Altos cargos estadounidenses han pedido a los talibanes que reviertan las políticas implementadas desde que llegaron al poder en agosto de 2021 contra los Derechos Humanos, en especial contra los derechos de las mujeres y colectivos vulnerables.
El representante especial de Estados Unidos para Afganistán, Thomas West, y la enviada estadounidense sobre la situación de Derechos Humanos en Afganistán, Rina Amiri, han tenido una reunión con una delegación de los talibanes en la capital de Qatar, Doha.
Esta reunión ha sido un encuentro poco habitual defendido por Washington como una forma de «discutir intereses relevantes» sin mostrar un cambio de postura o acercamiento que les pueda dar ningún tipo de legitimidad o reconocimiento.
West y Amiri han expresado, además, su profunda preocupación por la crisis humanitaria y la necesidad de continuar apoyando a las organizaciones que brindan asistencia según los principios humanitarios.
También han rechazado la represión a los medios, los límites a la práctica religiosa y las detenciones, por lo que han instado a liberar de forma «inmediata e incondicional» a los ciudadanos estadounidenses.
Asimismo, han reconocido la disminución de ataques terroristas a gran escala contra civiles afganos y la caída de cultivo de amapola, tras una campaña que ha reducido estos cultivos a cifras históricamente bajas en el país. En este sentido, han alertado del tráfico y venta continuos de opiáceos procesados y drogas sintéticas.









