El presidente del Banco Central de Perú en Argentina para explicando las reformas de Fujimori: “Si yo hiciera lo que hace el BCRA, iría preso”

De Derecha Diario

Las reformas del expresidente garantizaron la independencia del Banco Central por vía constitucional. Se prohibió la asistencia monetaria al Gobierno nacional, se prohibió el cepo cambiario, y la inflación se estabilizó en la década del 90 a partir de un cambio de régimen creíble.

El economista Julio Velarde Flores, que ocupa la dirección del Banco Central de Perú de forma ininterrumpida desde el año 2006, viajó al Coloquio de IDEA en Mar del Plata para explicar el éxito del modelo económico heredado de la presidencia de Alberto Fujimori. Bajo la administración de la derecha, Perú logró sentar las bases para un proceso de crecimiento sostenido y sin inflación por primera vez en su historia.

Flores explicó que el pilar de la estabilidad macroeconómica del Perú son las reformas emprendidas en el país en la década de 1990, y en particular la del Banco Central a partir de 1992. El presidente Fujimori reformuló la carga orgánica de la autoridad monetaria prohibiendo expresamente el financiamiento al Tesoro de forma directa, y se estableció un tope de sólo el 5% de la base monetaria para la compra de títulos públicos en el mercado secundario (lo que se conoce como flexibilización cuantitativa).

Por otra parte, el Banco Central de Perú perdió la capacidad de fijar un cepo cambiario para limitar las operaciones, algo que según el propio Flores constituye una causal de despido inmediato de su cargo.

También se prohíben expresamente los créditos para la banca de fomento, y se prohíbe fijar tasas de interés arbitrarias o subsidiarias para determinados sectores específicos (algo que en Argentina es muy habitual).

Flores explicó que Perú ensayó diversos intentos por “independizar” el Banco Central del poder político con simples reformas de su carga orgánica, una estrategia similar al que hoy propone el espacio de Patricia Bullrich y Carlos Melconian. Pero esto fracasó por la falta de credibilidad, hasta tal punto de sufrir un violento episodio hiperinflacionario entre 1990 y 1991.

Esas prohibiciones son efectivas. Pero la autonomía no es todo. La autonomía del Banco Central de Perú data de 1979, y luego tuvimos hiperinflación. Tiene que haber una real independencia política, y eso se logró recién en 1992”, explicó el presidente de la autoridad monetaria peruana.

El cambio de régimen creíble solamente se produjo en 1993, cuando el presidente Fujimori convalidó todas las reformas emprendidas en el Banco Central por medio de una nueva Constitución que rige hasta el día de hoy. Esta es la verdadera garantía de independencia del poder político, y no simplemente el mero rediseño de la carga orgánica. La Constitución fujimorista sentó las bases para la estabilidad y el crecimiento del país a 30 años de su sanción.

La propuesta de Juntos por el Cambio no se parece en nada al caso peruano, porque no se ofrece ninguna garantía del calibre constitucional que ofreció Fujimori para independizar al Banco Central.

En cambio, se propone modificar la carta orgánica y quizás con criterios similares a los que establece Perú, pero de ningún modo se articula una regla tan fuerte para que el cambio de régimen pueda ser creíble a largo plazo. Es por esto que, ante la imposibilidad de lograr los acuerdos políticos para reformar la Constitución en estos momentos, el candidato Javier Milei propone una salida más simple pero más efectiva: dolarizar.

La última experiencia exitosa de la Argentina fue la Convertibilidad entre 1991 y 2002, un régimen dentro del cual el BCRA se independizó con una nueva carta orgánica desde 1992. Pero tanto la caja de conversión como la propia carga orgánica del Central fueron avasalladas por el Gobierno de Duhalde, ya que no se incluyó en la reforma constitucional de 1994 este tipo de medidas.

La propuesta de Bullrich y Melconian podría ser fácilmente obliterada de la misma forma en que ocurrió con la Convertibilidad, después de que termine su hipotético mandato.

Argentina: Los precios subieron 12,7% en septiembre y un 138% en el último año

De Derecha Diario

Así lo confirmó el relevamiento oficial del INDEC. Pese a todos los congelamientos, la inflación de septiembre fue incluso más alta que la de octubre. Los precios ya acumularon un aumento del 103,2% en lo que va del año 2023.

La economía de Massa se derrumba en tiempo récord, pese a todas las medidas y los controles que adoptó el kirchnerismo. El candidato Sergio Massa llegará a las urnas con el país al borde de la hiperinflación y el nivel de actividad sufriendo 13 meses de recesión. El panorama es incluso más adverso de lo que estaba previsto.

El INDEC confirmó oficialmente que los precios minoristas se dispararon un 12,7% solamente en septiembre. El supuesto “sendero bajista” de la inflación, un hecho que señalaba vagamente el viceministro Gabriel Rubinstein, resultó ser una farsa más del oficialismo cuando la realidad marca otra cosa: los precios suben a un ritmo cada vez más alto, y no se registraban dos meses consecutivos con inflación mensual de más de 10% desde la última hiperinflación.

El IPC acumuló una suba del 103,2% en los primeros 9 meses del año 2023. La tasa de inflación interanual se disparó hasta el 138,3% en comparación con el mismo período del año anterior, lo cual es evidencia de la situación de descontrol y pánico a la que se ve sometido el país con la gestión de Massa.

Cabe señalar que todo lo que ocurrió en el mes de septiembre se produjo en un contexto en donde el tipo de cambio oficial permaneció congelado, las tarifas de los servicios públicos no aumentaron, las pautas de Precios Justos se fijaron en el 5% mensual, y los combustibles también fueron congelados tras una suba inicial del 12,5% en agosto. Y aún así, la inflación mensual siguió aumentando.

El poder adquisitivo del peso se derrite todos los días. Los precios de la indumentaria se dispararon un 15,7% en septiembre, los servicios de recreación y cultura subieron un 15,1%, los alimentos y bebidas no alcohólicas se dispararon un 14,3% en 30 días, y las tarifas de hoteles y restaurantes aumentaron un 13,2% respectivamente. Todos estos rubros subieron por encima de la variación del IPC general.

Los servicios asociados a la salud se dispararon un 9% a nivel nacional en el mismo período. Si bien el Gobierno decretó el congelamiento de las cuotas de medicina prepagada, esto solo entró en vigencia a partir del mes de octubre. Por su parte, en educación el aumento mensual llegó al 8,1%, y las tarifas del transporte aumentaron un 10,8%.

Los precios regulados por el Gobierno marcaron un aumento mensual del 8,3%, los bienes con tendencia estacional se dispararon un 14,3%, y el IPC núcleo (que excluye el efecto de bienes y servicios especialmente volátiles) aumentó un 13,4% e incluso superó al promedio general.

Y si bien la tasa de inflación interanual de septiembre promedió el 138% a nivel nacional, en algunos rubros superó cómodamente este umbral. La inflación en hoteles y restaurantes llegó al 161,6%, en el rubro de los alimentos superó el 150%, y en salud alcanzó el 139%.

La Secretaría de Política Económica fue protagonista de un verdadero papelón histórico, al publicar cifras de dudosa calidad que no se corresponden con la metodología del INDEC, y que dieron a entender una supuesta “baja” de la inflación que jamás se materializó en la realidad.

El Reino Unido descartó las rebajas impositivas pero el déficit fiscal se disparó

De Derecha Diario

El desequilibrio del Gobierno central superó el 2,6% del PBI por primera vez desde la pandemia, a pesar de que el primer ministro Rishi Sunak desmanteló las rebajas impositivas de su predecesora con la promesa de ordenar las cuentas públicas. La actividad no se recupera y los laboristas amenazan con regresar al poder.

La administración de Elizabeth Truss fue deliberadamente boicoteada por el propio liderazgo del ala “moderada” del Partido Conservador británico, y decidió nombrar al actual ministro Rishi Sunak en su reemplazo. Esta decisión se tomó tras los anuncios de reforma fiscal lanzados por Truss, los cuales recuperaban el rumbo trazado por Thatcher y proponían impulsar a la economía desde el punto de vista de la oferta.

Los detractores dentro del oficialismo acusaron a Truss de carecer de responsabilidad fiscal, y Sunak llegó al poder con la promesa de desmantelar todas las rebajas y reducir el déficit. Pero esto probó ser un error, porque el resultado financiero del Reino Unido marcó un déficit récord equivalente al 2,64% del PBI en agosto de 2023 (el último dato oficial disponible).

Déficit fiscal del Reino Unido desde 1998.

Sunak llegó al poder con un resultado primario (antes del pago de intereses) prácticamente equilibrado, arrojando un ligero superávit del 0,03% del PBI. Hacia el mes de agosto de este año, y a pesar de que todas las rebajas de Truss fueron anuladas, el déficit primario sobrepasó el 0,8% del PBI y retornó a los umbrales más altos en 17 meses.

La tasa marginal máxima para el impuesto sobre los ingresos de personas físicas se mantuvo inalterada en el 45%, mientras que el Gobierno congeló las actualizaciones de los mínimos no imponibles y los montos nominales del impuesto para expandir la base imponible de la recaudación. Se estima que estos congelamientos arrojaron ingresos adicionales de hasta 40.000 millones de libras para el Estado, pero ni así se logró bajar el déficit fiscal.

El gasto público del Gobierno central del Reino Unido (excluyendo jurisdicciones locales) aumentó del 20,2% del PBI en octubre del año pasado a más del 21,4% del producto en agosto de este año, principalmente debido a las ayudas suministradas para las tarifas energéticas residenciales.

Por su parte, la actividad económica solamente logró crecer un magro 0,4% entre octubre del año pasado y agosto de 2023. La recaudación impositiva asociada al nivel de actividad no disfrutó de un contexto favorable. La economía británica logró recuperarse del shock provocado por la pandemia de 2020 (a diferencia de otros países europeos como Alemania), pero no logró recuperar la tendencia de crecimiento previa a la crisis.

La tasa de inflación sigue apostada en el 6,2% según el último sondeo de agosto, y entre abril y julio se mantuvo en torno al 7% interanual. Estas cifras fueron superiores a las de Alemania (6,1%), Francia (4,9%) y España (2,6%), entre otros países de la región.

Los laboristas están volviendo a liderar las encuestas en el Reino Unido, con un discurso contrario a la apertura comercial que permitió la salida de la Unión Europa, y con propuestas para subir drásticamente los impuestos en el país. Los errores del Partido Conservador podrían significar el fin de 13 años de gobierno ininterrumpido.

Dos eventos, ningún beneficio

Por Lerroy Garret

¿Cual es la razón de la repatriación? Recientemente el máximo vocero del departamento de seguridad interna de los Estados Unidos ha dicho algo así como que Venezuela no es un estado fallido y como tal no se justifica la admisión en territorio norteamericano de esa masiva inmigración de caminantes venezolanos.

Los Estados Unidos, o mejor dicho, las esferas de poder en Washington, conocen el alcance del terror en Venezuela, el declarar al régimen como hábil tanto en el estado de derecho como el reconocimiento de su fortaleza “económica” los Estados Unidos ganan dos importantes puntos estratégicos: primero, estigmatizar la inmigración como económica y no política, deja a la diáspora venezolana fuera de toda protección norteamericana o supranacional, sólo los refugiados por razones de persecución política o tortura son considerados. Y también, la diplomacia Americana busca normalizar las relaciones con su otrora más seguro suplidor de crudo.

El tema del levantamiento de las sanciones (principal bandera de la oposición colaboracionista) al cártel chavista ocupante del poder en Venezuela, ha anunciado que si la dictadura hace elecciones libres y se liberan los presos políticos se facilitaría el levantamiento de las sanciones al petróleo venezolano.

Esto no tiene otro origen que dejar de limitar las aspiraciones de Chevron y permitirle finalmente tomar el control de toda la cadena de valor dentro de la actividad petrolera en el país, la guerra en Ucrania empezó motorizar ese interés, pero ahora la jihad entre Hammas e Israel que podría generar un polvorín en el Medio Oriente, amenazando así el suministro principal de crudo en el mundo, abre manifiesta la oportunidad a Chevron, por razones de seguridad nacional norteamericana, que asuma el control de la producción petrolera venezolana.

Uno de los garrafales errores cometido por los líderes de los paros en el 2000 – 2003, fue creer ingenuamente que la diplomacia, y, en general, las relaciones internacionales estaban presurosas a salvar nuestra república en nombre de la declaración de los derechos de hombre y ciudadano, la carta de la ONU y demás retórica publicada y conocida. Nada más lejos de la cruda realidad, ya la diplomacia ha develado su tradicional rostro en un mundo preñado de intereses, atrás quedaron las formas y lenguaje encicopledista. En la era digital los intereses se manifiestan tal cual son.

¿Liberará la dictadura, en base al levantamiento de las sanciones, a los presos políticos? Posible sólamente algunos cercanos los días de navidad.

Occidente tiene que legitimar la banda chavista a juro, pues que son los indisputables poseedores del poder y el petróleo que se necesita. Siempre el petróleo ¿Habrán elecciones libres? ¡No!

Luis Vicente León: María Corina deberá ceder o será obligada a apartarse

Caracas. – A juicio del presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, el dilema que enfrenta María Corina Machado es que, a pesar de tener la razón, es superada en fuerza bruta por quienes no le permitirán inscribir su candidatura ante el CNE, y ello conduciría a aceptar apartarse -o ser forzada a ello- para dar paso a una solución real.

En un foro realizado por las redes sociales, el analista sostuvo que Machado, si bien tiene derecho a luchar por su habilitación política, acción favorecida por ser la figura más respaldada de cara a las primarias, se enfrente a una realidad ineludible: el CNE le cerrará las puertas.

León plantea que su posición, radical ante la prohibición que pesa en su contra, le generará más problemas e impedirá cualquier diálogo con las fuerzas (narco régimen), que no permiten su eventual candidatura presidencial.

«El problema no es de derecho sino, de hecho. Pues más allá de estas circunstancias, la probabilidad de que sea permitida su inscripción en  presidenciales (por parte de la misma institucionalidad que la inhabilitó) es, en este momento, nula y bloquea cualquier posibilidad de acuerdo formal para avanzar en negociaciones políticas entre las partes en conflicto», señaló al respecto.

También, argumenta la posibilidad de que sea obligada a desistir, en pro de dar paso a una solución real a la necesidad actual en la oposición: vencer a Nicolás Maduro en elecciones presidenciales.

«El dilema es: aceptará (o será obligada) al sacrificio de apartarse para permitir una vía electoral real, aunque injusta, o intentará una lucha que solo tiene un final posible de conflicto contra quienes que le superan claramente en fuerza bruta aunque no en soporte popular?», sostuvo al respecto.

El experto cerró su argumento con la siguiente reflexión: «Esto no se trata de quien tiene la razón, sino quien tiene posibilidad de ganar o no».

Delphos: intención de voto en primarias aumentó y María Corina sigue de primera

Caracas. – Tal como lo indica el último sondeo realizado por la encuestadora Delphos, la intención de participar en las primarias se ubica en un 20%, mientras que la candidatura favorita de los electores continúa siendo la de María Corina Machado.

En su participación en el foro «Prospectiva Venezuela. Edición especial Primaria 2023», organizado este pasado martes, por el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (CEPyG UCAB), el director de Delphos, Félix Seijas, indicó que, según el más reciente estudio de la encuestadora, 43,5 % de la población está dispuesta a ejercer su derecho al voto en la primaria de este 22 de octubre.

No obstante, de esa cantidad, sólo entre 8 y 20 % tiene la probable intención de asistir a votar, cifra que Seijas considera muy buena, ya que representaría poco más de 4 millones de electores.

El estudio, efectuado a través de 1.200 entrevistas a nivel nacional, indica que el 85% expresó una necesidad de cambio, una cifra que crece en aquellas personas identificadas como opositores duros.

Asimismo, revela una probabilidad alta o muy alta de votar en la primaria, la cual subió de 11% en noviembre del año pasado a 19,5% en la actualidad.
Pero, al momento de consultar sobre la intención de voto, un 48,7% escoge a Machado; 8% a Capriles (ahora retirado de la contienda); 2,8% a Carlos Prosperi, y 2,1% a Delsa Solórzano.

Además, la encuestadora encontró que más del 60 % de los opositores encuestados cree que el ganador de las primarias debería tener el poder de elegir su sustituto en caso de no poder asumir la candidatura.

Cabello revela pugnas en primarias por apoyos a María Corina o Carlos Prosperi

Caracas. – Según las más recientes revelaciones de Diosdado Cabello, varios candidatos a las primarias enfrentan discrepancias por el tema de los apoyos electorales: algunos quieren apoyar a María Corina, y otros exigen respaldo para Carlos Prosperi.

En la última transmisión del programa «Con el mazo dando», el jerarca del narco régimen habló sobre el paso dado por Henrique Capriles, quien declinó su candidatura, pero se negó a apoyar a otro candidato.

Las presuntas fuentes de Cabello le habrían dicho que el dirigente decidió declinar, al sentirse deprimido por el evidente rechazo de la población. Sin embargo, en el partido de AD se molestaron porque esperaban que apoyara a Prosperi, lo cual rechazó Capriles.

«El siempre quiere que lo apoyen, pero nunca quiere apoyar a nadie», señaló el dirigente chavista sobre Capriles.Igualmente, refirió que en Voluntad Popular estarían presionando a Freddy Superlano, ya que «Leopoldo López quiere apoyar a María Corina. Andrés Velásquez también quiere bajarse y apoyarla», señaló.

Pero, más aún, Cabello revela que el respaldo a Machado sería parte de un plan, ya ideado hace años, junto a Leopoldo López, quien -según los datos del líder chavista- estaría tratando de unir a todos los candidatos en torno a la presidenta de Vente Venezuela.

También, contó que Superlano, por otro lado, en caso de ser obligado a retirarse, trama en secreto junto a uno de los líderes de AD, Luis Aquiles Moreno, respaldar a Prosperi.

PJ no tendrá candidatura sustituta, pero no aclara si colaborará con las primarias

Caracas. – Los dirigentes del partido Primero Justicia (PJ) confirmaron que, tras la renuncia de su candidato, Henrique Capriles, no tendrán candidato sustituto, pero a pesar de prometer apoyar a quien resulte ganador en las primarias, no queda claro si mantendrán a sus militantes desplegados en los centros de votación el próximo 22 de octubre.

Una de las primeras declaraciones fue ofrecida por la presidente de la tolda amarilla, María Beatriz Martínez, quien aseveró que «Primero Justicia no tendrá candidatura sustituta, nuestra candidatura es la primaria».

Igualmente, en rueda de prensa, manifestó: «Aportaremos todo nuestro músculo de hombres y mujeres en Venezuela. Pero no tendremos testigos de mesa puesto que no tenemos candidato».

Sin embargo, Juan Pablo Guanipa, aseveró que PJ si cumplirá con el compromiso adquirido, tanto para las primarias, como para las hipotéticas elecciones presidenciales de 2024.

No obstante, el dirigente manifestó -a diferencia de Martínez- que los militantes ya comprometidos con las primarias, si cumplirán con las funciones asignadas para la fecha de la consulta.

«Integrantes de PJ que se hayan responsabilizado de ser miembros de mesa, monitores, colaboradores en cualquier área cumplirán con sus tareas», sostuvo Guanipa en un video difundido por redes sociales.

Voluntad Popular se reunió para debatir sobre primarias

Caracas. – Una reunión del partido Voluntad Popular, se dio este jueves a fin de analizar la participación en las primarias, según lo advierte el periodista y experto en materia electoral, Eugenio Martínez.

En su cuenta de la red social X, Martínez publicó que probablemente durante este jueves, a pesar de ser feriado, se produzcan noticias acerca de las primarias, debido a que la tolda naranja celebra un encuentro sobre la consulta.

No obstante, aunque no lo menciona, se cree que en la reunión podría debatirse la permanencia o renuncia de Freddy Superlano a las primarias, según los rumores que se difundieron a principios de esta semana.

Aún así, el comunicador señala que existe incertidumbre sobre cuál tendencia hará prevalecer su opinión al respecto: la de la dirigencia presente en el país, o la de los políticos en el exilio.

«No queda claro si en el encuentro prevalecerá la opinión de los cuadros políticos dentro de Venezuela o la visión del liderazgo del partido en el exilio», señaló Martínez en este sentido.

No, el Esequibo no es de Venezuela

Por Roymer Rivas, escritor y teórico del Creativismo Filosófico.

Últimamente he visto cómo muchos venezolanos se manifiestan a favor de “defender la soberanía de Venezuela” en lo que al territorio de la Guayana Esequiba —o el Esequibo— respecta. De hecho, ya desde que estamos en el colegio nos inculcan ese “sentimiento nacional”, “patriótico”, de que el Esequibo es una zona en reclamación que le pertenece legítimamente a Venezuela. Empero, considero que esto es un error y que toda esta disputa territorial constituye en sí misma una prueba de lo mal que se conciben o aplican los principios del Derecho —hoy en manos de los Estados del mundo— a la hora de solucionar conflictos —que a veces surgen por el mismo motivo—, y de lo mal que concebimos hoy el modo en cómo debe organizarse la sociedad en general. Todo mal.

Muchas veces nos enfrascamos en solucionar problemas desde la legalidad, sobre todo si la misma nos beneficia, y no reparamos en preguntar si dicha legalidad es legitima per sé o, para este tipo de casos, más aun en el contexto histórico en donde surge —que si bien puede ser legitimo o no, visto desde un foco moral abstracto, la visión carece de sentido al momento de analizar los hechos según como se desarrollaron en el tiempo e hizo configurar todo el orden que hoy nos rige—. Por ello, considero que es necesario ampliar el panorama, sin caer en victimismos y dicotomías absurdas del tipo “buenos o malos; colonizadores y conquistados; etc.”, o en falacias ad misericordiam que aludan a un irrelevante patriotismo o sentimiento nacional, para poder analizar las cosas con mayor objetividad.

Con esto en mente, en este texto explicaré por qué carece de sentido pelear por el territorio de la Guayana Esequiba y, en consecuencia, lo más sensato sería —a efectos formales— firmar un papel que elimine toda disputa sobre el tema y reconozca el territorio como de la República Cooperativa de Guyana o simplemente hacer como que la disputa no existe y dejar que Guyana siga ejerciendo soberanía en la zona —que es lo que ha ocurrido fácticamente en la mayor parte de tiempo de la disputa, vale destacar—. No obstante, para llegar a tales conjeturas es necesario comprender ciertas cosas que esbozaré en adelante. Pero antes de ello, quiero aclarar que entiendo perfectamente que estas afirmaciones podrían causar polémica, pues va en contra de lo comúnmente aceptado en Venezuela, pero que la mayoría crea que estoy equivocado no es argumento suficiente para invalidar lo que aquí expresaré; ergo, a todo aquel que piense distinto lo invito a argumentar con lógica, solidez y en un marco de respeto, el por qué considera que estoy equivocado —si bien, estimo que no la tendrá fácil en la medida en que ir contra los argumentos que desarrollaré constituiría aceptar una contradicción en la defensa del Esequibo como territorio venezolano—. Sin más, comencemos.

1. Fijación de fronteras de los territorios en la época de la Venezuela Española

Es necesario tener presente que todos los territorios medianamente delimitados desde la llegada de los europeos a América fueron ganados a punta de bayoneta. Si bien es cierto que algunos tratados establecieron y/o reconocieron las fronteras territoriales repartidas entre ingleses, españoles, portugueses, neerlandeses, entre otros, esto no elimina el hecho que dichas fronteras se ganaron por imposición y despojo a los nativos americanos. Los años siguientes a la llegada a las costas venezolanas en 1498, los españoles comienzan expediciones para conocer y establecerse en el territorio, pero, en paralelo, neerlandeses, ingleses, franceses y otros van haciendo lo propio en otros lares. Si bien, antes de hablar sobre el “derecho” de los límites fronterizos en la época, considero necesario relatar algunas cosas.

1.1. Las expediciones españolas —y otras— por el Orinoco

Varias de estas expediciones españolas fueron dirigidas hacia el Orinoco con el fin de hacerse con el terreno —llevado además por la idea del “Dorado”, el reino de oro—, pero la mayoría fracasaron en el intento; en 1531 llega Diego de Ordaz acompañado de mil hombres, 400 de ellos veteranos, con el objetivo de explorar estas tierras habitadas por distintas tribus nativas, la mayoría belicosas, pero la expedición salió mal por todos lados, dadas las dificultades de atravesar las tierras, la oposición de algunos nativos, las enfermedades, y lo único que logró fue la molestia —y la muerte— de quienes le acompañaban y los nativos que habitaban en la zona[1]. Tan mal le fue a Ordaz que las expediciones por el Orinoco quedaron muy desacreditadas, “retrayéndose la gente española de ir tan lejos a arrostrar peligros ciertos por muy dudosos beneficios”[2]. Luego de las expediciones de Ordaz, le siguieron otras entre 1533 y 1535, pero no corrieron con mejor suerte que Ordaz en cuanto a las dificultades que se les presentaron, aunque sí lograron llegar un poco más lejos a través del Orinoco.

En este escenario, habiendo fracasado en su búsqueda de riquezas minerales, pero encontrando magnifica esas tierras, entienden que no lograrán nada con las armas y optan por evangelizar. Así, para 1576 se establecen colonias de misioneros “en toda parte donde pudo abrirse un camino el valor y la constancia del apostolado religioso” en las zonas del Orinoco. Sin embargo, el resultado de todo esfuerzo también fue el fracaso, puesto que los holandeses de Esequibo y zonas aledañas invadieron y expulsaron a los jesuitas de Guayana para el año 1579, llevando a que los españoles desistieran en su misión y dejaran esas tierras[3]. Doce años después de estos hechos es que nuevamente algunos españoles se animan a recorrer el Orinoco, después de fundar San José de Aruña en Trinidad, y establecer una población al este de la embocadura del río Caroní.

No obstante, aunque estas expediciones dieron a conocer tierras y abrió pasó para establecer ciudades, todavía para 1595 —y los años que le siguieron— los españoles habían sufrido pérdidas y enfrentado a muchas calamidades en la búsqueda del Dorado por Guayana —una búsqueda codiciosa que fue compartida también por extranjeros de otras nacionalidades[4]—. Para el año 1603, españoles y británicos se encontraban en paz, pero ese estado no fue aprovechado por los españoles para adentrarse en las zonas de Guayana —incluyendo el Esequibo— y, según nos cuenta Baralt, siquiera “perfeccionaron gran cosa el establecimiento ya fundado”[5]. Los españoles tuvieron que esperar hasta 1687 cuando los evangelizadores deciden llevar nuevamente el mensaje a los nativos del Orinoco, pero, después de muchas dificultades, es en 1725 cuando logran establecerse firmemente[6].

Pasado el tiempo, en 1756 se crea una comisión encargada de fijar “los límites de las posesiones españolas de Guayana”[7] trayendo consigo, además, la ganadería a ese territorio. Empero, estos esfuerzos fueron para el interior de Guayana, no para la zona del Esequibo, donde no había asentamientos españoles —o por lo menos no importantes—.

1.2. Entra Gran Bretaña oficialmente en el conflicto por el Esequibo

Por otra parte, es necesario mencionar que para el año 1616 los holandeses se asientan en el Fuerte Kykoveral cerca del Río Esequibo, desde donde administraron la colonia Esequibo de la Guyana Neerlandesa entre 1616 y 1739[8]. Además, ya para 1648 España había cedido el margen de la derecha del río Esequibo a los Países Bajos —dado que reconoció la independencia de las Provincias Unidas de los Países Bajos[9]—, por lo que la Guyana Española pasa a ser la “Guyana Holandesa”. Empero, una vez se crea la Capitanía General de Venezuela y se establece el río Esequibo como la frontera oriental entre España y Holanda —Países Bajos—, resalta el hecho de que la posesión del Esequibo por parte de España sería solo de iure —es decir, de derecho, de reconocimiento jurídico, legalmente—, puesto que no se había colonizado el territorio totalmente —siquiera una buena parte de ella—; en contraste, Países Bajos poseería el territorio de facto —es decir, de hecho—, pues sí administraban buena parte del terreno.

Es por este motivo que en 1791, ante las pretensiones holandesas de quedar en la zona y adjudicársela como suya, España firma con ésta un tratado de extradición, que abarca el establecimiento de relaciones jurídicas y de intercambio de presos, “en el cual España reconoce “como holandesas” las colonias del Esequibo, Demerara, Berbice y Surinam”, que se encuentran al este del río Esequibo[10] —una estrategia que pretendió salvar la posesión de iure de la zona oeste, sin cambiar nada más—. No obstante, todos estos territorios pasarían a las manos de los británicos en 1814 cuando Países Bajos los vende, conformando un total de 20.000 km2, dándole a Gran Bretaña presencia legal —de iure— en la zona[11]; si bien, esta extensión territorial es mucho menor que la zona en conflicto actual, lo que muestra la expansión territorial que tuvieron los británicos —antes, durante y— después de este hecho. Es desde este momento que Gran Bretaña se hace participe oficial del conflicto por el Esequibo.

1.3 Avance de Gran Bretaña en el Esequibo

En este escenario, para el año 1796 España e Inglaterra entran en guerra, llevando a la pérdida fáctica de Trinidad en 1797 con la llegada de flotas inglesas a la isla y cediendo la misma al firmar en el tratado de Amiens que dio fin a la guerra en 1802[12]. Durante este tiempo, los británicos no hicieron más que fortalecerse mientras, en contraste, comenzaba a profundizarse la decadencia de España; y, en el tema que nos compete —el Esequibo—, la situación descrita anteriormente no había cambiado por el lado de España, mientras que los ingleses si habían avanzado un poco más. De hecho, la paz entre ingleses y españoles duró poco, dado que es interrumpida en 1804 —una época donde Gran Bretaña ya la había declarado la guerra a Francia en 1803, en un contexto de alta influencia napoleónica en Europa; de hecho, para 1806, Holanda pasa a ser un Estado satélite de Francia con Luis Napoleón, hermano de Napoleón Bonaparte, siendo nombrado Rey de la zona, viéndose los reyes holandeses en la necesidad de refugiarse en Gran Bretaña[13]—. En este contexto de guerra, Francisco de Miranda aprovecha para seguir solicitando ayuda a los ingleses con el fin de liberar América de España, pero solo logró recibir la garantía de que no permitirían que franceses y españoles se dirigieran a América para impedir su empresa[14]. Comienza así oficialmente las crónicas de la muerte del reino de España en nuestras tierras y una mayor injerencia de británica en zonas cercanas a —y más delante dentro de— Venezuela.

Ya pasado unos años, en 1822 —cumplido el trato entre británicos y holandeses de 1814—, Venezuela, que forma parte de la Gran Colombia y está enfocada en las guerras independentistas, de la cual saldría muy pobre, comienza a protestar por las continuas invasiones de colonos ingleses en territorio venezolano. Para 1823, José Rafael Revenga, en ese entonces Ministro de Colombia en Londres, por órdenes de Simón Bolívar denuncia que los británicos “tienen usurpada una gran porción de tierra que, según los últimos tratados entre España y Holanda, nos pertenece”, pidiendo que se retiraran de la zona[15]. Estos reclamos se extendieron por los años, mientras solo se obtenía como respuesta la omisión de los británicos.

Así, para 1831 se constituye la “Guayana Británica”, por orden del Rey Guillermo IV del Reino Unido, y se comienza a profundizar el avance y establecimiento de colonos británicos al oeste del río Esequibo, aventajándose por la despoblación y de la precaria situación de Venezuela, quien se acababa de separar de la Gran Colombia y comienza apenas a institucionalizarse como país independiente. Cabe destacar, además, que para entonces el Reino Unido ya se estaba consolidando como la potencia hegemónica mundial, por lo que prácticamente podía hacer lo que quisiera sin oposición alguna.

1.4 El conflicto por el Esequibo se intensifica y Venezuela tiene todas las de perder

En el año 1835, un explorador alemán, de nombre Robert Hermann Schomburgk, ofrece sus servicios al gobierno británico para fijar las fronteras de la colonia y, una vez inspeccionada, fija una extensión de 4290 km2, pero cuatro años más tarde, en 1839, el mismo personaje vuelve a trazar frontera, pero ahora con 141.930 km2. Si bien, mientras por un lado Venezuela protestaba, “Gran Bretaña reconoció el trabajo de Schomburk como una actividad preliminar y sujeta a futuras discusiones”[16]. En este sentido, el 28 de noviembre de 1840 Venezuela recibe una notificación del gobierno británico indicando que Schomburgk había recibido la tarea de delimitar las fronteras de la colonia en el Esequibo, a lo que Venezuela responde que “nada podía hacerse hasta que no se concluyera un tratado de límites”[17].

A pesar de ello, en 1841 Venezuela comienza a protestar por lo que considera es suyo, desembocando en 1843 con una respuesta, de bastante peso para cómo se desarrollaron los hechos en la época, del Secretario Principal de Estado y Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, Lord Aberdeen, quien alegó, entre otras cosas, “que Venezuela no tenía asentamientos en la región en disputa”[18]. Para julio 1844, Alejo Fortique, para entonces Ministro de Relaciones Exteriores venezolano, quien había elevado su voz protesta contra el avance británico, “propuso las bases para un arreglo en el cual estableció la “Línea Histórica” que determina el Río Esequibo como límite natural” —fundamentándose en los territorios de la Capitanía General y en el principio recogido en el uti possidetis iure o “posesión de y/o por derecho”—, pero la única respuesta y garantía que recibió era que a Venezuela “no le sería despojado la Boca del Río Orinoco”[19] —constituyendo así un presagio de lo que ocurriría en 1899—.

Llegado el 26 enero 1887, el ministro de Relaciones Exteriores, Diego Bautista Urbaneja, dirige una nota al ministro inglés, Saint John, señalando las infracciones cometidas por Gran Bretaña al usurpar territorio que consideraban “legítimamente venezolano”, agregando también que el presidente de la República, Antonio Guzmán Blanco, había ordenado evacuar dicho territorio indebidamente ocupado desde las bocas del Orinoco hasta el Pomarón, amenazando con romper relaciones diplomáticas si no se daba el caso. Ante la omisión de Gran Bretaña, Antonio Guzmán Blanco cumple su palabra y rompe relaciones diplomáticas el 20 de febrero del mismo año, pero el gobierno británico ignora esto por completo y al año siguiente —1888— se expanden más e incluso se adjudican 203.310 km2 del territorio.

Dado todo el conflicto, y después de muchas protestas por parte de Venezuela, en 1897 se firma junto a Reino Unido el Tratado Arbitral de Washington D. C., por el cual las partes se comprometían a resolver el problema limítrofe mediante un arbitraje internacional, desembocando en Laudo Arbitral de Paris de 1899, el cual termino dictando un fallo a favor de Reino Unido; el mismo estaba conformado por 5 representantes: 2 de Reino Unido, 2 estadounidenses y 1 un ruso que fue elegido por los 4 que conformaron el arbitraje; si bien es cierto que Venezuela debía que estar representada por ciudadanos venezolanos, Reino Unido exigió que no fuera así, por lo que quedó en manos estadounidenses el destino del Esequibo, a Venezuela no le quedo de otra que aceptar, pues no tenía la fortaleza para oponerse al imperio Británico y temía perder incluso más terreno. Así, el 3 de octubre de 1899, despues de 6 dias de sesiones, a pesar de que se contaba con un plazo de 2 meses, por decisión unánime se falló a favor de Reino Unido.

Los días que siguieron al Laudo de Paris estuvieron acompañados de protestas por la decisión tomada, no obstante, Venezuela solo protesta por el resultado final del arbitraje sin denunciarlo oficialmente por los temores antes descritos[20]. Después del Laudo, se forma una comisión Mixta de Fronteras británico-venezolanas entre 1900 y 1905 para demarcar definitivamente de los límites entre Venezuela y la colonia de Guayana Británica, firmándose en el año 1907. Tras los hechos de 1964, en el año 1966 la ONU admite la demanda y se reconoce la contención venezolana a nivel internacional, lo que conllevó a la firma del Acuerdo de Ginebra el 17 de febrero, en el que Reino Unido y Guyana reconocen las reclamaciones de Venezuela y establecen que deben mediar para fijar límites —sin reconocer explícitamente que “el Esequibo es de Venezuela”—.

1.5 Conclusiones parciales

En suma, el panorama es claro: los gobernadores de facto del Esequibo fueron durante mucho tiempo los holandeses e ingleses, siendo estos últimos quienes se adentrarían en el territorio casi por completo. Por su parte, los establecimientos españoles en la zona brillaban por su ausencia y, de hecho, ya se podían ver vestigios de la decadencia que le acaecería al Imperio Español en los años siguientes a 1800. En adición, Venezuela, aunque heredó sus territorios delineados por el Imperio Español, mucho menos se preocupó por ocupar lo que en principio le pertenecía, y una vez comenzaron a arrebatárselo no contaba con la fuerza suficiente para sostenerlo —en un siglo donde es la fuerza lo que cuenta; los territorios de absolutamente todos las colonias de América fueron ganados por la fuerza; si un nativo venezolano hubiese reclamado un territorio como suyo a España, en el mejor de los casos sería simplemente ignorado, en el peor caería muerto por la fuerza—.

De todo el breve relato contado hasta el momento, se infiera también que el derecho sobre territorio con más peso en la época era, en definitiva, el uti possidetis de facto, al que aludía Gran Bretaña, y no el uti possidetis iure, al que aludía Venezuela. Profundicemos un poco más en esto.

2. Iure versus Facto en contextos de invasiones: el Esequibo no es de Venezuela

Como mencioné antes, el uti possidetis iure hace referencia a aquello que se posee “de acuerdo al derecho”, un principio que sirvió para delimitar fronteras durante varios siglos, a través de tratados donde los Estados aceptaban los límites territoriales de otros. En el caso de América tras la separación de España, varios —entre ellos Simón Bolivar— apelaron a este principio para mantener los territorios que emergieron después de la llegada de los españoles. Sin embargo, otros Estados, como Brasil, delimitaron territorios bajo el principio uti possidetis de facto, que se basaba en la ocupación y efectivo control sobre el territorio que se adjudicaban como propio. Estas dos concepciones de establecer fronteras trajeron varios conflictos, pero si nos apegamos al contexto de la época, sobre todo hasta finales del siglo XIX, lo que tenía más peso era la posesión de facto y no por derecho.

De hecho, el siglo XIX es importante, porque hasta entonces los nuevos estados que surgieron y/o surgirían en América heredarían lo que España dejó y poseía efectivamente —teniendo o no títulos de derecho, lo cual incluía tratados internacionales de reconocimiento de territorios—, es decir, los territorios heredados efectivamente no eran aquellos que se poseyeran por derecho por descubrimiento o por firma de tratados, sino aquellos donde efectivamente ocupaban. De esto se infiere que, en la práctica, el papel no tenía mucho peso —no digo que no tenía ningún peso, digo que no era de mucho valor en comparación a la posesión efectiva del terreno—.

El Esequibo es una clara muestra de esto, de la primacía de la posesión de facto sobre el uti possidetis iure; suficiente con recordar la protesta de Alejo Fortique y la respuesta de Lord Aberdeen en el 1844 —ver sección anterior, párr. 1, 2—. El uti possidetis iure cobraría mayor relevancia durante el siglo XX, pero lamentablemente, nos guste o no, lo hizo demasiado tarde. Las mismas autoridades venezolanas aceptaron que no se podía hacer mucho en 1840, puesto que no se habían sentado a firmar tratados —uti possidetis iure—, y luego no hicieron más que apelar a una historia sacada de contexto para adjudicarse el Esequibo, aunque sin defenderlo efectivamente por miedo a la potencia del momento.

Además, si es el caso y el uti possidetis iure debe tener en ese contexto histórico mayor relevancia —que es de donde se apegan todos los que dicen que el Esequibo es “legítimamente de Venezuela”—, entonces debemos dividir todo el país en las difusas fronteras de las distintas tribus nativas que se encontraban en el territorio antes de la llegada de los españoles y, por tanto, Venezuela deja de existir tal y como la conocemos hoy; pero pedir eso es igual de absurdo que decir que el Esequibo es de Venezuela. Nos encontramos en una época de dominación y conquista, donde es la fuerza la que fija límites territoriales y, en algunos casos de respeto, son los tratados los que lo fijan —siempre y cuando sean respetados y el pueblo pueda defenderse de los invasores irrespetuosos, porque si no se da ese caso, de facto el terreno es de quien invade—; así se ganó el terreno España, luego lo heredó Venezuela y lo perdió por la misma razón.

3. Influencia, cultura y actualidad

A esto se suma el hecho de que, hoy por hoy, toda la población de la zona del Esequibo tiene muy pocos vínculos culturales con Venezuela —desde el idioma, que ya de por sí es mucho, hasta sus tradiciones y costumbres—, lo que da más fuerza al hecho de que España tuvo poca injerencia allí, mientras que los holandeses y los británicos sí. Carece de sentido adjudicarse un terreno como propio e ignorar a su vez a toda su población —aunque entiendo que a efectos geopolíticos y de recursos naturales, que es realmente por lo que se aviva el conflicto, eso importa poco—. Y para muestra, un botón: el 2 de enero del año 1969 se produce un movimiento separatista en Lethem, al sur de Guyana Esequiba, que controlado por las fuerzas de defensa de Guyana, en ese entonces, los rebeldes solicitaron ayuda al gobierno de Venezuela invocando su “nacionalidad venezolana”, pero Rafael Caldera, el entonces presidente, se abstuvo de apoyar el movimiento; lo único que hizo el gobierno venezolano fue dar la nacionalidad venezolana a quienes huyeron a territorio verdaderamente venezolano. Entonces, surgen las preguntas: (i) ¿Si el Esequibo es de Venezuela, por qué fácticamente se actúa como si no lo fuera? Y (ii) ¿Si el Esequibo es de Venezuela, por qué dar “nacionalidad venezolana” a personas que se supone “ya son venezolanos” por el mero hecho de que —supuestamente— el Esequibo es de Venezuela? Algunos podrían decir que era para evitar un conflicto bélico, lo cual es sensato, más teniendo en cuenta que Guyana acusó a Venezuela de alentar al movimiento separatista, pero lo cierto es que nunca hubo intención real en ejercer dominio sobre el territorio, ni por parte de España un por parte de Venezuela.

Por si fuera poco, el mismo Hugo Chávez, en su intento por ganarse el favor del continente, en el año 2004 flexibiliza la relación con Guyana y permite las operaciones de infraestructura y desarrollo del gobierno de Georgetown en el Esequibo, llegando incluso a afirmar que la reclamación de 1962, que lleva a la firma del Tratado de Ginebra en 1966, fue “orquestada desde Washington para presionar al gobierno izquierdista de Guyana”; en otras palabras, que el Esequibo nunca fue de Venezuela y, por tanto, nunca debió reclamar a la ONU por ello.

Lo que sucede realmente con la zona del Esequibo es que desde Venezuela se apela a sentimientos nacionales e históricos —totalmente descontextualizados— para decir “esto nos pertenece”, sin haberlo sido efectivamente y sin ser ahora realmente así, porque a nadie le gusta perder. Además de este sentimiento de perdedor, la lucha por un territorio que, de facto, históricamente y culturalmente nunca ha pertenecido al país, actualmente responde más a los hechos de que (i) se ha alimentado la idea —instrumentalizada políticamente— de que Venezuela ha sido víctima de ataques imperiales a lo largo de su existencia y (ii) que ahora se sabe que es rico en recursos naturales. Un absurdo total. Nos encontramos en un escenario de retórica política sin fundamento, apoyado o seguido por una masa que no se preocupa por comprender la historia tal y como se dio, independientemente de si comparten ideologías o no con el gobierno de turno, que no permite soltar y avanzar —que es lo que debe hacer Venezuela con el Esequibo—.

4. Algunas posibles objeciones a lo expresado

Quien haya llegado hasta aquí puede decir que estoy que por la fuerza se pueden ganar territorios, independientemente de su legitimidad, pero tomar tal postura es no comprender lo que desarrollo en el texto; no estoy diciendo que las acciones de Gran Bretaña en el Esequibo hayan sido legítimas y, por tanto, le pertenece —luego heredado a Guyana—, lo que estoy diciendo es que, en el contexto histórico donde se desarrollaron los hechos, Gran Bretaña tenía todas las de ganar, como fue el caso, no es legítimo, pero así fueron las cosas, tampoco fueron legitimas moralmente las acciones de España y aun así hoy se usan las fronteras heredadas del mismo para pelear por algo que Gran Bretaña se ganó de la misma manera. Esto no se trata de ver qué es legítimo o no, se trata de aceptar las cosas tal y como se dieron. He aquí precisamente la contradicción y doble moral de quienes defienden el Esequibo como de Venezuela: que se lucha por algo que otros ganaron de la misma manera en que España y Venezuela, tal y como se concibe en la actualidad, ganaron lo suyo.

También, otros puedes decir que con mi lógica podríamos defender lo que Rusia está haciendo con territorios de Ucrania, pero tal argumento no cabe en el debate; en principio, nos encontramos en diferentes momentos históricos y hoy si tiene más peso el uti possidetis iure que el de facto; en segundo lugar, si de legitimidad y moralidad hablamos, lo correcto sería que cada pueblo, sin importar lo grande o pequeño que sea, pueda establecer las normas por las que se regirá la comunidad o sociedad que en su territorio hacen vida, dando paso al derecho de secesión. Pero como ésta concepción moral no es la que hoy rige el mundo —eso es pedir mucho—, nos tenemos que aguantar con la espuria “legitimidad” de fronteras vinculadas al concepto de Estado-Nación, por lo que las acciones de Rusia son inmorales en la medida en que no respetó la soberanía de otra nación[21].

Otro argumento que pueden decir —aunque más que un argumento es una acusación— es que estoy siendo un apátrida y un traidor por no reconocer el Esequibo como de Venezuela; a estos les respondo: (i) mi patria es donde están mis pies y donde tengo vínculos culturales y emotivos, es de hecho ese el máximo significado del término “patria”, así que si a eso caemos, entonces es más apátrida aquel que quiere decir que es suya una cultura distinta y un terreno que muy probablemente jamás en su vida ha visitado, no conforme con eso, es también un ser con aires de conquistador que pretende criticar a otros conquistadores; y (ii) teniendo en cuenta el punto (i), entonces no solo no soy un traidor, sino que soy aún más nacionalista que aquellos que dicen serlo y pretenden luchar por algo que jamás fue de la nación.

5. Refutando algunas posturas comunes

Habiendo dicho lo anterior, quiero destacar algunos errores que cometen historiadores al momento de hablar sobre el tema en cuestión. Algunos afirman que la sentencia del Tribunal de Arbitraje reunido en París para definir la disputa sobre la frontera del Esequibo con Venezuela y Guayana está viciado de nulidad, y en efecto, visto tal y como se ven las cosas hoy, es así, pero ignora —me gustaría pensar que por emoción— que absolutamente todos los territorios de América se fijaron ilegítimamente, ergo, en última instancia, el territorio “legal” de la Capitanía General de Venezuela tiene el mismo grado de nulidad que el Laudo Arbitral de París.

Algunos, como Manuel Donís —doctor en Historia, profesor universitario e investigador del Instituto de Investigaciones Históricas P. Hermann González Oropeza, S. J. (IIH) de la UCAB—, llegan más allá y dicen que el Laudo de París es una “verdad procesal, pero no real”, dado que “Venezuela no ha aceptado de forma legítima y expresa, ni durante ni después, la ejecución del laudo”[22], pero tales afirmaciones no son del todo ciertas; es cierto que Venezuela protestó por el Laudo de París —de hecho, viene protestando desde 1822 por las continuas invasiones británicas—, pero también es cierto que, por un lado, esto es irrelevante para el contexto de la época y, por el otro, Venezuela nunca trascendió esas contadas protestas, nunca ejerció dominio en la zona y nunca se preocupó efectivamente por lo que sucedía en la zona.

Otros apuntan a que España siempre ejerció soberanía allí para despues sostener cómo el terreno es de Venezuela por herencia. En esta línea, el abogado Freddy Guriérrez Trejo publicó un artículo donde dice que, “antes de la guerra de independencia, España ejercía sus dominios sobre esos espacios que tiempo después estuvieron en controversia”, pasando a mencionar que “entre 1819, año de celebración del Congreso de Angostura, y la Constitución de 1821 en Villa de Rosario, que crea la Gran Colombia, se definió el espacio” del país fundamentado en la Capitanía General, algo que se sostiene en el uti possidetis iure que considera “incuestionable” y de “aceptación universal”[23], craso error. En primer lugar, ya vimos cómo hasta finales del siglo XIX el uti possidetis iure no era de aceptación universal y más bien quedaba solapado por el uti possidetis facto; en segundo lugar, si bien es cierto que en papel es incuestionable que el territorio se consideraba “de Venezuela”, es falso que España ejercía dominio efectivamente en la zona en reclamación del Esequibo y también es cuestionable que lo haya ocupado al mismo grado que lo hizo Gran Bretaña.

Pero, así como Venezuela ha establecido como suyo el Esequibo desde 1811, Gran Bretaña lo hizo —sea por omisión, o por ocupación de facto— en los años siguientes, especialmente desde 1831. Además, en la actualidad —y desde siempre con los holandeses y británicos— es Guyana, que desde 1980 establece la inclusión del territorio dentro de sus límites en la Constitución, quien administra como propio el Esequibo, sin importar los reclamos de Venezuela.

En este sentido, tengo que recordarle a estos historiadores y abogados que este tipo de conflictos históricos a veces no se resuelven solamente por lo que es considerado “legal” o “moral”, los mismos acontecimientos y la continua pelea por las dos concepciones del derecho para fijar fronteras oscurece el asunto. Empero, si ampliamos y vemos el panorama completo, se esclarece y pueden vislumbrarse caminos de solución del conflicto. Por todo lo expresado hasta ahora, indudablemente el Esequibo no puede ser considerado de Venezuela.

6. Conclusiones finales

En resumen, desde la llegada del Imperio Español a América, España se adjudicó el territorio del Esequibo sin que más tarde —jamás— se esforzara en explotar ni en establecer en el sitio, tal y como sí lo hizo con otras zonas de Venezuela; y esto en una época de imperios, dominio y conquista puede salir muy caro. Más adelante, cuando Venezuela se separa del imperio, las autoridades del país tampoco se preocuparon por establecerse en el lugar, pues se concentraron en librarse de España y, una vez constituida Venezuela como independiente en 1830, en institucionalizar la nueva nación; todo en una época donde el Imperio Británico crecía cada vez más y la posesión de facto importaba más que la de derecho. Si bien Venezuela protestó por lo que consideraba suyo, no pudo hacer mucho.

Además, dejando de lado el territorio como tal, hay que tener presente que el pueblo del Esequibo no comparte fuertes vínculos culturales con la población Venezolana, precisamente por la poca incidencia que tuvo España y luego la constituida Venezuela en el lugar, por tanto, adjudicarse el Esequibo como propio y pelear por él —si llega a darse el caso— atentaría contra la libre determinación de ese pueblo. La cosa sería distinta si se hiciera un referéndum en el que participaran absolutamente toda la población del Esequibo y se le preguntara si quieren formar parte de Venezuela o no —a lo que muy probablemente gane el “no”, porque a esa gente no le interesaría formar parte de un país sumergido en la peor crisis política, económica, social y, en suma, existencial de toda su historia, mucho menos bajo la dictadura de Nicolás Maduro—.

En este orden de ideas, destaca la idea de que la misma España y la misma Venezuela ganaron sus fronteras a punta de bayoneta, por lo que no se diferencian en nada a lo que hizo Gran Bretaña y, en última instancia, apegandonos a la ley de decencia elemental y, por tanto, la moralidad universal, todas las fronteras de hoy son “ilegitimas” por su origen de conquistas. Si hemos de juzgar el Esequibo como propio por que fue “arrebatado por los británicos”, también hemos de juzgar como “no propio” todas las fronteras de Venezuela que les fueron arrebatadas a los nativos. Pero como apelar a esto en el vacío es una estupidez —pues hay que desarrollar argumentos morales para fijar límites teritoriales partiendo del concepto de propiedad privada; que aquí no compete—, y dado que no se puede resarcir a los nativos fallecidos con el territorio que les fue arrebatado y que todos los protagonistas de los conflictos territoriales del siglo XIX están muertos, simplemente hemos de aceptar que Venezuela perdió el territorio, es lo más sensato.

Sin embargo, si alguien quiere realmente defender fronteras territoriales y estar en línea con su sentir nacionalista y/o patriótico, lo invito a que comience a exigir el derecho a secesión para que cada comunidad del país determine su futuro, en un contexto donde en “nuestro mismo territorio” un gobierno tiránico somete a toda una sociedad dentro de las fronteras que domina.

Venezuela no necesita el Esequibo, que desde hace mucho tiempo no le pertenece —nunca lo hizo de forma efectiva—, lo que necesita es salir de la crisis actual, re-institucionalizarse, y respetar la libertad de todos sus habitantes en busca del desarrollo; y eso no se logra en una pelea territorial sin sentido, sino enfocándonos en nuestras propias necesidades y ver como satisfacerlas, con trabajo, responsabilidad y respeto a todos los que nos rodean. Antes de pretender ejercer dominio sobre un territorio ajeno, Venezuela debería preocuparse por dominar bien el suyo.


[1] Esto lo menciona Rafael María Baralt en sus textos del siglo XIX. Al respecto, puede revisar: Rafael María Baralt. 2016. Resumen de la historia de Venezuela, Tomo I. publicado por Editorial UNERMB. Págs. 357-362. El autor relata cómo Diego de Ordaz se lo llevan preso a Santo Domingo después de su notable fracaso en la expedición y, aunque se libra, e incluso es incentivado a continuar, decide marcharse a España por su estado de Salud, muriendo envenenado en el camino.

[2] Ibídem., pág. 362.

[3] Ibídem., pág. 365.

[4] Ibídem., pág. 367, 368. Para estas fechas, la reina Isabel se encontraba en guerra con Felipe II, Francia y Países Bajos, pero no por ello desentendió las expediciones inglesas en la actual América. De hecho, la ciudad que habían fundado los españoles en Trinidad fue destruida por los británicos en 1595 y las expediciones británicas continuaron por el Orinoco, pero ya para 1603 Gran Bretaña se encontraba en relativa paz con España, por lo que incluso fueron ejecutados aquellos que atacaron colonias españolas para la fecha (ver Ibídem., pág. 370). Es necesario mencionar que para 1595 los neerlandeses son “expulsados” del área por los españoles, firmando un acuerdo donde se establece la frontera oriental en el Río Esequibo. Si bien, la cosa no cambia: los españoles se enfocaron más en su búsqueda del Dorado y no se establecieron en las zonas del Esequibo —seguir leyendo el texto—.

[5] Ibídem., pág. 371.

[6] Ibídem., pág. 374.

[7] Ibídem., pág. 375.

[8] Para el año 1666 los holandeses son expulsados por los ingleses, empero, la administración de la zona sigue estando a manos neerlandesas. No fue sino hasta 1814 cuando los territorios holandeses pasan oficialmente a las manos de Gran Bretaña, desembocando en que en el año 1831 se constituyera la Guyana Británica, como veremos más adelante.

[9] María A. González P. 2015. La Guyana Esequiba: la pérdida del Esequibo venezolano a propósito del arbitraje del Laudo de Paris de 1899. Bogotá, Colombia. Tesis para obtener la Maestría en Relaciones Internacionales por la Pontificia Universidad Javeriana. Pág. 17.

[10] Ibídem., pág. 18.

[11] Ibídem., págs. 11, 19.

[12] Rafael María Baralt. 2016. Resumen de la historia de Venezuela, Tomo II. publicado por Editorial UNERMB. Pág. 54. Cabe mencionar, como dato curioso, que fue precisamente la isla de Trinidad el lugar desde donde salió el arsenal para armar a los independentistas que terminaron por conseguir la separación de Venezuela del Imperio Español, orquestado en buena medida por Francisco de Miranda.

[13] Óp. Cit. La Guyana Esequiba: la pérdida del Esequibo venezolano a propósito del arbitraje del Laudo de Paris de 1899., pág. 17.

[14] Óp. Cit. Resumen de la historia de Venezuela, Tomo II, pág. 69.

[15] Óp. Cit. La Guyana Esequiba: la pérdida del Esequibo venezolano a propósito del arbitraje del Laudo de Paris de 1899., pág. 20.

[16] Ibídem., pág. 22.

[17] En Ibídem. Esto es importante, porque muestra cómo Venezuela misma pone en duda su “derecho” sobre el Esequibo, sea porque no administraba fácticamente la zona o porque temía a Gran Bretaña.

[18] Ibídem.

[19] Ibídem.

[20] No fue sino hasta mucho tiempo después, en 1962, cuando la denuncia de Venezuela se hace efectiva, dado que se descubrió en 1948 que los abogados estadounidenses que representaron a Venezuela en 1899 habían negociado en secreto con Gran Bretaña para despojar legalmente a Venezuela del Esequibo. Así, Marcos Falcón Briceño, canciller de Venezuela, acude a la ONU y denuncia ante el mundo que considera nula la decisión del Laudo Arbitral de París.

[21] Aquí habría que ver además si la población que habita en los territorios de ucrania anexados por Rusia quieren realmente formar parte de Rusia, porque si ese es el caso, se cae el discurso y argumento de legitimidad y moralidad de quienes sostienen que el territorio es de Ucrania, yendo en contra de la libre determinación de los pueblos que allí habitan. Pero eso es otra historia; solo menciono el caso a modo de ilustración del punto que he desarrollado.

[22] En Grace Lafontant. 2023. Historiador Manuel Donís: “El Esequibo es legítimamente venezolano”. Artículo publicado en El Ucabista. Puede acceder a través de: https://elucabista.com/2023/05/09/historiador-manuel-donis-el-esequibo-es-legitimamente-venezolano/ (Consultado el 11 de septiembre de 2023).

[23] Freddy Gutierrez Trejo. 2023. El Esequibo y el referéndum. Articulo publicado en el portal TalCual. Puede acceder a través de: https://talcualdigital.com/el-esequibo-y-el-referendum-por-freddy-gutierrez-trejo/ (Consultado el 12 de octubre de 2023).