El pasado jueves, cazas F35A italianos interceptaron a dos cazabombarderos Sujoi Su-30 rusos que se dirigían directamente hacia la frontera polaca en la región del mar Báltico, según información revelada este lunes.
Cuando los aviones rusos se dirigían a una zona con tráfico aéreo civil, el Mando de Defensa Aérea de la OTAN se activó tras detectarlos, dado que no habían comunicado ningún plan de vuelo ni habían contactado con el control de tráfico aéreo.
En respuesta, dos cazas F35A italianos despegaron de Malbork, Polonia, tomaron rumbo de intercepción y lograron alcanzarlos a 12.000 metros de altitud en una maniobra relativamente habitual que utiliza Moscú para poner a prueba los tiempos de reacción de la OTAN.
Finalmente los dos aviones rusos cambiaron de rumbo tras unos momentos escoltados por los cazas italianos.
El Gobierno de Estados Unidos ha anunciado este lunes la concesión de una ayuda de 2.000 millones de dólares para que Polonia pueda modernizar sus Fuerzas Armadas.
Al respecto, el Departamento de Estado norteamericano ha destacado en un comunicado que Washington considera a Varsovia un aliado «incondicional» y su seguridad «es vital para la defensa colectiva del flanco este» de la OTAN.
«Además de tener un papel central para facilitar la asistencia militar a la vecina Ucrania, Polonia ha demostrado un compromiso de hierro para reforzar la seguridad regional mediante inversiones contundentes en Defensa», ha añadido.
Ahora, las autoridades estadounidenses quieren ayudar a «acelerar» la «modernización» de las fuerzas polacas, de tal manera que puedan comprar de forma «urgente» equipos directamente a EE. UU. para, entre otras cosas, deshacerse del «legado» soviético que aún arrastra en sus arsenales.
Cabe destacar que el anuncio de Washington llega en plena disputa entre Varsovia y Kiev a cuenta de los límites impuestos por las autoridades polacas a la importación de grano ucraniano.
Entre críticas cruzadas, el Gobierno polaco ha anunciado que se limitará a cubrir las entregas de armas ya comprometidas y no cederá más equipos al país vecino, entre otras razones porque considera que necesita destinar fondos a modernizar sus propias Fuerzas Armadas.
El ministro del Interior de Polonia, Mariusz Kaminski, ha anunciado que se prohibirá la entrada en el territorio del país de cualquier coche con matrícula rusa a partir de la medianoche del sábado al domingo.
Kaminski se ha desplazado hasta Terespol, en la frontera con Bielorrusia, donde se ha celebrado una rueda de prensa en la que ha explicado la medida que se ampara en las recomendaciones publicadas el 8 de septiembre por la Comisión Europea.
«Los camiones rusos ya tenían prohibida la entrada. Con esto cerramos esta cuestión. Ningún coche ruso entra en Polonia», ha indicado.
«Se aplica a todos los coches, tanto a los comerciales como a los privados, sea quien sea el propietario del coche, ciudadano de Rusia o de otro país. La norma es que ningún coche matriculado en Rusia tiene derecho a entrar en Polonia», ha explicado.
Cabe destacar que, según Kaminski, esta medida «forma parte de las sanciones impuestas a Rusia y a sus ciudadanos en relación con la brutal guerra en Ucrania», añadiendo que «El Estado ruso a día de hoy supone una amenaza para la seguridad internacional».
Otros países como Letonia, Finlandia o Lituania también han adoptado medidas similares para prohibir la entrada de coches matriculados en Rusia.
El ministro de Defensa de Bielorrusia, Viktor Jrenin, ha hecho un llamamiento a las autoridades de Polonia para que «sean profesionales» en sus entrenamientos militares después de que la semana pasada Minsk denunciara una violación fronteriza por parte de un helicóptero polaco.
En respuesta al incidente, que Varsovia negó, el Ministerio de Exteriores bielorruso convocó al encargado de negocios polaco en Minsk para exigir «explicaciones adecuadas» y una «investigación exhaustiva del incidente».
Sin embargo, este lunes Jrenin ha señalado que lo ocurrido se debió a «un mal entrenamiento de los pilotos» de Polonia, que sin embargo sí tenía como objetivo patrullar la frontera entre ambos países, según recoge BelTA.
«No estamos asustando a nuestra población, no estamos concentrado tropas en la frontera estatal debido a este incidente, no estamos involucrando a la aviación. Simplemente decimos: entrenen a sus pilotos para que sean profesionales», ha dicho Jrenin.
Cabe destacar que esto responde al hecho de que, este viernes el Comité Estatal de Fronteras bielorruso informó que un helicóptero polaco modelo cruzó la frontera estatal a una distancia de unos 1.200 metros sobre el suelo, si bien posteriormente dio la vuelta.
El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, ha especulado este jueves con que Polonia busca dividir Ucrania y anexionarse el este del país con la ayuda de Estados Unidos, una teoría que comparte con Rusia.
Si bien Varsovia ha asegurado en múltiples ocasiones que defiende la integridad territorial de su vecino.
«Ya se han formado en Polonia unidades, una unidad militar para ayudar a Ucrania. Si entran, no se irán, porque los estadounidenses están con Polonia», ha señalado durante una entrevista, agregando que «todo está siendo preparado» para esta posibilidad.
No obstante, Lukashenko ha resaltado que el pueblo ucraniano «no permitirá» que pase. «Tales narrativas están circulando en el panorama de los medios para preparar a la gente», ha teorizado ante un clima de tensiones que se ha incrementado en los últimos días tras el último desfile militar llevado a cabo por Varsovia.
«Esto es inaceptable tanto para nosotros como para los rusos. Es necesario preservar la integridad de Ucrania para que no sea cortada y dividida por otros países. Las negociaciones tienen que venir», ha subrayado, según ha recogido la agencia de noticias BelTA.
Cabe recordar que la portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, Maria Zajarova, ya aseguró a mediados de julio que la OTAN no había concretado la adhesión de Kiev en la Alianza Atlántica precisamente por estas ambiciones por parte de Polonia.
No obstante, estas sospechas por parte de Rusia y Bielorrusia son teorías infundadas y no confirmadas, ya que Polonia ha enviado armamento a Kiev y ha defendido en numerosas ocasiones la integridad territorial del país.
El ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, ha alertado este miércoles que la compra de armamento a gran escala por parte de Polonia, así como el despliegue de tropas y arsenal en Finlandia tras su reciente entrada en la OTAN, suponen un grave riesgo para la seguridad de Rusia.
«Polonia se ha convertido en el principal instrumento de la política antirrusa de Estados Unidos», ha dicho Shoigu, quien ha apuntado como el país vecino ha anunciado sus pretensiones de formar el Ejército más poderoso del continente.
En un encuentro este miércoles con la plana mayor de las Fuerzas Armadas, Shoigu ha apuntado que Polonia ya ha iniciado los trámites para adquirir armamento a gran escala procedente no solo de Estados Unidos, sino también de Reino Unido y Corea del Sur.
Ante tales acciones, el ministro alerta que «esto conlleva una serie de riesgos para Rusia».
Asimismo, ha asegurado que Rusia dispone de información acerca de los supuestos planes de Kiev y Varsovia de formar una suerte de batallón binacional con vistas a ocupar la región más occidental de Ucrania, según recoge la agencia Interfax.
Por otro lado, Shoigu también ha advertido de que el riesgo para la seguridad de Rusia que representa el más reciente miembro de la OTAN, Finlandia, a cuyas fronteras se están desplazando un mayor número de efectivos e instalando equipamiento militar y armamento de la Alianza.
Las autoridades de Lituania han informado este lunes que reforzarán la seguridad en la frontera, en sintonía con medidas similares anunciadas por Polonia, debido a un aumento de la tensión con el país vecino por el aumento de los cruces ilegales y la presencia del Grupo Wagner.
El comandante Rustam Lyubaev, encargado de la seguridad en la frontera, ha señalado que si bien no se han registrado nuevas «provocaciones» en los límites que separan Lituania de Rusia y Bielorrusia, la situación continúa siendo «tensa» debido a la cada vez mayor presencia del Grupo Wagner en Bielorrusia.
«Junto con el Ministerio del Interior, estamos considerando la posibilidad de aumentar nuestras capacidades en la frontera con Bielorrusia, es decir, desplegar un mayor número de efectivos», ha dicho Lyubaev, según recoge el portal Lrytas.
Lyubaev ha insistido en que si bien la gran mayoría de los mercenarios del Grupo Wagner se encuentran más allá de la frontera, existe la posibilidad de que se produzca algún tipo provocación. «Nos estamos preparando para eso», ha subrayado.
Cabe destacar que, la semana pasada, Polonia y Lituania se reunieron para abordar asuntos y problemas de seguridad comunes, llegando incluso, en el caso de Vilna, a plantear la posibilidad de cerrar por completo su frontera con Bielorrusia.
En este contexto, pocas horas antes del anuncio de Lituania, las autoridades polacas anunciaron su predisposición de desplegar hasta las fronteras que comparten con Bielorrusia mil efectivos más de sus fuerzas de seguridad ante la posibilidad de mayores contratiempos por la presencia de Wagner, sumando ya alrededor de entre 4.000 y 4.500 efectivos.
El presidente de Polonia, Andrzej Duda, ha anunciado este viernes que propondrá cambios a la ley que persigue la influencia rusa, después de las críticas que han vertido la Unión Europea o Estados Unidos por el temor a que pueda servir como instrumento para perseguir a dirigentes políticos opositores.
En concreto, Duda quiere modificar la composición y las competencias de la comisión creada en virtud de esta ley, de tal forma que no pueda imponer multas y que no se puedan incorporar diputados. Además, también se derivará cualquier apelación a tribunales ordinarios y no de índole administrativa.
El presidente ha descrito estas enmiendas como una «prueba» para la cúpula política polaca, si bien no ha ocultado su malestar por las críticas recibidas, que ha tachado de «malintencionadas», según la agencia PAP
La Unión Europea y Estados Unidos temen que esta ley ponga en riesgo la libertad política a sólo unos meses de las elecciones parlamentarias de octubre, para las que el ultraconservador Partido Ley y Justicia (PiS) vuelve a figurar como favorito.
De modo que abre la puerta a la persecución de políticos y periodistas que en los últimos años hubiesen tomado decisiones percibidas como favorables con Moscú.
La economía polaca enterró el dirigismo estatal para abrazar las reglas de juego del libre mercado. Las masivas privatizaciones, la desregulación, la apertura comercial y la reforma del Estado fueron los grandes pilares del milagro.
El profundo proceso de transformación y cambio que desempeñó la economía polaca en la década de 1990 es considerado como uno de los milagros económicos más impactantes del mundo, y ya no tan solo entre las economías que lograron salir de la cortina de hierro soviética.
De hecho, el caso polaco es tenido como el ejemplo más sobresaliente en lo que a reformas post-comunistas respecta, superando a países como Hungría e incluso comparable con la apertura de China a partir de los años 80s.
Colapso del sistema comunista y reformas estructurales
Para la década de 1980 la economía planificada entró en una situación de estancamiento sistémico, mientras que la dictadura socialista debió lidiar con importantes problemas de abastecimiento como contraparte de una situación de sobrante monetario (un problema típico entre las economías socialistas).La administración de los “precios políticos” y la represión financiera condujo a una inflación oficial que fluctuó entre 14% y 80% hasta 1988.
La situación se volvió completamente inmanejable a pesar de las remarcaciones oficiales, y el sistema estatal de fijación de precios colapsó en agosto de 1989. El IPC aumentó violentamente un 39,5% en agosto, 55% en octubre y casi 80% en enero de 1990. La inflación interanual se disparó del 185% en agosto de 1989 a casi el 1200% para abril del año siguiente.
Si bien el sistema político del comunismo quedó desarticulado en agosto de 1989, las reformas estructurales a gran escala tuvieron lugar en 1990, entre ellas la total liberalización de precios, el levantamiento del monopolio estatal sobre el comercio exterior, la unificación y liberalización del tipo de cambio, y la apertura comercial al mercado mundial. Para junio de ese año se suspendieron aranceles aduaneros sobre 4.500 posiciones, y se fijó una tasa nominal reducida de sólo el 5,5% promedio para las importaciones.
PBI industrial e inflación mensual en Polonia desde 1985.
Se llevó a cabo una drástica reforma del Estado que llevó el tamaño del sector público desde el 70% del PBI en 1990 al 45% para 1994, y para el año 1999 la participación cayó por debajo del 43% del PBI. Mediante el llamado “Plan Balcerowicz”, Polonia emprendió un programa de masivas privatizaciones, incluyendo las telecomunicaciones, la distribución de gas, electricidad, agua potable, el aparato industrial, e incluso el sistema previsional.
El déficit presupuestario del Gobierno fue completamente erradicado a partir del primer trimestre de 1990, lo que permitió sentar la base para establecer un programa de estabilización anti-inflacionario con rotundo éxito. El Banco Nacional de Polonia fue reformado, dejó de ser una mera dependencia del Gobierno y adquirió independencia, algo que más tarde fue ratificado con la ley bancaria de 1997.
Los resultados del Consenso de Washington
Los resultados concretados por la economía polaca siguen siendo un caso de estudio internacional al día de hoy, ya que significó un precedente histórico para una salida ordenada del comunismo (muy a diferencia de lo que ocurrió en Rusia y Ucrania).
La producción industrial protagonizó un despegue explosivo y llegó a multiplicarse por 6 entre enero de 1992 y marzo de 2023. Las ventas del comercio minorista crecieron más de un 300% en el mismo período. La reactivación económica fue tan contundente que ni siquiera se detuvo por el shock que provocó la crisis de las punto.com entre 2000 y 2001,la gran recesión internacional entre 2008 y 2009.
El PBI polaco acumula un drástico crecimiento del 203,8% entre 1995 y 2023. De ser un país con un ingreso real similar al del promedio mundial hacia 1990, la renta per cápita de Polonia supera hoy en día a la de Grecia, y es similar al ingreso de países como España y Portugal. Asimismo, el PBI per cápita pocalo solo representaba el 53% del ingreso promedio por habitante de Rusia, mientras para el año 2020 fue hasta un 22% superior.
PBI industrial, ventas minoristas y desocupación en Polonia desde 1985.
La tasa de desocupación fluctuó entre el 10% y hasta el 20% durante la primera fase de reformas en la década de 1990, habiendo partido de una situación de pleno empleo bajo el comunismo (sin movilidad de factores, con salarios fijados por el Estado, restricción de sindicatos y un nivel de autoritarismo aplastante).
Las sucesivas reformas para flexibilizar la legislación laboral permitieron adaptar el mercado laboral a las nuevas condiciones de la economía moderna. A partir de 2007 la desocupación cayó a un solo dígito, y desde 2017 se observa una situación de prácticamente pleno empleo, en gran medida existe desempleo friccional explicado por gente que cambia de trabajo (algo que bajo el sistema comunista se encontraba celosamente restringido).
El presidente polaco, Andrzej Duda, ha ratificado este lunes un proyecto de ley para crear una comisión que analice la «influencia de Rusia» en materia de seguridad a nivel interno, especialmente entre los años 2007 y 2022.
«Hay una discusión en curso en diferentes países sobre la influencia rusa en las elecciones. Por eso firmo la ley», ha afirmado el mandatario, que ha acusado a Moscú de intervenir en procesos electorales de terceros países, algo que las autoridades rusas siguen rechazando.
Asimismo, ha declarado que la ley pasará a manos del Constitucional para revisar algunos puntos «que generan dudas», después de que el Parlamento le diera su visto bueno la semana pasada tras un acalorado debate.
La comisión estará compuesta por nueve personas elegidas por los diputados polacos e investigarán actividades desempeñadas por altos cargos y funcionarios en el citado periodo de tiempo para discernir si se vieron influidos por Rusia o actuaron en detrimento de los intereses de Polonia.
La oposición polaca se ha opuesto a esta medida y ha alertado de que se otorgaría a la comisión poderes propios de la Inteligencia polaca, la Fiscalía y la Justicia. Además, alertan de que podría verse orientada contra la propia oposición de cara a las próximas elecciones parlamentarias.
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