Rumor: César Omaña, preso político del narcorégimen, habría muerto en extrañas circunstancias

Caracas. – En redes sociales se rumora, desde este pasado viernes, sobre la extraña muerte de un preso político vinculado a la Narcotiranía. Se trata del doctor César Omaña, quien fuera testaferro de un alto mando militar chavista, apresado luego de las elecciones presidenciales de 2024.

Varias cuentas aseguran que Omaña fue encontrado muerto en su celda la semana pasada, tras haberse «suicidado». No obstante, los rumores se inclinan por la tesis de que fue víctima de un «silenciamiento forzado».

Aún no hay pronunciamiento oficial que confirme la muerte de este médico, a quien los datos señalan de haber sido testaferro del exdirector de la DGCIM, Iván Hernández Dala, pero también del expreso político Leopoldo López, a quien acompañó en la farsa de alzamiento militar protagonizada el 30 de abril de 2019.

Aunque estuvo detenido por unos meses, gracias a sus contactos Omaña fue liberado por la tiranía. No obstante, era vigilado cuidadosamente.

Las informaciones señalan que, incluso, Omaña conocía al actual jefe del DAET, Alexander Granko Arteaga, sin embargo, luego del 28 de julio de 2024 fue señalado de ser un doble agente, en contra del narcorégimen chavista, y por ello fue encarcelado el 1 de agosto.

Ahora, varias cuentas aseguran que murió en prisión, en circunstancias no aclaradas, pero ningún medio ha publicado nada al respecto.

La cuenta @Ulul4r publicó:.

Otra cuenta (@TribunaLibreES) señaló lo siguiente:

También, la cuenta VenezuelaHumanRights (@VoicesVenezuela) hizo eco del rumor:

Cabello vincula falsamente al yerno de Edmundo González con el FBI

Caracas. – El jerarca chavista Diosdado Cabello sigue ejerciendo presión sobre Edmundo González, ganador de las elecciones del 28 de julio del 2024, esta vez al acusar falsamente a su yerno secuestrado, Rafael Tudares, de servir como enlace al FBI en Venezuela.

Así lo aseguró Cabello, denominado por el Departamento de Estado de EE. UU. como jefe del «Cartel de los Soles», durante su última transmisión de «Con el mazo dando» el pasado miércoles.

Analistas y periodistas en redes sociales indican que Cabello intenta coaccionar a González Urrutia, quien se encuentra en el exilio, con este tipo de acusaciones para forzarlo —por temor a lo que pueda ocurrirle a su familia— a mediar ante la administración Trump para bajar la presión sobre el narcorégimen.

En esta reciente transmisión televisiva, el alto funcionario chavista aseveró que Tudares «no es ninguna santa paloma y que tampoco es inocente». En este sentido, leyó fragmentos de una carta aparentemente enviada por un «patriota cooperante», la cual, según él, sostiene que Tudares mantenía supuestos vínculos con agencias de inteligencia extranjeras.

Lo acusa, nuevamente sin pruebas al respecto, de ser un supuesto enlace directo del Buró Federal de Investigaciones de EE. UU. (FBI) dentro del país.

«Aquí nadie está preso por inocente, ni por capricho. Que no se vengan a victimizar», sentenció Cabello, en clara alusión a las denuncias públicas de Mariana de Tudares, quien ha afirmado que su esposo fue «secuestrado» por cuerpos de seguridad del Estado y se encuentra incomunicado.

Cabello siempre suele emplear el método de las cartas con «información clasificada», para llevar a cabo los shows televisivos que ofrece, los cuales —como ya bien se sabe— son parte de los laboratorios que usa, para acusar de manera falsa y generar polémica.

Cabe señalar que Edmundo González ha insistido, en las últimas semanas, en la situación de su yerno, y en la preocupación de su hija por este tema, tal como lo revelan las continuas denuncias que hace a través de sus redes sociales.

Quizá, la intención de Cabello es atemorizarlo más, esta vez haciendo señalamientos muy delicados sobre Tudares, que dejan entrever que podría ser víctima de una severa condena judicial por parte de la tiranía. 

SEBIN secuestró al presidente de una asociación de escoltas y se llevó información clasificada

Caracas. – El presidente de una asociación de escoltas fue sumado a la lista de rehenes de la Narcotiranía chavista, al ser detenido por esbirros del SEBIN esta semana en Caracas, en el marco de la nueva ola represiva que anunció Diosdado Cabello.

Se trata de Armando José Rodríguez, presidente de la Asociación de Bolivariana de Escoltas de Venezuela (Asboesve), quien fue interceptado por funcionarios del SEBIN el pasado 1 de julio, en un tramo de la avenida La Montaña, parroquia El Paraíso.

Cabe señalar que la aprehensión de Rodríguez se llevó a cabo sin presentar ningún tipo de órdenes judiciales o explicaciones por parte de los raptores, y tres días después, los familiares de este ciudadano denuncian no saber nada sobre su paradero ni su estado.

El procedimiento para secuestrar a presidente de Asboesve requirió hasta el uso de drones. Vecinos de la zona observaron el vuelo de estos artefactos durante varios minutos, así como la presencia sospechosa de una lujosa camioneta, en la cual se transportaban los esbirros que llevaron a cabo el hecho.

Sin embargo, además de llevárselo, los sujetos también ingresaron a la sede de la asociación que preside en esa misma zona para sustraer de allí computadoras, gran cantidad de documentos con información sensible, entre otros registros de la empresa.

Fuentes conectadas al caso revelaron que entre los datos sustraídos se encuentran información clasificada sobre los escoltas adscritos a ese gremio, sus direcciones, teléfonos, y hasta el tipo de armamento que emplean para cumplir con sus funciones.

Algunos allegados a esa asociación, quienes pidieron mantener sus identidades en reserva por razones obvias, revelaron temer que los agremiados sean acusados, injustamente, de estar involucrados con algunas de las nuevas tramas conspirativas inventadas por el narcorégimen chavista.

Denuncian como exgobernadoras chavistas tienen a sus hijos viviendo en Europa

Caracas. – Una denuncia que se viralizó en redes sociales muestra como dos altas funcionarios del PSUV tienen a sus hijos viviendo en Europa y disfrutan del dinero robado a los venezolanos, mientras ellas continúan en Venezuela apoyando a la Narcotiranía de Nicolás Maduro.

La publicación fue realizada por el influencer y expreso político del chavismo, Jonathan Palacios, quien en sus redes sociales expuso los casos de Lizeta Hernández y Zoraida Parra, exgobernadoras del narcorégimen en Delta Amacuro y Táchira, respectivamente.

En el video, Palacios muestra como Hernández visita la ciudad de Berna, en Suiza, para ver a su hijo. La exgobernadora chavista publicó en sus redes sociales el encuentro que tuvo en la citada ciudad europea, para darse la buena vida junto a su hijo, a quien tiene viviendo en uno de los países que Palacios califica como «paraíso fiscal usado por los chavistas para lavar» el dinero ilegítimo que se roban.

La grabación muestra también a Lizeta haciendo campaña a favor del PSUV, y apoyando frontalmente a Nicolás Maduro, mientras que su familia, en realidad, no vive en el país.

La denuncia Palacios se puede ver en:

El caso es similar al de Parra, cuya familia vive en España, y se muestran también extractos de videos que ha compartido la dirigente del PSUV, cuando ha ido a visitar también a sus hijos en la nación europea.

También, se muestran fragmentos de las campañas políticas encabezadas por esta seguidora del narcochavismo, en respaldo a Maduro por los intereses que deben defender.

Muchos internautas condenaron a ambas dirigentes «rojas» y propusieron buscar contactos con la Unión Europea para denunciarlas a ellas y a sus familiares, a fin de que le sean congelados bienes y el dinero que poseen ilegalmente, o deportarlos si es posible.

Un profesor de química de 72 años es el nuevo rehén de la Narcotiranía

Caracas. – Armando García Miragaya, un respetado profesor de química de 72 años, es el nuevo rehén de la Narcotiranía chavista, tras ser detenido en la nueva ola represiva anunciada por Diosdado Cabello, en la cual se le acusa —sin ningún tipo de fundamentos— de ser un supuesto espía.

Fue el ministro chavista quien dijo este pasado martes que García Miragaya era quien presuntamente estaba detrás de lo que calificó como el sustento «académico» de una narrativa que presenta a Venezuela como un centro de operaciones para Al Qaeda, otros grupos terroristas internacionales y redes de narcotráfico.

«Necesitaban a alguien que validara esta historia, ¿Quién mejor que un científico?”, dijo Cabello, para justificar el rapto del académico septuagenario. La versión de Cabello indicó que sería la esposa de Miragaya, quien se encuentra en EE. UU., quien aparentemente lo habría puesto en contacto con una intérprete del FBI, a quien el docente le habría prometido tener información importante.

El llamado jefe del «Cartel de los Soles» indicó que, después de este primer contacto, García Miragaya habría mantenido comunicaciones directas con agentes del FBI, lo que desencadenó la investigación y posterior arresto.

Las fuentes de inteligencia que aparentemente proporcionaron la información a Cabello son desconocidas. Sin embargo, el jefe chavista admitió que el profesor de química dijo al FBI, a través de un croquis, la ubicación de una base con misiles iraníes en Venezuela.

Los datos sobre el perfil de este educador, de 72 años, indican que es consultor económico tecnológico en Otecven, una organización tecno-económica venezolana, además de haber trabajado para el Ministerio de Petróleo hasta el 9 de julio de 1993.

Cabe señalar que, hasta el momento, los familiares de este ciudadano no se han manifestado al respecto, y se desconoce en cuál de los organismos represivos se encuentra privado ilegítimamente de libertad.

Trinidad y Tobago designó al «Tren de Aragua» como organización terrorista

Caracas. – Trinidad y Tobago designó a la mega banda delictiva del chavismo «Tren de Aragua», como una organización terrorista, gracias a una orden obtenida este miércoles por un Tribunal Superior.

La medida responde a una solicitud hecha por EE. UU., en el marco de la cooperación bilateral en materia de seguridad. De hecho, así lo indicó un comunicado de la fiscalía general publicado este miércoles, según el cual la decisión es el resultado de la estrecha colaboración del Gobierno de Trinidad y Tobago con su socio clave.

También, la misiva expresa que la decisión representa «un hito significativo» en los esfuerzos por proteger a la ciudadanía y desmantelar redes del crimen organizado transnacional.

La orden del Tribunal Superior prohíbe cualquier trato con el «Tren de Aragua» e instruye que se congelen todos los bienes que sean propiedad o estén controlados, directa o indirectamente, por esta organización.

Asimismo, apunta que la prestación de servicios financieros y de cualquier otro tipo, bienes o apoyo al grupo, constituye un delito según la Ley Antiterrorista del país.

Cabe señalar que esta medida se produce días después de que EE. UU., Argentina, Perú y otros países solicitaran a la OEA declarar al Tren de Aragua como grupo terrorista, durante la 55ª Asamblea General.

Igualmente, se considera que es una respuesta del gobierno de la isla, a las tensiones provocadas por el narcorégimen chavista, cuando Nicolás Maduro denunció —sin evidencias de ningún tipo— la captura de supuestos «terroristas» que habrían ingresado desde Trinidad y Tobago, con el objetivo de desestabilizar a su tiranía.

Meganálisis señala que para el 86.1% de los venezolanos la solución es que Maduro y el chavismo salgan

Caracas. – El último sondeo realizado por la encuestadora Meganálisis revela que una gran mayoría de los venezolanos asegura que la única solución a los problemas del país es la salida de Nicolás Maduro y del chavismo, pero al mismo tiempo se avergüenzan de los militares del narcorégimen.

El estudio fue realizado con base en 1127 entrevistas, efectuadas en todo el territorio nacional entre los pasados 18 y 25 de junio, sobre la base de 21.4 millones de habitantes que conforman actualmente la población venezolana, y de todas las clases sociales.

Los encuestados recibieron 18 alternativas de respuestas ante la pregunta: «¿Cuál considera usted que es la solución a la mayoría de los problemas que tiene Venezuela?», y la respuesta seleccionada por el 86.1% de los consultados fue: «que Maduro y el chavismo dejen el poder».

Las alternativas incluían salir del socialismo, combatir la corrupción, atraer más inversiones, entre otras. La segunda respuesta más votada, con el 77.3%, fue «que no haya más socialismo en Venezuela». Mientras, la tercera opción con un 73.6% pedía «que Edmundo asuma la presidencia de Venezuela».

Otro de los aspectos trabajados en esta reciente encuesta fue acerca de la percepción que tienen los venezolanos sobre las fuerzas armadas.

«Orgullo y admiración», «vergüenza y disgusto», «nada» o «no sabe», fueron las respuestas a elegir, y un 77.3% optó por asegurar que su sentimiento hacia las FANB chavistas era de vergüenza y disgusto.

El 8.1% dijo sentirse orgullo de estos militares seguidores de la tiranía, y el 9.4% prefirió responder «nada».

Alertan a jóvenes venezolanos para que no acudan a la jornada de actualización del SAIME

Caracas. – No acudir al supuesto proceso de «actualización de datos», realizado por el SAIME para los venezolanos con números de cédula entre los 21 y 31 millones, pidió el profesor Javier Vivas Santana a los jóvenes del país, al alertar que se trata de un nuevo mecanismo de control social ejecutado por el narcorégimen.

En un video difundido en su cuenta de la red social X, el docente explicó que este proceso para verificar los datos de quienes tienen cédulas entre los 21 y 31 millones, solo pretende ahondar más en ese sector específico de la población venezolana para imponerle medidas y vigilancia.

«Si se tratara en verdad de un proceso de actualización de datos, deberían llamar a toda la población y no a un sector específico», indicó Santana.

Explicó que hay cuatro razones fundamentales por las cuales la tiranía chavista emprende esta nueva estrategia de control. La primera es que desean tener el control de la población joven del país: «aquellos que nacieron a finales de los 90 y en los primeros años de este siglo es lo que ellos les interesa», sostiene el educador, quien indica que en este segmento se produjo una fuerte migración, y el narcorégimen desea saber quienes se marcharon y las razones de ello.

La segunda razón es el déficit de estudiantes que hay en el país. «Los muchachos que estudian se van, terminan su carrera y se van al no tener oportunidades», dice Santana.

La tercera razón es aplicar una duplicación de números de cédula, a aquellos jóvenes que se nieguen a ser repatriados a someterse en el sistema, que el chavismo pretenden consolidar, y con dicha duplicación de números seguirán usurpando las identidades de esta población juvenil, a fin de seguir «certificando elecciones, entre comillas, sobre todo para la llamada reforma constitucional».

La cuarta razón expuesta por Santana, es que someter a la población joven a un control político. «Aquellos que no asistan a marchas, a sus convocatorias, quedarán fuera del carnet de la patria. Eso es ya un hecho», alertó.

«Mi llamado es que no asistan, aquí quieren hacer un control social, es decir, saber dónde vive, saber su número de teléfono, quienes han emigrado de su grupo familiar. Aquí hay que ser muy objetivos y muy precisos. No vayan los jóvenes a esa mal llamada actualización», exhortó el educador.

Santana aseveró que es Diosdado Cabello quien estaría tras este proceso, y lo responsabilizó de los daños que puedan sufrir los jóvenes, tras este proceso.

Alertan que narcorégimen detiene ayuda para afectados en Mérida

Caracas. – El temor de los habitantes de Mérida de perder la ayuda a manos del narcorégimen se ha intensificado en los últimos días, debido a que los organismos represivos están colocando alcabalas en las vías que conducen al páramo, para impedir el paso de enseres y medicinas, aumentando la probabilidad de que sean confiscados.

En redes sociales, principalmente en X, se difundieron varias denuncias sobre las obstrucciones aplicadas por la PNB para impedir el paso de los voluntarios que transportan la ayuda necesaria a los afectados en sus propios medios.

Una de las excusas ofrecidas por este organismo es la de exigir supuestos salvoconductos para permitirles a estos ciudadanos el acceso a las comunidades incomunicadas, a fin de llevarles los insumos que necesitan quienes ahora están en peligro.

«Ahora, para poder pasar dicen que piden salvoconductos. No sé qué podemos hacer», denunció un hombre en un video publicado en X por el exalcalde merideño, Carlos García.

«El deber de ustedes es abrir el paso y dejarnos pasar para llevar la ayuda que se recogió. Vamos a ayudar. Hay agua, medicinas, todos lo necesitan; abran ese paso y déjennos pasar y ya», dijo una mujer a un funcionario de la PNB.

Cabe señalar que esta ayuda, enviada por voluntarios y organizaciones civiles, está destinada a más de 4.700 personas desplazadas por las lluvias. La medida de seguridad, orientada al control de recursos y el orden logístico, generó demoras significativas en la entrega de insumos vitales en momentos donde el acceso a bienes básicos es crítico.

Aunque voceros oficiales no han emitido declaraciones al respecto, la situación ha generado preocupación en comunidades y organizaciones de asistencia. Estas reclaman mayor coordinación y flexibilidad operativa en contextos de emergencia.

Hasta ahora, no se ha informado cuándo será liberado el cargamento ni si se habilitarán medidas excepcionales para garantizar la llegada oportuna de ayuda humanitaria.

Por esta razón, en grupos de WhatsApp y en redes sociales se comienza a alertar sobre la posibilidad de que estos insumos sean ilegalmente confiscados, tal como ocurrió en la reciente vaguada ocurrida en el estado Sucre.

Los mensajes piden estar alertas a quienes transportan los enseres para que denuncien de inmediato cualquier intento de incautación ilegal, ya que, según quienes advierten de estas medidas, la tiranía chavista tiende a apoderarse de los cargamentos para después repartir una parte como si en realidad esta fuera un aporte gubernamental.

El costo invisible de las licencias profesionales: un privilegio otorgado por el Estado

Oriana Aranguren estudia Ciencias Fiscales, mención Aduanas y Comercio Exterior, y es cofundadora del capítulo Ladies of liberty Alliance (LOLA) Caracas, desde donde se promueve el liderazgo femenino en el movimiento libertario. También, es Coordinadora Nacional de EsLibertad Venezuela.

(…) en las últimas décadas, el número de empleos que requieren una licencia en EE. UU., por ejemplo, ha pasado de aproximadamente el 5% de la fuerza laboral en la década de 1950 a más del 20% en la actualidad

Oriana Aranguren

Es una creencia común en las sociedades occidentales de que la movilidad social y la prosperidad económica de una persona se fundamenta en el trabajo duro, la innovación y la libre empresa. Y en buena medida es cierto. Pero muchas veces se pretende defender ello en un marco en el que no se critica un obstáculo cada vez más formidable y, a menudo, subestimado, que se interpone en el camino de millones de aspirantes a emprendedores y trabajadores, a saber: el laberinto de las licencias ocupacionales —impuestas por el Estado bajo el estandarte de la “protección del consumidor”, en el que el mismo pretende acreditar alguna profesión, exigiendo que los individuos obtengan un permiso gubernamental para ejercerla—.

Para algunos, la justificación estatal de las licencias profesionales que emite parece loable, por lo cual no lo critican, o incluso lo exigen, pero un análisis riguroso revela una realidad que contradice dicha postura, ya que, lejos de ser un escudo para el público, ese sistema de licencias profesionales se ha convertido en una herramienta de proteccionismo que limita la competencia, infla los precios y, lo más preocupante, erige una barrera sistémica que restringe el acceso a oportunidades laborales, afectando de manera desproporcionada a las poblaciones de bajos ingresos y a los emprendedores. De esta manera, se convierte en una especie de “costo invisible” que frena el dinamismo económico y socava el principio fundamental del derecho a ganarse la vida.

La lógica estatal detrás de las licencias profesionales es simple y seductora: garantizar que las personas que quieren ejercer algún trabajo posean un nivel mínimo de competencia y ética, protegiendo así a los consumidores de daños físicos o fraudes financieros. Y es seductora porque, a simple vista, nadie discutiría la necesidad de licencias rigurosas para profesiones médicos, pilotos de aerolíneas o ingenieros nucleares, donde el riesgo de un error es catastrófico y la asimetría de información entre el proveedor y el cliente es bastante grande. No obstante, es necesario señalar que el problema no reside en la existencia de la licencia en sí, sino en su expansión descontrolada y a menudo ilógica a un espectro cada vez más amplio de ocupaciones de bajo riesgo. De hecho, en las últimas décadas, el número de empleos que requieren una licencia en EE. UU., por ejemplo, ha pasado de aproximadamente el 5% de la fuerza laboral en la década de 1950 a más del 20% en la actualidad, abarcando oficios tan dispares como floristas, decoradores de interiores, guías turísticos, maquilladores y trenzadores de cabello[1].

Es en esta expansión donde la justificación de la “protección del consumidor” comienza a desmoronarse, pues resulta difícil argumentar de manera creíble que un arreglo floral mal ejecutado o una elección de cortinas poco estética representen un peligro significativo para la salud y la seguridad pública. Así, se muestra como los requisitos para obtener estas licencias a menudo parecen arbitrarios y desproporcionados con respecto a cualquier riesgo plausible; por ejemplo, en varios estados de EE. UU., los trenzadores de cabello africano, una técnica ancestral con riesgos mínimos, han tenido que completar cientos, y a veces miles, de horas de formación en cosmetología general —la mayor parte de las cuales son irrelevantes para su oficio— y pagar miles de dólares en matrículas y tasas de examen[2]. Lo cual nos hace inferir que estos requisitos no protegen a los clientes, más bien protegen a las escuelas de cosmetología y a los cosmetólogos con licencia de la competencia de un servicio especializado y a menudo más asequible.

De hecho, el estudio citado explica como muchas veces las regulaciones han surgido por un grupo de profesionales que los exige para limitar la competencia, lo cual es a su vez aceptado por los políticos para asegurarse ciertos impuestos de dichos grupos[3]. De este modo, aseguran ganancias extraordinarias, en la medida en que son superiores en comparación a las de un mercado libre, en donde las personas tienen menos limites de entradas y es la oferta y la demanda, mediada por la competencia, quienes se encargan de regular a los trabajadores, desechando a quienes no presten un servicio de calidad a un buen precio.

Este fenómeno es un ejemplo clásico de lo que los economistas denominan “captura regulatoria”, que refiere a cuando los grupos de interés de una industria —en este caso, los profesionales ya establecidos— influyen en los organismos reguladores y en los legisladores para que creen normativas que les beneficien directamente. Al presionar por requisitos de licencia onerosos, los titulares del mercado logran un objetivo primordial: limitar la oferta de nuevos competidores, erigiendo, como ya se mencionó, barreras de entrada costosas y que consumen mucho tiempo, crean un cartel sancionado por el gobierno, mientras que dichos profesionales existentes pueden disfrutar de salarios más altos y una base de clientes más segura, no necesariamente por ser más competentes, sino porque el gobierno ha eliminado artificialmente a sus potenciales rivales. Entonces, la supuesta “protección del consumidor” se convierte, en la práctica, en una “protección del productor” —así es como se crean los monopolios que tanto critican, de hecho, por lo cual su discurso es doble moral—, porque se tienen productos más caros, no necesariamente mejores, y se limitan de opciones al consumidor[4].

Empero, más allá de la inflación de precios, estas barreras de entrada sofocan la innovación y el dinamismo empresarial. Si partimos de la idea de que los emprendedores son, por naturaleza, agentes de cambio que introducen nuevos modelos de negocio, tecnologías y métodos más eficientes, al existir un régimen de licencias rígido se petrifica una industria en sus prácticas existentes —se vuelve estático—. Y es que, si las regulaciones dictan con precisión cómo se debe realizar un servicio o qué herramientas se pueden utilizar, basados en los métodos de hace décadas, o de ahora, un innovador con un enfoque disruptivo y más eficiente puede encontrarse legalmente excluido del mercado, puesto que choca frontalmente con estas regulaciones en su campo de trabajo.

No conforme con lo anterior, los efectos económicos negativos, el sistema de licencias profesionales ataca directamente la raíz de la movilidad social, porque para las personas de bajos ingresos, esas profesiones que a menudo requieren licencias —oficios manuales, servicios personales, cosmética, entre otros— representan tradicionalmente sus primeros peldaños para escalar en su situación financiera, ya que son trabajos que no siempre exigen un título universitario de cuatro años, pero que ofrecen un camino hacia la autosuficiencia y la creación de un pequeño negocio. Pero las licencias convierten estos peldaños en muros, en procesos costosos en tiempo y dinero, que son recursos con los que muchas veces no cuentan, por lo cual, en la práctica, se les prohíbe salir de su situación.

En esta línea, probablemente los más afectados sean los inmigrantes, ya que a menudo llegan con habilidades y experiencia valiosas de sus países de origen, pero se encuentran con que sus credenciales no son reconocidas, viéndose obligados a volver a capacitarse desde cero, a un costo enorme, para poder ejercer el mismo oficio en el que ya son competentes. También, ¿Qué decir de las licencias que son emitidas en un estado y no son reconocidas en otros, aún dentro del mismo país? En este sentido, encontramos, por ejemplo, que una licencia de cosmetóloga o enfermera obtenida en Texas puede no ser válida en California, lo cual limita sus opciones y/o obliga a la persona a volver a pasar por todo un proceso costosos de recertificación con cada mudanza, creando lagunas de desempleo y una pérdida significativa de ingresos.

Frente a este panorama, es imperativo reconsiderar el enfoque regulatorio, no con la intención de eliminar totalmente el régimen de licencias, sino para que se adopte un principio de regulación menos restrictiva con actividades que no lo requieran, porque el mercado siempre ofrecerá alternativas más inteligentes y menos gravosas que pueden proteger a los consumidores sin aniquilar las oportunidades económicas. De hecho, siguiendo esta misma idea, sería bueno preguntarse: ¿Es necesaria, estrictamente, la regulación estatal en cuanto a las licencias profesionales, o podría dejar de preocuparse por ello y que sea el mismo mercado que cree un sistema de acreditación de competencias a quienes lo requieran? Puede que esta segunda opción no presente los mismos problemas que cuando el Estado interviene. Podría apelarse a un sistema en el que, a diferencia de las licencias otorgadas por el Estado, que son obligatorias para ejercer legalmente, la certificación sea voluntaria, permitiendo a los profesionales demostrar su competencia a través de un examen o una evaluación por parte de una entidad reconocida —gubernamental o privada—, obteniendo así un sello de aprobación que pueden publicitar. Lo dejo a mera reflexión[5].

Otra opción podría ser un registro simple, en el que los profesionales simplemente informan al Estado de su nombre e información de contacto, sin necesidad de cumplir requisitos previos de formación o examen —lo cual permitiría al Estado mantener una lista de proveedores a la que los consumidores pueden recurrir en caso de fraude, facilitando la acción legal, pero sin impedir que nadie entre en el campo—, o simplemente se podría apelar a un sistema de reputación al estilo de plataformas de reseñas como Yelp, Google Reviews o Angie’s List, que han demostrado ser una herramienta de protección al consumidor extraordinariamente potente, ya que la reputación se convierte en el activo más valioso de un profesional.

En suma, el punto a destacar es que el entramado de licencias ocupacionales, aunque nacido de una intención protectora —o al menos eso dicen, porque podemos dudar de sus intenciones—, se ha transformado en una de las barreras más significativas y sigilosas para la movilidad social y la prosperidad económica en la era moderna, en cuanto impone costos invisibles que se manifiestan en precios más altos para todos, una menor innovación y, lo más trágico, en puertas cerradas para aquellos que más necesitan de esa oportunidad de abrirse camino en mejorar sus finanzas.

Con esto en mente, podríamos decir que desmantelar las licencias innecesarias y sustituirlas por alternativas más inteligentes y menos restrictivas, más que una propuesta radical de desregulación, se convierte en un imperativo de justicia, porque, en el fondo, se trata de devolver el equilibrio, de asegurar que la protección del consumidor no sea un pretexto para el proteccionismo de la industria, que el acceso al mercado sea fácil y no un privilegio otorgado por el Estado a unos pocos, y, en suma, de que se reafirme el derecho de cada persona a ganarse la vida y a perseguir un futuro mejor para sí y los suyos.


[1] Ver el estudio —en inglés— realizado por Nicholas A. Carollo, et al. 2025. The origins and evolution of occupational licensing in The United States. Publicado por Nacional Bureau of Economic Research. En: https://www.nber.org/papers/w33580 (Cit. 30/06/2025). Pág. 3. En el texto se explica que este crecimiento se debe tanto a la creación de nuevas leyes para más ocupaciones como a los cambios en la composición del empleo hacia sectores más regulados. Históricamente, las licencias comenzaron en profesiones como la medicina y el derecho, pero durante el siglo XX se expandieron a casi todos los demás sectores, desde servicios personales hasta la construcción (pág. 17).

[2] Ibidem. Págs. 5, 39.

[3] Ibidem. Págs. 3, 5-7, 11, 13, 33. Muchas veces, se pide la licencia para aumentar los costos de entrada —disminuyendo la oferta de trabajadores— y aumentar la demanda de los consumidores si perciben que garantiza una mayor calidad o seguridad, aumentando así las ganancias de las personas que cuentan con las licencias profesionales.

[4] Estudios de instituciones como el Brookings Institution y el Institute for Justice han demostrado consistentemente que las ocupaciones con licencias más onerosas tienen un crecimiento laboral más lento y salarios más altos para los titulares, pero a costa de precios más elevados para los consumidores. Por lo tanto, el sistema de licencias actúa como un impuesto regresivo oculto, porque las familias de ingresos medios y bajos, que son las más sensibles a los aumentos de precios, terminan pagando más por servicios básicos —corte de cabello, fontanería, entre otros—. Nuevamente, como ya se mencionó, el sistema diseñado para “protegerlos” termina por mermar su poder adquisitivo. Al respecto, ver: C. Jarrett Dieterle y Shoshana Weissmann. The licensing logjam. Publicado en Nacional Affairs. En: https://www.nationalaffairs.com/publications/detail/the-licensing-logjam (Cit. 30/06/2025).

[5] Un ejemplo que podemos encontrar de ello son los mecánicos de automóviles certificados por la Automotive Service Excellence (ASE), en donde los consumidores son libres de elegir a un mecánico no certificado legalmente —de cara al Estado—, pero la certificación dada por el sistema les proporciona una señal de calidad fiable, permitiendo que el mercado, y no el gobierno, recompense la competencia. Puede encontrar el sistema en: https://es.ase.com/drivers (Cit. 30/06/2025).