El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido subir los tipos de interés en un aumento de 25 puntos básicos, situándolos en el 4 %, fundamentandose en la persistente preocupación por la inflación en la eurozona, que continúa manteniéndose elevada.
Esto constituye una decisión sin precedentes, pues desde el año 2000 no se habían subido las tasas a ese nivel.
No conforme con esto, Cristine Lagarde, presidenta del BCE, ha expresado su visión de que es «probable» que la institución vuelva a aumentar los tipos de interés en julio, a menos que las circunstancias cambien.
También destacó que el objetivo es reducir la inflación al 2 %, cosa que aún está lejos. En sus palabras todavía queda «terreno por recorrer».
El BCE ha indicado que las subidas previas de tipos ya están teniendo un impacto en las condiciones de financiación y están comenzando a afectar gradualmente a toda la economía. Con el aumento de los costes de financiación y la desaceleración del crecimiento de los préstamos, se espera que se frene cada vez más la demanda, contribuyendo así a una disminución de la inflación.









