Caracas. – Natalia Molano, portavoz en español del Departamento de Estado de EE. UU., advirtió este pasado miércoles que Venezuela «es una amenaza global», debido a los fuertes lazos que mantiene el narcorégimen chavista con Irán.
Molano habló durante una entrevista televisiva en NTN24, en la cual ofreció declaraciones sobre la agenda que EE. UU. impulsa en la 55ª Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).
La portavoz abordó los temas hemisféricos que en este momento preocupan a la administración Trump, y entre ellos son claves los asuntos que corresponden a las tiranías instaladas en Nicaragua, Cuba y Venezuela.
En este sentido, aseveró que la OEA debe tener un papel preponderante en lograr la libertad de los pueblos en esos países y que este es uno de los objetivos que persigue el gobierno estadounidense —aparentemente—.
«Para EE. UU. es muy importante que la OEA siga luchando por la democracia en la región, la gobernanza democrática y el derecho de Estado», señaló Molano. Igualmente, agregó: «El secretario de Estado, Marco Rubio, ha sido muy claro diciendo que Cuba, Nicaragua y Venezuela son los enemigos de la humanidad».
También, uno de los pronunciamientos más contundentes de Molano se centró en la alianza entre Caracas y Teherán: «Venezuela tiene unos lazos muy estrechos con Irán; es una amenaza global», afirmó.
Asimismo, advirtió que, en lugar de destinar recursos para mejorar la vida de su población, el gobierno iraní canaliza su dinero al financiamiento de grupos extremistas en distintas partes del mundo. «Irán en vez de invertir en su pueblo está invirtiendo en el patrocinio de grupos terroristas alrededor del mundo», denunció.
Caracas. – El jefe del «Cartel de los Soles», Diosdado Cabello, admitió públicamente este pasado miércoles que la Narcotiranía chavista está fabricando otro tipo de armas letales, además de los drones con tecnología iraní.
En su programa «Con el mazo dando», Cabello hizo referencia a la denuncia de María Corina Machado ante la cadena de noticias Fox News, sobre la fabricación de drones que lleva a cabo el narcochavismo, convirtiendo al país en una seria amenaza para la región.
No obstante, el ministro chavista, por cuya captura la justicia estadounidense ofrece USD$ 25 millones, dejó saber que el sistema criminal de Nicolás Maduro también estaría manufacturando otro tipo de armas, quizá de mayor envergadura.
«María Corina Machado acabo de confirmar en el medio estadounidense Fox News que Venezuela es el único país en América Latina que puede fabricar drones de combate», dijo, a lo que agrega: «ni te imaginas lo otro que podemos fabricar, ni te imaginas», pero además acentuó: «Que podemos no, que estamos fabricando», dejando entrever que el narcorégimen tendría otras capacidades para fabricar armas, aún no conocidas.
Machado había afirmado que el régimen es una amenaza para el hemisferio y EE. UU., «Venezuela es el único país en el hemisferio, además de EE. UU., con capacidad para fabricar drones de combate. Pero en el caso de Venezuela, esos drones son iraníes, y están operando desde la Base Aérea Libertador, en Aragua».
En su opinión, «para que Occidente se salve, el primer paso es entender que el mayor riesgo para la región está operando desde Venezuela. Esto no es contenible dentro de nuestras fronteras».
Caracas. – María Corina Machado alertó este pasado miércoles de que Nicolás Maduro convirtió a Venezuela en un satélite de Irán, al punto de que en el país operan armamento con tecnología de ese país, como los drones y lanchas misilísticas, que convierten a la nación en «una amenaza directa para EE. UU.»
Así lo denunció la dirigente durante una entrevista con el canal Fox News, en la cual alertó sobre el «santuario» que hoy representa Venezuela para Irán, debido a la gran cantidad de operaciones financieras, energéticas y de inteligencia, entre otras, que el narcorégimen chavista le permite a la nación persa desarrollar en el país.
Señaló que en los últimos 25 años se han «firmado más de 400 acuerdos entre los regímenes de Hugo Chávez e Irán, y ahora entre Nicolás Maduro e Irán», que revelan los fuertes nexos de la tiranía con la nación recientemente enfrentada con Israel.
Pero, además, Machado alertó que en Venezuela «tal como lo denunció el secretario de Estado, Marco Rubio, se fabrican drones de combate de tecnología iraní, al lado de la base aérea Libertador, una base militar. Son drones que hoy día podrían volar libremente sobre el Caribe».
Igualmente, denunció la existencia de «una flota de lanchas misilísticas» que, a su juicio, podrían actuar, tal como lo hacen los hutíes en el Golfo Pérsico, interceptando buques petroleros. Según Machado, operarían más de una docena de este tipo de lanchas provistas por Irán al narcorégimen.
Hizo referencia también al tema de los pasaportes, recordando que la Narcotiranía ha otorgado estos documentos a agentes terroristas sirios e iraníes para que puedan desplazarse por distintos países sin ser detectados.
Finalmente, prefirió no especular sobre la posibilidad de que este tipo de agentes ya se encuentren dentro de territorio estadounidense —con la ayuda de la tiranía chavista— listos para actuar, tema que considera muy delicado.
Sin embargo, aseguró que ya muchas agencias de inteligencia están al tanto de las relaciones entre grupos terroristas creados por el chavismo, como el «Tren de Aragua», con organizaciones como Hezbollah «para el tráfico de drogas, armas o de personas», actividades criminales que ya son conocidas y perseguidas.
La dirigente insistió que ante estas evidencias que «hay una ventana de oportunidades que se deben aprovechar para presionar más a Maduro», añadiendo la famosa frase que tiene, al menos, 13 años repitiendo: «[el régimen] en este momento está más vulnerable que nunca».
Caracas. – Hugo Armando Carvajal, exdirector de inteligencia de Venezuela y más conocido como «el pollo», se declaró culpable este pasado miércoles de los cargos de narcotráfico y narcoterrorismo ante un tribunal federal estadounidense.
La admisión de los cargos en su contra fue realizada una semana antes de que comenzara su juicio en un tribunal federal de Manhattan.
Cabe recordar que Carvajal fue extraditado desde España en 2023 tras pasar más de una década prófugo de las autoridades estadounidenses, incluido un fallido arresto en Aruba mientras representaba al régimen del dictador Nicolás Maduro.
También, «el Pollo», de 65 años, fue considerado en su día uno de los hombres más poderosos de Venezuela bajo la presidencia del exmandatario Hugo Chávez, debido al acceso ilimitado a información confidencial de la cual gozaba, entre otras atribuciones.
Además de conspiración para el narcoterrorismo y conspiración para importar drogas a EE. UU., los otros dos son posesión de armas de fuego y dispositivos destructivos y conspiración para poseer armas de fuego y dispositivos destructivos, dijo el Departamento en un comunicado.
El Gobierno estadounidense lo acusa de haber aprovechado su posición como director de Inteligencia Militar de Venezuela —cargo que adquirió de 2004 a 2011 y después entre 2013 y 2014— para facilitar la importación de cocaína a territorio estadounidense y participar en actividades a favor de la hoy extinta guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que Washington considera una organización terrorista.
«Carvajal Barrios también trabajó con las FARC para coordinar embarques de Múltiples toneladas bajo su protección, proveyó seguridad fuertemente armada para proteger embarques de droga y equipó a las FARC con armas automáticas y explosivos para las actividades de narcotráfico y terrorismo del grupo. Para concretar una distribución de cocaína en una escala masiva, Carvajal Barrios ganó de millones de dólares de narcotraficantes», dijo el Departamento este jueves.
La sentencia contra el exmilitar chavista se dará a conocer el 29 de octubre, agregó la institución. La confesión de Carvajal ha despertado expectativas en Venezuela, pues, se cree que sus revelaciones podrían afectar a muchos de los más altos cargos de la Narcotiranía, incluyendo al cabecilla Nicolás Maduro y al segundo más poderoso, Diosdado Cabello.
Oriana Aranguren estudia Ciencias Fiscales, mención Aduanas y Comercio Exterior, y es cofundadora del capítulo Ladies of liberty Alliance (LOLA) Caracas, desde donde se promueve el liderazgo femenino en el movimiento libertario. También, es Coordinadora Nacional de EsLibertad Venezuela.
«(…) En un sistema descentralizado, las minorías ideológicas o de estilo de vida pueden encontrar refugio en jurisdicciones que se adapten a sus valores, yendo hacia ellas si así lo consideran mejor.«
Oriana Aranguren
La filosofía política se centra, en última instancia, en el modo en que se debe organizar la sociedad y, desde tiempos modernos, la tensión entre el individuo y el poder del Estado, donde la libertad ha sido, en esencia, la búsqueda de límites a la coacción arbitraria del poder. En este sentido, en nuestro tiempo este debate encuentra un nuevo paradigma que merece consideración en el debate público, a saber: la competencia entre jurisdicciones locales, que, básicamente, son confederaciones —aún más radical y local que las federaciones—. Y ésta merece considerarse precisamente por alejarse de la narrativa de la soberanía nacional y mostrarse como un escenario que expande la libertad individual, en la medida en que la idea ciudades y municipios que compiten entre sí por atraer residentes y capital mediante la reducción de impuestos, la desregulación y la provisión eficiente de servicios, actúan como un bastión contra la uniformidad impuesta por los gobiernos centralizados.
Lo cierto es que el régimen de confederaciones podría ser un mecanismo observable y robusto para fomentar el bienestar y la autodeterminación de las localidades, y es precisamente sobre ello que pretendo hablar en este texto, argumentando que el confederalismo, delineado por la competencia jurisdiccional, manifestaría políticas fiscales más atractivas, una desregulación inteligente y, de ameritarlo el caso, una provisión eficiente de los servicios públicos, fungiendo como mecanismo para disciplinar al Estado, llevándolo a la mínima expresión —o servir de camino para eliminarlo por completo, si gusta a los libertarios más radicales—, y fomentar la innovación, maximizando la libertad y, con ello, empoderando al ciudadano. Vamos a ello.
Breve paso por los fundamentos teóricos: el voto con los pies y la disciplina del mercado político
Para empezar, he de señalar que el andamiaje intelectual que sostiene este argumento fue articulado de manera seminal por el economista Charles Tiebout en su ensayo de 1956, “Una teoría pura de los gastos locales”, en la que el autor propone un modelo revolucionario en el que el ciudadano no es un mero sujeto pasivo de las decisiones gubernamentales, sino un “consumidor-votante”, es decir, alguien con “consume” en una localidad y puede incidir con sus elecciones en ella a través del “voto”. Partiendo de ello, sostiene que en un sistema con múltiples jurisdicciones locales, cada una ofreciendo una especie de “paquete” distinto de bienes públicos —seguridad, educación, parques— a un “precio” determinado —que serían los impuestos locales—, los individuos pueden “votar con los pies”, es decir, revelan sus preferencias y maximizan su utilidad eligiendo la comunidad que mejor se alinea con sus deseos.
En su momento, Tiebout observó una diferencia fundamental entre los bienes privados y los bienes públicos, encontrando que en el mercado los individuos revelan sus preferencias directamente a través de sus compras, por lo que, si prefieren un producto sobre otro, lo compran, enviando una señal clara a los productores —a través del sistema de precios, como indica la Escuela Austriaca de Economía—; sin embargo, con los bienes públicos proporcionados por un gobierno central —seguridad, justicia, política monetaria, salud, educación, entre otros— la revelación de preferencias es casi imposible, porque el ciudadano se ve obligado a aceptar el “paquete” completo de políticas, le guste o no.
Por otro lado, hemos de considerar a la escuela de la Elección Pública (Public Choice), que es una corriente que aplica el análisis económico a la política, desmitificando la noción del “interés público” y tratando a los políticos y burócratas como lo que son: actores racionales que, al igual que los individuos en el mercado, buscan maximizar sus propios intereses —poder, presupuesto, prestigio—, lo cual se integra perfectamente con el concepto de Tiebout y nos lleva a la conclusión de que, en un sistema centralizado y monolítico, estos actores enfrentan pocos incentivos para ser eficientes o responder a las necesidades ciudadanas, dado que el coste de la “salida” —emigrar del país— es extremadamente alto, si acaso no imposible, y la “voz” —el voto— es a menudo demasiado difusa para generar cambios significativos.
De lo abstracto a lo concreto: la lógica del mercado en la política
Con esto en mente, e integrando las ideas, podemos comprender por qué, entonces, el régimen de confederaciones es mejor para sus ciudadanos: porque se adapta más fácil a sus necesidades y está mediado por la competencia, el mercado. Así, si una ciudad impone una carga fiscal excesiva para los servicios que ofrece, o si sus regulaciones ahogan la iniciativa personal, sus residentes más móviles —y con ellos, su base impositiva— simplemente se mudarán a una jurisdicción vecina más atractiva, lo cual, siguiendo la lógica de “mercado” —mercado político institucional—, crearía un contrapeso o unos incentivos que llevarían a las jurisdicciones locales a mantener sus servicios y sus precios atractivos para los ciudadanos, incentivando, a su vez, la empresarialidad de cada uno.
Así, la lógica del mercado se traslada al modo en cómo se organizan las jurisdicciones locales y que cada persona, en libertad, decide entre las opciones que tiene —más opciones—, siendo en sí mismo un acto de elección transforma la relación entre el ciudadano y el gobierno, porque éste deja de ser un monopolista ineludible para convertirse en un proveedor de servicios en un mercado competitivo —es aquí donde se introduce una disciplina de mercado en la esfera política porque transforma la relación entre el ciudadano y el gobierno local en algo más parecido a la relación entre un cliente y una empresa, siendo el gobierno local el que debe ganarse a sus ciudadanos cada día, y no al contrario, y mucho menos esperando la cantidad de tiempo que pretenden imponérseles en estos Estados modernos “democráticos”, donde se pretende alcanzar un cambio solo en época de elecciones—.
En este marco, si una administración municipal se vuelve ineficiente, corrupta o impone una carga fiscal desproporcionada en relación con los servicios que ofrece, arriesga un éxodo de sus “clientes” más valiosos: los contribuyentes y las empresas. Y todo ello es gracias a que las localidades se verían en la obligación de competir entre sí en el campo fiscal —alto o bajos impuestos, qué tipo de impuestos, por qué y para qué—, regulatorio —si son onerosas, si hay mucha burocracia, si son arbitrarias, entre otras cosas a considerar, y en la eficiencia para la provisión de servicios —en los que incluso se puede demandar que sean suministradas por empresas privadas, o que el sector público compita con el privado en un plano de “igualdad”—.
Para ilustrar el punto: imagine una persona que valora enormemente los parques y las bibliotecas, pero le importa menos el pago de impuestos, pues, él podría mudarse a una ciudad que tribute más a cambio de los excelentes servicios que le gustan; o piense en un joven emprendedor que prioriza mantener la mayor parte posible de sus ingresos para reinvertir en su negocio, éste podría elegir un municipio con impuestos mínimos, aceptando a cambio un nivel más básico de servicios públicos.
Si bien, para apreciar plenamente los beneficios de la competencia local, es útil contrastarla con el modelo de gobierno centralizado.
En contraposición al poder concentrado
Un Estado central, por su propia naturaleza, es monopólico, concentra todo el poder e impone una uniformidad a todo el territorio: mismas leyes, mismos impuestos, mismas regulaciones —o con más o menores cambios para ciertas localidades, pero para nada adaptativo, dinámico, a la rapidez en que sí lo haría el régimen de confederaciones— para poblaciones muy diversas, como si se intentara poner una misma talla de zapato a toda la población. Este hecho, ignora una de las ideas más profundas del pensamiento económico popularizada por Friedrich Hayek: el problema del conocimiento, es decir, el hecho de que ningún planificador central puede poseer en todo momento, en todo lugar, a cada instante, el conocimiento disperso y tácito sobre las necesidades, preferencias y condiciones específicas de cada comunidad local.
Asimismo, dicha uniformidad impuesta ahoga la experimentación, el aprendizaje por ensayo y error, y mata la capacidad de adaptación de la sociedad entera, puesto que, por ejemplo, si una nueva política resulta ser un fracaso, sus consecuencias negativas se extienden por toda la nación. En contraste, si contamos con un régimen de gobierno descentralizado, que funciona como una especie de red de “laboratorios de políticas” —por decirlo de alguna manera—, el mal solo se extendería a la localidad, y los mismos tendrían mecanismos para solucionarlo de forma rápida y efectiva. Así, aquellos experimentos exitosos pueden ser emulados por otras ciudades, mientras que los fracasos quedan contenidos localmente y sirven de lección para los demás —lo cual constituye un proceso evolutivo de ensayo y error que es fundamental para el progreso social y es, de hecho, lo que dio paso a la civilización y al progreso a lo largo de la historia del ser humano—. Todo ello es y sería imposible bajo un régimen centralizado
Se soluciona el problema de volumen de la Democracia
En adición, la consecuencia más profunda de este modelo competitivo es la expansión del ámbito de la libertad individual a través de la multiplicación de las opciones de vida, que se contrapone a la lógica de la sociedad uniforme, impuesta por un gobierno centralizado, que es inherentemente liberticida en cuanto asume que una única solución es adecuada para millones de personas con valores, preferencias y aspiraciones diversas.
En primer lugar, la confederación protege contra la “tiranía de la mayoría”: en una democracia nacional, una mayoría del 50% más 1 puede imponer sus preferencias culturales, morales y económicas a todo el país. En un sistema descentralizado, las minorías ideológicas o de estilo de vida pueden encontrar refugio en jurisdicciones que se adapten a sus valores, yendo hacia ellas si así lo consideran mejor; pero en un sistema centralizado, se disminuyen esas opciones y, si cabe la observación, costaría más a las personas alinearse con aquellas que considere mejor. En definitiva, un sistema de comunidades que compiten entre sí hace que se pueda apreciar un mosaico de comunidades, en donde, por lógica, cada una sentiría más sentido de pertenencia por lo suyo, llevando, incluso, a proteger mejor su entorno.
Además, las comunidades, al ser más pequeñas y estar próximas a sus problemas, podrían elegir mejor a sus lideres para solucionarlos, organizarse y afrontarlo juntos, autodeterminándose como localidad, y sin esperar que alguien sentado en el palacio de gobierno, a quienes probablemente ni conocen, ni conocerán en persona, decida por su futuro. En este sentido, las políticas públicas serían más manejables, responderían a casos concretos, según la necesidad local, por lo cual nos encontraríamos con algo paradójico: no habría nada más democrático que el régimen de confederaciones.
Respondiendo a posibles objeciones que rozan lo absurdo
Ahora bien, en este punto alguno podría decir que el modelo no está exento de críticas, aludiendo a, por ejemplo, la idea de que la competencia fiscal obligaría a las ciudades a recortar drásticamente el gasto social, las protecciones medioambientales y los servicios esenciales para atraer capital, perjudicando a los más vulnerables. Sin embargo, aun suponiendo que tal riesgo exista, se estaría subestimando la complejidad de las preferencias de los ciudadanos y del mismo proceso social para dar solución a ello, en la medida en que se ignoraría que las empresas de alto valor y los trabajadores cualificados no se sienten atraídos por páramos contaminados con servicios públicos inexistentes, altas tasas de criminalidad y baja calidad en el talento humano; al contrario, buscan calidad de vida, seguridad, un buen ambiente, ocio y buenos talentos —la competencia, por tanto, no es simplemente por ser el más barato, sino por ofrecer el paquete de valor más atractivo—. Además, parecen olvidar que cuando hay lazos fuertes en la comunidad, la misma tiende a ser generosa para con sus miembros, por lo cual, aun si se elimina por completo los planes sociales, queda en entredicho que sean cosas que solo pueda suministrar el sector público.
Una segunda crítica que se podría recibir es que existe el potencial de agravar la desigualdad y la segregación, argumentando que los ricos se concentrarán en enclaves exclusivos con servicios de primera calidad y bajos impuestos, mientras que los pobres quedarán atrapados en municipios con una base fiscal erosionada e incapaces de proveer servicios básicos. No obstante, nuevamente, se ignora la complejidad del proceso social. En principio, ¿La solución debería pasar por eliminar la competencia? ¿Acaso no tenemos muchos de esos problemas bajo el régimen actual, pero vistos en muchos más campos? Quien haga esa critica debería criticar el mismo sistema centralizado que pretende defender. Si bien, reparando un poco en la posible objeción, se podría establecer un marco adecuado para que ciertas funciones locales, como una red de seguridad social básica o la garantía de ciertos derechos fundamentales, que pueden seguir enmarcadas por la competencia y no necesitarían de un nivel superior de gobierno —estatal o federal— para llevarlas a cabo.
El objetivo de la confederación no es la atomización total, sino un sistema robusto donde cada nivel de gobierno se especializa en lo que hace mejor, retroalimentándose y compitiendo entre sí. A la larga, todos esos problemas tenderían a desaparecer, o a tratarse de una mejor forma, tal y como la misma historia humana ha mostrado en cómo el proceso de mercado da solución, más temprano que tarde, e dichos problemas. De hecho, para los menos radicales —que no es mi caso—, se podría considerar que la competencia local coexista con mecanismos de redistribución fiscal a un nivel superior que pretendan garantizar un suelo mínimo de servicios para todas las comunidades, sin anular los incentivos para la buena gestión local —aunque, dejando que me gane mi radicalización, eso mismo podría coexistir con mecanismos de aportes voluntarios a nivel nacional en el que el sector privado se encargue de administrarlo para ayudar a la mayor cantidad de personas posibles; podría, incluso, haber competencia entre esas administraciones privadas. Todo ello solo necesitaría de un marco legal respetuoso con la libertad, de sentido común, para regular sus actividades, buscando siempre que todas las partes salgan beneficiadas.—.
Conclusiones: la libertad y el régimen de confederaciones
Si bien es cierto que la competencia entre ciudades podría no ser la panacea para la libertad que algunos persiguen —¿Qué lo es?—, también es cierto, sin duda alguna, que sí es un mecanismo extraordinariamente eficaz y a menudo subestimado para promover la libertad individual y el bienestar de la colectividad, pues transforma al ciudadano de un súbdito pasivo en un consumidor-votante con la capacidad real de elegir el entorno político y social que mejor le convenga, en asociación con su comunidad, por lo cual se invierte la dinámica de poder tradicional. Asimismo, el gobierno se ve forzado a servir al individuo, y no al revés, porque la presión de la competencia fiscal limita el afán recaudatorio del Estado, la competencia regulatoria libera la energía creativa del emprendimiento y la competencia en servicios fomenta una administración pública eficiente e innovadora.
En contraste con esa uniformidad asfixiante y la ineficiencia inherente de los gobiernos centrales, en donde prima la corrupción y se tiende a tratar a los ciudadanos como piezas intercambiables en un gran plan nacional, la multiplicidad de jurisdicciones que compitan entre sí ofrece un camino hacia una sociedad más libre, diversa y próspera, permitiendo la coexistan de múltiples visiones sobre la vida, y empoderando a los individuos para que elijan la suya.
De hecho, el fortalecer la autonomía local y fomentar la competencia entre nuestras ciudades se vuelve un imperativo moral para cualquiera que valore la libertad humana, puesto que estamos en una sociedad en donde la intervención estatal parece haber fatigado la democracia y la misma participación ciudadana, y eliminando junto con ello el sentido de pertenencia de los miembros de la sociedad, que esperan que sea el ente regulador quien venga a solucionar sus problemas, en lugar de convertirse en sujetos proactivos comunitarios para hacer lo propio[1]. Por ello, la reinvención del concepto de organización social, partiendo de la lógica de mercado —mercado comunidades—, donde prima la diversidad en cada aspecto de la vida en sociedad, es, en última instancia, una de las manifestaciones más tangibles de la soberanía del individuo en el siglo XXI.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha arremetido este miércoles contra el vencedor de las primarias demócratas a la Alcaldía de Nueva York, Zohran Mamdani, a quien ha pretendido ridiculizar por su aspecto y ha llamado «comunista lunático».
«Por fin ha sucedido, los demócratas se han pasado de la raya. Zohran Mamdani, un comunista lunático al 100% acaba de ganar las primarias demócratas y va camino de convertirse en alcalde», ha comenzado Trump en un mensaje en Truth Social.
«Ya hemos tenido izquierdistas radicales antes, pero esto se está volviendo un poco ridículo. Tiene un aspecto horrible, su voz es áspera, no es muy inteligente», ha dicho de él, apuntando hacia otros congresistas demócratas como Alexandria Ocasio-Cortez, o Chuck Schumer, a quien ha llamado «llorón» y «gran senador palestino».
«¡Sí, este es un gran momento en la historia de nuestro país!», ha dicho un Trump, que ha continuado en otro mensaje con sus burlas y ofensas hacia el Partido Demócrata. «¡Nuestro país está realmente jodido!», ha espetado.
Cabe señalar que Mamdani, de 33 años, se impuso este martes en las primarias demócratas a la Alcaldía de Nueva York a uno de los históricos del partido como es el exgobernador Andrew Cuomo, acuciado por los escándalos.
El joven candidato se ha autodenominado socialista democrático y ha contado con el respaldo de otros miembros demócratas más a la izquierda como Ocasio-Cortez, o el senador Bernie Sanders, quien ha criticado a las principales figuras del partido en el Congreso que no respaldaran públicamente a Mamdani como alcalde.
«Lamentablemente, el liderazgo demócrata, con demasiada frecuencia, está ligado a la clase multimillonaria y sus contribuciones de campaña. Lo que debe hacer es tomar una decisión. ¿De qué lado están? ¿Aceptar el dinero de los multimillonarios o luchar por las necesidades de la clase trabajadora?», ha dicho en NBC.
Cabe recordar que la ciudad de Nueva York es desde hace dos décadas uno de los feudos del Partido Demócrata, logrando amplias victorias que rondan el 70 por ciento de los votos, por lo que quien se impone en las primarias acaba por lograr el cargo. Si bien, las elecciones están previstas para el 4 de noviembre.
Zohran Mamdani, con ideas socialistas y propalestinas, ha ganado las elecciones primarias del Partido Demócrata a la alcaldía de Nueva York, tras vencer con claridad al exgobernador Andrew Cuomo, su principal rival en las encuestas.
Mamdani, apoyado por los congresistas de izquierdas Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, ha celebrado su victoria señalando que la ciudad había «renovado» su compromiso con la democracia y se comprometió a «reconstruir» la ciudad «a la imagen de todos los neoyorquinos que solo han conocido dificultades», según ha recogido el ‘New York Times’.
El nuevo candidato demócrata, autodenominado socialista democrático y que ha propuesto, entre otras medidas, abaratar el transporte público y congelar los alquileres a las clases trabajadoras, ha remarcado que será el «alcalde de todos los neoyorquinos», incluso de aquellos que han votado a Cuomo o que no votaron.
«No puedo prometer que siempre estarán de acuerdo conmigo, pero nunca les ocultaré nada», ha asegurado. «Llevemos a esta ciudad a ser asequible para todos y cada uno de los neoyorquinos», ha concluido, ya rodeado por sus padres y esposa.
El Pentágono ha informado este miércoles de que ha abierto una investigación conjunta con la Policía Federal (FBI) por la filtración de información sobre el alcance de los ataques perpetrados por EE. UU. contra las instalaciones nucleares de Irán, una medida que llega después de que se publicaran datos que apuntaban a que los daños causados serían menores de los esperados.
Así lo ha confirmado la Agencia de Inteligencia de Defensa estadounidense, que ha indicado que de momento «no se ha podido analizar la situación sobre el terreno y el resultado de los ataques». «Estos análisis son poco fiables porque son preliminares y distan de ser una conclusión final», ha aseverado la entidad.
Por ello, ha defendido que más adelante, cuando se «obtengan todos los datos necesarios, se redefinirá la información de Inteligencia adicional». No obstante, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha recalcado que esta información simplemente pertenecía al «canal interno» del Departamento, según informaciones del diario ‘Politico’.
En este sentido, ha asegurado que el objetivo de estos datos es «hacer que el presidente parezca malo cuando realmente lo que ha hecho ha tenido un gran éxito». «El daño causado a estas instalaciones ha sido de moderado a severo, y creemos que es más probable que sea grave», ha añadido.
Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha afirmado que las instalaciones nucleares de Fordo, uno de los tres complejos alcanzados por el ataque del domingo contra el país, se encuentran «fuera de servicio».
En este sentido, ha indicado que la evaluación israelí apunta a que los ataques estadounidenses, «combinados con el bombardeo de Israel contra otros elementos clave del programa nuclear militar de Irán, ha provocado un retraso de años en las capacidades nucleares del país».
El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha anunciado que la próxima semana su Administración «hablará» con Irán, país con el que no descarta llegar ahora algún tipo de acuerdo tras dar por «destruida» gran parte de su capacidad industrial nuclear, si bien al mismo tiempo ha apuntado que no cree que sea siquiera «necesario» que Teherán se comprometa a nada ahora.
«No me preocupa si hay un acuerdo o no. Lo único que le pedimos es lo que le pedíamos antes, que no tengan armas nucleares», ha recalcado Trump, durante una rueda de prensa al término de la cumbre de líderes de la OTAN en La Haya en la que ha vuelto a defender los informes de Inteligencia que, en su opinión, evidencian que el programa atómico iraní ha retrocedido varias décadas como consecuencia de los bombardeos en las plantas de Fordo, Isfahán y Natanz.
La capacidad nuclear de Irán está ahora «destruida», expresó Trump, quien ha comparecido ante los medios junto a los secretarios de Estado y de Defensa, Marco Rubio y Pete Hegseth, para hacer balance de la reunión con el resto de líderes aliados y de otros temas de la actualidad internacional como la escalada de las tensiones en Oriente Próximo.
En este sentido, ha insistido en que los bombardeos tuvieron «mucho, mucho éxito» y «allanaron el camino para la paz con un histórico acuerdo de alto el fuego», en alusión a la tregua que el martes se comprometieron a respetar tanto Irán como Israel.
Cabe señalar que Trump ha dado por hecho que este alto el fuego supondrá al menos de momento el final del conflicto, ya que ambas partes están «agotadas» tras luchar «muy duro». En el caso concreto de Irán, cree que se centrará en «intentar volver a levantar al país», para lo cual «necesitan dinero desesperadamente».
La Agencia Central de Inteligencia de EE. UU. (CIA, en inglés) ha afirmado este miércoles que el programa nuclear de Irán ha sufrido «graves daños» por los ataques de la semana pasada contra las instalaciones nucleares de Fordo, Natanz e Isfahán, después de que se haya filtrado un informe preliminar elaborado por esta entidad rebajando la efectividad de la operación estadounidense.
«Datos de inteligencia fiables indican que el programa nuclear de Irán ha sufrido graves daños como consecuencia de los recientes ataques selectivos», ha asegurado el director de la agencia de inteligencia estadounidense, John Ratcliffe, en un comunicado.
Según el jefe de la CIA, que cita «una fuente o método históricamente fiable y preciso», «varias instalaciones nucleares iraníes clave han sido destruidas y tendrán que ser reconstruidas a lo largo de varios años».
Por su parte, la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, ha asegurado que «nuevas informaciones de inteligencia confirman lo que el presidente de EE. UU., Donald Trump, ha declarado numerosas veces: Las instalaciones nucleares de Irán han sido destruidas».
«Si los iraníes decidieran reconstruirlas, tendrían que reconstruir las tres instalaciones por completo, lo que probablemente llevaría años», ha asegurado.
Además, ha atacado, en líneas similares al inquilino de la Casa Blanca, a «los medios de propaganda», en referencia al ‘New York Times’ y la CNN, que difundieron el informe, de «publicar selectivamente partes de evaluaciones de inteligencia clasificadas filtradas ilegalmente para tratar de socavar el liderazgo decisivo del presidente Trump».
Ratcliffe y Gabbard han salido así al paso en el contexto del debate sobre el verdadero impacto de los bombardeos sobre las instalaciones nucleares iraníes, después de la filtración de una primera evaluación de Inteligencia que apunta a que los daños causados contra éstas serían menores de los esperados.
Por el momento, el Pentágono ha informado de que ha abierto una investigación conjunta con la Policía Federal (FBI) por la supuesta filtración.
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