Esta semana, el exdirigente de Primero Justicia, en el pasado amado por todo el país, Henrique Capriles Radonski, ha insistido en la necesidad de un «cara a cara» o «face to face» entre el presidente de EE. UU., Donald Trump y el genocida dictador que somete a Venezuela, Nicolás Maduro.
Asimismo, en estos últimos días ha dicho que el dictador venezolano está dispuesto a dialogar. Sin embargo, es necesario recordar que absolutamente todos los diálogos en Venezuela han fracasado y ayudado a atornillar al régimen en el poder.
Todo esto lo dice en un marco en el que EE. UU., cabe recordar, no reconoce a Maduro como un presidente legítimo, sino como el líder de un cartel de narcotráfico, por lo que una reunión de ese tipo solo le daría legitimidad al régimen y traicionaría los esfuerzos de la comunidad internacional por aislarlo.
Entonces, por argumentar cosas sin sentido, que se han mostrado fracasadas antes un régimen criminal, además de desconocer la política de EE. UU.. Enrique Capriles es seleccionado como el Borrego de la Semana, aunque debería ser el «idiota del siglo».
Es lamentable que la postura muchos políticos venezolanos, incluyendo a Capriles, no esté alineada con la presión internacional que se está ejerciendo sobre el régimen, y esto solo hace pensar que sus declaraciones podrían estar motivadas por razones financieras.








