Tras nuevas maniobras militares en el Estrecho, el régimen de Beijing volvió a reclamar la “reunificación nacional” bajo el principio de una sola China.
El régimen chino volvió a endurecer su discurso contra Taiwán luego de realizar ejercicios militares de alto impacto alrededor de la isla. El director de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado, Song Tao, exigió a Taipéi avanzar hacia la denominada “reunificación nacional”, una fórmula utilizada por Beijing para justificar su presión política, diplomática y militar sobre una democracia autónoma.
Aunque el funcionario habló de “diálogo”, dejó en claro que cualquier conversación debe darse bajo el principio de una sola China y el llamado Consenso de 1992, un marco rechazado por amplios sectores de la sociedad taiwanesa por desconocer su soberanía y su sistema democrático.
El doble discurso del régimen chino
Mientras Song Tao aseguró que Beijing está dispuesto a dialogar con partidos y organizaciones de Taiwán, el régimen comunista desplegó misiles, aviones de combate y buques de guerra en las inmediaciones de la isla. Este contraste entre palabras conciliadoras y demostraciones de fuerza refuerza las sospechas sobre las verdaderas intenciones del Partido Comunista Chino.
Desde hace años, China combina presión militar con incentivos económicos y propaganda para erosionar la voluntad democrática de Taiwán, al tiempo que insiste en una soberanía que nunca ejerció de manera efectiva sobre la isla.
Estados Unidos denuncia una escalada innecesaria
Las recientes maniobras militares generaron una respuesta inmediata de Estados Unidos. El Departamento de Estado pidió al régimen de Xi Jinping cesar su presión militar y adoptar una actitud moderada. Según Washington, las acciones de Beijing aumentan las tensiones en el Estrecho de Taiwán y ponen en riesgo la estabilidad regional.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, advirtió que la retórica agresiva y los ejercicios militares chinos no solo afectan a Taiwán, sino también a otros países del Indo-Pacífico que observan con preocupación el expansionismo chino.
Trump relativizó el riesgo, pero sostuvo su vínculo con Xi
El presidente estadounidense Donald Trump minimizó públicamente la posibilidad de una invasión inmediata y destacó su relación personal con Xi Jinping. Sin embargo, sus declaraciones no modificaron el diagnóstico central de Washington: China utiliza la intimidación militar como herramienta política permanente.
Analistas coinciden en que la acumulación constante de maniobras no busca entrenamiento, sino normalizar la presencia militar china alrededor de Taiwán y acostumbrar a la comunidad internacional a una presión cada vez mayor.
Taiwán reafirma su soberanía y refuerza su defensa
Frente a este escenario, el presidente taiwanés Lai Ching-te fue categórico. En su mensaje de Año Nuevo, reafirmó la determinación de la isla para defender su soberanía y fortalecer su capacidad defensiva ante las amenazas del régimen chino.
Lai subrayó que la comunidad internacional observa si Taiwán está dispuesto a proteger su democracia y su libertad, y reclamó apoyo político interno para aumentar el presupuesto militar, con un plan de inversiones por 40.000 millones de dólares actualmente bloqueado por la oposición.
El mandatario también advirtió que 2026 será un año clave y que la isla debe prepararse para el peor escenario posible, sin renunciar a la esperanza de evitar un conflicto.
Una pulseada entre autoritarismo y democracia
La presión de China sobre Taiwán no es un conflicto bilateral, sino un choque de modelos. De un lado, un régimen autoritario que no tolera la autodeterminación; del otro, una democracia que defiende su soberanía frente a la coerción. Las maniobras militares y los ultimátums de Beijing refuerzan la necesidad de respaldar a Taiwán como un actor clave para la estabilidad regional y el orden internacional.







