Exgeneral peruano culpa a migración venezolana de la crisis de violencia en Ecuador

Caracas. – Según el exgeneral de la Policía Nacional de Perú y exministro del Interior, Eduardo Pérez Rocha, la situación de violencia que actualmente sacude a Ecuador es culpa de la migración venezolana a ese país, afirmó este pasado martes.

El exfuncionario peruano declaró a los medios de su país que la ola de delincuencia desatada en Ecuador se debe principalmente a la migración de venezolanos, en su mayoría maleantes y pandilleros, quienes tras sustituir al hampa local, tomaron las riendas de la violencia en esa nación.

En este sentido, Rocha recomendó detener, de inmediato, el ingreso de venezolanos a los países de la región.

«¿Cómo es que Ecuador se dedicó al tráfico ilícito de drogas? Gracias a los venezolanos del Tren de Aragua que tomaron la zona del Ecuador, ingresaron al aspecto del narcotráfico, incluso asaltando a los que se dedicaban a esa zona y han tomado parte de ese país», dijo.

El exministro sostuvo, que bandas delictivas, como el Tren de Aragua, han extendido sus presencias y actividades ilícitas tanto en Ecuador como en Perú.

Por ello, sugirió medidas drásticas, incluida la emisión de “decretos supremos” por parte del Ejecutivo peruano para establecer no solo el estado de emergencia, sino la prohibición total de la entrada de migrantes venezolanos a Perú.

No obstante, es de destacar que las declaraciones de Rocha fueron realizadas curiosamente luego de conocerse que parte del armamento empleado por los pandilleros en Ecuador era de procedencia peruana.

Veppex declara Persona Non Grata a «Mr. Peet» por sus comentarios xenofobia y sexistas

Hace poco, en la previa del juego de Venezuela vs Perú en las eliminatorias clarificatorias para el Mundial de Fútbol del 2026, el conductor del programa ‘A Presión’, Peter Sebastián Arévalo González, conocido como «Mr. Peet», se burló y denigró a las mujeres venezolanas en vivo.

Luego de que un seguidor compartiera la pregunta: «Si Venezuela gana, ¿Las chamas suben o bajan de precio?», la mesa de Mr. Peet, compartida con Gonzalo Nuñez, Marco Ciurlizza, entre otros, procedió a reírse y burlarse con comentarios denigrantes y sexistas contra las venezolanas.

En este, destacaban el trabajo sexual de ejercido por mujeres venezolanas, sin reparar en que algunas de ellas son víctimas de trata, de forma xenofibica y machista.

Por ello, la Organización de Venezolanos Perseguidos Politicos en el Exilio (Veppex), a través de un comunicado, se ha pronunciado en contra y ha declarado como Persona Non Grata a Mr. Peet.

En concreto, el cominicado expresa:

«La Organización de Venezolanos Perseguidos Politicos en el Exilio (Veppex) declara Persona Non Grata al locutor peruano Peter Sebastián Arévalo Gonzáles (Mr. Peet) por sus comentarios xenofobia, sexistas y denigrantes en contra de las mujeres venezolanas que residen en Perú.

Este tipo de acciones son denigrantes y muy peligrosas porque estimulan la xenofobia en contra de un grupo importante de venezolanas que han escogido a Perú como destino final al huir de la crisis que impera en Venezuela.

Por ello, hacemos un llamado a las autoridades peruanas a tomar acciones ante este tipo de conductas y no dejarlas pasar y mucho menos apoyarlas o estimularlas, porque sería realmente muy peligroso y con consecuencias fatales para las venezolanas que se encuentran en Perú.

José Antonio Colina, presidente de Veppex.

En Dios Confiamos.»

Perú: hombres armados amenazan con matar «motorizados peruanos» si persiste la xenofobia

Un grupo de casi 20 hombres encapuchados y con armas largas amenazaron en un video con comenzar a matar «motorizados peruanos» en varias localidades de Perú si persiste la xenofobia en ese país y la decisión del Gobierno de Dina Boluarte de deportar a ciudadanos extranjeros que no tengan residencia legal.

Este presunto grupo criminal, que se identificó en un video viralizado en redes como ‘Los Gallegos’, advierte que «si no hay paz para los venezolanos trabajadores, no habrá paz para los peruanos que apoyen la xenofobia».

«Comenzaremos a matar a todos los motorizados peruanos que estén en los paraderos de La Victoria, Gamarra, 28 y cualquier otro distrito que se preste» a la ola de xenofobia, añade el grupo armado.

Cabe mencionar que, según medios locales, se trata de una banda que sería parte de la organización delictiva internacional ‘Tren de Aragua’, que realiza extorsiones, sicariatos, robos, entre otra diversidad de delitos.

En la grabación, ‘Los Gallegos’ señalan que se encuentran en Perú y que esperan «que se normalice la situación con los venezolanos trabajadores» y que las autoridades «se den cuenta» que la medida de deportación masiva de migrantes extranjeros, que comenzará a aplicarse el próximo 10 de noviembre, «no es la solución».

Cabe recordar que, a mediados de octubre, el ministro de Interior de Perú, Vicente Romero, advirtió que a partir del 10 de noviembre serían expulsados los migrantes extranjeros que no tengan documentos de permanencia legal en el país.

Además, en el mes de abril, Dina Boluarte afirmó que «quienes cometen a diario asaltos, robos y demás actos delincuenciales» en su país «son extranjeros», lo que aumentó los ataques xenófobos en esa nación andina, especialmente, contra migrantes venezolanos.

Cazando al fantasma de la xenofobia por toda Latinoamérica

Por Nixon Piñango

@nixon_pinango

El pasado 11 de marzo de 2021, Claudia López, alcaldesa de la ciudad de Bogotá, pronunció unas palabras lamentables mientras relataba el asesinato de un patrullero ante medios de comunicación colombianos. Para ella, no bastó que alguien matara a la víctima y que mereciera soportar todo el peso de la ley, sino que uno de los asesinos, al ser venezolano, le serviría de excusa para dar una advertencia fuera de lugar sobre lo mala que es la señalada nacionalidad.

La actitud de esta señora, además, comporta una tremenda falta de autoridad moral: en primer lugar, ha criticado a Donald Trump por tener un discurso muy similar al que ella misma pronunció y que se resume en que «la delincuencia aumenta por culpa de los inmigrantes», y en segundo lugar está su propia realidad personal, pues seguro no habrá aprendido nada de la intolerancia que sufriría por su lesbianismo. 

Pero peor que ella es la Princesa Panameña, la desagradable señora Zulay Rodríguez, quien todas las semanas se para en la tribuna del parlamento de su país para soltar sapos y culebras por su boca y dirigirlos en contra de los extranjeros, especialmente venezolanos y colombianos. «Deslenguada y belicosa», como la describió Jaime Bayly, ella pertenece al partido gobiernista y justifica su xenofobia en que los venezolanos supuestamente califican de feas y gordas a las mujeres panameñas. Pero también tiene poca autoridad moral pues su propio padre, el fallecido ex-procurador panameño Rafael Rodríguez, fue exiliado político durante el régimen narco-militar de Manuel Noriega, primero en Venezuela (nada más y nada menos) y luego en Estados Unidos.

Los venezolanos no sólo sufren xenofobia en Colombia y Panamá, les pasa en prácticamente todos los países latinoamericanos, salvo honrosas excepciones como Argentina y Uruguay. Y es que hablar de inmigración supone mover un nervio sensible en ciertos sectores, independientemente de ideologías. Es una bandera que, por desgracia para estos tiempo supuestamente modernos, consigue votantes a raudales.

«El Duque de Alba se quedó en España»

En una de sus electrizantes entrevistas, el Dr. Carlos Rodríguez Braun relató una anécdota en la que él le preguntaba a su madre cómo eran sus antepasados españoles, y ella respondía: «El Duque de Alba se quedó en España», una clara referencia a que los grandes movimientos migratorios son protagonizados por dos tipos de personas, quienes huyen de la pobreza y quienes huyen de la guerra. Aunque en el fondo, quien escapa de un conflicto armado, escapa de una crisis, lo que, para efectos prácticos, significa que todo fenómeno migratorio es esencialmente económico.

Es muy difícil que la gente con buen estatus se vaya de su país aun si este último atraviesa por momentos complicados. La emigración de los acomodados es minoritaria y se debe básicamente a persecuciones o ensañamientos, pasó de hecho con la clase media alta venezolana, que huyó entre 2008 y 2013 a los Estados Unidos y Europa después de haber sufrido secuestros y demás tratos directos con el hampa organizada, la peor epidemia de esos años.

A los recipientes no les molestaba esa inmigración, evidentemente. El que llega con dinero es bien recibido porque está esa sensación de que no quita sino que aporta, una idea tan extendida como errada. No sólo los ricos que emigran aportan, también lo hacen los pobres: un pobre emigra a consciencia de que su país de origen se quedó sin oportunidades, y eso implica que le interesa crecer personalmente. A su vez, quien emigra con el objetivo de crecer, casi siempre genera valor; busca empleo, demanda bienes y servicios con sus ganancias, y beneficia a todos en el proceso. Incluso es mejor su ahorro destinado a inversiones con el potencial de multiplicar las oportunidades disponibles.

La prosperidad de muchos países se debe, más allá del marco jurídico que garantiza un buen ambiente para los negocios, a la constante entrada de personas a su espacio geográfico. El inmigrante es un valor que se suma al sistema productivo sin que este último haya tenido que invertirle previamente, y el caso de los venezolanos es muy ejemplarizante en este respecto: buena parte tiene estudios de alto nivel y experiencia laboral diversa, pues Venezuela era (y sigue siendo a duras penas) un país industrializado, con una actividad económica vertiginosa.

En Uruguay, donde vivo actualmente, han sabido aprovecharse bien de tal realidad permitiendo a los venezolanos regularizar su situación migratoria sin tantas complicaciones. Existen venezolanos ejerciendo en todo tipo de áreas dentro del país rioplatense, yo mismo trabajé durante un tiempo en el rubro de la publicidad y el mercadeo, una de mis especialidades. Y la razón por la cual la política migratoria uruguaya se ha mantenido así por años es su estancamiento poblacional. No obstante, también podemos hablar de buena integración de venezolanos en países como Argentina y Chile, lo que claramente desmiente ese camelo de que los inmigrantes «quitan empleos» y «compiten de forma desleal».  

Es verdad que los números tienen mucho que ver en el trato hacia el forastero; nadie niega que los ciudadanos de un país tengan derecho a sentirse abrumados por la cantidad de gente que de golpe y porrazo entra. De las naciones australes de América, la que más migrantes venezolanos tiene es Chile, una cifra que ronda los trescientos mil, que si bien parece mucho, no se compara con el Perú, que tendrá de un millón a un millón doscientos mil, y menos con Colombia, donde se pisan los dos millones.

Es entendible que exilios abrumadores supongan traumas para los países de acogida, sobre todo si estos no fueron receptores de inmigrantes en el pasado. Si bien está la disposición de la gran mayoría de exiliados a integrarse, su entrada masiva se traduce en colapsos: el ritmo de creación de empleo no es tan vertiginoso y depende de la flexibilidad de las regulaciones, lo que fomenta la tan mal vista informalidad. También está la vivienda, cuya demanda crece de manera estrepitosa y con ella el precio.

Y además es inevitable que se cuele una que otra lacra social, personas que van a cometer crímenes o a beneficiarse de ayudas sociales financiadas con las contribuciones nacionales. Aquí me quiero detener un poco porque, como expliqué anteriormente, los expatriados no se van de sus países con el propósito de ser una carga para nadie. Realmente el tema de los crímenes y los flojos es tan minúsculo que resulta cómico que sea utilizado por políticos xenófobos como su principal bandera.

Para cometer crímenes hace falta tener experiencia de campo; a un delincuente no le basta el deseo de salir a robar para hacerlo, debe estar consciente de cómo se organiza el crimen en su contexto elegido o correría el riesgo de ser depurado de forma inmediata, como pasa sobre todo en Latinoamérica, que no es un continente pacífico. Por eso, si vemos las cifras de criminales venezolanos que han sido capturados en Colombia, Ecuador, Perú y Panamá, evidenciaríamos que es irrisoria, ni llegará al uno por ciento del total de capturas.

Contaré una anécdota: en días recientes vi una noticia en el portal de noticias montevideo.com.uy sobre una venezolana capturada infraganti mientras intentaba enviar paquetes de cocaína a Tailandia. Por supuesto, las redes sociales exploraron con la noticia y obviamente salieron los infaltables comentarios de que Uruguay sufría los embates de una inmigración descontrolada. No obstante, también hubo comentarios más sensatos como: «es la primera vez que escucho de un venezolano cometiendo un crimen acá», cosa que es cierta. Tengo casi tres años como residente de este país y nunca había escuchado de venezolano que hubiesen cometido crimenes.

Entonces, que individuos como la señora López en Colombia y la Princesa Panameña se pongan con esa de que «los venezolanos son los culpables de nuestras desgracias», sólo indica el nivel de demagogia al que está dispuesta a llegar cierta clase política para obtener favores. Utilizan estos argumentos para infringir terror en el ciudadano y que éste, al salir a la calle y encontrarse rodeado por no-nacionales, sienta la necesidad de que un Estado le proteja a punta de coacción.

Los que se mueven también son seres humanos

Más que cualquier otra cosa, el tema de las migraciones me toca muchísimo las fibras. Ahora soy extranjero porque salí de Venezuela en 2018 en un momento muy convulso, no sólo del país, también de mi vida personal. Experimenté en carne propia lo que se siente. Si bien ha sido una anécdota muy enriquecedora (sobre todo a nivel literario), no es algo que recomiende, y menos si ocurre de manera forzada. Resulta difícil describir las consecuencias emocionales que provoca el hecho de huir de un país calamitoso, pero lo peor son esas posiciones incómodas en las que te encontrarás si no preparaste bien tu salida.

Jamás había sido tan complicado mudarse de un país a otro como en el presente, pues se requieren papeleos exhaustivos, pensados justamente para dificultar eso que a los liberales nos gusta: el libre tránsito de personas y mercancías. En ese sentido, Latinoamérica es un caso penoso, tanto que sus politiqueros se llenan la boca con críticas hacia el enrevesado sistema migratorio estadounidense, cuando en sus propios países la gente tarda años en obtener estatus legales, y no por culpa de las normas, sino de la burocracia.

Es increíble además cómo las sociedades se desmemorian en un dos por tres y les hacen sufrir a los inmigrantes lo que a ellos no les hicieron sufrir cuando estuvieron la misma posición. Yo, que pertenezco a la generación del milenio, todavía recuerdo cómo incluso en los primeros años del chavismo seguían llegando personas de todas partes de Latinoamérica a vivir en Venezuela. Durante el Siglo XX el país recibió gente de todas partes del mundo, pero no fue sino hasta los setentas que los ingresos se volvieron masivos, la mayoría provenientes de países vecinos y Europa, y no estoy hablando de miles, sino de millones.

Venezuela no sólo acogió al papá de la Princesa Panameña, sino a muchos familiares de quienes hoy despotrican del exilio venezolano. Sin ir muy lejos, tengo una cuñada con ascendencia árabe, una con ascendencia armenia y una con ascendencia colombiana. En mi país se les reconoció el derecho a la identidad y se les dio facilidades para trabajar y prosperar. Tal es así, que buena parte de la clase media alta venezolana estuvo formada en sus buenos tiempos por personas extranjeras que pudieron prosperar con ahorro y trabajo duro.

Yo no soy un patriota, por eso no celebro a próceres ni banderas, pero sí me enorgullece haber nacido en un país que en su momento tuvo una calidad de civilización tal que el hecho de que alguien fuera inmigrante no suponía un tema, un país donde hubo presentadores de televisión, músicos y demás gente muy amada que no había nacido en el territorio nacional, donde el crimen lo pagaba la persona y no el gentilicio, donde hubo la cantidad justa de prejuiciosos para asumir que no estábamos en un país perfecto, pero sólo eso… Esa civilidad mía se la debo a Venezuela, a nunca haber escuchado en mi entorno familiar o cercano un insulto contra un extranjero.

El punto de vista liberal-libertario

Las fronteras son mecanismos arbitrarios que tienen los Estados para ejercer su poderío sobre determinados territorios y poblaciones. La mayoría fueron demarcadas a lo bestia, sin tomar en cuenta razones históricas, étnicas, etc., y son ahora los principales focos de conflictos armados. Simplemente se recurrió en su momento a la regla y al compás, y a la disposición de tres o cuatro oligarcas del primer mundo que querían repartirse la tierra como botín.

Las fronteras provocan alergia a los liberales porque suponen la consolidación del poder político, que ha hecho uso de la fuerza para obligarnos a aceptar conceptos como el de patria, que no son más que técnicas para aislarnos del resto y así controlarnos más fácilmente. Es así como, mientras más férrea sea una frontera, menos amiga de la libertad sería y más mensajes de hostilidad enviaría al exterior.

El mundo que tenemos hoy es, lamentablemente, un lugar de límites inflexibles donde el resguardo no sólo se ejerce con las armas sino con la burocracia, y es que para entrar o salir de la gran mayoría de países se necesita más que un simple documento de identidad, se requieren trámites inocuos que sólo sirven para justificar los sueldos de un montón de parásitos.

Si bien mi ideal anárquico supone un mundo de tránsitos enteramente libres, no estoy acá para proponer idilios irrealizables en el corto plazo. En tal sentido, como radical libertario podría conformarme con un modelo migratorio similar al uruguayo, donde una persona no necesita más que un pasaporte (o cédula) y un certificado de antecedentes penales para poder vivir y trabajar en el país.

No sería más que permitir a los seres humanos decidir sobre el entorno donde quieren prosperar. También aunaría a esto lo que hacemos cada vez que publicamos esta clase de artículos: promover la mentalidad libertaria, porque no se trata de que se acoja a los inmigrantes como si fueran bebés de pecho (el modelo europeo), sino de (como hace el Estado uruguayo) regularizarlos para que puedan trabajar y tributar como cualquier otro ciudadano.

Un sistema migratorio así de amigable provocaría que los éxodos, que seguirán ocurriendo nos guste o no, sean fenómenos menos traumáticos para las partes involucradas; permitía además que no se pierda el flujo natural de las cosas y que nazcan nuevas y prósperas instituciones a partir de los enriquecedores intercambios culturales.

Envían carta a universidad donde estudió Claudia López señalando su xenofobia

El activista, Julio Mejía, ha iniciado una recolección de firmas para apoyar una carta que será enviada a la Universidad de NorthWestern, de donde es egresada la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, haciendo referencia a los comentarios xenófobos hechos en contra de los venezolnaos.

En la carta, Mejía le explica a la institución educativa que quieren hacer un llamado de atención acerca de «los ataques xenófobos en contra de la comunidad de los migrantes venezolanos en Colombia hechos por la alcaldesa de Bogotá y alumna de PhD de Nortwestern en el 2019, Claudia López,» así mismo, el comunicado asegura que la alcaldesa, «ha impulsado de manera sistemática la narrativa que los problemas de inseguridad en Bogotá están asociados con la inmigración de venezolanos.»

Entre las peticiones directas que se le pide a la Universidad, es que «remuevan todas las notas y cobertura de la alcaldesa en el sitio web,» y también, se hace un llamado a que la institución tome cartas en el asunto y de manera pública le exijan a López «cesar los ataques de xenofobia en contra de los venezolanos.»

A continuación, el documento íntegro (inglés):

A través de sus redes sociales, Mejía ha pedido apoyo en la firma de este documento por parte de intelectuales venezolanos y colombianos.

Respuesta de José Antonio Colina a Diputada de Panama

En una carta pública, José Antonio Colina, presidente de Veppex, le responde a la Diputada de Panama Zulay Rodriguez ante las acusaciones que hiciera en el pleno del congreso de Panama la semana, acusandole de haberla amenazado y de ser un terrorista. Aquí la carta completa.

Diputada

Zulay Rodríguez

Su despacho.-

Miami, 16 de Febrero del año 2021.

Estimada Diputada Populista.

Le confieso que observó y concluyó después de sus numerosas declaraciones y de su última intervención en el Congreso de Panamá,  que es una lástima su forma  de hacer política y más aún  cuando se trata de una persona con un cargo tan importante.

Es muy lamentable para Panamá  y el continente que políticos cómo usted tenga el mismo y el peor de los vicios de aquellos políticos de antes, qué es EL POPULISMO, lo que me obliga  con todo respeto a decirle, que usted es una política anticuada de las de antes, desactualizada, y por ende no pertenece a los liderazgos que se necesitan ahora en esta nueva realidad, donde es más importante hacer que decir, incluir que excluir, honrar que deshonrar. 

En este sentido le informo que su populismo es mucho más grave de lo que cualquier persona puede pensar, ya que usted ni siquiera se da cuenta que  lo apalanca en un delito de violación de derechos humanos, como lo es la xenofobia, que en este caso precisamente es en contra de mis connacionales, los venezolanos a quienes defenderé en cualquier situación y más aún en contra de un atropello como el que usted  ha confesado públicamente, cuando practica la xenofobia e  incita a  sus connacionales a ser como usted  y a practicar la xenofobia selectiva. 

Así mismo aprovechó estas cortas líneas para informarle  que declararla  persona Non Grata por nuestra Organización VEPPEX, no es una amenaza, es un decreto y un hecho que ratificó en este escrito repito, usted es una persona non Grata para nuestra Organización por xenófoba. 

Por último y por el poco tiempo que dispongo, le aconsejó que deje su mala práctica de la política y controle  sus ansias  desmedidas de poder para que trate de salir de su laberinto populista donde se encuentra totalmente extraviada. 

Sin más a que referir y reservándome los derechos de hacer las denuncias en su contra ante los Organismos correspondientes, por delitos contra los derechos humanos de xenofobia pública y manifiesta contra los venezolanos y así como también la incitación  de cometer xenofobia por parte de sus connacionales, con  el debido respeto que me merece como mujer y con la garantizada y aguerrida batalla que sostendré en defensa de mis connacionales venezolanos, se despide,

Sinceramente.

Jose Antonio Colina

Presidente de la Organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio

(Veppex)

En Dios Confiamos.

Veppex declara Persona NON GRATA a la Alcaldesa de Bogota

En un comunicado la organizacion Veppex declara Persona NON GRATA a la Alcaldesa de Bogota, Claudia Lopez. A continuación el comunicado.

Comunicado de la Organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (Veppex) declarando a Claudia López, Alcaldesa de Bogotá, persona NON GRATA.

La Organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio, declara Persona NON GRATA a la Alcaldesa de la ciudad de Bogotá Claudia López, por sus recientes declaraciones xenófobas en contra de los venezolanos que se encuentran en el área de su jurisdicción, asegurando que el índice de inseguridad ha aumentado por la participación de migrantes venezolanos en bandas criminales.

La afirmación de Claudia López, es además de irresponsable, peligrosa, por las consecuencias que eso pudiera generar en una población migrante venezolana bastante significativa que ha huido de la dictadura de Nicolás Maduro y se ha establecido en el hermano país de Colombia. Esto pudiese generar agresiones no solo de la población colombiana hacia los venezolanos, sino también se puede traducir en malos tratos por parte de los organismos de seguridad colombianos hacia los nativos de Venezuela que residen allí.

Hacemos un llamado a las autoridades colombianas y a Presidente Iván Duque a evitar este tipo de situaciones que pudiesen repercutir en acciones muy duras en contra de  una comunidad que ya vive una pesadilla al tener que salir en condiciones altamente riesgosas para huir de la tiranía.

De igual forma hacemos un llamado a la comunidad venezolana que vive en Colombia a denunciar y señalar a los connacionales  que con su mal comportamiento están ocasionando un daño terrible a quienes se encuentran en territorio colombiano.

Jose Antonio Colina.

Presidente de Veppex.

En Dios Confiamos