Maryorin Méndez: trasladaron a rehenes políticos con «patologías graves y laceraciones por intentos de suicidio»

Caracas. – Según la periodista Maryorin Méndez, este viernes culminó el traslado arbitrario y clandestino de rehenes políticos, incluyendo principalmente aquellos que tienen «patologías graves y laceraciones por intentos de suicidio», que se encontraban en el penal El Rodeo I.

La ONG Red de ex Presos Políticos Venezuela emitió este jueves, un comunicado urgente dirigido a las autoridades venezolanas y a la comunidad internacional, para denunciar el traslado no informado de 53 secuestrados por motivos políticos, entre civiles y militares, desde el citado centro penitenciario en Miranda.

Las movilizaciones, realizadas entre el 2 y el 3 de septiembre, ocurrieron sin que hasta la fecha se haya notificado a los familiares sobre el destino exacto o el estado de salud de los detenidos, situación que la organización califica como una grave vulneración de los derechos humanos y los principios constitucionales.

En su publicación en redes sociales, Méndez confirmó que los traslados se efectuaron hacia centros penitenciarios como Yare, Fuerte Guaicaipuro y La Planta. No obstante, los movimientos se realizaron bajo el mayor hermetismo, y hasta los momentos no hay ningún pronunciamiento «oficial» de los organismos del narcorégimen chavista vinculados con el tema.

Por su parte, la ONG Foro Penal y comités de familiares han señalado que no existe un listado oficial ni información oportuna sobre el paradero exacto de todos los afectados.

Sin embargo, la comunicadora aseguró en su información, que los traslados enfatizaron a «los que tienen patologías graves y laceraciones por intentos de suicidio, por ello se especula que alguien importante visitará el ‘campo de concentración’ del 2026».

Mientras, la Red de Ex Presos Políticos exigió la revelación inmediata del paradero de los 53 ciudadanos, el reporte de sus condiciones físicas y psicológicas, y la activación de garantías de protección institucional. Asimismo, instó a los organismos internacionales a actuar con firmeza frente a estas acciones y reiteró su compromiso con la exigencia de la libertad plena de todos los presos políticos en el país.

Empresa estadounidense Vernova sumará un gigavatio de energía al sistema eléctrico venezolano

Caracas. – La empresa estadounidense GE Vernova informó este viernes, que prevé sumar un gigavatio de energía al sistema eléctrico de Venezuela en dos años, de acuerdo con una nota difundida por la Embajada de EE. UU. en Caracas.

El comunicado añadió que GE Vernova tiene previsto poner en servicio cinco gigavatios más en los cuatro años siguientes, lo que «ampliará significativamente la capacidad energética de Venezuela». «El acuerdo abarcará la generación de energía térmica e hidroeléctrica, la infraestructura de transmisión y distribución, y las subestaciones clave», subrayó la nota.

El acuerdo contempla la generación de energía térmica e hidroeléctrica, así como infraestructura de transmisión y distribución y subestaciones clave, de acuerdo con la nota.

Por su parte, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, dijo este miércoles a la prensa, que de seis meses a un año estima el gobierno de EE. UU. tardará la estabilización del sistema eléctrico en Venezuela.

Durante el encuentro con los medios, Wright explicó que la primera fase estará enfocada en «recuperar las instalaciones eléctricas y los equipos existentes en la Venezuela que presentan problemas de funcionamiento, con el propósito de estabilizar la red y aumentar las horas del servicio».

De igual forma, la empresa estadounidense firmó ese mismo día un acuerdo con la estatal Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) para el «impulso de varios proyectos relacionados con el fortalecimiento del sistema eléctrico nacional venezolano», según los alcances del pacto revelados tras la firma.

Mientras, este jueves, el presidente de PDVSA, Héctor Obregón, aseguró en una entrevista que la actividad petrolera se «está planificando con mucha responsabilidad», y muestra de ello es el convenio que se firmó con GE Vernova para «recuperar el parque de generación y transmisión de electricidad para el sector de los hidrocarburos».

Apresan en Colombia al «Coti» y al «Patón» cabecillas del Tren de Aragua

Caracas. – Las autoridades colombianas capturaron este jueves a Richard José Espinal Quintero, alias ‘El Coti’, y Henderzon Adrián Villarroel Luque, alias ‘El Patón’, dos cabecillas de la organización terrorista creada por el chavismo, Tren de Aragua, quienes además eran buscados por Estados Unidos, según informó el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella.

«Hoy, en Manizales (Caldas), nuestra Policía Nacional, a través de la Dipol y el Gaula-Élite, capturó en la Operación Titán a dos importantes cabecillas de esta organización terrorista transnacional», escribió el mandatario colombiano en su cuenta de la red social X.

De la Espriella detalló que Espinal Quintero era el cuarto cabecilla del Tren de Aragua en Colombia, cuya estructura criminal opera entre la costa del Caribe y el Eje Cafetero, una de las regiones más turísticas del país.

«Este bandido mantenía alianzas criminales para el tráfico de cocaína y material bélico y era prófugo desde 2023 con notificación roja de Interpol», agregó el mandatario. La operación se realizó tras 10 meses de intensa investigación y búsqueda, con la participación del Gaula de la Policía Nacional, la Dirección de Inteligencia Policial, fiscalía general colombiana y la DEA estadounidense.

Las autoridades indicaron que Espinal Quintero, incluido en la lista de la OFAC y con notificación roja de Interpol, fungía como enlace de narcotráfico. Sería responsable de coordinar el tráfico de cocaína y heroína desde la Costa Caribe hacia EE. UU., Centroamérica y Europa, además de establecer alianzas con otras estructuras criminales para garantizar el transporte de estupefacientes.

Mientras, Villarroel Luque coordinaba el tráfico de armas y era requerido también mediante circular roja de INTERPOL. La presidencia colombiana advirtió que la organización criminal no utilizará el territorio nacional como plataforma para su expansión y reiteró que irán tras sus finanzas y alianzas.

ONG y familiares de rehenes políticos organizarán “Ruta de las Respuestas Pendientes”

Caracas. – Con el objetivo de que la liberación de los rehenes políticos sea un tema abordado, en la mesa de diálogo entre la ilegítima AN 2015 y el narcorégimen interino, la ONG Comité para la Liberación de Presos Políticos (Clippve), organizó este pasado jueves una nueva jornada de movilización denominada “Ruta de las Respuestas Pendientes”.

Las protestas se realizarán entre el 7 y el 13 de septiembre, frente a las sedes de distintos organismos del chavismo interino, a fin de presionar para que las excarcelaciones formen parte del diálogo, que será retomado a partir del 15 de este mes. La actividad se realizará frente a la Defensoría del Pueblo, la fiscalía general de la República y el Palacio de Miraflores.

El lunes 7 de septiembre acudirán a la Defensoría del Pueblo para solicitar actuaciones de protección, visitas a centros de reclusión, atención de casos y respuesta a situaciones consideradas urgentes.

El miércoles 9 de septiembre, la movilización se trasladará al Ministerio Público, donde exigirán información y actuaciones sobre las denuncias e investigaciones relacionadas con los casos de secuestrados por motivos políticos.

Posteriormente, el viernes 11 de septiembre, los participantes acudirán al Palacio de Miraflores para exigir que los anuncios, revisiones y compromisos asumidos se traduzcan en decisiones verificables y avances hacia la libertad de los detenidos.

La agenda concluirá el domingo 13 de septiembre con una “Gran Jornada de Vigilia” en plazas y espacios públicos de Venezuela y en otras ciudades del mundo.

La ONG indicó que durante cada jornada recopilarán información sobre los casos, incluyendo los nombres de las personas detenidas, el tiempo que llevan privadas de libertad, las solicitudes presentadas y los compromisos que aún no se han cumplido.

Trump asegura que Maduro y Cilia aún deben ser imputados por un cargo serio

Caracas. – El presidente de EE. UU., Donald Trump aseguró este pasado jueves, que a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, todavía les falta ser imputados por un cargo que, según él, es muy serio y todavía no se les ha formulado, en el proceso judicial que enfrentan.

El mandatario estadounidense aseveró, que la pareja responderá ante la justicia por «delitos pesados». Recordó que ellos ya enfrenta acusaciones de narcoterrorismo, conspiración para introducir cocaína a EE. UU. y delitos con armas. Sin embargo, apuntó que Maduro “vació sus prisiones” y mandó reclusos hacia territorio estadounidense.

“Espero que en algún momento se le impute ese cargo, porque es una acusación grave que todavía no se ha formulado”, indicó al respecto.

Trump hizo estas referencias, durante un discurso que ofreció en una cena con legisladores republicanos en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca. Sus afirmaciones se producen en el contexto de la nueva postura de Washington hacia el régimen tras los recientes anuncios en materia petrolera.

Maduro y Flores permanecen detenidos en Nueva York desde que fuerzas estadounidenses los trasladaron fuera de Venezuela a comienzos de enero. Ambos se han declarado inocentes de los cargos presentados en su contra.

El juicio está previsto para el próximo año. Los abogados de Maduro y Flores han solicitado que la causa sea desestimada bajo el argumento de que Maduro, como jefe de Estado, tendría inmunidad.

Trump no precisó cuándo podrían presentarse nuevas acusaciones contra la pareja, pero sostuvo que los cargos actuales representarían apenas una parte de las responsabilidades que, según él, podrían atribuirse al exmandatario venezolano y su esposa.

Borrego de la semana 242: Nicolás Maduro, genocida dictador caido en desgracia

El borrego de esta semana es el genocida narcodictador que sometía a Venezuela y cayó en desgracia tras los eventos del 03 de enero en Venezuela, a saber: Nicolás Maduro. Esto responde a una publicación realizada en redes sociales donde difundió una serie de fotografías acompañadas de un mensaje en el que definía las imágenes como un «pequeño regalo de amor y esperanza» destinado a sus nietos y a las personas que lo aman. La divulgación de este material generó un fuerte rechazo e incredulidad sobre la actitud del tirano tras su encarcelamiento.

El hecho desató un severo cuestionamiento sobre la veracidad del contenido, planteándose la hipótesis de que se trate de imágenes generadas mediante inteligencia artificial. Entre las incongruencias señaladas en torno al material se destaca la evidente pérdida de peso de Maduro, así como la imposibilidad operativa de que un recluso en una cárcel de EE. UU. tenga acceso a un teléfono celular o utilice calzado con trenzas, elementos que son estrictamente prohibidos en ese tipo de recintos por ser considerados potenciales armas para agredir o autoinfligirse daño.

Asimismo, esta maniobra constituye una actitud ridícula que busca proyectar una falsa imagen de bonachón o de supuesta simpatía popular que no se corresponde con su situación procesal ni con la realidad de su cautiverio. Cabe recordar que, en casos de figuras de alto perfil encarceladas en el sistema estadounidense, como Manuel Antonio Noriega o Carlos Lehder, jamás circularon fotografías desde el interior de sus celdas debido a los rigurosos controles que impiden la toma de imágenes, por consiguiente, independientemente de si la fotografía es auténtica o creada por inteligencia artificial, el mensaje resulta totalmente absurdo y se convierte en el motivo por el cual el genocida dictador que sometía a Venezuela y ahora está en desgracia es seleccionado como «Borrego de la semana».

Programa 786: Trump genera polémica tras el acuerdo petrolero y Capriles es ridiculizado en RRSS

En el marco del seguimiento a la coyuntura venezolana, la noticia del día aborda el reciente acuerdo petrolero suscrito entre la administración del presidente de EE. UU., Donald Trump, y el gobierno tutelado de Delcy Rodríguez. Se dio a conocer que la responsabilidad principal de este pacto recae en una empresa propiedad de Alejandro Betancourt, empresaurio vinculado al caso de corrupción eléctrica Derwick por la adquisición irregular de plantas eléctricas en Venezuela.

Pese a mantener investigaciones abiertas en Suiza, Inglaterra y España, Betancourt reaparece en la palestra pública de la mano de la administración estadounidense. El análisis señala que su inclusión respondería a conexiones de lobby facilitadas por su primo, Leopoldo López, a través del bufete de Rudy Giuliani. Mientras sectores críticos cuestionan que un actor señalado por corrupción participe en la negociación y dudan de las garantías para el país, defensores de la medida argumentan que Washington utiliza a Betancourt para asumir el riesgo financiero inicial frente a la cautela de petroleras como Chevron o Exxon.


En la categoría del borrego de la semana, la atención se centró en Nicolás Maduro tras la difusión en redes sociales de un mensaje acompañado por fotografías desde su reclusión, descritas por él mismo como un regalo de afecto para sus familiares y niños. La publicación generó severas objeciones y dudas sobre su veracidad, planteándose si se trata de imágenes generadas por inteligencia artificial debido a detalles inverosímiles en recintos de alta seguridad estadounidenses, tales como el uso de calzado con trenzas. La acción fue calificada como una demostración de ridiculez y de absoluta desconexión con la gravedad de su situación procesal.

En la sección En Polémica, se debatieron las profundas divergencias de criterio sobre la viabilidad y conveniencia del acuerdo energético. Por una parte, se denuncia que el pacto carece de legitimidad al ser negociado por Delcy Rodríguez —quien no posee autoridad constitucional ni respaldo electo— y se critica que se priorizaran los intereses económicos por encima de la solución política, la transparencia sobre el destino de los fondos y la liberación total de los presos políticos. Por otra parte, la postura favorable sostiene que el convenio plantea un marco a 100 años con una inversión proyectada de USD$ 100.000 millones en 25 años para reactivar la industria, asegurando que EE. UU. mantendrá el control exclusivo de la contraloría, las auditorías y la remoción unilateral de directivos, al tiempo que presiona en paralelo por la reestructuración del CNE, del TSJ y la convocatoria de elecciones.

Dentro del espacio desmantelando a la izquierda, se expuso el desgaste político de Henrique Capriles Radonski, convertido en objeto de constantes burlas y memes en RRSS. Se remarcó cómo Capriles pasó de ser el principal líder de la oposición con capacidad para movilizar multitudinarias concentraciones electorales a una figura desacreditada por desperdiciar su capital político. En este mismo ámbito, se observó el notable silencio de otros dirigentes como Leopoldo López y Julio Borges, atribuyendo su falta de pronunciamiento a que se encuentran participando en las mesas de negociación del proceso actual.

Finalmente, en la sección del corrupto en la mira, la revisión se enfocó en el perfil delictivo de Nicolás Maduro como uno de los principales responsables de la crisis institucional, el narcotráfico y la corrupción masiva en Venezuela. Tras ser traicionado y apartado del poder por su propio entorno, Maduro enfrenta actualmente su proceso judicial en custodia en Nueva York. Se destacó además que, en caso de que dicho juicio no devenga en una condena severa, el procesado enfrentará una investigación penal paralela abierta por la fiscalía federal del estado de la Florida.

Los riesgos y beneficios de la tokenización de deuda: cómo el Estado busca financiar su déficit fiscal

Roymer A. Rivas B., un simple estudiante comprometido con la verdad, teórico del Creativismo Filosófico, lo demás no importa.

… El gobierno estadounidense, o cualquier otro, al obligar a los emisores de stablecoins a respaldar su token con bonos de deuda, en realidad se está asegurando financiamiento casi gratuito (…)

Roymer A. Rivas B.

[*]Desde hace un tiempo, la tokenización de instrumentos financieros del mercado tradicional (TradFi), que consiste en crear una representación digital de un activo físico —inmobiliario, arte, materias primas— o financiero —acciones, bonos— en una red BlockChain[1], a tomado bastante impulso, especialmente la tokenización de deuda pública —con EE. UU. en la delantera, con gran diferencia—. Tan sólo en lo que respecta a éste último, y para dimensionar el asunto, note que, a principios de 2023, la capitalización de mercado de deuda tokenizada era inferior a los USD$ 100 millones, pero a mediados de 2025 esta cifra se ha disparado a más de USD$ 7.400 millones, con algunos informes situándola en USD$ 5.600 millones a finales de abril de 2025[2].

Lo anterior representa un crecimiento superior al 5500% en dos años, si la base es la de 5.600 millones, o más de 7370% en poco más de dos años, si la base es 7.400 millones, impulsado por la creciente demanda de los inversores de rendimientos de bajo riesgo que sean nativos del entorno On-Chain. No conforme con esto, proyecciones de la industria, como las de McKinsey, estiman que el mercado global de activos tokenizados podría alcanzar los USD$ 2.000.000.000.000 para 2030[3], a medida que se vayan adoptando masivamente. ¡Y todo ello excluyendo las criptomonedas!

En este escenario, resaltan proyectos como ChainLink, Ondo Finance, XRP Ledger —Ripple—, Harbor, entre otros, con sus respectivos tokens nativos, creadas especialmente con el fin de abarcar el mercado de la tokenización de activos del mundo real[4] (RWA, en inglés). Sin embargo, pocos son los que reparan en los riesgos y beneficios de la tokenización, y, paralelamente, mucho menos observan cómo la tokenización de deuda, en particular, responde a la naturaleza del Estado de financiar sus gastos —siempre crecientes— de la forma más barata posible, sin ajustarse los cinturones, y de manera coactiva.

Por ello, con el fin de dar luces sobre el tema, exploraremos los beneficios y riesgos inherentes de la tokenización de activos, los aspectos negativos de erigir este puente entre los “activos del mundo real” y lo “digital” en el mundo financiero, con un enfoque estrictamente técnico, pero sin dejar de abordar el análisis político sobre cómo el Estado se quiere aprovechar del ecosistema BlockChain para llevar su deuda a un público masivo, accediendo con ello a más financiamiento y abaratando los costos de su deuda para financiar el déficit público. Si bien, antes de ello Comencemos.

Sobre los aspectos positivos de la tokenización

En principio, viendo el lado positivo, el proceso de tokenización (i) reduce la dependencia de intermediarios, ya que BlockChain actúa como un sistema de confianza y registro descentralizado donde las transacciones se validan mediante un consenso de la red —no por una sola entidad— y se registran en un libro de transacciones que es inmutable y compartido, permitiendo así que las partes —comprador y vendedor— realicen transacciones de forma más directa —peer-to-peer—, eliminando o reduciendo drásticamente la necesidad de tantos intermediarios que en el TradFi sólo llegaron para aportar confianza y validación, porque esto es algo que las funciones de la propia tecnología ya provee.

En las finanzas tradicionales, en cambio, cualquier transacción requiere de múltiples intermediarios. Por ejemplo, en la compra de acciones es necesario un bróker que te conecte al mercado; la bolsa de valores, que es donde ocurre la compra; una cámara de compensación encargada de verificar que el comprador tenga el dinero y el vendedor las acciones; y un depositario central que custodia las acciones; añadiendo cada uno de ellos tiempo y costes al proceso —cobran comisiones—. Empero, con la BlockChain hay menos intermediarios y, por consiguiente, menores costes y menos burocracia.

También, (ii) se acortan los ciclos de liquidación[5], porque ya no se tendría que esperar, por ejemplo, en los mercados de acciones el famoso ciclo de liquidación en el que se espera uno o dos días —conocido como T+1 o T+2, respectivamente— para que se transfieran los activos y el dinero de forma definitiva a quien corresponda, o en el mercado de bienes raíces no se esperaría semanas o meses entre notarios, registros de propiedad y bancos, pues en la BlockChain la transferencia del token —el activo— y del pago —stablecoin, por ejemplo— ocurren simultáneamente y de forma automática en la misma transacción. A este tipo de transacciones se le conoce como “liquidación atómica”, porque no hay que esperar a que varias entidades verifiquen y/o concilien sus cuentas en días, semanas o meses, sino que se libera capital mucho más rápido —en minutos o segundos—.

Asimismo, (iii) democratiza el mercado financiero, permitiendo que los pequeños inversionistas —como usted y yo— participen del “gran pastel” del que llevan años beneficiándose las grandes instituciones, en virtud de que la tokenización permite la propiedad fraccionada de forma muy sencilla, o simplemente hace las operaciones más atractivas a las personas comunes por ser ahora poder hacer lo mismo que los grandes inversionistas de forma más fácil y rápida, aunque en menor escala. La barrera de entrada altísima que existía para las personas comunes simplemente desaparece por completo o parcialmente. A modo de ilustración, en el TradFi difícilmente puedas comprar USD$ 100 de un rascacielos, pero la tokenización permite tomar dicho activo de USD$ 10 millones y dividirlo en 10 millones de tokens de USD$ 1 cada uno. Con ello, pequeño inversionista puede comprar 100 tokens por USD$ 100 y ser dueño del 0.001% del edificio, recibiendo la parte proporcional de los alquileres. Esto, a su vez, (iv) facilita la liquidación de activos que antes estaban atrapados en sistemas rígidos y basados ​​en papel, es decir, hace más fácil la venda de los activos. Al convertir los activos en tokens, se pueden comerciar en mercados secundarios globales que operan 24/7, haciendo que, por ejemplo, vender el 0.001% del rascacielos sea tan fácil como vender una acción en una app, en lugar de un proceso legal de meses.

A todo ello se suman (v) los beneficios de la automatización y la transparencia que brinda un sistema BlockChain. En el TradFi, la gestión de activos requiere trabajo administrativo —lo que se conoce como “back-office”— para calcular la distribución de dividendos, verificar datos, enviar pagos o, en el caso de bonos, gestionar el pago de intereses —cupones—, pero todo ello queda eliminado en la BlockChain al contar con algún Smart Contract, que no es más que un programa informático que se ejecuta automáticamente en la red y cuyas reglas están vinculadas directamente con el token. De este modo, los reembolsos, el cumplimiento y los cronogramas de intereses se cumplen en los términos del contrato programado.

Un claro ejemplo de automatización podría ser la programación de un Smart Contract para que el primer día de cada mes tome los fondos —alquileres, dividendos— depositados en una dirección para distribuirlos automáticamente a todas las direcciones que posean un token específico, en proporción a la cantidad de tokens que tengan cada dirección.

En lo que refiere a la transparencia, algunos de los problemas del TradFi es que los registros de propiedad suelen ser opacos, porque se encuentran en bases de datos privadas de bancos, gobiernos o notarías, o simplemente están entre un cúmulo de papeles que, todo junto, hace difícil auditar quién es dueño de qué cosa en tiempo real. Sin embargo, la Blockchain soluciona estos problemas de facto, en cuento su misma naturaleza es la de ser un libro de registro de transacciones público —o semi-público— e inmutable, dejando vía libre para que cualquier persona pueda verificar el historial completo de un token: cuándo se creó, todas las transacciones que ha tenido y quién los posee actualmente —o, mejor dicho, qué dirección de cartera los posee y cuánto—. En otras palabras, la tokenización en la Blockchain deja un registro de propiedad —procedencia u origen— perfecto, auditable y confiable, lo cual reduce el riesgo fraude o errores humanos y aumenta la confianza en el sistema.

Los riesgos inherentes en la tokenización

Ahora bien, además de los pétalos, toda rosa tiene sus espinas que obligan a tomarla con cuidado. Hasta el momento se ha alabado los beneficios que ofrece el uso de la BlockChain para operar activos del TradFi, pero esto no necesariamente significa que se elimine el riesgo de impago por parte de la entidad emisora del token —imagina una deuda—, puesto que depende de ella, y no de los Smart Contracts o el sistema, contar con los fondos suficientes para responder a las mismas. Dicho de otro modo, la tecnología Blockchain —gracias a los Smart Contracts— es solo un mecanismo de ejecución, no una fuente de dinero; aunque resuelve problemas de proceso —cómo se paga, cómo se transfiere la propiedad—, no resuelve el problema fundamental de la solvencia —la capacidad de pago del deudor—. Así, si la entidad emisora quiebra, por ejemplo, no tendrá dinero para pagar a sus acreedores; sin importar si esos acreedores tienen un bono de papel o un bono tokenizado; el resultado es el mismo: no cobran. Los Smart Contracts no pueden obligar a la empresa a pagar si no cuenta con el dinero para ello, por lo tanto, no estamos ante nada nuevo en cuanto a la naturaleza del instrumento, sino sólo en cuanto a su forma.

Asimismo, te puedes encontrar con errores que pueda tener algún Smart Contract mal programado —porque, al final, es programada por un humano y éste puede cometer errores en el proceso—; riesgo de las plataformas custodia[6]; la incertidumbre regulatoria[7]; la volatilidad, entre otras cosas. De allí la importancia de escoger bien el espacio en donde se accede a los instrumentos, lo cual significa necesariamente que se debe estar bien informado —la responsabilidad recae más que nunca en el inversor—, porque ya no solo depende de analizar la salud financiera de la empresa —la naturaleza del activo—, sino también de analizar la seguridad de la plataforma, la calidad del Smart Contract y la reputación de los custodios —la forma del activo—.

Los aspectos negativos de la tokenización, especialmente el de deuda estatal

Desde luego, la naturaleza y la forma de los activos sólo hacen requerir de las personas cierto conocimiento para que tomen mejores decisiones, mitigando riesgos y obteniendo beneficios, por lo cual no es algo malo en sí mismo, sino simplemente el mercado financiero adaptándose al progreso de la sociedad, de la mano con la tecnología, y con ello expandiéndose y obligando a las personas a que se adapten a ella, según sus gustos. Pero esto no puede solapar un hecho que muchos parecen ignorar, a saber: con la tokenización —especialmente de deuda— se abre puerta a que las mismas puedan ser usadas como garantías o colaterales en operaciones apalancadas —trading—, exponiendo así al mundo cripto —más— a cualquier problema geopolítico y/o de liquidez —se crean nuevas vías para la transmisión de riesgos entre mercados—, aumentando la probabilidad de efectos en cascada en los protocolos de Finanzas Descentralizadas (DeFi). Es decir, la misma tecnología que hace a los mercados financieros más eficientes y rápidos —tokenización— también los hace increíblemente frágiles y vulnerables a un colapso en cadena a una velocidad nunca antes vista. Si bien, para entender el riesgo a cabalidad se hace necesario entender la situación en la que nos encontramos actualmente.

Recuerde que el TradFi —acciones, bonos, bienes raíces, entre otros— está conformado por mercados maduros, altamente regulados y, aunque tienen sus propias crisis —como 2008—, se caracterizan por tener una baja volatilidad comparativa —particularmente la deuda de alta calidad, como un Bono del Tesoro de EE. UU.—. Esto la separa del mundo DeFi —criptoactivos como Bitcoin, Ethereum, entre otros—, que son mercados totalmente nuevos, menos regulados —o regulados de forma diferente— y se caracterizan por una extrema volatilidad —es más común, por ahora, más fácil ver que un criptoactivo caiga un 20% en un día a que lo haga un activo del TradFi[8]—. Al estar relativamente separados ambos mundos, ambos cuentan con diferentes inversores, diferentes culturas de riesgo y, sobre todo, diferente volatilidad —un bono del Tesoro es relativamente estable; Bitcoin es extremadamente volátil—, por lo que, si el precio de Bitcoin colapsa mañana, los inversores de bonos del Tesoro de EE. UU. apenas se inmutan —el riesgo de uno no se transmite fácilmente al otro—.

Sin embargo, la tokenización crea un puente entre ambos mundos, por lo cual tendrías en una misma plataforma un token de un activo bastante volátil junto a un token que representa un activo estable, pudiendo intercambiarlos entre sí al instante y, con ello, infectando a los TradFi relativamente estables —token de deuda, bono— con la volatilidad de las DeFi —token cripto—. Ahora bien, el riesgo no responde sólo a la coexistencia de los activos en el mismo ecosistema, sino también al cómo interactúan en los protocolos DeFi, ya que en estos el apalancamiento funciona pidiendo prestamos, por lo cual una persona puede poner como colateral los activos tokenizados para pedir préstamos de otro activo. Es decir, alguien podría depositar USD$ 100 de un activo A —colateral— para pedir prestados USD$ 70 de otro activo —activo B—, con el fin de operar con más dinero del que realmente posee.

Si pensamos en la deuda tokenizada, un inversor podría tomar su token de deuda —que representa deuda estable, percibida como segura, de la TradFi— y usarlo como garantía en un protocolo DeFi para pedir prestado un activo volátil como Ethereum y especular, pudiendo dar paso a que se comience a tratar los tokens de bonos del Tesoro de EE. UU. con la misma mentalidad de pánico y euforia con la que tratan a las criptomonedas, introduciendo una volatilidad que nunca antes habían tenido. En tiempos de estrés, al mercado tokenizado no tener —para bien y/o para mal— ciertos cortafuegos del TradFi —como las interrupciones por horarios de mercado, los tiempos de liquidación y los intermediarios—, cuando los inversores comiencen a vender, ya no será a una velocidad “humana” —o mediada por el humano—, sino a una velocidad de los algoritmos, creando un efecto dominó instantáneo si se venden masivamente los tokens —existen Smart Contracts programados para reducir el riesgo y que, al detectar caídas, automáticamente vende los tokens para protegerse, haciendo que el precio caiga aún más—. Este pánico podría propagarse a los tokens de bienes raíces, y así sucesivamente.

A modo ilustrativo, piensa que el sistema financiero actual es como un edificio con múltiples compartimentos y puertas cortafuegos. Si se inicia un incendio en una habitación —algún mercado—, las puertas —fricciones— ayudan a contenerlo, dando tiempo a los bomberos —reguladores o agentes más o menos interesados en evitar una crisis— para llegar y apagarlo antes de que queme todo el edificio —o al menos intentarlo—. En contraste, sin embargo, el sistema financiero total o parcialmente tokenizado es como un enorme almacén de planta abierta, sin paredes ni puertas, lleno de material inflamable, por lo que, si se inicia una chispa en una esquina, el fuego se propagará instantáneamente por todo el espacio sin nada que lo detenga, ardiendo todo al instante.

Siguiendo con el tema de las posiciones apalancadas, imagina que un trader toma una decisión arriesgada, deposita USD$ 1 millón de tokens de bonos del Tesoro como colateral de la solicitud de un préstamo en un protocolo DeFi —y éste, al ver que es una garantía de alta calidad, le presta USD$ 800.000 en USDT—, para luego usar ese dinero en compras de criptoactivos, apalancando su posición. Justo en ese momento, ocurre un evento que causa pánico y los inversores comienzan a huir de forma masiva al dólar en efectivo o activos refugio, o el Banco Central sube las tasas de interés de forma inesperada y agresiva, haciendo que el valor de los bonos existentes se desplome. Con esto, el valor real del Bono del Tesoro de EE. UU. cae un 5% en los mercados tradicionales debido al pánico, y como el token bono es un reflejo digital de dicho bono, su valor también cae instantáneamente un 5%, haciendo que el protocolo DeFi donde el trader depositó su colateral se active y liquide automáticamente el colateral para proteger el dinero de los prestamistas —el colateral de USD$ 1 millón ahora vale USD$ 950k—.

Esto significa que el protocolo DeFi vende los tokens de deuda al mejor postor en los exchanges descentralizados del mundo cripto, y en un escenario donde miles de otros traders han hecho la misma operación —más liquidaciones a la bolsa—, los exchanges se inundan con órdenes de venta de los tokens de deuda, provocando que su precio se desplome mucho más rápido y violentamente. A esto ahora se suma que todo el proceso se replica en los demás protocolos que también aceptaban los tokens de deuda como colateral, por lo cual se añaden más liquidaciones al ecosistema y genera una crisis de liquidez, porque nadie querrá comprar los tokens que se están liquidando.

El resultado final de todo lo descrito es que los protocolos no pueden vender el colateral lo suficientemente rápido para cubrir las deudas, lo que resulta en pérdidas masivas para los prestamistas del protocolo, paralizando todo el sistema. Así, podemos inferir que el mayor peligro de esto es que se usen los tokens de deudas —que provienen de la TradFi— como colaterales “seguros” y se genere una falsa sensación de robustez, porque los participantes creerán que el sistema es más fuerte, lo que los anima a tomar más riesgos y a apalancarse más, asegurando que, cuando la crisis llegue, el colapso sea aún más profundo.

No conforme con esto, ahora toca dar una visión un tanto más político —porque no hay economía sin política—.

El tema del financiamiento barato para los Estados

Muchas veces, por no decir siempre, los movimientos económicos o regulatorios importantes, especialmente los de una superpotencia como EE. UU., deben interpretarse también como un movimiento político. Las leyes financieras no se crean en un vacío, y entre sus fundamentos puede estar el servir a los intereses estratégicos del Estado. Diáfana ilustración de lo expresado es el hecho de que, hace poco, EE. UU. ha sacado la Ley Genius para establecer un marco regulatorio para las stablecoins respaldadas por el dólar, vendiéndolo como una ley cuyo objetivo es aumentar la transparencia y la estabilidad del ecosistema. Si bien, lo cierto es que exige que las stablecoins sean respaldadas por reservas de 1:1 con dólares estadounidenses o Bonos del Tesoro —deuda estatal—, por lo cual se puede poner en duda el fin inicial y pensar que sólo quieren asegurarse un flujo de dinero en un mercado con crecimiento exponencial en el corto plazo[9] —y que sin duda explotarán a su beneficio, como apunta dicha ley—.

El objetivo declarado —lo que dicen— es muy bonito, ¿Quién no estaría de acuerdo con que se incremente la transparencia y la estabilidad?, pero el mecanismo real —lo que hacen— es exigir a los emisores de stablecoins —como USDC o USDT—, que son tokens cruciales para operar en el ecosistema cripto, que sus emisiones estén respaldadas estrictamente por la moneda o la deuda emitida por el Estado. El gobierno estadounidense, o cualquier otro, al obligar a los emisores de stablecoins a respaldar su token con bonos de deuda, en realidad se está asegurando financiamiento casi gratuito, en la medida en que,  además de que democratiza su deuda para que personas comunes puedan tenerla, acrecentando aún más su financiamiento, dicha demanda masiva asegurada puede traducirse en tasas de endeudamiento marginalmente más bajas de lo que serían de otra manera.

Podríamos decir que el Estado ve una oportunidad muy buena, pues encontró una fuente de financiamiento que le serviría de gallina de los huevos de oro por unos cuantos años, y con el pasar de los años cada vez mejor, porque el mercado de los RWA en la BlockChain está creciendo exponencialmente. Y todo apunta a que el experimento del Tesoro estadounidense está funcionando perfectamente, porque cada nuevo inversor en criptomonedas, cada nueva stablecoin emitida, se traduce en una presión de compra sobre su deuda estatal. Dicho de un modo más simple: con la Ley Genius, el gobierno de EE. UU. ha creado una fuente masiva y creciente de demanda forzada para su propia deuda. Si el mercado de stablecoins crece y domina las transacciones on-chain  —lo cual es la tendencia—, y el marco regulatorio estadounidense se consolida como el estándar global, estaríamos hablando de que EE. UU. se posicionará como el financiador principal del ecosistema financiero digital global, seguido de cerca por algunos pocos estados —posiblemente—, y que el dólar y la deuda estadounidense serían los pilares de la economía BlockChain con el más mínimo esfuerzo, porque EE. UU. no tiene que buscar compradores para su deuda, sino simplemente regular el mercado cripto para conseguirlos.

Este escenario le da maniobra a EE. UU., o cualquier otro Estado que apele a ello, para el control total sobre el nuevo sistema financiero digital, a través de dos formas: (i) por el financiamiento y la dependencia de los Bonos del Tesoro —y con ello de la salud de EE. UU.—, haciendo que toda la economía blockchain global —DeFi, NFTs, entre otros— tengan como pilar y colateral fundamental de deuda estadounidense; y (ii) por vía de la regulación y supervisión estricta —poder político—, imponiendo reglas de operación, como asegurar que el ecosistema, aunque digital, siga los estándares Know Your Customer (KYC) y Anti-Money Laundering (AML) de la ley estadounidense, dando al Estado influencia directa y capacidad de supervisión sobre los puntos de entrada y salida más importantes del ecosistema —los emisores de stablecoins—. Y, con ello, se tira por tierra toda la filosofía por la cual surgieron las criptomonedas y la BlockChain, a saber: oponerse al sistema financiero global controlado por los Estados y sus Bancos Centrales. En contra de lo esperable, el sistema que se creó para oponerse al control estatal se está convirtiendo, por la vía regulatoria, en el mecanismo más novedoso y eficiente para financiar a ese mismo Estado y extender su control a la esfera digital.

En suma, la regulación de las stablecoins, tal y como se está presentando —porque en ningún momento se vende la idea de que no deban regularse—, a todas luces es el un caballo de Troya de los Estados, con EE. UU. dirigiendo la campaña, para absorber el ecosistema cripto, neutralizar su amenaza filosófica y convertirlo en una herramienta para reforzar el propio poder financiero y político, nacional y global.

Conclusión y reflexión: hay un punto positivo, la tokenización como camisa de fuerza para el Estado

El recorrido técnico y político que se ha realizado hasta el momento es para reflexionar y poner el ojo en cómo el mundo está cambiando y cómo los Estados apelan a estrategias para aumentar su control sobre diversos ámbitos de la vida humana. Pero, haciendo un inciso, quizá, y sólo quizá, en todo esto hay un punto a favor de la comunidad cripto, a saber: el puente que se teje entre ambos mundos (TradFi y DeFi) podría servir como una camisa de fuerza para las instituciones reguladoras —Bancos Centrales, principalmente, y políticas absurdas, que es por naturaleza lo que proviene de los Estados— al momento de tomar una decisión que podría afectar como efecto dominó a todos los mercados.

Esta conexión entre ambos mundos haría que el costo de un error regulatorio o de una política estatal aumente, porque el riesgo de un colapso en cadena que afecte a todos los mercados es mucho mayor y más rápido, lo cual podría obligar a las autoridades a tomar decisiones más prudentes —como evitar subir las tasas de interés de forma agresiva—. En este estricto sentido, sólo en este estricto sentido, aunque parezca irónico o contraintuitivo, dado lo expuesto hasta ahora, capaz todos esos riesgos técnicos son buenos, porque, en el fondo, esos riesgos técnicos del ecosistema interconectado hacen que el Estado, aunque se asegure financiamiento, quede atado al mismo, por el hecho de que si el sistema tokenizado colapsa debido a una política imprudente de algún ente regulatorio, el Estado no solo pierde una fuente de financiamiento, sino que desestabiliza la base de la nueva economía digital que se esforzó por controlar y de la cual depende ahora la salud de su propia deuda. En esencia, la propia herramienta que el Estado está coaptando para su beneficio se puede convertir en una restricción, en cuanto aumenta drásticamente la penalización por una mala política.


[*] Este texto fue originalmente publicado en: Humano Insurrecto. Fue escrito en 2025, aunque no ve luz hasta ahora.

[1] En el fondo, la tokenización convierte los derechos de propiedad de un activo en un token digital que se puede gestionar dentro de la BlockChain. Si desea profundizar al respecto, puede ver: Jame Holdsworth, Matthew Kosinski. 2023. ¿Qué es la tokenización?. Publicado en el portal de IBM. Puede acceder en: https://www.ibm.com/mx-es/think/topics/tokenization (Consultado el 20/10/2025).

[2] Al respecto, revisar: (i) Jona Jaupi. 2025. Tokenized treasuries surge to $5.6 billion, fauling growth in RWAs: CoinGecko. Publicado en el portal The Defiant. Puede acceder en: https://thedefiant.io/news/research-and-opinion/tokenized-treasuries-surge-to-usd5-6-billion-fueling-growth-in-rwas-coingecko (Consultado el 20/10/2025); y (ii) Yashika Thakur. 2025. Tokenized treasuries explained: features that make or break platforms in 2025. Publicado en el portal Antier. Puede acceder en: https://www.antiersolutions.com/blogs/tokenized-treasuries-explained-features-that-make-or-break-platforms-in-2025/ (Consultado el 15/10/2025).

[3] Anutosh Banerjee. 2024. From ripples to waves: the transformational power of tokenizing assets. Informe publicado en el portal de McKinsey & Company. Puede acceder en: https://www.mckinsey.com/industries/financial-services/our-insights/from-ripples-to-waves-the-transformational-power-of-tokenizing-assets (Consultado el 20/10/2025).

[4] Curioso que lo llamen así, como si acaso no fuera “real” lo digital.

[5] La “liquidación” es el momento en que una operación se cierra definitivamente, es decir, en el que el comprador recibe el activo y el vendedor recibe su pago.

[6] Irónicamente, aunque la BlockChain permite que seamos nuestros propios custodios —guardando los tokens en una wallet—, la mayoría de las personas usa plataformas o “exchanges” —como Coinbase, Binance, o plataformas de tokenización específicas— por comodidad. Pero al hacer esto se reintroduce a un intermediario en el que ahora confiamos en que no sea hackeada, no quiebre —como el caso de FTX— y no congele nuestros fondos. Haciendo un paralelismo, este es un riesgo que no existe si guardas el dinero bajo tu colchón, por ejemplo, pero sí existe si lo guardas en un banco o, en el caso que nos compete, en una plataforma cripto.

[7] La tecnología se mueve más rápido que las regulaciones a ella. En lo que compete al Estado, todavía están decidiendo qué son estos tokens —¿Son valores, como acciones? ¿Son materias primas? ¿Son un nuevo tipo de activo?—, y existe el riesgo de que un Estado cambie las reglas del juego a mitad de partido, o podrían incluso prohibir ciertos tokens, imponer nuevos impuestos o declarar ilegal la plataforma que estás usando para acceder al ecosistema. Sin duda alguna, esta “incertidumbre” dificulta la planificación a largo plazo, aunque también es cierto que los Estados están avanzando en ello y, en líneas generales, no han sido del todo hostiles con la nueva tecnología.

[8] El 10 de octubre de este año, por ejemplo, BTC abrió en 121.662,41, para luego caer a 102.000,00 en la plataforma Binance, todo en sólo minutos —representando un -16,16%—, y cerró en 112.774,50 —representando un +10,56% desde el piso—. En cambio, NVIDIA abrió en 192,25, cayó a 180,90 —representando un -7,51%, es decir, menos de la mitad de lo que cayó BTC—, para luego cerrar en 181,12 —representando un +0,12% desde el piso—, y movimientos similares podemos encontrar en ETFs como SPY (S&P500), monstrando más volatilidad en el la red DeFi que en TradFi.

[9] Recuerde las proyecciones de McKinsey expuestas al inicio de este texto: se estima que el mercado global de activos tokenizados podría alcanzar los USD$ 2.000.000.000.000 para 2030.

Defensa de Maduro pide desestimar cargos argumentando supuesta «inmunidad como jefe de Estado»

Caracas. – La defensa legal del narcotirano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, intentará frenar el proceso penal en Estados Unidos, argumentando una supuesta «inmunidad diplomática como jefe de Estado», y cuestionando la legalidad de su aprehensión por parte de fuerzas militares estadounidenses.

“Ningún tribunal estadounidense ha presidido jamás el juicio penal de un líder extranjero que fuera reconocido por su propio país como jefe de Estado en funciones en el momento en que se presentaron los cargos”, recalcó en su reclamo el abogado de Maduro, Barry Pollack.

El jurista entregó dos mociones al tribunal: una para desestimar toda la acusación con base en la inmunidad soberana y otra, en caso de que esa no prospere, para desestimar solo el cargo de conspiración por narcoterrorismo.

Maduro está acusado de conspiración para cometer actos de narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armas automáticas, y está preso en un penal de Nueva York, donde se procesa su caso, desde su captura en Caracas el 3 de enero.

El argumento de inmunidad plantea una cuestión jurídica poco habitual en los tribunales estadounidenses. El principio de que los jefes de Estado en ejercicio gozan de protección frente a procesos judiciales en otros países forma parte de una tradición de larga data del derecho internacional y es considerado un elemento fundamental de las relaciones diplomáticas.

Sin embargo, expertos legales consideran que Maduro enfrenta una difícil batalla para convencer al juez federal de distrito Alvin Hellerstein.

Uno de los principales obstáculos es la posición de Washington sobre su estatus. Estados Unidos dejó de reconocer a Maduro como presidente legítimo de Venezuela en 2019, después de las elecciones de 2018, que el Gobierno estadounidense calificó de fraudulentas. Posteriormente, Washington también rechazó como fraudulenta su reelección de 2024.

Se esperaba que Maduro solicitara el miércoles la inmunidad soberana, puesto que vencía el plazo fijado por el juez Alvin Hellerstein para que la defensa presentara sus argumentos.La Fiscalía de Estados Unidos tiene hasta el 2 de octubre para responder a estas mociones, previsiblemente en contra.

Denuncian trasladado arbitrario y clandestino de 32 rehenes políticos desde el Rodeo I

Caracas. – Dos ONG y familiares de rehenes políticos del narcorégimen chavista, denunciaron este jueves el traslado arbitrario y clandestino, de 32 víctimas, entre las cuales figuran tres ciudadanos colombianos, que se encontraban recluidos en el penal Rodeo I (Miranda).

La ONG Realidad Helicoide emitió un comunicado por sus redes sociales, mientras que el Comité de Familiares de Presos Políticos (Clippve) ofreció, una rueda de prensa junto a varios familiares, para denunciar la irregularidad y exigir información sobre el paradero de los secuestrados.

Clippve explicó que la medida se ejecutó durante la tarde del miércoles 2 de septiembre, sin previa notificación a los abogados defensores ni a los parientes de los afectados.

Andreina Baduel, defensora de derechos humanos y representante de la organización, cuestionó el procedimiento llevado a cabo a espaldas de las víctimas. “Se evidenció una vez más que el régimen venezolano no tiene una real voluntad política de hacer las cosas en derecho”, afirmó durante la rueda de prensa que se realizó en la Universidad Central de Venezuela, en Caracas. 

Ante el hermetismo y la negativa de las autoridades del Rodeo I, los parientes subieron a una montaña cercana al penal para comunicarse mediante el eco, una labor que fue saboteada por funcionarios del régimen chavista con una corneta.

Las familias exigieron la publicación inmediata, de un listado oficial con los destinos exactos y garantías sobre su integridad.“Subimos a una cuesta que está cerca de El Rodeo I a gritarle a los presos políticos, porque eso fue un mecanismo de comunicación que hemos establecido”, relató Baduel.

Mediante el intercambio a distancia, los detenidos lograron informar que los traslados tuvieron como destino los centros penitenciarios de Guaicaipuro, Yare y La Planta, ubicados en la región capital del país. No obstante, durante la mañana de este jueves, otros dos autobuses con rehenes a bordo, salieron de la citada cárcel con destino incierto.

Antes de las declaraciones de Baduel, defensores de derechos humanos dieron lectura a un comunicado suscrito por el Comité de Presos Políticos, el Movimiento Social Poder Ciudadano, la Fundación Haciendo País y Fundaredes, dirigido al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.

Las organizaciones instaron al funcionario estadounidense a fijar una posición frente a la situación de los presos políticos en Venezuela y reclamaron que la liberación de los detenidos sea considerada una exigencia prioritaria.

Los familiares dejaron saber, que varias de las víctimas trasladadas están vinculadas a los casos «Dron», «Brazalete Blanco» y «Operación Gedeón», todas de carácter militar, que buscaban el aparente derrocamiento, por la fuerza, de Nicolás Maduro.