Crisis académica en la Escuela de Filosofía de la UCV: el 20% del estudiantado en riesgo por mala gestión administrativa

Caracas, 2026 – Un reciente informe emitido por el Centro de Estudiantes de la Escuela de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela (UCV) ha encendido las alarmas sobre una situación de rezago sistémico que afecta a casi la quinta parte de su población estudiantil. Lo que comenzó como quejas aisladas por la inscripción de materias básicas se ha revelado como un «cuello de botella» administrativo que amenaza con retrasar las graduaciones por años.

Cifras alarmantes sobre el problema

Tras un sondeo realizado por el Secretario de Asuntos Académicos Anthony Parra Ledezma, se detectó que al menos 57 estudiantes —cifra que ya asciende a más de 60— presentan dificultades críticas para inscribir materias del núcleo básico. Cabe señalar que este grupo representa aproximadamente el 20% de la escuela.

En una entrevista realizada por ContraPoder News, Parra resalta que el problema radica en que el sistema de inscripciones prioriza a los alumnos que cursan el semestre correspondiente, dejando sin cupos a aquellos que, por motivos personales, laborales o de evaluación, necesitan repetir o recuperar una materia. Al no abrirse nuevas secciones, estos estudiantes quedan atrapados en un ciclo de espera que puede durar varios semestres.

El «Semestre de Emergencia»: un remedio peor que la enfermedad

En este marco, el Centro de Estudiantes denuncia que la actual dirección de la academia, encabezada por el Director Jorge Enrique Machado, intentó mitigar el problema mediante el denominado «semestre de emergencia», pero esta medida es una «improductiva resolución», dado lo siguiente:

  • Sacrificio académico: para abrir secciones básicas sin contratar nuevo personal, la Escuela reduce la oferta de materias para estudiantes avanzados, lo cual causa:
  • Desequilibrio: porque se intenta solucionar el atraso de un grupo a costa de retrasar a otro, generando un efecto dominó de desatención académica. En este marco, ocurre una:
  • Falta de regularidad: porque las materias obligatorias, como el estudio de Aristóteles, pueden tardar hasta dos años en volver a ofertarse, obligando a los estudiantes a permanecer en la universidad tiempos extraordinarios solo para cursar una asignatura.

Denuncias de irregularidades y nepotismo

No conforme con esto, el informe es tajante al señalar que existen mecanismos para solucionar la falta de docentes que no están siendo utilizados por razones extra-académicas. Por ejemplo:

  1. Contrataciones selectivas: se denuncia que la única contratación reciente realizada por el Director Machado fue la de su asistente, René Morado, quien es miembro de su propio partido político y aún no está licenciado. Por si fuera poco, dicha contratación se habría hecho sin la aprobación del Departamento de Praxis y sin que el beneficiado imparta clases regulares.
  2. Bloqueo al Instituto de Filosofía: a pesar de contar con personal capacitado en el Instituto de Filosofía, el Director evita recurrir a ellos debido a «problemas personales» y conflictos de poder administrativo.
  3. Restricciones arbitrarias: el Consejo ha establecido condiciones que limitan el acceso de profesores solo a ciertos departamentos, cerrando las puertas a soluciones externas que ya aplican otras escuelas como Letras o Bibliotecología.

Un futuro insostenible

En este escenario, la Secretaría de Asuntos Académicos concluye que la gestión actual muestra una «falta de compromiso con lo público». De no corregirse la proyección de las decisiones políticas y administrativas, la carga académica será insostenible: estudiantes de quinto o sexto semestre seguirán arrastrando materias básicas, mientras la oferta para los niveles superiores continúa desapareciendo.

«El problema tiene dimensiones enormes y los inconvenientes seguirán aumentando… se están utilizando decisiones con intereses ajenos a la solución», reza el informe final.

Trump abre una nueva crisis en la OTAN y amaga con una salida que sería el fin de la organización

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha vuelto a sacudir los cimientos de la OTAN con renovados ataques a sus aliados por la falta de implicación en la guerra en Irán, en particular para garantizar la libre navegación por el estrecho de Ormuz, lo que le ha llevado a Washington a afirmar que contempla la retirada del bloque militar, una declaración que simplemente con ser formulada ya supone un duro golpe a los fundamentos de la organización basada en la disuasión militar.

Después de tensionar al máximo la relación con sus socios de la OTAN a cuenta de sus pretensiones sobre Groenlandia, el mandatario norteamericano ha vuelto a hacer saltar las alarmas esta semana con una andanada de ataques a los aliados por no sumarse a la ofensiva contra Irán, un acoso que ha culminado con palabras mayores como son la salida de la organización que Estados Unidos fundó en 1949 para poner en pie un bloque militar ante la Unión Soviética.

Cabe señalar que las desavenencias entre Ee. UU. y las potencias europeas sobre la estrategia a seguir en Ormuz, paso clave para el comercio global de petróleo, llevó a Trump a lanzar repetidos ataques contra estos países a los que llamó «cobardes» y tachó de ingratos.

El mandatario sostiene que Washington hace un trabajo en Irán que beneficia principalmente a otros países, a los que afea que no aporten medios militares a una misión naval «menor», toda vez que, según expresa el preidente, la Marina iraní está diezmada por semanas de ataques continuos.

Así las cosas, Trump reclamó a los socios que tomen ellos mismos «su propio petróleo» de la conflictiva región del Golfo sin la ayuda de EE. UU. Ante esto, la alternativa que lideran Francia y Reino Unido pasa por una ‘hoja de ruta’ diplomática y política que logre reabrir el paso que ‘de facto’ mantiene bloqueado Teherán.

Aunque Trump insiste en que no necesita la ayuda de la OTAN para la campaña en Irán y el control del estrecho, considera que la organización militar debe estar presente en circunstancias como esta.

Cabe señalar, sin embargo, que históricamente el papel de la OTAN ha sido más defensivo que ofensivo, y su participación fue limitada en las guerras de Irak o Afganistán iniciadas por EE. UU. durante el mandato de George Bush, países en los que sí se desplegó posteriormente en misiones para brindar seguridad y asistir a las autoridades locales para controlar el territorio y facilitar la reconstrucción del país. Aunque EE. UU. pone en tela de juicio esa participación, puesto que es el mismo EE. UU. quien más gasta en la alianza y poco obtiene a cambio.

Debates teóricos aparte, el jefe de la Casa Blanca incide en la debilidad de los aliados por no implicarse y subraya que la Alianza Atlántica «es un tigre de papel» sin los estadounidenses. Eso sí, yendo un paso más les pidió a los aliados que «aprendan a defenderse por sí mismos».

«EE. UU. ya no estará ahí para ayudarles», avisó en un mensaje con consecuencias mucho más profundas para la organización, que basa su fortaleza en la capacidad de disuasión y en la cláusula de defensa mutua que consagra el artículo 5.

Irán asegura que nada volverá a ser «como antes» en el estrecho de Ormuz

Las autoridades iraníes han asegurado este sábado que el estrecho de Ormuz jamás volverá a ser un paso de libre navegación porque su estatus ha cambiado definitivamente con el comienzo de la ofensiva desencadenada el 28 de febrero por EE. UU. e Israel.

«El estrecho de Ormuz se ha convertido en una ventaja estratégica para Irán en las nuevas condiciones de seguridad y nunca volverá a tener el estatus que tenía antes», ha declarado el portavoz de la Presidencia del Parlamento iraní, Abbas Goudarzi, que esta misma semana anunció el comienzo de los procedimientos legislativos para imponer un coste de navegación a los barcos que transitan por el estrecho, a pagar en la moneda nacional, el rial.

En comentarios recogidos por la agencia semioficial Tasnim, Goudarzi asegura que «la gestión de esta importante vía marítima está en manos de las fuerzas armadas de la República Islámica de Irán, y ningún país tendrá derecho a transitar por ella sin el permiso de Irán, e Irán defenderá esta posición estratégica con todo su poderío militar».

Irán ha permitido durante las últimas semanas el paso con cuentagotas de los barcos con bandera o destino a países que han rechazado abiertamente la operación conjunta de EE. UU. e Israel.

En las últimas horas, por ejemplo, el ministro de Transporte e Infraestructura de Turquía, Abdulkadir Uraloglu, ha confirmado que dos buques de propietarios turcos han pasado por el estrecho de Ormuz por primera vez desde el inicio del conflicto.

El portavoz parlamentario iraní ha avisado que Irán no tiene la más mínima intención de ceder a las pretensiones de EE. UU. y que «el camino de la República Islámica no es ni el compromiso ni la rendición, sino la resistencia para consolidar la posición de Irán en el nuevo orden mundial».

Irak cierra el paso fronterizo de Shalamcheh con Irán tras un bombardeo que ha dejado un muerto y cinco heridos

El Gobierno iraquí ha anunciado el cierre total e inmediato de las operaciones en el paso fronterizo de Shalamcheh con Irán, en el sur del país, tras un bombardeo ocurrido este sábado que ha dejado al menos un fallecido, de nacionalidad iraquí, y otros cinco heridos.

El jefe de la Autoridad de Puertos Fronterizos de Irak, el general Omar al Waeli, ha confirmado a la agencia oficial de noticias del país, INA, que el ataque ha alcanzado sobre las 10:00 horas (local), un edificio de verificación de pasaportes en el lado iraní de la frontera. Al Waeli no identifica responsables del ataque.

«El ataque tuvo como objetivo la terminal de pasajeros, causando la muerte de un viajero iraquí y heridas a otros cinco, quienes fueron trasladados a un hospital en Irán», ha indiciado Al Waeli antes de confirmar que «el ataque ha paralizado el tráfico de pasajeros y el comercio en el paso».

El diputado iraquí Udai Awad al Tamimi, miembro del bloque chií y proiraní Al Sadiqun, ha asegurado que detrás de estos ataques se encuentra el Ejército kuwaití, que ha protagonizado «constantes ataques contra los pasos fronterizos» bajo la excusa de que está repeliendo los bombardeos de Irán y sus milicias contra su territorio. Kuwait no se ha pronunciado sobre este extremo.

Geopolitk de Haushofer en la actualidad

Andrea Peña, politóloga egresada de la Universidad de Carabobo (UC) con un diplomado en Gobernabilidad e Innovación Pública de la UCAB. Además, posee conocimiento de primera instancia con proyectos sociales en comunidades vulnerables.

En 2026, la geopolítica de Haushofer no es un fantasma del pasado, sino un espejo de las tensiones actuales. La transición de un mundo regido por leyes internacionales a uno dictado por la necesidad biológica y geográfica de los Estados-organismo valida la preocupación de Cairo (2012) sobre la vigencia del pensamiento determinista.

Andrea Peña

A diferencia de la Geografía Política tradicional, que a menudo se limita al análisis descriptivo, la Geopolitik alemana de entreguerras se concibió como una «ciencia del Estado» (Staatswissenschaft). Según Cairo (2012), esta disciplina no solo estudiaba las relaciones externas, sino todas las actividades estatales bajo un prisma ultradeterminista. En el contexto de 2026, donde las fronteras digitales y físicas vuelven a ser el centro del conflicto, los conceptos de Rudolf Kjellén y Karl Haushofer recuperan una relevancia analítica fundamental para entender por qué los Estados actúan más como organismos en competencia que como entidades legales estáticas.

Uno de los aportes centrales que Cairo (2012) destaca de la obra de Kjellén, El Estado como forma de vida (1916), es la crítica a una Ciencia Política dominada por juristas. Para la escuela de Haushofer, era imperativo «recubrir el esqueleto legal con carne y sangre socio-geográfica» (Cairo, 2012, p. 338).

El Estado-Organismo en 2026

Según la visión haushoferiana, la ley debe estar subordinada al poder del Estado (Cairo, 2012), y en el presente año vemos cómo las grandes potencias justifican acciones unilaterales basándose en «intereses de seguridad vital», priorizando su supervivencia biológica-estatal sobre los tratados internacionales. Esto es la primacía del poder por encima de cualquier cosa.

Asumismo, la Geopolítica clásica sostiene que el medio influye directamente en la acción política, y hoy, esto se traduce en la lucha por el control de las tierras raras y los semiconductores, elementos que se han convertido en la nueva «carne y sangre» que permite al organismo estatal funcionar en la era digital.

El Espacio Vital (Lebensraum) y el Sentido del Espacio (Raumsinn)

El concepto de Lebensraum, popularizado por Friedrich Ratzel y radicalizado por Haushofer, definía el espacio vital como el ámbito necesario para la subsistencia y seguridad de un pueblo (Cairo, 2012). Para Haushofer, un Estado sano es aquel que posee un Raumsinn (sentido del espacio) desarrollado. Aquellos que no lo poseen están condenados a «decaer y morir”.

También, Cairo señala que, para esta escuela, el espacio vital no coincide necesariamente con las fronteras jurídicas, sino con la extensión de la cultura o el grupo étnico. En 2026, este razonamiento es visible en la proyección de poder sobre «áreas de influencia» naturales. El control de rutas marítimas críticas y el despliegue de infraestructuras en terceros países (como los corredores bioceánicos) son formas modernas de asegurar un Lebensraum económico y tecnológico que garantice la invulnerabilidad del Estado.

Oekopolitik y la Nueva Autarquía Tecnológica: La Búsqueda de la Autosuficiencia en 2026

Dentro de la estructura de la Ciencia Política que Cairo (2012) describe, la Oekopolitik es el campo que examina los recursos económicos con un objetivo claro: alcanzar la autarquía. La autarquía, definida como la forma óptima de vida del Estado en el terreno económico, es hoy el motor de la desglobalización.

En la teoría de la escuela de Múnich, la Oekopolitik es la disciplina que busca la autarquía para garantizar que el Estado no sea vulnerable a bloqueos externos (Cairo, 2012). En 2026, esta búsqueda de independencia ya no se limita al trigo o al carbón, sino que se ha trasladado a la infraestructura intangible y la energía de transición.

Cabe señalar que los Estados actuales han redescubierto que la dependencia externa es una debilidad biológica y  Proteccionismo Estratégico, las políticas de nearshoring y la creación de ecosistemas industriales cerrados son la versión del siglo XXI de la Oekopolitik de Kjellén. Como señala Cairo (2012), la Geopolítica prescribe el actuar político basado en las condiciones geográficas; en 2026, la «geografía» incluye la ubicación de los servidores de datos y las minas de litio.

En la actualidad tenemos la soberanía de datos y los tratados de energía:

La plena implementación del Reglamento de Datos de la Unión Europea (UE) y las leyes de localización de datos en potencias como India y China. Estas leyes funcionan como una frontera física, pues, al exigir que los datos estratégicos residan en servidores locales, el Estado intenta asegurar su «área natural» de influencia digital. Es una forma de autarquía que impide que el «metabolismo» informativo del Estado dependa de decisiones tomadas en centros de poder extranjeros (Silicon Valley o Beijing).

La economía geopolítica de 2026 está dictada por el control de la energía limpia para evitar la decadencia del organismo estatal. El Acuerdo Estratégico de Hidrógeno Verde 2026 entre el bloque de la UE y el Cono Sur (Chile-Argentina), por ejemplo, no es solo un contrato comercial, sino una medida de Oekopolitik pura, ya que asegura corredores energéticos estables (el Estado-organismo europeo intenta «extraer su sustento de la tierra», incluso si es tierra ajena mediante infraestructura propia, para evitar la muerte por inanición industrial, una preocupación central en el determinismo de Ratzel y Haushofer (Cairo, 2012)).

Las Panregiones: El Orden Multipolar de los Grandes Espacios

Haushofer propuso la creación de Panregiones (Panregionen), grandes espacios económicos integrados en ejes Norte-Sur que garantizaban la autosuficiencia de las potencias dominantes. Y este diseño de Haushofer parece prefigurar la estructura multipolar de 2026: Bloques Regionales, la formación de bloques como el RCEP en Asia o la integración profunda de la Unión Europea bajo criterios de «autonomía estratégica» refleja la búsqueda de estos «grandes espacios económicos» (Grosswirtschaftsraum) mencionados en el texto (Cairo, 2012) y Ejes de Poder, estos bloques no solo buscan el comercio, sino la creación de áreas de seguridad donde la influencia de potencias rivales sea nula, emulando el modelo de panregiones que buscaba evitar conflictos directos mediante la delimitación de esferas de influencia exclusivas.

En 2026, la geopolítica de Haushofer no es un fantasma del pasado, sino un espejo de las tensiones actuales. La transición de un mundo regido por leyes internacionales a uno dictado por la necesidad biológica y geográfica de los Estados-organismo valida la preocupación de Cairo (2012) sobre la vigencia del pensamiento determinista. La búsqueda de autarquía económica, el control del espacio vital y el desarrollo de un sentido del espacio estratégico siguen siendo, cien años después, los pilares de la supervivencia estatal.


Referencias Bibliográficas

Cairo, H. (2012). La Geopolítica como “ciencia del Estado”: el mundo del general Haushofer. Geopolítica(s). Revista de estudios sobre espacio y poder.

Unión Europea. (2026). Reporte sobre la implementación del Reglamento de Datos y Autonomía Estratégica. Oficina de Publicaciones de la UE.

Consejo Ártico. (2026). Protocolo sobre Extracción de Minerales Críticos y Seguridad Regional. Estocolmo.