Los líderes demócratas en el Congreso de EE. UU. reclaman diez medidas para pactar el presupuesto de Seguridad Nacional

Los líderes el Partido Demócrata de EE. UU. en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, y en el Senado, Chuck Schumer, han enviado este miércoles una lista detallada de las diez demandas de sus bancadas acerca del Departamento de Seguridad Nacional, cuya financiación pende de que republicanos y demócratas alcancen un acuerdo en las dos cámaras del Congreso sin el cual se quedará sin fondos el próximo viernes 13 de febrero.

Las medidas, remitidas al presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, y al líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, incluyen la prohibición del uso de máscaras por parte de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés), que los agentes del Departamento de Seguridad Nacional muestren información que los identifique y que verbalicen su número de identificación y apellido si se les solicita.

Otra de las reivindicaciones es la promulgación de una «política de uso razonable de la fuerza», exigiendo que los agentes estén capacitados y certificados y que sean «retirados del servicio» en caso de incidente, un grupo de medidas especialmente sensible a la luz de la muerte de dos estadounidenses tiroteados por agentes federales desplegados en la operación antimigratoria desarrollada en Minnesota. A este respecto, el documento también recoge que las administraciones estatales y locales preserven las competencias para investigar casos de uso excesivo de fuerza.

En líneas similares, los líderes demócratas en el Congreso reclaman que los agentes usen cámaras corporales, así como la regularización de uniformes y equipamientos a fin de evitar una «policía paramilitar».

Al hilo, las bancadas opositoras también han solicitado en el referido documento que los agentes federales no puedan entrar en propiedades privadas sin una orden judicial y que tampoco puedan operar en «lugares sensibles» como centros médicos, colegios, guarderías, iglesias o tribunales.

Asimismo, han exigido que todos los centros de detención cumplan con las normas básicas, como «el acceso inmediato a un abogado». El incumplimiento de estas normas podría ser perseguido, además, por los estados.

Por otra parte, la carta de Jeffries y Schumer también pide «detener la discriminación racial», de tal modo que los miembros de las distintas agencias involucradas no puedan realizar «detenciones, interrogatorios y registros basados en la presencia de una persona en determinados lugares, su trabajo, su idioma hablado y acento o su raza y etnia».

Paralelamente, han subrayado que no se lleven a cabo más «arrestos indiscriminados», la «verificación de que una persona no es ciudadana estadounidense» antes de mantenerla en centros de detención para migrantes y una mejora en los procedimientos referidos a órdenes judiciales, tras los reiterados retrasos de las autoridades federales en el cumplimiento de fallos como los que requieren el retorno de personas detenidas ilegalmente.

Con todo —y pese a que la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ya anunció que todos los agentes llevarían cámaras corporales—, un acuerdo bipartidista que afiance el presupuesto de la cartera a largo plazo en base a las citadas reclamaciones demócratas podría presentar dificultades, dado que el presidente de la Cámara de Representantes ha descartado ya dos de las demandas demócratas, según ha recogido CNN: detener los registros sin orden judicial y prohibir que los agentes del ICE porten máscaras.

El proceso negociador, que goza de poco más de una semana de margen antes de que se termine la última adjudicación de fondos aprobada, llega un día después de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, firmara el proyecto de ley presupuestario aprobado por la Cámara de Representantes que ha permitido la reapertura del Gobierno federal, tras un cierre parcial de tres días fruto de la falta de consenso bipartidista con respecto a la partida presupuestaria de Seguridad Nacional, especialmente por la actuación de sus agentes en Minnesota.

Zelenski cifra en 55.000 los soldados muertos entre «más de 100.000 ucranianos muertos» y muchos desaparecidos

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha cifrado este miércoles en 55.000 el número de militares muertos, incluyendo a aquellos de carrera y a los movilizados en el marco de la guerra contra Ucrania, entre más de 100.000 ucranianos muertos y «un gran número» de personas desaparecidas.

«Hablamos de decenas de miles de muertes, más de 100.000. En Ucrania, oficialmente en el campo de batalla, el número de soldados muertos, ya sean militares de carrera o personas movilizadas, es de 55.000. Y hay un gran número de personas que Ucrania considera desaparecidas», ha indicado el mandatario en una entrevista para la cadena France 2 centrada en la invasión rusa y las negociaciones de paz.

Con todo, ha alegado que Rusia también «necesita un respiro», defendiendo la negativa de Kiev a conceder territorios en el Donbás, especialmente aquellos no conquistados por el momento por las fuerzas rusas, ya que, según él, «desde que comenzaron esta guerra, no han conseguido una sola victoria».

«Los ucranianos somos perfectamente conscientes del precio que les cuesta a los rusos cada metro y cada kilómetro de este territorio», ha subrayado Zelenski, alegando que «conquistarlo les costaría 800.000 cadáveres más, los cadáveres de sus soldados».

«Les llevará al menos dos años, con un progreso muy lento. No aguantarán tanto», ha indicado, manifestando aun así su oposición a la posibilidad de «un conflicto congelado».

Por otra parte, el presidente ucraniano, preguntado al hilo de las medidas de seguridad de las que se rodea por si teme por su vida, ha afirmado que Rusia ya ha intentado asesinarlo «varias veces». «En cierto modo, ya no siento el mismo miedo que al principio de la guerra. Me he acostumbrado. Es parte de mi vida», ha alegado.

Argentina solicita formalmente a EE. UU. la extradición de Nicolás Maduro por violaciones de DD. HH.

El juez argentino Sebastián Ramos ha solicitado este miécoles la extradición del genocida dictador que sometía a Venezuela, Nicolás Maduro, encarcelado en Nueva York tras el ataque de EE. UU. en Caracas y alrededores el pasado 3 de enero, alegando violaciones de Derechos Humanos.

«Líbrese exhorto internacional a EE. UU., a efectos de solicitar la extradición de Nicolás Maduro, quien habría sido recientemente detenido en Venezuela y trasladado privado de libertad hacia EE. UU., de conformidad con el Tratado de Extradición suscrito entre la República Argentina y este último país», ha señalado en una resolución difundida en redes sociales.

La petición formal llega un mes después de que el fiscal Carlos Stornelli solicitara iniciar el trámite y a raíz de una denuncia presentada en 2023 por el Foro Argentina para la Defensa de la Democracia (FADD) por violación de Derechos Humanos.

Precisamente esta entidad ha confirmado en sus redes sociales que «hoy, la Justicia argentina pidió la extradición» del dirigente venezolano, un extremo que ha celebrado tras «el resultado de haber estado, desde el inicio, donde había que estar para que esto ocurra, del lado de la ley y contra la impunidad».

«Más allá de la resolución concreta, queda la satisfacción de habernos enfrentado a los poderosos defendiendo férreamente los derechos humanos. Hoy es un día importante para el FADD, para Argentina, para la justicia y, sobre todo, para las víctimas venezolanas que se animaron a denunciar», ha agregado.

En la misma nota, ha recordado que reclamó a las autoridades argentinas que solicitaran la extradición de Maduro cuando este «todavía concentraba todo el poder y mucho antes de que los hechos que hoy son de público conocimiento modificaran el escenario. «Lo hicimos cuando parecía imposible y cuando enfrentar al poder tenía costos reales», ha agregado el FADD.

La organización está presidida por el diputado bonaerense Waldo Wolff, del partido conservador PRO, que en su cuenta de X ha señalado que «independientemente del desenlace, hoy reafirmamos nuestro compromiso de que Maduro y su dictadura cumplan condena, tras las rejas, por perseguir, torturar y asesinar a su pueblo».

Cabe recordar que, en el pasado, ya el juez federal de Argentina había solicitado a INTERPOL el pedido de captura internacional del dictador Nicolas Maduro y Diosdado Cabello, para enjuiciarlo por sus violaciones a los DD. HH.

Edmundo González pide desmantelar colectivos y acelerar elecciones presidenciales en Venezuela

Caracas. – El presidente electo en Venezuela en 2024, Edmundo González Urrutia, abogó este pasado martes por el desmantelamiento de los colectivos chavistas en el país, así como por el aceleramiento de un proceso para lograr nuevas elecciones presidenciales.

Así lo aseguró durante una entrevista concedida al canal Fox News, donde enfatizó la necesidad de volver a garantizar los derechos humanos dentro del país. Según lo manifestó, a su juicio es perentorio llevar a cabo elecciones democráticas y transparentes en el menor lapso posible.

González, quien se encuentra exiliado en España luego del comicios del pasado 28 de julio de 2024, manifestó que pese a lo publicado por The Wall Street Journal, de que se estimaba un tiempo de 18 a 24 meses para efectuar nuevas elecciones presidenciales, es justo que este proceso se lleve a cabo en un lapso menor.

“Entiendo que sanar el registro electoral requiere un tiempo y por eso ellos hablan de ese periodo. Hay que recordar que el régimen en Venezuela prohibió el voto en el exterior y nuevas inscripciones, es algo que va a tomar tiempo en corregir”, opinó.

Mientras, sobre la consecución de actos represivos dentro de Venezuela, González recordó que «nosotros hemos dicho que toda normalización, toda transición a la democracia pasa por el desmantelamiento de esos colectivos armados que defienden al gobierno».

Asimismo, subrayó que «también hemos dicho que pasa por la anulación de los grupos y de los centros de tortura que hay en varios sitios del país».Finalmente, dijo que en su opinión «no puede haber una transición democrática con presos políticos».

Narcorégimen chavista detiene a Alex Saab y Raúl Gorrín en Venezuela

Caracas. – Los empresarios chavistas Alex Saab y Raúl Gorrín, habría sido detenidos por la gestión interina de Delcy Rodríguez, y podrían ser extraditados a EE. UU., según confirmaron fuentes de inteligencia de ese país a medios internacionales.

No obstante, la información fue difundida inicialmente por el medio colombiano Caracol Radio, la cual obtuvo la validación de funcionarios norteamericanos sobre el procedimiento contra quien es señalado como el principal operador financiero de Nicolás Maduro, en el caso de Saab, y el magnate de medios, como es considerado Gorrín.

Fuentes judiciales precisaron que tanto Saab como Gorrín fueron aprehendidos por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) en la urbanización Cerro Verde, al este de Caracas, alineados con el FBI.

Aparentemente, un equipo bajo órdenes de Rodríguez, investigó y detectó un esquema de corrupción en contra del patrimonio de la nación, ejecutado por ambos sujetos. Otras informaciones indican que el FBI habría tomado parte en la operación.

El procedimiento se llevó a cabo en la madrugada de este miércoles. Fuentes de inteligencia estadounidenses revelaron sobre la logística del despliegue, que «Saab fue capturado en una operación conjunta entre las autoridades de Venezuela y el FBI (…) a las 2:30 am». También indicaron, que la captura se realizó «para su posible extradición a EE. UU.».

Sobre Saab, hay que recordar, que fue detenido en Cabo Verde en 2020 y extraditado a EE. UU. en 2021. Fue liberado en diciembre de 2023 tras un polémico canje de prisioneros firmado por la administración de Joe Biden.

Tras su regreso a Venezuela, Maduro lo nombró ministro en octubre de 2024, otorgándole un poder formal sobre la industria y la inversión extranjera del país. Sin embargo, fue destituido del cargo por Delcy Rodríguez el pasado mes, luego que esta asumiera la conducción del narcorégimen chavista, tras la captura de Maduro el pasado 3 de enero.

Narcorégimen detuvo y liberó a corresponsal venezolano de cadena alemana DW

Caracas. – El periodista venezolano Álvaro Algarra Suárez, corresponsal de la cadena alemana DW (Deutsche Welle), fue detenido de manera arbitraria y posteriormente liberado por esbirros de la Narcotiranía chavista este mismo miércoles.

Según lo denunció el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), a través de sus redes sociales, Algarra fue detenido en su casa. El hecho ocurrió a las 11 de la mañana, cuando presuntos funcionarios policiales presuntamente de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), se lo llevaron detenido.

Los esbirros llegaron a su residencia y lo sacaron por la fuerza, sin que hasta el momento se haya informado oficialmente sobre su paradero o las razones de la detención.

“Funcionarios policiales, presuntamente de la PNB, se llevaron detenido al periodista Álvaro Algarra, corresponsal de DW espanol, cerca de las 11:00am de este 4 de febrero. Los funcionarios vestidos de azul se llevaron al periodista de su casa y su familia desconoce el paradero hasta este momento», escribió el SNTP.

El caso se suma a otros incidentes recientes que involucran a trabajadores de medios de comunicación en Venezuela, generando alertas sobre la libertad de prensa y la seguridad de los periodistas en el país.

Sin embargo, el sindicato aclaró horas después, y también a través de sus cuentas en redes, que Algarra había sido liberado, pero sin ofrecer mayores detalles. El gremio publicó:

Madre se desmaya al exigir saber dónde el narcorégimen tiene a su hija

Caracas. – Fanny Lozada, la madre de una rehén política de la Narcotiranía: Ariannys Araujo Lozada, sufrió un desmayo frente a las cámaras, cuando este pasado martes reclamaba no saber en que centro de reclusión, ni en cuales condiciones, tenían a su hija.

El episodio ocurrió cuando la ciudadana participaba en la concentración convocada en espacios de la UCV, con la finalidad de reclamar la liberación de todos los rehenes políticos del país.

El video de la mujer en el momento cuando se descompensó causó impacto en las redes sociales. Ariannys Lozada está presuntamente acusada en el caso de los explosivos en Plaza Venezuela.

“No sé dónde está mi hija ni cómo me la tienen”, decía la madre, que se ha unido a las vigilias frente a distintas cárceles sin saber en cuál se encuentra Ariannys. En su relato, denunció que ella misma y sus tres nietos fueron detenidos de manera arbitraria durante doce días, como forma de presión ante la imposibilidad de localizar a su hija.

“Mi hija tiene tres hijos y toda su familia fue detenida. Al de 15 años me lo torturaron. Le amarraron la cabeza con bolsas, le metieron corriente. Es un bebé, está en cuarto año de bachillerato y no quiso seguir estudiando. Hasta la fecha no tengo fe de vida ni sé dónde está ella. Él sí sabe”, dijo, en referencia a Cabello, antes de desplomarse.

Lozada detalló contó recientemente a los medios, que no tiene información sobre el caso por el cual se acusa a su hija ni del lugar donde permanece detenida, por lo que exige una fe de vida.

En Zona 7 PNB en Boleíta le han negado que esté allí detenida.Sin embargo, este miércoles gracias a una llamada que recibió un familiar, Fanny Lozada, pudo conocer que su hija Ariannys está recluida en el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF).

Murió sargento de la GNB rehén político del narcorégimen en Yare 3

Caracas. – Un sargento mayor de la GNB, Jhoember Escobar, rehén político de la Narcotiranía secuestrado en el penal Yare 3 (Miranda), falleció este pasado martes tras no recibir las atenciones médicas necesarias tras las rejas.

La información fue revelada por el exrehén político Carlos Azuaje, quien conoció al militar durante su estancia en el citado penal, y quien a través de un video difundido por sus redes sociales, explicó que Escobar fue víctima de un ACV.

“Nuevamente la cárcel de Yare hace honor al terror que se vive allá adentro. Falleció el sargento mayor de la guardia nacional Jhoember Escobar”, dijo Azuaje en su video.

Detalló que el sargento, considerado preso político, no recibió “atención médica especializada de manera inmediata y le dio un accidente cerebrovascular (ACV)” esto, “producto del encierro, del hacinamiento, donde poner 12, 13 personas por celda”.

Azuaje que “los familiares no han querido hacer esta denuncia”, pero insistió en que las malas condiciones de encarcelamiento en Yare III causaron su deceso.

“Por culpa del encierro, las temperaturas mayores a 40 grados, por culpa de la falta de médicos y enfermeros, allá hay un solo doctor para dos mil presos. Los fines de semana no hay doctor, no hay enfermera”, insistió.

Pese a las liberaciones anunciadas por el narcorégimen, bajo el liderazgo momentáneo de Delcy Rodríguez, al menos dos rehenes políticos más perecieron bajo custodia del «Estado» el pasado mes.

Realpolitik en el Siglo XXI: El colapso de las instituciones globales y el regreso de las esferas de influencia

Andrea Ruiz, internacionalista de la Universidad Central de Venezuela y coordinadora local senior de EsLibertad Venezuela

(…) la diplomacia deja de ser un espacio para la construcción de una comunidad global y pasa a ser una herramienta de gestión de riesgos, donde cada Gobierno busca expandir su soberanía y asegurar su supervivencia en un sistema internacional anárquico y competitivo.

Andrea Ruiz

El paradigma internacional que predominó desde la posguerra, más específicamente desde 1945 ha sido el Multilateralismo, siendo las Naciones Unidas (ONU) el nuevo organismo intergubernamental diseñado para promover la cooperación entre los distintos Gobiernos, el diálogo y evitar el conflicto a través del derecho internacional. La seguridad pasó a ser colectiva y todos los Gobiernos independientemente de su poder político, económico y militar contaban con voz y voto de decisión sobre los asuntos globales. Este sistema internacional fue impulsado y promovido por Estados Unidos, convirtiéndose en el nuevo hegemón del tablero internacional.

En este escenario comenzaron a surgir nuevo actores internacionales que en mayor a menor medida tienen influencia en la política y economía internacional, estos van desde Organismos Internacionales, Organismos Regionales, Organismo de seguridad colectiva como la OTAN, Empresas Transnacionales, Sociedad civil, Actores (personas) influyentes, entre otros. Asimismo, comenzaron a surgir nuevas potencias económicas como China, India, Alemania, Japón y Brasil, mientras que Rusia[1] surge como una potencia militar. Convirtiéndose la tecnología, los recursos energéticos (hidrocarburos), las tierras raras y el comercio internacional en factores claves para la política exterior de los Gobiernos, utilizando los mismos como método de presión para conseguir su interés nacional.

Durante el último año hemos visto el colapso del multilateralismo, en palabras del Primer Ministro de Canadá Mark Carney en su discurso en el Foro Económico Mundial en Davos, “estamos frente a la ruptura del orden mundial, del fin de una ficción agradable y del comienzo de una realidad dura, en un entorno geopolítico en que las principales potencias, comenzando por la principal [—refiriéndose a Estados Unidos—], actúan siempre que pueden sin límites ni restricciones.”[2] En donde las Naciones Unidas ha perdido la capacidad de solucionar los conflictos armados y las guerras actuales, vemos que los Estados permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido) utilizan su derecho al veto del voto para su propio beneficio nacional, limitando de esta forma la capacidad de actuar de la Organización.

En este nuevo escenario resurge el realismo político (Realpolitik), una corriente que entiende la política como una constante lucha de poder en la cual los Estados utilizan sus recursos (económicos, militares y políticos) para aumentar su poder e influencia, priorizando el nacionalismo, los intereses y la seguridad nacional, por encima de los intereses colectivos o globales[3]. Aquí existe la cooperación y las alianzas entre los diferentes Gobiernos, sin embargo, ya no es una cooperación basada en la búsqueda del bien común, sino que se convierten en acuerdos estrictamente transaccionales. De esta forma, las alianzas se vuelven pragmáticas —en donde ningún aliado es permanente, pues los aliados de hoy pueden ser los enemigos de mañana si el equilibrio de poder así lo requiere—.

Así, la diplomacia deja de ser un espacio para la construcción de una comunidad global y pasa a ser una herramienta de gestión de riesgos, donde cada Gobierno busca expandir su soberanía y asegurar su supervivencia en un sistema internacional anárquico y competitivo. Por lo que, tácitamente se acepta que las potencias predominantes ordenan el tablero geopolítico a su conveniencia, pues ya no existe un equilibrio internacional capaz de limitar su accionar.

Por otro lado, la seguridad colectiva era un compromiso internacional, donde cualquier amenaza a un Estado debía de ser solucionada a través del diálogo, acuerdos, arbitraje y mediante los organismos internacionales o regionales, siendo Estados Unidos la potencia encargada de vigilar la seguridad mundial y el mediador universal de solucionar los conflictos y desacuerdos internacionales. En el realpolitik la seguridad pasa a ser una cuestión nacional, en donde los Gobiernos ya no confían en la estabilidad y el compromiso de los acuerdos y tratados internacionales, sino que ahora confían es en el fortalecimiento de su fuerza militar nacional y de su avance tecnológico.

Política exterior de Trump

Desde el primer mandato de Trump podemos ver como comienza a resurgir poco a poco el realpolitik, si analizamos sus acciones de política exterior en base a esta corriente en donde se utiliza el poder económico, político y militar para el beneficio nacional vemos que con el eslogan de “America first”, la política exterior  estadounidense pasó de promover la cooperación internacional a ser aislacionista y a buscar el beneficio nacional, la protección de su industria y de sus fronteras, caracterizándose por llevar a cabo acciones unilaterales pragmáticas en los asuntos internacionales, donde los acuerdos multilaterales y los organismos internacionales pasaron a ser obstáculos para la maximización de la soberanía nacional estadounidense.

Durante su primer mandato presidencial Trump busco incrementar la producción y los ingresos de la industria estadounidenses, por lo que revirtió numerosas regulaciones ambientales, se retiró del Acuerdo de París[4], promulgó una serie de aranceles sobre varios países, siendo China el mayor país afectado por los mismos, dando inicio a la guerra arancelaria que actualmente sigue vigente afectando al comercio internacional y sirviendo como un método de presión sobre los demás Gobiernos para lograr sus objetivos nacionales. Asimismo, Trump promovió el nacionalismo implementando una política migratoria rígida en donde el flujo migratorio pasó a ser una “amenaza” a la soberanía e integridad territorial.

Además, Trump también se retiró de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de las negociaciones de la Asociación Transpacífica, del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA)[5], demostrando que no existen aliados ni enemigos permanentes, por lo cual durante este primer mandato Trump se reunió tres veces con el presidente Norcoreano Kim Jong Un para intentar llegar a un acuerdo sobre la desnuclearización de Corea del Norte, pero no tuvo éxito.

Con respecto al continente asiático, las acciones de política exterior estadounidense más relevantes fueron los Acuerdos de Abraham, que beneficio a Israel al normalizar las relaciones económicas y diplomáticas con varios países Árabes, reconociendo a Jerusalén como capital del país. Con ello, la administración israelí firmo un acuerdo con Arabia Saudita para la venta de armas, retiro las tropas estadounidenses del norte de Siria, permitió que Turquía realizara la ocupación de la zona, apoyó la intervención de Arabia Saudita en Yemen contra los hutíes, e impuso sanciones económicas a Irán.

En este segundo mandato, Trump ahora con el eslogan de Make America Great Again (MAGA) empezó a utilizar la doctrina Monroe “América para los Americanos” en su política exterior buscando aumentar su influencia y poder en la región, por lo que dejando a un lado la cooperación internacional y la diplomacia Trump llevo a cabo una serie de acciones unilaterales que priorizan la seguridad nacional estadounidense, como lo es la guerra contra las drogas y el terrorismo que llevo al desplegué naval de sus tropas en el Caribe donde autorizó el uso de la fuerza para el ataque contra “las narcolanchas”, buscando evitar la expansión de grupos terroristas en la región.

Asimismo, designó a distintos grupos entre ellos el Tren de Aragua, el Cartel de los Soles y el Clan del Golfo como Organizaciones terroristas extranjeras que amenazan la seguridad nacional estadounidense por lo que dictó una serie de sanciones económicas y aranceles como método de presión a Venezuela y a distintos líderes de dichas organizaciones. Incluso designó al Gobierno venezolano como un “narco-estado” lo que le permitió llevar a cabo una operación militar el 3 de enero de 2026 contra el dictador venezolano Nicolás Maduro, que terminó en su captura y extracción a los Estados Unidos para ser juzgado por narcotráfico, convirtiendo el combate contra las drogas y el narcotráfico en un factor geopolítico clave.

Al convertirlo en un factor geopolítico le permite a Trump reafirmar los intereses estadounidenses en la región, controlar los recursos estratégicos clave y reducir la influencia de China, Rusia e Irán que ahí en la región. Por otro lado, Trump continua con una política proteccionista en donde vuelve a utilizar los aranceles comerciales como método de diplomacia y presión para el beneficio nacional, en donde impuso aranceles tanto a países “no amigos de EE. UU.” como a sus países aliados, siendo otra vez China el país al que le impuso más aranceles, para reducir su influencia global, buscando a su vez controlar la producción de microchips y de la tecnología. Estos aranceles afectan al mercado internacional, y a su vez también ocasiona que la bolsa de valores internacional fluctúe.

Por otro lado, continúo con una política migratoria rígida buscando controlar las migraciones ilegales, imponiendo incluso sanciones económicas a México y otros países latinoamericanos para que actúen como muros periféricos para frenar la migración, utilizando el control de las fronteras como método de presión geopolítica, además de establecer una política de deportaciones masivas lo que ocasionó una tensión de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y varios países Latinoamericanos, en donde los derechos humanos son desplazados por el levantamiento de sanciones arancelarias.

No conforme con esto, en la administración Trump, EE. UU. también se retiró de 66 organizaciones internacionales, incluyendo tanto tratados sobre el cambio climático como diversos organismos de la ONU, pues considera que estas son un obstáculo al promover agendas globales sobre los intereses estadounidenses, e incluso presionó a los países miembros de la OTAN a que aumentaran su gasto de defensa, esto ha llevado a una militarización acelerada de Europa, que ahora busca una «autonomía estratégica» ante la incertidumbre del apoyo estadounidense, además de que las tensiones entre Europa y Estados Unidos ha ido aumentando con las presiones políticas y económicas que ha ejercido Trump pues quiere comprar Groenlandia.

Cabe destacar que Trump ha buscado un acercamiento político con Putin para acabar la guerra Rusia-Ucrania, en donde ha reducido su gasto de financiamiento militar a Kiev impulsando a Europa a que asuma una colaboración económica y militar más activa en dicho conflicto. Del mismo modo, gracias a la presión política que ejerció Trump puso fin al conflicto armado entre Israel y Palestina. Y también, ha presionado a Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos para consolidar un bloque de seguridad regional que asuma la responsabilidad de mantener el orden, permitiendo que las tropas estadounidenses se retiren del área gradualmente.

Esta política exterior aislacionista de Trump debilitó la posición que tenía Estados Unidos como el hegemón del tablero internacional, permitiendo que nuevas potencias como China y Rusia puedan reclamar sus propias esferas de influencia, consolidando un paradigma tripolar.

El surgimiento del paradigma Tripolar

A inicios de 2026 hemos visto el colapso del multilateralismo bajo el surgimiento del paradigma tripolar liderado por Estados Unidos, Rusia y China, este nuevo orden se basa en la gestión de las esferas de poder y el control de recursos tecnológicos y estratégicos. China expande su poder e influencia a través de la geoeconomía, utilizando la Ruta de la Seda y el control de las cadenas de suministros en Asia y África convirtiéndose en su esfera de poder, además establece alianzas con el Sur Global. Mientras que Rusia reafirma su presencia mediante la fuerza militar y los recursos energéticos (hidrocarburos), consolidando un bloque euroasiático desestabilizando el orden occidental a través de su guerra contra Ucrania. Por su parte, Estados Unidos reafirma su influencia en el continente Americano.

En este nuevo paradigma, la seguridad nacional de estas tres potencias pasa a ser la agenda internacional: mientras Estados Unidos libera una guerra contra las drogas en el Caribe por cuestiones de seguridad nacional, Rusia se fue a la guerra con Ucrania para defender su frontera de la influencia de Occidente y la OTAN, es decir, una guerra por en donde se debate su seguridad nacional, y China aumenta la presión militar en su Mar del Sur pues no es solamente el plan de “una sola China”, sino que Taiwán es un competidor económico de China en la producción de microchips y además es aliado de Estados Unidos, lo que es una amenaza para su seguridad nacional.

Además, China y Estados Unidos se encuentran en una carrera por el control de las tierras raras, de la tecnología, de la IA y del comercio internacional, pues quien controle esos recursos, dicta las reglas en el tablero internacional.  Por ende comenzamos a ver cómo las potencias medias empiezan a tener un papel fundamental al comenzar a actuar como puentes entre Rusia, China y Estados Unidos, pues las instituciones multilaterales se han quedado sin capacidad real para resolver los problemas actuales, en donde las decisiones internacionales se toman en conversaciones bilaterales entre las tres esferas de poder.


[1] GDP by Country (2026) – Worldometer. (s. f.). Worldometer. https://www.worldometers.info/es/pib/pib-por-pais/?source=imf%C2%AEion=worldwide&year=2026&metric=nominal#google_vignette

[2] Davos 2026: discurso especial de Mark Carney, primer ministro de Canada. (2026, 26 enero). World Economic Forum. Recuperado 31 de enero de 2026, de https://www.weforum.org/stories/2026/01/davos-2026-special-address-by-mark-carney-prime-minister-of-canada/

[3] De Jalisco, E. C., & Medina-Núñez, I. (2019). El concepto Realpolitik en la ciencia política. Espiral Estudios Sobre Estado y Sociedad, 26(76), 281-290. https://doi.org/10.32870/eees.v26i76.7023

[4] Zurcher, A. (2018, 19 enero). 10 cosas que cambiaron con Donald Trump en Estados Unidos en su primer año como presidente. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-42674577

[5] Ibidem.

Ucrania, Rusia y EE. UU. arrancan una nueva ronda de contactos en Abu Dabi

Ucrania, Rusia y EE. UU. han arrancado este miércoles una nueva ronda de contactos que acoge Emiratos Árabes Unidos, en la segunda ronda de conversaciones a tres bandas para cerrar las cuestiones mas espinosas de un eventual acuerdo de paz.

«Ha comenzado otra ronda de negociaciones en Abu Dabi», ha confirmado el secretario del Consejo Nacional de Defensa ucraniano, Rustem Umerov, que ejerce como negociador jefe ucraniano en los contactos.

Según ha añadido en un mensaje en redes sociales, la primera parte del proceso de negociación se realiza a tres bandas, entre Ucrania, EE. UU. y Rusia. «A continuación, se trabajará en grupos separados por vías específicas, tras lo cual se prevé una sincronización conjunta de posiciones», ha detallado.

Umerov ha reivindicado que la delegación ucraniana sigue «claras directrices» del presidente, Volodimir Zelenski, para lograr una paz digna y duradera y mantiene informado al mandatario sobre el progreso de cada etapa de las negociaciones.

Este mensaje tiene que ver con las críticas lanzadas desde Kiev y la Unión Europea (UE) a que Rusia no se toma en serio las conversaciones y que su propia delegación no tiene línea directa con el presidente ruso, Vladimir Putin, lo que obstaculiza lograr avances reseñables.

La capital emiratí ya acogió a finales de enero un encuentro de dos días entre las delegaciones de Ucrania, Rusia y EE. UU., centrado en uno de los aspectos más difíciles de las negociaciones de paz: la situación territorial de Ucrania cuando llegue la posguerra, incluida la exigencia de Rusia de mantener el control de la región del Donbás, parcialmente ocupado por tropas rusas en el marco de la invasión.