Después de meses de especulaciones del paradero de Tareck El Aissami, quien se encuentra en la lista de latinos más buscados por la DEA y el FBI, donde reposan 10 millones de dólares de recompensa para quien o quienes colaboren en su captura, finalmente se pudo conocer que actualmente vive como rey en Caracas, específicamente en su casa dentro de Fuerte Tiuna protegido por el Cartel de los Soles que dirige Nicolás Maduro y el narco General Padrino López, Ministro de la Defensa del régimen forajido venezolano.
La Casa de El Aissami está ubicada unos de cientos de metros al pasar la alcabala de Fuerte Tiuna por la entrada de Cumbres de Curumo, pues, su vivienda se encuentra en una entrada a mano derecha de la bajada del fuerte.
El narcotraficante y terrorista fugitivo vive como todo un capo de narcotráfico, hasta un gimnasio privado tiene en su hogar el fugitivo entre otros lujos, en cuanto a su salida y entrada de la casa lo hace con bajo perfil, pero con escoltas armados de militares activos, quienes son los guarda espaldas del chapito venezolano que se desplaza al interior o a Cuba por medio de aviones privados que aborda desde el aeropuerto La Carlota, una base militar de la Fuerza Aérea desde donde se movilizan alijos de drogas, oro, diamantes y sirve de transito para trasladar desde terroristas de Hamas y Hezbola o narcos mexicanos del Cártel de Sinaloa o colombianos de las FARC o ELN sin que sean vistos por funcionarios decentes e institucionales que, aunque ustedes no lo crean, aun quedan unos cuantos.
El principal cómplice del narco fugitivo de El Aissami, quien se apropio de más de 23 mil millones de dólares de las finanzas públicas, es el fiscal Tarek William Saab, quien es uno de los delincuentes más peligrosos del régimen por sus estrechos nexos con el Tren de Aragua y su máximo líder “El Nino Guerrero”, a quien William Saab le dio la libertad plena y lo envió con identidad falsa a los EE. UU. por el Darién para consolidar una alianza con los grupos terroristas Mara 13 y Mara Salvatrucha y sembrar terror en los Estados Unidos, desestabilizando políticamente el país, como lo vienen haciendo en California, Kansas City y Nueva York.
Quienes piensan que a El Aissami lo mataron, encarcelaron, secuestraron, confinaron, están bien pelados, el capo Padrino López es su lugar teniente, mientras El Aissami con la autorización de los hermanos matones Rodríguez, es el enlace entre los matones musulmanes que dirigen la guerra en contra de Israel y el también fugitivo de Nicolás Maduro, quien entrega recursos, alimentos, armamentos y medicamentos a los terroristas en Gaza, Libia y el Líbano para que sigan las actividades hostiles en contra del pueblo judío.
Además, El Aissami es intocable, parte del motín robado fue triangular el financiamiento a estos grupos terroristas, incluyendo Irán, por esa razón los Chinos mantienen la distancia de los peligrosos juegos de guerra terrorista de Maduro y su banda de desquiciados criminales asesinos.
Pero, el Fiscal matón William Saab, carente de principios y valores morales, siendo gobernador, su esposa, quien inicialmente había viajado a Caracas para despistarlo pero sospechaba de las traiciones amorosas de su pareja, regreso de sorpresa a la residencia oficial del gobernador y descubrió a su esposo en pleno bacanal en la casa de invitados en la residencia del gobernador donde fueron invitados muchachos jóvenes, incluido su secretario privado, quien murió o fue asesinado en un dudoso accidente de tránsito meses después de la orgia masculina debido a su irrevocable ruptura sentimental con William Saab —por cierto, no le perdono su desprecio, pero ese mismo Fiscal tatuado hasta las nalgas es hoy quien administra justicia en Venezuela, desapareciendo, asesinando, encarcelando y torturando a personas inocentes—.
La crueldad de William Saab no tiene límites, tan es así, que sus jefes en La Habana le ordenaron viajar a la isla la semana pasada y a su regreso presentó ante los medios un grupo de mapas de zonas estratégicas militares que los cubanos tienen acceso desde que Chávez regalo a Fidel la soberanía de Venezuela, pero ahora el Fiscal Salvatrucha dice que fueron conseguidos en el hogar de Roció San Miguel dos semanas después de su detención y allanamiento a su hogar, ese mentira no se la va a creer la comunidad internacional, como tampoco le creyó su esposa cuando lo encontró teniendo relaciones con otros hombres mientras ocupaba el cargo de gobernador, aunque él insistió en ese momento que él era todo un hombre macho «men»… ¡Si Luis!
¡El tiempo! parece que repite temas. Vivimos una película de terror, cuyo director y principal actor es la coalición dominante del régimen genocida de Nicolás; como actor secundario el triste liderazgo de la Oposición, y el Pueblo pendejo como actor de reparto. Donde se desarrollan los carnavales más tristes del siglo; debido a la debacle antropológica, teológica, económica y política; donde sufren los integrantes del país que han forzado a sustituir los tradicionales días playeros y los desfiles callejeros; por los desfiles en búsqueda de alimentos, repuestos, cauchos, baterías, medicinas, además de hurgar en la basura para comer y huir de la desgracia que habita en mi país Venezuela. Esta miseria, que a algunos les resulta incómoda, se observa con angustia sintiéndose cada vez más cerca de sufrirla en sus propias carnes. Para otros se ha convertido en sinónimo de suciedad, enfermedad, desesperanza, inseguridad y pocas ventas. Cuesta escribir algo bueno, en este ambiente sobrecargado de reivindicaciones y quejas, pero, aun con la crisis, debemos ser astutos e inteligentes y así evitar gente con otros disfraces. Venezuela, es un país políticamente inmaduro. Un país, que vive un grave peligro, que no sabe cuáles son sus debilidades. Que no conoce muy bien cuáles son sus flancos débiles. Que no está haciendo nada para reforzarlos o prevenir cualquier catástrofe. Que en definitiva no sabe lo que quiere. Estamos viviendo, felizmente una vida de parásitos, como lo advirtiera “Uslar Pietri”. Hoy en día no hay trabajo, producción y organización. No estamos discutiendo la viabilidad de un proyecto nacional, sino la supervivencia de unos pocos.
El reto más grande como nación es volver a ser una República. Para ello hay que lograr seguridad y libertad económica, de no ser así “Venezuela” será un desastre por décadas. ¿Cuánto cuesta un kilo de dignidad? Ya no hay colas, solo está la sociedad despedazada y olvidada. Ahora está toda Venezuela. El país destruido sin nación. Y mientras el régimen y la oposición representativa de turno, esconde la basura debajo de la alfombra: manda a bailar en comparsas, en un intento por ocultar una realidad imposible de tapar. La fe en los rostros de los venezolanos de hoy es la esperanza por conseguir un kilo de azúcar o un litro de leche, porque a eso nos lleva la miseria. A la expectativa de conseguir lo que necesitamos para garantizar el sustento de nuestras familias. ¿Y esa es la gente, es ese pueblo disfrazado de miseria, que está en las casas quienes exigirán el cambio de rumbo y transformación de un país?
En esta frenética carrera hacia el desastre, la coalición dominante eliminó paulatinamente todas las libertades, el sacrificio del pensamiento y la conciencia, y la ruina de las instituciones. Mi país está en la ruina total, han matado nuestra propia fuente de subsistencia. Moviendo el resorte del fanatismo y neofilismo más imbécil y de odios. Lo que pasa en “Venezuela” tenía que llegar y llegó, así que todavía “falta lo peor”, por desgracia. Difiero del liderazgo actual de la oposición “Maria Corina” en cuanto y tanto que aún no presenta un plan, una estrategia y una organización. Nuevamente sigue en la expectativa de la suerte de otro. Es decir, siempre a la espera de que otro nos resuelva nuestros problemas.
¡Debemos aprender que a los líderes no se le veneran e idolatran y muchos menos tenerles fe y esperanza! se les debe vigilar y controlar. Además, querido lector no necesitamos un futuro mejor. Necesitamos mucho más que eso. La meta debe ser construir la excelencia entre todos.
Ahora bien, ¡es febrero! entre vítores y “Hasta el Final”. María Corina como el último iPhone de moda en una sociedad neofilista, jugando a las escondidas sola y nosotros “Sin Final”. La impaciencia domina, la gente grita ¡Cambio Ya! ¡Maduro ya se va! ¡Falta poco! ¡Ya hoy se va! ¡Hasta el final! ¡Los marines llegarán! ¡Otros dicen que esto no es dominó sino ajedrez!
Seamos conscientes, ¿qué diferencia hay entre una persona que te quiere matar y otra que puede evitarlo y no hace nada? ¡Pareciera que se trata de salvar una idea y no atacarla! Leo que alegan que es parte de la estrategia.
Debemos como críticos y seres racionales, formular preguntas para obtener reflexiones y abrir un gran debate nacional, les pregunto: ¿Será que, en el actual mundo político importa poco la vida de un país, pero importa más la supervivencia de una ideología? ¿Hasta cuándo seremos “Mesiánicos y Neofilistas”? ¿Por qué no se puede hacer crítica irónica para sacar y debatir las ideas y así perfeccionar? ¿Por qué no se ataca al socialismo como modelo político y económico?
Por otro lado, la estrategia para combatir el mal, la definió “San Pablo” hace 2000 años; “hay que ahogar el mal con abundancia de bien”. Por lo tanto, debemos quitarnos el disfraz de miseria y ponernos a transformar un país.
Pero, en la vida real, en estas fiestas carnestolendas la película no acaba ahí. Si obligáramos al director y al guionista de la citada película a continuarla una hora más, sospecho que no sabrían qué meter, porque en esa explosión acaba todo, porque sospechan que lo que viene después, en realidad no quiere verlo nadie y seguirá la población del país disfrazados de miseria.
El pasado fin de semana la activista de Derechos Humanos y analista militar, Rocío San Miguel, fue secuestrada por esbirros de la dictadura para que horas después el fiscal torturador del régimen Tarek William anunciara que San Miguel había sido acusada de participar en una conspiración (totalmente falsa) para asesinar al narcotraficante fugitivo de la DEA Nicolás Maduro, sobre quien pesa recompensa de USD$ 15 millones para quienes ayuden a las autoridades norteamericanas para llevar a cabo su arresto.
El disparatado anuncio ocurrió a solo horas que el equipo del empresario chavista Wilmer Ruperti ganara la serie del Caribe dirigido por el comunista Oswaldo Guillen quien consiguió el respaldo en Miami de unos 30 mil venezolanos que asistieron al estadio para apoyar a los Tiburones de la Guaira del chavismo.
“Amo a Fidel Castro… Respeto a Fidel Castro ¿Sabes por qué? Mucha gente ha tratado de matar a Fidel Castro durante los pasados 60 años, pero… todavía está ahí» dijo Ozzi Guillen en abril de 2012, lo que produjo a la postre su despido como manager de los Marlyns de la Florida, donde viven millones de víctimas de la dictadura cubana y venezolana. Sin embargo, los venezolanos olvidaron en el 2024 las declaraciones del comunista Guillen fueron masivamente al Loan Depot Park para apoyar al equipo de Wilmer Ruperti, el mismo que pago la defensa de los narco-sobrinos del narcotraficante fugitivo de Nicolás Maduro, que fueron sometidos a la justicia de Nueva York por intentar introducir 800 kilos de cocaína en Norteamérica; no obstante, los dos capos fueron liberados por negociaciones oscuras entre Joe Biden y su par Maduro, por esa razón, yo que sabia la verdad sobre los Tiburones Rojos, no fui ni a un solo juego del equipo de Wilmer Ruperto, y no fui porque mis padres me educaron para tener dignidad, moral y principios.
También entiendo que la gran mayoría de los venezolanos que fueron a darse un baño de venezolanidad apoyando al tricolor nacional, pero que desconocían que los chavistas son los propietarios del equipo y, por esa razón, la ausencia de los dueños del equipo, sancionados por EE. UU., para recibir la copa dejándolo en manos del comunista Guillen, que sabe defender con orgullo a la dictadura chavista.
Pero Maduro no podía permitir que Diosdado Cabello y su socio Wilmer Ruperti capitalizaran el triunfo de los Tiburones de la Guaira dentro de toda Venezuela, quienes, los jugadores, no Diosdado ni Ruperti, dando lo mejor de sí mismo, dieron una exhibición del buen beisbol en Miami, ocasionando el repudio y la rabia del narco del Miraflores.
Así, obedeciendo las indicaciones de su psiquiatra perverso y pervertido Jorge Rodríguez, se ordenó opacar inmediatamente la celebración de los escualos con una noticia que acapararía la reacción de los medios dentro y fuera de Venezuela y la mejor idea fue secuestrar a la activista San Miguel sin permitir que abogados y familiares se reúnan con ella para alimentar especulaciones dentro y fuera de Venezuela, mientras los pobres Tiburones de la Guaira fueron confinados a un pileta de agua en Caracas, incluyendo al bocaza mal hablado del Ozzi Guillen, a quien sus camaradas le ordenaron cerraron la jeta y ponerse su mejor disfraz para celebrar los carnavales y dejar que Jorge Rodríguez siga con su falso positivo hasta controlar la emociones de los venezolanos con el triunfo de la serie del Caribe y para eso tienen a otro perverso y pervertido, el Fiscal Tarek William, un malandro comunista sin educación ni escrúpulos.
Este cronista está atrapado en la condena de querer escribir de otros tópicos que tanto interesan ser tratados en beneficio de la restauración de nuestra república en ruinas, pero por imperativo de las circunstancias no dejan margen, no hay posibilidad de dejar de documentar estos tiempos tan extraordinariamente trágicos para los venezolanos.
Ya las baterías del régimen y sus asociados mal llamados opositores han salido al ataque, todos en contra la señora Machado, el arranque de los cañonazos de toda índole fueron anunciados en cadena televisiva por el comisario dictador advirtiendo que los “ grande apellidos nunca volverán“ (Machado es uno de ellos) y así avivando o tratando de avivar ese odio de clases muy marxista, componente de la lucha de clases, cosa que no existe en Venezuela, ellos ya se encargaron de asegurar de ser la clase potentada y dueña de toda la hacienda.
Ya no se atacan a AD y COPEI, los grupos que así se llaman son franquicias chavista, lo que fueron ya no existe.
Sí, buscan liquidar a María Corina, tratando de traer de nuevo eso que se llamo aquí no odio sino “resentimiento social “ y que tanto sirvió al difunto para destruirnos.
La tangana es multivoca y multilateral, eventos a destacar; la mesa redonda violando una vez más el ultrajado hemiciclo donde los fedecamaras y “otras fuerzas vivas” como los llamaban en tiempos del benemérito y no son otra cosa que los elegidos y testaferros del régimen a la usanza gomera expresan su lealtad al gran elector.
Los opositores, en pérfida carambola, piden elecciones antes que se cumpla el plazo dado por los Estados Unidos. Igualmente, se pide que María Corina se enroque y unja entre una variopinta disponibilidad de sapos y alacranes dispuestos a aceptar el triunfo chavista una vez más como “irreversible”.
El componente de ataque castrista también anda suelto ya la inhabilitada candidata de las mayorías está siendo acosada por las bandas de matones al servicio de la dictadura, buscan sembrar el terror, empijamarla haciéndola sucumbir al castrar su presencia en la calle.
María Corina ha hecho lo que ellos no esperaban, en una asertiva y bilingüe estrategia comunicacional ella ha venido explicando a la comunidad internacional estos eventos escandalosos que tratan de acabar con sus posibilidades de ser electa. Esto tiene un valor histórico sin precedentes comparado a los “contendores” anteriores. La inquietud de la dictadura en destruirla sin demora, hace presumir el hecho de que la candidata es incorruptible.
Creemos entender que la Señora Machado ha entendido el significado de su candidatura y está dispuesta a mantenerla. Existe un solo antecedente de una Candidatura así en nuestra historia y fue la de Gallegos versus Medina Angarita, en una elección de segundo grado, con un congreso aún gomecista, Gallegos usó su postulación para presionar por el voto universal y secreto aún sabiendo que no la ganaría.
La posición política de María Corina de cara al mundo también nos hace recordar la insurrección maderista en las postrimerías de la larga dictadura de Porfirio Díaz en el México del 1900’s .
Tengo la confianza —a menos que los hechos me contradigan— que si la presión internacional logra habilitarle como candidata, ella va a pelear sus votos y jamás mandaría al pueblo a bailar “una salsa”.
Con respecto de la candidatura simbólica de Gallegos a inicios de los 40’s, no se puede entender las circunstancias que provocaron el golpe Adeco-Militar de Octubre de 1945, sino se incluye dentro de la ecuación de análisis el impacto de la fallida candidatura del autor de Doña Barbara.
Este domingo, el chavismo recordó lo ocurrido el 04 de febrero de 1992, 32 años atrás, como un acto glorioso, cuando en realidad lo ocurrido esa fatídica noche fue que un grupo terrorista militar encabezado por el entonces teniente Coronel del ejército Hugo Rafael Chávez Frías, de nombre MVR 200, planificaron e intentaron asesinar al presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez, en lo que se constituye como la más grande conspiración política donde participaron un grupo de subversivos periodistas, editores, diputados, senadores, abogados, policías, entre otros, quienes afortunadamente fueron derrotados pero no abatidos por las gloriosas Fuerzas Armadas fieles y leales a la constitución y al sistema democrático de la Republica de Venezuela.
Dolorosamente, los terroristas siguieron en sus actividades clandestinas logrando capitalizar la simpatía de un gran número de venezolanos para llegar a la presidencia para sustituir el estamento del estado por el crimen organizado a través de un sanguinario cartel de drogas de nombre «Cartel de los Soles», integrado por militares activos, incluyendo a Ministros de Defensas y dirigido por Miraflores, primero bajo la orden de Chávez Frías y hoy por Nicolás Maduro, un capo fugitivo por quien la DEA ofrece 15 millones de dólares de recompensa para quien o quienes colaboren con su detención dentro o fuera del país.
Recordemos que el chavismo y ahora Maduro construyeron la más cruel y sanguinaria dictadura del hemisferio que ya llevan 25 años saqueando las riquezas del país y cometiendo impunemente delitos en otros países, e incluso conspiraciones para asesinar a jefes de estados o candidatos presidenciales, como lo ocurrido el pasado años en Ecuador. Tristemente, la comunidad internacional es cómplice de esta barbarie —como han sido cómplices de los horrores cometidos por los Castro en Cuba por casi 70 años—.
Lo increíble es que los chavistas maduristas que iniciaron sus actividades políticas a través de actividades terroristas para asesinar a un presidente en ejercicio en 1992 han denunciado centenares de veces diversos —supuestos— planes conspirativos para asesinar primero a Chávez y ahora Maduro, cuando son ellos los que si saben de asesinatos, golpes de estados y dirigir con éxito cualquier crimen tipificado en el código penal.
Cada semana denuncian supuestos planes para asesinar al fugitivo dictador o miembros del sindicato del crimen de nombre PSUV que desgobiernan Venezuela.
Prueba de ello fue la diabólica aparición de la diabólica nueva presidente del Tribunal Supremo de Justicia, un clon de Morticia de la serie estadounidense de los años 70 de nombre “Los Locos Adams”, una mujer que no sabe ni hablar, mucho menos tendrá la cultura para redactar una sentencia en representación del máximo tribunal del Cartel de los Soles; claro, ¿Qué profesional con mediano talento puede estar al servicio de esa organización criminal? No hay, lo que queda son mercenarios legales como Morticia y el ladrón contralor Elvis Amoroso, ahora presidente del CNE, o un mitómano como Fiscal Tarek William, que su trabajo es liberar de culpa a miembros del régimen que cometen delitos asesinando o encarcelando a los testigos.
Ante todo esto, Maduro y los chavistas creen que los venezolano somos retardados mentales. Por su puesto, en los barrios Maduro ha sembrado el terror, quien sea identificado como opositor los asesinan y Douglas Rico con su CICPC se encarga de fabricar un expediente con simulación de hecho punible para que el Fiscal cierre el caso y así mantener el terror. Pero el chavismo y el madurísimo están jugando con fuego, no pasara mucho tiempo cuando los venezolanos despierten y con sed de justicia van arrasar con la plaga chavista de la misma forma que el pueblo arraso con los perezjimenistas el 23 de enero de 1958.
Que hubiera ocurrido en Venezuela si cuando comenzaron estos 25 años de destrucción en vez de una terca y suicida estrategia de mantenimiento de “espacios” y la búsqueda de una vía de cambio político electoralista —ayer y hoy equivocada porque quien odia la democracia no entrega con votos— las fuerzas opositoras hubiesen perseverado en una estrategia de resistencia que socavara la dictadura y les hiciera meritorio el reconocimiento y apoyo de las naciones libres.
Habían muchos sapos, sufrieron metamorfosis y son ahora “alacranes” ser opositor “abierto al dialogo” ha sido un negocio fabuloso y sin precedente en nuestro devenir como gentes.
Mientras la figura candidatural de la Señora Machado se enfrenta al syndrome de Hamlet, a saber: ser o no ser, la administración Biden ha deportado alrededor de 479 Mil inmigrantes ilegales, de los cuales las tres cuartas partes son venezolanos. La tragedia del éxodo parece no importarle a nadie en Venezuela sencillamente de eso no se habla.
Pero somos la vergüenza del planeta.
El anti estilo de redacción en la decisión que ratifica la privación de los derechos políticos de María Corina fue hecha, es un envenenamiento a la lengua castellana, a los principios fundamentales del derecho y a cualquier lógica sabida entre la esperada relación de los hechos, su correlación con la ley y el juicio resultado de ambas, pronunciamiento con valor de hacerse ejecutar a la fuerza inclusive de aquellos remisos a cumplirla. Ese exabrupto jurídico no merece una línea de análisis.
Sorpresivamente la comunidad internacional ha reaccionado indignada con el fallo ratificatorio de pérdida de derechos políticos de quien hoy sería la presidente de Venezuela si el voto se respetase. Destaca el plazo de 90 días hecho por los Estados Unidos… ¿Se cumplirá?
En la era nuclear la diplomacia se las arreglo para prescindir u olvidar el valor de la palabra empeñada —recordemos los ataques militaristas de Trump ante el último fraude—, lo importante es evidenciar posibles escenarios al cumplirse el plazo, ¿Y qué ocurrirá con el avance de las operadoras e intereses petroleros norteamericanos e internacionales ya operando en el país?
No corresponde a este cronista hacer labor o de adivino o profeta, dejemos que los hechos hablen por si mismos. Mientras tanto ya los traidores de siempre presionan a la Machado para que de paso y “destape” a alguno de ellos. Que repugnante.
De lo que si estoy seguro es que la liberación de Venezuela es una tarea supranacional ajena por imposible a cualquier arreglo interno o dentro de las fronteras de Venezuela no es posible.
¿Hasta cuando estaremos como el avestruz? ¿Tendremos que esperar 25 años más para 50?[*]
«Para mí, buscar la sencillez y lucidez es un deber moral de todos los intelectuales; la falta de claridad es un pecado y la presunción de un crimen»
Karl Popper
Por Roymer Rivas, investigador en temas de economía, banca y finanzas, coordinador local de EsLibertad Venezuela y teórico del Creativismo Filosófico.
Cuántos errores se han cometido en la historia por partir de malas teorías para intentar comprender y explicar la realidad, mucho más en lo que a temas de ciencias sociales compete —economía, derecho, historia, política, entre otros—. Clara muestra de este hecho son las explicaciones que la economista Pasqualina Curcio, profesora del Departamento de Ciencia Económicas y Administrativas de la Universidad Simón Bolívar (USB) y Doctora en Ciencias Políticas por la misma universidad, pretende dar al problema monetario y, en suma, económico venezolano, a saber: que el sector privado se ha encargado de descapitalizar al Estado mientras no ha contribuido al desarrollo del país. Empero, se equivoca. En este texto, que constituye una respuesta a su artículo titulado: “La dolarización y el negocio más rentable de la burguesía en el país”[1] y, en general, a buena parte de su libro titulado: “La economía venezolana: cuentos y verdades”[2], demostraré que no solo no atina en describir el problema de Venezuela, y por consiguiente no puede proponer soluciones sensatas, sino que tergiversa su explicación para amoldarse a una ideología marxista sin sentido.
En este marco, con total honestidad intelectual, invito a la señora Pasqualina a intentar refutar todo lo que aquí expresaré —si se anima, si puede, si realmente hace las cosas por ir en búsqueda de la verdad y no por sostener y promover ideas afines a una ideología, independientemente de si es acorde o no a la realidad—. No se trata de ver quién sabe más que el otro, se trata de comprender las cosas tal y como son, enmarcado en la búsqueda de dar soluciones a los problemas que se nos presentan a todos los venezolanos. Sin más, comencemos.
Una historia espuria: ingresos petroleros, divisas y el sector privado
En su artículo, Pascualina sostiene que desde 1970 hasta 2018 ingresaron a Venezuela USD$ 1.268.657 millones, USD$ 85.551 millones ingresaron por el sector privado —que representa el 6,74%— y el resto por el sector público —93,26%—. En este marco, sostiene que el sector privado no generaba sus propios dólares, sino que era el Estado quienes se los suministraba, llegando a la cifra de USD$ 624.286 millones —49,21%—. Por ello, sostiene que “la burguesía” venezolana lo único que ha hecho es llevarse lo que genera el Estado Venezolano, aprovechándose, de paso, de un tipo de cambio fijo, sobre todo “en la década de los 80 y 90”[3]. En suma, para la “burguesía” venezolana no ha habido mejor negocio que apropiarse de las divisas que genera el Estado, que pasaron de hacer todo el proceso que converge en el petróleo a “extraer” los recursos del Estado que había tomado el control del mismo.
No conforme con esto, parece apuntar que el histórico flujo negativo de las reservas internacionales, que han generado “dependencia económica” y, en consecuencia, “un endeudamiento externo” a pesar de la cantidad de dólares que ingresó al país en todo este tiempo, es alguna especie de complot dirigido por “los grandes capitales”, pues el país se endeuda con la misma “burguesía” que antes extrajo dólares del país, pero que ahora extraen más por medio de las tasas de interés y el cobro de servicios por la deuda.
Empero, todo el conjunto de datos que se expone Pascualina es mal interpretado, convenientemente, para encajar en su cosmovisión y la de todo su círculo. Ergo, sus conclusiones también yerran. No tiene ni pies ni cabeza. Una vez más, es una muestra de que no solo hay que tener datos para analizar las cosas, sino una buena base teórica donde se sustente el análisis y, además, una visión panorámica objetiva de los hechos, para luego proceder a relatar una historia que se apegue más a la realidad. Este no es el caso de Pascualina.
La historia bien contada: ingresos petroleros, divisas y el sector privado
Para empezar, yo quisiera saber en qué datos del BCV se fundamenta Pascualina para sostener que solo ha ingresado por exportación por parte del sector privado “USD$ 85.551 millones” entre “1970 y 2018”; si tan solo revisamos los datos de Exportaciones de Bienes y Servicios del BCV desde el año 1997 hasta 2018[4], observamos que el ingreso por exportación del sector privado es de USD$ 135.425 millones, correspondiendo casi el 68% por exportaciones no petroleras y casi el 32% por exportaciones petroleras.
Elaboración propia con datos del BCV
Es decir, hasta el momento, Pascualina se presenta con una mentira. No obstante, tal cifra solo representa el 11,77% del total de ingresos por exportación durante estos años, mientras que por el sector público ingresaron USD$ 1.014.958 millones —88,23%—, por lo que, aunque la cifra que da es errada[5], es verdad que el sector público ha sido la principal fuente de divisas para el país. En este marco, según Pascualina, se asignaron USD$ 624.286 millones al sector privado.
Ahora bien, hay que matizar y tener en cuenta algunas cosas: (i) desde hace muchísimo tiempo que Venezuela es un país mono-exportador; desde 1997 hasta 2018, por ejemplo, el 88,20% del total de ingresos por exportación corresponden por bienes y servicios petroleros, y este sector se encuentra solamente en manos del Estado Venezolano. En este escenario surge la pregunta: ¿Cómo demonios el sector privado iba obtener entonces las divisas que necesitaba para sus transacciones si prácticamente la única fuente de ingreso de divisas era un sector en el que no tiene ningún poder?
Elaboración propia con datos del BCV
A esto se suma (ii) el control cambiario que imperó en Venezuela desde 1983 hasta 1989 y desde 2003 hasta 2018, lo cual se tradujo en que se tenia que acudir al estado cada vez que se quería dólares. Entonces, nuevamente, si no solo es que la principal fuente de divisas la domina el Estado, sino que además este pone trabas para que el sector privado se haga de dólares, ¿Cómo demonios el sector privado iba a obtener sus divisas, sino acudiendo al Estado? En este escenario, esos USD$ 624.286 millones que aparentemente del Estado “asignó al sector privado” no podían ser de otra manera.
Además, por si fuera poco, estos controles cambiarios, sumado a otras medidas populistas sin sentido, y sobre todo el control de cambio que se implementó en el 2003 con el gobierno de Hugo Chávez con la excusa de evitar “fuga de capitales” y caídas de las reservas internacionales, solo se tradujeron en desequilibrios permanentes en el mercado de divisas. En este último caso, como era de esperarse, no solo fue un fracaso total, pues las reservas internacionales cayeron estrepitosamente[6] y el país se volvió más dependiente de las divisas que ingresaban del sector petrolero, sino que destruyó lo que quedaba de la industria manufacturera del país, elevando las importaciones, y, junto a otras políticas monetarias, hizo un desastre el sistema de precios.
Para el año 2003, las reservas internacionales se encontraban en USD$ 21.366 millones, pero para 2018, que es cuando comenzaron a flexibilizar las divisas, desembocando en años siguientes en permitir que se transara en la divisa extranjera, había bajado a USD$ 8.840 millones —que representa una caída del 58,63%—. Si tomamos el pico de Reservas Internacionales que se alcanzó en el 2008, de USD$ 43.127 millones, la caída es de 79,50%[7].
Por el lado de las exportaciones, el control de cambio (i) sofocó las exportaciones no petroleras, pues un Tipo de Cambio Oficial resulta no rentable a los exportadores en la medida en que es más costoso producir internamente para vender a un precio más bajo a nivel internacional, a su vez, al estar sobrevalorada la moneda se incentiva más las importaciones —más rentable comprar fuera y vender a nivel interno que producir y vender—. En adición, (ii) en la siguiente grafica podemos ver como aumentaban los ingresos del sector publico mientras que el sector privado se iba achicando, tanto en monto como en proporción (%).
Elaboración propia con datos del BCV. Aquí puede ver cómo el sector privado fue perdiendo fuerza en el tiempo, a la vez que el sector público se fortalecía. Además, esto en un contexto donde las exportaciones disminuían.
También, hay que sumar a todo esto el gran índice de corrupción que se dio gracias al control cambiario. Pascualina dice que fueron asignados millones de dólares al sector privado, que solo chupaba cual sanguijuela al Estado, pero no dice que las asignaciones del Estado fueron por medio de procesos opacos y pocos transparentes, que se daba a empresarios que tenían algún tipo de afinidad con el gobierno o contaban con el dinero para sobornar al mismo. De hecho, esa “sobrefacturación” de la que ella se queja[8] es solo una consecuencia de la intervención estatal en asuntos en los que no debe involucrarse; el problema no es “el sector privado”, sino la ineficiencia del Estado al momento de asignar recursos, creer lo contrario es un síntoma del complejo de Dios, en el que se piensa que simples seres humanos pueden gobernar a otros porque tienen la sacudiría suficiente para hacerlo, y en ese marco creen que saben qué, cómo, cuándo y dónde producir; es el control estatal la razón por la que se presentan escenarios como caldo de cultivo para la corrupción[9]. El problema no es el “sector privado”, quienes en un mercado libre deben satisfacer mejor la demanda de sus consumidores para no ser arrasados por la competencia, sino aquellos que se aprovechan de las rentas extraordinarias que surgen por la intervención estatal. Según Pascualina, todo ese dinero se perdió porque “el sector privado” tiene un “bajo desempeño”[10], pero lo cierto es que se perdió dada la incapacidad del Estado para controlar la corrupción inherente a sus intervenciones, creando verdaderamente ricos a costa del bien de la población. Todas las divisas asignadas supuestamente al “sector privado”, en realidad fueron desviadas —buena parte— por actos de corrupción[11]. Por solo citar un caso, en el año 2013 los cuerpos de seguridad de Venezuela interceptaron dos camiones que debían contener maquinaria importada para procesar pollos valorados en más de USD$ 2 millones, adquirido al tipo de cambio oficial, pero en su interior solo contenía basura[12].
Elaboración propia con datos del BCV. Al igual que la gráfica anterior, puede ver cómo el sector privado pierde fuerza, mientras el sector público crece.
En este contexto, cabe señalar que, si bien las importaciones aumentaron desde que se implementó el control, por lo ya explicado, y que tales acciones las realizaron mayormente “empresas privadas” —en un marco de extrema corrupción—, esto no se mantuvo con el tiempo, pues el ambiente hostil al sector privado —tanto el bueno, que es aquel que acciona en el mercado, como el malo, que es aquel que solo gana por sus vínculos con el Estado— llevó a que sea el sector público desde el 2014 quien más importe en el país. Ergo, no solo es que parte del sector privado corrupto obtuvo rentas extraordinarias gracias al Estado y a costa de la población venezolana, sino que desde hace 10 años que el sector público es quien maneja más dividas y realiza las importaciones al país, en mayor proporción —para el 2018, el sector público importaba casi el 80% del total, como puede ver en la imagen anterior—.
Por lo tanto, lo que dice Pascualina, a saber, “que el sector privado no ha puesto empeño en producir para exportar y hacerse de sus propias divisas, sólo se ha limitado a producir para abastecer el mercado interno” “cuyo principal negocio, desde 1976, ha sido apropiarse de las divisas que genera el Estado con la producción y posterior exportación de petróleo, por lo que no ha tenido necesidad de exportar para hacerse de sus propias divisas, el Estado se las ha asignado y, además, a tasa preferencial”[13] es una historia sin sentido, dado el contexto. De hecho, toda su historia puesta en contexto solo demuestra que el Estado es ineficiente y lleva a la ineficiencia a toda la economía en general, en la medida en que dificulta el cálculo económico de los actores sociales[14], llevando a la corrupción sistémica[15].
Inversiones privadas y extranjeras: el cuento en contexto
En toda esta línea discursiva, y en aras de ir contra la “leyenda urbana” de que “deben promoverse las inversiones privadas y, si estas son extranjeras, pues, mejor”[16], Pascualina sostiene que no es necesario la inversión privada y supuestamente lo demuestra el hecho de que durante “casi medio siglo” el Estado venezolano asignó millones de dólares a empresas privadas, nacionales y extranjeras, pero que, como contrapartida, las mismas no desembocaron en “más producción para el país y en multiplicador de riqueza general[17]. Esto lo intenta ilustrar con un gráfico muy bonito:
Gráfica tomada de Pascualina Cursio, óp. Cit. La economía venezolana: cuentos y verdades., pág. 45. Me apego a este gráfico para mostrar que, primero, sin importar qué sea lo que haga el Estado, siempre será ineficiente; y, segundo, que todo aquello donde el Estado tiene sus manos metidas, la tendencia es a la corrupción, y que siempre hay «empresaurios» que se aprovechan de eso.
No pondré en duda estos datos, solo me limitaré a (i) recordar que todo esto ocurre en un contexto de corrupción que groso modo he descrito en el apartado anterior y (ii) preguntar: ¿Es idiota el sector privado o el sector público? En circunstancias normales, si un “inversionista” comienza a bajar recursos para darlos a un sector que se muestra “ineficiente” para solucionar problemas y generar ganancias, ese inversionista deja de invertir allí y busca cosas que sí le sean rentables. Así funciona el sector privado. En contraste, el Estado venezolano se empeño en bajar más y más recursos a pesar de las perdidas.
Ahora bien, con esto no me refiero a que el estado debió administrar esos recursos por sí solo, todo lo contrario, esto solo ilustra que no hay peor administrador de recursos que el Estado, y más cuando los miembros que lo conforman tienen más incentivos de lo normal —dada la opacidad, poca transparencia y carácter autoritario del mismo— para malversar fondos. Es más, si el sector privado es tan ineficiente como dice Pascualina, ¿Acaso no tendríamos que tener como contrapartida la eficiencia de las empresas en manos del Estado? ¿Qué pasó con las 914 empresas[18] en manos del Estado, algunas de ellas expoliadas en el tiempo? La respuesta es simple: todas ellas en la quiebra o sobreviviendo, sirviendo solo como fuente de riqueza para los corruptos que forman parte del Estado o tienen amigos allí. Que el sector privado no haya podido ver luz y servir como fuente de riqueza constante y creciente para Venezuela se debe más a las malas acciones del Estado y el escenario que ha creado, que al sector privado per sé. De hecho, si el sector privado fuera tan ineficiente, las personas de bien no preferiría trabajar en dicho sector privado y buscarían trabajar para el sector público, pero ese no es el caso. Y digo “personas de bien” porque todo aquel que vea que puede sacar una renta extraordinaria por tener algún tipo de vínculo con el sector público es un inmoral. Que la industria nacional se haya destruido se debe a la misma causa, y no a las “acciones” de los “burgueses capitalistas”, como sostiene Pascualina[19].
En este marco, el Estado venezolano no es que debe dejar de asignar divisas al sector privado, sino que debe dar paso a una institucionalidad transparente, donde independientemente de si se le asigna o no divisas al “sector privado”, se pueda hacer seguimiento del manejo de recursos que hace la administración pública —que es todo menos administrador y menos público—. Para ello, es necesario dejar de hiperregular el mercado, dar paso a más libertad.
Sobre la Tasa de Cambio y la intervención cambiaria
Bajo el pensamiento de que el sector privado —“burguesía”— es, cuando no el causante de los males del país, el que menos ha aportado a solucionar el problema en Venezuela, Pascualina critica que se haya eliminado el control de cambio en 2018 y que el BCV, “bajo el dogma monetarista y liberal”[20], haya comenzado a inyectar dólares a la economía —que contaría también como “asignación de divisas al sector privado”—. A su juicio, estas medidas solo “facilita la fuga de las escasas divisas que están ingresando por exportación de petróleo” en un escenario donde la depreciación del bolívar responde a un supuesto ataque imperial y “no a la oferta y la demanda de divisas”[21]. No conforme con esto, a su juicio el BCV “inyecta liquidez en bolívares” a la par que lo hace con los dólares, haciendo que “los capitales financieros (…) puedan comprar las divisas que se están ofreciendo en el mercado cambiario”, es decir, el gobierno da a los capitales bolívares para poder comprar dólares y estos a su vez se fugan.
Sin embargo, esto es solo un error más en el edificio de errores construido por Pascualina, que solo demuestran lo extremadamente mal economista que es. En principio, pensar que no es la oferta y la demanda lo que fija los precios de un bien es un absurdo total, va contra toda lógica. Incluso si lo que dice es cierto, y hay un ente capitalista contrarrevolucionario 100% opresor que quiere hacerse con los recursos de Venezuela que “fija precios arbitrarios en la Tasa de Cambio”, estos precios carecerían de sentido si no hay “oferta de dólares” y “demanda de dólares”; si partimos de esta premisa, entonces se pueden fijar precios de cosas que no existen, porque es independiente de la oferta y la demanda del mercado.
Ahora, a esto hay que adicionarle que la dinámica monetaria del país se sustenta en dos pilares: (i) el bolívar nadie lo quiere en serio, por lo menos no para ahorrar y para sacar cuentas, y (ii) el dólar es todo lo contrario al bolívar, por lo que si rige los cálculos económicos de todos los agentes. En este escenario, inyectar dólares solo va a ir a satisfacer la demanda de divisas, conteniendo la tasa de cambio, e inyectar bolívares se traduce en presión al alza en la Tasa de Cambio. Desvincular la inyección de liquidez del precio de la divisa es, a todas luces, un error. Si bien, ya en el pasado he explicado con más profundidad cuales son los errores de fondo de Pascualina que le llevan a sostener aberrantes conclusiones como las que sostiene en lo que respecta a la inflación y la depreciación[22].
Excurso: sobre los empresaurios
En toda esta línea, es necesario que explique un concepto para poder juzgar con sensatez lo que pasa en el país, un concepto que Pascualina no conoce, a saber: “empresaurio”. En el mercado, aquel “empresario” que no se atenga a las leyes de competitividad del mercado, satisfaciendo deseos ajenos —de los consumidores— para obtener ganancias, sino que apela al Estado para obtener privilegios, muchas veces eliminando la competencia y obteniendo rentas por venderle al Estado —con todos los incentivos para sobrefacturar—, es un empresaurio, no un empresario. Un empresaurio es un corrupto, un inmoral, una sanguijuela, en suma, al igual que todo político, un parasito. Aquello que critica Pascualina en cierto sentido es verdad, pero no es el “sector privado”, sino “el sector corrompido” por el Estado, que ve oportunidades de ganancias gracias a sus vínculos con el gobierno de turno.
Pascualina dice incluso que a los “empresarios” no les interesa dolarizar el país, porque dejarían de obtener ganancias por la obtención de divisas baratas del Estado, y para ello recuerda, y en sus propias palabras, que “el año 2018, en el marco de la campaña para las elecciones presidenciales, el candidato de oposición al gobierno, Henry Falcón, propuso la dolarización de la economía, siendo la Federación de Empresarios (Fedecámaras) la primera en oponerse, no precisamente por razones de soberanía e independencia económica, sino porque anula su principal y más rentable negocio.”[23]; si bien, dice que los empresarios y el imperio quiere que Venezuela se dolarice, pero estos tienen que ver mayor ganancia en esto que en no llevar a cabo la dolarización, que a su juicio no es el caso todavía. Pero ella no entiende que esto solo se da gracias a la intervención Estatal, y pide aún más. En efecto, muchos de los miembros de Fedecámaras son unos “empresaurios” —si acaso no todos—, unos parásitos, sumado toda una red de inmorales que hacen vida solo gracias a que los distintos gobiernos se han preocupado por todo, menos por crear el marco institucional adecuado para evitar la corrupción. Si Pascualina quiere señalar a alguien, que vaya a la fuente o raíz de todas las enfermedades de nuestra sociedad, no a sus síntomas —aunque describiendo síntomas tampoco es que sea buena doctora—, si ella se considera verdaderamente una intelectual, debería, por fuerza moral, buscar esa «sencillez y lucidez» de la que habla Popper —citado al inicio del texto— al momento de analizar la economía y política venezolana, porque no hacerlo la convierte en una pecadora sin derecho alguno a perdón, una criminal.
[5] Pascualina toma la serie de 1970, pero no es necesario tomar toda la serie para ver que miente, suficiente con tomar la de 1997 hasta 2018. Además, el BCV no tiene esa serie publicada y no me animé a buscarlo en otro lugar.
[6] Algunos “Pascualinos” puede que salgan a decir que las Reservas Internacionales subieron en el gobierno de Chávez, alcanzando un pico en el año 2008-2009, pero eso no se debe a las “Bondades del gobierno socialista” y mucho menos al control cambiario, sino a los ingresos petroleros de la época —que también responde a la subida de precio del petróleo dadas ciertas circunstancias en el mercado—.
[8] Óp. Cit. La dolarización y el negocio más rentable de la burguesía en el país., párr. 5. Y óp. Cit. La economía venezolana: cuentos y verdades., págs. 31-36, 41, 57, 61. Según Pascualina, desde 1970 hasta 2014 el total de sobrefacturación asciende a USD$ 348.724 millones; si bien ella culpa al sector privado de esto, a quienes tiene que culpar es a la verdadera cúpula que controla o pretende controlar todo y crearon un escenario donde se pueden obtener rentas mal habidas, a saber: el Estado Venezolano. Pascualina ataca la cuarta republica y vanagloria la quinta, echándole la culpa de todo lo malo de la quinta a los empresarios, pero no ve que tanto la cuarta como la quinta cargaron con los mismos problemas, profundizándose en el gobierno de Chávez. Nuevamente, el problema no es el “sector privado” per se, sino las acciones que realiza el Estado que tienden a limitar la libertad de todos lo agentes que hacen vida en la sociedad.
[10] Óp. Cit. La economía venezolana: cuentos y verdades., pág. 29. Pascualina dice que el sector privado, a pesar de venderse como “eficiente”, ha resultado ser ineficiente en Venezuela, mientras que el sector publico es eficiente. Para llegar a esta conclusión solo dice que el sector privado “ha exportado, históricamente y en promedio, menos el 6% del total”, pero ella no parece entender que esto por si solo no dice nada, esto es solo una circunstancia a la que se llegó por la dinámica del Estado y el mercado en el país, que se viene arrastrando desde la cuarta república, especialmente desde el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-1979), cuando se nacionalizaron ciertas empresas.
[11] El fin de este texto no es explicar ni demostrar cómo se llevaron a cabo todos estos actos. Si alguno desea profundizar en el asunto por su propia cuenta, invito a ver todas las investigaciones que ha realizado Transparencia Venezuela, especialmente las que tratan de asuntos donde se importó mercancía a través de empresas de maletín que muchas veces estaban vinculadas a personajes cercanos al gobierno del PSUV —cuando no su cúpula directamente—. Puede ver: Los abusos financieros que facilitaron el desfalco, a través de: https://transparenciave.org/los-abusos-financieros-que-facilitaron-el-desfalco/ (Consultado el 31 de enero de 2024); y toda las categorías recogidas en las diferentes investigaciones, al cual puede acceder a través de: https://transparenciave.org/category-template/?category=investigaciones (Consultado el 31 de enero de 2024). De hecho, para el caso emblemático de las cajas o bolsas CLAP, hay pruebas que apuntan a que Alex Saab, de quien se dice es testaferro del régimen, infló los precios en las facturas y no compraba los productos de la calidad requerida —entonces, surge la pregunta: ¿Es Alex Saab y todos los personajes que están envueltos en esta trama de corrupción parte de ese “sector privado” a quien se le asignaron dólares?—; puede revisar: https://transparenciave.org/category-template/?category=clap-alimentacion (Consultado el 31 de enero de 2024). ¿Y qué decir de la reciente trama de corrupción destapada en PDVSA ligada a la SUNACRIP, donde se robaron más de USD$ 25.000 millones, en el mejor de los casos —en el peor, más de USD$ 35.000 millones—? (ver: Trama de corrupción, caso: PdvsaCripto, más de 16.000 millones malversados, publicado por ContraPoderNews. Puede acceder a través de: https://contrapodernews.com/trama-de-corrupcion-caso-pdvsacripto-mas-de-16-000-millones-malversados/ (Consultado el 31 de enero de 2024). Empero, también puede leer las dos obras de Carlos Tablante tituladas: “El gran saqueo: quiénes y cómo se robaron el dinero de los venezolanos” (2018) y “Estado delincuente: cómo actúa la delincuencia organizada en Venezuela” (2018), donde el autor explica como el Estado venezolano fungió como una mafia —que es lo que es todo Estado, vale destacar— que despilfarró recursos y redirigió dinero hacia las manos de muchos corruptos que hoy siguen impunes.
[13] Óp. Cit. La economía venezolana: cuentos y verdades., pág. 30.
[14] Ludwig von Mises. 2011. La acción humana: tratado de economía. Decima edición. Madrid, España. Publicado por Unión Editorial. Sección: “La imposibilidad del cálculo económico bajo el socialismo”, págs. 823-844. Al respecto, invito también a revisar las obras del mismo autor titulada: Socialismo: Análisis Económico y Sociológico. 1989. Nueva York, Argentina. Tercera edición. Publicado por Western Books Foundation. (traducción al español de Luis Montes de Oca); y Burocracia: gestión empresarial frente a gestión burocrática. 2005. Publicado por Unión Editorial. En todo esto Mises explica cómo el Socialismo, entendido como el ataque sistemático hacia la libre acción humana —Huerta de Soto agregaría que ataque institucional y sistemático al libre ejercicio de la empresarialidad (ver: “Socialismo, Calculo económico y función empresarial”); pero tengo que decir que este ataque puede ser o no institucionalizado y más o menos sistemático sin afectar la concepción de “Socialismo”—, es imposible el cálculo económico, llevando a la destrucción de la sociedad. Empero, tengo que decir también que Mises se equivoca en el camino, pues no es que sea “imposible el cálculo económico en Socialismo”, sino que el cálculo se dificulta para todos los actores, y en el caso del órgano director que pretende organizar a la sociedad más, por carecer de la información necesaria para ello. Hay calculo siempre, independientemente de las circunstancias, el punto es definir bajo qué circunstancias el cálculo tiende al éxito y bajo qué circunstancias no. En este sentido, el Socialismo no es imposible porque sea imposible calcular en él, sino porque su cálculo tiende inexorablemente al error.
[15] Óp. Cit. El cáncer de la corrupción: una consecuencia de las restricciones a la libre acción humana.
[16] Óp. Cit. La economía venezolana: cuentos y verdades., pág. 45.
[18] Ver: Transparencia Venezuela identificó 914 empresas en manos del Estado. Puede acceder a través de: https://transparenciave.org/transparencia-venezuela-identifico-914-empresas-en-manos-del-estado-epe/ (Consultado el 31 de enero de 2024). Pascualina dice que la cifra de las empresas en manos del Estado asciende a 363 (ver: óp. Cit. La economía venezolana: cuentos y verdades., pág. 94.), fundamentándose en datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) —el mismo INE que dice que la pobreza en Venezuela se erradicó, que la educación está bien y que la inflación es baja—, pero esto es un absurdo; cabe señalar que pueden ser más de las que dice Transparencia Venezuela y que estas no suman la cantidad de empresas de maletín en manos de personas que tienen vínculos con el Estado y solo sirven para desviar recursos.
[19] Óp. Cit. La economía venezolana: cuentos y verdades., pág. 45-49.
[20] Óp. Cit. La dolarización y el negocio más rentable de la burguesía en el país., párr. 8. Esto es una estupidez superlativa; no hay nada más socialista que la existencia de un Banco Central, por tanto, no puede llevar a cabo ninguna medida «liberal». Las medidas monetaristas son igual de socialistas que las keynesianas o no monetaristas.
[22] Roymer Rivas. Hiperinflación: un fenómeno incomprendido; respuesta al libro de Pascualina Cursio. Publicado en el portal de ContraPoder News. Puede acceder a través de: https://contrapodernews.com/hiperinflacion-un-fenomeno-incomprendido-respuesta-al-libro-de-pascualina-cursio/ (Consultado el 31 de enero de 2024). Con esto, Pascualina puede dar por refutado todas las sandeces que sostiene en el articulo y la obra citada, que, si bien puede tener algunos datos ciertos, son sacados de contexto para llegar a conclusiones que no se amoldan a la realidad de Venezuela.
[23] Óp. Cit. La dolarización y el negocio más rentable de la burguesía en el país. Párr. 11.
Ante la insistencia y desobediencia de Nicolás Maduro y su banda criminal del PSUV de seguir delinquiendo en su financiamiento a grupos terroristas como Hamás, Hezbolah, El Tren de Aragua, entre otros, seguir utilizando a las fuerzas armadas en operaciones de tráfico de drogas, usar como fachada empresas estatales para realizar operaciones de lavado de dinero proveniente del narcotráfico para sostener el presupuesto nacional y financiar regímenes forajidos como Cuba, Nicaragua, Bolivia y México, por nombrar algunos, no tiene ningún sentido.
Además, la dictadura continúa fabricando simulaciones de hechos punibles para responsabilizar a inocentes en delitos y poderlos llevar a la cárcel para sacarles declaraciones bajo brutales torturas para auto incriminarse en esos crímenes que nunca cometieron para comprometer la candidatura de María Corina Machado y justificar ese disparate de su inhabilitación para evitar que se mida en una elecciones con Maduro.
Maduro se aprovecha de la debilidad y falta de carácter de su camarada Joe Biden y su partido socialista Demócrata, quienes hoy son los primeros aliados del chavismo-madurismo y opositores de izquierda y centro izquierda que coquetean con el socialismo internacional; nunca olviden que Henry Ramos Allup es el Vicepresidente de la Internacional Socialista —una sucursal del Foro de Sao Paulo— que odian a EE. UU. y los estadounidenses conservadores que se identifican con el partido Republicano.
Por eso la familia de Cilia Flores y Maduro siguen traficando drogas y corrompiendo a militares, quienes muertos de hambre no tienen otra opción que sumarse a estas actividades ilícitas; prueba de ello fue el falso positivo con el show del Esequibo que buscó despertar un hipócrita nacionalismo del chavismo cuando han sido Chávez y Maduro quienes entregaron la soberanía de Venezuela a Cuba, China, Rusia e Irán.
Ahora el blandengue de Joe Biden le dio plazo hasta el mes de abril para que Maduro habilite políticamente a María Corina y pueda participar en unas elecciones, de lo contrario, se volverán aplicar sanciones en contra del narcotraficante fugitivo Maduro y su organización narcoterrorista PSUV. Pero ese aguaje del octogenario socialista de Joe Biden es simplemente un regalo para que Maduro gane tiempo y pueda llenarse de miles de millones de dólares provenientes de la exportación de cocaína maquillado con la venta de petróleo; de eso sabe Maduro: tener votos sin votantes y vender petróleo sin petróleo, para eso existe el crimen organizado encabezado por la mafia Rusa y China, expertos en estas actividades que han puesto en práctica en Cuba por casi 70 años bajo la complicidad de los socialistas del partido Demócrata norteamericano.
Desgraciadamente, hoy no está en la Casa Blanca un hombre como George Bush que no le tembló el pulso al momento de firmar la intervención militar en Panamá con orden de captura para el narcotraficante, General Manuel Antonio Noriega, un muchacho de teta si lo comparamos con el sanguinario capo y terrorista Nicolás Maduro, quien decide quien vive o quien muere en Venezuela.
Tendremos que esperar que vuelva Donald Trump a la Casa Blanca para que vaya a buscar al fugitivo Maduro y otros miembros de su organización terrorista PSUV que la integran matones de nombre Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello, Padrino López, entre cientos de otros terroristas.
«(…) la cooperación tiende a surgir de forma espontánea y sin necesidad de autoridad central»
Autor
Por Ilxon R. Rojas, abogado, coordinador local senior de EsLibertad Venezuela y teórico del Creativismo Filosófico.
El presente ensayo tiene por objeto mostrar, empleando el método analógico, dos inconsistencias relativas a la formulación del estado de naturaleza hobbesiano, tanto en su justificación de un orden social dominado por un Estado, como en su propia concepción filosófico-antropológica subyacente.
Introducción
Uno de los tópicos más importantes en que se sostiene la filosofía política moderna versa sobre la reflexión y el debate en torno los problemas del Estado-nación, su aparición histórica tras la influencia del entonces floreciente pensamiento moderno, del renacer de las ideas ilustradas de los antiguos traída a colación en un periodo de tránsito hacia la secularización de lo político, de lo humano como centro ordenatorio para pensar en los problemas filosóficos del orden social.
Es en ese contexto, que resultan cruciales las ideas de Hobbes, y a tenor de ello, en el presente ensayo se intentará diseñar dos críticas a uno de los argumentos que el filósofo brinda y que guarda relación con la idea del estado naturaleza y su consecuente solución con arreglo a las fórmulas del contractualismo social, para la justificación y legitimidad del Estado leviatánico al que asume como único remedio a los retos de la libertad natural.
En virtud de ello, procederá empleando el método analógico consistente en comparar las cualidades de la concepción antropológicamente pesimista subyacente del estado de naturaleza, que resulta funcional a la edificación del Leviatán, en contraste con una concepción opuesta que, para los fines del presente ensayo, ha sido titulada con el término “anarquía”, de la cual se busca inferir, cómo ha de esperarse, la innecesariedad de una edificación del Estado hobbesiano, en preferencia a otros horizontes políticos más autoorganizativos.
De modo que se ha organizado el desarrollo del presente ensayo mediante una estructura de dos apartados bien definidos: en el primero titulado “Estado de naturaleza y anarquía”, se presenta un bosquejo general de algunos precedentes en Platón y Aristóteles que pudieran relacionarse con el concepto de estado de naturaleza, para luego discurrir en la perspectiva hobbesiana y finalizar con la definición del contraste conceptual con la anarquía que se pretende efectuar como método analógico para determinar la justificación del Estado; en el segundo apartado, que se titula “La naturaleza humana y el Leviatán”, se despliega una crítica que se divide en dos partes, cuyo contenido cuestiona la noción de naturaleza humana de Hobbes, tanto desde el punto de vista de la antropología filosófica como desde la óptica de la interacción de los seres humanos en libertad y sus posibles consecuencias.
Estado de naturaleza y anarquía
El estado de naturaleza es un concepto que a grandes rasgos no es originalmente hobbesiano, ya que desde la Grecia clásica los filósofos preocupados por la política han enhebrado descripciones de la condición humana que hoy pudiéramos relacionar con la idea de un estadio previo a la vida social regida por una comunidad política. Tal es el caso, verbigracia, de Platón (República, 2007, p. 122), cuando expone las razones que pudiese tener los hombres para, con antelación a todo orden político formal, asociarse y organizarse políticamente: “…cuando un hombre se asocia con otro por una necesidad, habiendo necesidad de muchas cosas, llegan a congregarse en una sola morada muchos hombres para asociarse y auxiliarse. ¿No daremos a este alojamiento común el nombre de ‘Estado’?”
En Aristóteles podemos hallar nociones similares en su Política: “…el Estado procede siempre de la naturaleza, lo mismo que las primeras asociaciones, cuyo fin último es aquél; porque la naturaleza de una cosa es precisamente su fin, y lo que es cada uno de los seres cuando ha alcanzado su completo desenvolvimiento se dice que es su naturaleza propia, ya se trate de un hombre, de un caballo o de una familia.”. (Aristóteles, Política, p. 23)
De este modo, el estagirita a diferencia su maestro, advierte la existencia de ciertas instituciones naturales con las que se configuran las formas más o menos estables de asociaciones ad hoc para la constitución ulterior del tipo de asociación que, vista como más perfecta, a su juicio, se identifica con la aparición del Estado. Estas instituciones naturales relativamente estables se identifican con la familia, la propiedad privada y la esclavitud, y en ese sentido, se puede afirmar que la asimilación de un estado de naturaleza deducible en su pensamiento toma distancia del tratado por Hobbes en su Leviatán.
Esto último se debe a que, para Hobbes, la idea del estado de naturaleza tiene la implicación de una dinámica de las relaciones humanas que se desenvuelve mediante una situación de constante guerra en actualidad y en potencia, al fondo de la cual todos los individuos son enemigos de todos (homus homini lupus): “…durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder común que los obligue a todos al respeto, están en aquella condición que se llama guerra. Y una guerra de todo hombre contra todo hombre.” (Hobbes, Leviatán, p. 224).
Ello sugiere revisitar la concepción antropológica subyacente a la noción del estado de naturaleza a la luz de lo que suele llamarse “pesimismo antropológico”, noción que, a grandes rasgos, encierra una serie de articulaciones filosóficas que, desde la tradición del pensamiento occidental, desbordan el tema nuclear del presente ensayo, y que, sin embargo, algunos de sus matices, tal como veremos abajo, son funcionales al mismo.
Siendo así, al vislumbrar en retrospectiva se tiene que los postulados concebidos por la teoría del estado de naturaleza son funcionales a la justificación de la autoridad del Estado, a la sustentación de su legitimidad como organización supraindividual, dado que, solo pactando colectivamente, la humanidad puede concebir un tipo de organización detentora de un poder superior a los individuos, un poder que pueda mitigar o limitar los males de la libertad natural, a los efectos de conseguir pasar exitosamente del estado de naturaleza, esto es, la descrita situación de guerra, caos e inseguridad pre-estatal, al estado civil o social, a la edificación de esa persona artificial, que existiría como único y exclusivo remedio para la consecución y concreción de justo lo contrario: una situación de paz, orden y seguridad para todos.
Un acercamiento superficial a la previa argumentación hace pensar que es coherente la solución de formar un Estado para hacerle frente a los problemas nucleares del estado de naturaleza en los términos descritos, no obstante, un análisis más profundo puede servir para mostrar las complicaciones que presenta esta propuesta. Para demostrarlo, se procederá contrastando el concepto de estado de naturaleza hobbesiano como punto de partida, con un concepto que pareciese ser su análogo, pero que, para los fines del presente ensayo, se tratará como algo completamente opuesto, esto es, la anarquía; de tal suerte que será entendida esta en adelante como un estado pre-estatal de los individuos cuyas características se muestran contrarias al estado de naturaleza hobbesiano. Esto será de utilidad para discernir si con arreglo a cada una de las tesis es plausible o no la justificación del Estado leviatánico.
La naturaleza humana y el Leviatán.
Los problemas característicos del estado de naturaleza encuentran como única salida la necesidad de dar origen a un Estado. En efecto, Hobbes (Leviatán, p. 144) asegura que “si no se ha instituido un poder o no es suficientemente grande para nuestra seguridad, cada uno fiará tan sólo, y podrá hacerlo legalmente, sobre su propia fuerza y mana, para protegerse contra los demás hombres.”
Siguiendo esta formulación, la teoría pareciese presuponer que la naturaleza humana, entendida desde la proyección teóricamente reduccionista del pesimismo antropológico, se centra en la fuerza vital del hombre, en el instinto o en el ansia de poder desmedido (Aparicio, 2018, p. 57), y al asumir esto, la teoría no arguye, o por lo menos no plantea, en el seno de esa concepción, algún tipo de modificación cualitativa de esta en presencia del Estado una vez constituido o durante el proceso de su edificación, más allá de fiarse en la mera voluntad contractual de los individuos a tal efecto; en cambio, la negativa de dicha modificación es un carácter o cualidad de la noción de estado de naturaleza que si puede inferirse de ella, ya que no parece haber nada en la teoría que propicie tal modificación.
En ese orden de ideas, si la teoría no postula cambios metamórficos de la naturaleza humana en su condición ya bajo la égida de un Leviatán, termina por flaquear al no prestar atención respecto a que los supuestos males inherentes a esa condición preestatal no desaparecen con la presencia del propio Leviatán. Por el contrario, es probable a fortiori, la concurrencia de algunos lobos entre lobos con mucho más poder arropados en el seno del aparato estatal que, en ausencia de este, e incluso dotados de una acumulación de poder que nunca hubiere sido posible dadas las asumidas contingencias, incertidumbres e inseguridades, o, en síntesis, supuestas inestabilidades patentes en el estado de naturaleza. Y de ser así, si el propósito de la invocación de un Leviatán es acabar con la guerra entre los hombres, proporcionar inseguridad y garantizar la paz, esa propia invocación puede conllevar, como en efecto ha ocurrido, a la puesta en marcha de las peores facetas de estos mismos males que pretende combatir o mitigar.
En la anarquía, en cambio, la naturaleza humana no puede modificarse por agregación, o al menos no en la dirección a la que se pretende llegar según la agregación propuesta, o según una planificación que se ha premeditado políticamente.
Si se admite a toda forma de organización humana como un sistema, conviene aseverar que la superposición sus elementos constituyentes y la configuración de las dinámicas entre estos elementos, organizados siguiendo la guía deliberada de criterios unidireccionales —y por ello extraños a sus copiosos procesos intrínsecos—, no hace posible modificar con acierto la naturaleza de las partes del sistema. A la inversa, si hay lugar probable para importantes distorsiones a su funcionamiento. Esto a razón de los problemas insalvables concernientes al acceso a la información necesaria que se requiere para erigir una agregación correcta y efectiva acorde a la naturaleza de las partes interactuantes del sistema que ha sido objeto de adulteración (Meseguer, 2006, p. 104). Como consecuencia de ello, se tiene que, aunque fuera cierto que el estado de naturaleza implica una situación de constante guerra, desorden e inseguridad actual y potente, la alternativa de un Estado al estilo hobbesiano no parece ser una solución a los problemas sino el desencadenamiento de esos mismos conflictos, pero llevados a su máxima expresión. Es aquí clave el tópico del acceso a la información, pero es un tema que no será abordado en esta oportunidad.
Ahora bien, contrastando tal como se había hecho alusión, al estado de naturaleza con el estado de anarquía, es acertado sostener que, si en el primero los seres humanos en libertad tienden a la conservación de sí, y, por lo tanto, a las relaciones de hostilidad con los demás, al belicismo recíproco y permanente de todos contra todos; en la anarquía, por contraste, los seres humanos en libertad tienden la cooperación, a la estabilidad y mitigar la violencia.
Una contundente evidencia de ello, se puede hallar en las investigaciones de Robert Axelrod, en su libro «La evolución de la cooperación» de 1986. Según este autor, los seres humanos tienden a la cooperación en búsqueda del mayor beneficio personal. De este trabajo, se puede inferir los siguientes dos argumentos:
En primer lugar, que la cooperación tiende a surgir de forma espontánea y sin necesidad de autoridad central. Axelrod demuestra que la cooperación suele aparecer en situaciones en las que no existe una imposición coactiva de normas o reglas. Por ejemplo, en el juego de dilema del prisionero iterado, los participantes tienden a cooperar entre sí permitiendo una formalización de las posibilidades estratégicas inherentes a tal situación: “los individuos pueden beneficiarse de la mutua cooperación, cada uno queda mejor explotando los esfuerzos cooperativos de otros. (…) en determinado período de tiempo, los mismos individuos pueden volver a interactuar, dando ocasión a complejas pautas de interacciones estratégicas.” (Axelrod, ibid., p. 92).
En segundo lugar, Axelrod demuestra que pueden aparecer normas coactivas, que suelen ser autoimpuestas y autoforzadas en contextos donde se permite la cooperación adecuándose a las necesidades específicas del entorno de los individuos implicados. En el juego de dilema del prisionero iterado, de nuevo, los participantes tienden a llegar a acuerdos y castigar a aquellos que incumplen las reglas, sin necesidad de una autoridad central que los haga cumplir; el autor llama a esto la “ética de la venganza”. (ibid., p. 87).
Estos son solo algunos posibles argumentos que se pueden construir a partir de la obra de Robert Axelrod, pero es importante recordar que el autor no aboga directamente por la anarquía en su libro, aunque su investigación puede proporcionar argumentos que apoyen la idea, tal como se ha hecho en este apartado.
A tenor de lo dicho anteriormente, y al volver sobre el asunto de la concepción antropológica subyacente en la teoría anarquista siguiendo los criterios esbozados con antelación, se plantea entonces no ya un pesimismo antropológico como la descripción auténtica de la naturaleza humana, sino un realismo, un realismo basado en las posibilidades materiales de la acción humana, en las alternativas individualmente consideradas con que cuentan los seres humanos para llevar a cabo sus fines propuestos, así como el empleo de los medios que estos crean convenientes para ello.
Conclusión
En el contenido que se ha desarrollado en el presente ensayo, se ha mostrado un conjunto de razones que complejizan el tratamiento que Hobbes emplea para dar justificación a su Leviatán, razones que van desde las complicaciones para asumir que los males de la naturaleza humana patentes en el estado de naturaleza no pueden replicarse con mayor vigor en el seno del aparato estatal, hasta la propensión a considerar que todo tipo de interacción humana que no esté supeditada o vigilada por el Leviatán, conduzca como conditio sine cuanon, a situaciones de hostilidad y no a la cooperación voluntaria.
Pero también conviene proceder con prudencia, y considerar que, si en el mejor de los casos el Leviatán resulta ser en la práctica imprescindible, sería, sin embargo, el peor de los encargados posible en la faena de proporcionar la seguridad y la estabilidad que demandan los individuos que le han cedido su libertad natural para ello. Esto, tal como se dijo, a razón de la imposibilidad de acceso a la información que el Leviatán requiere para coordinar la sociedad en función de este objeto, en términos de eficiencia.
Todo este problema del acceso a la información puede llevar a considerar que quizá, con la suficiente tecnología, el Leviatán pueda hacerse con ella apoyándose en almacenamientos digitales y cálculos computarizados. Por supuesto, esta es una idea que, en los tiempos de Hobbes tal vez hubiera sido imposible siquiera imaginar, pero en nuestros tiempos es una posibilidad factible por lo menos para una discusión teórica interesante.
Sin embargo, esto no resuelve el problema de la naturaleza humana, pero si queremos seguir arrastrando la idea de un Leviatán a nuestro tiempo, se puede plantear que, al no querer encontrar una salida al problema de esta naturaleza o que no quiera aceptarse social y culturalmente la misma como tendiente a cooperar, creemos que resulta válido que la respuesta pueda hallarse en qué otro tipo de naturaleza, una naturaleza no humana, desprovista de sus pasiones, pero compatible con sus fines, pueda tomar la conducción del Leviatán y cumplir con el cometido de la seguridad y la paz de todos.
La secuencia de ejecución del próximo fraude chavista va rauda a paso de vencedores. Bueno ya estamos en año electoral, perdón, desde que esta mafia llegó al poder todos los años son electorales pero nada cambia, ese es el plan, que ha contado con la estrambótica prostitución de una oposición mayoritariamente compuesta por sapos y alacranes.
En sus artículos publicados en los 40’s, durante el medinismo —único período en su vida donde pudo vivir y hacer política libremente en el país antes de 1958— Rómulo Betancourt criticaba enconadamente los lujos y comodidades que gozaban los partidarios del General Medina, cuando celebraban sus eventos partidistas (Partido Democrático Nacional) comparada con la austeridad, mística y sacrificio hecho por los adecos de entonces para materializar sus eventos.
Esa entrega a la causa también ayudó a crear ese manto heroico a la resistencia inicial a Pérez Jiménez, desaparece aceleradamente a la llegada de la democracia, desvirtuando la naturaleza de la actividad partidista —el lado oscuro del pacto de punto fijo— AD y COPEI se convierten en mamíferos consuetudinarios de la generosa ubre del Estado, devienen ambos en una entidad mercantil y ya no un organismo de ideas, entrega, y búsqueda de justicia social, por eso a Chávez se le hizo tan fácil comprarlos casi a todos y enterrar el “modelo político”.
El “Blitzkrieg” chavista para asegurarse el próximo sexenio arrancó; develacion de la conspiración de las “bandas blancas”—una dictadura siempre tiene conspiraciones— órdenes de arresto, nueva presidenta del TSJ, comisaría política en grado talibán ratifica inhabilitación de la Señora Machado, y habilitación de varios alacranes que la dictadura guarda o los saca en comparsa cuando quieren.
Los dirigentes de base que garantizarían la protección de los votos de María Corina ya han empezado a ser arrestados.
La banda chavista vuelve a defecarse en los acuerdos, ahora Barbados, el jefe negociador, el célebre y muy manejable Doctor Blyde, llora como Medea denunciando violacion de acuerdos. Ellos saben que sería así.
Geopolíticamente, mientras tanto, Venezuela está en el ojo del huracán energético, las grandes operadoras internacionales están en Caracas y evaluando los campos; la guerra en Ucrania, Gaza y los drones de manufactura iraní disparados por los Houthis en el Mar Rojo colocan el petróleo de Venezuela en demanda privilegiada. Occidente necesita una Venezuela en gobernabilidad que cumpla las entregas de crudo, algo que Chávez siempre garantizó.
La oposición que nos gastamos no es capaz de tomar y mantener el poder. El trágico realismo mágico que se ha convertido la vida pública venezolana no deja de sorprendernos por lo viciosamente repetitivo, la señora Machado insiste en que el chavismo negociará equitativamente las condiciones electorales. ¡Increíble por lo bizarro!
Hipotéticamente, ¿Un triunfo electoral de la Machado sería respaldado por un partido político armado (FAN) a favor de la dictadura y controlado por Cuba? Imposible. No hay plan B, simplemente elecciones para que se las vuelvan a robar.
Con todo lo acontecido, la inhabilitada señora Machado, ya de hecho, ha recibido una tacita invitación al exilio, ella no irá a la cárcel ni su vida está en peligro, los mártires tumban dictaduras y eso no va a ocurrir.
En este escenario, surge la pregunta: ¿Es este “el final” del que tanto ha hablado María Corina? En Venezuela toda fórmula de auto composición política orientada a una transferencia pacífica del poder está abortada; es hora de establecer los mecanismos supranacionales e incorruptibles idóneos para motorizar el cambio histórico que agónicamente esperan los venezolanos.
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