Caracas. – La vida de un rehén político de la Narcotiranía chavista, Larry Enrique Briceño, peligra tras las rejas debido a las afecciones que padece, sin que puedan recibir la adecuada atención médica porque se la niegan.
«A Larry Enrique Briceño, taxista de Valencia, lo detuvieron en agosto de 2017. No era militar, no era dirigente, no estaba armado. Era un padre de familia que trabajaba para sobrevivir en un país que convirtió la pobreza en sospecha. Lo metieron en el expediente del Caso Paramacay, una causa inflada que arrastró a decenas de civiles inocentes para justificar una narrativa de “rebelión”. Contra Larry no presentaron ni una sola prueba», explicó la directora del Centro de Asistencia Legal Interamericano de Derechos Humanos (CALIDH), Giuliana Brandi.
La activista por los Derechos Humanas denuncia, que Briceño «ha perdido más de 60 kilos, sufre diabetes sin insulina, convulsiones por desnutrición y tendones rígidos por falta de atención médica. En diciembre de 2024 lo llevaron de emergencia al Hospital Enrique Tejera. Después lo devolvieron a la misma cárcel donde lo están matando lentamente: Hombre Nuevo Libertador, un penal sin medicamentos, sin luz, sin comida suficiente».
También, la ONG Familia SOS Libertad advierte que «Larry es uno de los presos políticos que requiere asistencia médica adecuada, ya que padece de Diabetes tipo 2 y el Estado no brinda ningún tipo de apoyo. Aunado a esto la mala alimentación en los Centros penitenciarios es uno de los tantos factores por el cual la salud de los Presos Políticos se deteriora».
La ONG asegura, que de no recibir los cuidados necesarios, el taxista valenciano podría pasar a formar parte de la lista de rehenes que perdieron la vida encarcelados, que hasta la fecha contabilizan al menos seis casos durante 2025.
«Larry no es conspirador, no es criminal. Es un venezolano común al que le están quitando la vida en cuotas», lamenta Briceño en su publicación.









