Caracas. – Estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y activistas de derechos humanos dieron un plazo de 15 días al narcorégimen interino para que libere a todos los rehenes políticos en el país. De lo contrario, advirtieron que intensificarán las movilizaciones a nivel nacional.
Desde la Plaza del Rectorado de la UCV, el presidente de la FCU-UCV, Miguelangel Suárez, leyó un pronunciamiento en el que exigieron al Ejecutivo sentarse con la sociedad civil para resolver la situación de las personas detenidas por motivos políticos.
“El gobierno de los hermanos Rodríguez tiene 15 días para sentarse con nosotros y la sociedad civil para resolver el tema de los presos políticos. De no dar solución en ese plazo, téngalo por seguro, el movimiento estudiantil va a responder con movilizaciones a nivel nacional hasta que liberen a cada uno de ellos”, advirtió Suárez.
Señaló que la exigencia de libertad para los detenidos no puede seguir limitada a anuncios o mensajes sin acciones reales, e insistió en la necesidad de establecer medidas concretas y plazos claros para las excarcelaciones.
“A mí no me da tranquilidad el mensaje. El hecho de que los liberen no puede ser algo abstracto, la libertad debe tener plazos. Se necesita voluntad política para liberarlos. Hay que estar claros: presos políticos, civiles y militares, tienen que estar libres sea bajo la presión de quien sea”, expresó.
Durante la actividad frente a la sede de la FCU-UCV, los manifestantes desplegaron pancartas y consignas en respaldo a los civiles y militares privados de libertad. Suárez cuestionó la falta de concreción en las gestiones actuales, señalando que la libertad de los detenidos no puede tratarse de una promesa sin términos definidos.
Los universitarios junto a los activistas comenzaron su protesta en la sede de la UCV -principal del país- y luego marcharon hacia la autopista Francisco Fajardo —la vía más transitada de Caracas— para exigir, con un gran cartel, la liberación de todos los presos políticos. Allí fueron bloqueados por un contingente antimotín enviado por la PNB.
También, corearon varias consignas como ‘Víctor Hugo presente, tu justicia está pendiente’, ‘Delcy libera, la familia los espera’ y ‘ni uno, ni dos, que sean todos’.
La convocatoria reunió, además de los miembros del movimiento estudiantil, a organizaciones civiles y allegados de presos políticos, que reiteraron su intención de mantener la presión pública, hasta lograr la liberación de todos los secuestrados por razones políticas en Venezuela.
Caracas. – A través de una publicación en su cuenta de la red X, la abogada Tamara Suju reveló más detalles sobre el homicidio del que fue víctima el rehén político Víctor Hugo Quero Navas, durante sus últimos días en el hospital militar de Caracas.
La también directora del Instituto Casla, dijo que Quero Navas ingresó el 14 de julio de 2025 al hospital militar, trasladado desde el centro penitenciario Rodeo I (Miranda). “Presentó desprendimiento y sangrado interno severo, por lo que los médicos lo intervinieron quirúrgicamente. Después lo ubicaron en el piso 11, área destinada a procesados militares, donde su estado de salud se agravó”, publicó.
Aseguró que los datos le fueron suministrados por una «patriota cooperante», quien habría presenciado los últimos momentos de este rehén de la Narcotiranía chavista. «Cuando exista Estado de Derecho y un Gobierno Democrático, pondré a disposición de la Justicia Universal y Nacional las pruebas que me hizo llegar esta valiente», prometió la abogada.
Señaló que entre el 15 y el 24 de julio, el paciente sufrió hemorragia interna, caída de hemoglobina, deterioro sistémico e insuficiencia respiratoria y que permaneció nueve días en esa sala común a pesar de la gravedad de su cuadro clínico.
“Las autoridades hospitalarias no lo trasladaron a Terapia Intensiva sino hasta poco antes de la medianoche del 24 de julio. Víctor Hugo Quero Navas falleció a las 12:50 de la madrugada del 25 de julio”, precisó Suju.
Asimismo, denunció que en este caso se cometieron dos graves irregularidades en el proceso para atender a la víctima: Omisión de Socorro Especializado y Violación de Protocolos Forenses. En cuanto a la Omisión de Socorro, indicó: «A pesar de su gravedad, de requerir vía central y oxígeno, no fue trasladado a la UCI, permaneciendo en área común de reclusión».
Mientras, sobre la Violación de Protocolos, Suju advirtió que «se desconoce si se cumplieron los protocolos internos del Hospital, pero si que fue sacado en una bolsa negra por personal del Rodeo 1.
También mencionó a algunos de los responsables implicados en este caso, identificados por los alias Rayden, alias Fido Divo y alias El Chivo, del Rodeo I, así como al jefe del servicio médico del penal. La abogada prometió publicar fotos de estos responsables apenas las tenga en su poder.
«Tan responsables son las autoridades del momento del Hospital Militar, los que ocultaron la gravedad y posterior muerte de Víctor Hugo, sabiendo como su madre como alma en pena lo buscaba, como el Juez, el Fiscal Gral, el Fiscal de la Causa, y seguramente otros implicados de ese Sistema del Horror llamado SESMAS», sentenció finalmente la defensora de Derechos Humanos.
Recuerdan que les comente de gente indignada del otro lado por el asesinato bajo custodia de #VictorQueroNavas?
Una "patriota cooperante" me ha hecho llegar un resumen (lo que puedo decir) sobre los últimos dias de Victor Hugo Quero Navas en el Hospital… pic.twitter.com/RPsonCZbn3
Caracas. – El presidente Donald Trump publicó este martes en su cuenta oficial de Truth Social, una imagen del mapa de Venezuela cubierto con la bandera estadounidense bajo el título «51st State». La imagen intensifica la controversia sobre Venezuela, luego que el mandatario afirmara durante una declaración vía telefónica a la cadena Fox News, que está considerando adherir a Venezuela al territorio de su país.
Un detalle relevante de la imagen compartida por Trump es que el mapa excluye el territorio del Esequibo, zona que Venezuela reclama y cuya disputa legal se dirime actualmente en la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
Cabe señalar que esta no es la primera vez que Trump lanza señales sobre Venezuela en redes. En enero mostró un mapa donde aparecía la bandera estadounidense sobre Venezuela, Canadá y Groenlandia.
En la misma llamada a Fox News, Trump insistió en que “allí hay 40 billones de dólares en petróleo”. El pasado miércoles ya había afirmado que los ciudadanos venezolanos “están bailando en las calles” por los beneficios económicos de las inversiones petroleras en el país.
Una proyección de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) publicada a finales de abril estima que Venezuela obtendrá en 2026 más de USD$ 22.000 millones en ingresos por exportaciones petroleras, cifra que supera en más del 50% los USD$ 14.713 millones registrados el año anterior.
Mientras, la encargada del narcorégimen chavista, Delcy Rodríguez, rechazó este martes las insinuaciones del mandatario estadounidense.Al ser consultada a su salida de una audiencia en la CIJ, Rodríguez dijo: «Jamás estaría previsto porque si algo tenemos los venezolanos y las venezolanas es que amamos nuestro proceso de independencia, amamos a nuestros héroes y heroínas de la independencia».
Caracas. – Según una información extraoficial que circula desde este pasado martes, Tarek William Saab, exfiscal general del narcorégimen, se encontraría bajo una situación de restricción de movimiento o custodia dentro de las instalaciones de Fuerte Tiuna, en Caracas, tras presuntas investigaciones internas.
Los datos, difundidos a través de las redes sociales y grupos de WhatsApp, indican que habría sido trasladado a una casa dentro del complejo militar, y se le ha ordenado permanecer allí por el momento. La casa aparentemente está fuertemente custodiada por funcionarios del SEBIN.
La investigación contra Tarek William Saab estaría siendo dirigida, por parte de los organismos de seguridad, por el almirante Aldo Gregorio Lostracco Lucena, señalado como un funcionario de extrema confianza de González López.
De confirmarse oficialmente, esto marcaría un giro brutal dentro del propio aparato chavista: el fiscal del sistema bajo vigilancia del sistema.
La medida, al parecer, fue consecuencia de las recientes audiencias del caso «PDVSA-Cripto», donde el exministro Tareck El Aissami —antiguo aliado de Saab— lanzó acusaciones directas contra el otrora titular del Ministerio Público del narcorégimen.
Estos señalamientos habrían disparado una serie de procedimientos especiales que, según trascendió, incluyeron allanamientos en propiedades de lujo donde supuestamente se localizaron importantes cantidades de oro y registros de operaciones financieras no declaradas.
El hermetismo oficial es total. Mientras que en redes sociales se habla de una «noticia de impacto internacional» que habría llegado hasta oídos de socios comerciales en Asia y África, las instituciones del Estado no han emitido un comunicado que confirme o desmienta el paradero de Saab. Este silencio alimenta la teoría de una «fractura interna» que estaría forzando a antiguos colaboradores, a delatar a sus secuaces para buscar beneficios procesales ante la justicia.
Caracas. – El presidente de EE. UU., Donald Trump, prometió este pasado martes, que su Gobierno va a asegurarse de liberar a todos los rehenes políticos en Venezuela, aunque a la vez alabó el desempeño de la encargada del narcorégimen chavista, Delcy Rodríguez.
«Vamos a sacarlos a todos. Y te diré algo: Delcy está haciendo un gran trabajo. El pueblo de Venezuela está eufórico con lo que ha pasado. No pueden creerlo. Están bailando en las calles», aseguró el mandatario al ser consultado por la situación de los cientos de presos políticos que no se han beneficiado de la ley de amnistía, la cual fue concluida el pasado 24 de abril por la gestión interina de Rodríguez.
«Como saben, tenemos a Exxon, tenemos a Chevron, tenemos a todas las grandes compañías (petroleras) entrando. Y Venezuela ahora está generando más dinero del que han generado en los últimos 25 años», dijo Trump a periodistas en la Casa Blanca antes de iniciar un viaje oficial a China.
Luego agregó: «Nosotros, como saben, permitimos que liberaran a muchos (rehenes políticos) y ellos han dejado en libertad a muchos de los presos políticos». Sin embargo, algunos frentes criticaron que la Casa Blanca no presionara a Caracas para liberar a los cientos de personas que, según organizaciones de derechos humanos, aún permanecen en cárceles venezolanas.
Las autoridades de Rusia han informado este miércoles que los gobernadores de Belgorod y Briansk, Viacheslav Gladkov y Alexander Bogomaz, han presentado su dimisión. Ambas regiones rusas, que limitan con Ucrania, son blanco frecuente
Según los decretos publicados en la página web del Kremlin, ambos han presentado su dimisión de forma voluntaria. Gladkov, en el cargo desde noviembre de 2020, será sustituido por Alexander Shuvaev como gobernador interino de Belgorod, mientras que Yegor Kovalchuk ocupará el puesto de Bogomaz, que lideraba Briansk desde 2014.
Cabe señalar que Putin ha mantenido este mismo miércoles reuniones de trabajo con Shuvaev y Kovalchuk, si bien el Kremlin no ha ofrecido más detalles sobre estos cambios. Las elecciones para elegir a los nuevos gobernadores de las regiones de Belgorod y Briansk se celebrarán el 20 de septiembre, según ha recogido la agencia de noticias TASS.
Un juez federal de EE. UU. ha dictado este miércoles la suspensión de las sanciones impuestas por la Administración de Donald Trump contra la relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, estimando que tales medidas violaban sus libertades de la Primera Enmienda al estar dirigidas directamente a sus declaraciones críticas con Israel.
Así lo ha explicado el juez de distrito Richard Leon en un documento de opinión emitido junto a la correspondiente orden que concede al marido de Albanese, el economista italiano del Banco Mundial Massimiliano Cali, y su hija en común, menor de edad, la suspensión cautelar de las sanciones contra la relatora, que ha celebrado el fallo en redes dando las gracias a su hija y a su marido «por salir en (su) defensa».
Según el magistrado, los demandantes «afrontan daños reales y tangibles como resultado de la designación de Albanese», una medida que ha considerado «excesiva», según el documento judicial. Cabe señalar que los medios también múltiples críticas a una decisión en la que la Administración Trump había acusado a la relatora de llevar a cabo una «campaña de guerra política y económica» contra EE. UU. e Israel que «ya no será tolerada».
En el mismo, Leon ha recordado que la Orden Ejecutiva por la que la relatora de la ONU fue sancionada «busca hacer frente a la ‘amenaza extraordinaria’ que representan los esfuerzos del Tribunal Penal Internacional (TPI) para ‘investigar, arrestar, detener o enjuiciar a personas protegidas’, mediante la imposición de sanciones a los extranjeros que hayan participado directamente en dichos esfuerzos».
«¡Pero Albanese no ha hecho más que hablar!», ha indicado el magistrado, conocido por su uso de signos de exclamación en sus dictámenes. En su exposición, Leon ha subrayado que «la designación de Albanese por parte del secretario (de Estado, Marco) Rubio en virtud de la Orden Ejecutiva 14203 regula claramente su discurso».
Al hilo, ha criticado que el jefe de la diplomacia estadounidense haya mantenido que la relatora «colaboró directamente» en los esfuerzos del TPI para «investigar, arrestar, detener o enjuiciar a ciudadanos de EE. UU. o Israel» al «recomendar que emitiera órdenes de arresto» contra autoridades israelíes y que «llevara a cabo investigaciones y enjuiciamientos» de empresas estadounidenses.
Al contrario, el magistrado ha recordado que «Albanese no trabaja para el TPI ni tiene capacidad alguna para dirigir sus acciones» por lo que «la única forma» en la que podría haber participado en tales esfuerzos «es ofreciendo su opinión y recomendación no vinculantes; es decir, ¡hablando!».
«Los acusados no solo pretenden regular la libertad de expresión de Albanese, sino que quieren regularla debido a la ‘idea o mensaje expresado’, así como por ‘su función o propósito'», ha afeado, agregando que las autoridades estadounidenses «castigan» a la relatora «simplemente por recomendar que el TPI enjuicie a ciertas personas: una opinión no vinculante que no obliga al TPI a tomar ninguna medida».
«Es indiscutible que sus recomendaciones no tienen efecto vinculante sobre las acciones del TPI; no son más que su opinión», ha proseguido, antes de subrayar, encauzando su decisión de suspender la designación de Albanese, que «prohibir una política de sanciones tan ‘excesivamente amplia’ no perjudica a los acusados».
Asimismo, el juez —que también ha tenido en cuenta las consecuencias de las sanciones sobre la libertad de movimiento de la hija menor de la pareja, la propiedad de su vivienda en Washington y las relaciones familiares— ha argüido que «proteger la libertad de expresión siempre redunda en el interés público (…) incluso cuando las opiniones de un individuo son ‘hirientes’ (…), como claramente creen los acusados que es el discurso de Albanese». «No hay nada más que añadir», ha zanjado.
El Gobierno de EE. UU. ha vuelto a ofrecer este miércoles una ayuda humanitaria adicional valorada en USD$ 100 millones para Cuba, mientras las autoridades de la isla denuncian que la crisis que atraviesa el país es fruto de la «guerra económica» y el bloqueo energético impuestos desde Washignton.
Así lo ha dado a conocer el Departamento de Estado en un comunicado en el que que «reafirma públicamente (su) generosa oferta» e incide en que se trata de una ayuda «directa al pueblo cubano, que se distribuirían en coordinación con la Iglesia católica y otras organizaciones humanitarias independientes de confianza».
«La decisión de aceptar nuestra oferta de ayuda o denegar una asistencia vital que salva vidas recae en el régimen cubano, que, en última instancia, deberá rendir cuentas ante el pueblo cubano por interponerse en el camino de una ayuda fundamental», ha señalado la cartera diplomática estadounidense.
El organismo dirigido por Marco Rubio, que ha asegurado que su intención es seguir «buscando reformas significativas del sistema comunista cubano», ha criticado que La Habana «se niega a permitir» que sean las autoridades de EE. UU. quienes presten una ayuda que los cubanos necesitan «desesperadamente debido a los fracasos del corrupto régimen cubano».
El Departamento ha considerado que el Gobierno del país caribeño «solo ha servido para enriquecer a las élites y condenar al pueblo cubano a la pobreza», antes de recordar que la ayuda que ofrece Washington también incluye «apoyo a un servicio de internet por satélite gratuito y rápido».
El dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha defendido en sus redes sociales que, pese a «las cruentas medidas de asfixia económica y energética que EE. UU. ha decretado, Cuba sigue en pie, no es un estado fallido».
«La crisis que nos atenaza es fruto de la severa guerra económica que nos imponen y de la persecución energética», ha señalado, antes de apuntar a posibles cortes en el suministro eléctrico durante la jornada.
«Ese dramático agravamiento tiene una única causa: el genocida bloqueo energético al que EE. UU. somete a nuestro país, amenazando con aranceles irracionales a cualquier nación que nos provea de combustible», ha declarado al respecto.
El mandatario ha achacado el bloqueo de combustible impuesto por la Administración de Donald Trump al hecho de que las distintas autoridades estadounidenses no han podido «destruir la Revolución».
«Lo que los voceros del régimen estadounidense tratan de mostrar al mundo como consecuencia directa de una mala gestión del [régimen] cubano, es en realidad el resultado de un perverso plan que pretende llevar a niveles extremos las carencias y dificultades del pueblo», ha considerado.
Con todo, Díaz-Canel ha reiterado que están «dispuestos siempre al diálogo en igualdad de condiciones» con el país norteamericano.
EE. UU. ha afirmado este miércoles haber sumado más de 110 países copatrocinadores al proyecto de resolución impulsado por la diplomacia norteamericana junto a Bahréin en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas «para defender la libertad de navegación y garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz», una cifra que ha considerado prueba de que «Irán está aislado en sus acciones ilegales» en el estratégico paso.
«Irán está aislado en sus acciones ilegales de explotar minas en aguas internacionales y cobrar peajes. Véase la lista de los 113 copatrocinadores de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU —entre los que se incluyen India, Japón y Corea del Sur— que exigen a Irán que cese su comportamiento ilegal e inaceptable», ha manifestado el embajador de EE. UU. ante Naciones Unidas, Mike Waltz, presumiendo de una cifra de apoyos que supera el 58% de Estados miembros.
El texto, impulsado por Washington y Manama con el apoyo desde el inicio de todo el Consejo de Cooperación de Estados Árabes del Golfo a excepción de Omán, exige a Irán que «cese los ataques, la colocación de minas y el cobro de peajes» en Ormuz, así como que «revele el número y la ubicación de las minas marinas que ha colocado y que coopere con los esfuerzos para retirarlas».
Teherán, por su parte, no ha tardado en responder y, a través de su misión ante Naciones Unidas, ha alegado que «las afirmaciones del representante estadounidense sobre un amplio respaldo no son más que un intento desesperado por legitimar objetivos políticos predeterminados, socavar la credibilidad del Consejo de Seguridad de la ONU y brindar cobertura política a acciones ilegales».
«Presentar el número de copatrocinadores de su proyecto de resolución, motivado políticamente, como un amplio respaldo internacional y prueba del aislamiento de Irán es absurdo y engañoso», ha aseverado la legación en redes, agregando que «muchos miembros se han unido al proyecto de resolución bajo presión política, coacción e incluso amenazas».
Asimismo, ha manifestado que «ningún número de copatrocinadores forzados puede legitimar los actos internacionalmente ilícitos que Washington sigue cometiendo contra Irán, incluyendo el bloqueo marítimo, los ataques y la incautación ilegal de buques mercantes iraníes, y la toma de rehenes de sus tripulaciones en prácticas que recuerdan a la piratería».
Cristian Romero, abogado Penalista, docente universitario, Coordinador Nacional de EsLibertad Colombia, Investigador jurídico, candidato a magister en derecho penal, columnista y conferencista.
“Lo que propone mi investigación no es simplemente flexibilizar permisos de porte, sino reemplazar un modelo centralizado, costoso y burocrático por un sistema de seguridad civil regulada basado en responsabilidad individual, monitoreo permanente y gobernanza comunitaria.”
Cristian Romero
Durante décadas, el debate sobre la seguridad en Colombia se ha movido entre dos extremos igual de insuficientes: quienes creen que el monopolio estatal absoluto sobre los medios de defensa garantiza automáticamente el orden público, y quienes reducen cualquier discusión sobre armas a consignas ideológicas. El problema es que la realidad colombiana no cabe en ninguno de esos simplismos, tanto por el contexto de violencia actual como por la violencia histórica que ha atravesado el país.
Hace bastante tiempo he estado trabajando en una propuesta que brinde una solución real a esta problemática y amplíe el marco de libertad en torno a la defensa de los colombianos. Se trata de mi investigación presentada en la maestría en derecho penal de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, la cual parte de una incógnita distinta: ¿qué ocurre cuando el Estado restringe de manera casi total el acceso legal a los medios de defensa personal en un país donde la violencia armada continúa siendo ejercida, principalmente, por actores ilegales que jamás han obedecido la ley?
El régimen colombiano de armas, estructurado alrededor del Decreto 2535 de 1993, descansa sobre una lógica que merece ser revisada con rigor jurídico y no con prejuicios políticos ni ideológicos. La regulación actual termina produciendo una consecuencia profundamente contradictoria: restringe principalmente al ciudadano que sí está dispuesto a cumplir la ley, mientras que el criminal continúa obteniendo armas por fuera del sistema legal. No estamos frente a una hipótesis ideológica, sino frente a un problema estructural. En Colombia, obtener legalmente un permiso de porte implica atravesar una cadena de barreras económicas, administrativas y burocráticas que convierten el acceso en un privilegio reservado para pocos sectores con capacidad económica o influencia política. Entre permisos, exámenes, cursos y adquisición del arma, el costo puede superar ampliamente varios salarios mínimos. Lo que termina generando un resultado práctico bastante evidente, a saber: el sistema no selecciona portadores por conducta, estabilidad emocional o responsabilidad individual, sino por capacidad económica o posición social.
Este punto es central. La jurisprudencia colombiana, particularmente en la Sentencia C-296 de 1995, ha sentado una base importante frente a esta problemática y a la interpretación que el derecho penal moderno realiza sobre ella: este no castiga personas por el supuesto peligro abstracto que representan, sino por conductas concretas que lesionan bienes jurídicos de tutela. El principio de derecho penal de acto impide que el Estado convierta la mera posibilidad de riesgo en fundamento suficiente para restringir indiscriminadamente libertades individuales. Sin embargo, gran parte del enfoque actual sobre armas termina operando precisamente bajo esa lógica: asumir que el ciudadano civil, por el simple hecho de aspirar a un mecanismo de defensa personal, constituye un peligro potencial.
La viabilidad constitucional del modelo
Mi investigación cuestiona esa premisa desde una perspectiva constitucional y del derecho penal. La Constitución colombiana no prohíbe de manera absoluta el porte civil. El artículo 223 establece el monopolio estatal sobre la fabricación e introducción de armas y municiones, pero al mismo tiempo permite que la ley regule las condiciones bajo las cuales los particulares pueden acceder a permisos otorgados por la autoridad competente. Esto tiene una consecuencia jurídica importante, puesto que la restricción vigente no proviene de una prohibición constitucional expresa, sino principalmente de decisiones administrativas y políticas públicas adoptadas a lo largo del tiempo.
El silogismo jurídico es relativamente claro:
Primera premisa: la Constitución admite el porte civil regulado.
Segunda premisa: el Congreso posee la facultad y libertad de configuración normativa para desarrollar el régimen jurídico correspondiente.
Tercera premisa: las restricciones actuales derivan, en gran medida, de políticas administrativas antes que de una prohibición constitucional absoluta.
Conclusión: el legislador colombiano puede ampliar legalmente el acceso regulado al porte de armas sin necesidad de reformar la Constitución.
Esto no significa eliminar controles ni promover una sociedad armada sin límites normativos. De hecho, la propuesta desarrollada en la investigación apunta exactamente a lo contrario: sustituir un sistema basado en barreras económicas por un modelo centrado en responsabilidad individual verificable.
¿Cómo funcionaría el modelo?
Lo que propone mi investigación no es simplemente flexibilizar permisos de porte, sino reemplazar un modelo centralizado, costoso y burocrático por un sistema de seguridad civil regulada basado en responsabilidad individual, monitoreo permanente y gobernanza comunitaria. La propuesta mantiene intacto el monopolio estatal sobre la fabricación, trazabilidad y registro de armas, pero transforma la lógica mediante la cual el ciudadano accede legalmente a mecanismos de defensa personal.
El modelo funciona a partir de una habilitación progresiva y condicionada. El ciudadano interesado no obtendría un permiso permanente e indefinido, sino una licencia sujeta a evaluación continua de conducta, historial y cumplimiento normativo. A diferencia del sistema actual, donde el principal filtro termina siendo la capacidad económica del solicitante, el nuevo esquema prioriza criterios verificables como antecedentes penales, ausencia de conductas típicas relevantes para el derecho penal, estabilidad conductual, entrenamiento certificado y permanencia dentro de comunidades reguladas de práctica y supervisión.
Uno de los elementos centrales de la propuesta es la creación de clubes certificados de tiro y defensa comunitaria con función pública delegada y supervisión estatal permanente. Estos espacios no operarían como simples polígonos recreativos, sino como instituciones de formación cívica y técnica encargadas de evaluar periódicamente a los portadores, verificar condiciones psicológicas y de idoneidad, registrar prácticas obligatorias y reportar comportamientos de riesgo o posibles conductas con relevancia penal a las autoridades competentes. El arma dejaría de entenderse como un objeto aislado de propiedad individual y pasaría a insertarse dentro de una estructura institucional de responsabilidad compartida.
A ello se suma un sistema obligatorio de seguro individual de responsabilidad civil del portador. Esto implica que toda persona autorizada para portar un arma debería mantener una póliza activa capaz de responder patrimonialmente frente a daños ocasionados por uso negligente, imprudente o irresponsable, especialmente en escenarios donde puedan concurrir conductas penalmente relevantes derivadas del uso indebido del arma de fuego. El objetivo es trasladar parte del costo del riesgo al propio portador y generar incentivos económicos reales hacia el comportamiento responsable. En otras palabras, el modelo busca que el ciudadano armado tenga no solo derechos, sino también obligaciones permanentes y consecuencias inmediatas frente a cualquier incumplimiento.
La propuesta también incorpora mecanismos de monitoreo continuo y pérdida automática de habilitación frente a conductas incompatibles con la licencia. Episodios relacionados con posibles tipos penales como violencia intrafamiliar, amenazas, lesiones personales, constreñimiento ilegal o cualquier manifestación de violencia dolosa activarían procesos de suspensión inmediata mientras se realiza la respectiva revisión institucional y jurídica. Del mismo modo, situaciones asociadas a abuso de sustancias psicoactivas, alteraciones graves de conducta, incumplimientos administrativos reiterados o antecedentes con relevancia criminológica serían objeto de evaluación permanente por parte de las autoridades competentes. La lógica cambia por completo: el permiso deja de ser una autorización estática otorgada una sola vez y se convierte en una relación jurídica dinámica sometida a evaluación constante.
Otro elemento fundamental consiste en reducir la actual aporofobia estructural del sistema colombiano de armas. Hoy, el acceso legal termina reservado para sectores con altos ingresos o conexiones políticas, mientras las poblaciones rurales y sectores vulnerables —precisamente los más expuestos a estructuras criminales armadas— permanecen excluidos del sistema legal de protección personal. La propuesta busca sustituir esa barrera económica por estándares objetivos de conducta, formación y supervisión institucional.
El modelo toma elementos comparados de sistemas como el suizo y de experiencias de gobernanza policéntrica estudiadas por Elinor Ostrom, donde la seguridad no depende exclusivamente de un monopolio vertical centralizado, sino también de estructuras comunitarias reguladas capaces de producir autocontrol, vigilancia mutua y cohesión social. No se trata de privatizar la seguridad ni de eliminar la autoridad estatal, sino de construir mecanismos complementarios donde el ciudadano deje de ser un sujeto pasivo completamente dependiente de la capacidad reactiva del Estado.
La propuesta, además, conserva límites deliberados estrictos. El porte seguiría prohibido en contextos políticos, manifestaciones, procesos electorales y determinados espacios públicos sensibles. El Estado conservaría facultades de inspección, registro, trazabilidad y revocatoria. Incluso la reforma contempla cláusulas de revisión periódica para medir empíricamente sus efectos sobre violencia, criminalidad, reincidencia y convivencia ciudadana.
En esencia, la investigación plantea una transformación del paradigma de seguridad colombiano: pasar de un modelo que presume peligrosidad abstracta sobre el ciudadano civil a un sistema que evalúe responsabilidad concreta, conducta verificable y capacidad real de convivencia dentro del orden jurídico.
Seguridad, libertad y responsabilidad individual
Hoy por hoy el debate público colombiano suele reducir esta discusión a caricaturas ideológicas importadas del contexto estadounidense o suizo. Pero Colombia tiene una realidad completamente distinta: amplias zonas con presencia institucional débil, mercados ilegales consolidados y poblaciones rurales que permanecen desprotegidas frente a estructuras criminales armadas. Allí, la prohibición no elimina la violencia; simplemente monopoliza la capacidad de defensa en manos de quienes ya operan al margen de la ley.
La seguridad no puede seguir entendiéndose únicamente como un monopolio vertical centralizado ejercido desde Bogotá hacia territorios donde el Estado muchas veces llega tarde o simplemente no llega. Una democracia liberal sólida también exige ciudadanos responsables, instituciones eficientes y marcos normativos coherentes con la realidad social y el tejido social que pretenden regular. Hablar de libertad en materia de seguridad no implica ausencia de reglas. Implica reconocer que un ciudadano respetuoso del imperio de la ley no debe ser tratado bajo la misma presunción que un criminal armado, como estamos viendo en la realidad colombiana. Implica entender que el derecho penal no puede construirse sobre el miedo abstracto al individuo, sino sobre responsabilidad concreta y verificable.
Colombia necesita abandonar los debates emocionales y empezar a discutir seriamente si el modelo vigente realmente ha producido los resultados que prometió durante más de treinta años. Porque cuando un sistema desarma principalmente a quien obedece la ley, mientras el crimen organizado continúa fortalecido, la pregunta ya no es si el modelo debe revisarse, sino cuánto tiempo más estamos dispuestos a ignorar sus consecuencias.
Referencias
Colombia. Constitución Política de 1991, artículo 223.
Colombia. Decreto 2535 de 1993, “Por el cual se expiden normas sobre armas, municiones y explosivos”.
Corte Constitucional de Colombia. Sentencia C-296 de 1995.
Elinor Ostrom. Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action. Cambridge University Press, 1990.
Jakobs, Günther. Derecho Penal. Parte General. Madrid: Marcial Pons.
Romero Cárdenas, Cristian Javier.Condiciones institucionales de gobernanza policéntrica para la reforma del régimen de tenencia y porte de armas de fuego: caso del Decreto 2535 de 1993 en Colombia. Trabajo de investigación presentado para optar al título de Magíster en Derecho Penal, Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca.
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