Caracas. – Algunos funcionarios de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) habrían manifestado su molestia, luego de que el presidente Donald Trump revelara una operación presuntamente en cubierta en Venezuela, la cual debía mantenerse en secreto.
Así lo reveló el medio estadounidense Wall Street Journal (WSJ), al indicar que la operación fue planificada para no dejar vínculos evidentes con el gobierno estadounidense. Sin embargo, fue el propio mandatario republicano quien decidió revelar su existencia en declaraciones públicas.
Primero lo mencionó en un programa de radio que se emitió el 26 de diciembre, diciendo que EE. UU. había destruido “una gran planta o instalación donde llegan los barcos”. En los últimos días ha revelado más detalles, incluyendo que el objetivo se creía que era un “área de implementación” donde se cargaban drogas en los barcos.
Cuando un reportero le preguntó qué rama del gobierno era responsable, Trump respondió: “No quiero decirlo”. Pero según varios funcionarios estadounidenses, la CIA llevó a cabo el ataque.
Cuando el jefe del «Cartel de los Soles» en Venezuela, Nicolás Maduro, no hizo ningún comentario público después de la operación, Trump podría haber decidido que revelarlo él mismo enviaría un mensaje claro.
«Trump probablemente está aprovechando operaciones encubiertas para presionar a Maduro”, dijo Ryan Berg, director del Programa de las Américas en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
Ahora, según WSJ, funcionarios de la agencia están decepcionados de que Trump hiciera pública una acción que debía permanecer encubierta o, al menos, carecer de una atribución directa a Washington.
Consideraron problemático que el presidente divulgara públicamente una acción encubierta, ya que este tipo de operaciones suelen depender del secreto y de la negación plausible como parte esencial de su efectividad, añadió el diario.
La revelación ocurre en medio de una escalada de tensiones entre EE. UU. y la Narcotiranía chavista, marcada por ataques contra infraestructuras del narcotráfico, sanciones económicas y una creciente presión militar y diplomática sobre la cúpula chavista.



