Borrego de la semana 219: Kiko Bautista niega las tortutas en el Helicoide

Hace poco, el «comunicador» Kiko Bautista hizo unas declaraciones que, a todas luces, buscan lavar la imagen de uno de los centros de reclusión más temidos de Venezuela.

En esas afirmaciones, Bautista niega categóricamente que en El Helicoide se practiquen torturas, y llegó a describir el recinto como el «Country Club de las cárceles», sugiriendo que las condiciones de los detenidos son privilegiadas o carentes de maltrato.

No obstante, esa narrativa de Bautista es una flagrante falta de respeto hacia los miles de venezolanos que han pasado por el centro de torturas chavista. De hecho, tras la liberación de muchos presos, gracias a la presión de la administración estadounidense, muchos han hablado al respecto, y hay mucha documentación que avala las violaciones de DD. HH. en el centro chavista.

Por tanto, esas declaraciones de Batista no solo son falsas, sino que resultan «nefastas» al intentar banalizar el sufrimiento de civiles, militares y políticos que han sido víctimas de violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Ese tipo de retórica solo sirve para intentar normalizar la represión y proteger a los responsables de los abusos en el sistema penitenciario del régimen.

Por ello, Kiko Batista es seleccionado como el Borrego de la Semana en ContraPoder News, aunque debería ser «el imbécil del siglo».

Borrego de la semana 217: Juan Gonzalez, asesor especial del presidente Joe Biden

Esta semana, el exasesor de la administración Biden para el hemisferio occidental, Juan Gonzalez, declaró que, supuestamente, EE. UU. “sí habría capturado a Nicolás Maduro” si hubiese tenido la oportunidad fuera de Venezuela, durante el mandato de Biden.

Sin embargo, eso contradice los hechos, pues fue el mismo González uno de los principales arquitectos de la política de diálogo, negociación y levantamiento de sanciones hacia el narcorégimen chavista —una estrategia que fracasó estrepitosamente—.

Por ello, sus declaraciones actuales solo llegan para intentar lavarse las manos y reescribir la historia, ignorando que, bajo su asesoría, se liberaron sanciones, se reconocieron procesos electorales fraudulentos y se fortaleció al régimen que somete a los venezolanos.

Por esta razón, Juan Gonzalez ha sido seleccionado como el Borrego de la Semana.

Borrego de la semana 216: Diosdado Cabello, ahora arrastrado ante EE. UU.

Esta semana, el seleccionado como Borrego de la semana es el jerarca genocida del chavismo Diosdado Cabello, por sus contradicciones, discursos incendiarios y una ironía política difícil de superar.

Durante décadas, Cabello construyó su poder interno a través de una narrativa obsesiva: la denuncia constante de supuestos agentes de la CIA infiltrados en la oposición, en la sociedad civil y hasta dentro del propio chavismo. Esa retórica, repetida hasta el cansancio desde tribunas oficiales y medios del Estado, sirvió para justificar persecuciones, purgas internas y la criminalización sistemática de cualquier disidencia.

Sin embargo, revelaciones recientes muestran una realidad diametralmente opuesta, porque informes periodísticos indican contactos directos entre Cabello y representantes de alto nivel de EE. UU. Es decir, quien edificó su imagen pública acusando a otros de traición aparece ahora negociando con el mismo actor que utilizó como enemigo absoluto.

Dado este escenario, solo queda resaltar que que Cabello terminó atrapado en su propio relato. La conspiración que durante años denunció como omnipresente hoy lo señala a él como protagonista de aquello que decía combatir. Quien durante años utilizó la paranoia como método de control, ahora, acorralado por la realidad, se ve obligado a negociar en silencio mientras su discurso público se derrumba.

Borrego de la semana 212: Diosdado Cabello, jerarca del narcorégimen de Venezuela

Esta semana, durante una reciente alocución, Diosdado Cabello aseguró que el régimen venezolano se prepara para “pasar de la lucha no armada a la lucha armada” en caso de una intervención extranjera. El dirigente afirmó que una confrontación “no duraría 48 horas ni tres días” y llamó a la organización para un escenario bélico prolongado.

No obstante, esas palabras contrastan considerablemente con sus acciones en el pasado en escenarios de aparente peligro para él, pues, en esos episodios críticos —como el 11 de abril de 2002—, Cabello se ocultó mientras otros daban la cara. Por ello, su retórica actual busca más aparentar fortaleza, pese a que tanto él como la cúpula del régimen han evitado históricamente cualquier confrontación real.

Su discurso, en definitiva, no coincide con la realidad: hasta ahora, el chavismo no ha enfrentado un adversario militar equiparable y ha dependido más de la represión que de la capacidad de combate, aunque sí han arremetido contra estudiantes desarmados, incurriendo en cientos de asesinatos.

Por esta razón, el genocida jerarca del narcorégimen que somete a Venezuela es seleccionado como el Borrego de la semana.

Borrego de la semana 211: Enrique Ochoa Antich

Esta semana, el dirigente Enrique Ochoa Antich protagonizó un episodio público, en el que publicó —y posteriormente borró— una serie de encuestas destinadas a demostrar la supuesta impopularidad de una intervención internacional en Venezuela.

No obstante, el resultado fue exactamente el contrario: una abrumadora mayoría expresó su apoyo a medidas firmes contra el régimen chavista, dejando en evidencia la distancia entre la narrativa política tradicional y la realidad social.

Si bien, más allá del ejercicio de consulta, es más reprochable el hecho de eliminar los resultados al no coincidir con sus expectativas. Esta conducta, típica de las viejas prácticas políticas del país, se convirtió inmediatamente en símbolo de desconexión, manipulación y fragilidad discursiva.

En un ecosistema donde la credibilidad es escasa y la transparencia es vital, borrar lo que no conviene ya no es solo torpeza: es una admisión involuntaria de derrota, además de una demostración de cuan alejados de la realidad del país se encuentran quienes supuestamente se venden como el cambio para el país.

Borrego de la semana 210: Nicolás Maduro, genocida dictador de Venezuela

El Borrego de la semana es Nicolás Maduro, a propósito de su mensaje público en el que, en un inglés precario, insistió en la consigna: “diálogo, peace yes, war no, never”.

Éste mensaje es un show lleno de contradicciones, pues el genocida narcodictador ahora pide “paz y no guerra” frente a la amenaza de una fuerza militar superior, mientras que dentro de Venezuela ha actuado con represión y violencia.

Nicolás Maduro no hablaba de diálogo ni de paz cuando ordenó asesinatos, encarcelamientos y torturas, ni cuando se produjo el éxodo de más de ocho millones de venezolanos. Por el contrario, ha atacado sistemáticamente a todo el que considere ser disidente de su régimen, violando en el camino todos los derechos humanos.

Ahora, ante una potencia militar que “puede arrasar con el ejército venezolano” adopta una actitud sumisa temporal —porque en el pasado también se ha llenado la boca de decir que ellos «defenderán la patria» como sea—.

Nicolás Maduro es el ejemplo perfecto de un «débil con los fuertes y abrasivo con los débiles», por lo cual se constituye como un cobarde y rastrero. Por esta razón, y más, el genocida narcodictador es seleccionado como el borrego de la semana.

Borrego de la semana 209: Edmundo González

Esta semana, el “borrego de la semana” es Edmundo González (EGU), a raíz de sus recientes declaraciones en las que sostuvo que hay que “respetar al contrario” y que “pueden haber conexiones… incluso con la extrema izquierda” como parte de una eventual ruta para “recuperar la institucionalidad democrática”.

A todas luces, ese planteamiento desconoce lo ocurrido en Colombia, Nicaragua y la propia Venezuela, donde estructuras responsables de crímenes y violaciones de derechos humanos han alcanzado o mantenido el poder mediante prácticas reprochables. Presentarlo como una vía de “perdón” supone tolerar a responsables de violencia y abusos sistemáticos que han ocurrido a lo largo del tiempo.

Además, la historia venezolana registra episodios en los que la sociedad no perdonó a quienes ejercieron el poder de manera criminal, por lo cual es previsible que algo similar ocurra con los dirigentes chavistas señalados de haber sumido al país en la peor crisis de su historia, más allá de lo que pueda sostener el liderazgo político del momento.

Por esta posición servil a los causantes de la debacle del país, EGU es seleccionado como el Borrego de la Semana.

Borrego de la semana 207: Leopoldo Lopez

Esta semana, Leopoldo López ha dicho estar de acuerdo con la estrategia de Estados Unidos en el Caribe, apoyando la identificación de objetivos y eventuales acciones dentro del territorio venezolano.

Sin embargo, es necesario recordar que López no sostuvo esa postura cuando tuvo poder durante el interinato, pues su discurso se ha radicalizado ahora que no tiene el liderazgo, pero cuando pudo haber hecho algo, no lo hizo.

Además, en unas recientes declaraciones, ha acusado a Capriles de ser un traidor y cobarde desde 2014. No obstante, si lo sabía desde hace 11 años, ¿Por qué lo señala ahora y no en el pasado, cuando incluso formaron ciertas alianzas?

De hecho, es necesario recordar que sobre la prisión que aparentemente guardó Leopoldo en Ramo Verde hay serias dudas. Además, se le atribuye estar implicado en las maniobras que impidieron a Donald Trump en su primer mandato llevar a cabo una acción militar para detener a Maduro en 2019.

Otro de los manejos oscuros que se la achacan es haber mediado ante la administración de Joe Biden para lograr la liberación de los «narco sobrinos», así como el levantamiento de sanciones contra el sobrino de Cilia Flores, Erick Malpica Flores.

Por estos, y otros hechos en los cuales estuvo a la par con Henrique Capriles, López está considerado también como una ficha del narcorégimen chavista, por lo que, aun teniendo razón, Leopoldo no tiene moral para señalar a nadie de traidor y colaboracionista.

Lo único que sí ha demostrado Leopoldo es ser parte de esos líderes que se dicen de oposición, pero que sólo son especialistas en decir lo que la gente quiere escuchar.

Entonces, por ser su incongruencia, doble moralidad y descaro, Leopoldo Lopez es seleccionado, y con honores, como el Borrego de esta Semana en ContraPoder News..

Borrego de la semana 206: Eva Golinger

Esta semana, la designación de «Borrego de la Semana» recayó sobre Eva Golinger por su defensa pública del líder del narcorégimen que somete a Venezuela, Nicolás Maduro, ya que criticó los reportes que indicaban que la CIA estaba operando en Venezuela y que el expresidente Donald Trump había autorizado —supuestamente— «operaciones letales» contra Maduro.

Golinger afirmó que un «asesinato político es un crimen de guerra», sin embargo, es necesario recordar que Nicolás Maduro, al dirigir dos organizaciones narcoterroristas como el Tren de Aragua y el Cartel de los Soles, en realidad es un «capo de la mafia», no un político.

Por ello, eliminar a un individuo con este rango criminal no sería un crimen político, sino una acción pertinente y proporcional a la cantidad de delitos cometidos, como fue el caso de Pablo Escobar o Bin Laden.

De este modo, salen a relucir las costuras de Eva Golinger, quien en el pasado se mostró abiertamente chavista, beneficiándose por ello. Ahora se vende como una opositora al régimen, pero sus formas de dirigirse «en contra» del régimen demuestra totalmente lo contrario.

Borrego de la semana 205: la cúpula militar chavista en Venezuela

Esta semana, se designa como «Borrego de la Semana» a los militares chavistas venezolanos y la cúpula de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), ya que hay mucha incoherencia entre su discurso «comecandela» y sus acciones, las cuales demuestran cobardía ante amenazas externas.

Desde hace un tiempo, los militares venezolanos han estado subiendo videos de lo que se supone que harán en caso de un ataque en contra de la tiranía, montando un show barato que sólo los deja al descubierto, pues no han respondido a lo que ellos mismos han dicho como «incursiones» de aviones de guerra de EE. UU. en el espacio aéreo venezolano o a los ataques a las lanchas en el Caribe que provenían de Venezuela.

En cambio, los militares venezolanos que siguen a la tiranía sólo han demostrado ser valientes para reprimir a manifestaciones pacíficas y ciudadanos desarmados.

Por todo ello, estos personajes no pueden ser considerados verdaderos militares ni policías constitucionales, sino «borregos» que han deshonrado su formación, además de fallar a la patria.