Capitalismo de amigotes

Por Javier Cardozo

Uno de los problemas que ha tenido el libre mercado para abrirse camino en Latinoamérica ha sido la aplicación de modelos económicos mercantilistas o, como denominaremos en este artículo, “capitalismo de amigotes”. Cuando muchos latinoamericanos oyen hablar del  libre mercado lo asocian con las clases más opulentas que tienen mucho y las clases más desfavorecidas que tienen muy poco, esta connotación de desigualdad  está bastante marcada en nuestro continente, las grandes metrópolis como Lima, Bogotá  y Caracas son un claro ejemplo de ello.

A las personas no solo les molesta el hecho de la desigualdad sino como se ha producido esta, notan como ciertos grupos son los que tienen una mayor concentración de riqueza. En este apartado hay que hilar con finura puesto que fácilmente se puede caer en teorías erróneas como que si se le quita todo su capital a las 10 familias más ricas de Chile o Colombia la situación económica del resto de la población mejorara porque se “distribuirá la riqueza”, esto es falso ya que, en el mejor de los casos, el alivio sería temporal, quedando los problemas económicos y sociales  estructurales todavía latentes. 

No obstante lo anteriormente planteado, no puede negarse que en países como los ya mencionados hay un favoritismo por parte del Estado hacia unos  grupos sobre otros, cosa que no solo ha existido en el ámbito económico sino en el político, es conocida la leyenda negra de que en Colombia “siempre han mandado las mismas familia”, de que padres e hijos han ocupado altos cargos en los poderes públicos durante décadas. El grueso de la población que generalmente no tiene grandes conocimientos de la economía ve estos fenómenos como una falla del libre mercado o como en el debate general se le llama el capitalismo. Esto tiene como consecuencia que  las personas se terminan orientando hacia partidos y movimientos de izquierda, como ha sido el  caso más reciente de Colombia con el ascenso de Gustavo Petro y Francia Márquez al poder. Recuérdese el discurso que  han tenido de  “los nadies por fin serán representados”, dando a entender  que ellos si están con la población humilde y no con los grandes empresarios y políticos.

En este punto es necesario entender algo, puede existir la propiedad privada, las compañías, la bolsa de valores y demás instituciones asociadas al libre mercado, pero si el Estado favorece a ciertos grupos otorgándoles concesiones injustamente, aplicando leyes que solo benefician a las empresas de  ciertas personas o realizando políticas publicas cuyo objetivo solo es ayudar a los amigos del gobernante de turno no estamos frente a un libre mercando sino frente a un capitalismo o mercado de amigotes. Esto es algo en lo que se debe hacer énfasis porque no basta que existan ciertos derechos económicos para que realmente haya una verdadera libertad económica y que esta pueda dar todos los frutos positivos que en muchos casos ha demostrado otorgar.

El Estado no debe favorecer a ciertos grupos empresariales en detrimento de otros porque lo que hace es  crear una burbuja económica y de poder que termina siendo una generadora de una de las grandes fuerzas del ser humano: el resentimiento. Si una empresa se mantiene estando en el top 5 de las empresas más grandes de un país que sea por el esfuerzo e innovación de esa empresa , por su adaptabilidad a la ley de la oferta  y la demanda no por los favores que recibe de un senador , ministro o directamente del presidente de la república.