Encuentro entre el general Francis Donovan y Diosdado Cabello genera críticas y desata alarmas

Caracas. – Una imagen que muestra el encuentro entre el general Francis Donovan, jefe del Comando Sur de EE. UU., con Diosdado Cabello, segundo al mando del narcorégimen interino y por quien Washington ofrece una recompensa de USD$ 25 millones, debido a su vinculación con el narcoterrorismo ha generado polémica, ha desatado críticas a nivel nacional e internacional.

El encuentro se llevó a cabo debido a la emergencia humanitaria y de seguridad nacional tras los devastadores terremotos del 24 de junio. La foto del «acercamiento» entre el general estadounidense y el dirigente de la narcodictadura chavista ha despertado comentarios por lo que parece ser una «conversación amena».

Donovan acudió personalmente a Caracas, para dejar muy claro las principales acciones que se llevarán a cabo, a fin de recuperar las zonas devastadas tanto en Vargas, como en otras entidades afectadas por los sismos.

El encuentro se produce en un escenario político completamente distinto al de los años de confrontación abierta con EE. UU., después de la captura de Nicolás Maduro y del inicio de una nueva etapa de acercamientos impulsada por la administración de Donald Trump, que abrió canales de cooperación con sectores del chavismo dentro de su estrategia por fases para la transición venezolana.

La reunión estuvo enfocada en las operaciones de rescate, asistencia humanitaria y logística desplegadas en Vargas, la localidad más golpeada por los devastadores sismos. Las fuerzas estadounidenses mantienen presencia operativa con equipos especializados, apoyo aéreo y distribución de suministros bajo la coordinación del Departamento de Estado.

Sin embargo, las críticas sobre el encuentro Donovan-Cabello han sido contundentes en diversas plataformas digitales, al punto, de poner en tela de juicio cualquier plan ideado por EE. UU., destinado a recuperar Venezuela en todos los sentidos.

En la citada reunión, por la representación del narcorégimen interino participaron Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello, y Gustavo González López, ministro de Defensa. Mientras, Washington estuvo representado por el encargado de negocios para Venezuela, John Barrett, Donovan y el subcomandante del Comando Norte, mayor general Kevin J. Jarrard.

La imagen generó alarmas, ya que Cabello enfrenta acusaciones en un tribunal federal de Nueva York por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a EE. UU. y posesión de armas de fuego y dispositivos destructivos. Se le señala también como presunto líder del Cártel de los Soles, organización compuesta por altos oficiales militares venezolanos involucrados en el tráfico de drogas.

El propio secretario de Estado, Marco Rubio, fue explícito al respecto semanas atrás: “Nosotros seguimos considerando a Diosdado Cabello como un narcoterrorista. ”Además, tal como lo han destacado diversos medios digitales de la región, la presencia de Donovan en Caracas tiene otra carga simbólica adicional, ya que el Comando Sur, que él encabeza, fue el mismo que ejecutó el operativo militar del 3 de enero que culminó con la captura de Nicolás Maduro.

Además, este nuevo acercamiento vuelve a contrastar con años de discursos del aparato oficialista contra el “imperialismo” y las fuerzas militares estadounidenses. Sin embargo, tras la emergencia nacional, los mismos dirigentes chavistas que durante años cuestionaron cualquier cooperación con Washington terminaron recibiendo apoyo directo del Comando Sur y otros organismos norteamericanos.

Delcy Rodríguez reveló su temor ante un posible y repentino estallido social

Caracas. – Delcy Rodríguez, encargada del narcorégimen chavista interino, reveló su temor a la posibilidad de que se produzca en el país un estallido social, evento que podría forzar su salida y la de su cúpula del poder de manera intempestiva.

Así lo dejó saber durante el discurso que pronunció el pasado 5 de julio, fecha en la cual se celebra el Día de la Independencia de Venezuela. En su mensaje, dejó entrever que se estaría gestando una conspiración para desalojarla del poder y que parte del plan sería provocar una rebelión popular con la gente en las calles.

Rodríguez se mostró más enérgica de lo usual, gesto que, a juicio de analistas políticos, comunicadores e internautas en general en redes sociales, hizo evidente su miedo ante un inesperado evento de este tipo.

“No entiendo cómo en estos momentos de dolor para Venezuela, de duelo nacional, hay quienes se atreven a la miseria, se atreven a planificar estallidos sociales. Aquí no habrá estallido social. Aquí lo que hay es solidaridad social profunda de nuestro pueblo”, dijo.

“No puede haber espacio para ningún tipo de conspiración, ni interna ni externa, venga de donde venga. Es un nuevo momento para Venezuela”, aseveró durante su participación en un acto celebrado en la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela (UMBV), en el cual se graduaron 1200 nuevos oficiales de las FANB chavistas.

Rodríguez trazó un paralelo histórico para contextualizar su advertencia. “Igual que en 1812, cuando los antipatriotas pretendieron utilizar el terremoto para ir contra la joven república de 1811, igualmente hoy se pretende atacar la institucionalidad venezolana”, señaló, en referencia al devastador sismo que sacudió a Venezuela durante las guerras de «independencia».

También, recordó que el inicio del presente año se dio, justamente, bajo el acontecimiento de un evento militar que trajo cambios radicales a todos los niveles en el país. En este sentido, fue explícita al señalar que el año comenzó ya bajo presión. “Van iniciar este año con una agresión armada externa. Así iniciamos el 3 de enero de 2026. Y ya nosotros sabíamos que algo se había roto profundamente en la sociedad venezolana”, afirmó.

Igualmente, y ante los cuestionamientos de la prensa, Rodríguez aseveró haber sido la supuesta responsable de haber ordenado el despliegue de los militares, tras los dos sismos que sacudieron al país el pasado 24 de junio.

A pesar de que varios corresponsales de prensa internacionales, corroboraron de primera mano y en contacto con los habitantes de las zonas más afectadas por los terremotos, que la movilización militar para ayudar a la población afectada fue nula e inexistente, Rodríguez insistió —a pesar de tener todas las pruebas y argumentos en contra— en que los militares chavistas si acudieron a las zonas afectadas por los sismos.

“La orden la di yo y me hago responsable por nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que está allí en el territorio, está allí abrazando a los familiares que esperan recuperar a sus seres queridos debajo de los escombros del silencio”, sostuvo sin mostrar una sola evidencia al respecto.

Francia anuncia el envío de 44 toneladas de ayuda a Venezuela por los seísmos

Las autoridades de Francia han anunciado este martes el envío de 44 toneladas de ayuda humanitaria a Venezuela para hacer frente a los estragos causados por los terremotos del pasado 24 de junio, que han dejado hasta la fecha más de 3.500 muertos en el país.

El ministro de Exteriores francés, Jean-Noel Barrot, ha indicado en un comunicado que Francia «está actuando» yha explicado que tras el envío de 85 rescatistas, un buque de las Fuerzas Armadas «entregará hoy unas 44 toneladas de ayuda procedentes desde Guadalupe y Martinica».

La jerarca del narcorégimen chavista que somete a Venezuela, Delcy Rodríguez, ha agradecido la ayuda internacional recibida tras los seísmos y ha declarado el estado de emergencia nacional. Además, la Guaira, la región más afectada, se encuentra bajo una declaración de «militarización» , —supuestamente— para facilitar las labores de búsqueda y rescate en una zona de desastre.

Trabajando entre los escombros de cientos de edificios se encuentran equipos de numerosos países a pesar de que ya han pasado doce días desde los terremotos y la esperanza de encontrar supervivientes va disminuyendo.

Intentan sacar con vida a dos niños atrapados entre los escombros en Caraballeda

Caracas. – Las labores de rescate en el estado Vargas, la entidad más afectada por el doble sismo del 24 de junio, continúan a pesar de las dificultades. Aunque últimamente se han extraído varios cuerpos de los escombros, los rescatistas se centran en encontrar a dos niños, Lucas Gámez y Fabio Bastardo, ambos de 9 años, quienes permanecen aún bajo los restos de sendos edificios.

Lucas Gámez, de origen argentino, cumplió sus 9 años este lunes en un contexto crítico: permanece atrapado bajo los restos del edificio Miramar, situado en Caraballeda, estado Vargas. Desapareció el pasado 24 de junio tras los dos fuertes terremotos que sacudieron la región, mientras visitaba a sus tíos.

En las últimas horas, los equipos especializados comenzaron a realizar pruebas de sonido para detectar posibles latidos del corazón y otros signos vitales en el edificio donde el menor fue visto por última vez, mientras su familia mantiene la esperanza de encontrarlo con vida.

Según informó Blancalida Martínez Coronado, madre del niño, actualmente los equipos trabajan en dos puntos específicos del inmueble, luego de haber logrado un mayor acceso al segundo piso, donde se encontraba el departamento de un familiar.

En ese sector los rescatistas continúan removiendo escombros y excavando un túnel que les permita ingresar con mayor seguridad, a las zonas donde creen que podrían encontrarse sobrevivientes.

Mientras, el padre del niño, Marco Gámez, reveló que los equipos de rescate detectaron calor corporal a unos diez metros de profundidad dentro del edificio y que los equipos tecnológicos estimaron que correspondería al cuerpo de un niño.

Por ello, los especialistas comenzaron a realizar pruebas acústicas destinadas a detectar latidos del corazón u otras señales de vida.

En el caso de Fabio Bastardo, se sabe que todavía permanece atrapado bajo los escombros de las Residencias Tahití, ubicadas también en Caraballeda.Las labores de extracción continúan de forma ininterrumpida en el séptimo piso del edificio para lograr el rescate del menor. En la zona se encuentra también su padre, Francisco Bastardo, siguiendo de cerca el operativo que se mantiene activo en la madrugada de este lunes 6 de julio.

El capitán de bomberos de Apure, Eleazar Caicedo, informó que los equipos de rescate lograron establecer contacto con el niño, lo cual avivó las esperanzas de poder sacarlo con vida del lugar siniestrado.

«Escuchamos al niño y respondió. Estamos cerca», puntualizó Caicedo desde el lugar de las operaciones, cuando eran las 12:15 am de este lunes. Se sabe que desde esa hora y hasta la tarde de este lunes, los rescatistas y familiares del infante han estado trabajando incansablemente en el lugar, para dar con su ubicación entre los escombros, a fin de extraerlo.

Cifra de fallecidos supera los 3.500 con más de 16 mil heridos según nuevo balance

Caracas. – A 3.535 fallecidos con 16.740 heridos ascendieron las cifras de víctimas de los sismos ocurridos en Venezuela el pasado 24 de junio, de acuerdo al balance ofrecido este lunes por el narcorégimen chavista.

La cifra de heridos se mantiene igual respecto al balance del domingo, mientras que el número de fallecidos supone un aumento de 193 personas. Hasta este domingo, el número de muertes era de 3.342.El número de víctimas mortales fue actualizado mediante un comunicado oficial.

Sin embargo, el narcorégimen interino evita hablar sobre los desaparecidos tras los terremotos, pero la ONU estima que pueden ser hasta 50.000, mientras algunas proyecciones apuntan a una cifra cercana a los 10.000.

Según el nuevo balance, 6.462 personas han sido rescatadas, una cifra que no ha variado desde el pasado jueves, y 17.854 perdieron su vivienda, por lo que se han habilitado 82 campamentos transitorios, tres más respecto al domingo.

El comunicado precisó, que se mantienen en 856 los edificios afectados y 190 los colapsados.De acuerdo con los datos, 86.794 familias han sido atendidas y se han distribuido 9.603 toneladas de alimentos.

También se encuentran desplegados 29.567 efectivos del Ejército y fuerzas de seguridad, mientras que hay un total de 27.930 voluntarios registrados.

Sepultaron a 150 víctimas de los terremotos en Vargas sin ser identificadas

Caracas. – Sin ser identificados, y sin que se conozca la razón de este procedimiento, fueron sepultados de manera inconsulta 150 cadáveres en el cementerio La Esperanza, ubicado en la parroquia Carayaca (Edo. Vargas), como parte de las labores posteriores a los terremotos registrados el pasado 24 de junio.

Los cuerpos fueron sepultados en una hilera de fosas individuales, en lo que se supuestamente se considera parte del proceso de manejo de víctimas, ante la magnitud de la tragedia, en la que miles de personas continúan desaparecidas, mientras familias siguen buscando a sus seres queridos entre los escombros.

Residentes de Carayaca, contaron que un grupo de hombres trabajó con máquinas retroexcavadoras para abrir zanjas en una zona apartada de tierra seca en el cementerio local de La Esperanza.Relataron a los medios, que al día siguiente de los sismos empezaron a hacer las tumbas «para que todas esas personas tuvieran sepulturas dignas».

Los entierros «están contabilizados por parcelas y también por el código» definido para que los cuerpos no identificados sean localizados por sus familiares.

Para preservar la identidad de los fallecidos, colocaron un código y un registro fotográfico en cada fosa, con el objetivo de facilitar su futura identificación por parte de sus familiares.Un residente de la citada parroquia explicó, que «tomaron fotografías de cada uno de los cuerpos antes de ser sepultados».

También, las tumbas, de forma rectangular, están delimitadas con piedras blancas. Cada una tiene una cruz blanca y una placa con la inscripción «identificación especial», junto a la fecha del fallecimiento: 24 de junio de 2026. Al pie de cada cruz también colocaron un pequeño ramo de flores.

Rescatan con vida a una familia de los escombros de residencia OPP Caribe

Caracas. – Una familia compuesta por dos adultos y dos menores de edad, incluido un bebé, fue rescatada con vida de entre los escombros del complejo OPP del Caribe, sector Tanaguarena en la parroquia Caraballeda, estado Vargas, doce días después del doble sismo que devastó la región venezolana.

El rescate ha sido calificado como un auténtico milagro de supervivencia en medio de la peor catástrofe natural reciente del país, cuando comisiones unificadas de bomberos, socorristas y equipos de rescate especializados lograron localizar, estabilizar y extraer con éxito a los cuatro sobrevivientes.

El hallazgo se registró la noche de este pasado domingo, cerca de las 21:00 horas, tras intensas labores de rastreo auditivo y remoción técnica de material en los perímetros críticos de la estructura residencial. El rescate desató escenas de emoción entre familiares, rescatistas y vecinos, quienes mantuvieron la esperanza de encontrar personas con vida pese al paso de los días y a las complejas condiciones en la zona afectada.

Luego que el hombre y su pareja fueran extraídos, fue la mujer quien alertó desesperadamente que sus dos pequeños hijos permanecían atrapados debajo de ella. Las brigadas redoblaron esfuerzos de inmediato para liberar al bebé y al niño, procediendo a aplicar maniobras de reanimación cardiopulmonar en el sitio antes de trasladarlos de emergencia.

Alcalde panameño denunció el desvío de ayuda humanitaria enviada a Venezuela

Caracas. – El alcalde de Panamá Mayer Mizrachi denunció el desvío de insumos solidarios enviados hacia Venezuela, luego de rastrear los cargamentos mediante dispositivos de localización satelital integrados en los envíos.

Sin embargo, aparentemente, luego la ayuda sí sería entregada a una mujer afectada por el terremoto, quien ,tras ser beneficiada se trasladó desde Vargas hacia Maturín (Monagas) con los insumos.

Esos productos tenían un Airtag o geolocalizador, instalado por el alcalde panameño Mizrachi, quien explicó que colocó los pequeños dispositivos de rastreo «dentro de diferentes insumos, desde una caja de pañales, una caja de botellas de agua hasta una caja de detergentes». De esta manera, «se van en diferentes palets, en diferentes vuelos, y yo puedo siempre responder a mis ciudadanos en qué vuelo fue y si ya llegó».

Ahora hay «cuatro (AirTags) que están en La Guaira y uno que no está en La Guaira. Está en Maturín». Dicha ciudad está en el estado Monagas, situada a unos 416 kilómetros de Caracas, dijo Mizrachi. «Yo no soy conocedor de la geografía venezolana, por lo que no tengo competencia para interpretar lo que estoy viendo. Desde hace un día y medio, no hemos visto nada de actividad con ese ‘tag’ que quedó en Maturín», agregó.

También, alertó sobre las «distintas interpretaciones» que se están dando a la información sobre la ubicación de la ayuda humanitaria rastreada. Expresó que, «como una persona que está en el ámbito político», donde «siempre hay conspiración», prefiere «nunca malinterpretar y buscar primero el razonamiento más lógico, el más benevolente».

Si bien, aparentemente se comprobó que la damnificada, su hija y su nana viajaron desde el estado Vargas a Maturín, luego de quedar sin vivienda producto de los terremotos ocurridos el pasado 24 de junio. Las mujeres recibieron ayuda humanitaria antes de viajar a casa de su familia, lejos de la zona devastada.

Luego que Mizrachi hiciera la denuncia a través de un video, un grupo de personas llegó a la dirección que marcaba el dispositivo en el mapa a constatar la situación. En otro video de redes sociales, se escucha a un señor decir:

«Mi hermana vino de La Guaira, gracias a Dios la tenemos viva, también a la niña y la nana. Allá les dieron unas toallitas y en esas toallitas viene un rastreador».

Por ello, le indicaron al alcalde que debía aclarar la situación porque en redes sociales se hablaba sobre un galpón lleno de mercancía y que era de ayuda humanitaria.

El testimonio de la familia es que las mujeres recibieron unas cajas con ayudas, entre ellas las toallas húmedas con el AirTag, y viajaron a Maturín porque su vivienda en el Litoral central quedó destrozada.

Venezuela: ¿A dónde vamos?

Por Leroy Garrett (@lerogarrett).

Conversando con mi amigo Ricardo Escalante, le contaba entre un capuchino y un té que, de tantas cosas horrorosas y simultáneas que nos ocurren en Venezuela, no hallaba de qué escribir. Le pregunté: «¿A dónde vamos?». Y él me sugirió este título para la nota de esta semana. Una vez más, Ricardo tenía razón.

Venezuela es el producto de muchos desaciertos consecutivos, notables y evitables. Hemos llegado a esta estación de pavor y, en la desesperación, nos preguntamos: ¿cómo salimos del laberinto?

Lo cierto es que no ha habido mejor gobierno para hacerse rico —aquellos que pudieron impunemente— que el chavismo. Eso explica, en buena medida, el desastre. El chavismo incorporó el escenario de elecciones perpetuas, en una magnífica interpretación de una generación de políticos activistas que siguen entendiendo el activismo político como un acto de comercio y desconocen —o no quieren aprender— a ser estadistas.

El chavismo entregó la soberanía venezolana a la tiranía cubana e introdujo en el continente las causas más peligrosas del mundo, comenzando por el terrorismo musulmán árabe y el odio a la nación de Israel, sentimientos que nunca formaron parte del espíritu libertario y tolerante de nuestra nación.

La pérdida de la soberanía no comenzó el 3 de enero. Comenzó el día del hara kiri electoral que entregó el poder a alguien como Chávez y su compañía.

La piña con cereza que decora el jamón es la calamidad de los sismos gemelos en tiempo del consulado compartido de los gemelos siniestros, allende del dolor y muerte, la verdadera tragedia ocurrió antes del antojo natural, pasó cuando Venezuela dio el salto atrás chavista.

Para colmo de males, Venezuela propició —por permitirse que el chavismo durara más que cualquier dictadura en nuestra historia— la intervención más no ortodoxa jamás hecha por los Estados Unidos. Donde la orden del día es controlar recursos y dividendos, y el pueblo de Venezuela que se espere.

Pagan así los venezolanos, los pecados de unas oposiciones camaleónicas, complacientes e incondicionalmente inutiles. Con un liderazgo actual encumbrado por el reconocimiento mundial, que emergió en condenar a los colaboracionistas, que volvió a validar a Maduro participando en su último fraude, y que se retrata en Panamá con todos aquellos que condenó y que dio origen a su esperanza “diferente”.

Mientras tanto el pueblo observa a los esbirros cuidando las caletas entre ruinas, y aplaude a las tropas americanas. ¿A dónde vamos? No se sabe aún. Lo cierto es que no será a lo que creíamos que fuimos desde 1810.

Anatomía de un fracaso institucional: Lo que expuso el terremoto del 24J en Venezuela

Mariangel Sophia Carvajal, politólogo de la Universidad de los Andes (ULA) y Coordinadora Local Senior de EsLibertad Venezuela.

“(…) Los terremotos del 24J demostraron que el centralismo gubernamental no solo es ineficiente, sino peligroso. Pese a ello, en medio de las ruinas, (…) bastó la coordinación espontánea de millones de voluntades autónomas —fuera y dentro del país— para salvar vidas allí donde el Estado solo ofreció escombros..”

Mariangel Sophia Carvajal

El terremoto doble del pasado 24 de junio sacudió a Venezuela: destruyó edificios, arrebató vidas y ocultó bajo los escombros a muchas personas que, a día de hoy, siguen desaparecidas, y es probable que muchas sean encontradas sin vida. Aunque es cierto que los milagros, después de cinco días, hasta el 29 de junio, siguen sucediendo, porque aún aparecen personas con vida, no es menos cierto que se pudieron haber salvado más vidas si el Estado venezolano hubiese permitido que las personas se prepararan para ello —quizá hasta incentivándolo él mismo—. Por esta razón, podemos afirmar que los sismos también sacudieron al régimen venezolano encabezado ahora por Delcy Rodríguez, a la infraestructura institucional y al chavismo en general; dos cosas quedaron demostradas: por un lado, el deterioro acumulado en 27 años de chavismo, por otro lado, el alto nivel de indiferencia hacia el sufrimiento de la sociedad venezolana.

Actualmente, según la ONU, asciende a 50.000 personas la cifra de desaparecidos a raíz del terremoto; además, un estudio preliminar publicado por la NASA indica que unos 59.000 edificios sufrieron daños estructurales (EFE, 2026). Ahora bien, hablando de heridos y de muertes confirmadas hasta el 01 de julio por Jorge Rodríguez, quien es presidente de la Asamblea Nacional chavista: hay 11.267 heridos y 2.295 muertos (página web de la AN, 2026). Sin embargo, organizaciones internacionales como las Naciones Unidas (Efecto Cocuyo, 2026) o la Organización Panamericana de la Salud (El Nacional, 2026), apuntan que las cifras son superiores y que ha habido un registro inadecuado de víctimas, siendo totalmente probable que el régimen venezolano altere datos. Asimismo, la OIM estima que los terremotos afectaron aproximadamente a 6,76 millones de personas (Efecto Cocuyo, 2026). Estas cifras son importantes para dimensionar lo que significó el terremoto en Venezuela, porque, a pesar de que los eventos sísmicos significan y pesan diferente para cada país, la diferencia radica especialmente en el nivel de preparación frente a desastres, insumos en hospitales y construcción segura antisísmica de los edificios.

Tras los destructivos sismos, muchos venezolanos salieron a ayudar a sus compatriotas con recursos escasos y conocimientos limitados. Sin embargo, el deseo de cooperar y la premura de ayudar a aquellos entre los escombros, superó a la coordinación macro necesaria -que no existió- para responder con efectividad, especialmente ante un Estado incapaz de actuar en favor de los necesitados.

Ahora bien, esta desconexión entre la voluntad civil y la parálisis institucional no es un fallo accidental, sino la consecuencia directa de la práctica de un modelo ideológico que hemos vivido los venezolanos desde hace mucho, a saber: el socialismo. En esta catástrofe, Venezuela ha demostrado, una vez más, que la promesa de un Estado protector que lo gestiona todo es, en realidad, una ilusión peligrosa que, en última instancia, también termina por socavar la capacidad de coordinación de la sociedad civil. Para desentrañar tal dinámica es útil analizar el marco conceptual de Hayek en torno a la planificación estatal —siempre en detrimento de la descentralización—.

En este sentido, Hayek plantea que la planificación dirigida por el Estado contiene dos principios, a saber: (1) que debe existir una igualdad absoluta y completa de todos los individuos; y (2) que la gente considere que esa igualdad sea deseable (citado por Borgucci, E., 2012). No obstante, es claro que esa igualdad es imposible de lograr, por tanto, “el discurso del planificador planteará entonces una lucha por una mayor igualdad. En consecuencia, el Estado planificador se debe hacer cargo en su totalidad de las personas a quienes les sirve. Es decir, el Estado planificador tiene ante sí un problema político central” (Hayek, citado por Borgucci, E., 2012, p.360).

¿Qué quiere decir lo anterior? Que el Estado, bajo la premisa planificadora y de la “igualdad”, terminará centralizando todo el poder en su afán y deseo de controlar lo que sucede en la economía del país, lo cual implica, también, darse vía libre a controlar precios, expropiar propiedades, controlar inclusive, en situaciones extremas, donaciones. No obstante, a pesar de todos los esfuerzos que pueda hacer el planificador central restringiendo y regulando todo —o eso intenta—, chocan con una realidad que ya Ludwig von Mises explicó a principios del siglo XX, esto es: sin precios libres, realizar cálculos económicos es sencillamente imposible, y, por tanto, que se asignen correctamente los recursos al tiempo oportuno. Todo ello responde al hecho de que, como también señala Hayek, “ningún planificador central podría poseer suficiente información para lograr la eficiencia (Trescott, P., 2021)”. Es decir, solo se centralizaría el poder, se intentaría imitar las reglas de decisión de una economía competitiva (Trescott, P., 2021) y se intervendría en la acción del mercado, pero igualmente no se lograría la eficiencia ni la prosperidad mantenida a largo plazo.

Ahora, ¿por qué Hayek relaciona la planificación económica por parte del Estado con el surgimiento del un Estado totalitario? Como bien resume Trescott, P. (2021): “Los esfuerzos por persuadir a la gente para que trabajara en pos de un conjunto común conducirían a la propaganda y a la represión del debate libre y la disidencia. (p.1)”.

Todo esto es precisamente lo que sucede en Venezuela desde hace algunos años. Todos hemos visto la represión a la libertad de expresión y la violación al derecho de la manifestación pacífica —consagrado en la Constitución venezolana en el artículo 68—. En general, se sabe que varios derechos humanos y derechos políticos han sido violados por el régimen venezolano. No obstante, el régimen no solo intentó por años centralizar el poder, la economía, la riqueza, etc., sino que, actualmente, también están cometiendo la insolencia de querer centralizar la ayuda, el rescate de personas que quedaron bajo los escombros de los edificios y la distribución bajo control militar. Se reportaron persecuciones a voluntarios que se inscribieron en plataformas digitales para colaborar como traductores con equipos de rescate internacionales. La presión fue tal que la página que concentraba dichos datos tuvo que cerrarse.

El doblete sísmico del 24 de junio ya ha comprobado que toda esta “planificación central” liderada por el Estado en los últimos 27 años de gobierno chavista no tuvo resultados eficientes ni efectivos, porque la mayoría de los edificios e infraestructuras pertenecientes a la “Gran Misión Vivienda Venezuela” -programa habitacional del chavismo lanzado en 2011 para construir viviendas en sectores populares- colapsaron, específicamente en los sectores Caraballeda y Catia La Mar, que se ubican en el litoral central del país, específicamente en La Guaira, Estado Vargas, que fueron de las zonas más afectadas y destruidas de la región central (Diario Las Américas, 2026). Es importante mencionar que, según el Diario Las Américas (2026): “Al menos dos de las cinco estructuras que forman parte del conjunto de la Misión Vivienda se derrumbaron (p.1)”.

El régimen venezolano comenzó con la planificación central y ha terminado desarrollando poderes dictatoriales con el tiempo. Esto es algo que se sabe desde hace años en el país. Pero los resultados de su dictadura y de su “trabajo”, si bien se han podido percibir anteriormente, por ejemplo, con la escasez de alimentos del año 2016, nunca habían sido tan palpables como esta vez con lo sucedido el pasado miércoles 24 de junio. La falta de un gobierno organizado y preocupado por su gente, fuerzas armadas indiferentes e incapaces de coordinar un rescate básico y los edificios mal construidos. Suma a esto ahora el hecho de que no dejen a la sociedad civil coordinarse y que la misma no esté preparada para responder adecuadamente a la crisis, porque no existen nociones básicas para ello, porque el Estado ha querido arrogarse absolutamente todo para ellos, porque “eran nuestros salvadores”.

El terremoto doble del 24J no ocasionó las ruinas de Venezuela, solo las hizo visibles. Lo acontecido el 24 de junio es la demostración empírica y el ejemplo del fracaso de la planificación centralizada que Friedrich Hayek denunció: un sistema diseñado, establecido y aferrado al poder, netamente enfocado en someter al ciudadano, pero totalmente inútil e indiferente para salvarlo.

En un sistema libre y descentralizado, la competencia y la responsabilidad legal obligan a cumplir normas de construcción que harían que los edificios fueran antisísmicos, es decir, pudieran resistir a sismos. La Gran Misión Vivienda Venezuela fue un proyecto que, en 2014, años después de sus inicios, según Transparencia Venezuela (citada por Diario Las Américas, 2026) alertó: “permaneció cubierto por la desidia y la corrupción (p.1)”. Los edificios colapsados y devastados son el resultado de la falta total de ingeniería de calidad, porque la lealtad partidista y los intereses propios prevalecieron sobre la preocupación por la vida de los ciudadanos que habitarían allí.

Adicionalmente, otra de las tesis de Hayek fue comprobada a través del “orden espontáneo” que sucedió al desastre natural del 24 de junio. Como ya mencioné, los valores del venezolano, la resiliencia y la empatía del mundo para con personas —en gran medida— desconocidas, se unieron por el mismo acontecimiento destructivo que sacudió al país —para aquellos venezolanos que vivieron el terremoto en alguno de los estados sacudidos— y por la solidaridad hacia quien lo perdió todo —para aquellas personas, venezolanas o no, dentro o fuera del país, que se solidarizaron difundiendo lo que había sucedido o donando recursos-; demostraron que el orden espontáneo significa, más allá del mercado o de la economía, humanidad.

Como explica Hayek (1966), el orden espontáneo se fundamenta en la reciprocidad y los beneficios mutuos. A diferencia de los sistemas verticales, su estructura “no se basa en una jerarquía única de fines y, por consiguiente, no asegura, en general, que lo más importante llegue antes que lo menos importante (p.185)”.

A este fenómeno el autor lo define como “Catalaxia”, un término derivado del griego ‘Katallattein’, que significa ‘admitir en la comunidad’ y ‘convertir de enemigo en amigo’” (p.184). Es el orden que emerge espotáneamente del intercambio libre, y lejos de exigir una escala de valores o fines centralizada y unitaria, no requiere planificación central ni jerarquía de fines: basta con que cada persona actúe desde su propio conocimiento, permite que los miembros de una sociedad libre tengan “una buena oportunidad de hacer un uso exitoso de sus conocimientos individuales para el logro de los propósitos individuales que efectivamente tengan.” (Hayek, F., 185)

Ahora bien, se sabe que este caso, tal y como lo describe Hayek, no es el caso de Venezuela, pero frente al evento extraordinario que sucedió, los venezolanos antepusieron la preocupación por la vida a la preocupación por ser perseguidos por las fuerzas armadas del país. Y es precisamente allí donde se relaciona lo citado anteriormente con el terremoto en Venezuela. Mi país fue testigo de una catalaxia en su estado más puro y urgente, por cuanto, ante la parálisis y la indolencia del centralismo gubernamental, los venezolanos se movilizaron de forma autónoma para ayudar a sus semejantes. Cada individuo activó su conocimiento local: unos mapeando zonas de desastre en redes sociales, otros difundiendo listas de desaparecidos, otros viajando de otros estados del país para ayudar, y muchos arriesgando su vida en los escombros. El propósito individual de algunos era encontrar a su familia; el de otros, el impulso voluntario de salvar a un extraño; y el de unos últimos, el sentimiento de deber moral de ayudar donando a aquel que lo había perdido todo. Y lo único que limitó esta respuesta ciudadana fue el mismo Estado —en el pasado y ahora—. Con todo, sin un plan central, la libre convergencia de estos fines particulares dio forma a un orden espontáneo de rescate que ha logrado que todo el mundo mire a Venezuela, mire a los damnificados y tenga un nuevo propósito individual: ayudar.

Los terremotos del 24J demostraron que el centralismo gubernamental no solo es ineficiente, sino peligroso. Pese a ello, en medio de las ruinas, la ausencia de autoridades en las primeras horas y la indiferencia estatal, quedó en evidencia la mayor lección hayekiana de nuestra historia reciente: Mi país fue testigo de una catalaxia en su estado más puro y urgente. Bastó la coordinación espontánea de millones de voluntades autónomas —fuera y dentro del país— para salvar vidas allí donde el Estado solo ofreció escombros.

Referencias Bibliográficas

Agencia EFE. (2026). Unos 59.000 edificios resultaron afectados por los terremotos en Venezuela, según una primera evaluación de la NASA. CNN Chile. https://www.cnnchile.com/mundo/unos-59-000-edificios-resultaron-afectados-por-los-terremotos-en-venezuela-segun-una-primera-evaluacion-de-la-nasa/

Asamblea Nacional. (2026). Reportan 2.295 fallecidos por doble terremoto del 24 de junio. En: https://www.asambleanacional.gob.ve/noticias/reportan-2295-fallecidos-por-doble-terremoto-del-24-de-junio

BBC News Mundo. (2026). Así te lo contamos: asciende a más 1.900 el número de muertos tras los terremotos en Venezuela mientras disminuye la esperanza de hallar sobreviviente. En: https://www.bbc.com/mundo/live/czxq45p430lt

Borgucci, E. (2012). La descentralización en el discurso (neo)liberal entre 1940 y 1980. Espacio Abierto, vol. 21, núm. 2. Universidad del Zulia. Maracaibo, Venezuela. En: https://www.redalyc.org/pdf/122/12222378007.pdf

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[*] Este artículo fue publicado en el Blog de Students For Liberty.