México bajo ataque

Por María José Salinas

Bloqueos, incendios y ciudades paralizadas dejaron al descubierto la fragilidad de la seguridad y recordaron a millones de ciudadanos que, en cuestión de horas, el miedo puede imponerse sobre la normalidad.

El domingo 22 de febrero de 2026 comenzó como cualquier otro día en México. Familias saliendo a desayunar, personas tomando la carretera, negocios abriendo sus puertas. Nada parecía fuera de lugar. Pero alrededor de las 10 de la mañana, comenzaron a aparecer las primeras señales de que algo no estaba bien.

En Jalisco, vehículos incendiados bloqueaban carreteras. Tráilers atravesados impedían el paso. Automovilistas eran obligados a descender de sus unidades mientras estas eran utilizadas para cerrar vialidades estratégicas. Al principio, muchos pensaron que se trataba de un incidente aislado.

No lo era.

En cuestión de horas, el humo comenzó a elevarse también desde las ciudades. Puerto Vallarta, uno de los destinos turísticos más importantes del país, se convirtió en una de las imágenes más impactantes del día. Desde distintos puntos podían verse columnas de humo elevándose sobre el paisaje costero. Vehículos incendiados, vialidades bloqueadas y zonas paralizadas transformaron la rutina en incertidumbre.

Tiendas OXXO fueron incendiadas, como ha ocurrido en otros episodios similares, afectando directamente a trabajadores y ciudadanos que dependen de estos establecimientos en su vida diaria. Esta vez, también fueron atacadas sucursales del Banco del Bienestar, la institución financiera creada por el gobierno para distribuir apoyos sociales. Su destrucción no tenía un valor tácito evidente, pero sí un peso simbólico claro: demostrar que ni siquiera las estructuras visibles del Estado están fuera de alcance.

Horas antes, fuerzas federales habían logrado la captura de uno de los líderes criminales más poderosos del mundo, en un operativo que posteriormente se informó que había sido realizado en coordinación con agencias del gobierno de Estados Unidos. La reacción fue inmediata y dejó claro el nivel de alcance, coordinación y capacidad de respuesta de estas organizaciones.

Pero para los ciudadanos, el significado no estaba en los detalles del operativo. Estaba en el miedo.

Durante horas, millones de personas hicieron lo único que podían hacer: quedarse en casa, cancelar planes, escribir a sus familiares para asegurarse de que estaban bien, evitar salir. Las calles se vaciaron. La normalidad se suspendió.

Vivir en México implica, muchas veces, vivir en estado de alerta. No como un acto consciente, sino como una adaptación. Es aprender a observar el entorno, a tomar precauciones, a modificar hábitos. Es entender que la seguridad no siempre es una garantía, sino algo que puede cambiar en cualquier momento.

Pero lo ocurrido ese domingo fue distinto.

No fue un hecho aislado en una región específica. Fue una demostración que alcanzó ciudades, carreteras y comunidades al mismo Ɵempo. Fue la sensación compartida de que, sin importar dónde estuvieras, la estabilidad podía romperse en cuestión de horas.

El monopolio legítimo de la fuerza es uno de los pilares fundamentales de cualquier Estado. Su propósito es garantizar que los ciudadanos puedan vivir con seguridad, que la ley prevalezca y que nadie pueda imponer el miedo como forma de control.

Cuando ese principio se debilita, lo que se pierde no es solo el control territorial.

Se pierde la certeza.

El costo de esta violencia no se mide únicamente en infraestructura destruida. Se mide en vidas interrumpidas. En personas que pierden sus herramientas de trabajo. En negocios que no vuelven a abrir. En ciudadanos que aprenden a vivir con una sensación permanente de vulnerabilidad.

También lo pagan quienes enfrentan directamente estos escenarios. Elementos del Ejército, la Guardia Nacional y otras fuerzas de seguridad han perdido la vida en operativos y enfrentamientos. El secretario de la Defensa Nacional, el General Ricardo Trevilla Trejo, habló públicamente sobre estas pérdidas con la voz entrecortada y conteniendo las lágrimas, recordando que detrás de cada uniforme hay una familia, una historia, una vida.

Nada de esto es abstracto.

Es la realidad de millones de mexicanos.

Pero México es mucho más que esto.

México es un país de personas trabajadoras que todos los días construyen, emprenden y avanzan a pesar de las dificultades. Es un país con una riqueza cultural extraordinaria, con paisajes únicos, con ciudades vibrantes y una identidad que ha trascendido fronteras.

México merece vivir sin miedo.

Merece instituciones que funcionen. Merece un Estado de derecho que se cumpla. Merece que la seguridad no sea una aspiración, sino una garanơa.

Pero ese cambio no va a comenzar desde el poder. Va a comenzar desde la sociedad. Va a comenzar cuando los ciudadanos dejen de normalizar el miedo. Cuando empiecen a informarse, a cuestionar y, sobre todo, a exigir resultados. Cuando entiendan que el poder público no es una figura infalible, sino una responsabilidad delegada.

Porque en una sociedad libre, al poder no se le aplaude, al poder se le vigila. Se le limita. Y, cuando falla, se le exigen cuentas.

La foto del momento: Donald Trump recibió a Lionel Messi y el plantel del Inter Miami en la Casa Blanca

El presidente de Estados Unidos encabezó una recepción oficial al equipo campeón de la MLS Cup y protagonizó un distendido encuentro que contó con la presencia del capitán argentino

De Derecha Diario

Tras los rumores que ponían en duda su presencia, Lionel Messi se reunió por primera vez con el presidente de Estados UnidosDonald Trump, durante una recepción oficial al plantel de Inter Miami en la Casa Blanca. El encuentro, que mezcló deporte y política, dejó una imagen que rápidamente se volvió viral: el saludo entre el capitán argentino y el mandatario frente a las cámaras.

La visita del club de Florida se dio como parte de una tradición del deporte estadounidense, en la que la Casa Blanca recibe a equipos destacados como reconocimiento institucional a sus logros deportivos. En este caso, Inter Miami fue invitado tras consagrarse campeón de la MLS Cup 2025, torneo en el que el rosarino fue una de las grandes figuras.

La ceremonia se realizó en la Sala Este y comenzó con el ingreso del plantel completo. Minutos después aparecieron Trump, el propietario del club Jorge Mas y el propio Messi, que caminaron juntos hacia el atril mientras los jugadores e invitados aplaudían.

El presidente saludó a varios futbolistas y al estrechar la mano del capitán argentino le dijo: «Gran trabajo» Luego, durante su discurso, también hizo referencia a la admiración de su familia por el jugador. «Es un gran privilegio para mí decir lo que ningún presidente estadounidense ha tenido la oportunidad de decir antes. Bienvenido a la Casa Blanca, Lionel Messi. Mi hijo me dijo: ‘Papá, ¿sabés quién estará allí hoy?’. Le dije: ‘No, tengo muchas cosas que hacer’. Me dijo: ‘Messi’. Es un gran fan tuyo«, comentó, lo que provocó risas entre los presentes. «Y también de Cristiano Ronaldo… es genial«, agregó.

Uno de los momentos más comentados llegó cuando Trump recordó su admiración por Pelé y lanzó una pregunta al auditorio: «¿Quién es mejor: Messi o Pelé?«. La respuesta fue inmediata. Entre aplausos y carcajadas, gran parte de los asistentes respondió al unísono: «¡Messi!«, mientras el propio futbolista reaccionaba con una sonrisa.

Durante la ceremonia también estuvieron presentes los argentinos Javier Mascherano, entrenador de Las Garzas, y el Rodrigo De Paul, entre otros, además de varios funcionarios del gabinete estadounidense. Como gesto protocolar, Jorge Mas le obsequió al presidente una camiseta de Inter Miami con el número 47, en referencia a su actual presidencia, mientras que Messi le entregó una pelota firmada por todo el plantel.

La visita se produjo en la previa del partido que Inter Miami disputará ante DC United en Baltimore y dejó una postal inédita: el primer encuentro público entre el capitán de la selección argentina y el mandatario estadounidense.

La gran farsa ideológica colombiana: una “derecha” disfrazada de derecha

Por: Julián Ramírez

Álvaro Gómez Hurtado, con su proverbial lucidez, diagnosticó que en Colombia los conservadores superan con creces al Partido Conservador. Es hora de completar su aguda observación con una verdad incómoda que la clase política, en su hipocresía estructural, se empeña en ocultar: la mal llamada “derecha” colombiana es, en su praxis real, una izquierda economicista vestida de seda y corbata. Mientras esgrimen con devoción retórica las frases sacramentales del libre mercado, han edificado y defendido con uñas y dientes un capitalismo de compadres, un sistema diseñado no para fomentar la competencia, sino para proteger los intereses de una poderosa minoría empresarial privilegiada.

Es un engaño de grandes dimensiones pretender que en este suelo haya florecido alguna vez una derecha liberal auténtica. El verdadero liberalismo económico —aquel que cree en la competencia abierta, la destrucción creativa y en un Estado árbitro imparcial, no jugador interesado— es un fantasma ausente en nuestro debate público: un espectro al que se invoca en los discursos, pero se exorciza en los hechos. Lo que ha predominado, y lo sigue haciendo, es un modelo mercantilista decimonónico en el que el Estado no es rival de los oligopolios; es, en realidad, su arquitecto principal y su guardián más celoso. La supuesta “protección de la industria nacional” nunca fue más que la patente de corso para crear monopolios privados y públicos que hoy estrangulan la innovación, encarecen la vida y limitan las oportunidades. Y la ironía más trágica es que la izquierda contemporánea, en lugar de proponer la libertad económica que tanto invoca en su retórica antioligárquica, lo que busca es controlar esos mismos monopolios. Ambos bandos, en el fondo, comparten una fe dogmática en el Estado como gran repartidor de favores y controlador omnipresente de la vida económica: son dos caras de la misma moneda estatista.

Oligopolios y controles: el país del “no se puede”

Esto no es teoría económica abstracta; es la experiencia cotidiana que sofoca a los colombianos. Los ejemplos no son anomalías del sistema; son su regla de oro, la columna vertebral misma de ese orden perverso.

El feudo energético

Mientras se corea la soberanía energética, el Estado se aferra con puño de hierro al sector de los hidrocarburos. Ecopetrol, un gigante que actúa como juez y parte, ahoga la inversión competitiva y perpetúa un modelo extractivista único. Esta farsa se extiende a la política de precios de combustibles: se le vende al ciudadano el “subsidio” a la gasolina como un favor magnánimo del gobierno, ocultando cuidadosamente que los impuestos pueden representar hasta el 40% del precio final. Es el colmo del cinema estatista: el Estado carga el combustible con una tributación grotesca, asfixiando la productividad nacional, y luego se presenta como el salvador que mitiga el problema que él mismo creó.

La dictadura de las gaseosas

Es un hecho verificado y cotidiano. Las prácticas de exclusividad de empresas como Postobón y Coca-Cola impiden que un tendero, so pena de perder estantes, refrigeradores y hasta el local, venda una gaseosa de una marca distinta. Esto no es libre mercado: es un cártel legalizado que el Estado, por acción u omisión, avala y consiente. El consumidor no elige: obedece la oferta dictada.

Los feudos alcohólicos

Es quizá el ejemplo más cínico y medieval. Es ilegal que un empresario innovador cree una marca de licores para competir con la fábrica del gobernador de turno. Es ilegal que un ciudadano compre el aguardiente de otra región, como si las fronteras departamentales fueran aduanas de reinos de taifas. Esto no es “defensa de los ingresos territoriales”: es la consagración legal del feudalismo comercial.

La tasa de usura: un “techo” que hunde el crédito

En un alarde de populismo regulatorio que pretende proteger, el Estado fija una tasa máxima de usura. Lejos de ser un escudo para el ciudadano, este control sitúa a la banca en el límite máximo permitido para no incurrir en sanciones penales, eliminando cualquier incentivo para competir ofreciendo tasas más bajas. Suprimida esta camisa de fuerza, los bancos se verían forzados a una competencia genuina por el bolsillo del consumidor, dinamizando masivamente el crédito productivo y de consumo. Esta tasa sí afecta directamente al “pueblo”, encareciendo el acceso al capital, a diferencia de las tasas del Banco de la República, un indicador macro lejano que la gente nunca percibe en su día a día pero que siente en el pellejo al solicitar un préstamo.

La prueba irrefutable de esta farsa de una derecha izquierdizada tiene un nombre propio: Álvaro Uribe Vélez, el ícono de esa mal entendida “derecha” colombiana. Como lo documenta fríamente el Cato Institute de Washington, D. C., su gobierno fue un festival de estatismo. Fortaleció a Ecopetrol, no la privatizó; mantuvo los aranceles proteccionistas y no desmontó un ápice de la arquitectura monopolista del país. El uribismo no es liberal: es la perfecta encarnación de una plutocracia que busca favores del Estado en lugar de ganar clientes en el mercado. Es, para ser claros y polémicos, la derecha colectivista.

En este punto, la lúcida y mordaz sentencia de Nicolás Gómez Dávila ilumina el corazón de nuestra paradoja: “El izquierdista no es el que quiere quitarle al burgués su riqueza, sino el que quiere vivir como el burgués, pero sin su esfuerzo”. Esta frase desnuda la esencia. La mal entendida “derecha” colombiana no anhela un mercado libre donde cualquiera pueda, con su esfuerzo, competir y ascender; quiere un Estado que le garantice su posición burguesa mediante oligopolios, aranceles y protecciones. Y la izquierda, a su vez, no ansía una sociedad de hombres libres; ansía capturar ese mismo Estado para redistribuir sus privilegios entre una nueva clase burguesa burocrática, sin necesidad de innovar, arriesgar o competir. Ambos, en el sentido más profundo de Gómez Dávila, son izquierdistas: aspiran a la riqueza o al control, pero huyen del riesgo real y purificador de la competencia abierta.

Imaginar una Colombia liberal no es un sueño utópico; es simplemente recordar el futuro de progreso y oportunidades que nos han robado décadas de este consenso estatista. En esa Colombia posible:

  • Se acabarían los cárteles legales. Cualquier ciudadano podría montar su negocio de licores; cualquier empresario podría competir con Postobón, y la inversión inundaría el país con capital, creando empleo masivo y genuino.
  • Los precios caerían en picada, pues la competencia por el bolsillo del consumidor haría más por abaratar la canasta familiar que todos los subsidios y controles de precios juntos.
  • La corrupción se reduciría drásticamente. Si al Estado se le quita el poder de otorgar monopolios, licencias exclusivas y favores regulatorios, se le desarma su principal herramienta de venalidad.
  • El crédito fluiría a tasas competitivas, liberando el potencial productivo de millones de colombianos hoy excluidos del sistema financiero formal.

Conclusión: dos izquierdas frente al mismo Estado

El veredicto es brutalmente simple y políticamente incorrecto: Colombia no está atrapada en una pugna entre derecha e izquierda; está secuestrada por dos variantes del mismo colectivismo que se turnan el poder en un baile de máscaras. Una, la de la “derecha”, usa la retórica del mercado para blindar sus privilegios. Otra, la de la izquierda, usa la retórica social para anhelar el control total. Mientras no exijamos con vigor una auténtica libertad económica —no de discurso, sino de hechos— seguiremos condenados a elegir, elección tras elección, entre los dueños de hoy y los aspirantes a ser los nuevos dueños de mañana. El pueblo, como siempre, paga la cuenta de un engaño monumental.

El Pitazo: Venezuela estaría a punto de experimentar cambios militares bruscos

Caracas. – De acuerdo con un trabajo periodístico realizado por el portal de noticias El Pitazo, el país estaría a punto de experimentar cambios bruscos en el liderazgo militar del país, a raíz de la llegada del exministro y exmilitar chavista, Miguel Rodríguez Torres.

Tal como lo confirmó el portal y también el director del mismo, César Batiz, a través de un video en sus redes sociales, Rodríguez Torres habría arribado a Venezuela el pasado fin de semana, en un vuelo privado desde España, y el objeto de su presencia es el de asumir un nuevo cargo dentro del interinato dirigido por Delcy Rodríguez, que según las informaciones extraoficiales podría ser el Ministerio de la Defensa.

Rodríguez Torres «Desde su llegada, estaría sosteniendo reuniones con miembros del gabinete, mientras se espera su reaparición pública», indica El Pitazo en su trabajo periodístico.

Además, Batiz destaca la situación de Vladimir Padrino López, quien «habría quedado anímicamente afectado tras su reunión con el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el general Francis Donovan», probablemente por las noticias que recibió sobre su inminente reemplazo.

Igualmente, el director del portal noticioso señala que, tanto Padrino López como Diosdado Cabello, han sostenido conversaciones indirectas con representantes estadounidenses, centradas en acuerdos sobre sanciones, acusaciones de narcotráfico y posibles salidas del poder sin enfrentar procesos judiciales en los países donde decidan exiliarse.

Además, menciona un posible regreso del almirante Remigio Ceballos Ichazo, actual embajador de Venezuela en China, para asumir cargos de alto nivel, como el Ministerio de Defensa o la dirección de la Policía Nacional Bolivariana.

Batiz también indicó, que hay posiciones divididas entre las fuentes que hablan sobre el nombramiento de Rodríguez Torres como ministro de defensa, ya que algunas consideran que si podría asumir el cargo, pero otras fuentes creen que la antigüedad y posición de los oficiales activos dificultaría esa posibilidad.

«Para Batiz, todos estos movimientos —que aún se desarrollan de manera silenciosa dentro de los cuarteles— apuntan a una posible reconfiguración del poder militar en Venezuela en un momento político especialmente delicado», señala El Pitazo.

https://elpitazo.net/politica/noticias-desde-los-cuarteles-movimientos-que-podrian-sacudir-el-mando-militar-en-venezuela/

American Airlines reanudará vuelos desde y hacia Venezuela luego de cinco años de suspensión

Caracas. – La aerolínea American Airlines reanudará sus operaciones comerciales hacia Venezuela, luego de cinco años de haber sido suspendidas, tras recibir este pasado miércoles la autorización por parte del Departamento de Transporte de Estados Unidos (USDOT).

En ese sentido se concedió a Envoy Air, subsidiaria de American Airlines, una exención por dos años que abracará del 4 de marzo de 2026 al 4 de marzo de 2028 para prestar transporte aéreo regular de pasajeros, carga y correo.

Envoy Air cubrirá vuelos desde Miami con destino a Caracas y Maracaibo (Zulia).

Esta decisión administrativa surge tras la revocación, el pasado mes de enero, de la prohibición de vuelo que pesaba sobre las aerolíneas estadounidenses desde 2019. Dicha medida fue impulsada por el secretario de Transporte, Sean Duffy, siguiendo instrucciones del presidente Donald Trump para normalizar la conectividad aérea entre ambas naciones.

La decisión fue impulsada también tras un pedido del presidente estadounidense Donald Trump al secretario de Transporte, Sean Duffy, durante una conversación con la jefa del régimen chavista, Delcy Rodríguez. En esa ocasión, Trump solicitó revertir la orden que desde 2019 bloqueaba los vuelos comerciales entre ambos países.

La compañía recordó entonces que, hasta la interrupción de 2019, era desde 1987 la mayor aerolínea estadounidense que volaba hacia y desde Venezuela.

American hizo formal la petición el pasado 13 de febrero. “La aprobación de esta solicitud avanzaría aún más la meta del presidente Trump de reabrir el servicio aéreo a Venezuela y servir al interés público al proveer una oportunidad para el negocio, el placer, y el viaje humanitario a la región”, indica la solicitud.

Asimismo aseveró que los vuelos no afrontarán “problemas energéticos o ambientales”, y anticipó que no habrá dificultad en obtener combustible para sus servicios Miami-Caracas y Miami-Maracaibo.

Confirmaron que joven secuestrado por intentar derribar estatua de Chávez si estaba en libertad

Caracas. – Varias ONG confirmaron este pasado miércoles, que Jobani Romero, el joven detenido en agosto de 2024 tras las protestas postelectorales por intentar derribar una estatua de Chávez en Coro (Falcón), si había sido liberado hace meses, pero bajo medidas cautelares.

Tanto el Comité por la Libertad de los Luchadores Sociales, como el Comité por la Libertad de los Presos Políticos en Venezuela (CLIPPVE), dieron a conocer la información sobre la excarcelación de Romero, cuya imagen se hizo viral en redes sociales por la temeraria acción que llevó a cabo.

La noticia de su liberación aclara semanas de especulaciones y reportes contradictorios que lo ubicaban erróneamente en el penal de Yare o como desaparecido. El periodista Víctor Ugas, quien compartió celda con él en el centro penitenciario de Tocorón, desmintió dichas versiones asegurando que Romero salió en libertad hace meses, exactamente en julio de 2025.

El Comité por la Libertad de los Luchadores Sociales explicó, que el retraso en el reporte de su excarcelación se debió a que el joven decidió guardar silencio por temor a represalias.

Actualmente se encuentra bajo medidas cautelares de presentación, y esa es una de las razones de su encierro.

No obstante, la citada ONG exige su libertad plena mediante la aplicación de la Ley de Amnistía, calificándolo como un símbolo de la protesta ciudadana. El organismo anunció que próximamente compartirá detalles sobre su situación actual y su experiencia en detención.

Cilia Flores se unió a la solicitud que pide desestimar su caso por narcoterrorismo

Caracas. – Cilia Flores, la esposa del narcotirano capturado por Estados Unidos, Nicolás Maduro, pidió a un juez federal en Nueva York que le permita sumarse a la ofensiva legal de este, con el objeto de desestimar la acusación penal que ambos enfrentan en Estados Unidos.

Flores solicitó que le sea permitida esta alternativa, al no disponer, como su esposo, de una licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) para financiar su defensa.

El documento enviado por los representantes legales de la dirigente chavista, explica que el Departamento del Tesoro, a través de la OFAC, había autorizado inicialmente a un bufete de abogados en Estados Unidos a recibir pagos del gobierno venezolano para cubrir los gastos legales de Flores.

Sin embargo, esa autorización fue modificada abruptamente días después, eliminando la posibilidad de que el gobierno venezolano financie su defensa.

Los abogados de Flores sostienen que esa decisión constituye una interferencia directa con sus derechos constitucionales, incluyendo su derecho a contar con el abogado de su elección y a preparar adecuadamente su defensa.

La solicitud se registró el 3 de marzo de 2026 y se basa en la alegación de que el bloqueo viola el derecho a una defensa adecuada. Fuentes judiciales confirmaron la entrada del documento en el expediente, aunque no trascendieron detalles sobre la respuesta inmediata del tribunal o la fiscalía.

Cilia Flores permanece detenida en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn desde su traslado a Estados Unidos tras la operación militar del 3 de enero de 2026. Enfrenta cargos que incluyen conspiración para importar cocaína, posesión de armas y conspiración narcoterrorista, similares a los imputados a su esposo

.La OFAC revocó la autorización que permitía al narcorégimen chavista financiar la defensa legal tanto de Cilia Flores como de Nicolás Maduro, con recursos provenientes del erario público del país.

Esta decisión eliminó la posibilidad de que Caracas cubra los honorarios de sus abogados privados, en el proceso por narcoterrorismo y conspiración relacionada con narcotráfico que se tramita en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York.

Cabello amenazó a María Corina ante su posible retorno al país

Caracas. – Diosdado Cabello, segundo al mando en el «Cartel de los Soles», lanzó este pasado miércoles una amenaza velada contra la dirigente y premio Nobel de la Paz María Corina Machado, advirtiendo que las autoridades tienen preparada una “sorpresa” para ella si regresa al país, durante las próximas festividades de Semana Santa.

Cabello leyó en su programa «Con el mazo dando», una supuesta carta atribuida a su personaje «La Sifrina», en la que se indica que el equipo de Machado difunde la idea de un regreso en los días santos (entre el 29 de marzo y el 5 de abril). Cabello ironizó: «Entenderás que yo quiero estar en forma para recibirla… pero no te diré cuál es la sorpresa que le tengo», advirtió.

“No les voy a decir qué sorpresa tengo preparada para ella”, insistió el jerarca chavista en declaraciones que críticos interpretaron ampliamente como una advertencia de que Machado podría enfrentar detención si regresa.

También sostuvo que Machado y miembros de su equipo en los últimos días han intentado reconstruir vínculos con figuras del Partido Demócrata en Estados Unidos con el objetivo de socavar las relaciones entre Caracas y Washington.

Más allá de la advertencia, Cabello se centró en lo que describe como el «suicidio político» de la dirigente en el exterior.Aseguró que Machado «se ahogó en su propia incoherencia» al sugerir que rompió sus alianzas con la administración de Donald Trump debido a su «soberbia y chantaje».

Según esta narrativa, la líder opositora ahora estaría buscando desesperadamente el favor del Partido Demócrata y de figuras como Iván Duque y Álvaro Uribe para intentar socavar la relación entre Caracas y la Casa Blanca.