vez más, que la promesa de un Estado protector que lo gestiona todo es, en realidad, una ilusión peligrosa que, en última instancia, también termina por socavar la capacidad de coordinación de la sociedad civil. Para desentrañar tal dinámica es útil analizar el marco conceptual de Hayek en torno a la planificación estatal —siempre en detrimento de la descentralización—.
En este sentido, Hayek plantea que la planificación dirigida por el Estado contiene dos principios, a saber: (1) que debe existir una igualdad absoluta y completa de todos los individuos; y (2) que la gente considere que esa igualdad sea deseable (citado por Borgucci, E., 2012). No obstante, es claro que esa igualdad es imposible de lograr, por tanto, “el discurso del planificador planteará entonces una lucha por una mayor igualdad. En consecuencia, el Estado planificador se debe hacer cargo en su totalidad de las personas a quienes les sirve. Es decir, el Estado planificador tiene ante sí un problema político central” (Hayek, citado por Borgucci, E., 2012, p.360).
¿Qué quiere decir lo anterior? Que el Estado, bajo la premisa planificadora y de la “igualdad”, terminará centralizando todo el poder en su afán y deseo de controlar lo que sucede en la economía del país, lo cual implica, también, darse vía libre a controlar precios, expropiar propiedades, controlar inclusive, en situaciones extremas, donaciones. No obstante, a pesar de todos los esfuerzos que pueda hacer el planificador central restringiendo y regulando todo —o eso intenta—, chocan con una realidad que ya Ludwig von Mises explicó a principios del siglo XX, esto es: sin precios libres, realizar cálculos económicos es sencillamente imposible, y, por tanto, que se asignen correctamente los recursos al tiempo oportuno. Todo ello responde al hecho de que, como también señala Hayek, “ningún planificador central podría poseer suficiente información para lograr la eficiencia (Trescott, P., 2021)”. Es decir, solo se centralizaría el poder, se intentaría imitar las reglas de decisión de una economía competitiva (Trescott, P., 2021) y se intervendría en la acción del mercado, pero igualmente no se lograría la eficiencia ni la prosperidad mantenida a largo plazo.
Ahora, ¿por qué Hayek relaciona la planificación económica por parte del Estado con el surgimiento del un Estado totalitario? Como bien resume Trescott, P. (2021): “Los esfuerzos por persuadir a la gente para que trabajara en pos de un conjunto común conducirían a la propaganda y a la represión del debate libre y la disidencia. (p.1)”.
Todo esto es precisamente lo que sucede en Venezuela desde hace algunos años. Todos hemos visto la represión a la libertad de expresión y la violación al derecho de la manifestación pacífica —consagrado en la Constitución venezolana en el artículo 68—. En general, se sabe que varios derechos humanos y derechos políticos han sido violados por el régimen venezolano. No obstante, el régimen no solo intentó por años centralizar el poder, la economía, la riqueza, etc., sino que, actualmente, también están cometiendo la insolencia de querer centralizar la ayuda, el rescate de personas que quedaron bajo los escombros de los edificios y la distribución bajo control militar. Se reportaron persecuciones a voluntarios que se inscribieron en plataformas digitales para colaborar como traductores con equipos de rescate internacionales. La presión fue tal que la página que concentraba dichos datos tuvo que cerrarse.
El doblete sísmico del 24 de junio ya ha comprobado que toda esta “planificación central” liderada por el Estado en los últimos 27 años de gobierno chavista no tuvo resultados eficientes ni efectivos, porque la mayoría de los edificios e infraestructuras pertenecientes a la “Gran Misión Vivienda Venezuela” -programa habitacional del chavismo lanzado en 2011 para construir viviendas en sectores populares- colapsaron, específicamente en los sectores Caraballeda y Catia La Mar, que se ubican en el litoral central del país, específicamente en La Guaira, Estado Vargas, que fueron de las zonas más afectadas y destruidas de la región central (Diario Las Américas, 2026). Es importante mencionar que, según el Diario Las Américas (2026): “Al menos dos de las cinco estructuras que forman parte del conjunto de la Misión Vivienda se derrumbaron (p.1)”.
El régimen venezolano comenzó con la planificación central y ha terminado desarrollando poderes dictatoriales con el tiempo. Esto es algo que se sabe desde hace años en el país. Pero los resultados de su dictadura y de su “trabajo”, si bien se han podido percibir anteriormente, por ejemplo, con la escasez de alimentos del año 2016, nunca habían sido tan palpables como esta vez con lo sucedido el pasado miércoles 24 de junio. La falta de un gobierno organizado y preocupado por su gente, fuerzas armadas indiferentes e incapaces de coordinar un rescate básico y los edificios mal construidos. Suma a esto ahora el hecho de que no dejen a la sociedad civil coordinarse y que la misma no esté preparada para responder adecuadamente a la crisis, porque no existen nociones básicas para ello, porque el Estado ha querido arrogarse absolutamente todo para ellos, porque “eran nuestros salvadores”.
El terremoto doble del 24J no ocasionó las ruinas de Venezuela, solo las hizo visibles. Lo acontecido el 24 de junio es la demostración empírica y el ejemplo del fracaso de la planificación centralizada que Friedrich Hayek denunció: un sistema diseñado, establecido y aferrado al poder, netamente enfocado en someter al ciudadano, pero totalmente inútil e indiferente para salvarlo.
En un sistema libre y descentralizado, la competencia y la responsabilidad legal obligan a cumplir normas de construcción que harían que los edificios fueran antisísmicos, es decir, pudieran resistir a sismos. La Gran Misión Vivienda Venezuela fue un proyecto que, en 2014, años después de sus inicios, según Transparencia Venezuela (citada por Diario Las Américas, 2026) alertó: “permaneció cubierto por la desidia y la corrupción (p.1)”. Los edificios colapsados y devastados son el resultado de la falta total de ingeniería de calidad, porque la lealtad partidista y los intereses propios prevalecieron sobre la preocupación por la vida de los ciudadanos que habitarían allí.
Adicionalmente, otra de las tesis de Hayek fue comprobada a través del “orden espontáneo” que sucedió al desastre natural del 24 de junio. Como ya mencioné, los valores del venezolano, la resiliencia y la empatía del mundo para con personas —en gran medida— desconocidas, se unieron por el mismo acontecimiento destructivo que sacudió al país —para aquellos venezolanos que vivieron el terremoto en alguno de los estados sacudidos— y por la solidaridad hacia quien lo perdió todo —para aquellas personas, venezolanas o no, dentro o fuera del país, que se solidarizaron difundiendo lo que había sucedido o donando recursos-; demostraron que el orden espontáneo significa, más allá del mercado o de la economía, humanidad.
Como explica Hayek (1966), el orden espontáneo se fundamenta en la reciprocidad y los beneficios mutuos. A diferencia de los sistemas verticales, su estructura “no se basa en una jerarquía única de fines y, por consiguiente, no asegura, en general, que lo más importante llegue antes que lo menos importante (p.185)”.
A este fenómeno el autor lo define como “Catalaxia”, un término derivado del griego ‘Katallattein’, que significa ‘admitir en la comunidad’ y ‘convertir de enemigo en amigo’” (p.184). Es el orden que emerge espotáneamente del intercambio libre, y lejos de exigir una escala de valores o fines centralizada y unitaria, no requiere planificación central ni jerarquía de fines: basta con que cada persona actúe desde su propio conocimiento, permite que los miembros de una sociedad libre tengan “una buena oportunidad de hacer un uso exitoso de sus conocimientos individuales para el logro de los propósitos individuales que efectivamente tengan.” (Hayek, F., 185)
Ahora bien, se sabe que este caso, tal y como lo describe Hayek, no es el caso de Venezuela, pero frente al evento extraordinario que sucedió, los venezolanos antepusieron la preocupación por la vida a la preocupación por ser perseguidos por las fuerzas armadas del país. Y es precisamente allí donde se relaciona lo citado anteriormente con el terremoto en Venezuela. Mi país fue testigo de una catalaxia en su estado más puro y urgente, por cuanto, ante la parálisis y la indolencia del centralismo gubernamental, los venezolanos se movilizaron de forma autónoma para ayudar a sus semejantes. Cada individuo activó su conocimiento local: unos mapeando zonas de desastre en redes sociales, otros difundiendo listas de desaparecidos, otros viajando de otros estados del país para ayudar, y muchos arriesgando su vida en los escombros. El propósito individual de algunos era encontrar a su familia; el de otros, el impulso voluntario de salvar a un extraño; y el de unos últimos, el sentimiento de deber moral de ayudar donando a aquel que lo había perdido todo. Y lo único que limitó esta respuesta ciudadana fue el mismo Estado —en el pasado y ahora—. Con todo, sin un plan central, la libre convergencia de estos fines particulares dio forma a un orden espontáneo de rescate que ha logrado que todo el mundo mire a Venezuela, mire a los damnificados y tenga un nuevo propósito individual: ayudar.
Los terremotos del 24J demostraron que el centralismo gubernamental no solo es ineficiente, sino peligroso. Pese a ello, en medio de las ruinas, la ausencia de autoridades en las primeras horas y la indiferencia estatal, quedó en evidencia la mayor lección hayekiana de nuestra historia reciente: Mi país fue testigo de una catalaxia en su estado más puro y urgente. Bastó la coordinación espontánea de millones de voluntades autónomas —fuera y dentro del país— para salvar vidas allí donde el Estado solo ofreció escombros.
BBC News Mundo. (2026). Así te lo contamos: asciende a más 1.900 el número de muertos tras los terremotos en Venezuela mientras disminuye la esperanza de hallar sobreviviente. En: https://www.bbc.com/mundo/live/czxq45p430lt
Borgucci, E. (2012). La descentralización en el discurso (neo)liberal entre 1940 y 1980. Espacio Abierto, vol. 21, núm. 2. Universidad del Zulia. Maracaibo, Venezuela. En: https://www.redalyc.org/pdf/122/12222378007.pdf
Issing, O. (1999). Hayek – Competencia monetaria y Unión Monetaria Europea. Discurso del profesor Otmar Issing, Conferencia Anual en Memoria de Hayek, organizada por el Instituto de Asuntos Económicos. En: https://www.ecb.europa.eu/press/key/date/1999/html/sp990527.en.html
EE. UU. no ve oportuno que María Corina Machado cumpla en estos momentos su promesa de regresar al país por el impacto negativo que comportaría su retorno sobre las operaciones de ayuda estadounidenses para las víctimas de los devastadores terremotos de finales del mes pasado.
El pasado lunes, Machado aventuró con su retorno inminente al país que ahora mismo rige Delcy Rodríguez, quien ha estrechado notablemente las relaciones con EE. UU. desde su llegada al poder tras la operación norteamericana que acabó a finales del año pasado con la captura del genocida dictador Nicolás Maduro.
Un portavoz del Departamento de Estado norteamericano ha explicado que el único objetivo ahora mismo en Venezuela, en lo que a la Administración Trump concierne, es «el progreso» de sus «esfuerzos de respuesta» a los terremotos.
Dado que el Departamento de Estado entiende que la respuesta norteamericana ha sido hasta ahora «rápida y eficaz», la posibilidad de «añadir a la mezcla cuestiones políticas tan sensibles» como sería el retorno de Machado, «resultaría contraproducente» para los mencionados esfuerzos después de esta tragedia.
Caracas. – La cifra oficial de víctimas en Venezuela se ha elevado a 2.645 muertos y más de 12.666 heridos, según el último balance actualizado para este viernes por el narcorégimen chavista.
Este reciente informe detalló además que unas 15.050 personas se quedaron sin vivienda y que 86.117 familias han sido atendidas. En el desglose, también habló de 6.462 personas rescatadas y de 885 edificios afectados, 189 de ellos totalmente colapsados, por lo que se han habilitado 59 campamentos transitorios.
También se han registrado 890 réplicas y siguen las labores de emergencia con miles de rescatistas, voluntarios y personal desplegado. La tragedia también afecta a extranjeros y a la comunidad cubana en Venezuela. España confirmó 32 fallecidos, 142 desaparecidos y 11 personas atrapadas, mientras una familia cubana de seis integrantes fue hallada sin vida y al menos 20 cubanos fueron reportados desaparecidos en medio de dudas sobre la transparencia de la información oficial.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que aún podría haber cerca de 50.000 personas desaparecidas. Mientras, el estado Vargas sigue siendo catalogado como zona de desastre.
Una primera evaluación experimental rápida realizada por la agencia espacial estadounidense NASA, a partir de imágenes satelitales indica que el doble terremoto en Venezuela podría haber dejado unos 58.870 edificios dañados o destruidos en toda la región afectada.
Caracas. – Parte de la infraestructura del Colegio Agustiniano San Judas Tadeo, situado en la parroquia caraqueña de La Pastora, sufrió un colapso total la tarde de este viernes. Aunque no se reportan víctimas ni heridos, el incidente causó gran alarma en esa comunidad, ya que parece ser una secuela de los sismos ocurridos el pasado 24 de junio.
Al momento de originarse el derrumbe, las instalaciones se encontraban completamente vacías, lo que evitó una tragedia en el sector. En las próximas horas, directivos del plantel y funcionarios de Protección Civil presentarán un balance junto al plan de contingencia para retomar las clases.
De acuerdo al balance presentado por los Bomberos de Caracas, se registró el colapso total de una pared perimetral del colegio. La edificación había quedado seriamente afectada tras el doble sismo, y ello provocó que finalmente cediera. Imágenes difundidas entonces mostraban grietas en paredes, desprendimiento de frisos y caída de elementos de mampostería en pasillos y áreas comunes del plantel.
Se conoció, que Protección Civil brindó atención prehospitalaria a una persona que sufrió un episodio convulsivo a causa de la impresión provocada por el suceso; el mismo fue estabilizado oportunamente en la unidad de ambulancia, agregó el organismo.
Se espera que en las próximas horas tanto las autoridades de la institución educativa como los cuerpos de Protección Civil ofrezcan un balance oficial. En este informe se detallarán los planes de contingencia, y las alternativas para la reubicación de las actividades escolares.
Caracas. – Desde tempranas horas de este pasado jueves, los grupos de rescate vienen alertando sobre el hallazgo de 21 personas con vida, quienes se encuentran atrapadas bajo las estructuras colapsadas del edificio Oasis Beach, un complejo residencial ubicado en el sector Playa Grande, parroquia Urimare del estado Vargas.
De acuerdo con el reporte de los expertos desplegados en esa zona, el grupo de ciudadanos ha logrado resistir confinado en espacios de aire y bolsas de supervivencia estructural durante nueve días continuos, tras el doble sismo que causó estragos en la franja norte del país el pasado 24 de junio.
Uno de los sobrevivientes sería el vicealmirante Gustavo Romero Matamoros, jefe de la Policía de Vargas, quien pudo comunicarse en clave morse, y a través de un radio, con el grupo de rescate, revelando la situación actual tanto de él, como del grupo que lo acompaña.
De hecho, el 26 de junio, dos días después de que se registraran los terremotos, Romero logró enviar un mensaje confirmando que él y otras 20 personas seguían con vida.
Varios videos circularon en redes sociales, mostrando el momento en el que el edificio Oasis Beach se desploma por los fuertes movimientos telúricos, dejando a un grupo de personas atrapadas bajo los escombros.
Mientras, las labores de búsqueda y rescate se mantienen en el lugar. Funcionarios bomberiles informan que trabajan de forma articulada con equipos de Protección Civil, organismos de seguridad y las Brigadas Internacionales de Rescatistas, con el objetivo de abrir orificios de acceso necesarios, para poder acceder hacia las personas atrapadas entre las ruinas.
Caracas. – El corresponsal del medio Just the News, Óscar Ramírez, denunció este pasado jueves que agentes de inteligencia del narcorégimen interino, le exigieron detener la transmisión en vivo que realizaba desde una zona afectada por los terremotos en el estado Vargas.
El periodista alertó en vivo el momento de la intimidación con las siguientes palabras: «En este momento enfrentamos hostilidad; los servicios de inteligencia militar de Venezuela nos exigen que suspendamos la transmisión… Nos ordenan marcharnos de inmediato por motivos de seguridad, advirtiéndonos que, de lo contrario, seremos arrestados».
Ramírez aseguraba estar transmitiendo desde una zona inédita, entre las afectadas por los terremotos, cuando avisó a la audiencia del acoso que comenzaban a hacerle los esbirros del narcorégimen.
El incidente ha generado fuerte preocupación sobre las restricciones a la prensa extranjera en medio de la emergencia humanitaria por los terremotos. Ramírez informaba y destacaba que varios edificios de gran altura se han derrumbado por completo, dejando a miles de residentes locales atrapados bajo los escombros y causando numerosas víctimas.
Varios incidentes se han presentado ya, con funcionarios de la tiranía interina del chavismo, cuando efectivos militares impiden a rescatistas el acceso a determinadas zonas, donde podría haber sobrevivientes, así como con voluntarios que transportan enseres y medicinas para los afectados.
Ahora, las restricciones -con intimidaciones- parecen estar dirigidas hacia los corresponsales extranjeros, quienes se trasladan a las áreas devastadas por los sismos, para transmitir al mundo la realidad de lo que ocurre en Venezuela.
El Reportero de RAV, Óscar Ramírez se vio obligado a cortar su transmisión EN VIVO, tras amenazas de organismos de Inteligencia en Venezuela ya que si seguía reportando sería arrestado.
"La inteligencia militar nos dice que necesitamos apagar nuestra transmisión, que nos… pic.twitter.com/kDVl6XGPDD
Caracas. – La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió este pasado jueves, que el número de víctimas mortales por los terremotos del 24 de junio en Venezuela podría incrementarse en los próximos días, a medida que concluyan las operaciones de búsqueda y rescate, y den paso a las labores de recuperación en las zonas devastadas.
«El terremoto de la semana pasada ha dejado más de 2 mil 300 muertos, más de 5 mil heridos y cerca de 16 mil personas sin hogar», dijo el director general de la agencia de salud de la ONU, Tedros Adhano Ghebreyesus.
“Es probable que a medida que las labores de búsqueda y rescate de víctimas de los terremotos en Venezuela dan paso a las tareas de recuperación ‘el número total de fallecidos aumente de forma considerable”, indicó.
La OMS coordina actualmente el trabajo de los equipos médicos internacionales de emergencia que están en el terreno atendido a los heridos y apoyando al sistema nacional de salud para que pueda seguir brindando otros tipos de atención sanitario esencial.
El organismo explicó que el impacto sobre los servicios de salud y el personal sanitario, se ve agravado por años de falta de inversión y crisis financiera, que provocaron la emigración de decenas de miles de trabajadores de la salud.
Además, un número indeterminado de personal sanitario ha fallecido, desaparecido o resultado afectado. Antes del desastre, muchos hospitales ya enfrentaban graves carencias, con hasta el 37 % de los medicamentos esenciales faltantes.
Ghebreyesus dijo que su entidad ha desembolsado USD$ 1.5 millones su Fondo para Contingencias de Emergencia y ha enviado más de seis toneladas de suministros, a las que se sumarán otras 28 toneladas en los próximos días.
Mientras, un responsable de emergencias de la OMS destacó que la desaparición de la encargada de la red de atención materna del estado La Guaira representa un duro golpe para la capacidad de respuesta del sistema sanitario.
“La responsable de toda la red de atención materna de La Guaira ‘está desaparecida y, por desgracia, se presume que falleció en el terremoto, todo lo cual está todo teniendo un impacto directo en la respuesta sanitaria”, advirtió.
Caracas. – A gritos y cargado hasta el avión por funcionarios policiales, fue extraditado este jueves desde Colombia hacia Chile, Dayonis Orozco Castillo, alias «Botija», integrante de la organización terrorista Tren de Aragua, investigado por participar en el asesinato del militar venezolano disidente, Ronald Ojeda.
Si bien su extradición se aprobó en febrero de este año, fue este jueves cuando Orozco llegó a tierras australes, en un avión de la FACh (Fuerza Aérea de Chile).
Fueron agentes de la Policía Nacional de Colombia quienes entregaron a «Botija» a funcionarios de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol), de Santiago de Chile, quienes lo trasladaron en el vuelo militar chileno.
El reo, de doble nacionalidad colombiana y venezolana, permanecía bajo custodia de las autoridades colombianas desde su detención en abril de 2024 en Popayán, al sur de Bogotá, tras un operativo llevado a cabo con la coordinación de estos dos países, así como con las autoridades de Perú.
La llegada de Orozco coincide con una jornada clave para la investigación liderada por el fiscal regional Metropolitano Sur, Héctor Barros, ya que este jueves también comenzó en el 11.º Juzgado de Garantía de Santiago la audiencia de preparación de juicio oral, por el secuestro y homicidio de Ronald Ojeda y otros delitos atribuidos a la célula «Los Piratas» del Tren de Aragua.
El equipo especializado de la PDI viajó a Colombia a bordo del avión de la FACh, para iniciar esta jornada el proceso de extradición para trasladar al imputado a territorio nacional.
Fue trasladado bajo una estricta custodia policial desde un vehículo de la policía colombiana. hasta la aeronave militar chilena, esposado y escoltado en todo momento por funcionarios.
En los registros que se tienen de ese momento, se ve al sujeto negándose a firmar unos documentos que la policía colombiana le pide antes de abordar el avión. «No voy a firmar nada, no voy a firmar nada», dice repetidamente el peligroso delincuente formado por el narcochavismo.
En otro de los videos se muestra que el venezolano es trasladado al avión de la FACh escoltado por al menos ocho policías, intentando poner resistencia. En la continuación del mismo registro se ve lo mismo, sin embargo, se le escucha gritar a Orozco: «Me van a matar». No obstante, finalmente fue cargado por los efectivos y montado en la aeronave.
Caracas. – Un rostro que ha captado la atención en los medios y plataformas digitales, es el de Fabiana Blanco, una niña venezolana de 12 años, quien fue rescatada con vida tras quedar atrapada bajo los escombros de un edificio colapsado en el estado Vargas, tras los fuertes terremotos registrados en Venezuela el pasado 24 de junio.
El momento de su rescate se convirtió en uno de los episodios más conmovedores de la emergencia, no solo por su sobrevivencia, sino por la forma en que logró mantenerse con vida mientras permanecía encerrada entre los restos de la estructura.
Su salvamento es considerado uno de los milagros más esperanzadores, en medio de una catástrofe que ha dejado miles de víctimas y una profunda devastación.
Su actitud ha conmovido a personas dentro y fuera de Venezuela. A pesar del dolor, la pérdida y la destrucción que la rodean, la niña ha demostrado una fortaleza, dulzura y entereza que han sido destacadas por rescatistas, médicos y usuarios en redes sociales.
Fabiana estuvo atrapada durante varias horas, y su ubicación fue clave para que los equipos de rescate pudieran iniciar un operativo que se extendió por cerca de diez horas hasta lograr liberarla.
Durante el proceso, los rescatistas mantuvieron contacto con la menor a través de un pequeño espacio entre los escombros, con el objetivo de transmitirle calma mientras avanzaban cuidadosamente en las labores de extracción.
Incluso se difundieron imágenes y un video grabado por la propia niña mientras permanecía atrapada, material que se convirtió en pieza clave para el operativo y que posteriormente ayudó a su rescate.
Su ubicación fue clave para que los equipos de rescate pudieran iniciar un operativo que se extendió por cerca de diez horas hasta lograr liberarla.
Pero, fue su imagen, y su sonrisa -tras los escombros de dónde fue extraída- lo que impactó y gustó en medios y redes sociales.
Fabiana contó lo sorprendida que está por el impacto de su fotografía en las redes sociales, donde su historia se ha convertido en un verdadero símbolo de fe.
Con una madurez admirable, la pequeña aprovechó el espacio brindado por el periodista Luis Olavarrieta, para enviar un emotivo mensaje de agradecimiento a Dios, a su mamá y a los rescatistas que arriesgaron sus vidas por salvarla.
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