La propuesta del multimillonario y empresario Elon Musk de crear un nuevo partido en EE. UU. que sea una alternativa al «unipartidismo demócrata-republicano» no es más que un «delirio libertario», ha declarado este martes el subjefe de Gabinete, Stephen Miller.
En una publicación en su cuenta de X, Miller declaró que no existe un electorado político para la ideología del libertarismo y sus representantes nunca han obtenido un resultado significativo en las elecciones.
«El delirio libertario es que existe un gran electorado político para su ideología. No existe. Los libertarios nunca han obtenido un resultado a nivel nacional por encima de una cifra redondeada a cero. Y cuando los libertarios se presentan a las elecciones presidenciales dentro del Partido Republicano, son los primeros en salir», escribió.
The libertarian delusion is that there is a large political constituency for their ideology. It does not exist. Libertarians have never performed nationally above a number rounding to zero. And when libertarians run for president within the GOP, they are the first ones out.
Cabe recordar que, en medio de su diatriba con el presidente estadounidense, Donald Trump, sobre el ambicioso ‘Gran y hermoso proyecto de ley’ (‘One Big Beautiful Bill Act’), Elon Musk publicó a principios de junio los resultados de una encuesta que había lanzado a través de su perfil en X para consultar a la audiencia sobre la necesidad de crear un nuevo partido político en EE. UU. que represente a la mayoría de los votantes.
Is it time to create a new political party in America that actually represents the 80% in the middle?
«El pueblo ha hablado. ¡Se necesita un nuevo partido político en EE. UU. que represente al 80% del centro! Y exactamente el 80% de la gente está de acuerdo. Este es el destino», escribió al difundir el sondeo, que recibió más de 5,6 millones de votos.
The people have spoken. A new political party is needed in America to represent the 80% in the middle!
El presidente de EE. UU., Donald Trump, recibirá el próximo lunes al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en la Casa Blanca, según ha informado AP, y la misma tendría lugar en medio de la presión del mandatario estadounidense sobre el Gobierno israelí para que negocie un alto el fuego y un acuerdo de rehenes en Gaza.
No obstante, este encuentro no ha sido anunciado oficialmente, aunque un funcionario israelí en Washington, que también comentó la reunión, tal como recoge Reuters, diciendo que las conversaciones se centrarán en Irán, Gaza, Siria y otros retos regionales.
Cabe señalar que esta se trataría de la primera reunión que mantendrán ambos líderes tras el alto el fuego en medio de la escalada bélica entre Israel e Irán, y en la que la Fuerza Aérea de EE. UU. había atacado tres instalaciones nucleares en la República Islámica.
Además, esta semana, Ron Dermer, ministro israelí de Asuntos Estratégicos y asesor clave de Netanyahu, viajó a Washington para mantener conversaciones sobre Irán y Gaza con altos funcionarios de la Administración Trump.
Por otro lado, el presidente estadounidense aseguró recientemente que alcanzará un alto el fuego en la Franja de Gaza, donde calificó de «terrible» la situación que se vive allí. «Acabo de hablar con algunas de las personas implicadas, es una situación terrible. […]. Creemos que en la próxima semana vamos a conseguir un alto el fuego», declaró Trump.
Ahora las mujeres podrán ser reclutadas en el Ejército de Dinamarca en medio del aumento de la inversión militar por parte del Gobierno del país, en un intento de hacer frente a la «amenaza rusa», según recoge AP.
Hasta ahora, el voluntariado era la única forma que el país escandinavo permitía a las mujeres enlistarse como miembros a tiempo completo de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, el Gobierno ha decidido ampliar por primera vez el reclutamiento obligatorio a las mujeres para aumentar el número de jóvenes en el Ejército.
Con la nueva regulación, aprobada por el Parlamento danés a principios de este mes, tanto hombres como mujeres podrán unirse a las filas de manera voluntaria, y las plazas restantes se cubrirán mediante un sorteo de reclutas sin distinción de género.
Así, todas las mujeres danesas que cumplan 18 años, a partir de este martes, entrarán en un sistema de lotería junto a sus compatriotas varones en igualdad de condiciones. Además, la duración del servicio militar se ha ampliado de cuatro a once meses.
Cabe señalar que esta decisión se da en el marco de las crecientes preocupaciones por la seguridad de Europa debido al conflicto ucraniano y lo que consideran la «amenaza de Rusia». En febrero, el Gobierno danés anunció un plan para reforzar su Ejército mediante la creación de un fondo de USD$ 7.000 millones que elevaría el gasto en defensa del país a más del 3% del PIB este año.
Caracas. – La represión desatada por el narcorégimen en el centro de refinación de Paraguaná (Falcón), asustó hasta los chinos que intentan tomar control de esa instalación, quienes amenazan con abandonar las operaciones ante los secuestros de más de 60 trabajadores.
Así lo advirtió este lunes el dirigente sindical Iván Freites, quien en su cuenta personal de la red X señaló que los colectivos trasladados por Delcy Rodríguez este pasado fin de semana fue un intento desesperado de la tiranía chavista por evitar que se «caiga un negocio».
Freites indicó que «Rodríguez se trasladó de emergencia a Punto Fijo acompañada de 500 colectivos para realizar actividades de proselitismo, propaganda y amedrentamiento», y la acción fue llevada a cabo debido a que «la desaparición forzada de decenas de trabajadores asustó a los chinos, quienes amenazan con retirarse de las instalaciones por el tenso ambiente de inseguridad, tanto personal como industrial, que reina en Paraguaná».
Según el sindicalista, la jerarca chavista no aclaró bien el panorama a los asiáticos, quienes esperaban «mejores condiciones de trabajo», pero tampoco fueron informados sobre «el grave deterioro de las unidades y plantas».
La respuesta a la queja de los socios asiáticos fue un enorme despliegue represivo que tomó tanto las zonas adyacentes como los edificios administrativos cercanos a la planta.
Según Freites, la situación continúa siendo confusa, además porque «a los contratistas que trabajan para los chinos se les avisó que las obras en la refinería de Amuay no comenzarán el 30 de junio, como estaban programadas, pero no les dieron explicaciones».
Mientras, decenas de familiares reclaman la aparición de los trabajadores secuestrados. En otra publicación, el sindicalista denunció que el general del narcorégimen, Gustavo González López, actual director de la «policía interna» de PDVSA, es quien ha asumido la represión hacia los obreros, sometiéndolos a «interrogatorios forzados, amenazas y detenciones arbitrarias». Y quienes intentan renunciar son amenazados «con cárcel bajo acusaciones absurdas de ‘traición a la patria’».
China amenaza a Maduro con abandonar trabajos de reparación en el Centro de Refinación Paraguaná
Ante la represión del DGCIM y el SEBIN en contra de los trabajadores en las refinerías Amuay y Cardón, Delsy Rodriguez se trasladó de emergencia a Punto Fijo acompañada de 500… pic.twitter.com/YE05d4DZDM
Caracas. – Al menos cinco viviendas destruidas, y 300 personas seriamente afectadas, fue el saldo provocado por la crecida del río Motatán, ocurrida este pasado domingo en el estado Trujillo.
El desbordamiento del cauce causó estragos en los sectores La Playita y Arenales de Timotes, provocando que varias carreteras quedaran obstruidas por sedimentos y rocas, por lo cual los residentes están solicitando con urgencia el envío de maquinarias que permitan habilitar vías alternas.
En el sector Arenales, los 300 lugareños golpeados improvisaron puentes nada seguros, con el objetivo de lograr comunicarse con las comunidades que quedaron aisladas.
«Estamos completamente aislados, no tenemos ningún tipo de acceso a la vía. Ahorita, pues, gracias a Dios y a la unión de esta comunidad, estamos improvisando un paso, como ustedes pueden apreciar, en lo poco que tenemos con los recursos naturales, porque no tenemos acceso ni a maquinarias ni nada”, dijo un habitante.
Mientras, en Las Playitas de Timotes, al menos 5 familias perdieron su vivienda debido a la crecida del río Motatán, encontrándose en refugios solidarios. También, exhortan a las autoridades para que pronto les resuelvan su situación habitacional.
Trujillo es una de las entidades dañadas por las recientes lluvias ocurridas a nivel nacional, junto a Mérida, Táchira, Barinas y Portuguesa.
Caracas. – El movimiento estudiantil venezolano se opuso este lunes a la medida anunciada por el narcorégimen chavista a través del Consejo Nacional de Universidades (CNU), la cual consiste en eliminar las pruebas internas de admisión en las universidades públicas del país.
El gremio estudiantil universitario, conformado por 21 federaciones y centros de estudiantes, manifestó su rechazo a través de un comunicado a esta medida arbitraria que le permitiría a la tiranía chavista conceder, a dedo y de manera autoritaria, los cupos a las casas de estudio en el país.
Las Federaciones de Centros Universitarios (FCU) de instituciones como la Universidad Central de Venezuela (UCV), Universidad de Carabobo (UC), Universidad Simón Bolívar (USB), Universidad de Los Andes (ULA), entre otras, junto a otros movimientos estudiantiles, manifestaron que esta iniciativa anunciada por el ministerio chavista de educación universitaria viola la autonomía de esas instituciones de educación superior.
Las federaciones estiman que no es solo una acción administrativa, sino «una agresión directa contra las tradiciones académicas, la diversidad de criterios y la libertad universitaria que han sido pilares del pensamiento crítico y la democracia».
Asimismo, expresaron que los sistemas de admisión propios no son caprichos burocráticos, sino el resultado de décadas de experiencia académica acumulada.
«Expresamos nuestro firme y categórico rechazo a la decisión adoptada por el CNU, mediante la cual se elimina la potestad de las universidades de definir sus propios mecanismos de admisión y se centraliza el 100 % del ingreso a través del Sistema Nacional de Ingreso (SNI) de la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU)», encabeza el comunicado.
En este sentido, agrega: «Son mecanismos rigurosos, diseñados para garantizar procesos de ingreso transparentes, equitativos y adaptados a las competencias específicas, perfiles vocacionales y exigencias particulares de cada carrera», y acota que la eliminación de estos «no solo degrada las capacidades técnicas y académicas de nuestras instituciones, también representa un atropello a la autoridad legítima de sus órganos de gobierno».
Caracas. – Una embarcación procedente de Venezuela, en la cual iban ocultos 524 kilos de cocaína, fue interceptada por el FBI el pasado 24 de junio en aguas de Cabo Rojo, en las costas de Puerto Rico.
En un comunicado, el FBI destacó la efectividad de la acción interinstitucional: «Anoche, en un esfuerzo conjunto para combatir la delincuencia violenta y defender la patria, (…) decomisaron 524 kilos de cocaína, un rifle y arrestaron a tres personas tras interceptar una embarcación procedente de Venezuela cerca de Cabo Rojo».
Ahora bien, las identidades y nacionalidades de los arrestados no han sido reveladas aún por el organismo de investigación estadounidense.
En la operación participaron activamente la División de San Juan del FBI, las Operaciones Aéreas y Marítimas de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), la Policía de Puerto Rico, la División de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) en San Juan y la División del Caribe de la Administración para el Control de Drogas (DEA).
Fuentes conectadas con el caso indicaron, que la inteligencia en tiempo real y la rápida respuesta de estas agencias fueron cruciales para impedir que la droga llegara a territorio estadounidense.
La operación está considerada como un duro golpe contra las redes de la Narcotiranía venezolana, las cuales dependen ahora, más que nunca, de fuentes ilegales de financiamiento como el tráfico de drogas o de oro, debido a la imposibilidad de exportar crudo.
FBI & PARTNERS SEIZE 524 KILOS OF COCAINE
Last night, in a joint effort to crush violent crime and defend the homeland, the FBI San Juan Division, with U.S. Customs and Border Protection Air and Marine Operations, Policía de Puerto Rico, Homeland Security Investigations San… pic.twitter.com/qDRD5wialp
Caracas. – El temor de los habitantes de Mérida de perder la ayuda a manos del narcorégimen se ha intensificado en los últimos días, debido a que los organismos represivos están colocando alcabalas en las vías que conducen al páramo, para impedir el paso de enseres y medicinas, aumentando la probabilidad de que sean confiscados.
En redes sociales, principalmente en X, se difundieron varias denuncias sobre las obstrucciones aplicadas por la PNB para impedir el paso de los voluntarios que transportan la ayuda necesaria a los afectados en sus propios medios.
Una de las excusas ofrecidas por este organismo es la de exigir supuestos salvoconductos para permitirles a estos ciudadanos el acceso a las comunidades incomunicadas, a fin de llevarles los insumos que necesitan quienes ahora están en peligro.
«Ahora, para poder pasar dicen que piden salvoconductos. No sé qué podemos hacer», denunció un hombre en un video publicado en X por el exalcalde merideño, Carlos García.
«El deber de ustedes es abrir el paso y dejarnos pasar para llevar la ayuda que se recogió. Vamos a ayudar. Hay agua, medicinas, todos lo necesitan; abran ese paso y déjennos pasar y ya», dijo una mujer a un funcionario de la PNB.
Cabe señalar que esta ayuda, enviada por voluntarios y organizaciones civiles, está destinada a más de 4.700 personas desplazadas por las lluvias. La medida de seguridad, orientada al control de recursos y el orden logístico, generó demoras significativas en la entrega de insumos vitales en momentos donde el acceso a bienes básicos es crítico.
Aunque voceros oficiales no han emitido declaraciones al respecto, la situación ha generado preocupación en comunidades y organizaciones de asistencia. Estas reclaman mayor coordinación y flexibilidad operativa en contextos de emergencia.
Hasta ahora, no se ha informado cuándo será liberado el cargamento ni si se habilitarán medidas excepcionales para garantizar la llegada oportuna de ayuda humanitaria.
Por esta razón, en grupos de WhatsApp y en redes sociales se comienza a alertar sobre la posibilidad de que estos insumos sean ilegalmente confiscados, tal como ocurrió en la reciente vaguada ocurrida en el estado Sucre.
Los mensajes piden estar alertas a quienes transportan los enseres para que denuncien de inmediato cualquier intento de incautación ilegal, ya que, según quienes advierten de estas medidas, la tiranía chavista tiende a apoderarse de los cargamentos para después repartir una parte como si en realidad esta fuera un aporte gubernamental.
Detienen la ayuda al Páramo #Mérida por no tener salvoconducto Alimentos y medicinas parados en alcabalas. La emergencia no espera, pero el poder exige permiso. ¿Quién responde por esto? pic.twitter.com/teAOJm18Bv
Oriana Aranguren estudia Ciencias Fiscales, mención Aduanas y Comercio Exterior, y es cofundadora del capítulo Ladies of liberty Alliance (LOLA) Caracas, desde donde se promueve el liderazgo femenino en el movimiento libertario. También, es Coordinadora Nacional de EsLibertad Venezuela.
“(…) en las últimas décadas, el número de empleos que requieren una licencia en EE. UU., por ejemplo, ha pasado de aproximadamente el 5% de la fuerza laboral en la década de 1950 a más del 20% en la actualidad”
Oriana Aranguren
Es una creencia común en las sociedades occidentales de que la movilidad social y la prosperidad económica de una persona se fundamenta en el trabajo duro, la innovación y la libre empresa. Y en buena medida es cierto. Pero muchas veces se pretende defender ello en un marco en el que no se critica un obstáculo cada vez más formidable y, a menudo, subestimado, que se interpone en el camino de millones de aspirantes a emprendedores y trabajadores, a saber: el laberinto de las licencias ocupacionales —impuestas por el Estado bajo el estandarte de la “protección del consumidor”, en el que el mismo pretende acreditar alguna profesión, exigiendo que los individuos obtengan un permiso gubernamental para ejercerla—.
Para algunos, la justificación estatal de las licencias profesionales que emite parece loable, por lo cual no lo critican, o incluso lo exigen, pero un análisis riguroso revela una realidad que contradice dicha postura, ya que, lejos de ser un escudo para el público, ese sistema de licencias profesionales se ha convertido en una herramienta de proteccionismo que limita la competencia, infla los precios y, lo más preocupante, erige una barrera sistémica que restringe el acceso a oportunidades laborales, afectando de manera desproporcionada a las poblaciones de bajos ingresos y a los emprendedores. De esta manera, se convierte en una especie de “costo invisible” que frena el dinamismo económico y socava el principio fundamental del derecho a ganarse la vida.
La lógica estatal detrás de las licencias profesionales es simple y seductora: garantizar que las personas que quieren ejercer algún trabajo posean un nivel mínimo de competencia y ética, protegiendo así a los consumidores de daños físicos o fraudes financieros. Y es seductora porque, a simple vista, nadie discutiría la necesidad de licencias rigurosas para profesiones médicos, pilotos de aerolíneas o ingenieros nucleares, donde el riesgo de un error es catastrófico y la asimetría de información entre el proveedor y el cliente es bastante grande. No obstante, es necesario señalar que el problema no reside en la existencia de la licencia en sí, sino en su expansión descontrolada y a menudo ilógica a un espectro cada vez más amplio de ocupaciones de bajo riesgo. De hecho, en las últimas décadas, el número de empleos que requieren una licencia en EE. UU., por ejemplo, ha pasado de aproximadamente el 5% de la fuerza laboral en la década de 1950 a más del 20% en la actualidad, abarcando oficios tan dispares como floristas, decoradores de interiores, guías turísticos, maquilladores y trenzadores de cabello[1].
Es en esta expansión donde la justificación de la “protección del consumidor” comienza a desmoronarse, pues resulta difícil argumentar de manera creíble que un arreglo floral mal ejecutado o una elección de cortinas poco estética representen un peligro significativo para la salud y la seguridad pública. Así, se muestra como los requisitos para obtener estas licencias a menudo parecen arbitrarios y desproporcionados con respecto a cualquier riesgo plausible; por ejemplo, en varios estados de EE. UU., los trenzadores de cabello africano, una técnica ancestral con riesgos mínimos, han tenido que completar cientos, y a veces miles, de horas de formación en cosmetología general —la mayor parte de las cuales son irrelevantes para su oficio— y pagar miles de dólares en matrículas y tasas de examen[2]. Lo cual nos hace inferir que estos requisitos no protegen a los clientes, más bien protegen a las escuelas de cosmetología y a los cosmetólogos con licencia de la competencia de un servicio especializado y a menudo más asequible.
De hecho, el estudio citado explica como muchas veces las regulaciones han surgido por un grupo de profesionales que los exige para limitar la competencia, lo cual es a su vez aceptado por los políticos para asegurarse ciertos impuestos de dichos grupos[3]. De este modo, aseguran ganancias extraordinarias, en la medida en que son superiores en comparación a las de un mercado libre, en donde las personas tienen menos limites de entradas y es la oferta y la demanda, mediada por la competencia, quienes se encargan de regular a los trabajadores, desechando a quienes no presten un servicio de calidad a un buen precio.
Este fenómeno es un ejemplo clásico de lo que los economistas denominan “captura regulatoria”, que refiere a cuando los grupos de interés de una industria —en este caso, los profesionales ya establecidos— influyen en los organismos reguladores y en los legisladores para que creen normativas que les beneficien directamente. Al presionar por requisitos de licencia onerosos, los titulares del mercado logran un objetivo primordial: limitar la oferta de nuevos competidores, erigiendo, como ya se mencionó, barreras de entrada costosas y que consumen mucho tiempo, crean un cartel sancionado por el gobierno, mientras que dichos profesionales existentes pueden disfrutar de salarios más altos y una base de clientes más segura, no necesariamente por ser más competentes, sino porque el gobierno ha eliminado artificialmente a sus potenciales rivales. Entonces, la supuesta “protección del consumidor” se convierte, en la práctica, en una “protección del productor” —así es como se crean los monopolios que tanto critican, de hecho, por lo cual su discurso es doble moral—, porque se tienen productos más caros, no necesariamente mejores, y se limitan de opciones al consumidor[4].
Empero, más allá de la inflación de precios, estas barreras de entrada sofocan la innovación y el dinamismo empresarial. Si partimos de la idea de que los emprendedores son, por naturaleza, agentes de cambio que introducen nuevos modelos de negocio, tecnologías y métodos más eficientes, al existir un régimen de licencias rígido se petrifica una industria en sus prácticas existentes —se vuelve estático—. Y es que, si las regulaciones dictan con precisión cómo se debe realizar un servicio o qué herramientas se pueden utilizar, basados en los métodos de hace décadas, o de ahora, un innovador con un enfoque disruptivo y más eficiente puede encontrarse legalmente excluido del mercado, puesto que choca frontalmente con estas regulaciones en su campo de trabajo.
No conforme con lo anterior, los efectos económicos negativos, el sistema de licencias profesionales ataca directamente la raíz de la movilidad social, porque para las personas de bajos ingresos, esas profesiones que a menudo requieren licencias —oficios manuales, servicios personales, cosmética, entre otros— representan tradicionalmente sus primeros peldaños para escalar en su situación financiera, ya que son trabajos que no siempre exigen un título universitario de cuatro años, pero que ofrecen un camino hacia la autosuficiencia y la creación de un pequeño negocio. Pero las licencias convierten estos peldaños en muros, en procesos costosos en tiempo y dinero, que son recursos con los que muchas veces no cuentan, por lo cual, en la práctica, se les prohíbe salir de su situación.
En esta línea, probablemente los más afectados sean los inmigrantes, ya que a menudo llegan con habilidades y experiencia valiosas de sus países de origen, pero se encuentran con que sus credenciales no son reconocidas, viéndose obligados a volver a capacitarse desde cero, a un costo enorme, para poder ejercer el mismo oficio en el que ya son competentes. También, ¿Qué decir de las licencias que son emitidas en un estado y no son reconocidas en otros, aún dentro del mismo país? En este sentido, encontramos, por ejemplo, que una licencia de cosmetóloga o enfermera obtenida en Texas puede no ser válida en California, lo cual limita sus opciones y/o obliga a la persona a volver a pasar por todo un proceso costosos de recertificación con cada mudanza, creando lagunas de desempleo y una pérdida significativa de ingresos.
Frente a este panorama, es imperativo reconsiderar el enfoque regulatorio, no con la intención de eliminar totalmente el régimen de licencias, sino para que se adopte un principio de regulación menos restrictiva con actividades que no lo requieran, porque el mercado siempre ofrecerá alternativas más inteligentes y menos gravosas que pueden proteger a los consumidores sin aniquilar las oportunidades económicas. De hecho, siguiendo esta misma idea, sería bueno preguntarse: ¿Es necesaria, estrictamente, la regulación estatal en cuanto a las licencias profesionales, o podría dejar de preocuparse por ello y que sea el mismo mercado que cree un sistema de acreditación de competencias a quienes lo requieran? Puede que esta segunda opción no presente los mismos problemas que cuando el Estado interviene. Podría apelarse a un sistema en el que, a diferencia de las licencias otorgadas por el Estado, que son obligatorias para ejercer legalmente, la certificación sea voluntaria, permitiendo a los profesionales demostrar su competencia a través de un examen o una evaluación por parte de una entidad reconocida —gubernamental o privada—, obteniendo así un sello de aprobación que pueden publicitar. Lo dejo a mera reflexión[5].
Otra opción podría ser un registro simple, en el que los profesionales simplemente informan al Estado de su nombre e información de contacto, sin necesidad de cumplir requisitos previos de formación o examen —lo cual permitiría al Estado mantener una lista de proveedores a la que los consumidores pueden recurrir en caso de fraude, facilitando la acción legal, pero sin impedir que nadie entre en el campo—, o simplemente se podría apelar a un sistema de reputación al estilo de plataformas de reseñas como Yelp, Google Reviews o Angie’s List, que han demostrado ser una herramienta de protección al consumidor extraordinariamente potente, ya que la reputación se convierte en el activo más valioso de un profesional.
En suma, el punto a destacar es que el entramado de licencias ocupacionales, aunque nacido de una intención protectora —o al menos eso dicen, porque podemos dudar de sus intenciones—, se ha transformado en una de las barreras más significativas y sigilosas para la movilidad social y la prosperidad económica en la era moderna, en cuanto impone costos invisibles que se manifiestan en precios más altos para todos, una menor innovación y, lo más trágico, en puertas cerradas para aquellos que más necesitan de esa oportunidad de abrirse camino en mejorar sus finanzas.
Con esto en mente, podríamos decir que desmantelar las licencias innecesarias y sustituirlas por alternativas más inteligentes y menos restrictivas, más que una propuesta radical de desregulación, se convierte en un imperativo de justicia, porque, en el fondo, se trata de devolver el equilibrio, de asegurar que la protección del consumidor no sea un pretexto para el proteccionismo de la industria, que el acceso al mercado sea fácil y no un privilegio otorgado por el Estado a unos pocos, y, en suma, de que se reafirme el derecho de cada persona a ganarse la vida y a perseguir un futuro mejor para sí y los suyos.
[1] Ver el estudio —en inglés— realizado por Nicholas A. Carollo, et al. 2025. The origins and evolution of occupational licensing in The United States. Publicado por Nacional Bureau of Economic Research. En: https://www.nber.org/papers/w33580 (Cit. 30/06/2025). Pág. 3. En el texto se explica que este crecimiento se debe tanto a la creación de nuevas leyes para más ocupaciones como a los cambios en la composición del empleo hacia sectores más regulados. Históricamente, las licencias comenzaron en profesiones como la medicina y el derecho, pero durante el siglo XX se expandieron a casi todos los demás sectores, desde servicios personales hasta la construcción (pág. 17).
[3]Ibidem. Págs. 3, 5-7, 11, 13, 33. Muchas veces, se pide la licencia para aumentar los costos de entrada —disminuyendo la oferta de trabajadores— y aumentar la demanda de los consumidores si perciben que garantiza una mayor calidad o seguridad, aumentando así las ganancias de las personas que cuentan con las licencias profesionales.
[4] Estudios de instituciones como el Brookings Institution y el Institute for Justice han demostrado consistentemente que las ocupaciones con licencias más onerosas tienen un crecimiento laboral más lento y salarios más altos para los titulares, pero a costa de precios más elevados para los consumidores. Por lo tanto, el sistema de licencias actúa como un impuesto regresivo oculto, porque las familias de ingresos medios y bajos, que son las más sensibles a los aumentos de precios, terminan pagando más por servicios básicos —corte de cabello, fontanería, entre otros—. Nuevamente, como ya se mencionó, el sistema diseñado para “protegerlos” termina por mermar su poder adquisitivo. Al respecto, ver: C. Jarrett Dieterle y Shoshana Weissmann. The licensing logjam. Publicado en Nacional Affairs. En: https://www.nationalaffairs.com/publications/detail/the-licensing-logjam (Cit. 30/06/2025).
[5] Un ejemplo que podemos encontrar de ello son los mecánicos de automóviles certificados por la Automotive Service Excellence (ASE), en donde los consumidores son libres de elegir a un mecánico no certificado legalmente —de cara al Estado—, pero la certificación dada por el sistema les proporciona una señal de calidad fiable, permitiendo que el mercado, y no el gobierno, recompense la competencia. Puede encontrar el sistema en: https://es.ase.com/drivers (Cit. 30/06/2025).
Los servicios de Inteligencia de Reino Unido han advertido de un aumento de los casos de deserción dentro de las Fuerzas Armadas, fruto en gran medida de la precarización de un sistema y de los abusos a los que son sometidos los militares, que distan mucho de la «narrativa oficial» con la que el Kremlin pretende poner en valor el papel del personal uniformado en plena ofensiva en Ucrania.
El informe, difundido por el Ministerio de Defensa británico, se hace eco de una información del portal independiente Mediazona en el que se da cuenta de más de 20.500 casos de militares que han acabado en los tribunales desde febrero de 2022, fecha de inicio de la invasión.
En este marco, señalan que casi el 90% de estos casos contemplan delitos susceptibles de ser castigados con hasta diez años de cárcel.
Entre el abanico de opciones que pueden llevar a un soldado a desertar, según Londres, figura la «brutal disciplina» infligida en las Fuerzas Armadas, el «mal» tratamiento médico brindado a militares heridos o la «inadecuada» formación militar, habida cuenta de que el despliegue en pleno frente de batalla puede llegar dos semanas después de firmar el contrato y con apenas cinco días de entrenamiento.
La Inteligencia británica entiende que hay una «posibilidad realista» de que los militares procesados por desertar puedan purgar su pena sirviendo de nuevo, aunque en las unidades de asalto Storm-Z, formadas por exconvictos.
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