UNICEF alerta del aumento de las cifras de reclutamiento de niños soldado en Colombia y Haití

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha alertado este jueves del aumento de las tasas de reclutamiento en Colombia y en Haití, con unos datos que se han triplicado durante los últimos cinco y el último año, respectivamente, en el marco de la inseguridad en ambos países, unos datos publicados coincidiendo con el Día Internacional contra el uso de Niñas y Niños Soldado.

El organismo ha destacado que, según los datos verificados por la ONU, el número de niños y niñas reclutados y utilizados por grupos armados en Colombia se ha disparado en un 300% a lo largo de los últimos cinco años, en medio del peligro para la infancia a causa de la expansión de la violencia. Así, según datos de 2024, una media de un niño o niña es reclutado y utilizado cada 20 horas por grupos armados en el país sudamericano.

«Los niños y niñas de Colombia no solo quedan atrapados en el fuego cruzado, sino que llevan años siendo reclutados o utilizados por grupos armados. Las consecuencias que esto tiene para ellos y sus familias son devastadoras», ha afirmado la representante de UNICEF en Colombia, Tanya Chapuisat.

«Es urgente tomar medidas para proteger a la infancia frente al reclutamiento y el uso por parte de grupos armados, así como de la violencia sexual y otras violaciones graves. Los efectos de estas traumáticas experiencias pueden perseguirles toda la vida, y es nuestro deber evitar que se produzcan», ha manifestado.

UNICEF ha recordado además que el reclutamiento de niños supone una grave violación de sus derechos y es un acto prohibido por el Derecho Internacional, antes de subrayar que el aumento de estas prácticas en Colombia es resultado de factores como «el aumento de la violencia, la pobreza generalizada, la falta de educación y la disponibilidad limitada de servicios sociales e infraestructuras críticas en algunas regiones, especialmente en las zonas rurales».

Así, ha destacado que los niños se ven «a menudo» obligados a alistarse para «ayudar a sus familias» o para «escapar de la violencia en su hogar», mientras que otros lo hacen «tras recibir amenazas contra su seguridad». Además, apunta a que muchos «son reclutados y utilizados por estos grupos tras haber sido separados de sus cuidadores, desprovistos de protección y sin más alternativas de supervivencia».

«Los grupos armados recurren cada vez con más frecuencia a las redes sociales para reclutar y utilizar niños y niñas, en muchos casos mediante la falsa promesa de un empleo y una vida mejor. Una vez dentro de los grupos, no se les permite abandonar», ha puntualizado UNICEF, que ha esgrimido que trabaja para evitar estas acciones a través de un enfoque que prioriza el acceso a los servicios esenciales en sus familias y comunidades.

¿Y si retornan los 2.8 millones de venezolanos en Colombia? ¿Cómo afectará a tu negocio?

Valentina Gómez es economista (UCAB), fundadora Impulsa Tu Economía, y coordinadora local senior de EsLibertad Venezuela. En todos sus espacios, aprovecha cada oportunidad para reflexionar sobre las ideas de la libertad y empoderar a quienes le rodean.

…El éxito del comercio venezolano ante una situación así dependerá de la rapidez con la que las empresas logren absorber esta nueva demanda y de su capacidad para ofrecer precios competitivos en un mercado que dejará de vivir de remesas para vivir del trabajo local.

Valentina Gómez

¿Te has preguntado qué pasaría si retornan los 2.8 millones de venezolanos en Colombia y cómo afectará a tu negocio?

En un principio, Colombia recibiría el impacto del choque económico y social tras un evento de gran magnitud. Estudios de la OIM (2024-2025) afirman que los venezolanos en Colombia aportan más de 529 millones de dólares anuales solo en impuestos (principalmente IVA por consumo). Su salida dejaría un hueco inmediato en las arcas del Estado.

Los comerciantes sentirían la caída de sus ventas, principalmente en Bogotá donde se concentra la mayor cantidad de venezolanos (21%). Industrias como la construcción, la agricultura (recolección de cosechas) y el sector servicios (restaurantes y hoteles) sufrirían una falta de personal inmediata. Los sueldos tendrían que subir para atraer trabajadores locales. El único punto donde el país sentiría un alivio, es en el Gasto Público Social.

Ahora, los comerciantes venezolanos tendrían que prepararse para un aumento de consumo. Debido a que el mercado venezolano sumaría casi 3 millones de bocas que alimentar, vestir y movilizar, es un reto grande; para lograr el éxito, será imperativo que fortalezcan sus inventarios y optimicen su logística.

En el sector de víveres y aseo, los supermercados experimentarán una rotación nunca antes vista. La clave estará en la reposición: si la industria nacional no acelera, la importación estratégica será la única vía para evitar la escasez.

Fuente: Elaboración propia.

El país también debe estar preparado para recibir nuevamente a los venezolanos. Si el retornado no se inserta rápidamente en el mercado laboral productivo, su capacidad de compra podría reducirse frente a la que tenía cuando enviaba dinero, afectando principalmente a los productos no esenciales (maquillaje, spas, cines…)

El éxito del comercio venezolano ante una situación así dependerá de la rapidez con la que las empresas logren absorber esta nueva demanda y de su capacidad para ofrecer precios competitivos en un mercado que dejará de vivir de remesas para vivir del trabajo local. Deben tener la certeza de que el retorno masivo es inminente y que solo los preparados sobrevivirán al cambio.

La justicia que no llega: cuando las regiones se adelantan al Estado

Julián Ramírez, asesor en Relaciones Internacionales y Geopolítica, politólogo e Internacionalista por la Universidad Sergio Arboleda, con formación de posgrado en Estrategia y Geopolítica en la Escuela Superior de Guerra

El centralismo judicial prometió igualdad; entregó indiferencia. Las regiones, con todas sus tensiones, ya están buscando soluciones. El deber del Estado no es aplastarlas: es encauzarlas.

Julián Ramírez

En Colombia, la desconfianza hacia el aparato judicial ha dejado de ser un murmullo para convertirse en un clamor colectivo. Para el ciudadano común, el sistema parece moverse entre rebajas de pena, libertades anticipadas y vencimientos de términos que, en la práctica, se perciben como premios a la impunidad. Mientras tanto, en las orillas del Estado, allí donde la institucionalidad llega tarde o no llega, resurgen formas comunitarias de resolución de conflictos que, con todos sus matices y riesgos, a menudo producen más orden que el propio ordenamiento jurídico. Este contraste, incómodo pero innegable, revela un divorcio profundo: por un lado, el lenguaje solemne de la ley; por otro, la experiencia cotidiana de una justicia que, ante la ausencia estatal, termina resolviéndose por mano propia. Y esto no ocurre solo en la periferia rural, sucede, de manera cada vez más visible, en el mismísimo corazón del centralismo: Bogotá.

Cabe señalar que no se trata de negar los avances normativos ni de idealizar la informalidad. Se trata de admitir que el modelo centralista luce exhausto. Colombia es un país pluricultural y plurirregional, sin embargo, ha pretendido administrar justicia con una plantilla única, diseñada desde y para un centro que con frecuencia desconoce las periferias. La imagen es tosca, aunque útil: tratamos de vestir un cuerpo continental con un traje europeo de talla estándar; el resultado es torpeza, parálisis y frustración generalizada.

Nuestro sistema, diseñado bajo parámetros homogéneos, ignora la diversidad de legitimidades que conviven en el territorio. En Bogotá, por ejemplo, se debaten protocolos de justicia restaurativa en seminarios bienintencionados; en contraste, comunidades afro del Chocó han practicado durante generaciones formas eficientes de reparación y reintegración, y en la Amazonía los pueblos indígenas sostienen nociones de justicia profundamente vinculadas al entorno y a la recomposición del tejido social, no al mero castigo.

La pregunta es inevitable: ¿Por qué insistir en un único modelo cuando el país exhibe realidades tan disímiles? No se trata de un elogio a la informalidad por sí misma, sino de un llamado a reconocer lo que ya funciona y a integrarlo dentro de un marco constitucional que lo regule y lo potencie.

Álvaro Gómez Hurtado habló de la “presencia diferenciada del Estado” para describir una nación donde la autoridad no llega igual a todas partes. En vastas zonas rurales, esta realidad se expresa en un dato crudo: cuando a un campesino le usurpan su tierra, su primer recurso no es un juzgado; acude a quien ejerce autoridad efectiva en el territorio. Durante décadas, en numerosos municipios, esa autoridad ha sido un comandante guerrillero o un jefe paramilitar.

¿Por qué ocurre esto? Porque al intentar resolverlo por vías institucionales, se le exigirían escrituras, planos y folios en una Colombia con altísimas tasas de informalidad en la propiedad. El pleito se eterniza, la violencia escala y la convivencia se rompe. En cambio, le guste o no al observador, el actor armado resuelve en horas lo que el despacho judicial tramitaría en años. No es un ideal: es la expresión brutal de un vacío estatal. La respuesta no puede ser romantizar la violencia, pero tampoco negar el fenómeno: sin justicia accesible y oportuna, la gente busca juez donde lo haya.

Este mismo patrón se replica en contextos urbanos. En barrios como Ciudad Bolívar, Kennedy o Bosa, cuando la delincuencia se desborda, los vecinos no esperan pasivamente, sino que forman “vigías” o “frentes de seguridad”, aplican castigos expeditivos a presuntos vándalos o ladrones y, en casos extremos, recurren a la llamada “limpieza social”. No se trata de anécdotas aisladas, sino de la expresión urbana del mismo vacío que, en el campo, alimenta a los “comandantes”. Aquí, el juez de facto no es un actor armado, sino la turba enardecida o grupos organizados de vecinos desesperados.

Hay ejemplos que el debate oficial suele soslayar por su carga polémica. En zonas de Urabá y del norte de Córdoba, comunidades han ejercido sanciones ejemplares contra agresores violentos: desde trabajos comunitarios hasta mecanismos de vigilancia social y reparación directa a las víctimas. No es un sistema perfecto —ninguno lo es— y conlleva riesgos de arbitrariedad. Aun así, para muchas de estas comunidades, los resultados son tangibles: menos extorsión, mayor seguridad nocturna y disuasión efectiva.

En Castilla, corregimiento del norte de Córdoba, un delincuente reincidente fue juzgado públicamente y condenado a reparar caminos vecinales. Meses después, la comunidad reportaba una sensación de mayor seguridad; el sancionado, bajo supervisión social, se había reincorporado a labores productivas. ¿Garantiza esto la ausencia de abusos? No. ¿Muestra que la comunidad, cuando se organiza, puede generar orden donde el Estado ha sido errático? Indiscutiblemente sí.

La diversidad jurídica no implica caos. Nigeria reconoce sistemas consuetudinarios junto a tribunales estatales. Guatemala admite la justicia maya en ámbitos comunitarios. Incluso en Somalia, tras el colapso estatal, el derecho consuetudinario (Xeer) mantuvo cierta paz local en territorios huérfanos de gobierno central. No se trata de copiar modelos, sino de aceptar un principio elemental: la unidad nacional no exige uniformidad absoluta.

Por ello, vale la pena discutir sin eufemismos un federalismo judicial por regiones culturalesAndina, Caribe, Pacífica, Amazonía, Orinoquía e Insular— con autonomía regulada para adaptar procedimientos, sanciones y prioridades. No es carta blanca, sino elasticidad responsable.

  1. La Constitución como techo y piso: derechos fundamentales inamovibles.
  2. Asambleas legislativas regionales con competencia en materia penal y penitenciaria.
  3. Cortes regionales con jueces formados en prácticas locales.
  4. Coordinación interregional para criminalidad transfronteriza.
  5. Sistemas penitenciarios diferenciados, con énfasis en penas alternativas donde el encarcelamiento masivo ha fracasado.

Polémicas que debemos enfrentar

  1. “¿No legitima esto la justicia por mano propia?” No. Se trata de dotar de marco jurídico a prácticas comunitarias que ya existen, evitando excesos y garantizando derechos.
  2. “¿No habrá disparidades intolerables?” Las hay hoy, solo que clandestinas y sin control. Un federalismo judicial serio visibiliza, regula y somete a estándares mínimos esas diferencias.
  3. “¿No se abrirá la puerta a castigos degradantes?” Cláusulas pétreas deben prohibir torturas y tratos crueles. La autonomía no es sinónimo de barbarie.

Conclusión: la justicia no espera al Estado

El centralismo judicial prometió igualdad; entregó indiferencia. Las regiones, con todas sus tensiones, ya están buscando soluciones. El deber del Estado no es aplastarlas: es encauzarlas. Como dijo Alirio Pineda, campesino de la Sierra Nevada, con sabiduría sencilla: “Durante siglos nos han dicho cómo debemos resolver nuestros conflictos, pero quienes nos lo dicen no resuelven los suyos”.

El debate está servido. Negarlo es condenarnos a repetir los mismos errores, mientras el clamor por justicia continúa creciendo en la periferia de un Estado que aún no decide escuchar.

Colombia anuncia un nuevo arancel contra Ecuador del 30% en pleno intercambio de gravámenes

El Gobierno de Colombia ha anunciado este martes un nuevo arancel del 30% a productos ecuatorianos que no estaban incluidos en los más de 50 gravados con la equivalente tarifa anunciada la pasada semana, en medio de la guerra arancelaria librada entre Bogotá y Quito desde que el Ejecutivo de Daniel Noboa diera el primer golpe aludiendo a una supuesta «falta de reciprocidad y acciones firmes» de Colombia ante el narcotráfico.

«Hoy estamos contemplando otro decreto que va a contemplar otro tipo de productos provenientes del Ecuador, también la imposición del 30% de aranceles, de tal manera que busquemos ese equilibrio comercial», ha manifestado en rueda de prensa la ministra de Comercio colombiana, Diana Morales, según ha recogido Caracol Radio.

Morales ha defendido así la imposición de un segundo arancel, alegando que Colombia se ha visto obligada «como Estado» a «generar condiciones de equilibrio en la relación comercial con Ecuador».

Cabe señalar que la medida llega después de que Quito, que también anunció a su vez otro gravamen del 30%, haya decidido incrementar en más de un 900% la tarifa de transporte de petróleo colombiano a través del Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), al pasar de un coste de USD$ 2,5 por barril a más de 30 dólares por barril para usuarios extranjeros, una medida rechazada por Bogotá, que la ha tachado de «desproporcionada».

Colombia responde a Noboa con aranceles del 30% y suspendiendo la venta de energía a Ecuador

El Gobierno de Colombia ha respondido este jueves a los aranceles contra sus exportaciones anunciados en la víspera por el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, imponiendo a una veintena de productos ecuatorianos tasas también del 30% y suspendiendo de manera temporal las ventas de electricidad al país vecino.

El Ministerio de Minas y Energía de Colombia ha anunciado que la decisión de suspender la venta de energía busca garantizar el abastecimiento interno debido a la «variabilidad climática» y las alertas provocadas por la posibilidad de que este 2026 vuelva a aparecer el fenómeno climático conocido como El Niño.

«El deber del Estado es garantizar, ante todo, que los hogares, la industria y los servicios esenciales de Colombia cuenten con energía segura y confiable. Esta es una decisión responsable, preventiva y soberana», ha afirmado el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma Egea, según recoge un comunicado.

Egea ha señalado que si bien Colombia sigue apostando por la «integración energética y el diálogo entre pueblos hermanos», las condiciones actuales no hacen posible este intercambio sin poner en riesgo el abastecimiento interno.

«Cuando se restablezcan las condiciones de seguridad energética y se reconstruya un marco de confianza y buena fe entre ambos países, Colombia estará dispuesta a retomar los intercambios eléctricos», ha remarcado el ministro.

Por su parte, el Ministerio de Comercio ha anunciado aranceles de hasta el 30% a una veintena de productos ecuatorianos, que podría aplicarse a otras exportaciones, en respuesta a los gravámenes de ese mismo porcentaje que el presidente Noboa notificó en la víspera ante la supuesta «falta de reciprocidad» de las autoridades colombianas en la lucha contra el narcotráfico.

«Este gravamen no constituye una sanción ni una medida de confrontación, sino una acción correctiva orientada a restablecer el equilibrio del intercambio y a proteger el aparato productivo nacional frente a distorsiones externas», ha explicado la ministra de Comercio, Diana Morales Rojas.

La ministra ha defendido que cuando las buenas relaciones comerciales entre ambos países se ven interrumpidas por el Gobierno ecuatoriano «de manera unilateral», Colombia «tiene la obligación de actuar para corregir la alteración y proteger su aparato productivo», recoge un comunicado de la cartera de Comercio.

Cabe señalar que las medidas del Gobierno colombiano llegan pocas horas después de que el presidente guerrillero Gustavo Petro anunciara que respondería con «reciprocidad» a las decisiones de su homólogo ecuatoriano, al mismo tiempo que puso en valor la lucha que viene llevando acabo el Estado colombiano contra el narcotráfico.

La guerrilla del ELN libera a cinco policías colombianos que mantenía secuestrados

La guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) ha liberado este lunes a cinco agentes de la Policía Nacional de Colombia que mantenía secuestrados desde hace dos semanas en la región de Catatumbo.

«La Policía Nacional de Colombia informa de que hoy fueron liberados cinco de nuestros uniformados, quienes permanecían privados de la libertad por el grupo armado organizado ELN desde el pasado 6 de enero», ha publicado la Policía en redes sociales.

Los agentes «se encuentran en buen estado de salud y reciben valoración médica y acompañamiento institucional», explica el organismo, que destaca que la liberación ha sido posible «gracias a la labor humanitaria de la Comisión Humanitaria, integrada por la Defensoría de Colombia, la Iglesia Católica y la Misión de Verificación de las Naciones Unidas».

Los policías han sido entregados a una comisión humanitaria y se encuentran ya bajo protección tras el operativo de liberación en una zona rural del departamento de Norte de Santander, en el noreste del país, informa la emisora colombiana Blu Radio.

Cabe señalar que los agentes han sido identificados como Daniel de Jesús Granada Quiroz, Ramón Alberto Coronel Medina, Edwin Fabián Manosalva Contreras, José Ricardo Carrillo Romero y Carlos Eduardo Barrera fueron interceptados por guerrilleros del ELN cuando se desplazaban vestidos de paisano en un autobús de servicio público por la carretera que comunica a El Zulia con Tibú, concretamente en El Tablazo.

Desde el primer momento el ELN informó en un comunicado de su intención de liberar a los cinco policías, pero el proceso se ha retrasado 14 días.

Petro rechaza la propuesta del ELN y advierte de acciones miltiares conjuntas con Venezuela

El presidente guerrillero de Colombia, Gustavo Petro, ha rechazado este lunes la propuesta de Acuerdo Nacional planteada por la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y ha advertido de que podría haber acciones militares conjuntas con Venezuela.

«Si el ELN no se une a la paz, abandonando Venezuela, habrá acciones conjuntas con Venezuela de tipo militar», ha afirmado Petro en un mensaje publicado en su cuenta en la red social X.

Petro ha recordado las oportunidades anteriores de negociación. «Se ofreció un acuerdo y el ELN lo destruyó a sangre y fuego, matando humildes campesinos. Esa masacre se debió al control de cultivos ilícitos y al control del oro ilícito», ha reprochado.

Así, ha planteado como condiciones para retomar el diálogo que el ELN abandone las economías ilegales, detenga el reclutamiento de menores de edad y devuelva a quienes retiene.

«Todo el ELN debe pasar a Colombia y empezar a discutir las zonas de concentración regionales y los planes de participación ciudadana para la transformación territorial de las zonas de conflicto», ha demandado. Además, pide cesar «todo conflicto con otras organizaciones en proceso de paz con el gobierno».

Sobre las propuestas transformadoras, Petro sostiene que «las comunidades deben recobrar su libertad y diseñar con ellas la transformación progresista del territorio». «Toda transformación se acuerda con sus habitantes», ha remachado.

La guerrilla tiene una implantación más amplia en la región fronteriza entre Venezuela y Colombia y por ello Petro ha planteado que debe impulsarse una zona económica especial agraria e industrial entre Norte de Santander y Táchira.

También se ha referido a la posibilidad de reinserción de los combatientes de la guerrilla. «La reinserción de las bases combatientes se hace a través de grandes cooperativas productivas para sustituir la financiación ilegal de las personas», ha planteado.

A nivel político, ha insistido en su propuesta de Asamblea Constituyente entendida como profundización del texto de 1991 y blindar derechos fundamentales y lograr «un país más justo». «La Constitución de 1991 no se sustituye, se le ponen garras para que se cumplan sus principios y órdenes como la del salario vital», ha remachado.

El ELN ha propuesto este «acuerdo nacional» para superar la «crisis estructural» y el «conflicto social, político y armado» en el país. El ELN ha enmarcado esta propuesta en el contexto de un mundo «convulsionado» por las recientes «agresiones del imperialismo norteamericano», en referencia a la captura por parte de EE. UU. al genocida dictador de Venezuela, Nicolás Maduro.

Trump cree que una operación en Colombia como la dirigida contra Maduro «suena bien»

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha afirmado este domingo que le «suena bien» la idea de llevar a cabo en Colombia una operación similar a la realizada en la víspera en Venezuela, en la que las fuerzas norteamericanas capturaron al genocida dictador venezolano, Nicolás Maduro, y bombardearon varios puntos en Caracas y los estados de Aragua y La Guaira.

«Me suena bien, (y) a mucha gente, sí», ha respondido Trump al ser preguntado por su disposición a repetir la operación contra Maduro en el país vecino que preside Gustavo Petro, con quien ha tenido múltiples enfrentamientos.

Para Trump, Colombia «está muy enferma, gobernada por un hombre enfermo al que le gusta producir cocaína y vendérsela a EE. UU.». «Tiene molinos y fábricas de cocaína», ha alegado, indicando que «no va a seguir haciéndolo mucho tiempo».

En cuanto a una reedición de la incursión en Cuba, el mandatario ha asegurado que el país insular «está a punto de caer», ya que «obtenían todos sus ingresos de Venezuela, del petróleo venezolano, (y) no están recibiendo nada».

«Creo que simplemente va a caer. No creo que tomemos ninguna medida», ha matizado, insistiendo en que «se está hundiendo» y añadiendo que «muchos cubanoamericanos que estarán muy contentos con esto».

En medio de sus palabras sobre Cuba se ha pronunciado también el secretario de Comercio, Howard Lutnick, quien ha respaldado a Trump incidiendo en que «la economía era toda venezolana» y agregando que el equipo de seguridad de Maduro era cubano, en unas declaraciones simultáneas al anuncio de Cuba de la muerte de 32 de sus militares en el marco de la operación estadounidense en Venezuela.

De hecho, el propio dictador cubano, Miguel Díaz-Canel, ha afirmado que «ayudaban a proteger» las vidas del dirigente venezolano y su esposa «por solicitud de esa hermana nación».

Petro: «Maduro no tiene que darles órdenes a los militares»

Caracas. – El presidente de Colombia, Gustavo Petro, se opuso este jueves al llamado realizado por el narcotirano Nicolás Maduro, a los militares de ese país, al asegurar que este «no tiene que darles órdenes» a los uniformados de la vecina nación.

“Maduro no tiene que darles órdenes a los militares. La única manera de que estas dos naciones se junten, Panamá, Ecuador, Colombia y Venezuela, es con el poder constituyente y la asamblea. Mientras eso no pase nadie puede dar órdenes al otro ejército”, respondió hoy. 

Sin embargo, aunque tachó al narcorégimen de dictadura, reiteró que no apoya una intervención armada contra Maduro: «No apoyo a una dictadura. Apoyo una salida política negociada y pacífica exclusivamente de las fuerzas de Venezuela y su pueblo. Porque creo en la soberanía popular. Ahora, no apoyo una invasión, ni por el chiras…», dijo.

También, lanzó duros cuestionamientos al Ejército de Liberación Nacional, ELN, por su poca voluntad de paz. “La única organización armada binacional integrada por venezolanos y colombianos se llama ELN, que se dedicó a traficar cocaína y matar campesinos. Es un enemigo de Latinoamérica”, señaló.

Igualmente, habló del paro provocado por el ELN, el cual afectó en al menos 13 departamentos del país, entre ellos Antioquia, Santander, Norte de Santander, La Guajira, Sucre, Chocó, Arauca, Bolívar y Nariño, y los 51 hostigamientos que se reportaron en los últimos días.

Maduro suplicó ayuda militar a Colombia, pero políticos rechazaron su llamado

Caracas. – Nicolás Maduro realizó este miércoles un llamado urgente y desesperado a Colombia para solicitar apoyo militar, en medio de la creciente tensión con el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump.

Sin embargo, figuras políticas de la oposición colombiana, como la senadora del Centro Democrático María Fernanda Cabal, rechazaron la petición del narcotirano de Venezuela.

Ante el desespero por lo que parece ser una inminente intervención militar estadounidense, el jefe del «Cartel de los Soles» recurrió a un llamado público al presidente de Colombia, Gustavo Petro.

Solicitó respaldo formal a su homólogo colombiano, argumentando la defensa regional: “Esta gran idea, esta gran nación que se declaró República en armas y le dio la libertad completa a Suramérica, le hago mi llamado, ratificado con amor profundo de gran colombiano que me siento, al pueblo de a pie de Colombia, a sus movimientos sociales, a sus fuerzas políticas, a los militares de Colombia, que conozco muy bien, los llamo a la unión perfecta con Venezuela para que nadie toque la soberanía de nuestros países y para ejercer el mandato de Bolívar”, dijo.

Estas declaraciones se producen en un momento de alta tensión, cuando desde la Casa Blanca se ha ordenado un bloque naval completo, y se han tomado medidas para restringir al máximo el tráfico aéreo venezolano.

No obstante, las voces políticas desde el vecino país llamaron a no escuchar a Maduro. Por ejemplo, el representante Andrés Forero añadió: “Ningún militar colombiano debe arriesgar su vida para defender la dictadura que oprime a Venezuela. @petrogustavo no puede arrastrar a Colombia a una guerra que no es nuestra”.

También, la periodista y precandidata presidencial Vicky Dávila comentó al respecto: “Maduro, Jefe del Cartel de los Soles y Petro se van uniendo para quererse manotear a nuestras heroicas Fuerzas Armadas”.

Maduro habría recibido ya un ultimátum de Donald Trump, y aunque se le ha dado largas, se cree que el republicano -tal como lo ha afirmado- pretende hacer el mínimo daño posible al país en caso de dar la orden de actuar. El mandatario estadounidense ratificó recientemente que los ataques terrestres en territorio venezolano iniciarán muy pronto.