Caracas. – La cifra de víctimas mortales por los terremotos en Venezuela ascendió este jueves a 4.930 personas, lo que representa un incremento de 101 decesos en comparación con el reporte anterior, según lo reveló el ilegítimo presidente del parlamento chavista, Jorge Rodríguez.
En el nuevo balance que ofreció, detalló que la cantidad de heridos y personas sin viviendas se mantiene en 16.740 y 17.907, respectivamente.
También, Rodríguez indicó que las autoridades han atendido a 128.324 familias, mientras que hay 21.210 personas en 107 campamentos transitorios.En el ámbito de la infraestructura y daños materiales, el informe reporta un total de 856 edificios afectados y 190 edificaciones colapsadas. Esta situación ha dejado a 17.907 personas sin vivienda.
En otras cifras, reveló que 35.781 pacientes han sido atendidos por los servicios de salud y de emergencia médica, mientras que la distribución de insumos básicos ascendió a 10.063 toneladas de alimentos y 26.738.575 litros de agua.
En el país hay un total de 30.989 efectivos han sido desplegados en las zonas afectadas, respaldados por la valiosa labor de 31.745 voluntarios civiles. Asimismo, la solidaridad internacional se ha hecho presente con la incorporación de 2.278 rescatistas extranjeros que apoyan las tareas de búsqueda y salvamento.
Caracas. – Un episodio igual de penoso como el vivido por Nicolás Maduro Guerra sufrió el ilegítimo diputado chavista Jorge Arreaza, cuando este pasado miércoles fue increpado por familiares de víctimas y desaparecidos del terremoto en el estado Vargas.
Las personas le denunciaron que aún no han podido rescatar a sus seres queridos, y aseguran que las autoridades les impiden realizar labores de búsqueda por el riesgo de colapso de las estructuras.
Sin embargo, fue el reclamo contundente de una madre hacia Arreaza lo que se difundió como pólvora encendida en las redes sociales.
«Mi hija cumplió años el sábado y yo no sé si ella está allí (bajo los escombros). ¿Tus hijos están completos, verdad? Gracias a Dios. Los míos no», cuestionó la progenitora.
«Me falta mi hija, yo lo entiendo, pero entiéndeme a mí… Tu familia está completa, la mía no, Jorge», insistió la mujer.La mujer reclamó al funcionario del narcorégimen interino la falta de apoyo de las autoridades, para recuperar los cuerpos de las personas que vivían en una de las torres del urbanismo Luisa Cáceres de Arismendi, en la urbanización Playa Grande.
Ante los reclamos, Arreaza, acompañado de un equipo de trabajo, carente de argumentos ante las denuncias que le planteaban, solo atinó a proponer a los presentes, tímidamente, llegar a un consenso para reducir los riesgos a las personas que continúan buscando a sus familiares entre los escombros.
Dos sismos consecutivos de magnitudes 7,2 y 7,5 en la escala de Richter sacudieron al país suramericano la noche del miércoles 24 de junio.Las regiones más afectadas por los dos potentes movimientos telúricos son: Vargas, Caracas, Miranda, Aragua, Falcón y Carabobo.Sin embargo, Vargas es la región más devastada por los terremotos, y es considerada la ‘zona cero’. Parroquias específicas como Caraballeda, Catia La Mar y Macuto sufrieron daños masivos.
Escuchen a esta madre como le dice al chavista Jorge Arreaza: “Tu hija está completa? la mia no” pic.twitter.com/tlBCd8sqB7
Caracas. – Tras una intensa búsqueda en la zona afectada por el doblete sísmico del pasado 24 de junio, fueron localizados este jueves los cuerpos de los hermanos gemelos Matías y Mateo Peña. Los menores se encontraban en el lugar del siniestro junto a otros familiares, entre ellos su abuela, sus primos y su tío.
Fue el periodista Román Camacho quien confirmó el hallazgo de los cadáveres de los infantes, los cuales eran buscados incansablemente por su padre, Luis Peña.
La información de Camacho terminó por desmentir versiones previas, que indicaban que los niños habían sido rescatados y trasladados a centros de atención médica.
A pesar de este hallazgo, los equipos de emergencia continuaron las labores en la Torre G del complejo habitacional OPP 25.
De hecho, Camacho también puntualizó que «aún se necesita martillos eléctricos, planta eléctrica y equipos de oxicorte para sacar dos cuerpos de la familia que se encuentran en medio de los escombros de la OPP 25 torre G».
El caso de los gemelos Peña había cobrado notoriedad luego de que se informara que los hermanos habían sido rescatados y llevados a un centro asistencial, sin embargo, la información resultó ser errónea.
Caracas. – Luis Peña, padre de los gemelos Matías y Mateo, pide apoyo urgente desde la zona de Tanaguarena (parroquia Caraballeda-Vargas), OPP-25, para encontrar a sus hijos, quienes fueron rescatados sanos y salvo, pero quienes aún no llegan a manos de sus familiares.
Según su testimonio, recibió información de que sus hijos habrían sido rescatados con vida por el primer teniente Quijada, pero hasta ahora no cuenta con una confirmación oficial ni con apoyo de las autoridades para reencontrarse con ellos.
Luis permanece trabajando entre los escombros y solicita ayuda humanitaria para poder continuar la búsqueda y sostenerse en la zona. Su angustia no cesa, y días después de los terremotos en Venezuela, el padre de los gemelos de 3 años, continúa buscándolos sin descanso.
La información que maneja es que fueron rescatados con vida junto con su abuela de uno de los edificios de la OPP-25 que colapsaron el fatídico 24 de junio.
Este viernes volvió a difundir un video, en el cual solicita apoyo e información para encontrar a sus dos hijos, ya que guarda esperanzas de que están bien en algún campamento o centro asistencial.
Caracas. – Un nuevo movimiento telúrico que, aunque leve, generó alarmas entre la población caraqueña, se registró este viernes en horas de la mañana, el cual fue de magnitud 3.9, pero que se dejó sentir en diversas zonas de la región central del país.
De acuerdo con el reporte de Funvisis, el evento telúrico ocurrió exactamente a las 10:53 am, y tuvo epicentro a 10 km al noreste de Naiguatá (Vargas) y a 18 km al noroeste de Caracas. También, el organismo indicó que el sismo tuvo una profundidad de 5,5 kilómetros.
Provocó el desalojo espontáneo en edificios y torres comerciales, donde la ciudadanía revivió el temor por los terremotos registrados en Venezuela el pasado 24 de junio.
Videos y fotografías compartidas en redes sociales captan a grupos de personas aglomeradas a las afueras de edificaciones.
La torre del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT), ubicada en Plaza Venezuela, Caracas, fue desalojada de manera preventiva.
Igualmente, en el municipio Baruta, estado Miranda, vecinos y trabajadores desalojaron de forma inmediata sus viviendas y oficinas para resguardarse.
Caracas. – La cifra de muertos por los terremotos en Venezuela aumentó este jueves a 3.889, mientras que la de heridos se mantiene en 16.740, según el nuevo balance oficial, cuando se cumplen dos semanas de la tragedia.
Los potentes terremotos consecutivos de magnitud 7.2 y 7.5 del 24 de junio dejaron además 17,907 personas sin viviendas, según el informe difundido por el ilegítimo parlamentario chavista, Jorge Rodríguez, en su cuenta de Telegram.
El desastre impactó especialmente al estado costero Vargas, donde más de 800 edificios fueron afectados, de los cuales 190 sufrieron colapso total.
De acuerdo con el boletín la cifra de personas sin vivienda se mantiene en 17.907 y las rescatadas en 6.462. Además, indicó que han sido atendidas por las autoridades 86.794 familias desde el doble terremoto del pasado 24 de junio de magnitud 7,2 y 7,5, y 16.892 personas están en los 89 campamentos transitorios habilitados por el Estado venezolano.
Este jueves, la Embajada de Estados Unidos en Venezuela informó que más de 30.000 venezolanos han recibido artículos de primera necesidad del país norteamericano.
Los insumos, entregados por el subsecretario de Agricultura estadounidense, Luke Lindberg, y el funcionario del Departamento de Estado, Ryan Shrum, llegan a través de la organización Global Empowerment Mission.
Por otra parte, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) aseguró este jueves que la respuesta sanitaria tras los terremotos que azotaron a Venezuela entró en una nueva fase «crítica», al tiempo que advirtió que la emergencia «está lejos de haber terminado».
La OPS detalló que ha movilizado hasta el momento unos 9 millones de dólares de los 24 millones de dólares que necesita recaudar para la emergencia y alertó que «la respuesta está entrando ahora en una nueva fase igualmente crítica, centrada en la estabilización, la continuidad de la atención y la recuperación temprana».
Mariangel Sophia Carvajal, politólogo de la Universidad de los Andes (ULA) y Coordinadora Local Senior de EsLibertad Venezuela.
“(…) Los terremotos del 24J demostraron que el centralismo gubernamental no solo es ineficiente, sino peligroso. Pese a ello, en medio de las ruinas, (…) bastó la coordinación espontánea de millones de voluntades autónomas —fuera y dentro del país— para salvar vidas allí donde el Estado solo ofreció escombros..”
El terremoto doble del pasado 24 de junio sacudió a Venezuela: destruyó edificios, arrebató vidas y ocultó bajo los escombros a muchas personas que, a día de hoy, siguen desaparecidas, y es probable que muchas sean encontradas sin vida. Aunque es cierto que los milagros, después de cinco días, hasta el 29 de junio, siguen sucediendo, porque aún aparecen personas con vida, no es menos cierto que se pudieron haber salvado más vidas si el Estado venezolano hubiese permitido que las personas se prepararan para ello —quizá hasta incentivándolo él mismo—. Por esta razón, podemos afirmar que los sismos también sacudieron al régimen venezolano encabezado ahora por Delcy Rodríguez, a la infraestructura institucional y al chavismo en general; dos cosas quedaron demostradas: por un lado, el deterioro acumulado en 27 años de chavismo, por otro lado, el alto nivel de indiferencia hacia el sufrimiento de la sociedad venezolana.
Actualmente, según la ONU, asciende a 50.000 personas la cifra de desaparecidos a raíz del terremoto; además, un estudio preliminar publicado por la NASA indica que unos 59.000 edificios sufrieron daños estructurales (EFE, 2026). Ahora bien, hablando de heridos y de muertes confirmadas hasta el 01 de julio por Jorge Rodríguez, quien es presidente de la Asamblea Nacional chavista: hay 11.267 heridos y 2.295 muertos (página web de la AN, 2026). Sin embargo, organizaciones internacionales como las Naciones Unidas (Efecto Cocuyo, 2026) o la Organización Panamericana de la Salud (El Nacional, 2026), apuntan que las cifras son superiores y que ha habido un registro inadecuado de víctimas, siendo totalmente probable que el régimen venezolano altere datos. Asimismo, la OIM estima que los terremotos afectaron aproximadamente a 6,76 millones de personas (Efecto Cocuyo, 2026). Estas cifras son importantes para dimensionar lo que significó el terremoto en Venezuela, porque, a pesar de que los eventos sísmicos significan y pesan diferente para cada país, la diferencia radica especialmente en el nivel de preparación frente a desastres, insumos en hospitales y construcción segura antisísmica de los edificios.
Tras los destructivos sismos, muchos venezolanos salieron a ayudar a sus compatriotas con recursos escasos y conocimientos limitados. Sin embargo, el deseo de cooperar y la premura de ayudar a aquellos entre los escombros, superó a la coordinación macro necesaria -que no existió- para responder con efectividad, especialmente ante un Estado incapaz de actuar en favor de los necesitados.
Ahora bien, esta desconexión entre la voluntad civil y la parálisis institucional no es un fallo accidental, sino la consecuencia directa de la práctica de un modelo ideológico que hemos vivido los venezolanos desde hace mucho, a saber: el socialismo. En esta catástrofe, Venezuela ha demostrado, una vez más, que la promesa de un Estado protector que lo gestiona todo es, en realidad, una ilusión peligrosa que, en última instancia, también termina por socavar la capacidad de coordinación de la sociedad civil. Para desentrañar tal dinámica es útil analizar el marco conceptual de Hayek en torno a la planificación estatal —siempre en detrimento de la descentralización—.
En este sentido, Hayek plantea que la planificación dirigida por el Estado contiene dos principios, a saber: (1) que debe existir una igualdad absoluta y completa de todos los individuos; y (2) que la gente considere que esa igualdad sea deseable (citado por Borgucci, E., 2012). No obstante, es claro que esa igualdad es imposible de lograr, por tanto, “el discurso del planificador planteará entonces una lucha por una mayor igualdad. En consecuencia, el Estado planificador se debe hacer cargo en su totalidad de las personas a quienes les sirve. Es decir, el Estado planificador tiene ante sí un problema político central” (Hayek, citado por Borgucci, E., 2012, p.360).
¿Qué quiere decir lo anterior? Que el Estado, bajo la premisa planificadora y de la “igualdad”, terminará centralizando todo el poder en su afán y deseo de controlar lo que sucede en la economía del país, lo cual implica, también, darse vía libre a controlar precios, expropiar propiedades, controlar inclusive, en situaciones extremas, donaciones. No obstante, a pesar de todos los esfuerzos que pueda hacer el planificador central restringiendo y regulando todo —o eso intenta—, chocan con una realidad que ya Ludwig von Mises explicó a principios del siglo XX, esto es: sin precios libres, realizar cálculos económicos es sencillamente imposible, y, por tanto, que se asignen correctamente los recursos al tiempo oportuno. Todo ello responde al hecho de que, como también señala Hayek, “ningún planificador central podría poseer suficiente información para lograr la eficiencia (Trescott, P., 2021)”. Es decir, solo se centralizaría el poder, se intentaría imitar las reglas de decisión de una economía competitiva (Trescott, P., 2021) y se intervendría en la acción del mercado, pero igualmente no se lograría la eficiencia ni la prosperidad mantenida a largo plazo.
Ahora, ¿por qué Hayek relaciona la planificación económica por parte del Estado con el surgimiento del un Estado totalitario? Como bien resume Trescott, P. (2021): “Los esfuerzos por persuadir a la gente para que trabajara en pos de un conjunto común conducirían a la propaganda y a la represión del debate libre y la disidencia. (p.1)”.
Todo esto es precisamente lo que sucede en Venezuela desde hace algunos años. Todos hemos visto la represión a la libertad de expresión y la violación al derecho de la manifestación pacífica —consagrado en la Constitución venezolana en el artículo 68—. En general, se sabe que varios derechos humanos y derechos políticos han sido violados por el régimen venezolano. No obstante, el régimen no solo intentó por años centralizar el poder, la economía, la riqueza, etc., sino que, actualmente, también están cometiendo la insolencia de querer centralizar la ayuda, el rescate de personas que quedaron bajo los escombros de los edificios y la distribución bajo control militar. Se reportaron persecuciones a voluntarios que se inscribieron en plataformas digitales para colaborar como traductores con equipos de rescate internacionales. La presión fue tal que la página que concentraba dichos datos tuvo que cerrarse.
El doblete sísmico del 24 de junio ya ha comprobado que toda esta “planificación central” liderada por el Estado en los últimos 27 años de gobierno chavista no tuvo resultados eficientes ni efectivos, porque la mayoría de los edificios e infraestructuras pertenecientes a la “Gran Misión Vivienda Venezuela” -programa habitacional del chavismo lanzado en 2011 para construir viviendas en sectores populares- colapsaron, específicamente en los sectores Caraballeda y Catia La Mar, que se ubican en el litoral central del país, específicamente en La Guaira, Estado Vargas, que fueron de las zonas más afectadas y destruidas de la región central (Diario Las Américas, 2026). Es importante mencionar que, según el Diario Las Américas (2026): “Al menos dos de las cinco estructuras que forman parte del conjunto de la Misión Vivienda se derrumbaron (p.1)”.
El régimen venezolano comenzó con la planificación central y ha terminado desarrollando poderes dictatoriales con el tiempo. Esto es algo que se sabe desde hace años en el país. Pero los resultados de su dictadura y de su “trabajo”, si bien se han podido percibir anteriormente, por ejemplo, con la escasez de alimentos del año 2016, nunca habían sido tan palpables como esta vez con lo sucedido el pasado miércoles 24 de junio. La falta de un gobierno organizado y preocupado por su gente, fuerzas armadas indiferentes e incapaces de coordinar un rescate básico y los edificios mal construidos. Suma a esto ahora el hecho de que no dejen a la sociedad civil coordinarse y que la misma no esté preparada para responder adecuadamente a la crisis, porque no existen nociones básicas para ello, porque el Estado ha querido arrogarse absolutamente todo para ellos, porque “eran nuestros salvadores”.
El terremoto doble del 24J no ocasionó las ruinas de Venezuela, solo las hizo visibles. Lo acontecido el 24 de junio es la demostración empírica y el ejemplo del fracaso de la planificación centralizada que Friedrich Hayek denunció: un sistema diseñado, establecido y aferrado al poder, netamente enfocado en someter al ciudadano, pero totalmente inútil e indiferente para salvarlo.
En un sistema libre y descentralizado, la competencia y la responsabilidad legal obligan a cumplir normas de construcción que harían que los edificios fueran antisísmicos, es decir, pudieran resistir a sismos. La Gran Misión Vivienda Venezuela fue un proyecto que, en 2014, años después de sus inicios, según Transparencia Venezuela (citada por Diario Las Américas, 2026) alertó: “permaneció cubierto por la desidia y la corrupción (p.1)”. Los edificios colapsados y devastados son el resultado de la falta total de ingeniería de calidad, porque la lealtad partidista y los intereses propios prevalecieron sobre la preocupación por la vida de los ciudadanos que habitarían allí.
Adicionalmente, otra de las tesis de Hayek fue comprobada a través del “orden espontáneo” que sucedió al desastre natural del 24 de junio. Como ya mencioné, los valores del venezolano, la resiliencia y la empatía del mundo para con personas —en gran medida— desconocidas, se unieron por el mismo acontecimiento destructivo que sacudió al país —para aquellos venezolanos que vivieron el terremoto en alguno de los estados sacudidos— y por la solidaridad hacia quien lo perdió todo —para aquellas personas, venezolanas o no, dentro o fuera del país, que se solidarizaron difundiendo lo que había sucedido o donando recursos-; demostraron que el orden espontáneo significa, más allá del mercado o de la economía, humanidad.
Como explica Hayek (1966), el orden espontáneo se fundamenta en la reciprocidad y los beneficios mutuos. A diferencia de los sistemas verticales, su estructura “no se basa en una jerarquía única de fines y, por consiguiente, no asegura, en general, que lo más importante llegue antes que lo menos importante (p.185)”.
A este fenómeno el autor lo define como “Catalaxia”, un término derivado del griego ‘Katallattein’, que significa ‘admitir en la comunidad’ y ‘convertir de enemigo en amigo’” (p.184). Es el orden que emerge espotáneamente del intercambio libre, y lejos de exigir una escala de valores o fines centralizada y unitaria, no requiere planificación central ni jerarquía de fines: basta con que cada persona actúe desde su propio conocimiento, permite que los miembros de una sociedad libre tengan “una buena oportunidad de hacer un uso exitoso de sus conocimientos individuales para el logro de los propósitos individuales que efectivamente tengan.” (Hayek, F., 185)
Ahora bien, se sabe que este caso, tal y como lo describe Hayek, no es el caso de Venezuela, pero frente al evento extraordinario que sucedió, los venezolanos antepusieron la preocupación por la vida a la preocupación por ser perseguidos por las fuerzas armadas del país. Y es precisamente allí donde se relaciona lo citado anteriormente con el terremoto en Venezuela. Mi país fue testigo de una catalaxia en su estado más puro y urgente, por cuanto, ante la parálisis y la indolencia del centralismo gubernamental, los venezolanos se movilizaron de forma autónoma para ayudar a sus semejantes. Cada individuo activó su conocimiento local: unos mapeando zonas de desastre en redes sociales, otros difundiendo listas de desaparecidos, otros viajando de otros estados del país para ayudar, y muchos arriesgando su vida en los escombros. El propósito individual de algunos era encontrar a su familia; el de otros, el impulso voluntario de salvar a un extraño; y el de unos últimos, el sentimiento de deber moral de ayudar donando a aquel que lo había perdido todo. Y lo único que limitó esta respuesta ciudadana fue el mismo Estado —en el pasado y ahora—. Con todo, sin un plan central, la libre convergencia de estos fines particulares dio forma a un orden espontáneo de rescate que ha logrado que todo el mundo mire a Venezuela, mire a los damnificados y tenga un nuevo propósito individual: ayudar.
Los terremotos del 24J demostraron que el centralismo gubernamental no solo es ineficiente, sino peligroso. Pese a ello, en medio de las ruinas, la ausencia de autoridades en las primeras horas y la indiferencia estatal, quedó en evidencia la mayor lección hayekiana de nuestra historia reciente: Mi país fue testigo de una catalaxia en su estado más puro y urgente. Bastó la coordinación espontánea de millones de voluntades autónomas —fuera y dentro del país— para salvar vidas allí donde el Estado solo ofreció escombros.
BBC News Mundo. (2026). Así te lo contamos: asciende a más 1.900 el número de muertos tras los terremotos en Venezuela mientras disminuye la esperanza de hallar sobreviviente. En: https://www.bbc.com/mundo/live/czxq45p430lt
Borgucci, E. (2012). La descentralización en el discurso (neo)liberal entre 1940 y 1980. Espacio Abierto, vol. 21, núm. 2. Universidad del Zulia. Maracaibo, Venezuela. En: https://www.redalyc.org/pdf/122/12222378007.pdf
Issing, O. (1999). Hayek – Competencia monetaria y Unión Monetaria Europea. Discurso del profesor Otmar Issing, Conferencia Anual en Memoria de Hayek, organizada por el Instituto de Asuntos Económicos. En: https://www.ecb.europa.eu/press/key/date/1999/html/sp990527.en.html
Caracas. – Un rostro que ha captado la atención en los medios y plataformas digitales, es el de Fabiana Blanco, una niña venezolana de 12 años, quien fue rescatada con vida tras quedar atrapada bajo los escombros de un edificio colapsado en el estado Vargas, tras los fuertes terremotos registrados en Venezuela el pasado 24 de junio.
El momento de su rescate se convirtió en uno de los episodios más conmovedores de la emergencia, no solo por su sobrevivencia, sino por la forma en que logró mantenerse con vida mientras permanecía encerrada entre los restos de la estructura.
Su salvamento es considerado uno de los milagros más esperanzadores, en medio de una catástrofe que ha dejado miles de víctimas y una profunda devastación.
Su actitud ha conmovido a personas dentro y fuera de Venezuela. A pesar del dolor, la pérdida y la destrucción que la rodean, la niña ha demostrado una fortaleza, dulzura y entereza que han sido destacadas por rescatistas, médicos y usuarios en redes sociales.
Fabiana estuvo atrapada durante varias horas, y su ubicación fue clave para que los equipos de rescate pudieran iniciar un operativo que se extendió por cerca de diez horas hasta lograr liberarla.
Durante el proceso, los rescatistas mantuvieron contacto con la menor a través de un pequeño espacio entre los escombros, con el objetivo de transmitirle calma mientras avanzaban cuidadosamente en las labores de extracción.
Incluso se difundieron imágenes y un video grabado por la propia niña mientras permanecía atrapada, material que se convirtió en pieza clave para el operativo y que posteriormente ayudó a su rescate.
Su ubicación fue clave para que los equipos de rescate pudieran iniciar un operativo que se extendió por cerca de diez horas hasta lograr liberarla.
Pero, fue su imagen, y su sonrisa -tras los escombros de dónde fue extraída- lo que impactó y gustó en medios y redes sociales.
Fabiana contó lo sorprendida que está por el impacto de su fotografía en las redes sociales, donde su historia se ha convertido en un verdadero símbolo de fe.
Con una madurez admirable, la pequeña aprovechó el espacio brindado por el periodista Luis Olavarrieta, para enviar un emotivo mensaje de agradecimiento a Dios, a su mamá y a los rescatistas que arriesgaron sus vidas por salvarla.
Caracas. – El Departamento de Guerra de Estados Unidos asegura haber desplegado, cerca de 2000 efectivos militares, incluyendo fuerzas especiales, en la zona del estado Vargas y sus alrededores, tras los devastadores terremotos que golpearon a Venezuela.
Las tropas operan por tierra, mar y aire para entregar asistencia humanitaria, proveer apoyo logístico y acelerar el rescate de víctimas.
«En este momento, el Departamento de Guerra cuenta con aproximadamente 2000 efectivos desplegados en tierra, mar y aire alrededor de Venezuela», detalló en una conferencia de prensa el general Francis Donovan, jefe del Comando Sur de Estados Unidos.
De acuerdo con el alto oficial estadounidense, los efectivos «trabajan arduamente a diario para colaborar en las labores de búsqueda y rescate, en las operaciones de recuperación y en el suministro de provisiones».
Sostuvo que la nación norteamericana desplegó en territorio venezolano aeronaves, vehículos terrestres y buques navales para apoyar los rescatistas venezolanos e internacionales en su labor.
“Continuaremos haciéndolo hasta que el trabajo esté terminado. Y cuando hayamos terminado, abandonaremos Venezuela”, mencionó.
También, en la rueda de prensa que ofreció aseveró: «Hay más vidas que podemos salvar. Y hay más suministros de ayuda que podemos distribuir».
En redes sociales han mostrado imágenes de efectivos estadounidenses conduciendo vehículos de las FANB chavistas, así como de operadores de las fuerzas especiales enfocados en diversas tareas dentro de la zona de riesgo.
Caracas. – Como Hernán Alberto Gil Flores, de 44 años, fue identificado un ciudadano rescatado con vida, durante la madrugada de este jueves, luego que permaneciera más de 90 horas atrapado en una caseta de seguridad en un edificio de Playa Grande (Vargas), la cual colapsó por el devastador sismo.
Su rescate se produjo tras un dramático operativo desplegado desde el lunes, por equipos de varios países, cuyos operadores lo sacaron de los escombros entre abrazos y aplausos.
Había quedado atrapado en la garita de vigilancia del edificio donde trabajaba, después de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del pasado 24 de junio.
Las labores de salvamento comenzaron formalmente a las 10:00 am del lunes y, desde entonces, el grupo de unos 100 rescatistas, entre ellos chilenos, estadounidenses, portugueses, costarricenses y salvadoreños, estuvo en constante comunicación con él, hidratándolo y pasándole medicación.
Pasaron cinco días hasta que los rescatistas lo localizaron con vida y tres más hasta que pudieron extraerlo sano y salvo.Su esposa dijo que esto es «un milagro».
El avance hacia su localización fue milimétrico. Equipos internacionales de búsqueda y rescate (USAR) trabajaron sin interrupción para evitar que cualquier movimiento provocara un nuevo colapso. El objetivo no era solo llegar a él, sino mantener estable la estructura mientras se abría paso entre los escombros.
La madrugada de este jueves, las imágenes difundidas por Bomberos de Chile mostraron a Hernán consciente dentro del reducido conducto abierto hacia su ubicación. “Hernán, necesito que mires a la cámara”, le pidieron los rescatistas. Durante unos segundos, el silencio dominó la escena hasta que el hombre levantó la cabeza y respondió. Era la confirmación de que seguía con vida.
A partir de ese momento, el operativo se concentró en sostener la ventana de supervivencia.Su caso se convirtió en uno de los últimos grandes operativos de rescate activos dentro de la respuesta internacional al terremoto en Venezuela.
Más de 3.000 rescatistas de 29 países participaron en las tareas de búsqueda, en una fase crítica en la que la probabilidad de encontrar sobrevivientes disminuye con cada día que pasa.
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