La razón y el conocimiento como pecado original

Por Luis Torrealba, Coordinador Nacional de Students For Liberty Nicaragua.

En la oscuridad y bajo tierra, en una nación consumida por el fatal cáncer de la igualdad ignorante. Como Prometheus seré un transgresor y pecaré. Seré un pecador en peligro de ser castigado y desterrado por seguir la profana esencia individual que grita en lo más profundo de mi alma el pecaminoso deseo de discernir entre el bien y el mal. Pero acaso, ¿Valdría la pena sumergirse en el inexplorado bosque en busca de la verdad? ¿Sería prudente correr el riesgo de ser quemados por la luz del conocimiento? La respuesta es: Sí, porque somos Dioses capaces de razonar y por saber esto nuestro pecado es mayor.

Quizás sea lógico afirmar que la facultad de razonar fue el motivo por que el hombre fue expulsado de su cautiverio encantado en el Jardín del Edén, condenado a hacerse responsable de su vida, de sus actos, y a no contar con la tutela omnipresente de su padre creador. Ese motivo que hizo dioses y reyes de su mundo a Adán y Eva, fue el mismo que impulsó a Prometheus a sobreponerse al destino impuesto por el “Consejo de las Vocaciones” de ser un barrendero triste, sin aspiraciones e ignorante. De esta manera, la ambición por ser libres, para razonar, de conocer, de ser diferentes y mejores, fue la esencia de aquel pecado original cometido en ambas historias. 

Cómo es posible observar a lo largo de la novela Himno, Rand nos muestra el despertar de la razón en Prometheus. Somos testigos de cómo en un principio es solo un joven obediente que acepta el injusto destino que le es impuesto, y como poco a poco los anhelos que alberga en lo profundo de su alma son la llama de la razón que habita en su corazón, que va cultivando las dudas, y al reflexionar sobre ellas obtiene un conocimiento superior. 

En un contexto similar, los personajes de la historia bíblica, tal vez de forma inconsciente, cultivan la duda creada por la serpiente sobre obedecer el mandato de dios, y esa duda los condujo inevitablemente a la razón. A raíz de ello, decidieron sobreponerse a la orden divina de quien conocían como “creador”. El cual, según el relato bíblico, tenía como destino y mandato para ellos lo siguiente: 

«(…) Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia, del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás» (Genesis 2 15-17). 

Esa duda profana que condujo al pecado original cometido por Adán y Eva. Es también la que lleva a Prometheus y a Gaia a deslegitimar los cánones impuestos en su sociedad. Y los impulsa a escapar a un mundo desconocido donde ellos como seres dotados con la capacidad de razonar construirán su propio mundo. 

Es importante tener en cuenta que, en un mundo con dioses autoritarios y tiránicos como los del antiguo testamento, o gobernados por el “colectivo” como la sociedad donde Prometheus vivió cuando era Igualdad 7-2521, en esos lugares la esencia individual que hace únicos a los hombres es suprimida por el “Nosotros” y por la masa obediente. Es así que en estas sociedades se esparce fácilmente el miedo a razonar y vivir como individuos únicos. Por ello, los hombres se vuelven sumisos y viven con el temor constante de ser inquiridos y castigados. 

Es posible afirmar que, en estas sociedades, las personas viven siempre con el miedo de desarrollar sus conocimientos, de sobresalir y de ser felices. Por esto, para los personajes de estas historias el peor castigo y su terror supremo es ser expulsados de la vida colectiva, porque se les ha condicionado para temer a la libertad. Dicho miedo se extingue en ambas historias al descubrir que son seres hábiles y capaces de sobrevivir solos. En el caso de los expulsados del paraíso, llegan a descubrir incluso la mentira manipuladora tejida sobre el peligro de morir si se comía del árbol prohibido. 

Pero, ¿Qué es la razón? Y ¿Por qué la razón y el conocimiento son pecados? La respuesta es sencilla: la razón no es más que la facultad del individuo de pensar y reflexionar para llegar a una conclusión o formar juicios. Es así que, a través de la razón, desarrollamos el conocimiento. Y esta facultad nos hace libres, capaces y por sobre todo, nos hace individuos únicos. Eso es suficiente motivo para que en una sociedad decadente, ignorante y conformista se condene a quienes cultiven esta facultad y la empleen para sobresalir y desarrollar su camino individual de la felicidad. 

En el mismo orden de ideas, es interesante cómo dentro de la novela Ayn Rand centra el poder de razonar única y exclusivamente en el Consejo Mundial, en una clara referencia a cómo a lo largo de la historia la Razón y el Conocimiento han sido monopolizados por organizaciones colectivistas como las religiones o el Estado, erigiéndose como moralidades superiores. No está de más comparar este hecho con la dictadura de lo políticamente correcto que el siglo XXI nos ha traído y que vivimos día tras día.

En Himno, Rand también nos muestra cómo la idea del amor derivado de la razón sobrepasa a la obediencia y la sumisión. Ese espíritu romántico y heroico de Prometheus nutre su ambición por ser mejor, reconoce el amor propio y lo motiva a luchar por el amor que siente por Gaia. Ese es el mismo amor que manifiesta Eva en el jardín del Edén al querer compartir su descubrimiento con Adán, y este le corresponde con el mismo afecto al confiar en ella. Sentir amor y todo lo que ese afecto nos motiva a hacer, es también un pecado condenable. Porque elegir con quién compartimos nuestros tesoros es un asunto profano en ambas historias. 

Por otro lado, no quisiera terminar estas reflexiones siendo un pecador incompleto. Me gustaría transgredir la universal regla violada por todos los fanáticos religiosos de no interpretar las historias sacras a su manera. Por eso he querido imaginar un nuevo Génesis, uno donde Adán no es un cobarde que escusa en su mujer la responsabilidad de ser un pecador, sino que, como un Prometheus, abraza la virtud del conocimiento y se atreve a defender su libertad. 

Entonces, cuando Dios sentenciare de esta forma: 

«(…) Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás (…)» (Génesis 3 17-19).

Nuestro Adán poseído por Prometheus respondería: 

«(…) No volveré a la Ciudad de los esclavos. Viviré aquí en mi casa. Trabajaré la tierra de mis montañas y sembraré, cultivaré los frutos de los árboles y las vides, y haré que den sus productos para mi mesa. Cogeré el alimento de la tierra con mis manos. Y el trabajo de mis manos creará mi floreciente dominio en la soledad salvaje (…)» (Himno Cap XII, pag 53).

Tal vez, de haber sido así la historia bíblica, no ocurrirían destierros, castigos, ni sentencias. A lo mejor, con esa muestra de valentía el hombre jamás se sometería al colectivo, o quizás con eso fuésemos adelantado el apocalipsis desatado por un dios inmaduro y envidioso, al no aceptar que otros contarán con la facultad de razonar. Lo cierto es que ambas partes se reconocerían como Dioses capaces de conocer sobre la ciencia del bien y del mal, y, por tanto, responsables de sus existencias. Sería un Génesis que nos invitaría a la liberación y no a la sumisión ante un dios tiránico. Y eso al final es Himno, la historia de una sociedad primitiva donde un héroe pecador, al descubrir la prohibida capacidad de razonar, saca de las cavernas el conocimiento para que todos lo aprecien.

Referencias

Rand, A. (1938). Himno. España. Editorial: Deusto.

Rand, A. (1979). Introducción a la epistemología objetivista. España. Editorial: Deusto.

Pérez, Miguel y Julio Trebollé (2007). Historia de la Biblia. España. Editorial: Trotta y Universidad de Granada.

Reina Valera Biblia. (1960). Biblia. Venezuela. Editorial: Sociedad Bíblica Unida.

La guillotina del pensamiento indiscutible

Por Anthony Parra, coordinador local de EsLibertad Venezuela.

No hay duda de que el capricho de perfección por seres imperfectos ha sido uno de los mayores problemas de la humanidad y uno de sus mayores asesinos. Uno de sus hijos, el utópico Socialismo, cobró la vida de más de cien millones de personas en el siglo pasado.

¿Con qué defienden sus argumentos para soñar en sociedades perfectas que hacen masacres? Pues, varían sus tonos de piel, pero su rostro es el mismo: el constructivismo. «Si las instituciones humanas son producto de él, nosotros podemos moldearlas como queramos» piensan los constructivistas; keynesianismo, psicologismo, conductismo, marxismo a través de la consciencia de clase, gobiernos autoritarios y colectivistas de derecha, teocracias absolutas, todas padecen este síntoma que surge de la enfermedad constructivista.

El constructivismo detesta al ser humano por sus incapacidades, por eso quiere cambiarlo. En el caso que compete a este artículo, si se elimina cualquier pensamiento subversivo o distinto se habrá eliminado cualquier amenaza contra el sistema.

Así, el argumento del pensamiento único y hegemónico es su forma de abusar de lo posible para pedir lo imposible. ¿Quiénes lo protegen? Sus más fieles seguidores, que son, como veremos, manipulados sin darse cuenta para asesinar la teoría que protegen, ¿quién los manipula? Su nombre es el orden espontáneo y es el objeto de este artículo.

Ahora bien, ¿Cómo se puede querer proteger una idea y llevarla a su destrucción? La novela de Ayn Rand, Himno, servirá para ilustrarlo. El protagonista de la historia, Igualdad 7-2521, fue un defensor de su teoría en un mundo de consciencia de clases. Empezaremos con el cuento del personaje con ciertas modificaciones —aunque no por eso pierde el mensaje original—.

El cuento de Igualdad 7-2521

¿Cómo es Igualdad 7-2521? Igualdad en la distópica novela de Rand vive en la consciencia de clase, todo lo que no fuese el pensamiento de la autoridad fue destruido. El colectivo está tan presente que no existe el «Yo».

Igualdad, en el caso de este artículo será como los utopistas creen que es el humano en esta sociedad: incapaz de cuestionar o de pensar en otra cosa que lo impuesto. Esos serán los ingredientes para asesinar la teoría. Formado para no relacionarse con el interés personal u otras ideas que no sean las impuestas, Igualdad estudia marxismo para defender sus teorías como los demás en la “mancomunidad marxista”.

Un día, en la sociedad comunitaria con su amigo Internacional 4-8818 es seleccionado para racionar la comida de sus hermanos. ¿Qué sucede al racionarla? Ven que hay errores, el sistema no es perfecto porque no hay seres humanos perfectos e intentan solucionarlo, se preguntan, ¿por qué sucede todo esto?

En defensa de lo que piensa nuestro protagonista, como su teoría no puede estar mal, crea una forma de justificarlo; un planteamiento que no tiene evidencia, pero que asume como cierta porque se basa en sus ideas que son verdaderas. ¿Por qué lo hace? Para proteger sus ideas de ese imprevisto, esa protección en ciencia se conoce como hipótesis ad-hoc.

La intención de Igualdad 7-2521 en la hipótesis ad hoc no es otra que demostrar que no hay errores en su tesis, pero el gen asesino ya entró en su cuerpo y se heredará para aquel que levante el puñal. ¿Cómo?, ¿por qué?, ¿dónde está? Pocos lo ven…

No diré el final de la historia por ser igual al de la novela corta. En este artículo diremos cómo ha sucedido esto en la historia real; la experiencia de Copérnico y del judeo-cristianismo serán el vínculo; sociedades en que el pensamiento predominante que ellos veían era la norma y la forma de guiar sus juicios.

¿Qué sucedió en la historia? El caso de Igualdad en Copérnico y el judeocristianismo

En un siglo xvi, un hombre llamado Copérnico sumergido en las ideas de su tiempo (ptolemaicas) busca defender sus ideas de astronomía.

Copérnico, como Igualdad 7-2521, buscó fortificar sus ideas e hizo una hipótesis ad-hoc que justifique ese imprevisto, tanto Copérnico e igualdad saben que sus pensamientos no pueden estar mal, por esa razón los defienden.

La hipótesis de Copérnico y su estudio da origen a algo que no planeaba, ha creado su propia crisis; la hipótesis que hizo para defender su postura se distancia de la tesis original. Empieza levemente la Revolución Copernicana.

Antes de saber porqué sucede veamos primero el caos del judeocristianismo por el autor Stanley Jaki.

Cuando en el judeo-cristianismo se encontró con problemas que su teoría del conocimiento revelador no respondía, intentaron salvar la teoría buscaron una hipótesis plausible para su pensamiento: crearon entonces una distinción entre conocimiento revelador y conocimiento por descubrir.

Igualdad, los judeo-cristianos y Copérnico buscaron proteger su teoría de hechos que pudieran criticarla, y entonces, ¿por qué asesinaron su teoría? Porque en el fondo los científicos no saben las consecuencias no intencionadas de su teoría, no saben del todo lo que hacen.

¿Cómo puede ser que los científicos y/o pensadores no sepan del todo lo que están haciendo?

Volvamos al caso de los judeo-cristianos, separados en dos conocimientos, el revelado por Dios y el obtenido por nosotros, ¿no se expanden los problemas?, ¿no podríamos pensar cuáles son los conocimientos por descubrir?

Preguntas como: ¿Con qué herramientas podemos conocer?, ¿Hay autonomía en el conocimiento o estamos sometidos a lo que Dios dicte? Son preguntas que pondrán la teoría original en crisis porque las respuestas defendidas desde la teoría original no se tienen, se tienen que buscar respuestas fuera de ella. Poco a poco se alejan sin darse cuenta de lo que pensaban. Al buscar salvar sus ideas terminan abiertas a su propia muerte porque ninguna teoría es perfecta.

¿Alguien tuvo que planearlo? No, ¿Se necesitó magia? No, ¿Fue objetivo de ellos destruir las ideas que defendían? Esta última es retórica y es también no.

¿Por qué sucede todo esto?

Karl Popper corrigió de Imre Lakatos un malentendido que da respuesta a los malentendidos de los enemigos de la conciencia humana y de sus limitaciones; toda teoría es en sí misma criticable, la crítica no ha surgido en la historia de la ciencia porque los científicos quieran que los critiquen. ¿Qué quiere decir?

Las personas no quieren ser refutadas —o falsados, en palabras de Popper—, y las ideas de otro permiten refutar las propias, asumir lo contrario es decir que todos tenemos el mismo cerebro. Conviene recordar la frase de Karl Marx, que aunque no era científico reconoce sus diferencias y la individualidad de su pensamiento muy bien,  “si algo es cierto, es que no soy marxista”.

La creatividad humana no está al control de nadie, y sus consecuencias son infinitas. Igualdad buscaba no usar su creatividad, pero su naturaleza humana lo condena: “No sabemos por qué nuestra maldición nos hace buscar no sabemos qué, siempre, siempre. Pero no podemos resistirnos. Murmuran a nuestro oído que existen cosas grandiosas en este mundo y que podríamos conocerlas sólo con intentarlo y que debemos conocerlas”.

El lavado de cerebros y el fanatismo no escapa del progreso porque escapar de él es afirmar que no hay nada que mejorar cuando lo hay, es rechazar vivir mejor cuando se quiere vivir mejor, una contradicción.

Nada pueden hacer los constructivistas que desean evitar la muerte de sus ideas cuando las personas desean prosperar, vivir. Ya es tarde, el orden espontáneo de la ciencia quemará todo a su paso. Es hora de cambiar las ideas que fracasan, los científicos y las personas lo saben.

El valor de cuestionar: Por qué es importante hoy en día

Por Valentina Gómez, economista y coordinadora local de EsLibertad Venezuela.

Todo el proceso de cuestionarnos, de reflexionar y de hacernos preguntas para comprender el mundo que nos rodea proviene de una disciplina, la filosofía.

Hace exactamente un año yo no hubiera entendido la importancia de esta disciplina. Para mí hablar de filosofía era imaginarme a un señor con barba larga y unos 80 años, que venía más de la experiencia que del razonamiento. Apreciaba más la psicología que la filosofía. En aquel entonces no sabía que la filosofía era la raíz de la psicología. Luego de investigar descubrí que el nacimiento de la psicología, la sociología, la economía y todas las demás disciplinas son una subdivisión de aquellas preguntas que nos hicimos en algún momento para poder relacionarnos mejor con el mundo, para descubrir nuestro propósito, en pocas palabras, para satisfacer nuestra necesidad de supervivencia en el entorno.

Todo lo que el ser humano hace o piensa, es en busca de satisfacer sus necesidades. En este sentido, Abraham Maslow estableció una jerarquía en las necesidades de los seres humanos, buscando explicar por qué ciertas necesidades nos impulsan:

  1. Necesidades fisiológicas: son las más ignoradas por ser cotidianas, pero son la base de muchas actividades económicas, si no se satisfacen nuestra vida corre peligro. Algunos ejemplos son: (i) necesidad de alimentación; (ii) necesidad de aire puro; (iii) necesidad de descanso; (iv) necesidad de sexo o reproducción.
  2. Necesidades de seguridad: desde el nacimiento buscamos la seguridad en nuestros padres, a nivel emocional y/o físico, son nuestra garantía de que estaremos bien. Es la razón del porqué cuando somos abandonados por una de nuestras figuras que representan seguridad tenemos problemas de inseguridad o un miedo a la pérdida, lo que hace más fácil generar una dependencia emocional.
  3. Necesidades de pertenencia y amor: somos seres sociales, lo que significa que tenemos una necesidad por pertenecer en un grupo, por lo que en ocasiones la necesidad de pertenecer nos puede llevar a adaptarnos al entorno.
  4. Necesidades de estima: es la necesidad del equilibrio en el ser humano, dado que se constituye en el pilar fundamental para que el individuo se convierta en el hombre de éxito que siempre ha soñado, o en un hombre abocado hacia el fracaso, el cual no puede lograr nada por sus propios medios.
  5. Necesidad de autorrealización: los seres humanos necesitamos sentir que hemos desarrollado nuestro potencial. Buscaremos para eso nuestro propósito o aquella actividad donde más nos destacamos para sentir la autorrealización y pertenencia en un entorno.

¿Por qué es importante cuestionar?

Tal vez pienses que la filosofía no está presente en tu vida o que ya no necesitas cuestionarte ningún punto porque ya todo se resolvió. Así, durante años has dejado que otras mentes te guíen y te digan lo que está bien y nunca lo has puesto en duda. Por ejemplo: has repetido «No estés tan seguro: nadie puede estar seguro de nada» como lo dijo David Hume; o «Eso fue una mala acción, pero es algo humano, nadie es perfecto en este mundo» como lo dijo Agustín; o tal vez esta te suena «No puedo probarlo, pero siento que es verdad», pues lo obtuviste de Kant. Estabas repitiendo todas estas frases sin preguntarte su origen, sin preguntarte «¿Por qué lo dijeron?»

Lo cierto es que así repites todo lo que escuchas o miras. Luego de leer realizate preguntas, indaga más a fondo sobre el tema, incluso busca puntos contrarios a lo que leíste, si escuchas algo, intenta no repetir, primero investiga y luego puedes compartir lo que aprendiste, pero debemos entender el origen de lo que repetimos para no seguir duplicando una información falsa —estamos sumamente acostumbrados a compartir información falsa—.

Además, nuestra mente, como decía Ayn Rand, es como una computadora, una computadora más compleja que la que los hombres pueden construir, y su función principal es la integración de tus ideas. Es programada por nuestra mente consciente, te explicaré:

Si no alcanzamos convicciones firmes, nuestro subconsciente está programado a entregarse al poder de ideas que no sabemos que hemos aceptado, pero aún genera emociones de acuerdo con los valores que ha recibido. Si programamos nuestra mente mediante el pensamiento consciente, conoceremos la naturaleza de nuestros valores y emociones; de no hacerlo, quiere decir que seremos más emocionales que lógicos.

«Un hombre controlado por las emociones es como un hombre controlado por una computadora cuyas impresiones no puede leer. No sabe si su programación es verdadera o falsa, correcta o incorrecta, si está destinada a llevarlo al éxito o a la destrucción, si sirve a sus objetivos o a los de algún poder malvado e incognoscible. Está ciego en dos frentes: ciego al mundo que lo rodea y a su propio mundo interior» Escribió Ayn Rand en su libro, «Filosofía: Quien lo necesita».

Finalizo con advertir que todo ser humano que no está interesado en la filosofía recibirá sus principios del entorno que lo rodea: escuelas, universidades, libros, revistas, películas, etc. La consecuencia de esto es poner en manos de otros tu autoprotección, correr el riesgo de ser controlado por un gurú o dictador, para evitarlo no entregues tu autonomía, cuestiona.[*]


[*] Este artículo fue publicado también en el Blog de la autora, en médium. Puede acceder presionando aquí.

El error de Rand

Por Javier Cardozo

Desde hace muchos años Ayn Rand ha sido una filosofa muy importante en los círculos liberales, su filosofía  objetivista ha sido una gran influencia para muchos activistas en favor de las ideas de la libertad, muchas de sus obras siguen siendo leídas y discutidas en clubes de lecturas y actividades. Su rescate de la libertad, la importancia del individuo, el capitalismo como el sistema que trae la mayor riqueza y desarrollo son ideas que pueden iluminar a muchas personas y atraerlas a las ideas de la libertad , no obstante su filosofía carece de elementos importantes lo que le da una visión limitada de la realidad y del ser humano en sí.

Rand era atea, tenía la libertad de hacerlo y creó su doctrina filosófica en base a ello. El problema está en que la visión objetivista parte del  gran error de negar el elemento trascendental del ser humano. No se trata de iniciar una cacería de brujas hacia Rand, o manifestar un fanatismo religioso absurdo, pero el ser humano es más que un ente biológico que convive en el mundo material y está dotado de una cualidad que es su raciocinio. El ser humano, efectivamente, tiene un cuerpo biológico e inteligencia, pero también tiene un alma lo que lo pone en relación con lo trascendental, es decir, con Dios , sea la concepción que se tenga de este.

Hoy en día, parece que la opinión de una persona queda descartada cuando da un argumento religioso, o que tenga que ver con el plano de lo divino, y esto tiene que moderarse. No se puede retroceder al tiempo donde se quemaban personas por causas religiosas, pero tampoco se debe intentar negar el hecho de que muchas personas creen fervientemente que el ser humano es más que un individuo de la especie Homo Sapiens Sapiens. En el debate filosófico la creencia en lo trascendental cambia completamente la concepción de la vida y el universo. El comprender que la misión del ser humano está en cómo dijo Confucio en unir el Cielo y la Tierra, o como los credos religiosos llegar al cielo o al Nirvana plantea una estructura de ética humana particular.

Si bien Rand no establece directamente  que el ser humano debe ser un depredador que tiene que destruir todo a su paso, plantea una ética basada en el egoísmo que indirectamente puede caer en utilitarismo puro y duro. Si lo trascendental no existe ¿qué me impide a mi realizar las acciones necesarias para poder lograr los objetivos que desee? Algunos dirán que los personajes de Rand no hacían esto, que John Galt o Dagny Taggart  eran ejemplos intachables de ética, pero hay que decir que muchas de sus acciones y comportamientos son cuestionables y que son personajes  que recuerdan la concepción del Super hombre de Nietzsche (con lo peligroso que es ese concepto). Se debe recordar que en la Rebelión de Atlas los malos, como el hermano de Dagny, son muy malos y estúpidos, y los buenos como, Hank Rearden, son muy buenos  y casi perfectos, hay un elemento de maniqueísmo que desdibuja la esencia humana presentando solo como el culmen del ser los personajes apoyados en su filosofía.

Sí, en muchas ocasiones seguir el estilo de vida planteado por Rand puede salir aparentemente bien, la persona se puede incluso volver rica y tener muchos logros materiales; sin embargo, la materia no debe ser la medición final del ser humano. El ser humano debe apuntar a una ética atemporal, a seguir el imperativo categórico Kantiano, a poder  engrandecer lo que los egipcios llamaban el corazón conciencia, no a simplemente realizar una acción porque es conveniente al interés material momentáneo  como plantea Rand. La visión egoísta del ser humano puede en un inicio  parecer atractiva pero a largo plazo lo acerca a su destrucción. Evidentemente se puede objetar que es fácil hablar de la ética basada en un sistema religioso pero difícil cumplirla y es cierto, pero nunca se ha querido platear que elevar la conciencia sea una tarea sencilla y que se logre con mínimos esfuerzos, la conciencia humana es como un  hierro caliente al que se le debe dar forma  poco a poco, con grandes desafíos y trabajos.

Es posible que algunos lo nieguen, pero la filosofía de Rand se termina tocando con la de Nietzsche, este también hablaba de la virtud del egoísmo y desdeñaba las religiones, son muy famosas sus criticas mordaces a la ética religiosa  que no solo son planteadas en el Anti Cristo como quizás se crea sino que está plagada en toda su obra. Si el ser humano se guía única y exclusivamente por su interés particular, especialmente en el ámbito material, lo va a llevar a tener una ética circunstancial, ajustada a lo que el individuo quiera perseguir en un momento dado, durante un año le puede parecer correcto obrar de una manera y al siguiente de otra, lo importante va a ser lograr sus objetivos. Si el ser humano obra sin una brújula ética más fuerte que esto está condenado no solo a su destrucción sino a la de otros.