Fuerzas de Estados Unidos y Reino Unido han llevado a cabo este lunes la que supone la octava oleada de ataques en diez días contra objetivos de las milicias hutíes de Yemen con el fin de acabar con los ataques de la insurgencia a embarcaciones en el mar Rojo.
El Departamento de Defensa estadounidense ha explicado que han atacado un almacén subterráneo y varias instalaciones de vigilancia y de misiles de los hutíes en una serie de «ataques adicionales, proporcionados y necesarios».
«Nuestro objetivo principal es reducir la escalada de tensión y restablecer la estabilidad en el mar Rojo, pero reiteramos nuestra advertencia a los dirigentes hutíes: no vamos a vacilar en defender las vidas y la libre circulación del comercio en una de las vías marítimas más importantes del mundo que está siendo amenazada continuamente», ha indicado el Pentágono.
Por su parte, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ha explicado que los bombardeos han tenido como objetivo instalaciones y sistemas de lanzamiento de misiles, sistemas de defensa aérea, radares y almacenes de armas «enterrados profundamente», según reza un comunicado publicado en su cuenta de la red social X.
Cabe señalar que el CENTCOM también ha expresado que estas acciones servirán para reducir las capacidades de los hutíes contra las embarcaciones en el mar Rojo y que no se encuentran enmarcados en la operación multinacional ‘Guardián de la Prosperidad’, y que han estado apoyados por Australia, Bahréin, Canadá y Países Bajos.









