Un apagón dejó sin electricidad a 65.776 hogares en Chile producto de las fuertes lluvias y vientos invernales.
A las 08:00 horas (tiempo local), la región más afectada era Valparaíso, donde aproximadamente 30.645 familias se quedaron sin suministro de energía.
En la lista sigue Maule, con 15.310 hogares, y la zona Metropolitana, con 6.759, según información de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), citada por medios locales.
¡Atención! 🚨Según la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, hasta las 8.00 horas, habían 65.776 hogares sin luz a nivel nacional.
— Uno noticias Chile (@UnonoticiaChile) June 12, 2025
En la capital chilena, no tienen electricidad parte de las comunas de Quilicura, con 1.834 viviendas sin luz; Providencia, con 822; y Maipu, con 654, según refiere la SEC. El punto álgido fue cuando 77.704 hogares se quedaron a oscuras en el país.
🌧️ #Temporal La Región Metropolitana enfrenta intensas lluvias desde la madrugada, con calles anegadas y más de 6.600 hogares sin luz. ⚠️Semáforos apagados y pasos bajo nivel inundados complican el tránsito. El Metro opera con velocidad reducida. pic.twitter.com/t94iv1HL9l
— Uno noticias Chile (@UnonoticiaChile) June 12, 2025
En los videos compartidos en las redes se observan las precipitaciones y las áreas sin servicio eléctrico.
Cabe mencionar que estos cortes de luz reportados por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles se relacionan con la llegada del llamado sistema frontal, que ocurre cuando una masa de aire frío se junta con una caliente, lo que provoca lluvias, tormentas, vientos de entre 50 y 60 kilómetros por hora y temperaturas bajas.
Caracas. – El dólar oficial, cotizado según el Banco Central de Venezuela (BCV), ya superó la barrera de los 100 bolívares, según lo admitió el propio ente chavista en sus redes sociales desde este pasado miércoles.
El BCV informó que el dólar alcanzó un precio de 100,33 bolívares, 0.64 más que el martes, cuando cerró en 99.69, con base a las operaciones de mesas de cambio de las instituciones financieras.
Desde el inicio de 2025, el valor del dólar ha experimentado un incremento del 92.86%, partiendo de una cotización en enero de Bs 52.02 Este aumento tiene efectos directos en el poder adquisitivo de los venezolanos, pues la divisa estadounidense es la principal referencia para establecer los precios de bienes y servicios en el país.
Mientras, el salario mínimo —referencia para el resto de remuneraciones en el sector público—se ubica en 130 bolívares desde marzo de 2022, lo que equivale hoy a 1.29 dólares al mes.
De acuerdo al Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), una persona en Venezuela necesita 100.74 dólares al mes para cubrir sus gastos de alimentación.
Oriana Aranguren estudia Ciencias Fiscales, mención Aduanas y Comercio Exterior, y es cofundadora del capítulo Ladies of liberty Alliance (LOLA) Caracas, desde donde se promueve el liderazgo femenino en el movimiento libertario. También, es Coordinadora Nacional de EsLibertad Venezuela.
«el Estado es la institucionalización del das Man, es el “uno” que dicta que los individuos debemos pagar impuestos, cumplir con las regulaciones, servir al ejército, imponiendo metas colectivas que responden a una agenda externa a nuestras elecciones«
Oriana Aranguren
En su búsqueda incesante por el sentido, el ser humano ha medido, dividido y conceptualizado el tiempo. Así, ha logrado convertirlo en calendarios, horarios, cronómetros, o cualquier otra cosa que refiera a esa coordenada en lo que conocemos como “espacio-tiempo” de lo que se habla en el campo de la física, y que muchas veces lo reducimos en la cotidianidad a una herramienta de organización, o una métrica de productividad. No obstante, este tiempo solo nos contiene; es decir, es la realidad en la que nos encontramos sumergidos, no nos pertenece en sentido estricto, no lo controlamos.
Caso distinto es el tiempo de la experiencia vivida, la percepción que tenemos de la misma, marcada por la subjetividad de cada individuo, y que lleva a que, por ejemplo, aprehendamos de diversas formas la duración subjetiva de un beso con un ser querido, la eternidad de un momento de pánico, la fugacidad de una década feliz. En lo que respecta a este tiempo, que llamaremos: tiempo de la consciencia, no es un contenedor, sino que es parte esencial del contenido mismo de nuestra existencia, en constante devenir. Los segundos que transcurren en el reloj no son una simple marca, sino un fragmento irrecuperable de nuestra propia existencia, impregnada de percepciones, razones, sentidos, significados. En suma, podría decirse que es el sostén de la vida humana, en la medida en que es el fundamento sobre la cual se erigen nuestras elecciones, proyectos y anhelos.
Esta afirmación no es una mera pretensión filosófica abstracta sin ningún tipo de sustento; ya estudios sobre neurociencia muestran cómo la percepción del tiempo, pasado, presente, futuro, convergen en el aquí y ahora para que el individuo pueda elegir, establecerse metas y visualizar el camino a seguir para poder alcanzar lo que se propone. Todas las funciones del cerebro, en sinergia, hace que siempre vea hacia el futuro —prospectividad—, uno de apreciación subjetiva que se enmarca, a su vez, en las otras dos patas de la mesa de la temporalidad: pasado y presente[1].
Desde esta perspectiva, el principio libertario de la propiedad de uno mismo —self-ownership, en inglés—, es decir, la idea de que cada persona es el único y exclusivo dueño de su cuerpo y mente, encuentra su manifestación más tangible en la propiedad sobre nuestro propio tiempo. Esto es: ser dueño de uno mismo significa ser dueño de cada momento que compone nuestra vida; y ser dueño de mi vida no es otra cosa que ser dueño del tiempo con el que cuento para desarrollarme, en tanto individuo. Cada decisión sobre cómo asignar ese tiempo físico —segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años, etc.—, el cual sobra significado para mí gracias al tiempo de la consciencia, que asigna valores, es un acto de soberanía —o debería serlo—. Negar esa condición, y permitir su violación, es atacar en gran medida la misma naturaleza humana y, por extensión, la libertad en su raíz, que es precisamente lo que hace el principal agresor contra la libertad humana: el Estado.
En el presente texto me propongo desarrollar la idea self-ownership hasta las últimas consecuencias, argumentando que el “tiempo personal”, marcado por ese (i) “tiempo físico” y (ii) la experiencia de ella —tiempo de la consciencia—, constituye una esfera de la soberanía individual que debería ser inviolable, pero que el Estado se ha encargado de socavarla sistemáticamente, creando una especie de estructura en el que se ejerce un control ilegítimo sobre el tiempo de los individuos, tratándolo como un recurso público susceptible de ser confiscado, administrado y redistribuido por la fuerza. En última instancia, el Estado en sí mismo constituye una “Cronarquía” —crono, de tiempo; arquía, de gobierno o poder—, es decir, un régimen en el que se ejerce coacción y somete al tiempo de las personas, porque se opera bajo la presunción de que el tiempo personal de los individuos es un recurso colectivo, una reserva a disposición del poder político[2]. Por ello, la cronarquía estatal, el Estado en sí mismo, es moralmente inaceptable y constituye la forma más íntima y totalitaria de opresión.
Veamos las implicaciones de esto:
El tiempo personal: una propiedad primigenia
En la tradición filosófica liberal, partiendo de John Locke, la propiedad se origina cuando el individuo mezcla su trabajo con un recurso natural no poseído, extendiendo se esa forma su propiedad sobre sí mismo a los objetos externos con los que se haga a través de su trabajo y esfuerzo. Así, un individuo es dueño de la tierra que cultiva o de los recursos que transforma. Sin embargo, aunque es un argumento poderoso, se detiene un paso antes del origen de todo, porque no repara en que ese acto de mezclar el trabajo con la naturaleza presupone un elemento anterior y más fundamental, a saber: el tiempo invertido en dicho trabajo.
Antes del trabajo, está el tiempo personal; antes de que exista propiedad sobre la tierra arada, la herramienta forjada o la casa construida para el refugio, está la necesidad de ser propietarios de las horas de vida dedicadas a la creación de todas las cosas. En principio, el trabajo no es más que la aplicación de la energía y la inteligencia de un individuo a lo largo de un segmento de tiempo; por lo tanto, el tiempo invertido en llevar a cabo alguna acción es el componente crucial que transfiera la propiedad. El tiempo personal es, ante todo, el capital primigenio de la existencia humana; en otras palabras, el tiempo personal no es solo la condición para crear propiedad, sino que es la forma más pura de capital humano.
Esto cobra mayor sentido cuando caemos en cuenta que el ser humano puede nacer sin tierras, sin bienes, pero nace con un capital: tiempo, uno personal, por lo cual constituye: tiempo personal, tiempo de vida[3]. Es el tiempo personal, el experienciar el mundo en un plano intertemporal, el medio existencial en el que toda otra propiedad se adquiere, se utiliza y se disfruta. Sin tiempo, la propiedad de las cosas es inútil. En este marco, hemos de recordar un refrán trillado, pero de gran profundidad, para efectos del mensaje transmitido hasta ahora: “nadie se lleva cosas materiales cuando muere”[4]; un palacio, una biblioteca o una fortuna son estériles para quien no tiene tiempo para habitarlos, leerlos o gastarlos. He aquí una verdad fundamental, irrefutable: el valor de todas las propiedades es contingente y derivado del valor primario del tiempo de vida del individuo que los posee.
De hecho, esta propiedad original sobre el tiempo posee características únicas que la hacen aún más fundamental que la propiedad sobre objetos, ya que cumple y supera el famoso “proviso” de Locke, que exige que, al apropiarse de algo, uno debe dejar “suficiente y de igual calidad” para los demás —con el fin de evitar el monopolio de bienes, asegurando que la apropiación no perjudique a otros—. A modo de ilustración: mi decisión de dedicar mi lunes a escribir un libro no disminuye en absoluto el lunes del que dispone mi vecino para construir una silla, o lo que sea que quiera hacer con su tiempo. En pocas palabras, el acervo de tiempo no es un bien común divisible que uno pueda acaparar en detrimento de otros, porque cada individuo llega al mundo con su propio e intransferible caudal de tiempo personal. En principio, puede que estemos hablando de la dotación más equitativamente distribuida en el origen de la existencia humana, aunque su duración medida por la física —(i)— sea incierta para todos, pero que cada uno experimenta de forma única —(ii)—.
Esta soberanía temporal no es una mera abstracción, más bien es la condición de posibilidad de la libertad misma, es decir, de esa condición en la que podemos actuar según nuestras preferencias, sin que medie la coacción. Los libertarios hoy hablan de “auto-propiedad”, pero no reparan en ese eslabón que sustenta y hace posible la manifestación práctica y continua de dicha auto-propiedad: el tiempo personal. Ser dueño de uno mismo significa, momento a momento, ser el único con el derecho a decidir qué hacer con el siguiente instante; no es un lujo, sino la definición operativa de una vida humana libre. Por ello, cada decisión sobre el uso de nuestro tiempo es una reafirmación de nuestra naturaleza, y ceder el control sobre ello no es como ceder el control sobre un objeto, sino cederlo sobre nuestra propia identidad y proyecto de vida. En este sentido, entonces, cualquier agresión contra el tiempo personal es una agresión directa contra el ser de cada individuo.
La cronarquía en acción: anatomía de la agresión temporal del estado
Lo anterior tiene implicaciones políticas bastante profundas, pues, si aceptamos que el tiempo es la propiedad más fundamental del individuo, la mayoría de las acciones del Estado deben ser reevaluadas, porque el Estado es el mayor “cronarca”, es decir, el principal agresor contra el tiempo personal de las personas. De diversas formas, obvias o sutiles, la mayoría de las agresiones estatales son consistentes con la expropiación forzosa de fragmentos de la vida de los individuos; cuando el Estado interviene, no solo está regulando la economía o proveyendo servicios, sino que impone por la fuerza una agenda sobre el tiempo de los individuos. De este modo, la cronarquía constituye un sistema de apropiación o confiscación temporal de las personas. Veamos al respecto algunos casos concretos:
1. El impuesto como esclavitud o trabajo forzado
La agresión cronárquica más evidente, directa y cuantificable es la tributación. Los impuestos no son simplemente una sustracción de dinero; son una sustracción del tiempo de vida que un individuo tuvo que invertir para generar ese dinero. Es crucial analizar los tributos en su esencia temporal; por ejemplo: si la carga fiscal promedio de una persona es del 20%, significa que el 20% de su tiempo laboral —2 de cada 10 horas, 1 de cada cinco días— no le pertenece. Durante ese tiempo, no está trabajando para sí mismo, para su familia o para los fines que él elija, sino que está siendo coaccionado a trabajar para los fines del poder político. Imagina ahora que el porcentaje aumenta, ¿Podemos hablar de esclavitud o de una forma normalizada de trabajo forzado?
Sea como fuere, esto tiene efectos que van más allá de la mera sustracción de recursos, ya que genera un profundo daño psicológico y una distorsión de los incentivos; en el fondo, el conocimiento de que una porción significativa del fruto de tu esfuerzo será confiscada reduce la motivación para trabajar más duro, para innovar, para asumir riesgos, etc., lo que representa una “pérdida de peso muerto”[5] que no aparece en los balances del aparato estatal, sino que es una pérdida de energía humana, de creatividad y de progreso que se disipa en la apatía o la evasión. En este marco, entonces, el “día de la liberación de impuestos” —que es el Día del año en que un ciudadano promedio teóricamente deja de trabajar para el Estado y empieza a trabajar para sí mismo— debería ser un día de luto nacional, un recordatorio anual del tiempo de vida que ha sido expropiado a todos los miembros de la población.
2. La burocracia como ladrón del tiempo personal
Más allá de los impuestos, la cronarquía opera a través de la asfixia regulatoria y burocrática, siendo una forma de agresión más sutil, pero igualmente devastadora. Cada formulario que debe ser llenado, cada licencia que debe ser solicitada, cada fila en una oficina estatal, cada inspección que debe ser atendida, representa un robo de tiempo personal. Y si se quiere abrir un negocio, el asunto es aún peor, en muchos casos, porque, en lugar de solo apelar a las acciones que directamente tienen que ver con la operatividad del negocio, el Estado hace recorrer todo un camino para obtener los permisos y licencias necesarios para operar, así como —arbitrarias— normativas laborales complejas que requieren de la contratación de asesores solo para entenderlas, haciendo que se pierda el tiempo y recursos monetarios en ello, en lugar de operar y servir al consumidor directamente, lo antes posible. En suma, es tiempo personal consumido en el proceso burocrático impuesto por el Estado.
Ahora, multipliquemos este conjunto de transacciones burocráticas por millones de ciudadanos y empresas, y podremos vislumbrar el océano de tiempo personal que el Estado drena de la sociedad cada año. Así, y por si fuera poco, la Cronarquía regulatoria solo crea una casta de parásitos del tiempo, a saber: burócratas cuyo trabajo consiste en consumir el tiempo personal de los demás. Por lo tanto, no solo hablamos del coste de hacer negocios, sino incluso de grandes barreras existenciales no naturales —entiéndase: que responden solo a la existencia impuesta por el Estado— que muchas veces protege a las grandes corporaciones establecidas y privilegiadas, que pueden permitirse departamentos enteros para navegar la burocracia, y aplasta el espíritu del pequeño empresario. En ambos casos, sin embargo, se dedica tiempo solo para saldar las normativas arbitrarias, un tiempo personal que se pudo haber dedicado a la innovación, la creación, el descanso o el cuidado de nuestros seres queridos.
3. El servicio militar obligatorio y el encarcelamiento
Ahora bien, la cronarquía alcanza su máxima expresión en el servicio militar obligatorio y el encarcelamiento por crímenes sin víctimas. En el caso del servicio militar obligatorio, el Estado se arroga el derecho de secuestrar a un individuo durante meses o años, expropiando la totalidad de su tiempo y controlando cada aspecto de su existencia, al punto en el que se le dice cuándo despertar, qué comer, qué vestir, qué pensar y, potencialmente, se le ordena matar o morir por causas que el individuo no ha elegido.
De manera similar, el encarcelamiento por “crímenes” que no agreden la propiedad ajena, o a un tercero —como el consumo de ciertas sustancias, la expresión de ideas impopulares o acuerdos voluntarios entre adultos— constituye una de las más graves agresiones temporales, dado que el Estado confisca violentamente años o décadas del futuro de una persona encerrándolo en la cárcel, haciendo perder su tiempo, su potencial y su proyecto de vida en una celda.
Pero la ilegitimidad e inmoralidad de éste tipo de confiscación de tiempo personal no solo reside en el tiempo robado en sí, sino también en el coste de oportunidad que representa, tendiente al infinito. En los años en el que el Estado somete el cuerpo y tiempo de los individuos, éste podría haber fundado una empresa, haber escrito una novela, haberse enamorado y formado una familia, o haber descubierto una cura para una enfermedad, o puede que simplemente no haya logrado nada de eso y se haya dedicado a sumergirse en el vicio, pero el punto es que el Estado elimina toda posibilidad de cambio para mejor, en beneficio de las personas que rodean al individuo, la sociedad, y el individuo mismo; ese futuro potencial es borrado del universo para siempre porque el Estado busca castigar al individuo por mero capricho[6].
Una deuda de tiempo personal del Estado: el contrato social como servidumbre hereditaria
Todo lo anterior encuentra su justificación más persistente y arraigada en la ficción del contrato social, en el que se fundamente una “educación” —adoctrinamiento, en realidad— que inculca que hemos consentido tácitamente ceder porciones de nuestra libertad y nuestro tiempo, a cambio de seguridad y servicios —muchas veces deficientes—. No obstante, un análisis riguroso revela este concepto no como un contrato, sino como un fraude, porque un contrato válido exige consentimiento explícito, voluntario e informado por parte de todos los firmantes, y en el caso del mal llamado “contrato social”, nadie ha firmado el pacto. Más bien, hemos nacido en él, como un siervo medieval nacía en una tierra que no le pertenecía, con obligaciones preexistentes hacia un señor que nunca eligió.
Pero, por si esto no es suficiente, lo que ha derivado de ese supuesto contrato es una deuda de tiempo personal perpetua e intergeneracional, ya que el Estado, con su insaciable apetito de gasto, recurre al endeudamiento público, consumiendo de este modo el tiempo de los ciudadanos, condenándolo a pagar dicha deuda a través de los impuestos o la inflación. En principio, lo que el Estado hace con el gasto y la deuda es hipotecar el tiempo personal de cada uno de los miembros de la sociedad que domina y dominará —presente y futuro—, porque éstos deberán invertir dicho tiempo en saldar una deuda que ellos no han tomado. Cada bono de deuda emitido por el Estado es una reclamación legal sobre la productividad futura de niños que hoy juegan en el parque y de individuos que aún no han nacido, condenándolos a un mundo donde ya se les ha impuesto una carga, una obligación de dedicar miles de horas de su vida a pagar los intereses de deudas en las que no incurrieron, para financiar proyectos que nunca aprobaron. En suma, es una forma de servidumbre hereditaria, una transferencia de cadenas temporales de una generación a la siguiente, pero normalizada como “política fiscal” en “beneficio de la sociedad”.
En este marco, el individuo no nace libre, la soberanía individual es una farsa desde el nacimiento, porque ya es un deudor temporal del aparato estatal por imposición de un gravamen que precede su elección personal. Así, la relación natural —el individuo nace libre y puede elegir asociarse a medida que desarrolla sus facultades de juicio en el tiempo— se invierte: en lugar de que el individuo sea el soberano que puede, si lo desea, contratar servicios de protección o arbitraje, el Estado se posiciona como el acreedor primordial que le permite al individuo quedarse con una porción de su propio tiempo solo después de haber cobrado su deuda impuesta. Por consiguiente, romper con la cronarquía exige repudiar la noción de deuda no consentida, reafirmando el principio de que ninguna persona tiene el derecho de vender y/o adjudicarse el tiempo de otro por medio de la fuerza.
La alternativa libertaria: un mercado de tiempo personal
¿Cuál es la alternativa a la Cronarquía? Una sociedad basada en el respeto radical al tiempo personal, en donde la disposición del propio tiempo sea un derecho supremo, y toda interacción humana tenga el escenario para que los intercambios sean voluntarios. Y tal sociedad no es una utopía abstracta, sino una simple universalización del principio que ya aplicamos en nuestras interacciones más éticas y productivas en nuestra cotidianidad, cuando el Estado no está en medio de lo que realizamos.
El mercado, en su forma más pura, no es más que un vasto sistema de intercambio voluntario de tiempo, información y talento. Cada persona que se dedica a prestar algún servicio, elige invertir su tiempo en ello, en servir, y nosotros elegimos voluntariamente compensarlo —con cosas que también requirieron inversión de nuestro tiempo—; no hay coacción, sino cooperación; cada precio, cada salario, cada contrato en un mercado libre es un reflejo de cómo millones de individuos valoran y asignan voluntariamente su tiempo personal. Por tanto, eliminar la carga fiscal coercitiva, la asfixia regulatoria y las imposiciones burocráticas, solo liberarían billones de horas de tiempo personal, que podrían aprovecharse mejor para el desarrollo del individuo y la sociedad.
En este punto, hay quienes pudieran argumentar que en un sistema así los pobres serían “forzados” por la necesidad a vender su tiempo personal por poco, pero éstos no ven que es precisamente la cronarquía la que perpetúa la pobreza, en la medida en que roba capital a través de los impuestos, destruye oportunidades con la regulación y devalúa los ahorros con la inflación, reduciendo drásticamente la acumulación de capital que es necesaria para aumentar la productividad y, con ella, los salarios reales. En una sociedad libre, el capital se acumularía más rápidamente, haciendo que el trabajo —el tiempo personal aplicado— fuera cada vez más valioso. Además, los enormes recursos hoy consumidos por el Estado estarían disponibles para la ayuda mutua y la filantropía voluntaria, formas de asistencia mucho más dignas y eficaces que la caridad forzosa y burocrática del Estado de Bienestar. En suma, la liberación del tiempo personal es, a todas luces, la mayor y más eficaz política “antipobreza” que pueda existir.
Conclusión: la abolición de la cronarquía como imperativo moral
La batalla contra la cronarquía no es solamente política o económica, como ya mencionamos, sino que tiene implicaciones filosóficas. La existencia del Estado impone al individuo de forma tiránica a interrumpir su flujo vital, su proyecto creativo, para someterse a los ritmos artificiales y externos de la burocracia y el fisco. Para Martin Heidegger, de hecho, la existencia humana —Dasein— como un “ser-allí” —o siendo-allí— intrínsecamente temporal, que está constantemente proyectándose hacia un futuro de posibilidades, es auténtica —Eigentlichkeit— cuando la persona asume la propia finitud y elije las propias posibilidades, es decir, es dueño de su propio proyecto de vida; en contraste, la existencia humana inauténtica —Uneigentlichkeit— refiere a aquella que se deja caer en el “uno” o “la gente” —das Man—, permitiendo que otros sean quienes dicten sus posibilidades y decisiones, su tiempo personal.
En este marco, podemos decir que, en buena medida, vivimos en una sociedad de seres no auténticos, porque el Estado —el cronarca— impone sus directrices y dicta las posibilidades y decisiones del tiempo personal de los miembros que la conforman. Es decir, el Estado es la institucionalización del das Man, es el “uno” que dicta que los individuos debemos pagar impuestos, cumplir con las regulaciones, servir al ejército, imponiendo metas colectivas que responden a una agenda externa a nuestras elecciones. En esencia, el Estado ataca directamente el “ser-para-sí” —o siendo-para-sí—, porque lo limita de su capacidad de ser causa de sí misma, reduciéndolo a un “ser-en-sí” —o siendo-en-sí—, es decir, a un mero objeto, un recurso a plena disposición de los burócratas, un engranaje de la maquinaria estatal. La coacción al tiempo personal es, pues, un asalto a la posibilidad misma de una vida auténtica.
Por todo ello, podemos concluir que el Estado no debe robar el tiempo personal porque constituye la misma vida de las personas, una manifestación de su existencia; pero hacerlo también es un ataque a la propiedad primigenia, la fuente de la cual emana la legitimidad de toda otra propiedad; y, por último, desde un punto de vista más utilitario, no debe hacerlo porque destruye el florecimiento humano, coarta la creatividad y la cooperación que dan paso al buen vivir en comunidad, a la civilización.
[1] Al respecto, ver: Joaquín Fuster. 2014. Cerebro y libertad: los cimientos cerebrales de nuestra capacidad de elegir. Publicado por Editorial Planeta, S. A., capítulos 3, 4 y 5.
[2] Violencia, fuerza, coacción, que son los medios por los cuales un grupo somete la voluntad de otros a su voluntad. Al respecto, ver: Franz Oppenheimer. 2014. El Estado, su historia y evolución desde un punto de vista sociológico. Traducido por Juan Manuel Baquero Vázquez y publicado por Unión Editorial.
[3] Y si apelamos a la filosofía de Heidegger, es el tiempo el ser mismo del ser humano, en tanto humano, una realidad a la que se encuentra arrojado, ser-allí —o siendo-allí—, y que debe reconocer, aceptar y, en muchos casos, afrontar para dar sentido a su existencia. Al respecto, ver: Martin Heidegger. 1927. Ser y tiempo. Edición electrónica de la Escuela de Filosofía de la Universidad ARCIS. Traducción, prólogo y notas de Jorge Eduardo Rivera.
[4] Alguien podría decir que una persona puede ser enterrada con cosas materiales, pero el mensaje de fondo es que, aun si eso pasa, es la condición de estar vivo lo que permite asignar valores a las cosas, por lo que para un muerto sirven las propiedades lo mismo que sirve un paraguas para un pez en el desierto. Es completamente inútil.
[5] Este es un concepto económico, también conocido como “pérdida irrecuperable de eficiencia”, que refiere a una reducción del excedente económico total, indicando una pérdida de beneficios tanto para consumidores como para productores. Con ello, se transmite la idea de que los impuestos crean un escenario en el que la sociedad en su totalidad no logra, ni logrará, alcanzar el bienestar que podría alcanzar dadas las condiciones presentes sin impuestos, porque el poder político mutila esa capacidad al limitar a los miembros que la conforman.
[6] Algunos puede que recurran a la expresión de que la cárcel para personas que realizan “crímenes” sin víctimas es una especie de “pago a la sociedad”, pero, ¿Cómo podría constituir un pago a la sociedad una sentencia de 2, 5 o 10 años por poseer estupefacientes para el consumo personal? Al contrario, sustraer ese tiempo personal deriva en mutilar muchas posibilidades futuras para el individuo y la sociedad. Este tipo de actos es la cronarquía en su manifestación más brutal, porque se secuestra la única vida que esa persona tendrá, es el secuestro de la existencia misma en nombre de una moralidad impuesta por la fuerza.
Caracas. – En redes sociales se difundió desde principios de esta semana la situación del general de brigada chavista, Ciro Fonseca Alvarado, quien, pese a las graves acusaciones que tiene en su contra, tiene a su familia viviendo en la población de Kendall, condado de Miami-Dade, Florida, EE. UU.
Las informaciones señalan que Fonseca, actual comandante de la ZODI 53 con sede en Cumaná (Sucre), tiene sobre sus espaldas acusaciones serias por narcotráfico, lavado de dinero y violación de los Derechos Humanos, ante la justicia estadounidense.
Fonseca está en la mira de organismos como la DEA y otros organismos de inteligencia en EE. UU., pero, aun así, tiene a su esposa e hijos viviendo una lujosa vivienda en la citada localidad en Florida, cuyo costo asciende a los USD$ 750.000.
Muchos internautas, especialmente en X, que han interactuado con la denuncia sobre la situación de este militar chavista, han pedido enviar la información tanto al ICE, como al despacho del propio Secretario de Estado, Marco Rubio, para que se tomen las sanciones correspondientes y la familia sea deportada inmediatamente.
También han solicitado hacerle llegar los datos de Fonseca a la fiscal general de EE. UU., Pam Bondi, para que inicie, igualmente, una averiguación con respecto a la situación legal de la familia de Fonseca.
Muchos de los comentarios de los usuarios indicaron que, además de exigir justicia, a los militares afectos a la Narcotiranía deben congelarle todas sus cuentas y retirarles las visas, así como cualquier otro permiso que hayan logrado tanto ellos, como sus familiares, antes de ser finalmente deportados.
Cabe señalar que la situación de Fonseca, quien comete desmanes y participa de varios de los delitos del narcorégimen, viene siendo denunciada por diversos medios desde hace un tiempo.
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🚨 General de Brigada Ciro Fonseca Alvarado, comandante de la ZODI 53 en Cumaná, solicitado por la DEA por narcotráfico, lavado de dinero y violaciones a los #DDHH.
Su esposa, hijos y hermana viven en Kendall, Miami, en una casa de $750.000.
Caracas. – Un aumento alarmante de la tasa de inflación anualizada durante el mes de mayo en Venezuela, la cual llegó a un 229%, denunció este lunes la ONG Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF).
El reporte de OVF indica que en mayo de 2025 la tasa de inflación mensual en Venezuela experimentó un fuerte aumento al alcanzar 26%, un salto considerable frente al 18,4% registrado en abril.
También, señala que esta aceleración coincide con el incremento del precio del dólar, que subió 25% durante el mismo período.
La ONG indicó que los rubros donde se observaron los mayores aumentos fueron alimentos con 31%, vestido y calzado 34,3%, salud 34,9% y educación 35%, tal como lo plasmó en una nota publicada en su portal web. Por su parte, la tasa de inflación acumulada fue de 105,5%, mayor que el 63,1% de abril.
Por ello, alertó que, en términos anualizados, el alza de precios tuvo un salto significativo en 229%, marcando una diferencia significativa respecto al 172% registrado en abril.
OVF explicó en su análisis que este aumento está estrechamente vinculado con la monetización del déficit fiscal, especialmente el financiamiento del Banco Central de Venezuela (BCV) a PDVSA, que creció en 300%.
Este financiamiento a través de emisión monetaria ha impulsado el alza del tipo de cambio tanto en el mercado oficial como en el paralelo, afectando directamente la inflación.
En este sentido, detalló que en mayo la liquidez monetaria se expandió 154%, mientras el tipo de cambio publicado por el Banco Central de Venezuela aumentó 170%.
Advirtió que la senda de la inflación, y el deslizamiento del tipo de cambio oficial, está comprometiendo «todavía más la competitividad de la ya deteriorada economía venezolana», y en particular está afectando la gestión financiera de PDVSA.
Caracas. – El narcorégimen chavista se estaría preparando para aplicar un aumento desmedido de la gasolina, en un 50%, según lo han venido advirtiendo varias fuentes y algunos portales informativos.
Desde el pasado fin de semana se viene difundiendo el rumor sobre la medida que piensa aplicar la tiranía chavista a través de PDVSA, para decretar un aumento de precios de 0,25 dólares por litro a 0,75 dólares en todos los estados.
El portal informativo Bloomberg es uno de los primeros medios digitales que informó sobre el tema, indicando en un trabajo informativo que «funcionarios de PDVSA ya han comunicado la subida de precios a los operadores privados en algunos estados, según las personas. Sin embargo, no se aplicará hasta que el gobierno haga el anuncio oficial y lo publique en la gaceta nacional».
Según explica el medio, la medida revela la dificultad de la tiranía narcoterrorista de Nicolás Maduro para encontrar nuevas fuentes de ingresos tras la prohibición de operar en Venezuela a la importante petrolera Chevron y a otros operadores extranjeros a finales de mayo.
Este nuevo aumento, de confirmarse, impactaría directamente a los conductores que dependen de las estaciones dolarizadas, especialmente en un país donde el salario mínimo equivale a menos de $5 mensuales al tipo de cambio oficial.
En las redes sociales se han publicado varios videos en los que se comprueba que en algunas estaciones de servicio ya se estaría expendiendo el litro de combustible a 0,75 dólares.
De hecho, el incremento fue denunciado por un usuario que se disponía a trasladarse hacia Carúpano, en el estado Sucre, mostrando cómo el dispensador de combustible ya tenía el precio marcado de $0,75 por litro.
Lo vengo diciendo. Las sanciones por si solas son inútiles porque no repercuten en el régimen, esa medicina la probamos entre 2019 y 2023 y no funcionó. Ellos aprendieron a trasladar el efecto de las sanciones a la población como venganza. Señalan aumento de la gasolina a $0.75. pic.twitter.com/dZpv95CGg7
Sin embargo, la ONG Observatorio Venezolano de Fake News desmintió que el aumento sea un hecho, debido a que hasta este lunes no hay ningún aviso oficial al respecto.
No obstante, usuarios en las redes insistieron en que, tratándose del narcorégimen chavista, no hay que esperar nunca un pronunciamiento oficial al respecto, debido a que se trata de una medida muy delicada, y debe ser aplicada con el mayor bajo perfil posible.
Caracas. – El considerado jefe del «Cartel de los Soles», Diosdado Cabello, se jactó este pasado jueves de llevar 40 ciudadanos secuestrados por la supuesta trama de la promoción del dólar paralelo.
En su programa «Con el mazo dando», Cabello se vanaglorió de los avances, calificándolos como una presunta lucha contra la especulación en el país. Al anunciar la abultada cifra, entre quienes figuran simples trabajadores de comercios que no guardan ninguna relación con las supuestas mafias cambiarias que Cabello asegura combatir.
Pero, también, en sus declaraciones, el ministro chavista advirtió que el número de secuestrados podría aumentar, es decir, se esperan más detenciones injustificadas. «No fue una persona, ya van como 40, yo creo que más», dijo de manera irónica durante su transmisión.
Aunque los familiares de algunos de los ciudadanos detenidos han argumentado sobre la inocencia de estos, como son los casos de Ashley Chaló y Bárbara Bitriago, quienes eran simples empleadas de un negocio que fue allanado con apenas semanas trabajando en el lugar.
Familiares de ambas muchachas aseguran que no tenían nada que ver con el mercado negro del dólar, además de no tener responsabilidad en el manejo de las tasas o las operaciones que realizaba el negocio en cuestión.
Sin embargo, Cabello persiste en seguir tomando retaliaciones sin medir las consecuencias: «Ojalá, no vayan a salir ahora a decir que los estamos persiguiendo, que son jovencitos, que ellos no estaban haciendo nada malo. Solo estaban especulando con la moneda y dañándole la vida a un poco de gente, pero van a decir que eso es normal», manifestó.
Caracas. – Más de 100 secuestrados registra la fuerte represión desatada por el narcorégimen chavista en la población El Morro, en el municipio Arismendi del estado Sucre, debido a una situación relacionada con el narcotráfico en esa zona.
Las protestas iniciaron este pasado lunes, y se extendieron hasta este miércoles, cuando los habitantes de esa localidad decidieron reaccionar contra los maltratos, allanamientos sin órdenes y detenciones a diestra y siniestra, ejecutadas por los cuerpos policiales locales.
Los operativos, presuntamente, son motivados por la búsqueda de armamento vinculado a una operación de tráfico originada en Trinidad y Tobago, pero provocaron una fuerte reacción ciudadana que derivó en violentos disturbios y enfrentamientos con los efectivos de seguridad.
En videos difundidos por las redes sociales, los habitantes aseguraron que, entre los excesos policiales cometidos, figuró el secuestro de muchos menores de edad, quienes no guardan relación con el aparente desmantelamiento de una red de narcotráfico, e hizo provocar la ira de la gente.
El jerarca chavista Diosdado Cabello, informó este pasado miércoles que, presuntamente, se había llevado a cabo la captura de un grupo de terroristas junto a un lote de armas que —supuestamente— habrían ingresado por esa zona del país desde Trinidad y Tobago.
Los ciudadanos raptados en esta arremetida, al parecer, han sido trasladados hacia un centro de detención en Carúpano (Sucre), y se desconoce los cargos que la justicia chavista pretende achacarles.
Sin embargo, aunque Cabello habla de un «increíble» plan antiterrorista, la periodista del canal EVTV, Jessica Vallenilla, aseguró que, en realidad, se trata de un «tumbe» de drogas en contra del jefe del «Cartel de los Soles», quien impactado por la osadía de quienes se atrevieron a «robarlo», ordenó una represión desmedida hasta dar con los responsables.
Los enfrentamientos callejeros dejaron a El Morro y zonas adyacentes en un estado de tensión, que se ha prolongado hasta este jueves.
Caracas. – Un mayor del Ejército, César Alejandro Girón Contreras, y su esposa embarazada, la sargento Milagros Katherin Molina Ceballos, fueron secuestrados y desaparecidos por segunda vez por órdenes del narcorégimen chavista, sin que se conozcan las causas.
Así lo reveló un trabajo informativo realizado por la periodista Sebastiana Barráez, quien denunció que la pareja se encuentra «en desaparición forzada desde la madrugada del 13 de abril, cuando funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), se los llevan de su casa, en el estado Aragua».
A los esbirros no les importó el estado avanzado de preñez de la militar, a quien se llevaron también a la fuerza de la residencia. Según Barráez, este tipo de secuestro está basado en la técnica denominada como «Sippenhaft», desarrollada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y denunciada por la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU en 2021, en su informe sobre Venezuela.
Ambos ya fueron secuestrados antes en septiembre de 2024, retaliación que fue desencadenada por simples mensajes en redes sociales de un familiar en el exilio. Durante tres meses, sufrieron torturas físicas y psicológicas en manos de la DGCIM, siendo finalmente coaccionados a firmar declaraciones falsas sobre su detención y buen trato para ser liberados. El mayor Girón incluso relató haber estado en la cárcel de máxima seguridad El Rodeo I.
Tampoco se sabe dónde los tienen. Según Barráez «la DGCIM había dicho a la familia de Girón y Molina que ellos serían presentados hace unas semanas, pero eso no ocurrió. Hubo una llamada muy corta que Girón le hizo a su ex pareja, con quien tiene dos hijos, para que le dijera a su familia que sería presentado ante el tribunal, pero eso no ocurrió».
Centenares de militares, sobre todo oficiales, han sido hostigados, apresados y hasta asesinados por la Narcotiranía chavista, luego de las elecciones que perdieron en julio de 2024 y hasta la fecha.
Cabe señlar que las represiones buscan aplacar o evitar posibles sublevamientos, que le provocarían en un enorme problema a la cúpula dirigida por Nicolás Maduro, la cual se encuentra ya en una situación bastante comprometida.
Caracas. – El narcorégimen chavista pretende inmiscuirse en el proceso de extradición hacia Chile que enfrentan cuatro integrantes de la organización terrorista «Tren de Aragua», actualmente detenidos en Colombia.
Se trata del caso que involucra a Dayonis Orozco, alias «el Botija»; Carlos Gómez, alias «Bobby»; Luis Alfredo Carrillo, alias «Gocho», y Larry Álvarez, alias «Larry Changa», considerados piezas fundamentales en la investigación sobre el secuestro y asesinato del teniente venezolano Ronald Ojeda, ocurrido en Chile.
Según el medio colombiano Noticias Caracol, uno de los primeros portales en dar a conocer el tema, debido al «alto perfil delincuencial» que exhiben, «los cuatro extraditables podrían ser testigos directos de una alianza entre ese gobierno y la organización criminal trasnacional».
Las autoridades chilenas sostienen que el régimen de Nicolás Maduro mantiene vínculos directos con el «Tren de Aragua», lo que derivo en que el Gobierno chileno presentara una denuncia formal ante la Corte Penal Internacional (CPU), responsabilizando a la Narcotiranía chavista por su participación en el crimen contra el joven militar venezolano refugiado en ese país.
Los sujetos fueron detenidos por la policía colombiana y están recluidos en celdas de la cárcel La Picota de Bogotá. Ahora, en vista de la solicitud realizada por el gobierno chileno, la fiscalía del narcochavismo pretende que, en lugar de que sean extraditados a Chile, sean enviados a Venezuela.
Esta solicitud presenta irregularidades a juicio del exfiscal chavista Zair Mundaray, quien —citado por Noticias Caracol— explicó: “Acá hay varias anomalías. A partir del mecanismo de cooperación, construir un expediente, ¿Para qué? ¿Para luego ir a hacer una solicitud de extradición respecto de unos hechos respecto a los cuales no tienes competencia territorial para investigar?”.
La situación ha puesto a Colombia en una posición delicada. Por un lado, Venezuela exige la extradición de los detenidos, mientras que Chile solicita su entrega para avanzar en el proceso judicial por el asesinato de Ojeda.
No obstante, la decisión final sobre la situación jurídica de los cuatro integrantes del «Tren de Aragua», detenidos en Colombia, recae en el presidente Gustavo Petro, quien debe sopesar el riesgo de entregar a los criminales a un país donde no se garantiza un juicio justo, frente a la posibilidad de que colaboren con la justicia chilena y contribuyan a desarticular las operaciones de la citada organización criminal trasnacional.
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