El presidente de EE. UU., Donald Trump, junto a la primera dama, Melania Trump, y su Gabinete fueron evacuados este sábado de una cena organizada por la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca a raíz de un intento fallido de asalto con armas de fuego neutralizado por el Servicio Secreto estadounidense, que se ha saldado con el sospechoso detenido y con un agente herido.
Las autoridades han detenido al sospechoso, un californiano de 31 años, al que el líder republicano ha tachado de «lobo solitario» y «persona con graves problemas» en una rueda de prensa posterior. Y fuentes de la Fiscalía de EE. UU., en comentarios a Fox News, han precisado que se trata de Cole Allen, profesor, con domicilio en la ciudad de Torrance y al que se le imputan dos cargos: uso de un arma de fuego en un crimen violento y asalto a un agente federal con arma de fuego.
El incidente comenzó poco después del comienzo del evento, a las 20.00 de la noche (hora local), cuando Allen se presentó en uno de los últimos controles de seguridad que daban paso al salón de actos del hotel; el mismo donde el entonces presidente Ronald Reagan salvó la vida de milagro en 1981 tras recibir varios disparos de John Hinckley Jr.
En el momento en que se le aproximaron los agentes, Allen abrió fuego y arrancó a correr para atravesar el perímetro de seguridad. Solo pudo avanzar unos metros antes de acabar placado por el Servicio Secreto. El disparo que efectuó fue el que hirió al agente hospitalizado. En redes sociales, la Policía de Washington D.C. confirmó que se habían encontrado dos armas de fuego y «múltiples cuchillos».
A los pocos segundos de que los disparos se escucharan en la sala de eventos del Hilton, el despliegue del Servicio Secreto comenzó a evacuar a Trump y a todos los miembros de su Gabinete presentes en el lugar, entre ellos al vicepresidente JD Vance, al secretario de Defensa, Pete Hegseth o a destacados asesores como Stephen Miller y su mujer, Katie, embarazada.
Acto seguido, el Servicio Secreto solicitó a los asistentes y a los periodistas en la sala que abandonaran el lugar, en medio de aplausos que acompañaron la salida.
El Gobierno de EE. UU. ha adoptado este viernes nuevas sanciones contra unas 40 entidades y buques relacionados con las autoridades de Irán, incluida una refinería china sancionada por el Departamento del Tesoro debido a su papel «vital» para la actividad petrolera de Teherán.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro ha impuesto sanciones contra la compañía ‘Hengli Petrochemical Refinery Co’, que describe como una «refinería independiente china» y «uno de los mayores clientes de Irán de petróleo crudo y otros productos derivados del petróleo (…) por valor de millones de dólares».
Se trata de la segunda refinería más grande de China que compra crudo iraní y, de hecho, según ha indicado la cartera, desde al menos 2023 ha recibido cargamentos de petróleo de buques de la ‘flota fantasma’ de Teherán y bajo supervisión de una compañía considerada por Washington como el «brazo comercial del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán».
El Tesoro ha emitido también una licencia autorizando la liquidación de transacciones y acuerdos que impliquen a la refinería china.
La cartera también ha incluido en su lista de sancionados a unas 40 empresas navieras y buques —con bandera de Islas Cook, Islas Marshall, Panamá, Antigua y Barbuda, Comoras, Barbados, Hong Kong y Vanuatu— por su participación en la ‘flota fantasma’ de Irán y «cuyo transporte de petróleo y productos petroquímicos proporciona un salvavidas financiero al inestable régimen iraní».
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha enmarcado estas medidas en la denominada ‘Operación Furia Económica’, en alusión a la ‘Operación Furia Épica’ contra el país asiático, que lo está «asfixiando» económicamente. Esta iniciativa, ha agregado, está «frenando su agresión en Oriente Próximo y contribuyendo a limitar sus ambiciones nucleares».
El Pentágono ha asegurado este viernes que dará al presidente de EE. UU., Donald Trump, «opciones creíbles» para responder ante lo que Washington describe como una inacción de sus aliados en el seno de la OTAN durante la ofensiva contra Irán, tras las informaciones que apuntan a un supuesto correo del Departamento de Estado en el que se pone sobre la mesa una posible suspensión de España en el seno de la Alianza.
Según Europa Press, el secretario de prensa del Pentágono, Kingsley Wilson, ha indicado que «el Departamento de Guerra garantizará que el presidente tiene opciones creíbles para garantizar que los aliados no son de ahora en adelante un tigre de papel y que cumplen con su parte».
«Como ha dicho el presidente Trump, a pesar de todo lo que EE. UU. ha hecho por nuestros aliados de la OTAN, no estuvieron ahí para nosotros [durante la ofensiva junto a Israel contra Irán]», ha manifestado, antes de declinar hacer comentarios sobre «deliberaciones internas» en el seno de la Administración sobre las posibles medidas por parte de Washington, en referencia al citado correo.
Las palabras de Wilson han llegado horas después de las informaciones sobre un presunto correo en el que se plantea la suspensión de España en la OTAN como parte de las respuestas, lo que ha llevado a la propia Alianza a aclarar que el Tratado de Washington, su documento fundacional, no prevé ningún mecanismo para dar este paso.
«El Tratado Fundacional de la OTAN no contiene ninguna disposición relativa a la suspensión de la condición de miembro de la OTAN, la expulsión o la participación limitada», ha indicado este viernes un portavoz de la Alianza Atlántica al ser cuestionado sobre el asunto.
Por su parte, el presidente socialista de España, Pedro Sánchez, ha restado importancia al asunto y ha recalcado que Madrid no ha recibido queja formal de parte de la Administración Trump, al tiempo que ha reivindicado que España es un socio «leal» que cumple con sus obligaciones con la OTAN.
«Nosotros no trabajamos sobre e-mails, trabajamos sobre documentos oficiales y posicionamientos que haga, en este caso, el Gobierno de EE. UU. La posición del Gobierno de España es clara: absoluta colaboración con los aliados, pero siempre dentro del marco de la legalidad internacional», ha zanjado en declaraciones a los medios a su llegada a una cumbre informal de líderes de la Unión Europea en la capital de Chipre, Nicosia.
Cabe recordar que Trump se ha mostrado muy crítico con España y otros aliados de la OTAN por, en su opinión, su escasa implicación en la ofensiva contra Irán, llegando incluso insinuar la salida de su país del bloque.
El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, ha reiterado este viernes a las autoridades de Irán de que el Ejército estadounidense abrirá fuego contra sus buques si obstaculizan en tránsito o colocan minas en el estrecho de Ormuz, al considerarlo una violación del alto el fuego decretado por el presidente, Donald Trump, en el contexto de la guerra pese a que el paso estratégico se encuentra de facto cerrado por el bloqueo que ejerce Irán y al que se suma un cierre perimetral del Ejército estadounidense.
«Si Irán está colocando minas en el agua o amenazando de otro modo al transporte comercial estadounidense o a las fuerzas estadounidenses, dispararemos para destruirlas», ha avisado Hegseth en una rueda de prensa junto al Estado Mayor del Ejército estadounidense, el general Dan Caine, desde la sede del Pentágono, en la que ha pasado revista a la situación en el golfo Pérsico con el bloqueo estadounidense a los puertos iraníes.
De esta forma, ha afirmado que los comandantes estadounidenses tienen reglas de enfrentamiento «claras» y que el Ejército norteamericano va a «destruir cualquier lancha rápida iraní que intente colocar minas en el agua o interrumpir el paso por el estrecho de Ormuz». «Disparar y matar», ha resumido sobre las órdenes dadas desde la Casa Blanca.
Hegseth ha insistido en que Washington mantiene el control «total» sobre el paso de Ormuz y «nada entra, nada sale». «No solo el bloqueo se está intensificando, sino que además se ha vuelto global. Solo esta semana, incautamos dos aeronaves iraníes. Hemos incautado sus buques sancionados, y confiscaremos más», ha subrayado, después de detallar que desde el cierre perimetral, la Armada norteamericana ha interceptado 34 buques.
El jefe del Pentágono ha recalcado que el bloqueo norteamericano «está creciendo y expandiéndose a nivel global». «El Ejército de EE. UU. no tiene igual: proyecta poder, niega el paso a los adversarios y protege nuestros intereses en el momento y lugar que elegimos. Nadie navega desde el estrecho de Ormuz sin el permiso de la Marina de EE. UU.», ha afirmado.
A las fuerzas iraníes las ha acusado de actuar como «criminales en alta mar». «No controlan nada y actúan como piratas, como terroristas», ha incidido el político estadounidense que ha acusado a Irán de colocar minas «indiscriminadamente» y disparar a buques mercantes en la zona.
Después de que Irán haya incautado también navíos en la zona, el responsable norteamericano ha incidido en que estos buques no son estadounidenses ni israelíes. «Son simplemente barcos al azar, a los que se acercaron con sus pequeñas lanchas rápidas y dispararon con fusiles AK-47», ha señalado.
Caracas. – Un tribunal de EE. UU. habría comprobado la nacionalidad colombiana de Nicolás Maduro, según lo reveló este pasado viernes la Dra. Blanca Mármol de León, abogada y magistrada emérita del TSJ, durante una entrevista con la periodista Jessica Vallenilla.
Según la información presentada, dicho tribunal solicitó datos oficiales a la Registraduría Nacional de Colombia, la cual habría respondido confirmando que Maduro es colombiano por nacimiento; esta afirmación sostiene la tesis de que Venezuela habría sido gobernada por un ciudadano extranjero, lo que supone una grave controversia constitucional respecto a los requisitos de elegibilidad para ejercer la presidencia en el país.
Durante la entrevista, la abogada detalló que el tribunal norteamericano solicitó información la registraduría de Colombia, la cual respondió de manera afirmativa, demostrando de Maduro es colombiano por nacimiento y por filiación. Es decir, de padre y madre colombianos.
De confirmarse esto oficialmente, quedaría demostrado que Maduro nunca cumplió con los requisitos constitucionales para ser presidente. No obstante, hay se debe tener en cuenta que, a pesar de las declaraciones de Mármol y la difusión por parte de Vallenilla, no se han hecho públicos documentos oficiales verificados que certifiquen la nacionalidad colombiana de Maduro.
Estas declaraciones forman parte de un largo debate y de diversas denuncias realizadas sobre la inhabilitación constitucional de Maduro, un tema que se ha mantenido en la palestra política y mediática.
Comprueban ante tribunal de EEUU la nacionalidad colombiana de Maduro
Tribunal solicitó información a la @RegistradurIa de Colombia que respondió que Nicolás Maduro es colombiano por nacimiento, explica Blanca Rosa Mármol @BMarmoldeLeon, magistrada emérita del TSJ al señalar que… pic.twitter.com/9jQKoBFqdN
Caracas. – La implementación del plan de tres fases para recuperar a Venezuela, fue el primer tema que el nuevo encargado de negocios de EE. UU., John Barrett, expuso este pasado viernes en la reunión que sostuvo con la encargada del narcorégimen chavista, Delcy Rodríguez.
Desde la cuenta en X de la embajada estadounidense en Caracas, Barrett señaló la necesidad de “seguir implementando el plan de tres fases” de la administración del presidente Donald Trump para Venezuela: estabilización, recuperación y transición. El objetivo de la misión, según la sede diplomática es “obtener resultados que beneficien tanto a los estadounidenses como a los venezolanos”.
El encuentro forma parte de una nueva etapa de acercamiento entre Washington y Caracas, luego de que ambas naciones retomaron relaciones a inicios de año tras la captura de Nicolás Maduro.
Barrett, quien asumió recientemente como jefe de la misión diplomática estadounidense en el país, ha reiterado que su gestión estará centrada en avanzar en el plan estratégico promovido por la administración de Donald Trump, basado en tres ejes: estabilización, recuperación económica y transición política.
La reunión con Rodríguez se suma a una serie de contactos de alto nivel entre representantes de ambos gobiernos en los últimos meses, incluidas visitas de funcionarios estadounidenses para abordar asuntos energéticos, económicos y de cooperación institucional.
La cita se realizó en el Palacio de Miraflores, sede del Ejecutivo venezolano, donde más temprano Rodríguez había recibido al presidente de Colombia, Gustavo Petro. Ambos mandatarios anunciaron un plan conjunto para combatir las economías ilegales en la frontera, con medidas coordinadas contra el narcotráfico, la minería ilegal y la trata de personas.
En la reunión se encontraban también el canciller venezolano, Yván Gil; el viceministro para Europa y América del Norte, Oliver Blanco; el ministro de Interior, Diosdado Cabello; y el vicepresidente de Economía y Finanzas, Calixto Ortega.
Caracas. – El senador estadounidense Rick Scott cuestionó el fin de la Ley de Amnistía en Venezuela, medida anunciada el pasado jueves, por lo cual pidió a Washington reimponer las sanciones contra Delcy Rodríguez, como represalia a las políticas que esta está adoptando.
El legislador republicano expresó su rechazo a través de la red social X, donde aseguró que la decisión del oficialismo confirma la falta de voluntad de cooperación con EE. UU.
“Esto solo confirma lo que ya sabíamos: nunca hubo una intención real de cooperar con los EE. UU.”, afirmó Scott, al referirse al anuncio realizado por Rodríguez sobre el cierre de la medida. Rodríguez anunció el pasado jueves que “esta ley de amnistía llega a su fin”.
“Aquellos casos que no estaban contemplados, o mejor dicho, estaban excluidos expresamente en la ley de amnistía, hay otros espacios donde se pueden canalizar”, dijo sin garantizar nada para los que siguen encerrados.
“La verdad es que, con o sin la ley de amnistía, cientos de presos políticos aún permanecen tras las rejas, deliberadamente excluidos del debido proceso y castigados injustamente solo por levantarse contra el régimen”, señaló el senador.
Finalmente, el senador instó a la administración estadounidense a endurecer su postura diplomática y económica.
Las declaraciones se producen en un contexto de presión creciente desde Washington. Scott recordó que tanto Trump como el secretario de Estado, Marco Rubio, han fijado condiciones claras en relación con la liberación de presos políticos y el respeto al debido proceso.
Otros diplomáticos, especialmente los republicanos, se han estado pronunciando sobre las actuaciones de Rodríguez. El congresista Carlos Giménez, dijo esta semana que, si Delcy Rodríguez no coopera con el Gobierno del presidente Donald Trump, le espera un destino como el de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
«SOS Venezuela. Delcy no engaña a nadie. Todos sabemos de qué pata cojea esta sabandija», recalcó Giménez.
Delcy Rodríguez stood before her circle of thugs to announce her so-called “amnesty law” is over. This only confirms what we already knew: there was never a real intention to cooperate with the United States.
The truth is, with or without the amnesty law, hundreds of political… https://t.co/BIJQph3H53
Caracas. – La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de EE. UU. emitió licencias modificadas este pasado viernes, que permiten a Nicolás Maduro y Cilia Flores costear una defensa privada en el caso de narcoterrorismo que enfrentan en Nueva York, empleando recursos del Estado venezolano.
Esta decisión, que generó fuertes reacciones en las redes sociales, autoriza el uso de fondos públicos, revirtiendo el bloqueo previo, bajo la condición de que provengan de activos disponibles tras la reanudación de relaciones diplomáticas el 5 de marzo de 2026.
La decisión se conoció cuando el fiscal federal de Manhattan, Jay Clayton, informó al juez Alvin Hellerstein que la OFAC emitió licencias modificadas que permiten al Estado venezolano pagar los abogados privados del dictador derrocado Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, acusados de narcoterrorismo en el Distrito Sur de Nueva York.
Esta decisión supone un giro en la estrategia del Departamento de Justicia y de la Administración del presidente de EE. UU., Donald Trump, que hasta ahora habían bloqueado el acceso a estos fondos alegando motivos de seguridad nacional y política exterior.
En un comunicado la OFAC explicó que «estas licencias enmendadas autorizan a los abogados defensores a recibir pagos del Gobierno de Venezuela bajo ciertas condiciones, incluyendo las condiciones de que los pagos autorizados se realicen con fondos disponibles para el Gobierno de Venezuela después del 5 de marzo de 2026; y los pagos autorizados no se deriven de Fondos de Depósito de Gobiernos Extranjeros».
Las condiciones estipuladas por la licencia, también contemplan prohibir el uso de ingresos petroleros depositados en el Tesoro de EE. UU. , y las reservas de oro históricamente bloqueadas.
Con el problema de financiamiento resuelto, la defensa retiró su solicitud de desestimación del caso. El tribunal programará una audiencia de seguimiento en aproximadamente 60 días. El juez Hellerstein había cuestionado en marzo la negativa inicial de la fiscalía, señalando que EE. UU. mantiene relaciones comerciales con Venezuela y que Maduro ya no se encuentra en el país.
En medio de la crisis petrolera que el mundo atraviesa por la situación en Medio Oriente, Estados Unidos se posicionó como un actor crucial en la cadena de suministro.
La guerra contra Irán y el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz han desencadenado una de las mayores disrupciones energéticas de los últimos años, llevando a Estados Unidos a asumir un rol central como proveedor global de petróleo. En este contexto, la administración del presidente Donald Trump ha impulsado un fuerte aumento de las exportaciones de crudo y productos refinados, en un intento por amortiguar el impacto de la crisis sobre los mercados internacionales, especialmente en Asia.
Según datos de la inteligencia comercial, las exportaciones estadounidenses de crudo alcanzarán niveles récord en abril y mayo, con envíos superiores a los 5,4 millones de barriles diarios (bpd), muy por encima de los menos de 4 millones registrados a comienzos de año, antes del estallido del conflicto el 28 de febrero. Este incremento ha sido impulsado principalmente por la creciente demanda asiática, una región que dependía en gran medida del petróleo proveniente del Golfo Pérsico.
El cierre casi total del Estrecho de Ormuz, por donde transitaba cerca del 20% del suministro mundial de crudo y combustibles, ha generado un déficit significativo en los mercados internacionales. En Asia, las importaciones marítimas de petróleo han caído en torno a 10 millones de barriles diarios respecto a los niveles previos a la guerra, una pérdida que ni siquiera el aumento de las exportaciones estadounidenses puede compensar por completo.
Aun así, los envíos de crudo desde Estados Unidos hacia Asia han experimentado un crecimiento notable. Para mayo, se proyecta que alcancen los 3,29 millones de bpd, triplicando los niveles de enero. Este flujo ha sido clave para aliviar, al menos parcialmente, la escasez en países altamente dependientes de las importaciones energéticas, como China, Corea del Sur y Japón.
La administración de Donald Trump lleva a cabo un fuerte crecimiento en la producción y las exportaciones de petróleo
En paralelo, las exportaciones estadounidenses de productos refinados también han aumentado, llegando a 3,59 millones de bpd en abril. Sin embargo, solo una fracción de ese volumen, alrededor de 386.000 bpd, se dirige a Asia, lo que limita su capacidad para compensar la caída de más de 1,5 millones de bpd en combustibles que anteriormente cruzaban el Estrecho de Ormuz hacia esa región.
Frente a este escenario, la política energética de la administración Trump ha sido interpretada por analistas como una estrategia orientada a reforzar el papel de Estados Unidos como proveedor global confiable. El propio presidente instó a los países importadores a »comprar petróleo estadounidense», subrayando la capacidad del país para aumentar su producción y exportaciones en momentos de crisis.
Como parte de estas medidas, el gobierno ha autorizado la liberación de más de 170 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR), con el objetivo de estabilizar los mercados y contener el alza de precios. Esta decisión ha permitido incrementar la oferta disponible en el corto plazo, facilitando tanto el abastecimiento interno como las exportaciones.
Esta política también ha generado tensiones en el mercado doméstico. El aumento de las exportaciones, combinado con la disrupción global del suministro, ha contribuido a un alza significativa en los precios del combustible en Estados Unidos. El crudo West Texas Intermediate superó los 110 dólares por barril, mientras que los precios de la gasolina han superado los 4 dólares por galón, generando preocupación entre los consumidores.
Los productos refinados también vieron un gran aumento en sus niveles de producción y exportación
A pesar de estas presiones internas, la administración Trump ha evitado imponer restricciones a las exportaciones, argumentando que tales medidas podrían tener efectos contraproducentes. Analistas advierten que limitar las ventas al exterior podría desincentivar la producción, afectar a las refinerías y, en última instancia, agravar la situación energética tanto a nivel nacional como global.
En este sentido, expertos del sector destacan que Estados Unidos ha demostrado una capacidad única para responder rápidamente a crisis internacionales, gracias a la flexibilidad de su industria petrolera, especialmente en la producción de crudo ligero. Además, el aumento de las importaciones desde países como Venezuela ha permitido optimizar el sistema de refinación, liberando mayores volúmenes de petróleo doméstico para exportación.
El impacto geopolítico de esta situación también es significativo. Al posicionarse como un proveedor clave para Asia, Estados Unidos refuerza su influencia en una de las regiones más dinámicas del mundo, consolidando relaciones estratégicas en un momento de alta incertidumbre.
A pesar de algunas presiones por ciertos sectores, el presidente estadounidense se negó a aplicar limitaciones a las exportaciones
Caracas. – John Barrett, el nuevo encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela, arribó este jueves a Caracas en sustitución de Laura Dogu, y afirmó que su misión será avanzar en la implementación del plan de tres fases impulsado por Washington.
«La relación entre los Estados Unidos y Venezuela va a definir el futuro de nuestro hemisferio», afirmó Barret, a su llegada al país este jueves para asumir su nuevo cargo
.También, el diplomático publicó un mensaje en la cuenta de Instagram de la Embajada estadounidense en el que señaló: “Estoy en tierra venezolana para seguir implementando el plan de tres fases (…) Es un honor representar a los Estados Unidos en este momento histórico de nuestras relaciones con Venezuela”.
Barrett fue designado como el nuevo encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Venezuela tras la salida de Laura Dogu.Tras el nombramiento, Barrett abandonará sus funciones como encargado de negocios de la sede diplomática estadounidense en Guatemala, cargo que ocupaba desde enero de 2026.De acuerdo a la información reseñada por la Embajada de EEUU, Barrett es miembro de carrera del Servicio Exterior Senior.
Se había desempeñado recientemente como Ministro Consejero en la Embajada de EEUU en Panamá desde mayo de 2023.Previamente, ocupó el cargo de consejero para Asuntos Económicos en la Embajada de EEUU en Perú y, anteriormente, el de Cónsul General en el Consulado General en Recife, donde lideró la labor diplomática en ocho estados del noreste de Brasil.
Ejerció, además, funciones en Washington entre los años 2015 y 2017, como Alto funcionario del Departamento de Estado encargado de la relación bilateral con Filipinas, y cumplió misiones en El Salvador, China y Afganistán.
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