Caracas. – Delcy Rodríguez envió una seria amenaza a María Corina Machado este pasado miércoles, al sugerir que podría ser víctima de represalias si decide retornar al país, recomendándole que se quede en Washington, EE. UU., donde se encuentra actualmente.
Rodríguez, líder encargada del narcorégimen chavista por el momento, aseguró que, aunque su gestión mantiene abiertos espacios de diálogo para quienes amen a Venezuela, no se permitirá el ingreso a quienes busquen «perpetuar el daño» contra el pueblo venezolano desde el exterior.
Su mensaje fue pronunciado en Caracas, durante una ceremonia simbólica en la Academia Militar, donde la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) ratificó su lealtad y “subordinación absoluta” a Rodríguez como supuesta «comandante en jefe».
“Los que pretenden perpetuar el daño y la agresión contra el pueblo de Venezuela que se queden en Washington. Aquí no van a entrar a dañar la paz y la tranquilidad de la República. Habrá ley y justicia”, afirmó, sin mencionar a María Corina.
«Tengo un mensaje muy claro al extremismo de Venezuela y a sus conexiones internacionales (…) que vengan todos los que amen a Venezuela de verdad; pero los que pretendan perpetuar el daño y la agresión contra el pueblo de Venezuela, que se queden en Washington», acotó.
Justamente, Machado sostuvo este miércoles un encuentro con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en el cual abordaron, entre otros temas, la posibilidad de que Machado participe en la transición a la democracia que se está gestando.
La sucesora de Nicolás Maduro fue enfática al señalar que su régimen no permitirá acciones que, a su juicio, atenten contra la estabilidad interna, sugiriendo posibles consecuencias para quienes intenten regresar al país. «Aquí no van a entrar a dañar la paz y la tranquilidad de la República, habrá ley y habrá justicia», advirtió Rodríguez.
También, en su declaración, Rodríguez rechazó la intervención de EE. UU., dando señales de que el chavismo pretende retar, una vez más, las capacidad de respuesta de la Administración Trump que ya dio un golpe el pasado 3 de enero.
«Venezuela hoy necesita confiar de verdad en la política. Pero una política, como yo he dicho, con P mayúscula y con V de Venezuela», expresó. Así mismo, insistió en que la solución a la crisis debe ser «un diálogo entre venezolanos y entre venezolanas, sin ningún tipo de injerencia externa».
Julián Ramírez, asesor en Relaciones Internacionales y Geopolítica, politólogo e Internacionalista por la Universidad Sergio Arboleda, con formación de posgrado en Estrategia y Geopolítica en la Escuela Superior de Guerra
“El centralismo judicial prometió igualdad; entregó indiferencia. Las regiones, con todas sus tensiones, ya están buscando soluciones. El deber del Estado no es aplastarlas: es encauzarlas.”
Julián Ramírez
En Colombia, la desconfianza hacia el aparato judicial ha dejado de ser un murmullo para convertirse en un clamor colectivo. Para el ciudadano común, el sistema parece moverse entre rebajas de pena, libertades anticipadas y vencimientos de términos que, en la práctica, se perciben como premios a la impunidad. Mientras tanto, en las orillas del Estado, allí donde la institucionalidad llega tarde o no llega, resurgen formas comunitarias de resolución de conflictos que, con todos sus matices y riesgos, a menudo producen más orden que el propio ordenamiento jurídico. Este contraste, incómodo pero innegable, revela un divorcio profundo: por un lado, el lenguaje solemne de la ley; por otro, la experiencia cotidiana de una justicia que, ante la ausencia estatal, termina resolviéndose por mano propia. Y esto no ocurre solo en la periferia rural, sucede, de manera cada vez más visible, en el mismísimo corazón del centralismo: Bogotá.
Cabe señalar que no se trata de negar los avances normativos ni de idealizar la informalidad. Se trata de admitir que el modelo centralista luce exhausto. Colombia es un país pluricultural y plurirregional, sin embargo, ha pretendido administrar justicia con una plantilla única, diseñada desde y para un centro que con frecuencia desconoce las periferias. La imagen es tosca, aunque útil: tratamos de vestir un cuerpo continental con un traje europeo de talla estándar; el resultado es torpeza, parálisis y frustración generalizada.
Nuestro sistema, diseñado bajo parámetros homogéneos, ignora la diversidad de legitimidades que conviven en el territorio. En Bogotá, por ejemplo, se debaten protocolos de justicia restaurativa en seminarios bienintencionados; en contraste, comunidades afro del Chocó han practicado durante generaciones formas eficientes de reparación y reintegración, y en la Amazonía los pueblos indígenas sostienen nociones de justicia profundamente vinculadas al entorno y a la recomposición del tejido social, no al mero castigo.
La pregunta es inevitable: ¿Por qué insistir en un único modelo cuando el país exhibe realidades tan disímiles? No se trata de un elogio a la informalidad por sí misma, sino de un llamado a reconocer lo que ya funciona y a integrarlo dentro de un marco constitucional que lo regule y lo potencie.
Álvaro Gómez Hurtado habló de la “presencia diferenciada del Estado” para describir una nación donde la autoridad no llega igual a todas partes. En vastas zonas rurales, esta realidad se expresa en un dato crudo: cuando a un campesino le usurpan su tierra, su primer recurso no es un juzgado; acude a quien ejerce autoridad efectiva en el territorio. Durante décadas, en numerosos municipios, esa autoridad ha sido un comandante guerrillero o un jefe paramilitar.
¿Por qué ocurre esto? Porque al intentar resolverlo por vías institucionales, se le exigirían escrituras, planos y folios en una Colombia con altísimas tasas de informalidad en la propiedad. El pleito se eterniza, la violencia escala y la convivencia se rompe. En cambio, le guste o no al observador, el actor armado resuelve en horas lo que el despacho judicial tramitaría en años. No es un ideal: es la expresión brutal de un vacío estatal. La respuesta no puede ser romantizar la violencia, pero tampoco negar el fenómeno: sin justicia accesible y oportuna, la gente busca juez donde lo haya.
Este mismo patrón se replica en contextos urbanos. En barrios como Ciudad Bolívar, Kennedy o Bosa, cuando la delincuencia se desborda, los vecinos no esperan pasivamente, sino que forman “vigías” o “frentes de seguridad”, aplican castigos expeditivos a presuntos vándalos o ladrones y, en casos extremos, recurren a la llamada “limpieza social”. No se trata de anécdotas aisladas, sino de la expresión urbana del mismo vacío que, en el campo, alimenta a los “comandantes”. Aquí, el juez de facto no es un actor armado, sino la turba enardecida o grupos organizados de vecinos desesperados.
Hay ejemplos que el debate oficial suele soslayar por su carga polémica. En zonas de Urabá y del norte de Córdoba, comunidades han ejercido sanciones ejemplares contra agresores violentos: desde trabajos comunitarios hasta mecanismos de vigilancia social y reparación directa a las víctimas. No es un sistema perfecto —ninguno lo es— y conlleva riesgos de arbitrariedad. Aun así, para muchas de estas comunidades, los resultados son tangibles: menos extorsión, mayor seguridad nocturna y disuasión efectiva.
En Castilla, corregimiento del norte de Córdoba, un delincuente reincidente fue juzgado públicamente y condenado a reparar caminos vecinales. Meses después, la comunidad reportaba una sensación de mayor seguridad; el sancionado, bajo supervisión social, se había reincorporado a labores productivas. ¿Garantiza esto la ausencia de abusos? No. ¿Muestra que la comunidad, cuando se organiza, puede generar orden donde el Estado ha sido errático? Indiscutiblemente sí.
La diversidad jurídica no implica caos. Nigeria reconoce sistemas consuetudinarios junto a tribunales estatales. Guatemala admite la justicia maya en ámbitos comunitarios. Incluso en Somalia, tras el colapso estatal, el derecho consuetudinario (Xeer) mantuvo cierta paz local en territorios huérfanos de gobierno central. No se trata de copiar modelos, sino de aceptar un principio elemental: la unidad nacional no exige uniformidad absoluta.
Por ello, vale la pena discutir sin eufemismos un federalismo judicial por regiones culturales —Andina, Caribe, Pacífica, Amazonía, Orinoquía e Insular— con autonomía regulada para adaptar procedimientos, sanciones y prioridades. No es carta blanca, sino elasticidad responsable.
La Constitución como techo y piso: derechos fundamentales inamovibles.
Asambleas legislativas regionales con competencia en materia penal y penitenciaria.
Cortes regionales con jueces formados en prácticas locales.
Coordinación interregional para criminalidad transfronteriza.
Sistemas penitenciarios diferenciados, con énfasis en penas alternativas donde el encarcelamiento masivo ha fracasado.
Polémicas que debemos enfrentar
“¿No legitima esto la justicia por mano propia?” No. Se trata de dotar de marco jurídico a prácticas comunitarias que ya existen, evitando excesos y garantizando derechos.
“¿No habrá disparidades intolerables?” Las hay hoy, solo que clandestinas y sin control. Un federalismo judicial serio visibiliza, regula y somete a estándares mínimos esas diferencias.
“¿No se abrirá la puerta a castigos degradantes?” Cláusulas pétreas deben prohibir torturas y tratos crueles. La autonomía no es sinónimo de barbarie.
Conclusión: la justicia no espera al Estado
El centralismo judicial prometió igualdad; entregó indiferencia. Las regiones, con todas sus tensiones, ya están buscando soluciones. El deber del Estado no es aplastarlas: es encauzarlas. Como dijo Alirio Pineda, campesino de la Sierra Nevada, con sabiduría sencilla: “Durante siglos nos han dicho cómo debemos resolver nuestros conflictos, pero quienes nos lo dicen no resuelven los suyos”.
El debate está servido. Negarlo es condenarnos a repetir los mismos errores, mientras el clamor por justicia continúa creciendo en la periferia de un Estado que aún no decide escuchar.
Caracas. – Tres madres de tres rehenes políticos que fueron liberados esta semana en Venezuela, apenas tuvieron horas para ver sus hijos libres, ya que fallecieron casi simultáneamente, tras haber sufrido los rigores del sufrimiento y de las vigilias que realizaron frente a los centros de detención y tortura.
Son los casos de Carmen Dávila, Yarelis Salas y Omaira Navas, quienes sufrieron serias complicaciones médicas, a raíz del esfuerzo que realizaron para exigir las excarcelaciones de sus hijos.
En el caso de Carmen Dávila, de 90 años, ya se encontraba hospitalizada cuando su hijo, el doctor Jorge Yéspica Dávila, detenido durante más de un año en Aragua por el «delito» inventado por la dictadura de «incitación al odio», fue liberado. La dama, en cama, no pudo ni siquiera enterarse de la excarcelación. Sufrió una crisis relacionada con la presión arterial que obligó a su hospitalización. Cuando Yéspica logró llegar al centro médico, su madre ya se encontraba inconsciente, y murió el pasado jueves 22 de enero.
También, un día antes, el 21 de enero, ya había perecido Yarelis Salas, de 39 años, tras sufrir un infarto luego de participar en una vigilia frente al Centro Penitenciario de Aragua (Tocorón).
Su hijo, Kevin Orozco, fue excarcelado cuatro días después, gracias a una súplica de varias ONG y dirigentes sindicales, quienes pidieron la libertad del joven para que pudiera despedirse de su madre.
A pesar de la liberación, para Orozco ya era demasiado tarde. Su madre fue víctima del dolor y la impotencia, mientras aguardaba en una vigilia frente al citado penal, reclamando por la libertad de su hijo.
El caso más reciente es del Omaira Navas, ocurrido este pasado martes 27 de enero. Navas era madre del periodista Ramón Centeno, quien fue excarcelado el 14 de enero. Según lo denunció el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), Centeno salió en silla de ruedas del penal, debido a las severas complicaciones de salud que padeció.
La mujer falleció luego de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), condición que se vio agravada luego de los años que soportó durante la injusta encarcelación de Centeno, de cuyo decaimiento tras las rejas fue testigo.
Los tres casos, ocurridos en menos de una semana, han generado fuerte impacto en la opinión pública venezolana. Portales informativos, redes sociales, ONG y defensores de los Derechos Humanos han tomado los casos de Dávila, Salas y Navas como una alerta, ante los desmanes que ha logrado hacer la Narcotiranía chavista en contra de las familias de quienes los adversan.
Caracas. – Entre 20 y 22 liberaciones de rehenes políticos en todo el país fueron confirmadas este miércoles por las ONGs Foro Penal y Comité para la Liberación de Presos Políticos (CLIPPVE), respectivamente.
Foro Penal confirmó este miércoles 20 nuevas excarcelaciones en Venezuela, con lo que elevó a 297 su cifra de casos verificados desde el inicio del proceso de liberaciones, anunciado por la líder encargada del narcorégimen chavista, Delcy Rodríguez, el pasado 8 de enero.
El director presidente de la organización, Alfredo Romero, informó en X que han verificado «20 nuevas excarcelaciones», de las cuales 15 son de ciudadanos venezolanos y 5 extranjeros.
Igualmente, Romero detalló que 19 de las liberaciones tuvieron lugar en la cárcel El Rodeo I, en el estado Miranda (norte), y las restantes en la región de Amazonas (sur, en la frontera con Brasil y Colombia).
Mientras, CLIPPVE informó este miércoles que contabilizan 22 liberaciones, realizadas desde la noche del martes 27 de enero en la cárcel de El Rodeo I (Miranda). Entre los liberados, según la organización que monitorea detenciones y desapariciones forzadas, figuran cinco ciudadanos extranjeros cuyos datos están siendo verificados por las ONGs.
El anuncio inicial de CLIPPVE detalló ocho nombres confirmados de los 22 liberados: Jorge Granados, Víctor Manuel Seijas, Yosmar José Tabares Marín, Diego Mejías, Keberth Barceló, Luis Chirinos, Douglas Merchán y Kevin Leonardo Álvarez.
Cabe señalar que estas personas eran parte de un grupo de presos políticos que los familiares aguardaban en un campamento instalado fuera del penal desde hace unos 20 días, en una vigilia permanente por la libertad de sus seres queridos.
Caracas. – Un conato de incendio en la sede principal del Consejo Nacional Electoral (CNE), ubicada en Caracas, se registró durante la noche de este pasado martes sin que se conozcan, todavía, las razones del siniestro y el alcance de los daños provocados.
El hecho inicio pasadas las 10:00 pm, y se reportó en diversas redes sociales. En algunas imágenes se puede apreciar humo saliendo de algunas ventanas y siendo atendido por las autoridades y funcionarios militares.
Hasta el momento ningún organismo oficial se ha pronunciado sobre lo ocurrido. Sin embargo, según los Bomberos de Caracas el fuego se habría originado por una sobrecarga en un sistema de aire acondicionado dentro de las instalaciones.
El organismo explicó que la alerta temprana permitió una rápida actuación de los funcionarios, lo que evitó la propagación de las llamas hacia otras áreas del edificio. Tras sofocar el incendio, se realizaron labores de enfriamiento para descartar nuevos focos.
Posteriormente, los efectivos iniciaron las investigaciones correspondientes para determinar con precisión las causas del incidente. Tampoco se ha precisado el alcance de los daños causados por las llamas, lo cual avivó todo tipo de especulaciones en las redes sociales al respecto, justo en medio del clima de tensión con EE. UU., y cuando diversos actores políticos del país se encuentran exigiendo la celebración de elecciones presidenciales luego de la captura de Nicolás Maduro.
Caracas. – A juicio de la dirigente María Corina Machado, quien este miércoles sostuvo una reunión con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, no es lo que la líder encargada del narcorégimen, Delcy Rodríguez, «diga, sino lo que haga».
Así lo manifestó a los medios tras el encuentro privado que sostuvo con Rubio, luego que este compareciera ante el Senado de su país para explicar sobre los avances logrados en Venezuela, luego de la captura del genocida dictador que sometía a Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero.
«No es lo que Delcy diga, sino lo que haga. Evaluemos en función de los hechos. Están pasando cosas que eran impensables en Venezuela antes del 3 de enero», sostuvo la dirigente en sus declaraciones a los medios.
También, se manifestó a favor de lograr una «transición real» en el país, lo cual, según su percepción, significa que no debe quedar «un sector del régimen en el poder».
“Nosotros estamos dispuestos y estamos trabajando en facilitar una transición real. Esto no es una transición a la rusa donde se quedan las mafias en el poder», respondió a la prensa al ser cuestionada sobre su disposición a entrar en una nueva fase junto la chavista Rodríguez.
También, aseguró que “la liberación de Venezuela va a tener un impacto inmenso en todos los países de las Américas”. En este marco, Machado celebró los avances en el objetivo de una transición democrática en Venezuela y se mostró agradecida con el apoyo del gobierno de EE. UU.
“Pocos creían que íbamos a estar aquí hoy”, indicó.
Si bien, Machado volvió a revelar sus recelos con respecto a la capacidad de Rodríguez para tomar las riendas del país: «»Nadie tiene fe en Delcy. Lo que le ocurre es que ella no tiene opciones. Todo el mundo sabe qué es este régimen: criminales. Esto es terrorismo de Estado. Ella es parte de eso. Nadie tiene fe en ella, es cuestión de incentivos. Nadie es ingenuo», aseveró.
Aun así, la dirigente alertó que «están pasando cosas impensables en Venezuela. Hay hechos concretos que están ocurriendo donde vemos cómo el aparato represivo empieza a debilitarse”, resaltó, insistiendo en que se está «avanzando con pasos firmes». «Lo vamos a lograr, está pasando”, concluyó.
Caracas. – El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, no descartó este miércoles el uso de la fuerza nuevamente en Venezuela, aunque apostó por lograr una transición pacífica en el país, al tiempo que advirtió a la líder encargada del narcorégimen, Delcy Rodríguez, que lo importante será la cooperación que brinde a EE. UU. para hacer posible la transformación hacia la democracia.
Rubio compareció ante el Senado este miércoles 28 de enero para abordar la situación con Venezuela y aseguró que, tras la captura de Nicolás Maduro y de Cilia Flores el pasado 3 de enero, los dos países «están mejor con Maduro en custodia».
Tras ser consultado sobre los comentarios públicos de Delcy Rodríguez, encargada del Ejecutivo, sobre los nexos con Rusia, Irán y China y que no acepta «órdenes» extranjeras, Rubio insistió: «Para que la situación se pueda normalizar en Venezuela, van a tener que cooperar con EE. UU.» y agregó que su país «tendría un mejor aliado en una futura Venezuela democrática».
«No lo vamos a lograr en tres semanas. Tomará un tiempo», dijo y remarcó que el principal objetivo es asegurar la estabilidad en el país sudamericano. Sin embargo, dejó claro que la opción militar se encuentra aún entre los mecanismos a los cuales pueden apelar, en caso de que Rodríguez y sus seguidores decidan no acatar los lineamientos.
«Que no quepa duda: como ha declarado el presidente, estamos preparados para usar la fuerza para garantizar la máxima cooperación si otros métodos fracasan», señaló Rubio, en un comunicado previo a su comparecencia.
Asimismo, aseguró que el objetivo de Washington es que se celebren elecciones más adelante, pero consideró que esa no es una opción realista a día de hoy, puesto que el oficialismo aún lo «controla» todo en el país, desde los medios de comunicación hasta las instituciones. «Así no se pueden celebrar elecciones libres y justas».
«Estamos tratando con gente que según nuestros estándares no serían aceptables a largo plazo, pero estamos en la fase de transición y estabilización. Es preciso trabajar con la gente que controla al Gobierno estos momentos», defendió, suscribiendo así la postura de la Casa Blanca de que la líder opositora María Corina Machado no está aún lista para asumir el poder. Rubio afirmó que gracias a este enfoque Venezuela está ahora «mejor» de lo que estaba «hace cuatro semanas».
El Gobierno de Colombia ha anunciado este martes un nuevo arancel del 30% a productos ecuatorianos que no estaban incluidos en los más de 50 gravados con la equivalente tarifa anunciada la pasada semana, en medio de la guerra arancelaria librada entre Bogotá y Quito desde que el Ejecutivo de Daniel Noboa diera el primer golpe aludiendo a una supuesta «falta de reciprocidad y acciones firmes» de Colombia ante el narcotráfico.
«Hoy estamos contemplando otro decreto que va a contemplar otro tipo de productos provenientes del Ecuador, también la imposición del 30% de aranceles, de tal manera que busquemos ese equilibrio comercial», ha manifestado en rueda de prensa la ministra de Comercio colombiana, Diana Morales, según ha recogido Caracol Radio.
Morales ha defendido así la imposición de un segundo arancel, alegando que Colombia se ha visto obligada «como Estado» a «generar condiciones de equilibrio en la relación comercial con Ecuador».
Cabe señalar que la medida llega después de que Quito, que también anunció a su vez otro gravamen del 30%, haya decidido incrementar en más de un 900% la tarifa de transporte de petróleo colombiano a través del Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), al pasar de un coste de USD$ 2,5 por barril a más de 30 dólares por barril para usuarios extranjeros, una medida rechazada por Bogotá, que la ha tachado de «desproporcionada».
La Fiscalía de Ecuador ha informado este miércoles de un operativo contra el lavado de dinero que ha incluido el allanamiento de varios domicilios, entre ellos el de la excandidata de Revolución Ciudadana (RC) Luisa González, de quien se sospecha habría recibido dinero de Venezuela para financiar su campaña de 2023.
La operación por el conocido como caso ‘Caja Chica’ también se ha desarrollado con el allanamiento en los domicilios del diputado de RC Patricio Chávez y de Andrés Aráuz, compañero de fórmula de González para las elecciones de 2023 y antiguo jefe del partido además candidato presidencial en las de 2021.
En total son ocho personas las investigadas por esta —aparente— financiación irregular de la campaña para las elecciones de 2023, en las que González perdió en segunda vuelta con el ahora presidente, Daniel Noboa, entre ellas el expresidente Rafael Correa, que ha publicado en sus redes la nota de la Fiscalía.
En caso de ser declarada culpable como autora del delito de delincuencia organizada para blanquear dinero, se verá ante la posibildiad de pagar con hasta 30 años de cárcel.
Cabe señalar que este se trata del segundo caso que se le abre a la campaña de González, quien dejó de ser secretaria general del partido el 18 de enero. Ese mismo día, recibió una notificación del Tribunal Contencioso Electoral (TCE) por unas presuntas infracciones en la financiación y los gastos electorales durante la campaña.
El Gobierno de Francia ha anunciado este miércoles que apoya la inclusión de la Guardia Revolucionaria de Irán en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea (UE), sumándose así al cambio de postura anunciado horas antes por España, los dos principales reticentes a que se aprobara esta medida.
«La intolerable represión del levantamiento pacífico del pueblo iraní no puede quedar sin respuesta. Su extraordinaria valentía ante la violencia indiscriminada desatada contra ellos no puede ser en vano. Junto con nuestros socios europeos, mañana en Bruselas impondremos sanciones contra los responsables de estas atrocidades», ha adelantado el ministro de Exteriores, Jean-Noel Barrot.
El jefe de la diplomacia francesa ha asegurado a través de un mensaje publicado en redes sociales que «prohibirán la entrada al territorio europeo» de los responsables de la represión de las manifestaciones antigubernamentales —que se han saldado con más de 3.000 muertos, según el balance oficial, y más de 6.000, según organizaciones civiles— y que congelarán sus bienes.
Barrot también ha manifestado que Teherán «debe liberar a los presos, poner fin a las ejecuciones, levantar el bloqueo de Internet y permitir que la misión de investigación del Consejo de Derechos Humanos de la ONU investigue los crímenes cometidos en Irán».
Cabe señalar que el anuncio de París llega un día antes de la reunión que mantendrán este jueves los ministros de Exteriores del bloque comunitario, en el que abordarán, entre otros, la imposición de sanciones a las autoridades iraníes y la designación formal de la Guardia Revolucionaria como organización terrorista.
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