El valor de cuestionar: Por qué es importante hoy en día

Por Valentina Gómez, economista y coordinadora local de EsLibertad Venezuela.

Todo el proceso de cuestionarnos, de reflexionar y de hacernos preguntas para comprender el mundo que nos rodea proviene de una disciplina, la filosofía.

Hace exactamente un año yo no hubiera entendido la importancia de esta disciplina. Para mí hablar de filosofía era imaginarme a un señor con barba larga y unos 80 años, que venía más de la experiencia que del razonamiento. Apreciaba más la psicología que la filosofía. En aquel entonces no sabía que la filosofía era la raíz de la psicología. Luego de investigar descubrí que el nacimiento de la psicología, la sociología, la economía y todas las demás disciplinas son una subdivisión de aquellas preguntas que nos hicimos en algún momento para poder relacionarnos mejor con el mundo, para descubrir nuestro propósito, en pocas palabras, para satisfacer nuestra necesidad de supervivencia en el entorno.

Todo lo que el ser humano hace o piensa, es en busca de satisfacer sus necesidades. En este sentido, Abraham Maslow estableció una jerarquía en las necesidades de los seres humanos, buscando explicar por qué ciertas necesidades nos impulsan:

  1. Necesidades fisiológicas: son las más ignoradas por ser cotidianas, pero son la base de muchas actividades económicas, si no se satisfacen nuestra vida corre peligro. Algunos ejemplos son: (i) necesidad de alimentación; (ii) necesidad de aire puro; (iii) necesidad de descanso; (iv) necesidad de sexo o reproducción.
  2. Necesidades de seguridad: desde el nacimiento buscamos la seguridad en nuestros padres, a nivel emocional y/o físico, son nuestra garantía de que estaremos bien. Es la razón del porqué cuando somos abandonados por una de nuestras figuras que representan seguridad tenemos problemas de inseguridad o un miedo a la pérdida, lo que hace más fácil generar una dependencia emocional.
  3. Necesidades de pertenencia y amor: somos seres sociales, lo que significa que tenemos una necesidad por pertenecer en un grupo, por lo que en ocasiones la necesidad de pertenecer nos puede llevar a adaptarnos al entorno.
  4. Necesidades de estima: es la necesidad del equilibrio en el ser humano, dado que se constituye en el pilar fundamental para que el individuo se convierta en el hombre de éxito que siempre ha soñado, o en un hombre abocado hacia el fracaso, el cual no puede lograr nada por sus propios medios.
  5. Necesidad de autorrealización: los seres humanos necesitamos sentir que hemos desarrollado nuestro potencial. Buscaremos para eso nuestro propósito o aquella actividad donde más nos destacamos para sentir la autorrealización y pertenencia en un entorno.

¿Por qué es importante cuestionar?

Tal vez pienses que la filosofía no está presente en tu vida o que ya no necesitas cuestionarte ningún punto porque ya todo se resolvió. Así, durante años has dejado que otras mentes te guíen y te digan lo que está bien y nunca lo has puesto en duda. Por ejemplo: has repetido «No estés tan seguro: nadie puede estar seguro de nada» como lo dijo David Hume; o «Eso fue una mala acción, pero es algo humano, nadie es perfecto en este mundo» como lo dijo Agustín; o tal vez esta te suena «No puedo probarlo, pero siento que es verdad», pues lo obtuviste de Kant. Estabas repitiendo todas estas frases sin preguntarte su origen, sin preguntarte «¿Por qué lo dijeron?»

Lo cierto es que así repites todo lo que escuchas o miras. Luego de leer realizate preguntas, indaga más a fondo sobre el tema, incluso busca puntos contrarios a lo que leíste, si escuchas algo, intenta no repetir, primero investiga y luego puedes compartir lo que aprendiste, pero debemos entender el origen de lo que repetimos para no seguir duplicando una información falsa —estamos sumamente acostumbrados a compartir información falsa—.

Además, nuestra mente, como decía Ayn Rand, es como una computadora, una computadora más compleja que la que los hombres pueden construir, y su función principal es la integración de tus ideas. Es programada por nuestra mente consciente, te explicaré:

Si no alcanzamos convicciones firmes, nuestro subconsciente está programado a entregarse al poder de ideas que no sabemos que hemos aceptado, pero aún genera emociones de acuerdo con los valores que ha recibido. Si programamos nuestra mente mediante el pensamiento consciente, conoceremos la naturaleza de nuestros valores y emociones; de no hacerlo, quiere decir que seremos más emocionales que lógicos.

«Un hombre controlado por las emociones es como un hombre controlado por una computadora cuyas impresiones no puede leer. No sabe si su programación es verdadera o falsa, correcta o incorrecta, si está destinada a llevarlo al éxito o a la destrucción, si sirve a sus objetivos o a los de algún poder malvado e incognoscible. Está ciego en dos frentes: ciego al mundo que lo rodea y a su propio mundo interior» Escribió Ayn Rand en su libro, «Filosofía: Quien lo necesita».

Finalizo con advertir que todo ser humano que no está interesado en la filosofía recibirá sus principios del entorno que lo rodea: escuelas, universidades, libros, revistas, películas, etc. La consecuencia de esto es poner en manos de otros tu autoprotección, correr el riesgo de ser controlado por un gurú o dictador, para evitarlo no entregues tu autonomía, cuestiona.[*]


[*] Este artículo fue publicado también en el Blog de la autora, en médium. Puede acceder presionando aquí.

Hablemos de los asesinos seriales en Venezuela

Por Antonio Semprun, coronel de la Guardia Nacional.

Entre las características que identifican a un asesino en serie están haber sido hijo ilegítimo o adoptado, sentir hostilidad por todo, matar para auto preservarse y entre las cuatro clasificaciónes que los enmarcan está la que lo lleva a estar orientado al poder y el control.

Con esto en mente, tengo que decir que Venezuela no solo será conocida por haber sido la victima de una organización criminal secuestrada por un resentido, sino también porque ese resentido le heredó el poder a un asesino serial.

Por ello, hay que actualizar la lista en la que aparecen famosos asesinos en serie como William Unek, Andréi Chikatilo, el carnicero de Rostov, Anatoli Onoprienko, la bestia de Ucrania, y agregar a Nicolás Maduro y su combo.

Son muchos quienes opinan que Venezuela está secuestrada por una organización criminal, pero nadie se ha detenido a pensar que, más que una organización criminal, el poder en Venezuela está en las manos ensangrentadas de un grupo de asesinos seriales.

Nicolás Maduro y su grupo no sólo son actores intelectuales del mayor éxodo conocido en la historia de América latina, son responsables además de las muertes que han sido ordenadas desde el poder refugiado en Miraflores, son responsables de las muertes qué ha ocasionado el éxodo en la travesía por el Darien, son responsables de los secuestros de los que han sido víctima los venezolanos a manos de los carteles mexicanos, son responsables de las muertes de venezolanos ahogados en las travesías del Río Grande en México, y pare usted de contar.

Ante esta dantesca realidad, los organismos internacionales creados para velar por el respeto a la vida y los derechos humanos son jarrones chinos ocupados por la demagogia, el populismo y la politiquería, donde desde la distancia en el confort de comodos sillones y aire acondicionado le dan una palmadita en la mano a la tiranía para que no se porte mal y la acción llega hasta un subido tono de voz desde un micrófono.

A esa acción de los organismos internacionales se debe adherir la complicidad de todo funcionario nacional que apañe la comisión de crímenes de lesa humanidad por aquello de que se considera cómplice la “Participación de una persona junto con otras en la comisión de un delito o colaboración en él sin tomar parte en su ejecución material”.

La tragedia que vive Venezuela y los venezolanos no sólo es producto del entorno arrodillado y servil a Nicolas Maduro, sino que también cómplices quienes desde la “oposición” le hacen el juego a la tiranía a cambio de la muerte, el abandono y el sufrimiento de los venezolanos para mantener el estatus quo.

En Venezuela, estos asesinos seriales no solo le quitan la vida a los venezolanos, tambien son responsables de cercenar su libertad y eliminar la democracia, ante la mirada indiferente de los organismos internacionales y de muchos de los que se presentan como opositores a la tiranía genocida.

Gobierno en el exilio y legitimidad

Por Leroy Garrett.

La primera gran contradicción chavista fue declarar ilegítimo el sistema que reconoció su victoria electoral y le dio el poder pacíficamente. Esto no fue un gesto de ignorancia inocente, fue todo cocinado en los laboratorios de Ceresole y Habana, erra derribar, para aparentar una nueva legalidad y abrir paso al saqueo y la destrucción. Todo se cumplió.

Realmente una demostración contundente que demuestra al país la carestía de no ser una nación; todo fue destruido y corroído ante el asombro de la mayoría de los venezolanos que creían que marchando se tumbaba este hamponato.

Vale recordar a la Asamblea Constituyente; yo pregunto: ¿Es legítima la perenne asamblea constituyente que disputa con la última electa asamblea nacional el edificio del Capitolio? ¡No!

En este escenario, hemos hablado antes de la necesidad del Gobierno en el Exilio; hemos analizado los elementos de hecho que lo hacen viable. La pregunta de marras es si el gobierno en el exilio sería legítimo, y la respuesta es: sí.

Por ello, es deber de todo venezolano insurgir contra la tiranía aunque no somos nación; la labor libertadora de hecho está en nuestro DNA social de histórica procedencia, un grupo de venezolanos reunidos para hacer el gobierno en el exilio por virtud de los considerandos que no vienen convenientes detallar por razones de espacio, pero que todos imaginamos hacen legítimo los objetivos que persigue en favor de todos los venezolanos su gobierno en el exilio.

Algunos dirían que tales acciones no serían legítimas porque se hace a espaldas de la oposición, pero cabe preguntarse: ¿Cual oposición? ¿Como se podría permitir a los alacranes participar si a ellos no le corresponde otra cosa sino el patíbulo? No merecen eso.

Otros dirían que debe nacer de una elección monitoreada por el CNE, pero eso es ridículamente imposible, es como poner a un Zamuro a cuidar carne.

Hay que recordar que el chavismo es el régimen que más elecciones ha tenido en la historia de Venezuela y que casi todas las ha robado. ¿A quien conviene ese circo? Pues a los poseedores del poder. Y ojo la oposición está perfectamente interesada en seguir el festín que legaliza la dictadura, más no la legitima.

Cane recordar la historia de cuando Maximiliano se acercaba a la ciudad de México, Benito Juárez salió en su carruaje a iniciar la guerra de liberación nacional más exitosa de la historia. Juárez, para los monarquistas ni era legal ni era legítimo, el pueblo en armas, que llego a conocerse como la «Chinaca», no solo le legitimó, sino que fusiló al emperador de los Hasburgo y lo envío disecado en una urna para que lo viera su madre. Nadie quiso de nuevo ceñirse una corona en las Américas.

Constituir el gobierno en el exilio es una tarea urgente e ineludible, se invita a los ciudadanos de buena voluntad a participar, es legítima toda asociación de hombres probos que quieren liberar su patria. Es imposible fracasar. Los venezolanos tienen una cita con la historia, y hay que asistir con la misma convicción que Juárez.

En la mira: PSUV y G4 se unen para inhabilitar a María Corina Machado

Por Ricardo Guanipa d’Erizans.

No existe nada más alcahuete y cómplice del narco Estado terrorista encabezado por Maduro y Diosdado Cabello que la prostituida dirigencia política opositora que se agrupa en el G4 que son: AD, Ramos Allup; Primero Justicia, Henrique Capriles; Un Nuevo Tiempo, Manuel Rosales y Voluntad Popular, Leopoldo López; quienes hoy trabajan junto al PSUV para sacar del juego político a María Corina Machado, quien indiscutiblemente ganará con solida ventaja las primarias opositoras a realizarse el próximo mes de octubre.

Los fariseos del PSUV y sus socios del G4 saben que si María Corina Machado se mide con el narcotraficante fugitivo de Nicolás Maduro —la DEA ofrece 15 millones de dólares de recompensa por su captura— lo derrotaría electoralmente con mas del 60% de los votos, ya que Maduro y su régimen disfrutan del rechazo y repudio de los venezolanos a consecuencia de la africanización de Venezuela después de 24 años de un régimen cleptómano y corrupto que ha saqueado la riqueza de la nación y retrocedido al país a un nivel paupérrimo del quinto mundo sustituyendo el lucrativo negocio de producción y exportación de petróleo por la producción y exportación  de cocaína; claro, un barril de petróleo lo venden en 100 dólares mientras que un kilo de cocaína estos malandros lo ingresan al mercado por 50 mil dólares.

La mejor muestra de lo inescrupulosa e indigna dirigencia política opositora de Venezuela la podemos ver con los enroques entre los fariseos; una es el concubinato entre el corrupto de Manuel Rosales y el perdedor Henrique Capriles; por otro lado, el tarado adeco de Prosperi con el chavista de Henri Falcon, un topo de Maduro ahora infiltrado en la filial política del PSUV; Acción Demócrata gerenciada por el comunista bailarín de Vallenato Henry Ramos Allup, unos de los políticos más despreciables e irresponsable de Venezuela, tan miserable como el hampón de Hugo Rafael Chávez Frías.

Pero gracias que le hemos quitado el velo a los cleptómanos opositores, Omar Barboza, otro inútil corrupto Adeco y servil a Ramos Allup, tuvo que admitir de sus encuentros nocturnos con el Cartel de los Soles liderado por Maduro y Cabello para alcanzar acuerdos para repartirse el país con acuerdos que solo los favorece a ellos y no a los venezolanos ni a la salud democrática de la nación. Lógico, hay estafadores políticos como Gerardo Blyde generando falsas expectativas anunciando ficticios acuerdo junto al otro estafador Luis Vicente León difusor de encuestas falsas para llevar al pueblo al matadero electoral para legitimar a Maduro y su temido Cartel de las drogas; por cierto, León, quien es un mitómano, ahora productos de sus inventos esta asegurando que los apagones en Venezuela se deben a las sanciones de EE. UU. en contra de su jefe político Nicolás Maduro.  

Muchos me critican por mis señalamientos en contra de la mafia opositora que esta conspirando para destruir a María Corina ya que es la única con verdadera posibilidad de poner fin al régimen que ha desgobernado Venezuela por mas de 24 años y abrir la puerta a la construcción de un nuevo país, pero G4 no quiere gobierno, ellos quieren seguir siendo los parásitos alimentados por la cleptocracia encabezada por Maduro y Cabello porque el que no sirve para mandar, sirve para ser mandado.

Volviendo a lo anterior, me critican por no brindar un aporte para salir de la tragedia que ha vivido el país por más de dos décadas.

Ahora bien, si piensan que la salida es electoral lo primero que hay que hacer es actualizar y depurar el registro electoral con la certificación de un grupo de ciudadanos probos, incluyendo la iglesia, pero excluyendo a las Fuerzas Armadas que son parte del problema y no de la solución al igual que los rectores del CNE.

Segundo paso, realizar elecciones con voto manual sin utilizar las estafadoras maquinas roba votos de Jorge Rodríguez, conteo voto a voto en las meses electorales, realizar actas con copia al candidato del Cartel de Los Soles y los representantes de María Corina Machado con la certificación del proceso de observadores internacionales acreditados por Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos, pienso que pudiera ser una salida a esta tragedia, pero honestamente es una solución que ni así confío en ella, ya que estoy convencido de que la salida es con balas y no con votos.

Venezuela está tirada en el suelo, pero aquel que tenga el suficiente coraje para agacharse y recogerla, el país será de él.

Redes del autor: Twitter @ricardoguanipa / Instagram @guanipar / Email: [email protected]

¿Cómo se resume una vida? Algunas reflexiones sobre la vida

Por Roymer Rivas, coordinadores local senior de EsLibertad Venezuela y teórico del Creativismo Filosófico.

En una oportunidad me encontraba conversando con un buen amigo, un señor de la tercera edad con quien siempre tenía intercambios profundos y amenos, en el fondo de su casa, debajo de un viejo techo de láminas de zinc, diagonal a un árbol de guanábana y sentados en sillas más o menos desgatadas, con unos cuantas reparaciones. Mientras jugaba con un palo cualquiera en sus manos, me contó una de sus anécdotas que decía más o menos lo siguiente:

En el pueblo que vivía, una vez un camión atropelló a un perro callejero. El camión siguió de largo, mientras el perro, con todo y sus huesos rotos, como pudo se arrastró chillando hasta la orilla y se acostó agonizante del dolor. Todo el mundo se lamentó por el perro, pensaban que moriría, yo pensé que el perro iba a morir. Pero al pasar los días, veía cómo el animal casi inmóvil se lamía sus heridas y, después de unas cuantas semanas, en donde algunos le llevaban comida, el perro comenzó a andar. No murió.

Me pareció una buena historia, se presta para muchas interpretaciones, sin embargo, la cuestión no terminó allí. Después de terminar la historia, prosiguieron unos segundos de mutuo silencio que fueron interrumpidos con estas palabras: “Y entonces, ¿Cómo se sostiene la vida?” —preguntó—. Pasaron muchas posibles respuestas por mi cabeza, pero ninguna tan brillante como la que dio él mismo en ese entonces. Después de observarlo, le pregunté: “¿Qué dice usted?”, y respondió repitiendo dos veces: “¡La vida se sostiene con vida!”. Estas palabras son demasiado obvias, pero por serlo no había reparado en esa reflexión, precisamente por eso es que es brillante. El tiempo pasó y, sin él saberlo, la expresión se convertiría en parte transversal de mi sistema de creencias hasta el día de hoy, y posiblemente hasta que muera. Absolutamente todo lo que nos rodea es un sistema y muchas veces —por no decir: siempre— forma parte de un sistema más grande; como tal, se encuentra siempre en movimiento e intercambios; es por ello que, a mi juicio, el principio que mueve el mundo es la vida. La vida es movimiento. La única diferencia entre las distintas “vidas” que podamos encontrar es su modo de ser y/o existir; por ejemplo, la vida del human es “vida human” porque éste puede asignar un significado a ella y a lo que le rodea, el human puede hacerse con intencionalidad en su existir, siempre en busca de un objetivo; la vida de cualquier otra criatura es suya, a su modo de ser; si vemos la “vida” como normalmente lo vemos, una piedra no podría estar viva, pero en el momento que ampliamos el foco y lo vemos como un sistema que a su vez es parte de un sistema más grande, la cosa cambia. Pero, ¿Adónde quiero llegar con esto?

Algunos se preguntan —y vaya que me he encontrado con ésta pregunta—: ¿Cuál es el fin de la vida? (…) Pues, permítame decirle que “la vida” no tiene fines, es imposible que lo tenga. Para que algo tenga fines, tiene que tener una condición que le permita proyectarse a futuro y trabajar en función de conseguirlo, y “la vida” no puede hacer eso. A lo sumo, si vemos un “fin” —solo a efectos de lenguaje, porque el término no es correcto— como aquellos resultados de “ser”, entonces el fin de la vida es solo uno: mantener la vida, ser y hacer ser. Incluso la “vida human” carece de fines, pues su única función es “mantener la vida”, porque la vida se sostiene con vida. En este orden de ideas, la vida carece de sentido, simplemente no puede tenerla. Empero, fíjese que no estoy diciendo que “la vida de un human carece de significado”, sino que no tiene sentido. La cuestión diferenciadora radica en que nosotros, en tanto human, sí tenemos fines y asignamos valores, y en ese proceso puede que algo cobre sentido para nosotros, pero no es precisamente porque ese sea “el sentido” de lo que a nosotros nos parece un “sentido”.

Habiendo visto esto, la cuestión no es preguntar: “¿Cuál es el fin o el sentido de la vida?”, sino preguntar: “¿Cuáles son los fines y el significado de mí vida?”. Si bien, no existe tal cosa como un significado absoluto que se amolde a todo individuo human, algo así como una felicidad uniforme que sirva de medida para la felicidad o infelicidad de cada persona, por eso la pregunta debe hacerse en el plano individual y siempre refiriéndose a la individualidad. Algunos dicen: “Pero el fin de cada persona es ser feliz”, y ok, está bien, bastante inteligente la afirmación si se quiere decir nada aparentando decir algo. Yo pregunto: ¿Qué es la felicidad? ¿Qué significa “felicidad”? ¿Cómo se siente la felicidad? La frase de por sí no me está diciendo nada, en el mejor de los casos solo alude fugazmente a la idea de gozo por razones cuales sean. En el human, la afirmación transmitiría un mensaje si pasara a ser: “el fin de cada persona es ser feliz siendo y/o haciendo esto, dadas sus circunstancias”. El sentido de la vida del human es una quimera. El significado de la vida del human es lo importante; y tanto el significado como “la felicidad” —lo que sea que signifique eso para cada quien—, solo tienen valor para el human —aunque a veces no lo veamos del todo—; ninguna de las dos le son dadas al human, éste tiene que hacérsela, construirla de alguna manera solo para sí, porque solo puede tener valor para sí.

Comprender esto es necesario, porque en la actualidad son muchos los muertos vivientes que en su búsqueda por el sentido de la vida dejan de asignar significado y valores a su vida; también, muchos son los que no le asignan valor y significado a su vida por el mero hecho de ser y estar actuando en pos de objetivos que le lleven a un estado de satisfacción que solo podrá sentir la persona, sino que intentan hacerlo a través de sus circunstancias, cuestiones materiales y/o terceros. Entiendo perfectamente que las circunstancias influyen en nuestro estado de ánimo, que hay veces que simplemente toca acostarse como el perro de la historia en la orilla para lamer las heridas, pero no hay que quedarse allí. ¡La vida se sostiene con vida! Y la belleza o malignidad de la vida dependerá de las ganas que se tengan de vivirla, de la aceptación o no aceptación de mi vida y mis circunstancias en todas sus facetas y colores, de mi sentir y actitud ante mi vida y lo que me tocó vivir.

No pretendo ser esa especie de coach motivacional con su optimismo absurdo invitando a todos a vivir una especie de mística transcendental de felicidad, sino motivar a quienes me lean, especialmente a mis hermanos venezolanos, ya que he sido testigo de primera mano de cómo en Venezuela, a raíz de la mayor crisis existencial en la que se sumergió desde hace mucho tiempo, algunos dejaron de valorar su vida al punto de quitarse la vida o perderse en sustancias para evitar la realidad de vivir, a que aprendan a asignar significado a las cosas sin importar las circunstancias. Esto no implica conformarse con lo que hay, sino cambiar la actitud hacia ello.

Todo aquel que busque un sentido, fracasará en el intento; pero todo el que asigne significados con la actitud correcta, sin duda será feliz sin importar las circunstancias —porque la felicidad también es un significado asignado por mí, para mí, y vivo con ello—. Es bíblico: “Todos los días del afligido son malos, pero el que tiene un corazón alegre goza de un banquete continuo” y “Un corazón que está gozoso hace bien como sanador, pero un espíritu que está herido seca los huesos” (Proverbios 15:15; 17:22). El estado psicológico que tomemos ante las circunstancias influirá positiva o negativamente en nuestra vida.

Empero, a pesar de todo creo que hay una pregunta igual de importante que “¿Cuál es el significado de mi vida?”, y es: “¿Cómo se resume mi vida?”, si bien es cierto que la pregunta solo la podremos responder con total absoluto al momento de nuestra muerte, también es cierto que podemos usarla como ejercicio; por ello, si te haces esta pregunta hoy, ¿Qué responderías? Piensa que las respuestas pueden variar dependiendo de dónde pongamos el punto final de la historia, pudiendo estar entre el drama más oscuro hasta la comedia más colorida, o capaz es una divina comedia al estilo de dante, donde la gracia radica en que no hay gracia. Habiendo hecho el ejercicio, invito a comenzar a hacer nuestro “resumen de vida” aprendiendo a ver los puntos como puntos y seguido, viendo la totalidad del texto y apreciándolo como tal, hasta el día de nuestra muerte.

Aquí reflexiono: ¿Sin sufrimiento podemos llamar “vida” nuestra vida? Ésta pregunta de fondo que intenta responder Milan Kundera en “La insoportable levedad del ser”… un tanto existencialista la pregunta en sí misma y una posible respuesta: “no”, por cierto. No pregunté porque fuera a desarrollar mi respuesta, sino porque estoy seguro que, aún con ese “no”, o un posible sí, las respuestas variarán en esencia, en la medida en que cada individuo asigne valores a sus distintos sufrimientos.

En este sentido, invito a todo venezolano dejar de poner puntos y asignar valores tan grandes en los malditos políticos que en gran medida son culpable de las circunstancias en la que nos encontramos, no vale la pena, no valen tanto; más vale una sonrisa con hambre por las mañanas, en busca de una mejor condición, que amargarse la vida por seres a los que probablemente tampoco enjuiciaremos. Lamentablemente vivimos en un mundo en el que el mal parece ganar la mayor cantidad de puntos en el combate, y tenemos que aprender a vivir con eso, a lamer las heridas por el tiempo que sea necesario para seguír nuestro camino; por más dificil que sea, toca construir y reconstrucción nuestra vida y apreciarla tal y como es, con una fundida intimidad inextricable de drama, acción, romance, comedia y hasta ficción, que una y otra vez nos lleva a un mundo de tristes emociones intensas hasta uno donde las risas son acompañadas con lágrimas de felicidad.

Sobre la pérdida de la patria

Por Leroy Garrett.

En otros artículos afirmábamos con ejemplos prácticos que Venezuela no es una nación, sino que ha sido de facto un caótico cuadrilátero geográfico en cuasi perpetua beligerancia con breves periodos de paz que, por más o menos prolongados, nos han confundido y los hemos creídos permanentes.

Pero, paradójicamente, había una noción e identidad de «patria», y eso viene dada por la consistente propaganda de todos los gobiernos, y pensums escolares habidos, desde que cortamos con España, en donde se remarcaba el periodo de guerra de independencia como nuestra «época de oro», cuando, por el contrario, fue un periodo de miserias, violencia extrema, corte con el orden colonial habido; control y gobernabilidad el cual el país jamás ha llegado a recuperar.

Hay una diferencia entre la lucha en términos estratégicos entendida por Bolívar, y el desastre traidor opositor presente. Bolívar convirtió nuestra primera guerra civil en un acontecimiento internacional al decretar guerra a muerte. Ahí cambia la narrativa y el propósito de la lucha para siempre —dividiendo el juego—, perdona a los locales y canarios, estos últimos colonos como nosotros, y condena a los españoles peninsulares señalándolos como el enemigo. Sabemos como termino todo, a favor de los patriotas.

Uno de los garrafales errores, más por falta de testosterona que de conocimiento, fue el de la clase opositora colaboracionista —que incluye a todos con libertad de hacer política en Venezuela— de no querer reconocer la lucha contra el chavismo en términos internacionales.

El chavismo fue el Caballo de Troya de Cuba, quien nos invade con pasaporte diplomático y sin disparar un tiro, invitados para que “ayudaran a gobernar” al traidor de la planicie, y sus secuaces. El asumir la lucha contra el chavismo como una resistencia al nuevo “Pérez Jiménez» es simplemente imperdonable y el origen de todas nuestras desgracias. Pudieron más los cambures, los situados y las prebendas emanadas del tesoro.

Hay que entender que el chavismo jamás caerá como Pérez Jiménez, puesto que el penúltimo dictador fue un problema interno de los venezolanos, no una sucursal de sirvientes de la Cuba castrista y el Foro de Sao Pablo.

En este sentido, la rebelión como mecanismo de cambio por auto-composición está agotado; engaños electorales, tiros y muertos en la calle, cárcel, torturas, hambre y miseria proveída por una mafia criminal en control del poder, que es enemiga a muerte de los venezolanos.

Aquí, en la imagen de cabecera, aparece el horror de la diáspora, la desesperación de preferir ser tragado por un tigre o una boa en la selva Dairen, final preferible que continuar muriendo por capítulos en el país donde naciste y nadie te quiere.

Algunos dicen que quedan «las elecciones», pero yo pregunto: ¿Cuáles elecciones? Algún otro dice que quedan los militares “patriotas” que “si existen!”, pero ¿Cuales? ¿Quienes son esos?

El chavismo y sus pedigüeños colaboracionistas siguen fuertes, en apariencia, pero óigase bien, ningún régimen que haya hecho lo que el chavismo y sus opositores ha hecho a los venezolanos pueden vivir tranquilos o confiados en que nada les sucederá.

¿Y nosotros? ¿Qué nos queda como mecanismo de lucha? Pues, «El gobierno en el exilio», pero uno que produzca la mecánica confrontativa para articular la lucha de afuera hacia adentro. No queda de otra, y no hay tiempo que perder. Nuestro problema político conlleva el hecho de estar invadidos y el cierre de toda posibilidad cívica en el cambio del poder, nos lleva a replantear la accion desde afuera, en una postura ínclita, incorrupta determinante y asumiendo el ineludible elemento de fuerza que imponen las circunstancias.

Inflación de derechos: hacia una pérdida del verdadero concepto de derecho

Por Roymer Rivas, coordinador local senior de EsLibertad Venezuela y teórico del Creativismo Filosófico.

En la actualidad, muchos son los políticos, organizaciones y movimientos que exigen “derechos” en nombre de la humanidad para solucionar lo que les parece un problema en la sociedad. En aras de satisfacer estos deseos, cada vez son más legislaciones que crecen para abarcar “derechos” que hasta el momento no estaban contemplados y, de esta manera, poder garantizar los mismos a las personas —como si por arte de magia se crearan derechos y solucionaran problemas solo con redactar y sancionar pedazos de papel con tinta desde el congreso de cada país—. Empero, a mi juicio esto es un horror y, en consecuencia, no pueden esperarse ningún tipo de bien de tales exigencias y decretos de derechos deliberados, que encaja perfectamente en el concepto de “constructivismo moral”, en la medida en que son acciones deliberadas las que buscan organizar a la sociedad —o enmarcar las acciones de los individuos— según la cosmovisión de algunos.

¿Qué es un derecho? ¿Puede crearse deliberadamente? ¿Qué implica las diferentes respuestas que pueden darse a estas preguntas? Reflexionar en este punto puede ayudarnos a caer en cuenta de que somos víctima y testigo de la profundización de uno de los mayores actos de corrupción que ha ocurrido en la historia de la humanidad, a saber, la perversión de la institución social llamada “Ley” y, junto con ello, del concepto de “derecho”. En este texto me propongo hacer lo propio, intentando demostrar que, al igual que pasa con una moneda cuando se emite sin reparo, el concepto de derecho se desvirtúa y pierde su razón de ser cuando comienzan a “emitirse derechos sin ningún tipo de respaldo”.

La ley y los órdenes espontáneos

Como todo lo que ha resultado en la creación y el buen mantenimiento de la extensa civilización en la que estamos hoy sumergidos, la ley es una institución que surge de las interrelaciones entre humans, cada uno buscando sus propios intereses y coordinando sus acciones en función de otros para aumentar la probabilidad de éxito en la consecución de sus fines. En este proceso, ciertas acciones resultan ser percibidas como beneficiosas, por lo que comienzan a enmarcar todas las acciones de todos los actores sociales, repitiendo los patrones de conducta en un periodo dilatado de tiempo, dando paso a la “ley”. Esto se sustenta en una alta valoración intersubjetiva del patrón de conducta, es decir, que todos los actores, aunque no necesariamente comparten los mismos pensamientos, fines, medios y/o circunstancias en sentido absoluto, tienen en alta estima el patrón y comienzan a copiarlo, incluso de modo inconsciente.

Para que todo lo anterior se dé es necesario un ambiente de libertad, pues es ésta lo que hace posible que se coordinen los actores. La libertad es la condición que hace posible las instituciones, incluyendo la ley. De no respetarse la libre acción del human, —metafóricamente— se diseccionan todos los miembros y órganos del cuerpo social que por naturaleza se mantienen unidos, sin ningún tipo de ayuda externa —en circunstancias normales—. En este sentido, no puede pretenderse crear deliberadamente con una o varias mentes algo que surge, no de las mentes en sí mismas, sino de la interrelación de mentes de todos los miembros de la sociedad.

Ante el hecho de que el proceso que da paso a las instituciones solo es posible en un escenario en concreto —libertad—, es necesario hablar un poco sobre lo donde se sustenta y todo lo que implica este término.

La libertad, el human y la ley

A efectos prácticos, imagine una escalera: cada escalón se conecta con el que le precede y el que le sigue de forma directa, y al subirlo usted se acerca cada vez más a la meta, pero algo que comúnmente no se ve a simple vista es que, al mismo tiempo, cada uno de los escalones se encuentran de alguna forma conectados entre sí por un soporte —suponga laminas y cabillas— que les sostiene a todas. Extrapolando el ejemplo, tenemos una secuencia de escalones: (i) el human existe y actúa; (ii) toda acción del human es prospectiva, es decir, con vista hacia el futuro con el objetivo de hacerlo presente —alcanzar una meta proyectada a futuro para tenerla en el presente—; (iii) no solo existe un individuo human, sino una especie entera que se interrelaciona entre sí; (iv) cada individuo busca fines particulares, pero como el mundo que habita es de recursos finitos repartidos de una u otra manera entre los miembros de la sociedad, tiene que contar con la acción de otro para alcanzar sus fines, así cada actor actúa en función de otro, consciente o inconscientemente; (v) en la interrelación surge nueva información que regulará todo el proceso, una información que será aprovechada según la subjetividad de cada individuo; (vi) alguna de las informaciones que surgen son tan buenas que espontáneamente comienzan a enmarcar la acción de todos los individuos —surgen instituciones, como la ley—; (vii) las instituciones se convierten en los pilares de la civilización; (viii) existe la civilización, conformada claramente por humans, y en ese escenario todos siguen actuando, por lo que se repite el proceso descrito hasta ahora.

Si bien, cada uno de estos escalones se encuentra soportado en la misma naturaleza del human, una que debe ser respetada para no alterar el proceso en daño a la sociedad como un todo. De allí que sean necesarios los “derechos”.

Los derechos y el human

La fuente de los derechos de cada persona es su naturaleza en tanto human, en un contexto donde se relaciona con los demás. Ambas variables van de la mano; un individuo solo en el mundo, sin ningún tipo de relación con otros iguales, no tiene derechos, del mismo modo en cómo no podemos hablar de “derechos” en un entorno social cuando estos no responden a la naturaleza del human. Así, el concepto de “derecho” se encuentra en el plano de lo moral, pues llega para regir las relaciones entre humans. Como bien dijo Ayn Rand, el concepto de derecho “es el vínculo entre el código [ético] de un hombre y el código legal de la sociedad”, en otras palabras, es el vínculo “entre la ética y la política”[1] —entendida esta última como la mera relación entre humans que determina el tipo orden social—. Los derechos llegan para enmarcar las acciones de cada persona para conservar su misma individualidad en un contexto social.

De este modo, un derecho es una mera formalización, parcial o completa, de aquellas condiciones necesarias para respetar la naturaleza del human y no perturbar el proceso social. De allí que muchos imputen al human ciertos “derechos naturales”, a saber, vida, libertad y propiedad[2], pues representan la condición necesaria a respetar para que el human pueda desarrollarse plenamente, sin dañar a otros. Citando a Rand, “los derechos son condiciones de la existencia requeridas por la naturaleza del hombre”[3]. En última instancia, un derecho no es más que el respeto a la acción de cada individuo, a su naturaleza.

Así, nos encontramos con que la naturaleza del human en un entorno social lleva a que surja el concepto de “ley” y “derecho” para poder respetar la misma naturaleza en dicho contexto, entrando en una espiral ascendente de beneficio para cada uno de los miembros que conforman la sociedad. Empero, como expliqué anteriormente, esto surge de forma espontánea. Ahora bien, ¿Qué pasa cuando se intentan crear derechos deliberadamente?

La creación deliberada de derechos

Cuando se comienzan a estipular “derechos”, se corre el riesgo de que los mismos no sean una formalización del respeto a la libre acción del human —no respondiendo a su naturaleza—, sino una en la que se deben respetar los gustos y caprichos subjetivos de cierto grupo que, para satisfacerlos —y ser cumplidos así la ley o sus derechos—, es necesario atentar contra la libre acción de terceros y, por tanto, contra la misma naturaleza del human. Ergo, se pervierte así el concepto de “derecho”, pues ya no cumple el fin por el que surgió y ha cobrado valor y sentido en la sociedad. En este tipo de supuestos “derechos” entran un sinfín de enunciados: “derecho a una vivienda digna (…) derecho a un salario digno (…) derecho a la educación (…) derecho a la identidad de género (…) entre otros”; todo “derecho” que para cumplirse implique arremeter contra la libre acción de otros no es un derecho en su concepto puro y original; de los mencionados, no constituye un derecho de cada persona que le sea regalado una vivienda por el mero hecho de existir; no es un derecho de las personas recibir un salario “digno” en concreto —lo que sea que signifique eso— por el mero hecho de trabajar, no respetando la libre contratación; no constituye un derecho regalar educación a otros; no constituye un derecho a la identidad de género cuando su cumplimiento implica obligar a otros a percibirlo como sea que se autoperciba.

No conforme con esto, cuando deliberadamente se comienza a enmarcar a la sociedad en ciertos estatutos, puesto que estos no responden al proceso espontaneo, sino a la cosmovisión de quien impone el estatuto, la misma termina pervirtiéndose y todo derecho pierde su función de ser, incluyendo los que si son realmente “derechos”. Del mismo modo en como cuando se inyecta moneda en la sociedad y ésta inexorablemente se devalúa, cuando comienzan a emitirse derechos éstos se desvirtúan. Es fácil de entender, si para cumplirse unos “derechos” deben ser atacados otros, ¿Qué sentido tiene respetar todo derecho entonces? De allí que Jesús Huerta de Soto sostenga correctamente que las hiperregulaciones, que no es más que una hipertrofia del Estado, hacen volver al human a sus más atávicos deseos, es decir, la sociedad comienza a involucionar en el plano moral. A mayor cantidad de moneda, menos su valor; a mayor cantidad de derechos deliberados, menos sus valores. Si bien, a diferencia de la moneda, donde los actores sociales puede acudir a resguardarse en otras monedas de calidad, con la “inflación de derechos” no pasa lo mismo, pues llega un punto en el que se pervierte el concepto como un todo y se hace difícil apelar a “derechos reales”, que si bien pueden estar, no regulan del todo la acción del human[4].

Los únicos beneficiados de la inflación de derechos

En adición, del mismo modo en como con la inflación monetaria, los únicos beneficiados de la inflación de derechos son la clase política y sus allegados, en detrimento de la sociedad. Por presentar los escenarios para vislumbrar mejor el asunto, vea lo siguiente: (i) el político tiene el monopolio de la legislación, por lo que puede estipular “leyes” y “derechos” cuando guste; (ii) el político ve que puede obtener ciertos beneficios en cuando a rating —sobre todo si se acercan las elecciones— si satisface el capricho de ciertos grupo de personas; (iii) el político estipula un nuevo derecho, por lo que crea un privilegio para el grupo de personas a quién beneficia, a cambio de ciertas acciones o favores —como votar por él, o incluso hasta monetario—; (iv) el político se da cuenta que puede sacar un beneficio adicional si comienza a estipular leyes por doquier, con la excusa de garantizar “los derechos” de todos; (v) la hiperregulación limita la acción de todos los miembros de la sociedad, por lo que comienzan a romper leyes por considerar que así alcanzar más rápido sus objetivos; (vi) varios miembros de la sociedad —por no decir muchos o todos— comienzan a ver como beneficioso acercarse cada vez más a las funciones públicas para ser ellos quienes se beneficien del sistema. En suma, es más dinero o beneficio para los miembros del Estado y sus amigos y menos control real, espontaneo, en la sociedad, por lo que poco a poco pasa a convertirse en tribu de salvajes amorales. No es de extrañar que sea la creación deliberada de leyes lo que sumerge a una sociedad en el cáncer de la corrupción.

Conclusión

El concepto de derecho responde a la naturaleza del human, y como tal, todo verdadero derecho se encuentra enmarcado y/o delimitado al respeto de la condición existencial del mismo, pues todo derecho constituye la condición necesaria para el desarrollo del individuo en una sociedad. Cuando surgen “derechos” que no representan universalmente el respeto a la acción de todos, entonces no se puede hablar de “derechos” sino de “privilegios” que benefician a unos a costa de otros. No obstante, de seguir creándose deliberadamente derechos, sin reparar en la fuente de todo verdadero derecho, en la medida en que comienzan a inflarse el concepto comienza a desinflarse su buena influencia en todos los actores sociales, sumergiendo a la sociedad en un espiral descendente rumbo a la descivilización, a la decadencia absoluta.

Por ello, la próxima vez que escuches a alguien hablar y/o solicitar un “derecho”, te invito a preguntarte: ¿La creación e implementación de este derecho constituye un respeto a la acción de todos los individuos por igual, o para hacerse valer tienen que ser coactados algunos, en beneficio de otros?


[1] Ayn Rand. (2006). La virtud del egoísmo. Editorial Grito Sagrado. Buenos Aires, Argentina. Pág. 133. La interpolación es mía y llega para corregir un error que, a mi juicio, comete Rand, pues en lugar de “ética” dice “moral”, pero si entiendo la primera como el conjunto de valores que rige al individuo —como de hecho es el mensaje que ella misma está transmitiendo en el texto— y la moral como esa que surge de cara al colectivo, es una contradicción decir “código moral de un hombre”. De hecho, más adelante dice que “todo sistema político está basado en algún código de ética”, pero nuevamente es un error —a efectos de lenguaje—, pues el termino correcto allí, o la traducción correcta, sería “moral”. La ética es de cara al individuo, donde no hay política; la moral es de cara al colectivo, a la sociedad, donde si hay política.

[2] Esta es una concepción iusnaturalista de los derechos del human. Tengo que decir que no comparto dicho pensamiento, pues si comprendemos que el derecho se encuentra en el plano de lo moral, es decir, en el plano de las relaciones interpersonales, no puede existir tal cosa como unos “derechos intrínsecos en el human”, sino que surgen, o cobran valor y sentido, solo en la medida en que se relacionen los humans. Una cosa es que tales derechos se encuentren inscritos en la naturaleza del human —iusnaturalismo— y otra muy distinta es que respondan a su naturaleza —o como yo diría, recordando a Aristóteles, es un “por naturaleza” y no “la naturaleza per sé”—. En este sentido, concuerdo completamente con Rand cuando dice que “un derecho es un principio moral que define y confirma la libertad de acción de un hombre en un contexto social” y que “la fuente de los derechos es la naturaleza del hombre” (ver ibídem., págs. 135, 136), pues no se aleja de lo que describí en esta nota.

[3] Ibídem., pág. 137.

[4] Ayn Rand intenta hace una comparación similar cuando habla sobre el tema en ibídem., pág. 138. No obstante, tengo que aclarar dos cosas: (i) la idea de unir el concepto de inflación y derecho surge en mi cabeza por allá en el año 2019 cuando leí “Socialismo, Calculo económico y Función empresarial” de Jesús Huerta de Soto; semanas después leí a Rand y me dije que ya no era necesario hablar del tema, pues ya lo había hecho ella. Pero, (ii) luego caí en cuenta que, por un lado, Rand mal describe el concepto de inflación al decir que “el dinero malo desaloja el bueno” y luego lo une con “estos derechos impresos niegan los derechos auténticos”, si bien concuerdo con la premisa final en lo que respecta a los derechos, esto no se sigue de la premisa anterior sobre la inflación en la medida en que la misma solo desaloja el dinero inflado, es decir, el malo, y no el bueno —a diferencia de la inflación de derechos, que sí desecha los buenos—; por el otro lado, ella no describe el proceso, solo lo suelta como una mera metáfora. No conforme con esto, no comparto del todo las demás premisas del Rand con respecto al tema, sino estrictamente, y por completo, las que aquí he citado, por alinearse a los preceptos del Creativismo Filosófico —unas diferencias más en cuestión de modos de alcanzar un fin, aunque no por ello poco sustancioso—.

En la mira: Maduro y su exportación de delincuentes a EE. UU.

Por Ricardo Guanipa d’ Erizans.

El narcotraficante fugitivo de Nicolás Maduro —la DEA ofrece 15 millones de dólares por su captura— sigue exportando criminales a los Estados Unidos, aprovechándose del gobierno socialista e incompetente de Joe Biden, quien mantiene abierta las fronteras para que esos delincuentes ingresen al país con el objetivo de generar caos.

Cómo es lógico, es injusto decir que todos los venezolanos que ingresan a Norteamérica después de cruzar el Darién son criminales, pero desafortunadamente un número importantes de estos inmigrantes si los son.

La ciudad de Nueva York es un caos, gracias en gran parte a la llegada de jóvenes venezolanos que han creado una anarquía desde las playas hasta el centro de Manhattan, particularmente con el uso de pequeñas motos llamadas scooter —ya que no se requiere licencia para conducir una ellas—. Tristemente, estos inmigrantes piensan que están en la redoma de Petare y paran sus vehículos obstruyendo las aceras y calles ilegalmente, produciendo que agentes de orden público procedan a la incautación de las mismas por infringir la ley.

Estos malandros han sido perfectamente entrenados para enfrentar a la policía, lo que primero que hacen es encender las grabadoras de video de sus celulares al mismo tiempo insultan con vulgaridades a los agentes escudándose en sus derechos civiles pero que en oportunidades no sirven de nada ya que igualmente son arrestados por alteración de orden público. 

La tasa de homicidios, asaltos, robos, y violencia se han desatado en Nueva York tras la llegada de los caminantes del Darién que han hecho colapsar la gran manzana.

Un escenario parecido hemos visto en el estado de California con la llegada de los salvajes del Darién, que están rompiendo los cristales de los autos en distintos estacionamientos para robar todo lo que se encuentren dentro de los carros.

Ante esta situación, que se encuentra totalmente fuera de control bajo la mirada cómplice de Joe Biden, los ciudadanos han tomado la iniciativa de dejar las puertas o ventanas de los vehículos abiertas para que los malhechores se percaten que no hay artículos de valor dentro del auto para evitar que el cristal sea roto.

Hace un año el portal www.voz.us publicó que “El régimen de Maduro estaba vaciando las cárceles de Venezuela para enviar criminales a la frontera con Estados Unidos. Reseñaron que un informe del Departamento de Seguridad Nacional recibido por la Patrulla Fronteriza», indica que se «instruye a los agentes a buscar a los reclusos venezolanos liberados de prisión para ingresar a los Estados Unidos.»

En el mismo artículo se destaca que “Al menos dos miembros de la banda criminal venezolana Tren de Aragua han cruzado la frontera y se han asentado en Orlando, Florida. Según informa El American, que cita una fuente anónima, al menos dos miembros de la organización viajaron por tierra desde Colombia hasta la frontera norte de México y lograron ingresar a Estados Unidos luego de cambiar su identidad”, pero un mes antes —en agosto de 2022— “el director del FBI, Christopher Wray, alertó sobre la posibilidad de que las organizaciones terroristas aprovechasen la política de fronteras abiertas del presidente Biden para entrar en el país. El Tren de Aragua no es una organización terrorista, pero sí una poderosa organización criminal con más de 5.000 miembros” revela el portal.

El trabajo periodístico de Voz US reseña que “La fuente, que dio los nombres y enseñó fotos a El American de los delincuentes en territorio americano, aseguró que los miembros de esa organización criminal residen actualmente en Orlando, Florida, y uno de ellos incluso logró adquirir un vehículo con identificación falsa. Los criminales no vivían en Venezuela desde hacía un par de años, sino en Bogotá, ciudad desde la que operaban su organización. Ganaron mucho dinero y tratando de escapar de la guerra de pandillas, cambiaron su identidad sobornando a funcionarios venezolanos para obtener pasaportes con otros nombres», destaca.

Realmente gracias a Maduro y su exportación de criminales el gentilicio venezolano esta recibiendo un duro golpe en imagen poniendo en entredicho la honestidad del pueblo de Venezuela que inmigraron a Estados Unidos en busca de una oportunidad, aunque haciendo honor a la verdad la gran mayoría de los venezolanos que hacemos vida en Norteamérica somos personas de bien y por lo general engrandecemos nuestros valores y principios heredados de nuestros padres y educadores para dar nuestro aporte de agradecimiento al pueblo estadounidense.

Redes del autor: Twitter @ricardoguanipa / Instagram @guanipar / Email: [email protected]

¿Por qué el fanatismo político nos lleva a la decadencia?

Por Valentina Gómez, economista y coordinadora local de EsLibertad Venezuela.

El fanatismo político es un fenómeno peligroso que puede generar divisiones, conflictos y un deterioro en la calidad del debate democrático.

En primer lugar, el fanatismo político impide el diálogo constructivo y la búsqueda de consensos, ya que quienes lo padecen tienden a cerrarse a ideas y opiniones diferentes a las suyas. Esto limita la diversidad de perspectivas y obstaculiza la posibilidad de encontrar soluciones efectivas a los problemas sociales, políticos y económicos. Además, el fanatismo político fomenta la polarización y el enfrentamiento entre grupos y personas con diferentes ideologías. Lo cual es un logro para el político idealizado. Fabricar a un fanático es conseguir un pensamiento uniforme que conocemos como pensamiento doctrinario.

Esto puede dar lugar a tensiones sociales, discriminación e incluso violencia. La falta de tolerancia y respeto hacia quienes piensan distinto contribuye a la creación de sociedades divididas y fragmentadas.

Otro aspecto negativo del fanatismo político es la pérdida de capacidad crítica y objetividad. Las personas fanáticas tienden a defender a sus líderes o partidos políticos ciegamente, sin cuestionar sus acciones o políticas. Esto compromete la capacidad de evaluar de manera imparcial y racional las decisiones y acciones de los líderes políticos.

Existe un caldo de cultivo que ayuda a que el fanatismo brote en las personas, según los estudios realizados en la Universidad Pontificia de Salamanca, algunos son:

a) Pobreza, exclusión o desposesión absolutas: Esta circunstancia alienta o una actitud de pasiva conformidad, resignación o asunción de lo irremediable e irreversible o una actitud de desesperada reivindicación de justicia e igualdad. Teresa Sanchéz dijo:

«Si nada hay que perder, y la vida está tan devaluada y degradada, es fácil arriesgar lo único que se tiene, el cuerpo, para denunciar la injusticia, llamar la atención del mundo o modificar el escenario en favor de una quimérica posibilidad de mejora. Perdida la esperanza, la libertad se evapora, fácil es entonces esclavizarse a cualquier promesa que contenga, aunque sea vagamente, una posibilidad de restaurar la ilusión» (2003)

b) Deterioro intelectual: Si no se ha desarrollado un pensamiento crítico con una amplitud y pluralidad de información la consecuencia probable será el empobrecimiento mental, la unilateralidad, seguir el pensamiento colectivo. Nos hacemos daño indirectamente cada vez que rechazamos el conocimiento y no accedemos a información variada, distintos líderes de opinión que nos ayude a cuestionarnos y encontrar lucidez.

c) Conflictos identitarios: Las personas necesitan ser parte de algo, sentirse parte de algo es casi tan importante como sentirse alguien. Es por esa razón que las personas buscan pertenecer a una familia, a un colectivo, a un grupo. Si bien nacer en un lugar puede ser algo fortuito pertenecer a un lugar es una conquista que tiene que ver con el afecto, el apego, la memoria, los vínculos establecidos desde la niñez. Lo vemos en pueblos que se fanatizan cuando sus ciudades son invadidas por otras identidades culturales y existe riesgo de cambio de nombre o de identidad nacional, regional o local.

Así como existe el caldo de cultivo existe el fabricante del fanático, se fabrica gracias a:

a) Manipulación: Toda persona contiene en su cerebro una parte donde se alojan los sueños, fantasías, impulsos, deseos. Esos deseos son manipulados por una persona que tenga habilidad comunicativa, lo suficientemente buena para influenciar a un grupo de personas, promoviendo una ideología extremista que en muchas ocasiones o es inalcanzable o no busca el bienestar común que prometen. En pocas palabras, utilizan la proyección que tienen las personas para manipularlas.

b) Alimentar las experiencias traumáticas: Los fanáticos tienen un sentimiento de injusticia por alguna experiencia que han vivido. El fabricante se aprovecha de estas experiencias, lo alimenta despertando sentimientos de resentimientos y deseos de venganza. Así comienza la separación de grupos.

c) Falta de educación: La falta de educación se le enlaza con falta de pensamiento crítico. Necesitas información, variedad de información y con ello una mentalidad abierta y una disposición al debate para tener un pensamiento crítico. El pensamiento crítico es lo que permite no seguir a la múltitud solo por inercia. Más importante aún, no tener una inquebrantable visión, ser flexible. El fabricante busca que la educación se deteriore destruyendo las instituciones y eliminado incentivos.

d) Desesperación: Algunas personas pueden buscar respuestas y soluciones simplistas. Debido a su inseguridad y desconfianza con las instituciones existentes, de esta forma apoyan sistemas extremistas como solución a sus miedos. Para fabricar a un fanático el fabricante nace de alguno de los extremos de las instituciones existentes y con su carisma y persuasión logra convencer a las personas de su solución, muchas veces (para no decir todas), “milagrosa” y por desesperación las personas siguen esa creencia que llevo a la solución milagrosa, sin cuestionarla.

En resumen, el fanatismo político es perjudicial para la sociedad, lleva a la decadencia social, política y económica. Promueve la intolerancia, el enfrentamiento y la falta de diálogo constructivo. Es fundamental promover un pensamiento crítico y una actitud abierta hacia las ideas y opiniones diferentes, para poder construir sociedades que participen y se preocupen por soluciones reales y no milagrosas, que también puedan identificar a un fabricante de fanáticos y no permitir que la visión sea nublada.

¿Qué opinas?[*]


[*] Este artículo fue publicado también en el Blog de la autora, en médium. Puede acceder presionando aquí.

La educación pública: un crimen de lesa humanidad

Por Roymer Rivas, coordinador local de EsLibertad Venezuela y teórico del Creativismo Filosófico.

Hablar de educación es hablar de un tema que compete a cada uno de los actores que conforman la sociedad, pues repercute en el modo, o la forma, y marca el camino que transita la sociedad en la que se desenvuelven. Pocas cosas tienen una incidencia tan directa en el inconsciente y consciente «colectivo» como la educación. Pero ¿Cómo debe ser la educación? ¿Pública o Privada? ¿Por qué, como indica el título, la educación pública es un crimen de lesa humanidad? Para responder estas preguntas primero hay que saber qué es “educación”.

La palabra educación proviene del latín “educatio”, que hace alusión a crianza, entrenamiento, que a su vez se deriva del verbo “educare”[1], que se refiere a orientar, nutrir, guiar, criar, educar, revelar, sacar al exterior; por lo que, en palabras sencillas, el termino hace referencia a la acción y efecto de desarrollar las capacidades mentales —el intelecto— del individuo y, a la par, incitar la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades con el fin de comprender mejor el mundo que nos rodea para adaptarnos a él.

Entendiendo esto, a priori se deduce que el ser humano es educado de manera continua desde el momento cero de su existencia hasta que deja de existir. La educación no se limita a la academización formal que recibe una persona, puesto que el hombre se desenvuelve y convive en un mundo que le imparte conocimiento; esa convivencia con la naturaleza, sociedad y, por extensión, la cultura, educa al hombre por el mero hecho de existir, de estar allí. Esto es una educación espontanea que va, por decirlo de alguna manera, refinando/mejorando al hombre a medida que avanza el tiempo.

Por otro lado, esa “academización formal” tiene la característica de ser deliberativa y esta misma intencionalidad hace que sea un tipo de educación sistemática que está relacionada con el contexto en donde se desenvuelve el individuo, es decir, las condiciones histórico-sociales de cada grupo; de manera que la forma y el contenido impartido están coordinadas, o regidas, por la sociedad que la practique. Es un fenómeno que se da en sociedad —interacciones entre individuos—; y, en la medida en que cada sociedad tiene una forma de interpretar al hombre y al mundo que le rodea, el concepto de educación cambia de un lugar a otro.

Mientras que la primera se obtiene gracias a nuestra capacidad de razonar, que se pule con el tiempo, y la comunicación constante que tenemos con el entorno, la segunda —la academización formal— esta representadas por las iglesias, las instituciones educativas —tanto públicas como de administración privadas— y la familia, pues las mismas promueven, o así lo intentan, los valores de esa sociedad, la cultura.  Ambos tipos de educación son necesarios para que los actores sociales puedan adaptarse al mundo y a la sociedad en donde hacen vida.

En todo este proceso, el hombre “aprende y forma ideas sobre otra gente, sus deseos y acciones para lograrlos, el mundo y las leyes naturales que lo gobiernan y sus propios fines y cómo alcanzarlos. Formula ideas sobre la naturaleza del hombre y cuáles deben ser sus propios fines y los de otros a la vista de esta naturaleza”[2]. Ahora bien, el mundo moderno ha dado más importancia a la academización, esa educación sistemática, y poco se ha aportado en “la importancia que tiene la educación que se da por el hecho de relacionarse con los demás y con el medio de manera espontánea”[3].

En este marco, en donde se prioriza la educación formal, se observa como el mismo se enmarca en lo que conocemos como “educación pública”[4]; y es así en todo campo, tanto en lo que se conoce como “privado” como lo “publico”. La educación “privada” del presente no es tan privada como se piensa, por lo menos en Venezuela, eso es una colosal mentira en la medida en que las instituciones educativas supuestamente privadas se rigen por lo que dicta el Ministerio de Educación del país.

Si una institución quiere brindar el servicio de la educación, tiene que cumplir ciertos requisitos que les exige este ministerio, entre los que se encuentra el vasto material que tienen que brindar obligatoriamente en las materias impartidas para las distintas ramas que oferten a los estudiantes. Este panorama lleva a preguntarse ¿Siempre fue así? ¿El Estado siempre brindo educación directa o indirectamente a la sociedad?

La respuesta es un tajante no, no siempre fue así. Cuando menos, en la antigua Grecia, específicamente Atenas, los niños eran encomendados a algún maestro que lo guiara hasta los 18 años —lo que implica una enseñanza directa y personalizada, maestro-discípulo—, “si algún maestro era reconocido, los jóvenes se acercaban a él para adquirir su sabiduría; si alguien quería ser músico, iba con un maestro para que le enseñara música; si quería ser poeta, orador, filosofo, artesano, o cualquier otra profesión, iba con el maestro correspondiente”[5]; esto denota que la libertad de enseñanza era un principio que regía a la sociedad de aquel entonces, además que se respetaba la obligación de los padres a educar a sus hijos.

El individuo tenía la libertad de decidir en qué rama especializarse y de valerse de todos los medios a su alcance, por ensayo y error, para alcanzar esa profesionalización. Los resultados de este sistema ya lo conocemos, Atenas es la cuna de la civilización actual, entre otras cosas, brindó aportes en la ciencia y la filosofía.

En contraste a hoy día en donde es el Estado el que decide qué y, si no es el qué en todos los casos, sí el cómo se imparte el conocimiento en las academias del país. Este sistema educativo ataca directamente la naturaleza del human, por ello es un crimen de lesa humanidad; es así en la medida en que se limita la capacidad de elección de los individuos y, en adición, se mata el pensamiento crítico y la creatividad de los actores que caen víctima de este sistema, convirtiéndolos en esclavos intelectuales, sino materiales, de aquel que tiene la potestad de elegir qué y/o cómo se imparte el conocimiento; lo que, en un periodo indeterminado de tiempo, probablemente haga a las personas infelices y, en caso de no ser así, limite a los mismos de un sentido de satisfacción mayor por cortar caminos hacia ese fin —a pesar de que muchas veces el actor no se dé cuenta de ello—. Si el conocimiento es poder para quien lo posee, el no conocimiento es poder doble para quien gobierna sobre el que no lo posee.

Un sinfín de problemas parten de este sistema que no se pueden desarrollar en el presente escrito por la extensión que amerita el mismo, pero que, a grandes rasgos, pueden resumirse en “inflación de certificados” que supuestamente avalan inteligencia, una inteligencia medida según parámetros impuestos desde arriba, conformidad individual, lo que lleva a conformidad social[6], desinterés y/o desanimo, entre otras cosas[7].

Ese atentado contra la naturaleza del human de dejar que sea el mismo mercado, la interacción entre seres humanos, quien oferte y satisfaga las demandas de los “estudiantes” —que somos todos— y los ayude a desarrollar las habilidades, capacidades, en distintas ramas, para que éstos puedan adaptarse mejor a su entorno y puedan aprovechar mejor los medios para la consecución de sus fines, no ha hecho más que limitar al individuo, a la sociedad. Es necesario que el sistema educativo cambie y de paso al mercado, a esa espontaneidad social, en sentido pleno, para que éste sea quien estipule las ofertas académicas; solo de esta manera será posible empoderar a la sociedad y hacer frente a todas las vicisitudes que se puedan presentar en el entorno social.[*]


[1] Este también se deriva de “educere”, que significa guiar, exportar, extraer, y también está compuesto por el prefijo “ex”, que indica externalizar, y “ducĕre”, que se refiere a la acción de conducir; a la vez que está relacionado con “producĕre” —producir— y “seducĕre” —seducir—.

[2] Rothbard, Murray. (2019). Ciencia y educación: ¿Estado o mercado? Edición en Español. Publicado por Centro Mises. Sección “Educación: Libre y obligatoria”, subtema “La educación del individuo”, párr. 4.

[3] Campos, Yolanda. (1998). Hacia un concepto de educación y pedagogía en el marco de la tecnología educativa. Pág. 2, párr. 6. Esta publicación puede consultarse presionando aquí.

[4] Entiéndase “educación pública” como el sistema educativo que se gestiona desde el Estado, por lo que se sostiene con impuestos.

[5] Rivas, Roymer. 2022. Por una educación con sentido. Artículo publicado en ContraPoder News. Puede acceder al mismo presionando aquí.

[6] Las personas ya no siguen alimentando esa curiosidad de querer descubrir, aprehender, crear nuevas cosas.

[7] Todo esto sin contar que el sistema se presta para adoctrinar a los participantes del mismo para adaptar su pensamiento, comportamiento, a la cosmovisión de quienes rigen el sistema. El poder político entendió que es más fácil gobernar a una sociedad a través de la educación, limitando/controlando el conocimiento que reciben; todo adaptado a sus perversos propósitos.

[*] Este corto ensayo fue publicado primero en el blog de Students For Liberty, el 15 de diciembre de 2021. Puede acceder presionando aquí.