La Constitución de 1811 y las 5 reformas: el camino hacia la Venezuela republicana e independiente

Por Hildemaro Ferrer.

Aunque la historiografía suele calificar muchos de nuestros textos constitucionales como simples reformas adaptadas a las coyunturas de los gobiernos de turno, en la práctica formal Venezuela ha promulgado 26 constituciones a lo largo de su historia republicana, derogadas sucesivamente una tras otra:

1. 1811: Constitución Federal de los Estados de Venezuela (Primera de Hispanoamérica).
2. 1819: Constitución del Estado de Venezuela (Congreso de Angostura).
3. 1821: Constitución de la República de Colombia (Carta de Cúcuta, período grancolombiano).
4. 1830: Constitución del Estado de Venezuela (Tras la separación de la Gran Colombia).
5. 1857: Promulgada bajo la presidencia de José Tadeo Monagas.
6. 1858: Promulgada en Valencia tras la Revolución de Marzo.
7. 1864: Constitución de los Estados Unidos de Venezuela (Consagra el federalismo tras la Guerra Federal).
8. 1874: Reforma impulsada por Antonio Guzmán Blanco.
9. 1881: Reducción de estados y creación del Gran Consejo Federal.
10. 1891: Promulgada durante la presidencia de Raimundo Andueza Palacio.
11. 1893: Aprobada tras la Revolución Legalista de Joaquín Crespo.
12. 1901: Promulgada al inicio del gobierno de Cipriano Castro.
13. 1904: Modificación del mandato presidencial y del ordenamiento territorial.
14. 1909: Primera constitución del régimen gomezista.
15. 1914: Estatuto Constitucional Provisorio.
16. 1922: Reforma del régimen gomezista.
17. 1925: Modificación de las atribuciones del Poder Ejecutivo.
18. 1928: Prohibición explícita de la propaganda comunista.
19. 1931: Ajuste para la separación de cargos entre la Presidencia y la Comandancia en Jefe de las Fuerzas Armadas.
20. 1936: Promulgada bajo el gobierno de Eleazar López Contreras.
21. 1945: Reforma aprobada bajo la presidencia de Isaías Medina Angarita.
22. 1945 (Estatuto Provisional): Decretado por la Junta Cívico-Militar dirigida por Rómulo Betancourt, Carlos Delgado Chalbaud y el Capitán Mario Vargas (donde Marcos Pérez Jiménez ejerció como Jefe del Estado Mayor).
23. 1947: Promulgada por la Asamblea Nacional Constituyente; estableció el voto universal, directo y secreto.
24. 1953: Promulgada durante el régimen de Marcos Pérez Jiménez.
25. 1961: Constitución de la República de Venezuela (Vigente durante 38 años de democracia representativa).
26. 1999: Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (Impulsada por Hugo Chávez y aprobada vía referéndum).

El rescate del espíritu de 1811

De este catálogo de cartas magnas, la Constitución Federal de 1811 solo tuvo una vigencia efectiva de aproximadamente cinco meses (hasta mayo de 1812), cuando la Primera República cayó tras la pérdida del Castillo de Puerto Cabello, bajo el mando del entonces Teniente Coronel Simón Bolívar, y la posterior capitulación del Generalísimo Francisco de Miranda.

Aunque el Congreso de Angostura en 1819 dictó un nuevo texto, la Carta Magna de 1811 no fue formalmente proscrita en sus principios esenciales, sino que quedó latente en el acervo documental republicano. Ese texto encarnaba el liberalismo clásico y el federalismo que impulsaron el desarrollo institucional de las naciones más prósperas de Occidente.

De la resistencia a la propuesta republicana

Frente a la hegemonía del modelo socialista, responsable de crisis humanitarias y persecución política a lo largo de Hispanoamérica, desde el año 2003 articulamos esfuerzos que se consolidaron entre 2005 y 2015. Nos organizamos como un movimiento de liberalismo clásico, conservadurismo político y autonomismo desde Maracaibo (Zulia), Caracas y otras regiones del país.

Debido a la sistemática persecución del régimen castrochavista, en 2015 impulsamos el Proyecto Liberal de América Latina, presidido por el profesor Alberto Mansueti, con el objetivo de consolidar una alternativa de contrapeso frente al Foro de São Paulo, el Grupo de Puebla y la Internacional Socialista.

Nuestra propuesta: la restitución de 1811 y las 5 Reformas

Proponemos la restitución de los principios fundamentales de la Constitución Federal de 1811, complementada con 5 Reformas estructurales:
1. Reforma Política y del Estado: Reducción del tamaño del Estado y descentralización efectiva.
2. Reforma Económica, Financiera, Fiscal y Monetaria: Libre mercado, propiedad privada plena y disciplina fiscal.
3. Reforma Educativa: Libertad de enseñanza y sistema de vouchers o cheques escolares.
4. Reforma de la Salud y Medicina: Des monopolización del sistema sanitario y libre elección del usuario.
5. Reforma de Pensiones y Jubilaciones: Transición hacia Fondos Privados de Capitalización Individual, complementados con un Fondo Sovereign de Regalías, al estilo del modelo noruego, que distribuya directamente a los ciudadanos los excedentes derivados del petróleo, gas y minerales.
6. En cuanto a la Gran Devolución, se requiere necesariamente de que el Estado venezolano regrese todas las propiedades privadas que arbitrariamente despejo a sus legítimos propietarios de ayer hasta hoy en cuanto a la cadena legitima de descendientes de aquellos que desaparecieron de este plano terrenal. 

Es tiempo de abandonar el estatismo e iniciar el verdadero cambio político, económico y social que Venezuela y toda Hispanoamérica demandan.

Venezuela, un país en la encrucijada

Por Leroy Garrett (@LeroGarrett).

La política de EE. UU. hacia Venezuela choca con obstáculos comerciales y legales. La semana pasada señalamos el problema de origen dudoso que ya está bloqueando a las refinerías estadounidenses para procesar el oro venezolano. El mismo obstáculo se interpone ahora ante la recuperación que todos dicen querer en petróleo y gas. Ética y legalidad son difíciles de restaurar mientras el régimen que creó el daño sigue siendo la contraparte.

Esta semana los fiscales del dictador venezolano capturado, Nicolás Maduro, y de su esposa y cómplice Cilia Flores, presentaron una acusación ampliada basada en tortura y graves violaciones a los derechos humanos. Para una intervención cuyo rostro público es el negocio, la contradicción es clara: una transición política y comercial bajo práctica legal y legítima no puede construirse manteniendo en el poder al régimen y a los habilitadores de las atrocidades.

Ciertos grupos de inversionistas y operadores independientes —fuera del marco ordinario de independientes, majors y supermajors— intentan entrar en acuerdos complejos, contradictorios y, en sustancia, poco más que intención de buena fe. Cuando esos grupos buscan resultados materiales, se topan con la demanda abrumadora de capital y de una infraestructura destruida.

Las nuevas acusaciones de Nueva York marcan un punto de no retorno. Acantonan la política estadounidense hacia Venezuela en una encrucijada.

En el flanco político, un diálogo entre entre socios disfuncionales, conducido con poca diligencia y menos transparencia, ya está bajo presión por el deseo americano de volúmenes rápidos de petróleo que pudieran responder al bloqueo del Estrecho de Ormuz y del Mar Rojo.

La búsqueda de soluciones de la noche a la mañana produce daño colateral y eleva la presión sobre problemas ya conocidos. Una escasez de diésel e inventarios agotados produjeron un incidente mayor en la refinería de Cardón: explosión e incendio en el hidrotratador de diésel. El mercado, empujado por esta crisis en un combustible que mueve agricultura, alimentos y otros bienes críticos, mira ahora hacia Rusia.

Mientras tanto, la crisis venezolana continúa. El régimen responsable de lo que ha salido mal en Venezuela durante los últimos veintisiete años sigue a cargo de la transición hacia la democracia que destruyó, y del renacimiento de la industria petrolera que arruinó. Tiempos interesantes.

Para el holocausto petrolero el camino se hace al andar. Su reclamo es el pionero en reclamaciones de daños a sus derechos humanos cometidos por el chavismo, y su precedente abrirá las puertas para sanar las llagas de toda una nación herida de muerte a traición.