Caracas. – Los autodenominados magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en el exilio emitieron este miércoles un pronunciamiento, donde rechaza el invento jurídico de «ausencia forzosa» creado por el chavismo, y exige aplicar los artículos 233 y 234 de la Constitución para declarar la falta absoluta del dictador derrocado Nicolás Maduro.
El documento, publicado en redes sociales y enviado desde Doral-Florida, señala que cualquier imposibilidad material de un mandatario para ejercer su cargo, debe procesarse bajo las figuras constitucionales de falta temporal o absoluta, rechazando categorías como la «ausencia forzosa» por carecer de base normativa.
Los juristas enfatizaron que la supremacía constitucional y la continuidad institucional deben prevalecer sobre interpretaciones artificiosas en la sucesión presidencial. «Resulta jurídicamente improcedente crear categorías ajenas al texto constitucional», sentenciaron los magistrados en el texto, advirtiendo que la detención de Maduro en enero constituye una imposibilidad material de ejercer el cargo que obliga a convocar elecciones.
Asimismo, el máximo tribunal denunció que la prórroga de 90 días ya venció y que la encargada del narcorégimen, Delcy Rodríguez, carece de sustento para prolongar su permanencia sin que la Asamblea Nacional active el proceso de sucesión presidencial inmediata.
Los magistrados detallaron que la falta absoluta también puede configurarse por causas adicionales como la muerte, renuncia, destitución por sentencia judicial o abandono del cargo. En el escenario actual, la no reincorporación tras el plazo máximo de 180 días obliga a la Asamblea Nacional a declarar la vacante definitiva del cargo.
El tribunal reafirma que la única ruta válida para el restablecimiento del orden es la estricta observancia de los mecanismos de sucesión previstos por el constituyente.
Los magistrados reafirmaron en el comunicado, que la única ruta válida para restablecer el orden republicano es la observancia estricta de la soberanía popular, desconociendo cualquier maniobra de «continuidad administrativa» que intente aplicar el narcochavismo.
AL PUEBLO DE VENEZUELA Y LA COMUNIDAD INTERNACIONAL 🇻🇪
Ante la situación de Nicolás Maduro, los magistrados legítimos del TSJ afirman:
• No existen figuras “extra constitucionales” como la llamada “ausencia forzosa”. • La Constitución solo reconoce falta temporal o absoluta. pic.twitter.com/UZ7OU3IhTm
Caracas. – El restablecimiento de las instituciones democráticas en Venezuela, incluyendo eventuales elecciones, reformas institucionales y la creación de condiciones para atraer inversión extranjera, es decir, el trazado de una ruta para lograr una transición democrática en Venezuela, fue el punto central abordado este pasado lunes por María Corina Machado y Marco Rubio, durante la reunión que sostuvieron en Washington.
Aparentemente, fuentes familiarizadas con la conversación dijeron al Miami Herald, que la reunión fue cordial y se centró en los citados puntos.
Machado describió la reunión como “excelente” en una publicación en redes sociales, en la que agradeció a Rubio por su “compromiso con la democracia, la libertad y el bienestar del pueblo venezolano”, al tiempo que expresó optimismo sobre el futuro del país, según lo manifestó el medio estadounidense en un trabajo periodístico.
El Herald también indicó que, aunque las elecciones siguen siendo la vía acordada hacia la normalización democrática, no se ha establecido un cronograma firme debido a la cambiante dinámica global, incluidas las tensiones en Medio Oriente y su impacto en los mercados energéticos.
Las conversaciones se producen en un momento crucial. El lunes, Estados Unidos reanudó formalmente las operaciones en su embajada en Caracas, marcando el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Venezuela por primera vez desde 2019.
Ese acercamiento se produce tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en Caracas el 3 de enero, un hecho que transformó el panorama político y aceleró la cooperación entre Washington y el régimen encabezado por Delcy Rodríguez.
Caracas. – El cuestionado dirigente político Leopoldo López tuvo acceso a los recursos que el narcorégimen chavista puso a disposición para financiar un lobby que lo favoreciera ante EE. UU., según revela un reportaje del Miami Herald, en el cual el excongresista David Rivera confiesa que parte de un contrato de USD$ 50 millones de dólares vinculado a la petrolera PDVSA terminó llegando a políticos que aparentemente se oponían a Nicolás Maduro, principalmente Leopoldo López.
Según Rivera, parte del dinero que él gestionó fue a parar directamente a manos de Leopoldo López, quien se encontraba encarcelado y que fue liberado por el régimen de Maduro en 2017, durante un período de agitación política en Venezuela y ante la amenaza de sanciones económicas por parte del gobierno estadounidense.
El medio también revela que la trama se conoce gracias al testimonio de otro dirigente cuestionado y muy criticado por los venezolanos, como lo es Julio Borges, quien esta semana rindió testimonio en el juicio que se le sigue a Rivera.
Borges declaró que desconocía el contrato firmado por Rivera en 2017 con PDVSA, así como cualquier apoyo financiero que Rivera o sus asociados pudieran haber proporcionado a la oposición política en Venezuela.
De hecho, confirmó que Rivera nunca lo ayudó, pese a que prometía hacerlo en ese momento, contrario a lo si que sucedió con López, quien gozó de acceso a los dólares manejados por el excongresista.
Cabe señalar que Rivera es investigado por manejar dinero aportado por PDVSA con la finalidad de que ayudara al narcorégimen chavista a ser bien visto por el gobierno estadounidense. No obstante, Rivera no se registró como lobista extranjero, tal como lo exige la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA), por lo que su papel, desde la función de congresista que ejercía, lo hacer parecer un traidor por intentar beneficiar a un régimen criminal responsable de crímenes de lesa humanidad.
Ahora, en el proceso judicial que se le sigue, sale a relucir el caso de López, confirmando que, efectivamente, recibió dinero del erario nacional sin que ello fuera informado ni hecho público ante los venezolanos.
Cabe recordar que López, junto a Guaidó, y otras figuras como Henrique Capriles o el mismo Julio Borges, están considerados como actores que ayudaron y oxigenaron al narcorégimen chavista cuando el sistema criminal más lo necesitaba, permitiendo que se aplacaran protestas, operaciones militares y hasta acciones diplomáticas que eran claves para lograr el derrocamiento de ese aparato tiránico.
Caracas. – Enrique Márquez, excandidato presidencial, quien sostuvo este viernes su primer encuentro con la prensa, reveló haber conversado directamente con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, pero evitó dar detalles específicos por razones de confidencialidad, además de confesar que no ha tenido contacto con María Corina Machado tras su liberación.
Durante la rueda de prensa ofrecida desde el hotel JW Marriot en Nueva York, Márquez habló de su experiencia como preso político recluido en El Helicoide y dio un par de detalles de su visita a EE. UU.: «Yo asistí porque me invitaron. Yo recibí una invitación del presidente. Me sorprendió. Me hablaron de las circunstancias (de su visita) y ellos se encargaron de todo».
También, acerca de la conversación que sostuvo con Rubio reconoció que hay «un entendimiento pleno de la situación venezolana y del futuro del país». No obstante, alegó que «se me ha pedido ser muy discreto sobre las conversaciones».
En su intervención, se enfocó en celebrar los cambios estructurales que se han desarrollado en el país tras la operación militar del 3 de enero. Aseguró que, aunque muchos de estos «no son perfectos», representan un buen primer paso para lograr una transformación en Venezuela que culmine en libertad.
Igualmente, Márquez aclaró que no se puede estar celebrando una «fiesta electoral» que no existe. “Hay que recuperar la democracia, la soberanía y el estado de derecho primero”, destacó el también exrector del CNE.
El exrehén político confirmó, además, que se está reuniendo con diferentes sectores del país y todos tienen esperanza en que se puede reconstruir a Venezuela. Al ser consultado por la prensa sobre posibles contactos con la ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025 y dirigente política María Corina Machado, aclaró que no ha hablado con ella desde su salida de prisión, pero que «estaba abierto a reunirse con todo el mundo».
«No he conversado con ella desde que salí de la prisión. No hemos seguido en contacto y a propósito de Washington no hemos hablado. «, confesó.
Asimismo, agregó: «No es solo trabajar con ella, es trabajar con todo el país. Nos hemos hecho daño separándonos entre nosotros mismos y en eso ha ganado el totalitarismo, por supuesto que estoy dispuesto a conversar con todos los liderazgos. No solo los políticos, sino de la sociedad, que me interesan mucho más».
Caracas. – El senador estadounidense Rick Scott aseguró que extendió una invitación a María Corina Machado para asistir al discurso del Estado de la Nación del presidente Donald Trump, pero que “su equipo no respondió” a la convocatoria.
Así lo reveló el periodista Jorge Agobian, quien logró entrevistar al legislador republicano este miércoles, y quien confesó que su oficina extendió una invitación a la líder opositora venezolana, para que lo acompañara como su invitada al evento, pero el equipo de ella «nunca respondió». Scott aseguró desconocer las razones de la omisión.
Otras fuentes cercanas a la oposición indicaron que Machado recibió invitaciones de senadores y congresistas, pero problemas de agenda impidieron su participación y existen versiones que apuntan a que la ausencia de la exdiputada ocurrió porque Trump no la invitó directamente, lo que llevó a la decisión de no atender el acto.
El episodio se produce en un momento en que la política de EE. UU. hacia Venezuela se ha endurecido y el tema venezolano vuelve a cruzarse con prioridades domésticas: migración, sanciones, petróleo y seguridad hemisférica.
La ausencia de Machado contrastó con la presencia de Enrique Márquez, quien si acudió al evento acompañado de su familia, y quien gozó de una presentación por parte del propio Trump.
Roymer A. Rivas B., un simple estudiante comprometido con la verdad, teórico del Creativismo Filosófico, lo demás no importa.
“(…) es necesaria la prudencia, la sensatez. Y éstas dictan que la convocatoria a elecciones en el corto plazo es un riesgo sistémico que podría invalidar los avances logrados con la remoción de una parte de la cúpula chavista. Con ello, la prioridad inmediata debe ser —aquello que la oposición debría estar exigiendo— la desarticulación de las estructuras mafiosas que aún operan dentro —o con el favor del— Estado, la reforma de los órganos electorales y judiciales, y el establecimiento de un marco de justicia transicional que no sacrifique la verdad en nombre de una estabilidad superficial.”
Roymer A. Rivas B.
El pasado 3 de enero, las fuerzas estadounidenses logran capturar y extraer al tirano genocida que sometía al país, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, generando un cambio en el escenario político venezolano que estaba estancado en ciclos de fracasos orquestados por la falsa oposición. Durante años, esa “oposición” fue incapaz de resolver, por medios civiles y militares, el conflicto con los criminales que no dudaban en infundir terror a la población que se encuentra, aún hoy, sumergida en la miseria. La incapacidad de la MUD, la PUD, y del mismo movimiento de Vente Venezuela que encabeza María Corina Machado (MCM) —que, aunque se haya vendido como separada de los movimientos anteriores, en realidad es, si acaso no por completo, en buena medida parte de ellos—, para fracturar la cadena de mando militar durante años contrasta con la celeridad del operativo estadounidense, que logró en menos de un mes lo que no se había logrado en 27 años.
El 3 de enero es capturado el tirano; el 4 de enero es trasladado al Metropolitan Detection Center en Brooklyn —comenzando la fase judicial contra el llamado “Cartel de los Soles”—; el 5 de enero el TSJ chavista declara a Delcy Rodríguez, jerarca del chavismo en todos estos años, como presidente interina; el 8 de enero se anuncia y comienzan las liberaciones de los presos políticos[1] —quienes han sufrido todo tipo de torturas y/o desmanes a manos del régimen—; el 28 de enero el Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, presenta un plan de 3 fases ante el Senado, estableciendo, groso modo, la hoja de ruta de la tutela del país norteamericano a Venezuela; el 31 de enero llega la enviada de EE. UU. a Caracas, Laura Dogu, para supervisar los asuntos en el país; el 6 de febrero se aprueba en primera discusión en la Asamblea Nacional (AN) chavista la Ley de amnistía para los presos políticos[2]; y hoy, 8 de febrero, se libera un número importante de presos políticos[3], con la promesa de Jorge Rodríguez de, supuestamente, liberarlos a todos antes del viernes 13 de febrero. Todo ello, nuevamente, gracias a la presión estadounidense, no a la oposición.
Venezuela, los políticos de carrera y los estadistas de transición
En este escenario, han salido de la clandestinidad diversos actores políticos para, a mi juicio, intentar brillar, tener cámaras, de cara a una posible transición hacia la democracia en el país. Otros, que han seguido ciegamente a MCM —como activistas, no como periodistas ni ciudadanos con pensamiento crítico—, han exigido elecciones en este proceso, porque, supuestamente, es MCM y Edmundo González quienes tienen la legitimidad para liderar una transición en el país[4]. No obstante, como siempre, esas posturas solo muestran su inmadurez e irresponsabilidad política, demostrando, a su vez, que no están a la altura de lo que necesita el país en este momento para salir adelante, bajo la tutela de EE. UU. Es lamentable que esa “oposición” no entienda que se carecen de las precondiciones institucionales necesarias para un proceso justo y se ponga a exigir elecciones cuando ellos no fueron los agentes de cambio que logró la salida de Maduro —porque ese rol fue asumido por una potencia extranjera, lo cual altera radicalmente la dinámica de negociación y otorga a EE. UU. la prerrogativa de decidir quién tiene le “respeto y apoyo” suficiente para liderar los cambios necesarios en el corto plazo, apuntalando a una transición política en el mediano o largo plazo—.
El presidente Donald Trump, junto a Marco Rubio, han sido explícitos al señalar que no consideran como la líder natural del proceso actual que atraviesa el país a MCM, no porque no cuente con el apoyo de buena parte de la población —es obvio que sí lo tiene—, sino porque no cuenta con el apoyo del poder real, fáctico, dentro del país, es decir: el control de las armas. Contrario a lo que han intentado sostener la comisión de MCM sobre un supuesto apoyo a su causa del 80% de los militares venezolanos, ni ella ni ningún otro personaje tuvo el apoyo real de quienes tienen las armas dentro del país[5]. Así pues, a EE. UU. no le queda de otra que llevar a cabo en Venezuela una estabilización pragmática donde la prioridad no sea la democracia plena, sino la seguridad energética y la eliminación de la influencia de Cuba, Rusia, China e Irán en el hemisferio, al mismo tiempo que desmantela poco a poco al chavismo desde adentro, quedando la oposición venezolana, esa que en gran medida ha sido copartícipe de la desgracia del país, por cuanto ha sido funcional al chavismo —han sido el opuesto que su opuesto necesita para poder existir—, como observadores o socios menores en una estructura de poder dominada por EE. UU.
Con todo, la oposición venezolana tiene una oportunidad de oro para reivindicarse y comenzar a estar a la altura de lo que exigen las circunstancias en Venezuela, en aras de la reconstrucción del país. Pero eso no se logrará apelando a un institucionalismo ingenuo, es decir, creyendo que las reglas del juego —elecciones— funcionan incluso cuando los jugadores que controlan el tablero —el ejército, la burocracia, la justicia— siguen siendo los mismos, no pudieron hacerlo en el pasado, y no podrán hacerlo ahora, siquiera con EE. UU. dentro del país. Si jamás tuvieron un plan concreto, certero, para desmantelar y salir del chavismo, no pueden pretender ser oportunistas y beneficiarse de algo que ellos no consiguieron.
En contextos como el venezolano, primero es el poder, después es el voto, y esa es una lección que sus egos no les dejan aprender, porque son políticos de carrera que solo saben moverse en procesos electorales, no estadistas de transición que entienden que primero hay que demoler toda la estructura que mantuvo y sigue manteniendo al chavismo atornillado en el poder y que, de no cambiar, de seguro los hará volver con el tiempo. Es lamentable que la prisa de estos “opositores” —que les encanta calificar a quienes piensan distinto a ellos de “chavistas”, proyectando su propia condición existencial— sea más por ocupar un cargo, aunque sea vacío de poder real, antes que cimentar y construir todo lo necesario para la plena libertad de Venezuela. Dicho de otro modo, absolutamente nadie puede pedir administrar aquello que no fuimos capaces de conquistar por nuestros propios medios, porque no ejercemos poder real, así de simple —una lección de realismo político—. Esa oposición jamás tuvo un plan concreto, certero, para desmantelar y salir del chavismo, así que no pueden jugar en un tablero que exige de fuerza para poder participar en el juego. Si tienen un plan para reconstruir Venezuela, no lo sé, para el mediano plazo, ya con elecciones y con la estructura chavista desmantelada, espero sinceramente que sí[6] porque, de haber elecciones limpias, muy seguramente MCM será la próxima presidente de Venezuela, pero ese momento no ha llegado.
Aquellos que piden elecciones inmediatas, o en el corto plazo, ignoran por completo las lecciones históricas de transiciones fallidas como la de Irak o la Primavera Árabe, donde no hubo una reconstrucción de la capacidad del Estado para hacer frente al aumento de la violencia y luchar contra los liderazgos criminales locales. No comprenden que una transición genuina hacia la democracia requiere, como prerrequisito, la recuperación del monopolio legítimo de la fuerza y la reforma profunda del sistema judicial, entre otros, que actualmente domina el PSUV. Sin éstas garantías, cualquier resultado electoral sería vulnerable al sabotaje por parte de los remanentes del régimen o a la manipulación mediante el uso de recursos públicos que, aunque ahora son controlados indirectamente por cuentas en Qatar, siguen fluyendo a través de los canales burocráticos establecidos por el chavismo.
La oposición venezolana debería apuntar a la responsabilidad política, haciendo en el camino un mea culpa, en lugar de seguir enfrascados en el mismo pensamiento infantil, a veces adolescéntrico, que nos llevó a vivir lo que hemos vivido en estos años de chavismo. La urgencia en este momento es un cambio estructural, de reinstitucionalización, desmantelar grupos armados que conservan capacidad real para arremeter contra la población, enfrentar la crisis humanitaria y estabilizar una economía que debe más de USD$ 170 000 millones. Eso, nos guste o no, si queremos una transición responsable, debe ser con la participación de aquellos que durante años cometieron atrocidades, porque, aunque humillados, conservan las armas[7]. En suma, el fin es evitar el caos derivado de un colapso total del Estado, mientras se asegura el control de los recursos y se reestructuran las instituciones de la nación.
Sobre lo que debería estar haciendo la oposición venezolana
Ahora bien, si convocar elecciones es imprudente, ¿Qué debería hacer quienes se llaman a sí mismo “oposición” en Venezuela? Pues, aquello que no han hecho desde que comenzó todo este proceso y que, curiosamente, nadie se ha animado a exigir en público, a saber: resistencia y presión civil, sirviendo de auditores y reconstructores en la reconstrucción de las instituciones. En este marco, yo me hago varias preguntas:
¿Por qué MCM, o cualquier otro dirigente de algún partido político en Venezuela, no han hecho un llamado a todos los medios de comunicación nacionales a desafiar la censura, hablando de cosas que durante años les ha dado miedo hablar, a causa de la represión chavista? En un marco donde Marco Rubio ha dicho que dentro de 3 o 5 meses el fin es lograr cambios significativos en las libertades en el país, primando la libertad de expresión, esto obligaría al régimen que preside Delcy Rodríguez a tomar una de dos decisiones costosas: o ceden el espacio, quitando el cerco informativo, o censuran abiertamente, contradiciendo la narrativa de “normalización” y “reconciliación” que ellos mismos han intentado vender a EE. UU. y que éste, en buena medida, ha creído y vendido. Sin libertad de expresión, no puede haber normalización posible.
¿Por qué no han llamado a una movilización general por los presos políticos, pidiendo acompañar a todos los familiares en vigilia frente a los centros de reclusión y torturas del régimen? Movilizar a la gente pacíficamente para acompañar a las familias expondría, con más ahínco, la discrepancia numérica entre lo que dice el chavismo que ha liberado y las contabilizaciones de excarcelaciones reales de ONGs en el país. Muchos han salido a denunciar las acciones del chavismo con respecto a los presos políticos, acompañando a las familias en los lugares donde se encuentran, principalmente promovido por organizaciones civiles, pero ha sido por cuenta propia, no por un liderazgo político unificado que pretende gobernar un país y dirigir una transición.
¿Por qué no han exigido la reconstrucción institucional, antes que fechas electorales? ¿Por qué no se han exigido condiciones específicas, una hoja de ruta institucional, para desmantelar el TSJ, el CNE y el aparato represivo del régimen? O sea, ¿Por qué no se han centrado en presionar políticamente y negociar con EE. UU. para, según lo permitan las circunstancias, destituir magistrados y rectores chavistas, en aras de la estabilización que busca EE. UU., argumentando que, sin ello, cualquier “estabilización” sería efímera?
¿Por qué la oposición no se ha concentrado en demostrar que la estabilidad petrolera que busca EE. UU. es insostenible sin estabilidad social, documentando y presentando directamente al equipo de Marco Rubio todas las mentiras de quienes encabezan hoy la dictadura, para demostrar que el interinato de Delcy es un fraude que eventualmente colapsará, poniendo en riesgo los intereses estadounidenses?[8] Esto es lo único que los hará convertirse, a la vista de EE. UU., en gestores competentes el proceso venezolano.
¿Por qué la oposición no se ha organizado para auditar las cuentas públicas y ver dónde termina el dinero de los ingresos petroleros que ahora van a un fideicomiso para la ayuda humanitaria?
¿Por qué, al saberse de la Ley de amnistía que se pretendía aprobar en la AN, esa oposición no preparó su propia Ley y la presentó a la misma AN, para evitar que quedaran actores civiles y militares disidentes al régimen fuera de la misma, listando con nombre y apellido a los cientos de presos que debían ser liberados? ¿Por qué no invitaron a un debate público al respecto?
En suma, la oposición, si quiere al menos reivindicarse un poco de tantos años de fracasos y mostrar un cambio real en su comportamiento, debe dejar de pedir elecciones y comenzar a exigir, de forma inteligente, la demolición de estructuras que impiden elecciones reales, usando la movilización de calle —acompañando a las víctimas encerradas por el régimen— y haciendo denuncias mediáticas —desafiando la censura— para obligar al chavismo a decidir si seguirá sometiendo a la ciudadanía pacífica o, por el contrario, cederá, aunque sea un poco, en su sistema dictatorial —que, hasta el momento, sigue vivo y operativo, aunque gestionado por EE. UU., porque es eso, el chavismo no ha sido desmantelado, solo está siendo gestionado—.
Conclusión: hacia una transición responsable en Venezuela
El escenario en Venezuela cambió desde el 3 de enero y, teniendo en cuenta que la transición en el país no será, como no lo ha sido en ningún lugar, un proceso lineal hacia la democracia, sino un experimento de ingeniería política bajo condiciones de máxima presión externa, es necesaria la prudencia, la sensatez. Y éstas dictan que la convocatoria a elecciones en el corto plazo es un riesgo sistémico que podría invalidar los avances logrados con la remoción de parte de la cúpula chavista. Con ello, la prioridad inmediata debe ser —aquello que la oposición debría estar exigiendo— la desarticulación de las estructuras mafiosas que aún operan dentro —o con el favor del— Estado, la reforma de los órganos electorales y judiciales, y el establecimiento de un marco de justicia transicional que no sacrifique la verdad en nombre de una estabilidad superficial.
La Venezuela de hoy, 08 de febrero de 2026, se encuentra en un equilibrio precario. Aunque ha sido extirpada en su cabeza, el cuerpo del Estado sigue infectado por décadas de corrupción y control ideológico. Por ello, la reconstrucción requerirá paciencia, una supervisión internacional rigurosa que no se limite al petróleo, y una clase política local que, por una vez en su historia, entienda que el respeto de sus socios internacionales no se pide de rodillas en una embajada, sino demostrando capacidad real de ejercicio del poder —más de cara al futuro—. Si realmente queremos un cambio en el país, este 2026 debería ser el año de la consolidación de las instituciones básicas, y no el año del retorno triunfal a las urnas, porque solo así se garantiza que la próxima vez que los venezolanos voten, su decisión sea definitiva y respetada por todos los actores, internos y externos.
Excurso: el riesgo de un protectorado estadounidense, ante la incapacidad local de gobernar
Sumado a lo anterior, algo que no veo a muchos reflexionar es que, ante la incapacidad de gobierno de los diversos sectores políticos del país, todos putrefactos, existe el riesgo latente de que la población venezolana pase de la opresión chavista a una forma de protectorado estadounidense que, si bien garantiza la estabilidad económica y el suministro de bienes básicos, cercena nuestra capacidad para elegir su nuestro futuro como nación[9], pudiendo, incluso, hasta perder partes, o su totalidad, de nuestro territorio. Y esto no se trata de una cuestión “antiamericana”, todo lo contrario, a ellos, por razones cuales sean, hay mucho que agradecer, pero la sensatez me obliga a reflexionar acerca de la supervivencia de la soberanía en Venezuela. La historia ha sido cruel con los vacíos de poder: cuando una dirigencia local es incapaz de someter a sus propios tiranos y de administrar su propio caos, el “aliado” que viene al rescate no lo hace como un invitado, sino como un síndico de quiebra. Los venezolanos del presente estamos presenciando el riesgo de que nuestro país pase de ser una colonia cubana, rusa, china e iraní a ser una especie de enclave gestionado desde Washington, donde las decisiones de nuestro territorio —desde el Esequibo hasta las reservas estratégicas y decisiones políticas futuras— se tomen desde un despacho que, dicho sea de paso, no habla español.
Entonces, ¿Por qué no somos responsables políticamente y se hacen las cosas que se deben hacer, dejando la frivolidad de llevar a cabo una campaña electoral y concentrándonos en construir país? Es curioso, porque esa oposición venezolana que durante años, por acción u omisión, fue servil al chavismo, ahora debe ser servil a una potencia extranjera por pura incapacidad operativa. Es lo que tenemos, y a través de ello hay que aprender a reconstruir y erigir todo lo necesario para que prevalezca la libertad. Si la oposición se muestra incapaz de articular un plan de reconstrucción que vaya más allá de lo que espera EE. UU. para Venezuela, el país quedará condenado a ser una nación tutelada —y nuestra historia, junto a otras ajenas, también nos enseñan que eso no termina bien—. Como ciudadanos —ya no como “opositores” de cualquier ideología o movimiento político, sino como “ciudadanos”, y unos bien informados, refiriendo a Alfred Schütz—, hemos de estar a la altura de las circunstancias, tener la talla moral y el coraje de demoler un sistema que nos destruyó, erigiendo las instituciones necesarias para evitar que sea un país extranjero quien tenga que venir nuevamente a solucionar nuestros problemas, haciendo el trabajo sucio por nosotros. De lo contrario, seguiremos siendo lo que la oposición venezolana ha demostrado ser hasta ahora, esto es: espectadores de lujo en un teatro de nuestra propia irrelevancia, creyendo que somos los protagonistas.
[1] Cabe señalar que el régimen no ha liberado a todos, a pesar de que dijo que serían liberados “un número importante de ellos”, y que se está trabajando en una Ley de amnistía.
[2] Aunque nunca se dijo, sino hasta tiempo después, qué se estaba aprobando. De hecho, hay indicios de que la ley se hizo incluso después de su aprobación en la AN, mostrando toda la improvisación del chavismo, en un contexto en el que intentan sobrevivir, doblándose para no romperse. Al respecto, ver: Giasuppe Gangi [@ggangix]. 2026. Encontré esto en la Ley de Amnistía. Publicado en YouTube. En: https://www.youtube.com/watch?v=GcxqDnaqxFI (Cit: 08/02/2026).
[3] Hasta el momento de escribir este artículo, la ONG Foro Penal había confirmado la liberación de 383 —y no los 400, 00 u 800 que había dicho la tiranía—, y con las liberaciones que ocurren justo en este momento de seguro pasará los 400. Ver: ContraPoder News. 2026. Foro Penal confirma 383 liberaciones de rehenes políticos. En: https://contrapodernews.com/foro-penal-confirma-383-liberaciones-de-rehenes-politicos/ (Cit: 08/02/2026).
[4] He aquí la primera contradicción: dicen —correctamente— que Edmundo y MCM son los ganadores de las elecciones presidenciales del 28 de julio del 2024 en Venezuela, que el chavismo no reconoció, pero, en lugar de pedir la validación de dichas elecciones —que EE. UU. ya dijo que no reconoce por considerarlo un proceso viciado, por cuanto se jugó con las reglas del chavismo—, piden nuevas elecciones. En todo caso, sirva este inciso como comentario curioso, porque, aún si pidieran lo primero, igual mostrarían inmadurez e irresponsabilidad política, en vista de lo que aquí explico.
[5] Eso por no decir que muchas veces, cuando se presentaron a sus manos movimientos de sublevación en contra del chavismo, intentaron evitarlo por diversos medios, cuando no directamente dieron la información a aquellos a quienes decían oponérseles. De hecho, a la misma MCM se le presentaron militares a su disposición para ir contra el chavismo por las armas, pero ella los rechazó y dijo que no reconocería ningún alzamiento, porque “ese no era el camino” —de seguro sí lo era ponerse a orar a cuanta cantidad de santos existen para salir por fuerzas místicas y sobrenaturales, con el poder del amor, del chavismo, o hablando con tiktokers o “influencers”, porque eso fue lo que hizo en los últimos 3 años—.
[6] Aunque, dado el historial, sería cuestión de ver para creer.
[7] Comprendiendo esto, aceptándolo amargamente, entonces el trabajo de la oposición debería ser el mismo que ha llevado a cabo la sociedad civil organizada, a saber: preguntarse cómo evitar que esa participación chavista se convierta en impunidad, y denunciar lo que se vea como un reciclaje de la tiranía, bajo un nuevo nombre, o quizá nuevos personajes.
[8] Al respecto de este punto, es cierto que MCM ha hecho algunos comentarios al respecto, pero esto no ha sido el foco de su acción como sí lo ha sido pretender regresar al país y pedir elecciones, aunque la Casa Blanca no está de acuerdo con ello. El fin concreto ha sido presentarse ella y su equipo como los necesarios y capaces para administrar la transición, en lugar de ser apoyo logístico en un juego de realismo político que ellos no supieron jugar en el pasado y, hasta el momento, tampoco han mostrado interés en aprender a jugarlo.
[9] Hasta qué punto esto sería bueno o malo, es un debate para otro día. Pero, de ser el caso, estaríamos hablando del mayor fracaso de la historia venezolana, y todo producto de la incapacidad de esa dirigencia política de desmantelar al régimen y, en el camino, siendo serviles a ellos.
Caracas. – De acuerdo con un artículo publicado por el portal Político, en la Casa Blanca aparentemente estaría aumentando la frustración con María Corina Machado, debido a los recientes comentarios sobre la celebración de elecciones lo más pronto posible en Venezuela.
El portal dice citar fuentes de Washington, las cuales advirtieron que «sus recientes declaraciones sobre la fecha de las elecciones podrían socavar su trabajo en Venezuela». Asimismo, agregó que los recientes comentarios de Machado al mismo medio, en los que afirmaba que las elecciones en su país podrían celebrarse en menos de un año, habría irritado a algunos, a pesar de que aún goza de simpatía personal.
“Lo único que María Corina Machado hace es intentar negar todo esto… es egoísta”, dijo.
También, el funcionario acusó a Machado de “socavar los éxitos políticos del presidente (Donald Trump)” —como la liberación de presos políticos en Venezuela, las operaciones policiales conjuntas entre ambos países y otros— al intentar convertirse en la “única estrella” de la oposición venezolana.
La oficina de Machado desestimó las críticas calificándolas de «ruido mediático» y rumores, insistiendo en que la oposición está «estrechamente alineada» con el gobierno estadounidense.
“Nada de esto es la ‘Operación María Corina Machado’. Es la ‘Operación Seguridad Nacional de EE. UU.’, que no tiene ninguna relación con ella. Es una saboteadora y está trabajando en contra de los objetivos de seguridad nacional de EE.UU.”, advirtió el asesor, según la publicación del portal.
“Somos los primeros en comprometernos a garantizar que este proceso avance de manera firme y estable”, declaró la Casa Blanca en un comunicado a Político. “Los intereses del gobierno de EE. UU. y los del pueblo venezolano son los mismos: una Venezuela próspera, segura, libre y democrática”, subrayó la misiva.
Asimismo, el portal señala que en la Casa Blanca se estremecieron ante las predicciones sobre el cronograma de las elecciones. “[Veinticuatro] meses es un plazo más realista, pero estratégicamente ella no debería opinar sobre un plazo”, dijo el funcionario.
La Casa Blanca destacó que la prioridad del presidente Donald Trump es reconstruir Venezuela, y que las elecciones “no pueden ocurrir de la noche a la mañana”, sentenció la fuente a Político.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha sugerido la posibilidad de «juntar» a la oposición venezolana y a las actuales autoridades chavistas, lideradas Delcy Rodríguez tras la captura de Maduro, en posibles futuras conversaciones que determinen el rumbo del país.
«Me encantaría poder hacer algo al respecto [de la situación en Venezuela] y quizás unir a las partes para hacer algo», ha asegurado Trump ante los medios a bordo del avión presidencial, sin dar más detalles sobre una posible reunión entre ambos bandos.
Al ser preguntado por la líder María Corina Machado, Trump ha asegurado que es una «excelente persona», al tiempo que ha reivindicado el papel que el Gobierno de Delcy Rodríguez ha tomado tras la intervención estadounidense en Venezuela. «Los líderes actuales están haciendo un muy buen trabajo», ha añadido.
El negocio del petróleo se encuentra dentro de las prioridades del Gobierno norteamericano que, tras la reforma a la ley de hidrocarburos que abre la explotación petrolera al sector privado, accederá a sus reservas.
«Vamos a vender mucho petróleo, y nosotros nos llevaremos algo, y ellos se llevarán mucho. Y les va a ir muy bien. Van a ganar más dinero que nunca», ha indicado.
Cabe señalar que el líder norteamericano ha afirmado que India dejará de comprar petróleo a Irán y comenzará a adquirir crudo venezolano, después de alcanzar un acuerdo con las autoridades indias en lo que supone una nueva medida de presión contra la república islámica.
Por otro lado, ha invitado a China a que participe del negocio del petróleo en Venezuela. «Les diré algo: China es bienvenida y haría un gran negocio con el petróleo. Bienvenidos sean los chinos», ha asegurado.
Posteriormente se ha referido al «jefe» Xi Jinping para certificar que su relación con el gigante asiático es «excelente» y que no siente ninguna preocupación por la estabilidad del país, a pesar de los movimientos e investigaciones que se están desarrollando en las cúpulas del Partido Comunista Chino y el Ejército.
Sin embargo, sí ha mostrado su inquietud ante el acercamiento de Canadá al país asiático y ha aseverado que si ambos estados alcanzan un acuerdo, EE. UU. hará «algo sustancial» contra las autoridades canadienses. Hace una semana ya amenazó con aranceles del 100% si fructificaban las negociaciones comerciales entre China y Canadá.
Caracas. – La necesidad de retornar lo más pronto posible a Venezuela, y contar con el apoyo de EE. UU. para lograrlo, fue el principal punto que la dirigente María Corina Machado planteó este viernes durante la intervención que tuvo en la reunión sostenida entre 14 jefes de Estado y altos funcionarios de la Unión Europea (UE), celebrada en Zagreb (Croacia).
Dicho encuentro fue organizado por el Partido Popular Europeo (PPE) y se convirtió en un espacio para que la líder democrática venezolana expusiera sus posturas frente a la crisis actual de su país bajo el narcorégimen chavista.
Durante su intervención, Machado recordó que la causa venezolana cuenta con un respaldo bipartidista, además de resaltar sus reuniones con el presidente Donald Trump y con el secretario de Estado, Marco Rubio.
“Estoy buscando volver a Venezuela lo más pronto posible y he solicitado al Gobierno de EE. UU. su apoyo para lograrlo”, dijo a los mandatarios europeos, exponiéndoles una de las prioridades más importante en su actual agenda.
Igualmente, al hablar sobre la transición política, Machado expresó que los venezolanos nunca habían estado tan fuertes como ahora, en su lucha por la libertad y que han demostrado su “amor por la democracia”.
Aprovechó de agradecer por su apoyo y solidaridad permanente a la causa y al Presidente Electo Edmundo González Urrutia, en defensa de la soberanía popular expresada por los venezolanos. “Nuestra absoluta determinación es avanzar con fuerza y determinación. Venezuela será libre pronto”, afirmó.
Machado también dijo, que el régimen venezolano se ha convertido en un “santuario de los enemigos de Occidente” y mencionó la represión que el régimen ha implementado contra los ciudadanos en el país, subrayando el temor frente a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). La líder democrática insistió en la necesidad de desmantelar el aparato represivo en el país.
Finalmente, agradeció a los líderes europeos que han alzado su voz en favor de la libertad en Venezuela, en particular al presidente del Partido Popular Español por su declaración sobre la crisis venezolana.
Esta semana, se designa a Enrique Capriles como el borrego de la semana luego de que emitiera un comunicado en el que evitó respaldar la captura de Nicolás Maduro y reiteró su llamado a una salida “pacífica, constitucional y democrática” centrada en la Asamblea Nacional.
En este marco, se recuerda que Capriles ha encabezado o acompañado múltiples procesos políticos basados en elecciones, negociaciones y diálogos que, lejos de debilitar al régimen, lo fortalecieron. De hecho, desde su paso por la presidencia del Parlamento hasta sus candidaturas presidenciales, su actuación ha sido consistente en evitar confrontaciones reales con el poder chavista.
Por esta razón, se califica su postura como predecible y desconectada de la realidad actual; su estrategia, durante todo este tiempo, fracasó de forma sistemática, y su silencio ante los acontecimientos recientes evidencia su irrelevancia política y su entrega a las directrices del chavismo.
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