¡No me defiendas comadre!

El tema de las sanciones, la crisis política pendular para el área internacional, eterna para los venezolanos, va y viene; elecciones, ganadores, interinos, reconocidos. Y el chavismo se perpetúa.

Ahora Edmundo, quien ganó, salió en un carnaval viajero, cuyos matices hemos visto cíclicamente como resultado de otra elección fallida. Cansancio nacional, Quito, La Puerta del Sol, el parque del buen retiro, su figura —la de ganador-perdedor—  se va desvaneciendo a medida que los poseedores del poder se entienden con la nueva administración americana. Nada cambia.

Regresa el tema de las sanciones, sancionar, ya he lo hemos vivido, ya lo hemos padecido, es gente detrás de la basura, al chavismo no le importa, al contrario, les encanta porque se parecen más a Cuba.

Sabemos que son un fracaso, que eternizo al castrismo, que las sanciones nuestras, en un circo de tira y encoge, son más las excepciones que las presiones.

El chavismo no tiene la unión soviética pero tampoco le hace falta, con la licencia petrolera que se corta y prórroga y no sabemos si chevron se va o no, todo se anuncia y nada cambia. Al chavismo, las actividades ilícitas que le sostiene en el poder no le cambian su tren de vida a “todo trapo”. Las sanciones solo llevan de regreso al pueblo a abastecerse en el Guaire.

Un programa, sostenible, supranacional con gobernabilidad, con un esfuerzo sostenido en el tiempo enfocado a romperle el espinazo al chavismo y recuperar la democracia, ¿Qué? ¿A quién se le ocurre decir esa barbaridad?

En medio de esta neblina de iniquidades, he visto un video de la Congresista María Elvira Salazar, diciendo que ella “hace lo que dice María Corina, porque María Corina es la líder de la oposición” —Ya no dice que ganó las pasadas elecciones— y que fue María Corina quien ha pedido las sanciones, y que ellos han “gastado gran capital político” para complacer a la líder.

Está congresista y periodista de origen cubano sabe mejor que nadie lo que las sanciones han hecho con Cuba, por un lado dice subordinarse a la señora Machado y luego la presenta cómo la apóstol de las penurias que va a recibir el pueblo venezolanos —hambre, desaparición de medicinas y un sin fin de penurias— con la reinstalación de las sanciones ¿Con esas declaraciones obviamente tendenciosas de la Salazar, quien pierde el “capital político”?

En nuestra sabiduría popular, cuando alguien te alaba para destruirte se dice:  ¡No me defiendas comadre!

De Lideres y Diretes

Por Willian Bravo, escritor venezolano.

Se habla bastante acá de los lideres y diretes, abrumados y conscientes, que acusan y ofrecen, salidas con Peterete. En las etapas de sus vidas se han visto, cubiertos de mucho dinero, después de haberse arrastrado, cuales grandes pordioseros.

En Venezuela han desfilado, por la búsqueda de premios, cabecillas en ardid, que caen el desconsuelo. Bien merecido lo tienen, por jugar con el desvelo de tantos hombres de bien, de tantos niños sin suelo, de mujeres incansables que llevan en su llanto el duelo, de una patria masacrada, de unos sueños en el hielo, de un hambre nunca saciada, de unos plazos traicioneros.

De unos diálogos sin fruto, con unas putas en el medio, allá va aquella a abrazarlo, como si fuera un Dios griego. De la confianza que inspiras solo nos queda el recuerdo, una mancha en el pasado, un cuento malo y siniestro.

¿Para qué me sirve un líder que no cumple lo que promete? ¿Que se oculta? ¿Que se somete?

¿Para qué me sirve un líder que miente? ¿Que no reconoce sus fallas y que no asume la responsabilidad de equivocarse perennemente?

¿O es que acaso la historia no lo ha mostrado hasta el cansancio? ¿Qué hubiera pasado si Jesucristo se hubiese doblegado?

El faro moral se ha perdido. La existencia se resume en supervivencia. La luz no ilumina, solo alumbra. Las mentes callan ante el dinero. La conciencia pasa por limosnero. El pensamiento crítico perdió el camino y el progreso se estancó en el tiempo. Ya no solo estamos detrás, sino que seguimos retrocediendo. Porque el avance no es el intento, y nuestros lideres son los de cemento.

Los de carne y hueso se olvidan rápido de su deber y quieren que los alabemos. No logran nada bueno. Quien los ayuda es traicionado, y quien los sigue defraudado. 26 años no bastan para un logro realizado. Puras trampas y escondites, pura huida y escarpado, nadie entiende sus propósitos y lo claro es olvidado.

No hace falta un líder vil, ni un alabador contratado. Ni sus marchas ni sus videos, ni susurro ni conteo. No te olvidare mi patria, no te olvidare mi seno, tuyo será mi amor así esté en el averno.

Que, aunque muchos te mientan, no caeré en ese juego, de ultrajarte cual ganado, de aprovecharme de tu suelo. Que delincuentes tenemos, que despilfarros obscenos, mientras el hambre gobierna los cuerpos de los pequeños. Los viejitos olvidados, los enfermos maltratados, los jóvenes desplazados, es un futuro incendiado.

Y no hay agua suficiente, ni bomberos bien equipados, ni policía honesta que detenga a los malvados. Si no es honesto el presidente ni sus secuaces armados, ni aduladores en motos ni sus jueces bien pagados. ¿Que quedará entonces, de nosotros, los afectados? Si algo hemos aprendido, no todo habrá sido en vano.

Reconocer quien es líder y quien es un engaño. Si ya te mintió, buenas noches y a un lado, que de mentirosos ya estamos cansados. ¿Que se hizo rico y despiadado, que no responde lo consultado y con dineros malversados, vive su vida enmarcada? Que responda a la justicia, allí caerá esposado.

Si no concluye una obra, si ha tenido varios mandatos, pero tus posibilidades no mejoran, ¿Por qué seguirlo bancando?

Han mandado 20 años, algunos lideres operados, sus esposas y convidados, ni si quiera lo han notado, que de agua vive el pueblo y también de su alumbrado, de vías y carreteras, de salud y del educado. Si las escuelas se caen, nada de eso le importó, lo que sí importa ahora es la feria del folclore, la orquídea y la Bella Vista, aunque no tengas colchón, ni donde poner los pies o comida en tu tazón.

Vestidos de Ferragamo, desfilan cual cazador, con sus presas prisioneras y trofeos por montón. Tener un trabajo digno, eso es mucho, diría yo. Venezuela es estratagema, de corruptos de ocasión.

¡Ay Dios mío, que horror es una patria vacía! 9 millones de desplazados y sin contar todavía los que quedan esperanzados. Los que se apropiaron de lo ajeno, lo pagarán. Preocúpese usted de no ser similar. Como he podido pensar, ¿Qué imaginación tengo? que el dinero de la abuela, era dinero negro.

Oh querido señor, perdonadme por favor, con la preñez de la señora, ¿También se nos engañó?

Y ni si quiera decir, que la cárcel le sirvió, para ser honesto al menos o para la absolución, salió fue a divertirse, con dinero del montón, para inscribir a las hijas en la gran equitación. Vive con gran estilo, el cobarde del cejón, después de haber recibido de la gran repartición.

Se doblo y no se partió, el secretario de acción, que ingrato resultó, ante la deuda de honor, que tenía con el país, el jamonero comelón.

El otro que juega tenis, era el gran libertador, que fácil pensó sería, robar y huir, camaleón. Para jugar pádel, fue que le sirvió, Monómeros y Citgo, al interinato traidor. En autos convertibles, cual Penélope glamour, embajadores ficticios, mancillaron la nación.

ONG´s, ayuda humanitaria y tener buen corazón, fue el disfraz que se usó, para dar dinero abundante que ahora nadie recibió, que ninguno justificó, viven como reyes y nadie da la razón. Resultaste ser un Fiasco bien querida oposición, ojalá que tome nota la nueva generación.

Me disculpo si ahí acuso, en esta corta narración, si no es así lo que digo, ¿De qué viven en el exterior?

Entre el Caos y Nosotros

Por Leroy Garrett (@lerogarrett).

Episodio. 1. Raudo Caos.

El orden fue prometido por la presente administración de EE. UU., el caos de su primer término fue asumida solo para su inicial administración atribuida a su falta de formación política y chocante franqueza.

A menos de 100 días de su administración, las bisagras de un mundo en equilibrio precario y muy cerca de extinguirse se alarma, y hunde en un pánico justificable dentro de la actual administración Trump.

Despidos masivos, hechos por un industrial billonario sin puesto legal o justificado constitucionalmente hacia la otrora intocable burocracia federal, empujando la economía hacia una alarmante recesión aguijoneada por el pánico que invade a Wall Street y al pueblo americano advierten cuatro años de sobresaltos.

Corte radical sin precedentes en la historia de esta nación pionera en programas de prevención y cooperación, ejemplo, a favor del combate de pandemias de poder exterminador como el ébola. Otros cortes si muy justificados como el dinero dado a un interinato venezolano que, no solo no hizo nada, sino que entronizó la dictadura. 

Pero Trump va más allá, decisivamente está cambiando el equilibrio internacional que, logrado al término de la última guerra mundial, sobrevivió sin básicas alteraciones a la guerra fría; su adversion a la OTAN, ONU, su narrativa en convertir al agredido (Ucrania) en agresor, alineándose con el Hitler de nuestra época, es más allá de preocupante.

Sus aspiraciones de expansión territorial abiertamente imperiales sobre Canadá, Groenlandia y Gaza, eliminan por completo dos siglos y medio de predica diplomática norteamericana, siendo esta más asimilada a la Inglaterra de dos siglos atrás; a la geopolítica mundial que finalmente provocaría dos guerras mundiales.

2- Nosotros.

Es notorio que el asumir a Edmundo González como presidente electo es una entelequia, Edmundo muere al nacer al hacerse acompañar por aquellos que exprimieron y engañaron a Trump en su primer mandato. No hay duda del talante vindictivo y castigador del Presidente, algo que con el interinato y G4 no nos molesta. Al contrario.

Trump retrocede al pasado y nos trata como una nación bananera a lo Teddy Roosevelt, no hay transparencia, manda enviados a sacar ciudadanos de este país retenidos por la dictadura, pero al mismo tiempo su entorno reconoce los esfuerzos de María Corina —punto positivo que se interpreta que es María Corina y no Edmundo, con todo y su 28 de julio— y sorpresivamente saca de la precaria producción petrolera venezolana a Chevron, el “último de los mohicanos” operando en Venezuela y la mayor fuente de dinero limpio que legitima a un régimen no ya monodependiente del petrolero —veremos como esa ruptura nos beneficia—.

3- Mientras Tanto.

Trump arremete ferozmente hacia las minorías étnicas residentes en la unión, hecho que no se había visto desde la Alemania de principios de los años 30s. Rápido y furioso en contra organizaciones vernáculas que nos avergüenza como la TDA, acciones que celebramos, pero juzga a todos por pecadores, y bajo falsas conclusiones, amenaza con deportar más de 380 mil venezolanos al eliminar la protección temporal conferida sostenida hasta abril corriente.

Esto es un pasaporte a la muerte. Visto el evento, hemos accionado con el apoyo de VEPPEX una acción de mandamus (Acción constitucional para contener abusos de poder), introducida ante la corte de apelaciones del onceavo circuito federal, que pide suspender la medida de deportación hasta que las víctimas estén confiadas en regresar vista la caída del chavismo.

Igualmente, nuestra defensa de las víctimas del holocausto petrolero sigue su curso ante acciones correctivas ante la corte de apelaciones del tercer circuito judicial que busca resolución de sentar al patrono alter ego de dichos trabajadores; PDV Holding para que responda al reclamo.

Sin más que agregar, post nubila phoebus; después de las tinieblas la luz.

La aspiración antibélica de la nueva filosofía del derecho

Por Ilxon Rojas, coordinador local de EsLibertad Venezuela y teórico del Creativismo Filosófico.

La filosofía del derecho adoptada por los Estados-nación durante todo el siglo XX, ha mutado de manera considerable. Estás modificaciones, aunque graduales, pueden explicarse escindiendo la historia jurídico-política en dos mitades durante todo este siglo. De ese modo, es apropiado aducir que en la primera mitad del siglo XX, los Estados adecuaron sus sistemas normativos, mutatis mutandis, a las tesis del positivismo jurídico puro, de tenor formalismo-logicista, o si se quiere, de una iusfilosofía irracionalista, en los términos expresados por la crítica de Losano (1985, pp. 55-85), que había desarrollado principalmente Kelsen y luego su séquito. En cambio, en la segunda mitad del siglo XX, en específico desde la época de transición de los años postguerra, los Estados-nación adoptaron, de modo fragmentario aunque decisivo, un modelo de sistema jurídico llamado postpositivismo jurídico, y en términos de derecho iusfundamental, el denominado neoconstitucionalismo. (Santiago, 2015).  

Uno de los propósitos de la consolidación de estas nuevas doctrinas iusfilosóficas, era formular una nueva teoría que impidiera la reproducción de los males de las grandes guerras mundiales, pero aun mas, que sirviera como herramienta que nos protegiera de su aparición y establecimiento, que no fuera un teoría indiferente por su formalidad, tal como se autoconminaba la teoría kelseniana en su aspiración de objetividad, en su fallido intento de dotar de cientificidad al derecho, purificarlo de las ideologías, de la política, de la moral y de la metafísica. Todos esos elementos que le son extraños (Kelsen, 1990). Cuánta razón tiene la profesora Barreto (2024, p. 96) al afirmar que “Kelsen no pudo predecir que Carl Schmidt, utilizando el mismo espíritu tolerante a todo, torcería el paradigma positivista para hacer posible la aprobación de las leyes nazis.”

Pero con el postpositivismo, en tanto iusfilosofía superadora del frío y amoral positivismo jurídico puro, se aspiraba a la formulación de una teoría que trasciendiese los postulados de la lógica normativa, al incorporar una dimensión axiológica de valoración jurídica cosmopolita, para contrarrestar las posibles las tendencias belicosas que podrían llegar a tentar a los Estados occidentales, excepto sólo en dos escenarios: en el que un Estado viole gravemente los derechos fundamentales que da lugar al derecho de los pueblos de intervenir militarmente (Rawls, 1999. pp. 89-94), o como derecho de autodefensa (Ibid, 105-113).

Con esa idea en mente, se creó la doctrina de los nuevos de derechos, los derechos inalienables, inherentes e irrenunciables de todo ser humano, esto es, la doctrina de los derechos humanos, y por ese hito, los juristas entusiastas cacareaban durante las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX, que nuestra civilización se encontraba a las puertas de un tiempo de paz y armonía sin precedentes, un verdadero “Tiempo de los derechos” (Bobbio, 1991).

Sin embargo, la mera iusfilosofía de este tenor resulta ineficaz en términos materiales sin que con ella se complemente un aparato burocrático de aplicación compatible con sus plausibles objetivos. Razón por la que se fue creando, por un lado, un serie de nuevos criterios ya en el pleno campo de la teoría jurídica, y por otro, la edificación de un conglomerado de órganos judiciales estatales y transestatales preponderantes. La prioridad de garantizar la observancia de la nueva doctrina pasaba entonces por la aplicación de criterios como el control difuso de constitucionalidad, por una ingeniosa jurisprudencia constitucional y por la propia constitucionalización de las normas de derecho social, así como de nuevas categorías de hechos punibles graves como los llamados “crímenes de lesa humanidad”, pero la extensión y enriquecimiento normativo, jurisprudencial y teórico de estos nuevos criterios se extendió tanto y si volvió tan ambiguo que casi todos los derechos tradicionalmente más importantes de la historia jurídica occidental (con excepción del derecho de propiedad), pasaron a ser coptados por la nueva doctrina humanitaria. El núcleo de todos esos derechos encontraban amparo en la justificación ontológica de ser un derecho humano.

Desde luego, al unísono del forjamiento de tales criterios, los órganos judiciales estatales y transestatales que se fueron edificando, tomaron la forma de lo que hoy conocemos como cortes constitucionales y penales tanto nacionales e internacionales, nuevas jurisdicciones que partir de entonces se han encargado de funcionar como órganos de aplicación de tales criterios y de gestionar, juzgar y ejecutar las penas en caso de su vulneración, así como de promover su dimensión axiológica, su maximización procesal, tal como arguye Alexy (1993, p. 86).

Todo lo anterior confluye en la construcción de la forma de Estado actual denominada “Estado constitucional de derecho”. Pero con su surgimiento, es fácil notar, tal como intuye Santiago (2015), que se produjo una inversión en los papeles del aparato orgánico estatal, porque debido a que ya las sentencias no son una simple aplicación lógica de la fórmula legislativa que sobrevivía del positivismo incluso desde Beccaria (2005), donde el juez sólo debía aplicar la lógica al verificar si los hechos de adecuaban a las previsiones claras y distintas del legislador, sino que por la necesidades de la nueva iusfilosofía era necesario que el juez incursionara en un campo muy poco explorado antes por los operadores de la justicia: la interpretación y la argumentación, socavando paulatinamente el protagonismo de los parlamentos. Y de esto se trata tal inversión, en que el monopolio de la fuerza no depende tanto del músculo legislativo, tal como era desde el parlamentarismo del siglo XIX (Kelsen, 1992. p. 226), sino del poder judicial, un ángulo de poder aún más peligroso por ser el único órgano del poder público del Estado más alejado de la democracia, o para ser más claros, más alejado de la creencia popular en la mitología democrática moderna.

Pero la historia nos ilustra muy bien sobre los resultados de cada idea, cada fórmula, cada sistema. Si bien es un hecho que no ha habido guerras mundiales declaradas durante la segunda mitad del siglo XX (al menos no en el sentido “clásico” del término), cosa que haría pensar a los entusiastas de la doctrina de los derechos humanos y de la organización jurídico-política del vecindario internacional que el sistema ha sido un éxito, la realidad es que las guerras solo han mutado, pues la segunda mitad del siglo XX es muestra del notable incremento en la cantidad y diversidad de conflictos bélicos.

A diferencia de las guerras mundiales de la primera mitad del siglo XX, que fueron eventos de gran escala y duración, el periodo posterior a 1945 estuvo marcado por una proliferación de guerras civiles, conflictos de descolonización y enfrentamientos étnicos que, aunque localizados, resultaron en un número elevado de víctimas y una inestabilidad persistente. La Guerra Fría, en particular, ocasionó una serie de conflictos proxy en diversas regiones, donde las superpotencias apoyaron a diferentes facciones, multiplicando así la cantidad de guerras en el panorama global (Kalyvas, 2006).

Considerando esto, se puede concluir este breve ensayo afirmando que la nueva filosofía del derecho fue pensada para un tipo de guerra que ya prácticamente no existe, pues siguiendo las investigaciones actuales relativas del fenómeno bélico, como las efectuadas por Blanco (2012), se puede sostener que la guerra actual ha mutado hacia lo que él llama un “rizoma de guerras”, esto es, la interconexión de conflictos bélicos sin relieve jerárquico, debido a que están definidos por un entramado de luchas heterogéneas en involucra una pluralidad de actores políticos y metapolíticos a gran escala.

Todo ello, supera con creces las previsiones de nueva iusfilosofía. Por lo tanto, es menester una nueva formulación iusfilosófica que no cometa los errores pasados, errores que a nuestro juicio, consiste en no haber advertido la naturaleza coactiva, compulsiva y belicosa del Estado. El diagnóstico debe partir de la guerra sistemática como un mal radical de estatismo, para alcanzar el entendimiento de las dinámicas intrincadas de la guerra actual, para que ella no sobrevenga a la meta de armonía y paz global que queremos todos. Pero ¿Cuáles son las intuiciones axiológicas correctas para fundamentar esta nueva iusfilosofía? es un trabajo que queda por hacer.

Referencias
● Alexy, R. (1993). Teoría de los derechos fundamentales. Centro de Estudios
Constitucionales.
● Barreto, L. M. (2024). Justicia, meritocracia y el problema de la titularidad de los
privilegios económicos en las sociedades contemporáneas de América. Signos
Filosóficos, 26(51), 92-113.
● Beccaria, C. (2005). De los delitos y de las penas. Bogotá: TEMIS.
● Bobbio, N. (1991). El tiempo de los derechos. Editorial Sistema. Fundación Sistema.
● Blanco, E. (2012). Arqueología de la guerra: la guerra de los treinta años (gdlxxxa) en
tanto que paradigma político en las obras de Hardt y Negri. Recuperado de
https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2012/11/arqueologia-de-la-guerra-la-guerra-
de.html

● Kalyvas, S. N. (2006). The Logic of Violence in Civil War. Cambridge University Press.
● Kelsen, H. (1999). Teoría pura del Derecho. (3ª ed.). Editorial Eudeba.
● Kelsen, H. (1992). Compendio de teoría general del Estado. Colofón, S.A.
● Losano, M. G. (1985). La teoría pura del Derecho: del logicismo al irracionalismo.
DOXA. Cuadernos De Filosofía Del Derecho, 2, 55–85. Recuperado de
https://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/10991/1/Doxa2_03.pdf
● Rawls, J. (1999). The Law of Peoples; with, The Idea of Public Reason Revisited.
Harvard University Press.
● Santiago, A. (2015). Filosofía del derecho constitucional. Perspectiva continental.
Enciclopedia de Filosofía y Teoría del Derecho, 3, 1814-1888. Recuperado de
https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/8/3876/7.pdf

Trump y sus opciones sobre la mesa

Por Leroy Garrett (@lerogarrett).

Es otro Trump, lejano a aquel que mostraba su total respaldo a la democracia venezolana, que asumió como nosotros quienes eran para entonces los buenos y los malos.

Para alguien como Trump, con la ética de hacer el bien, que es un aporte aún innovador en la idiosincrasia colectiva de los estadounidenses, debió ser motivo de furia haber apostado al interinato o la costra.

El presidente Trump capitaneo una colisión internacional detrás de Guaidó, conjunto de países quien le reconoció y apoyó en lo diplomático y financiero. Debemos recordar que la administración pasada del presidente se planteó en ayudarnos a recobrar nuestra democracia, con una entrega y sinceridad no vista en la trayectoria de la tragedia venezolana la posibilidad de tomar acciones militar con el chavismo. Todo fue torpedeado por la costra.

El presidente Trump puso a disposición de la costra todos los recursos, para muestra un botón USAID. Ente que la costra malversó con impávido descaro. Hoy comprobamos la sospecha, hoy todos los venezolanos junto al presidente Trump sentimos la misma repugnancia.

El Trump de hoy es notoriamente diferente, es un hombre herido al descubrir quienes son nuestros opositores, los considera una subcategoria no más letal que el chavismo simplemente porque tienen la entrada negada a Miraflores.

El Trump de hoy enfrenta la expresión terrorista del hombre del siglo XXI; la TDA, esos que la dictadura envió a hacer daño aquí, que contó con la lenidad de la última catastrófica administración Biden, malandros que no tienen otro efecto en la psique del temperamental presidente, una la falsa pero peligrosa generalización, que le invita a asumir que los venezolanos no “servimos para nada.”

Los signos están a la vista, suspensión del TPS, visita de buenos oficios a la dictadura, indiferencia al presidente electo, investigación y persecución a todo lo que huela a la costra y tristemente a Venezuela.

Es imperativo para María Corina y su equipo comenzar un lobby que persuada al presidente Trump de que esas investigaciones al interinato (Costra) son igualmente aplaudidas por los venezolanos; que la defenestracion de la costra nos acerca a la libertad anhelada; que a la costra hay que desplazarlos, sacarlos de cuajo de la toma que tienen de los activos petroleros en USA por medio de la PDVSA ad hoc, figura creada en su primer gobierno, guarida de malhechores, cuyo doble juego, por un lado afirmando que se defiende a Citgo, cuando por el otro publica —y notoriamente se ponen de acuerdo con Maduro— en la subasta para aceptar las condiciones de la misma.

Que han gastado millones en gastos legales en tratar de detener el justo reclamo de 23 mil trabajadores petroleros victimizados por la dictadura como resultado de una emboscada que el presidente de la PDVSA ad hoc y sus compinches perpetraron, y ahora con un cinismo nunca visto en nuestra historia niegan y pisotean el reclamo justo del campo de concentración virtual en donde ellos mismos comparten la paternidad.

Una alianza exitosa y constructiva entre MCM y Trump puede cambiar ese escenario. En volver a poner de nuestro lado el apoyo del Presidente Trump. Tengo fe de que ocurra.

El sistema en su 50° aniversario y la balanza pesada

Por Luis Palacios R., mpusico venezolano.

El 2025 inicia para Venezuela con la habitual crisis que todos padecemos, en el ámbito socio-político, económico, sanitario, educativo y por supuesto cultural. En esta oportunidad este escrito no busca “llover sobre lo mojado”, pero si denunciar incongruencias de las que nadie habla, aunque no sean prioridad en un país que tiene mucho más de qué ocuparse, pues durante más de dos décadas, fallecen venezolanos por falta de recursos, medicinas, sueldos dignos y una buena atención médica pública, por la que, se supone, todos pagamos cada vez más impuestos, cada vez más altos.

Tras 25 años bajo una misma línea política, la nación aun cuenta con instituciones educativas sin sede propia, en pésimas condiciones, sin recursos y al mismo nivel de desatención y destrucción que hospitales, centros de salud y atención médica. No hay envío de recursos, ni siquiera podemos decir que “insuficientes”, las denuncias son ignoradas o tomadas como un delito cuya pena merece la privación de libertad, como en el caso de médicos que han mencionado la falta de recursos para la óptima atención de sus pacientes y, desgraciadamente, no se puede hacer nada frente a tanta desidia.

En algunos centros educativos venezolanos, el Estado solo se limita a pagar sueldos paupérrimos, como es el caso de colegios, conservatorios y escuelas en Caracas, Miranda, Vargas, Carabobo, Aragua, Yaracuy, Lara, Trujillo, Mérida, Táchira, Barinas, Guárico, Apure, Cojedes, Nueva Esparta, Sucre, Monagas, Delta Amacuro, Amazonas, Bolívar, Falcón, Zulia, Anzoátegui y Portuguesa.

En muchas de estas instituciones no hay servicio eléctrico, no hay agua, no hay baños que puedan usar niños y adultos, ni siquiera personal de limpieza. Hemos visto en el pasado como directivos del Conservatorio de Música del Estado Aragua se hacen de un coleto para limpiar sus instalaciones, al igual que ha ocurrido y ocurre con docentes y personal en instituciones como la “Juan Manuel Olivares”, la “José Ángel Lamas”, la “Sebastián Echeverría Lozano”, la “Eneas Perdomo”, la “Blanca Estrella de Méscoli”, entre otras.

El maestro Vicente Emilio Sojo no hallaría ahora modo de lograr su cometido si sostuviese nuevamente una brocha para pintar las paredes de su amada escuela.

Muchos de estos históricos centros educativos musicales ni siquiera pueden contar con tener instrumentos en buen estado para la cabal formación de sus estudiantes y, en la mayoría de los casos, tampoco en mal estado; ni soñar con cumplir cabalmente con el pensum educativo que yace cual letra muerta en la gaceta oficial correspondiente.

En Venezuela existe una balanza en la que un millar de instituciones no perciben todo lo que deberían y unas pocas sí que reciben, incluso con la materialización de giras nacionales e internacionales en la que nuestros estandartes comparten con estrellas de fama internacional que desde hace décadas no visitan suelo venezolano.

“Dudamel y la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar celebran el 50º aniversario de el sistema con una gira europea», es el título de nota de prensa publicada por la “Scherzo, revista de música clásica” el 10 de enero de 2025, la cual se reproduce textualmente:

A lo largo del mes de enero, la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, bajo la batuta de Gustavo Dudamel, recorrerá algunas de las principales salas de conciertos europeas para conmemorar el 50º aniversario de El Sistema, la institución venezolana que ha ofrecido formación musical gratuita a miles de jóvenes de entornos vulnerables, promoviendo su desarrollo personal y social.

La gira europea comenzará mañana, 11 de enero, en la Philharmonie de Paris y llevará a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar por Londres (15 y 16 de enero), Luxemburgo (18 y 19 de enero), Berlín (21 de enero), Múnich (22 de enero), Bruselas (23 de enero) y Madrid”.

Gustavo Dudamel y alrededor de 120 personas más viajarán subsidiados por los venezolanos a seis países distintos. Esto implica obviamente lo común, gastos de boletos de avión, transporte, hospedaje, refrigerios, honorarios y otros viáticos.

En Londres, una noche para dos adultos cuesta entre USD$ 170 y USD$ 400 según “las estrellas” del hotel que reciba a nuestros músicos; en Luxemburgo entre USD$ 80 y USD$ 400; el precio promedio de un hotel de 3 estrellas en Berlín es de aproximadamente USD$ 1.682 por noche y el más económico cuesta $280 por noche; así también en Alemania puede oscilar entre USD$ 310 y USD$ 400 solo la noche; en Bruselas el costo es parecido y en Madrid entre USD$ 150 y más. Todo ello según lo obtenido en una simple búsqueda en google que cualquier lector puede realizar y corroborar.

A vuelo de pájaro, podría decirse que el sistema necesitó sólo en términos de hospedaje, la cantidad de ciento cincuenta mil dólares de los Estados Unidos de América (USD$ 150.000) si sólo quisieran quedarse una noche en cada uno de los lugares citados por Scherzo. A esto se debe sumar el costo de pasajes de avión desde Venezuela y vuelos internos en Europa, gastos de transporte —que no será precisamente público—, las comidas y demás necesarios en una gira internacional de representantes de Venezuela; programas de conciertos, logística, hidratación, personal técnico que apoye a la orquesta y al maestro Dudamel, etc.

Ahora bien, ¿Qué pasa con los honorarios de todos nuestros asiduos representantes? ¿Cuánto cobra Dudamel y cuánto le pagarán a los músicos y el equipo que les acompañe? ¿Recibirán un sueldo mensual de USD$ 40 igual que los docentes y directivos de nuestras instituciones musicales públicas? ¿Cobrarán lo mismo que cobran directores de bandas del Estado?

Scherzo también publicó que “La gira europea es el inicio de una serie de actividades conmemorativas que continuarán en Venezuela a partir del 12 de febrero, fecha de su fundación, con un evento especial en el Teatro Teresa Carreño de Caracas.”.

¿Cuánto dinero hay detrás de cada actividad conmemorativa? La mayoría de los conciertos realizados por El Sistema en Venezuela son gratuitos, lo que nos lleva a presumir que no existe la autogestión sino el subsidio del Estado que, a su vez, impone tributos a los venezolanos para beneficio de El Sistema y no de todas las instituciones educativas públicas, tan nuestras como El Sistema creado por Abreu, sin dejar de lado a los mismos núcleos de El Sistema que a lo largo y ancho del país no cuentan con recursos suficientes, al mismo nivel de otras instituciones.

Es cierto que se acostumbra la presencia de patrocinantes en las actividades de El Sistema, pero ¿cuánto del presupuesto es subsidiado indiscriminadamente por los venezolanos? ¿Existe algún organismo de contraloría que imparcial pueda constatarlo? Sabemos la respuesta.

“Los núcleos de El Sistema no tienen los mismos recursos con que cuenta Dudamel. Se enseña con las uñas, pero si tenemos que estar prestos para cualquier evento, record guiness o lo que se les ocurra para lavar su imagen, aunque no haya ni cómo devolver a los jóvenes de vuelta a sus casas”, comentó Carlos, docente en uno de ellos.

El Teatro Teresa Carreño recibirá a Dudamel a partir de febrero 2025, el mismo histórico templo del arte que hoy cobra entre USD$ 10.000 y USD$ 20.000 por concepto de alquiler de sus espacios, sea o no gratis la actividad deseada. ¿Puede pagar también el artista venezolano el alquiler de estas salas? ¿Cuántas veces se ha presentado la histórica y centenaria Escuela Superior de Música “José Ángel Lamas” en la Sala Rivas o en la Ríos Reyna ¿Pueden acceder a ello la “Juan Manuel Olivares” o la “Lino Gallardo”? ¿Pueden músicos del Conservatorio de Música del Estado Aragua pagar por ello?

Todos sabemos de instituciones que sí han podido lograrlo, como la Orquesta Sinfónica de Venezuela, la Schola Cantorum de Venezuela, la Camerata de Caracas, entre otras con “más suerte” y representación en el Teresa Carreño que las viejas escuelas, en donde, cabe resaltar, se formaron y laboraron quienes dirigen gran parte de estas insignes instituciones.

El crítico escritor Geoffrey Baker ha expuesto: “El Sistema es esencialmente una organización política… porque se dirige desde la oficina del presidente y su junta directiva incluye a políticos de alto perfil, incluido el hijo de Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez”.

Rostros que se han visto reunidos con directivos de El Sistema, del Teatro Teresa Carreño y su compañía de ópera, entre otros. Son los mismos que hoy parecen querer dirigir los únicos grandes acontecimientos culturales capitalinos, como mencioné en mi artículo anterior “Nessun dorma Venezuela”; únicos eventos debido a la misma balanza que hoy no se equilibra para todos.

¿Cuántos de nuestros cantantes líricos en el exterior pueden acercarse a El Sistema o al Teatro Teresa Carreño para lograr conciertos o galas en Venezuela? ¿Cuántos de ellos cuentan con miles de dólares para lograrlo?

Tanto Abreu como sus herederos y legatarios morales afirmaron siempre que el objetivo de El Sistema es servir mediante la música a Venezuela y las comunidades. ¿Cuántos de ellos cuentan con El Sistema para ello? ¿Únicamente las comunidades de Berlín, Múnich, Luxemburgo y Madrid? ¿Están beneficiando a Venezuela con sus giras en medio de la cruenta crisis que padece?

“El que me ataca por denunciar ciertas verdades incómodas, también le está dando la espalda a los músicos y a los venezolanos que están hartos de ser utilizados por el régimen (…). Eso incluye a los músicos del Sistema en este artículo que también se unieron a la denuncia. Si no me van a escuchar a mí, escúchenlos a ellos”, expuso la pianista venezolana Gabriela Montero.

Es así que en nuestro país la cultura está en crisis y en manos de pocos, cuyos intereses se alinean a los de Maduro y su séquito, hasta que se compruebe lo contrario. Basta ver quiénes han acompañado a su “gestión” en sus momentos cumbres, los directores, orquestas y agrupaciones que estuvieron presentes, por ejemplo, para conmemorar la muerte de Hugo Chávez sin nunca denunciar todas estas aberraciones. ¿Recuerdan quienes dirigieron a Beethoven, Mozart y otros compositores para el fallecido militar?

“Nada de esto equivale a desconocer los logros de la obra de Abreu. (…) También se debe reconocer que algunos de los discípulos de El Sistema salieron de la pobreza gracias a la música. El ejemplo más notable lo encarna el contrabajista Edicson Ruiz, quien pasó de San Agustín, un barrio pobre y peligroso de Caracas, a los atriles de la Filarmónica de Berlín”, expresó Aquiles Esté para el New York Times, frente a sus denuncias por populismo y corrupción a manos de Abreu y El Sistema.

Es por ello que esta denuncia se constituye en protesta a la realidad venezolana, sin dejar de lado o hacernos ciegos a la crisis que, con características en constante cambio nunca positivo, agobia y tortura a todos los venezolanos de bien. Sirvan estas palabras a los efectos morales y humanos respectivos»,

La costra: la oposición como aliado del régimen venezolano

Por Leroy Garrett (@lerogarrett).

¿Qué ocurre? ¿Qué nos sigue ocurriendo? ¿Por qué no conseguimos ser, de nuevo, libres?

El camino de la libertad venezolana, y el hecho de que se derroque a esta última dictadura, ha tenido un enemigo formidable, no es que el chavismo sea invencible, es que el régimen tiene un aliado increíble: La Costra.

La costra es esa piel provisional formada de las plaquetas de la sangre cuagulada que termina de dejar de sanar la herida. Sin embargo, nuestra costra es lo contrario, es obstructiva, saboteadora, camaleónica y muy traidora, está constituida por aquellos que dicen estar de nuestro lado pero nosotros ya sabemos que no están, son aquellos que planean elecciones para no lograr una transición de poder posible en nuestro territorio, aquellos que saben —y siempre han sabido— que este gobierno no cambia con elecciones y ahora preparan la emboscada de las regionales. 

Aquellos que nos dijeron que defendían votos y espacios, y defendían sus intereses; que abortaron una salida militar en el 2018; que se hicieron elegir con grado constituyente en el 2015 y no hicieron nada más que nombrar un presidente espurio lleno de hambre por dinero y comodidades; que asaltaron las propiedades de Venezuela en el exterior y todavía desean el oro retenido en Londres; esos que desean convertir el triunfo de Edmundo González a quienes poco a poco convierten en diabólica metamorfosis en otro Guaidó, intinerante, pedigüeño y servidor de aquellos Eliogabalos, meretrices del dinero mal habido que nada quieren ni les importa que cambie en Venezuela; quienes en sabroso contubernio con el régimen rematan a Citgo, y pagan millones en gasto de abogados para no permitir a los malogrados trabajadores petroleros reclamar daños.

Está lucha no es entre malos y buenos, hay muchos agujeros grises, para liberar a Venezuela no solo hay que salir del chavismo, tenemos que deshacernos de La Costra, entonces la libertad está a la vuelta de la esquina.

Nessun Dorma Venezuela

Por Luis Palacios R., músico venezolano.

«En Venezuela se crean más cátedras de canto que oportunidades de trabajo para los cantantes líricos. Tal parece que se forman solo para dar clases y así continúa un ciclo ineludible. Es muy triste», César León.

Venezuela es un país tan bendecido por sus recursos naturales como por el talento de su gente, plena de aptitudes en todas las áreas, pero muy especialmente en y para el canto. En cualquier estado o provincia pueden encontrarse voces tan extraordinarias como hermosas, muchas como inmensas rocas de mármol que esperan a un Michelangelo que les esculpa y presente al mundo como fantásticas obras de arte.

Algunas de ellas conocen el estrellato sin Michelangelo y un gran número está disperso por el mundo, envuelto en aplausos y premios; músicos de toda índole e intérpretes de cualquier género. En nuestro país, puede hallarse infinito talento en pueblos, colegios, concursos institucionales, escuelas y conservatorios de música, ¡en los coros! …incluso en barriadas populares donde pueden vislumbrarse voces que podrían ser dignas del Teatro Alla Scala de Milán. Venezuela es un territorio que socio y antropológicamente está hecho para producir voces magníficas, por así decirlo. Su mestizaje ha bendecido al movimiento artístico en todas sus manifestaciones y el canto quizá sea el área que mejor se beneficie de este fenómeno.

En el ámbito popular hubo épocas de gran esplendor para el talento nacional, muy especialmente en el mundo de la lírica, momentos de gran gloria desde el punto de vista de producción y gestión artística, con compañías de ópera que rivalizaban con aclamadas casas líricas del mundo, no solo por sus cantantes sino por sus directores, orquestas y equipo artístico, aunque en muchas ocasiones se les dio prioridad a cantantes del exterior y no a los nacionales. Aun así, existían oportunidades de trabajo para muchos, aunque no las suficientes.

Sin embargo, cuando se habla del presente lírico, la realidad socio-política y cultural se hace sentir con una fuerza desoladora en predios del bel canto. Tal parece que los peores defectos de nuestra idiosincrasia se hicieran palpables en torno a este movimiento nacional —y no solo caraqueño como afirman algunos—. Es una realidad añeja a la que haremos referencia en estas líneas, quizá con la esperanza de causar el revuelo necesario para un cambio justo, probo y necesario.

La lírica venezolana hoy no solo se limita al territorio nacional, evidenciándose sus mayores triunfos casi siempre fuera de nuestras fronteras, con personalidades como el tenor Aquiles Machado, al frente de una importante compañía en España; Génesis Moreno, soprano de primer lugar en destacados concursos internacionales de canto, y tantos grandes músicos entre los que mencionaremos por ejemplo a los nominados al Grammy: Gustavo Castillo y Fernando Escalona; el aplaudido y solicitado contratenor Samuel Mariño; el barítono Pedro Carrillo y el tenor Jorge Puerta, quienes también desarrollan hermosas carreras en teatros importantes de Europa y América; la soprano María Brea con producciones exitosísimas en los Estados Unidos de América, entre muchos no menos importantes motivos de orgullo y júbilo hispanoamericano.

Por supuesto, sería injusto no mencionar los maravillosos aportes de nuestros cantantes líricos en territorio nacional, con recitales públicos y privados de música de cámara poco escuchada, ópera y la obra de compositores casi nunca interpretados, tanto en la gran capital, como en Aragua, Carabobo, Táchira, Anzoátegui, Yaracuy y otros rincones del país.

Lamentablemente estos últimos no siempre cuentan con el apoyo de los medios de comunicación aun existentes en el país, aunque las redes sociales han pasado a ser el medio comunicacional por excelencia en Venezuela y todos ellos lo saben. Esta variable con justicia ha hecho públicos los esfuerzos de muchos que no cuentan con el apoyo y maquinaria de los medios de comunicación nacionales, por lo general parcializados y sirvientes del sedicente Ejecutivo Nacional.

Así también se hace importante mencionar la labor de compositores como Gregory Pino y Ángel Hernández, quienes lograron el estreno de sus óperas en el país, únicos estrenos operísticos post-pandemia.

Es así que este artículo obedece y es causado por comentarios hechos en protesta por cantantes venezolanos domiciliados en Caracas, Aragua y España, quienes expresaron su desasosiego ante el caos que reina en “el país de las orquestas”, la misma nación de Gustavo Dudamel y Oscar de León.

La formación de cantantes líricos

En Venezuela existen actualmente alrededor de 31 cátedras de canto lírico a lo largo y ancho del país. 23 de ellas pertenecen a instituciones públicas y el resto corresponde con la cantidad de maestros que ofrecen clases de forma privada. Algunas escuelas o conservatorios públicos cuentan con dos o tres cátedras y solo en Caracas hay aproximadamente 18.

De esas treinta, solo tres o cuatro cuentan o han contado con recursos básicos necesarios para la cabal formación de sus integrantes, bien porque pertenecen a El Sistema, organización notoriamente consentida del sedicente gobierno de turno, o bien porque cuentan con el apoyo de organizaciones todavía con recursos y “vínculos de poder” en Venezuela, como el Teatro Teresa Carreño, espacio enteramente al servicio del matrimonio Maduro-Flores y su séquito.

Se pudiera pensar que el que Caracas tenga 18 cátedras de canto lírico activas, entre públicas y privadas, obedece a la demanda del caraqueño por el género y la música lírica, pero nada está lamentablemente más lejos de la realidad. La necesidad de fundación de dichas cátedras no obedece en su totalidad o gran porcentaje a la necesidad de sus estudiantes y mucho menos del público, sino de los mismos cantantes desempleados que pasan a ser docentes y esto motiva estas líneas.

Una cátedra de canto en Venezuela puede albergar entre tres y diez alumnos aproximadamente. Algunas con menos alumnos que otras cuentan con toda una plantilla de voces que no siempre culminan sus estudios. Las causas pueden ser diversas, pero casi siempre giran en torno a la reconocida crisis que se atraviesa y sobrevive. Los egresados de éstas son muy pocos, aunque siempre ha sido así. Formarse como cantante en cualquier parte del mundo, pero principalmente en Venezuela, es una osadía digna de una serie de netflix o HBO. Se requieren una paciencia y constancia casi imposibles de sostener, aunque este sería un tema de análisis para otro artículo.

Pese a este escenario país, la cantidad de cantantes en busca de trabajo es colosal y por ello cabe preguntarse lo siguiente: ¿Cuántas compañías de ópera se necesitarían para ofrecer trabajo a tantos cantantes? ¿Existe el presupuesto o la demanda que sostenga tal plantilla en una sola compañía? ¿Qué ideales o parámetros deberían plantearse para la escogencia de dichos cantantes?

La verdad es que muchos de ellos solo encuentran una fuente de trabajo en la docencia, si no cuentan con otros conocimientos, configurándose un ciclo inútil entre el estudiante, “el profesional” y el docente, sin dejar de lado la falta de recursos y el nulo apoyo que existe en este país triste y desgraciadamente socialista.

Una visión de miseria

“Parece que siempre fue así. Como que, si querías dedicarte profesionalmente al canto, entrabas indefectiblemente a un sistema en el que no necesitabas trabajo sino un cierto tipo de «asistencia».
Cuando comencé a frecuentar los ambientes líricos me llamaba la atención escuchar saludos como este: «te escuché el día tal, fulanito; te felicito, estás ¡muy mejorado!» Me daba la impresión de estar en una especie de hospital donde todos los cantantes, o aspirantes a serlo, estaban de algún modo enfermos.

Y lo de las clases, los «cursos de formación», talleres, y otros, eran lo natural, lo indicado, lo que se hacía siempre. Y no es, ni remotamente, que no sean beneficiosos (si son de alta calidad) las experiencias formativas; lo son, y mucho. Entre las muchas que yo personalmente cursé, hubo algunas especialmente determinantes de muchas cosas buenas.

El problema de fondo, según lo veía y lo sigo viendo ahora, era la creencia en que no teníamos «nivel», que no éramos suficientemente «buenos»; por eso una persona o grupo decidía que nos tenían que «mejorar». La Compañía «Alfredo Sadel» en sus inicios hizo una producción de ópera y después al menos por un tiempo quedó solamente como un centro de clases”, comentó al respecto una connotada cantante y maestra de canto con más de 40 años de experiencia.

En Venezuela existe una visión errada y compartida por casi todo el ámbito académico-musical, de que todo cantante es siempre un estudiante hasta que se convierte en figura de poder y así se le considera, tenga la edad y el currículo que tenga. Muchos de estos pasan por supuesto a la docencia sin lograr el cabal y justo ejercicio de su profesión. Inclusive como docentes no son reconocidos y si vilipendiados por sus colegas porque “nunca está(n) listo(s)”, hasta tanto no halle para sí un puesto con “poder” que le otorgue ipso facto el reconocimiento del gremio.

Es así que no hay apoyo alguno, ni recursos ni dinero y mucho menos una correcta visión de las cosas. Cantar no es suficiente en Venezuela para demostrar de qué está hecho un profesional y en los próximos diez años seguramente no lo será.

En la misma república que ostenta el reconocido record mundial a la mayor orquesta que alguna vez ha visto el ser humano, casi nunca se cuenta con una de ellas o instrumentos para la formación y desempeño profesional de jóvenes cantantes. Pudiera creerse que solo apoyan a profesionales del canto o glorias musicales actuales, pero tampoco es el caso, no hay recursos ni la voluntad para ello. Hoy día cuando Venezuela es visitada por uno de sus mejores cantantes, no hay orquesta que pueda hacerle invitación alguna, mucho menos una compañía que pueda o quiera hacerlo, aun si es ad honorem.

Entre las lamentablemente pocas excepciones que hemos visto, con justicia debemos mencionar a la Orquesta Sinfónica de Venezuela, histórica agrupación que después de varios lustros, se comprometió a la presentación de conciertos con los ganadores del único concurso de canto existente en el país, efectuado hasta la fecha uno solo de ellos y con mora, después de casi un año de la última edición de la competencia.

Esta realidad va ligada con calderón a peores circunstancias. Algunas instituciones públicas ni siquiera cuentan con sedes dignas proporcionadas por el Estado, mucho menos con garantías para el pago justo de sus docentes y músicos involucrados en el proceso educativo que se requiere. Cada día hay menos orquestas con instrumentos en buen estado y muchos salarios paupérrimos, menos iniciativas y menos proyectos. Los sueldos no cubren gastos básicos y, por supuesto, tal ataque a los educadores está entre las peores afrentas en contra del futuro de cualquier país. Sobran los impuestos y los recursos, pero nunca llegan a las cuentas bancarias que corresponden y no solo los merecen.

Algunos maestros se ven incluso obligados a la realización de arreglos para guitarra y voz, de lieder y distintas obras pensadas para ser interpretadas con piano, orquesta, ensamble de cuerdas, entre otros formatos, todo con el propósito de facilitar el montaje de repertorio para sus alumnos, lo cual es parte importante en su cabal formación. Aunque jamás se le reconozca en ninguna forma, el venezolano no deja de impresionar en su resiliente intento por hacer de su presente un instante mejor vivido.

Bien podrían nuestros músicos disfrutar de la producción de eventos en espacios que “son de los venezolanos” por ser instituciones públicas, con organizaciones que garanticen con ello mejores salarios y oportunidades de trabajo para los nacientes cantantes líricos, entre otros artistas involucrados, y desarrollar así un movimiento artístico ejemplar y digno de admiración… pero el sedicente gobierno casi nunca permite estas ideas de “autogestión” y tales espacios ya tienen asignados sus propios ídolos.

En muchos casos, quienes dirigen estas instituciones educativas cuentan con ideales políticos a la medida de la sedicente autoridad, pero no con los necesarios e idóneos para el desarrollo artístico de sus miembros, a veces ni siquiera con el perfil académico requerido. Es como si todo lo importante pasara a un último plano y todos sabemos por qué.

Un reconocido tenor venezolano, triunfador en grandes teatros del mundo, diría en una publicación hecha por los amigos de ÓperaVzla que: “no se puede aprender a cantar en un aula de clases, pero sí sobre un escenario”. El estudiante no ha sido formado para ser maestro de canto sino precisamente para cantar. Son pocos los espacios que hoy están abiertos en Venezuela a esta clase de eventos y muchas las “manos inocentes” que con “cuotas de poder” tampoco lo permiten.

Ya se pueden leer posibles críticas a este artículo: “En un país sin libertad, electricidad, gas o agua potable ¿qué importancia tiene una orquesta o una cátedra de canto lírico con o sin recursos?” y a éstos también valiosos lectores contestamos anticipadamente: “PARA GRANDES PAÍSES, GRANDES SUEÑOS”.

Oportunidades de trabajo

Con solo dos compañías de ópera en el país y un apenas sobreviviente concurso de canto lírico, son contadas las oportunidades que realmente existen para quienes deseen encontrar en la lírica una fuente de trabajo, pues no se trata ya solamente de escoger el canto como profesión, sino de hallar o construir Por mérito una fuente de trabajo que no existe.

La principal oportunidad que todavía se mantiene, envuelta en miseria por el bajo salario al que se puede aspirar, halla su lugar en los conservatorios y escuelas de canto. Lo que para muchos sería un escenario solo tomado en cuenta por estrellas en el ocaso de sus carreras, es para cantantes venezolanos la única forma de mantenerse en pie y cercanos a la profesión que escogieron. Convertirse en docente es una opción obligada para quienes no consideraron nunca otra profesión u oficio.

Ahora bien, la experiencia que debería tener un docente en el área de canto lírico no corresponde en muchos casos con quien, hasta casi nada, era un estudiante. De allí el declive en la formación de nuevas generaciones de artistas líricos dentro del país. El conocimiento en materia de técnica vocal no basta y así lo afirmaban grandes cantantes como María Callas, Luciano Pavarotti, Mirella Freni, entre otros.

La realidad de las compañías de ópera que pretenden existir en medio del caos socio-político del país es caótica, con sueldos que no alcanzan el valor de una consulta médica, sin esperanzas siquiera de la contratación de una póliza de seguro que pueda garantizar cierta seguridad a sus miembros y mucho menos producciones que generen fuentes de trabajo para todos y no solo para un puñado de cantantes, algunos sin estudios musicales básicos.

Una de estas organizaciones ni siquiera ha podido llevar a cabo una producción operística en los últimos 5 años, siendo su directiva parte de los mismos rostros que cantan una y otra vez en el teatro artístico favorito de Cilia Flóres y Delcy Rodríguez. En un país donde el lavado de dinero se ha hecho el pan de cada día, no hay recursos lícitos para el arte y mucho menos enmarcados en valores como la justicia y la probidad.

Cada día hay menos espacios para la ópera y el canto, no hay pianos y tampoco orquestas, el repertorio siempre es el mismo y los solistas, también. La gran mayoría de oportunidades que surgen no generan honorarios sino para unos pocos, a veces para nadie y surge entonces un nuevo refrán que da vueltas en nuestros cerebros: “Los aplausos no llenan estómagos y mucho menos tripas”.

La lírica está en decadencia en el mundo por la terrible visión de quienes lideran espacios de importancia en instituciones, asociaciones, teatros y sociedades de todo tipo.

Está a la vista y oídos de todos que un grupo de músicos se han hecho de algunos teatros y espacios públicos para cerrar sus puertas a todo aquel que no pertenezca a sus procesiones, aunque reúna el mérito para ello. No es una buena nueva, pero si una cada día más patética.

Una cantante venezolana con domicilio en España dijere sobre esto: “Toda la vida lo mismo. Se enamoran de un cantante por cuerda y esos para toda la vida, los demás a volar y sin oportunidades de nada”.

El referido tenor de hace algunos párrafos expondría: “¡En mi Amado País… te enseñan a que jamás estás, ni estarás listo! …no les dan impulso a los chicos para salir y seguir afuera su formación, lo hacen por egoístas y porque tienen una idea nefasta de que, si sus alumnos se van, pues a seguir creciendo ellos, se quedan sin alumnos…”.

Donde no hay producciones con visiones serias, no puede haber audiciones imparciales, no reina la oportunidad ni el crecimiento profesional. Muchos cantantes han tenido que conformarse con cantar en matrimonios y otros oficios, inclusive en funerarias, con tal de percibir un salario mejor al que les es garantizado en estas compañías o en las aulas de clases cada vez más abandonadas. Así también muchos se dedican a la dirección de coros y otras posibilidades músico-educativas, aunque ninguna bien remunerada.

Es por ello que esta denuncia se constituye en protesta a la realidad venezolana, sin dejar de lado o hacernos ciegos a la crisis que, con características en constante cambio nunca positivo, agobia y tortura a todos los venezolanos de bien. Sirvan estas palabras a los efectos morales y humanos respectivos”.

Los conciertos gratis destruyen la cultura de los pueblos

Por Luis Palacios R., músico venezolano.

Venezuela es un país socialista en el que por supuesto la figura del Estado ha abarcado casi siempre las posibilidades de ejercicio profesional de la música. Son pocas las instituciones y/o agrupaciones que pueden desempeñar sus labores musicales fuera de la esfera pública estatal, sin el control que eso conlleva y sin regulaciones en la valorización de la cultura o la expresión artística de sus miembros.

Si no trabajas para el estado, no existes

Hoy día, si eres músico y no eres parte de una institución pública, posiblemente encuentres una realidad deprimente en la casi imposible materialización de tus proyectos y, lo que es igual, del ejercicio de tu profesión, lo que depende de muchas variables que son definitivamente cruciales para lograr tales objetivos y así poder vivir de y con ello, sin tener que invertir horas de tu tiempo en el bello, importante, valioso, pero miserablemente monetizado oficio de docente; lo cual corresponde tristemente a una especie de quijotesca misión suicida que solo conlleva a más y más miseria.

¿Cuánto daño se le hace a la cultura cuando se realiza o presenta un concierto o evento gratuito a un público que se ha acostumbrado en más de 30 años a que le sean reconocidos derechos que no existen? ¿Existe el derecho a la música en vivo y gratuita? Posiblemente en los próximos siglos quede asentado en la Constitución tal barbarie como algo inherente al ser humano, y entonces los músicos estarán obligados a ser especies de lacayos de un Estado cada vez más grande y por ende, empobrecedor.

¿Es posible la dirección de un Teatro que no dependa del Estado y pueda desarrollar el arte en Venezuela sin subsidios y manejos misteriosos, sin impuestos creadores de miseria? ¿Una compañía de ópera que no dependa del subsidio de nadie y pueda pagar más de veinte o cuarenta dólares americanos a sus músicos por función? ¿Una orquesta que sea la envidia de todo el continente en cuanto a salarios, posibilidades de desarrollo artístico y programas musicales? En donde no se requiera de la limosna de ningún director, pero si se peleen por dirigirla las grandes batutas del momento…

La cultura no tiene valor ante un público que no paga por ella ni siquiera un dólar o su equivalente en bolívares, y no tiene conciencia de que quizá sí lo hace al sobrevivir en el sistema socialista venezolano con base en tributos e impuestos que no siempre llegan a dichos cultores o instituciones.

Ante un pueblo empobrecido que difícilmente puede cubrir sus necesidades básicas y diarias —es cierto—, no hay cultura que pueda valer demasiado: al no haber demanda, no hay profesión que lleve pan a la mesa. Pero si los mismos artistas comienzan a mendigar lo que tantas horas les ha costado lograr y aceptar las condiciones de estos juegos del hambre, no hay presente, no habrá futuro y mucho menos estómagos llenos que puedan interpretar a Mozart, Verdi o al mismísimo Federico Ruiz.

¿Puede un cantante lírico o un violinista pagar un seguro o siquiera una consulta médica con parte o el total de su sueldo por función operística en Venezuela?

Los conservatorios e instituciones musicales han sido destruidos por ésta y muchas más visiones deplorables, los docentes son mal pagados y, sin embargo, mucho mejores pagados que los intérpretes que se ven obligados a estudiar para luego asinarse en salones de clases en decadencia. Los compositores son quienes ostentan los peores salarios, ni siquiera existen para una realidad social como la nuestra, siendo relegados a la figura de un docente de armonía, contrapunto o fuga, en la mayoría de los casos.

Una figura pública se ufanaba hace unos meses de haber logrado el desarrollo de la ópera en el país durante años, pero no es capaz de pagar el equivalente a una consulta médica a ninguno de sus músicos —la cual oscila entre 50 y 200 dólares americanos—, solo alimentar sus egos y ansías de hacer música con sueños y halagos que no llenan el estómago de ninguno. Otra personalidad del ambiente artístico diría hace meses: «En el país de las orquestas no hay orquesta que toque mi música».

Si bien la solución a veces no es cambiar de país, ¿Cómo hacemos para cambiar nosotros en medio de este casi ineludible infierno y así poder sobrevivir haciendo lo que más de 10 años nos costó a la mayoría? ¿Por qué seguir aplaudiendo a quienes destruyen el ejercicio de nuestra profesión con estas prácticas y algunas mucho peores?

Venezuela está carente de coherencia, ética y dignidad, y nosotros de amor por ella, pero antes por nosotros mismos. Que estas líneas sean de ayuda para quienes, al menos, en silencio, no se atreven a criticar o decir lo que todos saben y han vivido en carne propia: La destrucción silente, sin prisa, pero sin pausa, del ejercicio de nuestra profesión, tan justa como necesaria.

Entre la reflexión y la desesperanza

Por Roymer Rivas, un simple estudiante venezolano, libre pensador, comprometido con la verdad.

Lo que ha pasado hoy en Venezuela no es un día atípico. Contrario a lo que se vio en las redes y se vendía a la comunidad internacional desde las filas del espejismo del cambio, este 10 de enero es solo un día más en un país sin benigno futuro —por lo menos ahora—. Durante dos años, cayendo nuevamente en la maldición de repetir procesos en la que ha estado sumergida Venezuela desde la independencia, pues las mismas palabras se repitieron en el 2014, 2015, 2017, 2018, 2019 y todo lo que duró el interinato con Guaidó hasta 2022, se ha vendido la idea de que régimen está débil, que sus acciones son una muestra de su quiebre, y que pronto Venezuela será libre.

¿El fundamento de todo esto? Predicas sentimentalistas que apelaban —y siguen haciéndolo— a cualquier giro de la fortuna que les beneficiara a todos los venezolanos. Estos, por su parte, en una clara muestra de que no se ha aprendido de la historia del país y de nuestra región (Latam), por el miedo de perderse algo (FOMO), el culto al héroe que ha caracterizado al venezolano, y la esperanza ciega —no fe, porque fe y ceguedad son dos conceptos mutuamente excluyentes—, apostaron por una clase política que dice oponerse al régimen, pero que en camino no ha hecho más que beneficiarse y jugar con los sentimientos de toda una nación. Siento volver a decirlo, pero ninguna tiranía en la historia ha entregado el poder con una sonrisa o ha salido con buenos modales y la apelación a una institucionalidad inexistente, mucho menos jugando con sus reglas y en su terreno bien estudiado.

Probablemente algunos dirán que Maria Corina Machado (MCM) no es igual a esa clase política, pero, contrario a lo que sostengan muchos, que apelan a un pragmatismo idiota, infantil, inmaduro, de clara incomprensión de nuestra realidad, ella se ha ligado con todos ellos, llegando incluso a permitir que sean quienes determinen su agenda. No es difícil entender que no se puede seguir confiando en traidores y corruptos para algo tan noble como la libertad de un país. Los fantasmas de los fracasos del pasado quedan solapados con todo un movimiento que se gestó solo en el sentimentalismo y el deseo de un cambio, que terminó por dejar en evidencia lo que ha sido el mayor de los fracasos de la historia de Venezuela, a saber: confiar ciegamente en políticos. Sabemos que estamos mal como nación cuando los lideres que han nacido del seno de nuestra sociedad solo le ha quedado pasar a la historia con consignas vacías y pedir “cerrar los ojos e imaginar una Venezuela libre” o mandar, en claro acto irresponsable, dado el contexto, a salir a las calles a exponer innecesariamente a las personas ante el mal sin escrúpulos.

Ahora bien, ¿Es culpa de MCM? No del todo. De hecho, tiene coraje, muchos deberíamos tenerlo, cuando sea el momento, pero lo que no demostró tener es la claridad mental y el liderazgo en tiempos de crisis, pues no estuvo a la altura de las circunstancias, de la misma forma que no lo han estado millones de venezolanos que se han dejado llevar por la emoción y creyeron en ilusiones, sin reparo en la realidad. Muchos afirman que esos millones de venezolanos salieron a manifestar su rechazo al régimen gracias a su liderazgo, pero yo pregunto ¿Eso de qué ha servido? Después de tanto tiempo en lo mismo, ¿De verdad la gente sigue creyendo que focos de protestas dispersos, desorganizados, sin plan ni objetivos claros, tumban tiranías? Aquel que creyó que habría —o crea que habrá— intervención militar extranjera, así como si nada, peca de iluso junto a todos los que jugaron a la democracia con los mayores enemigos de la misma y la libertad.

No, no era necesario todo este proceso para deslegitimar al régimen, porque eso no lo tienen desde hace mucho. No, no era necesario este proceso para demostrar que no tienen el apoyo de la mayoría de la población, porque eso es evidente desde hace mucho. No, no era necesario todo lo que se gestó desde meses antes al 22 de octubre del 2023, pasando por el 28 de julio del 2024, para incentivar nuevamente la llama de la libertad en Venezuela, porque eso es latente, a pesar de muchos desatinos y de la traición de los lideres en distintas etapas de la historia contemporánea.

Hoy, como no sucedía en el pasado, los venezolanos demostraron que ya no están dispuestos a salir a la calle a dar su vida sin un objetivo claro, pues su ímpetu quedó corroído por las acciones de un liderazgo que apeló a la banalidad, a la farándula, al show mediático, al azar, a la religión, al “hay que hacer algo, porque peor es no hacer nada”. Toda esa ambigüedad e infantilismo inútil desgasta la voluntad de las personas, y hoy los siento desesperanzados —algunos—, o imaginando más escenarios estúpidos para alimentar su esperanza ciega —otros—. No obstante, tengo la firme convicción de que este punto será un golpe de realidad para la reflexión profunda, la aceptación de los errores y la focalización para posteriores acciones que dejen al margen los desatinos.

Ha llegado ya el momento de dejar de confiar en esos políticos venezolanos que se han aprovechado del clamor y la desesperación por un cambio en el país para atraer a los incautos a sus causas vacías. Estos personajes, sumado a las creencias y acciones desatinadas de años, solo han servido para desmoralizar y fungir como uno de los soportes que sostiene la estructura del régimen en el poder. Este no es el momento de desmoralizarse, sino el momento de clarificar nuestra mente para concentrarse y canalizar todo el cumulo de emociones negativas hacia la construcción de aquello que sí los sacará de donde se ufanan estar. En los próximos años, este debe ser el marco de acción de quienes quieren una transformación en Venezuela, no otro.

No decaiga, eso es lo que ellos quieren, venderse como los invencibles, los intocables, los que pueden aplastar con fuerza a su enemigo, pero todo ello es apariencia momentánea, dadas las circunstancias, no algo estático que permanecerá en el tiempo, si, nuevamente he de destacarlo, hay claridad mental. Si la sociedad venezolana no abre los ojos y sigue pensando que esto sale con oraciones y gritos o cacerolas en las calles, lamentablemente estará condenada a sufrir este yugo maldito por décadas.

Si bien, nada es de la noche a la mañana. La construcción de una Venezuela libre requiere el esfuerzo de todos nosotros, que recuperemos ese sentido de comunidad que nos arrebataron con tantos años de paternalismo estatal —que viene desde antes de Chávez—, que recuperemos la autoestima —lo cual significa dejar de ser “pueblo” y convertirse en “ciudadanos” bien informados— y olvidemos a los héroes de las historias que nos han vendido, para reconocer que es el sentido de pertenencia, la alteridad, sumado a la unidad, enfoque, organización, determinación y coraje, de los civiles y/o la ciudadanía lo que cambian el curso de su historia. Si bien, no crea que es una civilidad idiota que se resiste con pensamiento mágico pendejo y permite que personalidades trastornadas representen sus intereses políticos, sino una que vela por sus intereses y está dispuesto a hacer lo que sea necesario para conservar su libertad.

Libertad, libertad, libertad… la libertad no se conquista, sino que es la condición primaria natural del ser humano, por tanto, solo se recupera y defiende de aquellos que buscan limitarla y enmarcarla en sus designios por la fuerza. Veamos si el venezolano estará a la altura de lo que nos exige este momento histórico para recuperar y defender aquello que tanto anhela, cuando sea el momento, o si, por el contrario, seguirá creyendo en los mesías de turno y tercerizando su responsabilidad. Cuando llegue ese momento, mañana, un mes, uno, diez o quince años, la clase política querrá adjudicarse méritos, y espero que la misma sociedad preparada se encargue de juzgarlos.

Sin más que agregar, se despide alguien a quien muchos se han cansado de insultar, pero que mantiene sus principios y convicciones, esperando que en algún momento esos insultos se conviertan en una mano amiga para la consecución de aquello que queremos todos y la insensatez de algunos —o muchos— no nos ha permitido conseguir. Madure políticamente, deje el infantilismo y borreguismo, la ceguedad, porque la primera libertad se consigue cuando nos liberamos de las cadenas mentales que limitan nuestro progreso.

Buen día, no feliz, Venezuela.