El dirigente chavista Diosdado Cabello ha generado un profundo cuestionamiento tras asegurar públicamente que el dictador Hugo Chávez ordenó en su momento vender petróleo a EE. UU., en un intento de presentar los recientes acuerdos y negociaciones energéticas con la administración estadounidense como el cumplimiento de una supuesta instrucción previa dejada por el propio Chávez.
Sin embargo, dicha aseveración representa una contradicción directa con la postura y la retórica oficial sostenida a lo largo de más de trece años. De hecho, suficiente con recordar que, tan solo en noviembre del año pasado, el mismo Cabello reiteraba públicamente el compromiso de no enviar «ni una gota de petróleo» a territorio norteamericano.
Sin embargo, la narrativa gubernamental se ha modificado radicalmente para hacer ver la comercialización de crudo como una misión asignada por la máxima figura del chavismo antes de su fallecimiento.
No conforme con eso, ese relato ignora deliberadamente que fue el propio Hugo Chávez quien rompió las relaciones comerciales, diplomáticas y de toda índole con el gobierno de EE. UU.
Además, durante más de una década, el chavismo justificó su discurso de confrontación acusando de manera sistemática a dirigentes de la oposición de sostener planes para entregar los recursos petroleros del país a Washington.
De acuerdo con las implicaciones de este viraje ideológico, si la orden de vender petróleo hubiese sido dada por Chávez en el pasado, la cúpula del régimen habría permanecido trece años desobedeciendo de forma explícita las directrices de su propio líder.
En consecuencia, la modificación del discurso expone una severa inconsistencia histórica orientada a encubrir el viraje económico actual y la firma de convenios que contravienen la doctrina promovida públicamente ante el país durante años.
Por esta razón es que el jerarca chavista es seleccionado como el Borrego de la Semana en ContraPoder News.









