Caracas. – Una licencia con restricciones ha recibido esta semana la empresa petrolera Chevron, la cual le permitirá reanudar las operaciones de extracción de petróleo en territorio venezolano.
La medida ha causado revuelo, debido a que se considera que marca un giro inesperado en la política férrea que la administración Trump ha mantenido con respecto a la Narcotiranía de Nicolás Maduro desde que asumió el poder.
La medida también se produce casi simultáneamente, a las conversaciones entre Washington y el narcorégimen chavista sostuvieron, gracias a las cuales 10 estadounidenses secuestrados en Venezuela fueron liberados, mientras que 250 venezolanos encarcelados en El Salvador fueron devueltos a su país de origen.
Lo cierto es que esta permisividad a Chevron se produce cuando Trump ordenó cancelar varias licencias, y exigir el cese de todas las transacciones petroleras con Venezuela para finales de mayo.
Entre las restricciones que esta nueva licencia contempla, figura que solo autorizaría pagos a contratistas de las empresas mixtas con PDVSA y permitiría importaciones necesarias para asegurar la continuidad operacional, impidiendo el acceso de fondos petroleros a la tiranía de Maduro.
Por ello, un alto funcionario del Departamento de Estado informó en un comunicado que no se podía hablar sobre ninguna licencia específica, y precisó que el gobierno estadounidense no permitiría que el narcorégimen chavista se beneficie de los ingresos procedentes de la venta de petróleo.
En este marco, cabe destacar que varias agencias internacionales han calificado a la decisión como una victoria para el régimen tirano de Maduro y para Chevron, que protestó cuando la licencia fue revocada.
La nueva licencia permitirá que Chevron, única gran petrolera estadounidense que opera en Venezuela, recupere una producción que alcanzó los 240.000 barriles diarios al 27 de mayo, lo que constituye alrededor del 25% del total nacional.
La autorización también prevé que el crudo venezolano llegue a refinerías estadounidenses, sobre todo en la costa del Golfo, donde Valero Energy y Chevron figuran como principales compradores.












