El alto cargo del Ejército de China purgado es acusado de «pisotear y socavar» la autoridad de Xi Jinping

La mano derecha del presidente chino, Xi Jinping, en el Ejército, el vicepresidente de la Comisión Militar Central, el general Zhang Youxia, y el jefe de Gabinete del Departamento del Estado Mayor de la comisión, el general Liu Zhenli, han sido acusados de «pisotear y socavar el sistema de responsabilidad del presidente de la Comisión Militar Central», esto es el propio presidente chino, y de «fomentar graves problemas políticos y de corrupción» en el seno del Ejército.

En un editorial del Diario del Ejército Popular de Liberación, órgano de comunicación del Ejército, se acusa a ambos dirigentes de «socavar el liderazgo absoluto del Partido sobre el Ejército» y se añade que «amenazaron su propia base de gobierno, dañaron gravemente la imagen y el prestigio de la Comisión Militar Central y afectaron gravemente la base política e ideológica para la unidad y el progreso de todos los oficiales y soldados».

Pekín anunció este sábado una investigación por «graves violaciones disciplinarias» contra dos de los más altos cargos de la cúpula del Ejército. El caso de Zhang es especialmente importante por dos motivos: se trata del oficial uniformado de mayor rango en el Ejército chino y es miembro del Politburó del Partido Comunista, el núcleo del poder. La Comisión Militar Central es, cabe recordar el máximo órgano de mando militar de China y está encabezada por Xi Jinping.

La publicación del órgano oficial insiste en que la investigación y «castigo» contra Zhang y Liu «rectificarán aún más la situación política, eliminarán el veneno ideológico y las malas prácticas y revitalizarán la organización», en este sentido subraya que este caso consolida y profundiza los resultados de la «rectificación política, promoviendo el renacimiento del Ejército Popular de Liberación».

Así las cosas, señala que la corrupción «es un obstáculo para el desarrollo del Partido y del país» y su lucha es «una batalla crucial que no podemos permitirnos perder». Concluye que bajo el «firme liderazgo» del Comité Central del Partido, con Xi Jinping a la cabeza, «el Ejército Popular erradicará con seguridad todos los fenómenos negativos y corruptos y seguirá siendo una fuerza heroica».

Según informaciones de ‘The Wall Street Journal’ el alto cargo del Ejército chino estaría en el centro de la polémica por haber facilitado información a EE. UU. sobre el programa de desarrollo de armas nucleares a cambio de sobornos.

Los dos generales han sido objeto de una deliberación preliminar por parte del Comité Central del Partido Comunista de China, que en último término ha decidido abrir una investigación en firme contra ambos, declarados «sospechosos de graves violaciones de la disciplina y la ley», sin dar más detalles.

Cabe señalar que esta expresión suele ser un eufemismo para hablar de prácticas de corrupción, como lleva ocurriendo desde 2012, el comienzo oficioso de una gran iniciativa contra estos delitos en el seno del Ejército chino por orden del presidente Xi, y que se extendió a las altas esferas en 2023, cuando comenzaron las investigaciones a la estratégica división de cohetes.

Xi lleva reemplazando desde entonces a mandos militares porque entiende que estos casos están ralentizando gravemente la evolución del Ejército chino, esencial para adquirir un papel dominante en el Indo-Pacífico y garantizar una reunificación con Taiwán para 2049.

Trump asegura que viajará a China en abril y que Xi Jinping devolverá la visita «a finales de año»

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha asegurado que realizará en abril un viaje oficial a China y ha agregado que el mandatario del gigante asiático, Xi Jinping, devolverá la visita «a finales de año», sin que Pekín se haya pronunciado por ahora sobre este calendario de desplazamiento.

«Espero ver a Xi», ha manifestado Trump en declaraciones a la prensa a bordo del Air Force One. «Voy a hacer un viaje. Iré en abril, él vendrá a finales de año», ha apuntado, antes de describir a su homólogo chino como una persona «fantástica» e «increíble».

Así, ha reconocido que las relaciones bilaterales se tensaron durante la pandemia de coronavirus, si bien ha matizado que «ahora la relación es excelente» y que mantiene «una gran relación con él».

En este sentido, ha destacado que China compra una gran cantidad de soja a EE. UU. en el marco de los acuerdos alcanzados a raíz de la guerra arancelaria lanzada por Trump tras su llegada a la Casa Blanca en enero de 2025. «Eso hace felices a nuestros agricultores y me hace feliz a mí», ha zanjado.

Cabe señalar que los presidentes de EE. UU. y China mantuvieron una reunión en octubre de 2025 en la ciudad de Busan, en Corea del Sur, un encuentro que Trump describió como «genial» para ambos países.

«Esta reunión llevará a paz y éxito eternos», manifestó, en una señal de la mejora de sus relaciones durante los últimos meses.

China confirma ayuda financiera a Cuba de 68 millones de euros y asistencia alimentaria

Las autoridades de China han confirmado una paquete financiero de USD$ 80 millones en concepto de ayuda a Cuba, así como un cargamento alimentario de 60.000 toneladas de arroz.

Así lo ha confirmado el embajador chino en La Habana, Hua Xin, en un encuentro con el dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel. La nueva ronda de ayuda a Cuba incluye una asistencia financiera para la adquisición de equipamiento eléctrico, además de un donativo de 60.000 toneladas de arroz para respaldar la situación alimentaria en la isla.

Hua también abordó los encuentros de los últimos días entre autoridades cubanas y chinas comoe el reciente encuentro entre el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, y el enviado especial de China para Asuntos América Latina y el Caribe, Qiu Xiaoqi.

Por su lado, Díaz-Canel ha subrayado la «intensa actividad» del embajador chino en Cuba. Igulamente ponderó el estado de los vínculos bilaterales e hizo énfasis en el desarrollo del programa de transformación digital que tiene apoyo de Pekín.

Esta muestra de apoyo llega en un momento en el que el presidente de EE. UU., Donald Trump, ha puesto en el punto de mira a la isla tras urgir a las autoridades cubanas a «llegar a un acuerdo» antes de que «sea demasiado tarde».

Las amenazas a la dictadura cubana suceden tras el éxito de la operación militar estadounidense en Caracas para detener al genocida dictador venezolano, Nicolás Maduro, que se encuentra preso en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn a la espera de su juicio en EE. UU.

China intensifica la presión militar sobre Taiwán y exige avanzar hacia una ‘reunificación’ forzada

Tras nuevas maniobras militares en el Estrecho, el régimen de Beijing volvió a reclamar la “reunificación nacional” bajo el principio de una sola China.

De Derecha Diario

El régimen chino volvió a endurecer su discurso contra Taiwán luego de realizar ejercicios militares de alto impacto alrededor de la isla. El director de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado, Song Tao, exigió a Taipéi avanzar hacia la denominada “reunificación nacional”, una fórmula utilizada por Beijing para justificar su presión política, diplomática y militar sobre una democracia autónoma.

Aunque el funcionario habló de “diálogo”, dejó en claro que cualquier conversación debe darse bajo el principio de una sola China y el llamado Consenso de 1992, un marco rechazado por amplios sectores de la sociedad taiwanesa por desconocer su soberanía y su sistema democrático.

El doble discurso del régimen chino

Mientras Song Tao aseguró que Beijing está dispuesto a dialogar con partidos y organizaciones de Taiwán, el régimen comunista desplegó misiles, aviones de combate y buques de guerra en las inmediaciones de la isla.  Este contraste entre palabras conciliadoras y demostraciones de fuerza refuerza las sospechas sobre las verdaderas intenciones del Partido Comunista Chino.

Desde hace años, China combina presión militar con incentivos económicos y propaganda para erosionar la voluntad democrática de Taiwán, al tiempo que insiste en una soberanía que nunca ejerció de manera efectiva sobre la isla.

Estados Unidos denuncia una escalada innecesaria

Las recientes maniobras militares generaron una respuesta inmediata de Estados Unidos. El Departamento de Estado pidió al régimen de Xi Jinping cesar su presión militar y adoptar una actitud moderada. Según Washington, las acciones de Beijing aumentan las tensiones en el Estrecho de Taiwán y ponen en riesgo la estabilidad regional.

El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, advirtió que la retórica agresiva y los ejercicios militares chinos no solo afectan a Taiwán, sino también a otros países del Indo-Pacífico que observan con preocupación el expansionismo chino.

Trump relativizó el riesgo, pero sostuvo su vínculo con Xi

El presidente estadounidense Donald Trump minimizó públicamente la posibilidad de una invasión inmediata y destacó su relación personal con Xi Jinping. Sin embargo, sus declaraciones no modificaron el diagnóstico central de Washington: China utiliza la intimidación militar como herramienta política permanente.

Analistas coinciden en que la acumulación constante de maniobras no busca entrenamiento, sino normalizar la presencia militar china alrededor de Taiwán y acostumbrar a la comunidad internacional a una presión cada vez mayor.

Taiwán reafirma su soberanía y refuerza su defensa

Frente a este escenario, el presidente taiwanés Lai Ching-te fue categórico. En su mensaje de Año Nuevo, reafirmó la determinación de la isla para defender su soberanía y fortalecer su capacidad defensiva ante las amenazas del régimen chino.

Lai subrayó que la comunidad internacional observa si Taiwán está dispuesto a proteger su democracia y su libertad, y reclamó apoyo político interno para aumentar el presupuesto militar, con un plan de inversiones por 40.000 millones de dólares actualmente bloqueado por la oposición.

El mandatario también advirtió que 2026 será un año clave y que la isla debe prepararse para el peor escenario posible, sin renunciar a la esperanza de evitar un conflicto.

Una pulseada entre autoritarismo y democracia

La presión de China sobre Taiwán no es un conflicto bilateral, sino un choque de modelos. De un lado,  un régimen autoritario que no tolera la autodeterminación; del otro, una democracia que defiende su soberanía frente a la coerción.  Las maniobras militares y los ultimátums de Beijing refuerzan la necesidad de respaldar a Taiwán como un actor clave para la estabilidad regional y el orden internacional.

EE. UU. aprueba venta de armas a Taiwán por USD$ 11.000 millones

El Gobierno estadounidense ha aprobado este miércoles una nueva operación de venta de armas a Taiwán por valor de unos USD$ 11.000 millones para ayudar a «mejorar la seguridad» de la isla y con vistas a «mantener el equilibrio militar» en la región.

Así lo ha anunciado la Agencia de Cooperación en Seguridad y Defensa de EE. UU. (DSCA, en inglés) en ocho comunicados separados en los que detalla la venta, que incluye 60 obuses autopropulsados y equipo relacionado por unos USD$ 4.030 millones.

El paquete también contempla la venta de 82 sistemas de cohetes de artillería de alta movilidad (M142 HIMARS, en inglés) por USD$ 4.050 millones y, por USD$ 1.010 millones, software, equipamiento y servicios para redes de misiones tácticas.

La DSCA ha asegurado que esta operación «ayudará a mantener la estabilidad política, el equilibrio militar y el progreso económico en la región» y ha incidido en que «mejorará la capacidad del destinatario para hacer frente a las amenazas actuales y futuras, al reforzar la autodefensa de sus fuerzas».

Cabe señalar que el anuncio se produce después de que las autoridades taiwanesas hayan hecho pública su intención de gastar USD$ 40.000 millones adicionales en fines militares entre 2026 y 2033, si bien la oposición en el Congreso bloqueó ese plan a principios de este mes.

La medida llega además en pleno aumento de la tensión entre China y Taiwán, un asunto que ha salpicado incluso a Japón, que ya ha amenazado con responder en caso de que la isla sufra una invasión militar.

El Ejército chino, por su parte, sigue realizando misiones y maniobras militares regulares en las inmediaciones, un acto simbólico con el que busca mantener la presión sobre Taipéi.

Trump da permiso a Nvidia para vender a China sus chips H200 a cambio del 25% de las ventas

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha autorizado este lunes a la compañía Nvidia a vender sus chips de inteligencia artificial H200 a cambio de una comisión del 25 por ciento sobre las ventas.

Trump ha anunciado su decisión en su plataforma Truth Social, donde ha indicado que el presidente de China, Xi Jinping, ha sido informado de ello y ha dado su beneplácito en un procedimiento aprobado «bajo condiciones que permitan una sólida seguridad nacional».

«Esta política», ha asegurado Trump, «respaldará el empleo estadounidense, fortalecerá la industria manufacturera estadounidense y beneficiará a los contribuyentes estadounidenses». El presidente también ha precisado que «el Departamento de Comercio está ultimando los detalles, y el mismo enfoque se aplicará a AMD, Intel y otras grandes empresas estadounidenses».

El permiso para las exportaciones de H200 se considera una solución intermedia respecto a la iniciativa anterior de Nvidia de vender sus chips Blackwell, de diseño más avanzado, a clientes chinos, según declaró a Bloomberg una persona familiarizada con el asunto antes del anuncio.

Un acuerdo anterior, promocionado por Trump, según el cual Nvidia y AMD pagarían un porcentaje de sus ingresos en China por los chips de IA vendidos allí, no se ha materializado en ningún pago porque no se implementaron regulaciones que lo legalizaran. La oposición de Pekín a dichas exportaciones y la consiguiente falta de demanda por parte de los clientes chinos hicieron que ese asunto perdiera relevancia.

Permitir la venta de H200 a China representa una victoria para Nvidia en su intento de que Trump y el Congreso flexibilicen los controles de exportación que le han impedido vender sus chips de IA a la segunda economía más grande del mundo. Su fundador, Jensen Huang ha forjado una estrecha relación con Trump desde las elecciones de noviembre de 2024 y ha utilizado estos vínculos para argumentar que las restricciones solo benefician a las empresas chinas líderes como Huawei Technologies Co.

El mes pasado, Huang afirmó que China representaba un mercado de USD$ 50.000 millones para su empresa, aunque por ahora Nvidia ha excluido los ingresos por centros de datos del país asiático de sus previsiones financieras. «Nos encantaría tener la oportunidad de volver a conectar con el mercado chino», declaró Huang en una entrevista con Bloomberg Television.

Nvidia logró otra victoria en el Congreso la semana pasada, donde los legisladores excluyeron una disposición de la legislación de defensa, de obligado cumplimiento, que habría limitado la capacidad de la compañía para vender sus chips de IA avanzados a China y otras naciones adversarias.

La llamada Ley GAIN de IA habría exigido a los fabricantes de chips, como Nvidia y AMD, que dieran prioridad a los clientes estadounidenses en la compra de sus potentes chips de IA antes de venderlos en China y otros países con embargos de armas.

Cualquier flexibilización de las restricciones a la exportación marcaría un cambio significativo con respecto a las políticas impuestas a partir de 2022 para impedir que Pekín y su Ejército accedieran a las tecnologías estadounidenses más potentes.

El presidente de Taiwán anuncia un aumento de USD$ 40.000 millones en el presupuesto de Defensa

El presidente de Taiwán, Lai Ching Te, ha anunciado este martes que, «en respuesta a la creciente presión de Pekín», su Gobierno introducirá un presupuesto suplementario de defensa de USD$ 40.000 millones, comprometiéndose a elevar al 5% del producto interior bruto (PIB) el gasto público en este ámbito, en un mensaje en el que ha ensalzado la «búsqueda de paz mediante la fuerza» de la Administración de Donald Trump en EE. UU.

«En respuesta a la creciente presión de Pekín, se espera que nuestro gasto en defensa, que ya se ha duplicado en los últimos años, alcance el 3,3% del PIB para el próximo año», ha anunciado en una carta abierta publicada por el ‘Washington Post’ en la que se ha comprometido «a elevar este nivel al 5% para 2030, lo que representa la mayor inversión militar sostenida en la historia moderna de Taiwán».

En esta línea, ha asegurado que su Gobierno «introducirá un presupuesto suplementario histórico de defensa de USD$ 40.000 millones» que financiará «importantes adquisiciones de armas a EE. UU.» y «mejorará las capacidades asimétricas» de la isla. «Con ello, buscamos reforzar la disuasión al introducir mayores costes e incertidumbres en la toma de decisiones de Pekín sobre el uso de la fuerza», ha explicado.

«Mi mensaje es claro: la dedicación de Taiwán a la paz y la estabilidad es inquebrantable», ha aseverado en un texto en el que también ha apuntado a inversiones en tecnología e industria defensivas, así como a la colaboración con «países afines». Al hilo, ha señalado que su Gobierno buscará «vínculos de seguridad más estrechos con socios y aliados de confianza». «Trabajando junto con EE. UU. y otras democracias afines, confiamos en que la paz prevalecerá», ha querido subrayar.

Con respecto a Pekín, Lai ha declarado estar «acelerando el desarrollo de T-Dome, un sistema de defensa integrado de múltiples capas diseñado para proteger a Taiwán de los misiles, cohetes, drones y aviones de combate de la República Popular China».

Su estrategia, ha manifestado, pasa por «aumentar los costes de la escalada militar» y, simultáneamente, minimizar el riesgo de desescalada», en aras de que el peligro por un posible conflicto «supere siempre el precio de la paz».

«Garantizaremos que la seguridad y la soberanía de Taiwán se defiendan no solo con retórica, sino también con acciones contundentes y decisivas», ha concluido, no sin antes volver a destacar la estrategia de Washington de «la paz a través de la fuerza».

China acusa a EE. UU. de «violar su soberanía y sus intereses» al aprobar una nueva venta de armas a Taiwán

Las autoridades de China han acusado este viernes a EE. UU. de «violar su soberanía y sus intereses» al aprobar una nueva venta de armas a Taiwán valorada en USD$ 330 millones de dólares, en lo que supone el primer contrato de este tipo desde que el presidente, Donald Trump, iniciara su segundo mandato en enero.

El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, ha indicado durante una rueda de prensa que esto supone, además, una «clara vulneración del principio de una sola China» por el que se rige el gigante asiático, que considera Taiwán una provincia más bajo su soberanía.

Además, ha acusado a Washington de incumplir lo establecido en las «declaraciones conjuntas chino-estadounidenses», que se remontan a los años 70 y 80 y que jugaron un papel fundamental en el establecimiento de las relaciones bilaterales entre los dos países.

«Esto constituye una violación del Derecho Internacional y manda una señal errónea a las fuerzas separatistas e independentistas taiwanesas», ha señalado, según informaciones recogidas por el diario ‘Global Times’. «China muestra su clara oposición a esta decisión», ha añadido.

Lin ha matizado que esta cuestión es de «vital importancia para los intereses» chinos y es «una línea roja que no debe ser cruzada». «Pedimos a EE. UU. que se adhiera a los principios de una sola China», ha apuntado. «China tomará todas las medidas necesarias para salvaguardar su seguridad y su integridad territorial», ha zanjado.

EE. UU. aprueba venta de armas a Taiwán por USD$ 330 millones

Las autoridades de EE. UU. han aprobado la venta a Taiwán de materiales para la fabricación de cazas por un valor de USD$ 330 millones, en lo que supone el primer contrato de este tipo desde que el presidente, Donald Trump, inició su segundo mandato en enero.

El Pentágono ha indicado que esta posible venta «mejorará las capacidades militares de Taiwán para poder hacer frente a las amenazas más inminentes y contar con una preparación suficiente gracias a la presencia de cazas F-16 y C-130», según un comunicado.

Aunque Washington mantiene relaciones diplomáticas formales con Pekín, sigue manteniendo sus lazos con Taiwán, del que es el principal proveedor de armas. Esta postura es a menudo criticada por China, que considera la isla una provincia más bajo su territorio.

Desde la oficina presidencial de Taiwán han dado las gracias a EE. UU. por adoptar esta medida y «seguir adelante con su política para una venta regularizada de armamento a Taiwán, en apoyo a sus capacidades de defensa».

La portavoz de la Presidencia, Karen Kuo, ha indicado que esta relación es de «vital importancia» y contribuye a la «paz y la estabilidad en la región del Indo-Pacífico», si bien estas ventas no se materializarán al menos hasta dentro de un mes.

Cabe señalar que la medida llega en pleno aumento de la tensión entre China y Taiwán, un asunto que ha salpicado incluso a Japón, que ya ha amenazado con responder en caso de que la isla sufra una invasión militar.

El Ejército chino, por su parte, sigue realizando misiones y maniobras militares regulares en las inmediaciones, un acto simbólico con el que busca mantener la presión sobre Taipéi.

EE. UU. espera que China cumpla con los acuerdos sobre tierras raras o restaurará los aranceles

El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, ha expresado su deseo de que China cumpla con los compromisos adoptados sobre tierras raras o de lo contrario se expondrá a una restauración de los aranceles norteamericanos.

«No queremos romper relaciones con China, pero necesitamos reducir los riesgos. Han demostrado ser un socio poco fiable en muchos ámbitos», ha declarado Bessent en una entrevista con la cadena CNN.

Poco después, y ya en Fox News, Bessent ha avisado que EE. UU. está preparado para aumentar los aranceles a China si el país no cumple su compromiso.

«Los chinos se han apoderado de este mercado y, lamentablemente, en ocasiones han demostrado ser socios comerciales poco de fiar», ha indicado Bessent tras el acuerdo alcanzado el jueves entre los presidentes de ambos países, Donald Trump y Xi Jinping en Busan.

Cabe señalar que, tras la reunión, China anunció que suspendería doce meses el endurecimiento de sus restricciones a la exportación de tierras raras.

«Espero que podamos contar con ellos como socios más fiables «, ha el secretario del Tesoro de EE. UU. De lo contrario, «podríamos volver a plantear la amenaza de aranceles y utilizar muchas otras medidas», ha avisado.

«Vamos a avanzar a toda velocidad durante los próximos uno o dos años, y vamos a librarnos de esta espada que los chinos tienen colgando sobre nosotros, y sobre el mundo entero», ha añadido.