Las FF. AA. de Irán advierten de ataques «más severos» si Israel continúa con sus bombardeos

Las Fuerzas Armadas de Irán han asegurado haber dado «golpes dañinos» a Israel con sus últimos ataques desde la tarde del domingo y han advertido de bombardeos «más severos» si Israel continúa con sus operaciones aéreas contra el país, los primeros enfrentamientos desde la firma el 8 de abril de un acuerdo de alto el fuego.

«Como prometimos, hemos actuado», ha dicho el portavoz del Mando Central de Jatam al Anbia, Ebrahim Zolfaqari, quien ha resaltado que las fuerzas iraníes «han demostrado que están al máximo de sus capacidades a nivel defensivo y ofensivo tras actuar con rapidez y precisión, haciendo que los enemigos estadounidenses y sionistas lamenten sus acciones».

Así, ha recalcado que los ataques iraníes han alcanzado «objetivos importantes y sensibles» en Israel, que habría recibido «golpes duros, precisos, inteligentes y dañinos» por parte de Irán, según ha recogido la cadena de televisión pública iraní, IRIB.

«El criminal EE. UU. y el brutal régimen sionista deben saber que Irán es fuerte y orgulloso, y que las orgullosas fuerzas de resistencia en la región se mantendrán firmes bajo cualquier circunstancia y contra cualquier amenaza», ha sostenido.

En este sentido, ha hecho hincapié en que las tropas iraníes «nunca se rendirán frente a enemigos que pierden en la guerra», en referencia al conflicto desatado en febrero entre EE. UU., Israel e Irán. «Si su agresión y maldad continúan, serán tratados con mayor severidad», ha zanjado.

Cabe señalar que las palabras de Zolfaqari han llegado horas después de que Irán haya lanzado varias oleadas de proyectiles contra el norte de Israel en represalia por el bombardeo israelí de este domingo sobre barrios del sur de Beirut, capital de Líbano.

Además, han tenido lugar después de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, asegurara que llamaría al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para que no devolviera el ataque de cara a facilitar una salida negociada al conflicto, si bien Israel ha hecho oídos sordos y ha lanzado varias oleadas de bombardeos contra el país.

Irán lleva semanas advirtiendo contra las acciones israelíes en Líbano y la Franja de Gaza bajo el argumento de que el acuerdo de alto el fuego alcanzado en abril con EE. UU. cubría a toda la región. Sin embargo, el Ejército israelí ha intensificado durante las últimas semanas sus bombardeos y ha acelerado su incursión en el Líbano, tensando el proceso de diálogo, mediado por Pakistán.

Trump exige a Israel e Irán el cese «inmediato» de los ataques

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha reclamado este lunes a Israel e Irán el cese «inmediato» de los ataques tras el cruce de bombardeos de las últimas horas que recrudece el conflicto y pone en jaque el alto el fuego pactado en abril.

«Israel e Irán deben dejar de ‘disparar’ de inmediato», ha señalado el presidente estadounidense en un escueto mensaje en su red social, después del intercambio de ataques entre Irán e Israel desde la noche del domingo tras el recrudecimiento de los bombardeos israelíes en Beirut, Líbano, que eran una ‘línea roja’ para Teherán.

Así, Israel informó anoche del lanzamiento de proyectiles desde Irán hacia su territorio en aparente represalia por el bombardeo sobre los barrios del sur de Beirut. A esta escalada le han seguido otros bombardeos del Ejército de Israel contra un complejo petroquímico en la provincia iraní de Juzestán, en el suroeste del país asiático, mientras que la Guardia Revolucionaria de Irán asegura haber «respondido» con golpes contra «industrias similares» en Haifa.

A este respecto, Trump ha insistido en que Teherán y Tel Aviv paren los ataques después de que se haya posicionado en contra de que Israel tomara represalias por los ataques directos iraníes contra su territorio. Así, dijo que iba a pedirle al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que no devuelva el ataque para facilitar así una salida negociada al conflicto.

Del mismo modo, exigió a Irán a detener los ataques con misiles contra territorio israelí y a regresar a la mesa de negociación para cerrar un acuerdo.

La oposición israelí emplaza a Netanyahu a responder con contundencia a Irán pese a la oposición de EE. UU.

El ex primer ministro israelí y líder de la coalición opositora Juntos, Naftali Bennett, ha instado al primer ministro, Benjamin Netanyahu, a responder al último ataque iraní y demostrar así que es un estado soberano, en referencia a la petición del presidente estadounidense, Donald Trump, para que Israel no ataque Irán en represalia.

«Esto es una prueba. ¿Israel es un estado soberano capaz de defenderse? La contención o una respuesta simbólica sería como decirles a nuestros enemigos que se puede derramar la sangre de nuestros ciudadanos», ha afirmado Bennett en redes sociales.

También el exministro de Defensa israelí Avigdor Liberman ha pedido una respuesta contundente. «Basta de contención. Debemos responder de inmediato y atacar la infraestructura estratégica de Irán», ha planteado.

Cabe señalar que Irán ha lanzado este domingo al menos tres oleadas de proyectiles contra el norte de Israel, lo que ha provocado la activación de las alarmas antiaéreas en casi 300 puntos de la geografía israelí, aunque todos los proyectiles han sido interceptados sin causar daños.

El ataque es un «aviso» en respuesta al bombardeo israelí de este domingo sobre Dahiye, el distrito del sur de Beirut, la capital libanesa, considerado un bastión del partido-milicia chií libanés Hezbolá.

Sin embargo, Trump ha asegurado que llamará a Netanyahu para pedirle que no responda al ataque iraní para facilitar así una salida negociada al conflicto.

Trump asegura que llamará a Netanyahu para que no devuelva el ataque a Irán

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado que llamará al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para pedirle que no devuelva el ataque lanzado esta noche desde Irán. «Voy a llamar a Netanyahu ahora mismo y a decirle que no contraataque», ha afirmado Trump en declaraciones al periodista israelí Barak Ravid, recogidas por Fox News.

Asimismo, ha emplazado a Irán a detener los ataques con misiles contra territorio israelí y a regresar a la mesa de negociación para cerrar un acuerdo. «Lo que le sugeriría a Irán es: lanzaron sus misiles. Basta. Vuelvan a la mesa y lleguen a un acuerdo», ha apuntado el mandatario estadounidense.

Trump ha hablado también con la televisión israelí N12. «Nadie ha resultado herido en el ataque con misiles. Si Netanyahu responde, esto seguirá y seguirá. Estamos muy cerca de un acuerdo para poner fin a la guerra y será un buen acuerdo. No quiero que esto eche a perder el acuerdo. Las dos partes han atacado. No quiero ver más ataques», ha apuntado.

Igualmente lo ha hecho con la televisión pública israelí Kan, donde ha considerado que Israel «ha respondido bastante» y que, por ende, «no hay necesidad de que haya más respuesta». «Podemos lograr la paz después de 3.000 años», ha argumentado.

Poco después de haber formulado esas declaraciones, Trump ha afirmado que Netanyahu «no tendrá más remedio» que aceptar cualquier acuerdo que EE. UU. alcance con Irán, en la medida en que, según ha defendido en una entrevista con el periódico británico ‘Financial Times’, el primer ministro israelí «no toma las decisiones».

Cabe señalar que Irán ha lanzado este domingo al menos tres oleadas de proyectiles contra el norte de Israel, lo que ha provocado la activación de las alarmas antiaéreas en casi 300 puntos de la geografía israelí.

El ataque es un «aviso» en respuesta al bombardeo israelí de este domingo sobre Dahiye, el distrito del sur de Beirut, la capital libanesa, considerado un bastión del partido-milicia chií libanés Hezbolá.

Fujimori aventaja solo por un punto a Sánchez en la carrera a la Presidencia de Perú con el 89% escrutado

La candidata de Fuerza Popular a la Presidencia de Perú, Keiko Fujimori, aventaja en tan solo un punto al aspirante de Juntos por el Perú, el izquierdista Roberto Sánchez, cuando ya se han escrutado más del 89% de las actas en las elecciones presidenciales de este domingo.

Fujimori se ha hecho hasta ahora con el 50,5% de los apoyos —8,59 millones de votos—, mientras que Sánchez cuenta con el 49,4% —8,40 millones de votos— del respaldo del electorado, según el escrutinio de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).

Más de 27 millones de peruanos, entre ellos 1,2 millones de ciudadanos residentes en el extranjero, tenían este domingo una cita con las urnas, en la que ha sido una de las disputas electorales más reñidas de los últimos tiempos.

Fujimori se ha impuesto en los principales núcleos de población, como Lima, la capital, o Cuzco, mientras que Sánchez ha logrado el favor del electorado en esas zonas que tradicionalmente han protestado por el exceso de centralismo en el país.

Sánchez tiene mayorías en el centro, sur y este del país, que albergan las zonas rurales, de selva y sierra. Por su parte Fujimori ha contado con sus mejores registros en la costa.

A la espera de que se termine el escrutinio de todas las actas, el conteo rápido de la consultora Ipsos establece un empate técnico entre ambos candidatos, con Sánchez logrando el 50,3% de los votos, mientras Fujimori, con el 49,7%.

Si bien Fujimori ha querido restar importancia a esta estimación, Sánchez ha confiado en que signifique la «recuperación a la democracia». La candidata de Fuerza Popular ha dicho que «sería irresponsable definir el resultado en base a una muestra» de tan solo unas mil actas electorales, informa el diario ‘La República’.

A diferencia de lo que hizo en vísperas de las elecciones de este domingo, Fujimori ha reafirmado que reconocerá los resultados y ha pedido a Sánchez que se comprometa a hacer lo mismo. En ese sentido, ha pedido a los apoderados y jefes de mesa que presten atención en su trabajo que «ahora es más importante que nunca».

Por su parte, en un discurso dado a sus simpatizantes desde la plaza de San Martín, en pleno casco histórico de Lima, el candidato de la izquierda ha señalado que comienza el fin del «pacto mafioso» que se ha apropiado del gobierno. «Del Perú de todas las sangres (…) han decidido venir a recuperar el gobierno», ha dicho.

Cabe señalar que las urnas se han mantenido abiertas entre las 07:00 y las 17:00 horas, habiéndose instalado 92.766 mesas de votación, según datos de las autoridades electorales. De ellas, 2.260 corresponden a la región de Lima Metropolitana y la provincia constitucional del Callao, donde en la primera vuelta hubo graves problemas logísticos por el reparto de material.

En esta segundo ronda el jefe del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, ha defendido en rueda de prensa que «no ha habido fraude» en el proceso electoral y que «todo ha sido debidamente llevado».

El país de las hegemonías: Venezuela, de oligarquías y caudillos a pactos y chavismo, la alternancia que sigue siendo ilusión

Por Leroy Garrett (@lerogarrett).

La historia política de Venezuela no ha sido un relato de evolución hacia el equilibrio institucional ni hacia la alternancia real en la detentación del poder, ha sido, más bien, una cadena de hegemonías sucesivas del control absoluto del Estado —y de sus instituciones—. Esa es la constante. Y donde las constituciones han operado, no como expresión orgánica de las aspiraciones sociales, sino como instrumentos de mera formalidad al servicio de quienes detentan el mando en cada etapa. Cada régimen ha reescrito las reglas para perpetuarse o para facilitar su relevo controlado, mientras la oposición externa, fragmentada y carente de recursos reales de poder, ha terminado condenada a la denuncia desde el exilio o a la irrelevancia.

Tras la independencia y las guerras civiles del siglo XIX, se consolidó la oligarquía conservadora encarnada en José Antonio Páez, Carlos Soublette y la dinastía de los Monagas. Este orden, sustentado en el caudillismo personalista y en alianzas con sectores terratenientes y comerciales, cerró espacios a las aspiraciones liberales. La Guerra Federal (1859-1863) estalló precisamente como explosión de esa frustración liberal ante la imposibilidad de acceder al poder central, agravada por la estrangulación económica de campesinos y pequeños dueños de fundos bajo el peso de la Ley de Espera y Quita. Esa legislación, presentada como mecanismo de alivio para deudores, en la práctica favoreció la usura, protegió a los grandes acreedores y profundizó la ruina de los sectores populares del campo, la semilla fermentada hacia la guerra total.

La consigna final ante las mayores bajas por hambruna y paludismo fue ¡Muera el ganado!

Superada esa contienda, el guzmancismo de Antonio Guzmán Blanco —el “Ilustre Americano”— logró lo que los conservadores no pudieron: acabar con los caudillos regionales de viejo cuño. Pero lo hizo creando nuevos centros de poder personalista y consolidando el liberalismo amarillo como una hegemonía centralizada, modernizadora en apariencia (ferrocarriles, inmigración, obras públicas), pero profundamente autoritaria en su ejercicio. El poder siguió siendo botín de facciones que se renovaban por la fuerza o por o por el pacto, nunca por mecanismos institucionales estables de alternancia.

A comienzos del siglo XX, la invasión andina de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez —el Señor de la Mulera— reprodujo el mismo patrón con mayor crudeza. Castro fue eventualmente expulsado por indeseable, pero Gómez erigió sobre el incipiente boom petrolero el primer petroestado venezolano: un aparato de represión moderna, espionaje y lealtades compradas con el nuevo oro negro. Sus opositores históricos —Arévalo Cedeño con sus rebeliones armadas, Román Delgado Chalbaud con la expedición del Falke en 1929, Rufino Blanco Fombona desde el exilio europeo denunciando la tiranía, y tantos otros militares, intelectuales y civiles— fracasaron una y otra vez. Ninguno logró desplazar al régimen desde fuera. Cuando Gómez murió en 1935, la transición no vino de la oposición externa, sino desde dentro del gomecismo: Eleazar López Contreras, su ministro de Guerra y Marina, asumió el poder y gestionó una apertura gradual que evitó el colapso pero preservó la lógica hegemónica.

La alternancia democrática que nace en 1958 con el derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez fue posible gracias al Pacto de Punto Fijo, un acuerdo – siempre un acuerdo- entre las principales facciones políticas (Acción Democrática, COPEI y URD) que se prometieron mutua convivencia y, sobre todo, la exclusión de otras fuerzas. Lejos de surgir de un reconocimiento consciente y amplio de la población, la Constitución de 1961 se convirtió en factor perturbador de las potencialidades nacionales al suspender garantías económicas durante su vigencia. Su viabilidad práctica descansó en un esquema de populismo petrolero basado en subsidios masivos y reparto clientelar. Cuando Carlos Andrés Pérez, en su segundo mandato, y sus “científicos” intentaron cambiar las reglas del juego económico —liberalizando precios, desregulando y abriendo espacios al mercado, sin

Liberar las garantías económicas como factor de inclusión pro libre empresa—, hirieron de muerte aquel arreglo puntofijista. Rompieron la hegemonía bipartidista que había durado cerca de cuatro décadas y abrieron las compuertas a nuevas fuerzas antisistémicas.

De ese quiebre surgió la hegemonía chavista, cuyo partero político fue Rafael Caldera al conceder el indulto a Hugo Chávez tras el intento de golpe de 1992. Este nuevo dominio ha llevado ya medio cupón de poder y más de un cuarto de los cuarenta años promedio disfrutados por las otras permanencias políticas del pasado. En proporción y en duración efectiva, ha igualado o superado al ciclo gomecista y se acerca peligrosamente al del pacto de Punto Fijo, demostrando una capacidad de adaptación y resiliencia que pocos anticiparon.

Hoy, la oposición venezolana —salvo contadas excepciones como algunos guerrilleros de los años sesenta rehabilitados luego por Caldera y por el propio chavismo— parece condenada a repetir el rol de aquellos opositores gomecistas: hacer tarimas por todo el orbe, ahora etiquetadas despectivamente como “a la venezolana”. Mientras tanto, otros han regresado a hacer lo más condenable: servir de sustento de legalidad y legitimidad a un chavismo que posee la versatilidad camaleónica de mudar súbitamente del disfraz de zorra al de ovejita. Esa cualidad de sobrevivir, de adaptarse, de cambiar de piel según las circunstancias internacionales o internas, es la que hoy preocupa —y debe preocupar— profundamente a todos los venezolanos.

La lección que se repite es incómoda, pero clara: mientras la oposición no logre construir una alternativa real de poder —institucional, económica y social— más allá de la denuncia y de los pactos tácticos que terminan reforzando el ciclo, la historia seguirá escribiéndose con los mismos trazos. Las constituciones seguirán siendo instrumentos de los mandamases de turno, y la alternancia seguirá siendo una promesa incumplida. El verdadero quiebre no vendrá de una nueva tarima ni de un nuevo pacto, sino de la capacidad de romper, de una vez por todas, la lógica hegemónica que tan perniciosamente ha definido nuestra trayectoria republicana desde el siglo XIX hasta nuestros días.