Borrego de la semana 224: Mario Silva, comunicador del chavismo

Esta semana, se designa a Mario Silva, comunicador del chavismo y conductor del icónico programa «La Hojilla», como el «borrego de la semana». Esta elección se fundamenta en la reciente pérdida de espacios mediáticos y su reacción pública ante estos hechos.

La designación de Silva como «borrego» responde a la «llorantina» y el drama que el presentador ha manifestado a través de sus redes sociales. Tras años de servicio incondicional a la gestión de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, Silva admitió públicamente haber sido despedido de la plataforma Venezuela News y haber sufrido un recorte drástico en su programa en el canal estatal VTV, el cual pasó de una duración de dos o tres horas a solo una hora de emisión.

Cabe señalar que esto se produce en un contexto de purgas internas dentro del chavismo. En este marco, es necesario resaltar los siguientes puntos clave sobre la situación de Silva:

  1. La factura revolucionaria: porque después de años de sangre, sudor y lágrimas por la revolución, el régimen le está pasando factura a uno de sus defensores más visibles.
  2. La hipocresía y victimización: porque es irónico que Silva se presente ahora como víctima, cuando durante años se burló de los periodistas que tuvieron que salir al exilio y de quienes se oponían al proceso político venezolano.
  3. Los conflictos de poder: porque este desplazamiento podría ser resultado de directrices de figuras como Delcy Rodríguez, quien estaría deshaciéndose de fichas asociadas a otros sectores, o incluso una represalia derivada de conflictos personales previos con Diosdado Cabello.

En todo caso, nadie quita el hecho de que Mario Silva representa al servidor que, tras ser útil a una estructura de poder, termina siendo desechado por la misma «revolución trasnochada» que ayudó a sostener. Por ello, Silva es seleccionado como el Borrego de la Semana, pues, acostumbrado a los privilegios del poder, se enfrenta ahora a un final profesional dentro de los medios oficiales.

Borrego de la semana 223: Cilia Flores, la estratega de la criminalidad chavista

Esta semana, la estratega del aparato criminal de la narcotiranía que somete a Venezuela, Cilia Flores, ha sido elegida como el «borrego de la semana», respondiendo esta designación a su actual situación jurídica y personal tras cumplir dos meses de reclusión en EE. UU., donde enfrenta cargos por narcoterrorismo junto al genocida Nicolás Maduro.

La considerada «mente maestra» de varios entramados de corrupción de la dictadura chavista, hace poco recibió una dosis de su propia medicina, porque un juez estadounidense ha prohibido el uso de fondos públicos del Estado venezolano para financiar la defensa legal de la pareja de narcotraficantes.

A pesar de contar con abogados de amplia trayectoria y altos honorarios, Flores ha interpuesto una solicitud para desestimar su caso, con el objetivo de intentar desbloquear el acceso a dinero público para costear su representación, bajo el argumento de que no poseen una riqueza legítima comparable a la de grandes empresarios internacionales, sino recursos que, valga decir, el sistema judicial estadounidense identifica como producto de actividades ilícitas y del erario nacional.

Cabe señalar que, durante estos dos meses de prisión, el entorno de Cilia Flores ha mostrado un fuerte descontento por el régimen de vida impuesto en prisión. Y esto se suma a los reportes de que mencionan que Maduro ha perdido aproximadamente 10 kg debido al racionamiento estricto de alimentos en el centro de reclusión.

Es importante señalar que esto ocurre en un marco de pérdida de influencia de Flores, quien en el pasado era ferviente defensora de los protagonistas del 4 de febrero, pero ahora se encuentra en una posición de vulnerabilidad, rogando por una defensa que —curiosamente— ella misma negó a otros en el pasado, cuando encabezaba el régimen chavista con su esposo.

Borrego de la semana 222: Yván Gil, canciller chavista

Recientemente, el canciller del régimen que somete a Venezuela, Yván Gil, ha presentado una solicitud formal ante la ONU exigiendo la liberación inmediata del genocida narcodictador Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes se encuentran bajo custodia en los EE. UU. En su discurso, Gil calificó la extracción de ambos líderes como un «secuestro» y una «violación a la soberanía» de Venezuela.

Sin embargo, la solicitud es de naturaleza contradictoria y absurda, puesto que el mismo narcorégimen chavista que quedó en Venezuela mantiene una narrativa de amistad con EE. UU., recibiendo con alfombra roja a los representantes de las instituciones responsables de la captura que denuncia el Canciller. Entre los funcionarios recibidos recientemente se encuentran:

  • El Director de la CIA.
  • El Jefe del Comando Sur.
  • El Secretario de Energía de EE. UU.

De hecho, solo falta la tiranía chavista reciba al director del FBI o al propio Donald Trump, para constatar, absolutamente, que tienen una postura de sumisión que contrasta con la retórica de odio procesada durante 20 años.

En este escenario, la acción del canciller solo puede ser considerada como un acto de supervivencia apuntando a mantenerse en el poder, sin importar si para ello deben «hacer el ridículo» o ir en contra de todo lo que profesaron ideológicamente.

Por esta razón, sumado al hecho de que Yván Gil y el resto de los voceros del chavismo carecen de vergüenza al emitir estas peticiones en lugar de abordar temas urgentes como el hambre o la ayuda humanitaria, el canciller es seleccionado como el «Borrego de la Semana» en ContraPoder News.

Borrego de la semana 219: Kiko Bautista niega las tortutas en el Helicoide

Hace poco, el «comunicador» Kiko Bautista hizo unas declaraciones que, a todas luces, buscan lavar la imagen de uno de los centros de reclusión más temidos de Venezuela.

En esas afirmaciones, Bautista niega categóricamente que en El Helicoide se practiquen torturas, y llegó a describir el recinto como el «Country Club de las cárceles», sugiriendo que las condiciones de los detenidos son privilegiadas o carentes de maltrato.

No obstante, esa narrativa de Bautista es una flagrante falta de respeto hacia los miles de venezolanos que han pasado por el centro de torturas chavista. De hecho, tras la liberación de muchos presos, gracias a la presión de la administración estadounidense, muchos han hablado al respecto, y hay mucha documentación que avala las violaciones de DD. HH. en el centro chavista.

Por tanto, esas declaraciones de Batista no solo son falsas, sino que resultan «nefastas» al intentar banalizar el sufrimiento de civiles, militares y políticos que han sido víctimas de violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Ese tipo de retórica solo sirve para intentar normalizar la represión y proteger a los responsables de los abusos en el sistema penitenciario del régimen.

Por ello, Kiko Batista es seleccionado como el Borrego de la Semana en ContraPoder News, aunque debería ser «el imbécil del siglo».

Borrego de la semana 217: Juan Gonzalez, asesor especial del presidente Joe Biden

Esta semana, el exasesor de la administración Biden para el hemisferio occidental, Juan Gonzalez, declaró que, supuestamente, EE. UU. “sí habría capturado a Nicolás Maduro” si hubiese tenido la oportunidad fuera de Venezuela, durante el mandato de Biden.

Sin embargo, eso contradice los hechos, pues fue el mismo González uno de los principales arquitectos de la política de diálogo, negociación y levantamiento de sanciones hacia el narcorégimen chavista —una estrategia que fracasó estrepitosamente—.

Por ello, sus declaraciones actuales solo llegan para intentar lavarse las manos y reescribir la historia, ignorando que, bajo su asesoría, se liberaron sanciones, se reconocieron procesos electorales fraudulentos y se fortaleció al régimen que somete a los venezolanos.

Por esta razón, Juan Gonzalez ha sido seleccionado como el Borrego de la Semana.

Borrego de la semana 216: Diosdado Cabello, ahora arrastrado ante EE. UU.

Esta semana, el seleccionado como Borrego de la semana es el jerarca genocida del chavismo Diosdado Cabello, por sus contradicciones, discursos incendiarios y una ironía política difícil de superar.

Durante décadas, Cabello construyó su poder interno a través de una narrativa obsesiva: la denuncia constante de supuestos agentes de la CIA infiltrados en la oposición, en la sociedad civil y hasta dentro del propio chavismo. Esa retórica, repetida hasta el cansancio desde tribunas oficiales y medios del Estado, sirvió para justificar persecuciones, purgas internas y la criminalización sistemática de cualquier disidencia.

Sin embargo, revelaciones recientes muestran una realidad diametralmente opuesta, porque informes periodísticos indican contactos directos entre Cabello y representantes de alto nivel de EE. UU. Es decir, quien edificó su imagen pública acusando a otros de traición aparece ahora negociando con el mismo actor que utilizó como enemigo absoluto.

Dado este escenario, solo queda resaltar que que Cabello terminó atrapado en su propio relato. La conspiración que durante años denunció como omnipresente hoy lo señala a él como protagonista de aquello que decía combatir. Quien durante años utilizó la paranoia como método de control, ahora, acorralado por la realidad, se ve obligado a negociar en silencio mientras su discurso público se derrumba.

Borrego de la semana 212: Diosdado Cabello, jerarca del narcorégimen de Venezuela

Esta semana, durante una reciente alocución, Diosdado Cabello aseguró que el régimen venezolano se prepara para “pasar de la lucha no armada a la lucha armada” en caso de una intervención extranjera. El dirigente afirmó que una confrontación “no duraría 48 horas ni tres días” y llamó a la organización para un escenario bélico prolongado.

No obstante, esas palabras contrastan considerablemente con sus acciones en el pasado en escenarios de aparente peligro para él, pues, en esos episodios críticos —como el 11 de abril de 2002—, Cabello se ocultó mientras otros daban la cara. Por ello, su retórica actual busca más aparentar fortaleza, pese a que tanto él como la cúpula del régimen han evitado históricamente cualquier confrontación real.

Su discurso, en definitiva, no coincide con la realidad: hasta ahora, el chavismo no ha enfrentado un adversario militar equiparable y ha dependido más de la represión que de la capacidad de combate, aunque sí han arremetido contra estudiantes desarmados, incurriendo en cientos de asesinatos.

Por esta razón, el genocida jerarca del narcorégimen que somete a Venezuela es seleccionado como el Borrego de la semana.

Borrego de la semana 211: Enrique Ochoa Antich

Esta semana, el dirigente Enrique Ochoa Antich protagonizó un episodio público, en el que publicó —y posteriormente borró— una serie de encuestas destinadas a demostrar la supuesta impopularidad de una intervención internacional en Venezuela.

No obstante, el resultado fue exactamente el contrario: una abrumadora mayoría expresó su apoyo a medidas firmes contra el régimen chavista, dejando en evidencia la distancia entre la narrativa política tradicional y la realidad social.

Si bien, más allá del ejercicio de consulta, es más reprochable el hecho de eliminar los resultados al no coincidir con sus expectativas. Esta conducta, típica de las viejas prácticas políticas del país, se convirtió inmediatamente en símbolo de desconexión, manipulación y fragilidad discursiva.

En un ecosistema donde la credibilidad es escasa y la transparencia es vital, borrar lo que no conviene ya no es solo torpeza: es una admisión involuntaria de derrota, además de una demostración de cuan alejados de la realidad del país se encuentran quienes supuestamente se venden como el cambio para el país.

Borrego de la semana 210: Nicolás Maduro, genocida dictador de Venezuela

El Borrego de la semana es Nicolás Maduro, a propósito de su mensaje público en el que, en un inglés precario, insistió en la consigna: “diálogo, peace yes, war no, never”.

Éste mensaje es un show lleno de contradicciones, pues el genocida narcodictador ahora pide “paz y no guerra” frente a la amenaza de una fuerza militar superior, mientras que dentro de Venezuela ha actuado con represión y violencia.

Nicolás Maduro no hablaba de diálogo ni de paz cuando ordenó asesinatos, encarcelamientos y torturas, ni cuando se produjo el éxodo de más de ocho millones de venezolanos. Por el contrario, ha atacado sistemáticamente a todo el que considere ser disidente de su régimen, violando en el camino todos los derechos humanos.

Ahora, ante una potencia militar que “puede arrasar con el ejército venezolano” adopta una actitud sumisa temporal —porque en el pasado también se ha llenado la boca de decir que ellos «defenderán la patria» como sea—.

Nicolás Maduro es el ejemplo perfecto de un «débil con los fuertes y abrasivo con los débiles», por lo cual se constituye como un cobarde y rastrero. Por esta razón, y más, el genocida narcodictador es seleccionado como el borrego de la semana.

Borrego de la semana 209: Edmundo González

Esta semana, el “borrego de la semana” es Edmundo González (EGU), a raíz de sus recientes declaraciones en las que sostuvo que hay que “respetar al contrario” y que “pueden haber conexiones… incluso con la extrema izquierda” como parte de una eventual ruta para “recuperar la institucionalidad democrática”.

A todas luces, ese planteamiento desconoce lo ocurrido en Colombia, Nicaragua y la propia Venezuela, donde estructuras responsables de crímenes y violaciones de derechos humanos han alcanzado o mantenido el poder mediante prácticas reprochables. Presentarlo como una vía de “perdón” supone tolerar a responsables de violencia y abusos sistemáticos que han ocurrido a lo largo del tiempo.

Además, la historia venezolana registra episodios en los que la sociedad no perdonó a quienes ejercieron el poder de manera criminal, por lo cual es previsible que algo similar ocurra con los dirigentes chavistas señalados de haber sumido al país en la peor crisis de su historia, más allá de lo que pueda sostener el liderazgo político del momento.

Por esta posición servil a los causantes de la debacle del país, EGU es seleccionado como el Borrego de la Semana.